La temperatura está subiendo, el escenario es asustador: Olas de calor, pandemias, ríos llenos de mercurio y de barro. Es el planeta diciendo que el desarrollo a cualquier precio destruye la vida. Existen otros caminos.
Pueblos que demuestran cómo podemos vivir con la naturaleza. Ellos son bosque. Engendran vida en sus territorios.
Producen conocimiento y riqueza. La diversidad de los bosques y selvas por todo Brasil son fruto del manejo milenario y del cuidado que estas personas han tenido. Gracias al conocimiento ancestral y a las nuevas tecnologías los pueblos alimentan a sus comunidades, aseguran el buen vivir y generan mayor biodiversidad, beneficiando a todo el planeta.
Aún así, las amenazas a sus territorios y a sus vidas no se detienen. a pesar de tener sus derechos garantizados por la Constitución brasileña. Comunidades indígenas, quilombolas y tradicionales son obligadas a competir de forma desigual con los modelos económicos en gran parte subsidiados, contaminantes, predatorios, por actividades ilegales que amenazan, matan y destruyen.
¿Es eso lo que llaman desarrollo y progreso? ¿Para quién? ¿Hasta cuándo?
Existe una economía rica, potente y ancestral, que articula personas, vida y territorios. Una economía de la sociobiodiversidad. La prioridad es garantizar la seguridad alimentaria, generar renta, mantener las culturas vivas y los bosques en pie.
Gran parte de lo que se discute hoy como modelos innovadores para el futuro sustentable, hacen parte del día a día de los territorios indígenas, quilombolas y tradicionales Ya existe la economía circular. Bioeconomía. Agroecología, agroforestería.
Economía regenerativa. Ya existe la bioconstrucción Hace siglos. Es tiempo de innovar junto a los protagonistas de las comunidades en el desarrollo tecnológico y velar por una justa distribución de los beneficios dado por el trabajo en conjunto.
Innovar con formas de reconocer y valorizar a los pueblos por sus servicios ofrecidos al planeta. Innovar en las garantías y en mejorar los derechos, con políticas públicas que promuevan sus modos de vida. Es tiempo de retribuir a los pueblos y de aprender con su modo de vivir.
Es tiempo de cuidar de la salud, la vida, el presente y el futuro. El futuro puede ser hostil. O puede ser otro.