Rosario a la Virgen de la Candelaria. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu espíritu y todo será de nuevo creado y se renovará la faz de la tierra.
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador, padre y redentor mío, por ser tú quien eres, bondad infinita y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. Ayudado de tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta para el perdón de mis pecados. Amén.
Rezaremos el Santo Rosario en honra y gloria de la santísima Virgen de la Candelaria, Madre de Dios y Madre nuestra, para que se digne a admitirnos bajo su poderosa protección, nos alcance paz en la Iglesia, sosiego en la conciencia, tranquilidad en la República y los bienes temporales que hubiéramos de menester. alivio las benditas almas del purgatorio y a todos la vida eterna. Amén.
Abre, Señor, nuestros labios para alabar y bendecir tu santísimo nombre y el de la purísima Virgen María. Purifica nuestro corazón de todos los pensamientos malos, vanos e impertinentes. Ilustra nuestro entendimiento e inflama nuestra voluntad para que digna, atenta y devotamente recemos el Santo Rosario y merezcamos ser oídos ante tu divina majestad.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, gran señora.
Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti. Primer misterio gozoso, la encarnación del Hijo de Dios. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, gran señora. Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
Segundo misterio gozoso, la visita de María Santísima a Santa Isabel. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
[música] Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran señora.
Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti. Tercer misterio gozoso, el nacimiento del niño Dios en el portal de Belén. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, gran señora. Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
Cuarto misterio gozoso, la presentación del niño Jesús al templo. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, [música] llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran señora.
Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti. Quinto misterio gozoso, el niño Jesús perdido y hallado en el templo. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos, gran señora. Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
Oh soberano santuario, sagrario del Verbo eterno, libra, Virgen del Infierno, a los que rezamos tu Santo Rosario. Emperatriz poderosa de los mortales consuelo, ábrenos, Virgen, el cielo con una muerte dichosa y danos pureza de alma, ya que eres tan poderosa. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Dios te salve, María, hija de Dios Padre, Virgen purísima y castísima antes del parto.
En tus manos encomiendo mi fe para que la alumbres. llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, madre de Dios Hijo, virgen purísima y castísima en el parto.
En tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María, esposa del Espíritu Santo, Virgen purísima y castísima después del parto.
En tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames, mi alma para que la salves y mis necesidades para que las remedies. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios te salve, María Santísima, templo, trono y sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin la culpa del pecado original.
Como madre te rogamos que nos mires con piedad. Dios te salve, reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Hea, pues, señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
Oh clemente, o piadosa, o dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos. Padre celestial, que eres Dios, ten piedad de nosotros. Hijo, Redentor del mundo, que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo, que eres Dios, ten piedad de nosotros. Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros. Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros. Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros. Madre de Jesucristo, ruega por nosotros.
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros. Madre purísima, ruega por nosotros. Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre Virgen, ruega por nosotros. Madre amable, ruega por nosotros. Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del creador, ruega por nosotros. Madre del Salvador, ruega por nosotros. Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen venerable, ruega por nosotros. Virgen laudable, ruega por nosotros. Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen misericordiosa, ruega por nosotros. Virgen fiel, ruega por nosotros. Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de eterna sabiduría, ruega por nosotros. Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros. Vaso espiritual de elección, ruega por nosotros.
Vaso precioso de la gracia, ruega por nosotros. Vaso de la verdadera devoción, ruega por nosotros. Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros. Torre de marfil, ruega por nosotros. Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros. Puerta del cielo, ruega por nosotros. Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros. Refugio de los pecadores, ruega por nosotros. Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros. Reina de los ángeles, ruega por nosotros. Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los profetas, ruega por nosotros. Reina de los apóstoles, ruega por nosotros. Reina de los mártires, ruega por nosotros.
Reina de los confesores, ruega por nosotros. Reina de las vírgenes, ruega por nosotros. Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin la culpa del pecado original, ruega por nosotros. Reina llevada al cielo en cuerpo y alma, ruega por nosotros. Reina del santísimo rosario, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad y misericordia de nosotros. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que te hacemos en nuestras necesidades, antes [música] bien, líbranos siempre de todo peligro.
Oh, Virgen llena de gloria y bendición, ruega por nosotros, oh Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Ofrecimiento.
Oh, Virgen santísima de la Candelaria, emperatriz soberana y verdadera luz, sol, faro y estrella de todo lo creado, lumbre divina y gloria de tu pueblo, que siempre nos ofreces tu encendida candela del amor y nos favoreces con tu resplandor, hoy nos inclinamos ante tu sacratísima imagen para venerarte, para decirte lo mucho que te amamos y agradecerte toda la atención que nos das, pues eres plena de gracias. repartes con misericordia entre nosotros tus favores y nos libras de males y nos llenas de bienes. A ti venimos con la confianza y sencillez de hijos para que guíes nuestros pasos con tu gran fulgor.
A ti llegamos con nuestras alegrías y penas, con nuestras intranquilidades y esperanzas, buscando tu poderoso amparo y patrocinio. Pues con solo pronunciar tu nombre de Candelaria, encontramos sosiego y paz en nuestras apuradas vidas. Con solo llamar a las puertas de tu clemente corazón, sabemos se solventan nuestros infortunios y adversidades.
Oh, Virgen milagrosa de la Candelaria, te rogamos, bendícenos, madre. Ruega por nosotros sin cesar. Bendice nuestros hogares, bendice nuestras vidas.
Oh dulcísima Virgen de la Candelaria, madre de Dios y Señora nuestra, tú que a todos tus hijos cuidas y beneficias. Tú que has manifestado el poder de tu intersión con millones de milagros y gracias. Y para ti, madre, no hay imposibles.
Haz que sean oídas nuestras humildes súplicas y consíguenos con tus benignas influencias lo que con tanta fe y viva esperanza pedimos. Oh santísima Virgen de la Candelaria, que tu luz inextinguible se mantenga propicia para todos y como hijos de tu luz alcánzanos salud en nuestros padecimientos y dolores, remedio en nuestras carencias y problemas y defensa ante los enemigos, peligros [música] y males. Tú que eres nuestra fortaleza, sé siempre y en todo nuestra protectora y abogada y haz que guiados por la luz de tus inspiraciones resucitemos de la muerte del pecado a la vida de la gloria.
Y por tu poderísima intercesión consigue que alcancemos lo que te pedimos en esta oración por los méritos de tu hijo, nuestro señor Jesucristo. Amén. Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Míranos con compasión. No nos dejes, madre mía, y en mi última agonía dame tu bendición.
Contigo voy, Virgen pura, y en tu poder voy confiada, pues yendo de ti amparada, mi alma volverá segura. Dulce madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y nunca sola me dejes.
Ya que nos proteges tanto como verdadera madre, haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén. María, madre de gracia, dulce madre de misericordia, en la vida y en la muerte, ampáranos, gran señora.
Nuestra Señora de la Candelaria, ruega por nosotros que recurrimos a ti. El socorro de Dios esté siempre con nosotros. Así sea.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.