El condicionamiento operante se basa en la idea de que podemos aumentar o disminuir una determinada conducta agregando una consecuencia. Por ejemplo, si un perro hace popo en una alfombra, podemos proporcionarle un refuerzo para que lo haga de nuevo o un castigo para que se detenga. Tanto el refuerzo como el castigo pueden ser positivos o negativos, lo que significa que tenemos cuatro formas posibles de enseñarle una lección a este perro.
Podemos dibujar las cuatro opciones en una tabla: si el refuerzo es positivo, agregamos algo agradable, como una galleta, para aumentar la probabilidad de un comportamiento. Si el refuerzo es negativo, aún queremos aumentar el comportamiento deseado, esta vez quitando algo desagradable, como la correa. Si el castigo es positivo, agregamos una respuesta desagradable para disminuir el comportamiento.
Cuando el castigo es negativo, también queremos disminuir el comportamiento, ahora quitando algo agradable, como la cómoda alfombra. Si detenemos cualquier tipo de manipulación, la conducta condicionada eventualmente desaparecerá nuevamente. A esto se le llama extinción.
El condicionamiento operante fue estudiado por primera vez por Edward L. Thorndike y más tarde se hizo famoso por el trabajo de B. F.
Skinner. Skinner creía que los organismos están haciendo lo que hacn de forma natural hasta que accidentalmente encuentran un estímulo que crea el condicionamiento, lo que resulta en un cambio de comportamiento. Para probar esto, colocó una rata dentro de una cámara de condicionamiento operante, que más tarde se conoció como la caja Skinner.
Entre otras cosas, dentro de la caja había una palanca que, al ser presionada, soltaba comida. El condicionamiento ocurre en una contingencia de tres términos, hoy conocida como El ABC del comportamiento por las siglas en inglés: A es por Antecedente: la rata golpea accidentalmente la palanca que activa la liberación de comida. B es por Comportamiento y se refiere a la respuesta.
La rata sigue presionando la palanca. C es por Consecuencia: Sigue saliendo comida. La fuerza de la respuesta al condicionamiento depende del programa de refuerzo.
Si siempre hay comida después de presionar, la rata se comporta de manera predecible. Si la comida se libera al azar, la rata se comporta erráticamente como un adicto. Skinner, nacido en 1904, era profesor de psicología y estaba adscrito al conductismo.
Argumentó que solo se puede estudiar el comportamiento que es visible y que cualquier cosa que suceda solo dentro de la mente es un concepto erróneo o irrelevante para la ciencia. Pensaba que el libre albedrío era una ilusión porque el comportamiento es aleatorio o una reacción al medio ambiente. Su trabajo se convirtió en la base de la terapia conductual, los ejercicios militares y el adiestramiento animal.
Puedes probar este ejercicio de refuerzo positivo en el aula: Una persona debe salir de la habitación. Ahora decide una tarea que completará esa persona, como encontrar un libro en particular. Luego, elige una forma no verbal de reforzar esa tarea, como aplaudir.
Invita a la persona a regresar a la habitación y déjala que intente completar la tarea. ¡Pero no des instrucciones! Cada vez que estén en el camino correcto con respecto a completar la tarea, aplaude más fuerte.
Si se alejan de realizar la tarea, reduce tu aplauso o detente por completo. Una vez que la persona entienda lo que se supone que debe hacer, déjale que explique la tarea. ¿Lo hicieron bien?