Hola qué tal audiencia Mi nombre es Artemio Salazar y soy el conductor del tren un día más les doy la bienvenida a este su programa El maquinista historias de terror Así que Prepárense un café Pónganse los audífonos y disfruten este relato Mi nombre es Agustín Pero no es mi nombre real lo cambié por seguridad después de lo que viví en la selva Maya No puedo revelar mi identidad ni la de mis compañeros pero puedo contarles lo que nos pasó Tal vez así pueda encontrar algún consuelo a esta pesadilla era un día caluroso de agosto de
1993 cuando recibimos la orden de ir a un pueblo cercano a la frontera con Guatemala se había reportado un disturbio en el que habían salido afectados unos 15 pobladores algunos asesinados y otros gravemente heridos nos dijeron que era una misión de rutina que solo teníamos que capturar al responsable y llevarlo ante la justicia Éramos un grupo de 10 militares todos con experiencia y entrenamiento El capitán era Luis un hombre serio y disciplinado que siempre seguía las reglas al pie de la letra el teniente era Pedro un tipo simpático y bromista que siempre trataba de animarnos
con sus chistes los demás éramos soldados rasos Juan Carlos Miguel José Andrés Diego marco y yo cada uno tenía su propia historia su propia razón para estar ahí algunos querían servir a su país otros buscaban una mejor vida otros Simplemente no tenían otra opción nos subimos a una camioneta militar y nos dirigimos al pueblo El viaje duró unas 4 horas durante las cuales no hablamos mucho solo escuchamos la radio que transmitía las noticias del día las elecciones estatales en el Estado de México y el triunfo de la selección mexicana de fútbol en la Copa de
Oro nada que nos interesara demasiado llegamos al pueblo alrededor de las 10 de la mañana era un lugar pequeño y humilde rodeado de la inmensa selva la gente nos miraba con curiosidad y recelo como si no confiara en nosotros entramos a la plaza principal Donde había una escena dantesca cuerpos ensangrentados tirados en el suelo casas quemadas y destrozadas Balas y casquillos esparcidos por todas partes era evidente que había sido un ataque brutal y despiadado nos acercamos a uno de los sobrevivientes un hombre mayor con una venda en la cabeza y una muleta en la mano
le preguntamos qué había pasado y Y quién había sido el autor del crimen él nos miró con terror y nos dijo que había sido un hombre solo pero no un hombre cualquiera nos dijo que era un hombre extraño con una mirada salvaje y una voz ronca nos dijo que había llegado al pueblo sin previo aviso y había empezado a disparar a todo lo que se movía nos dijo que nadie lo conocía ni sabía de dónde venía ni qué quería el hombre había huido hacia la selva después de causar el caos y la muerte no le
creímos del todo pensamos que estaba confundido o traumatizado por lo ocurrido tal vez se trataba de algún narcotraficante o guerrillero que buscaba venganza o dinero anteriormente habíamos tratado con muchos casos similares sobre todo en los pueblos es muy común que los hombres de campo realicen este tipo de actos cuando algo perturba su hombría íbamos confiados en el fondo sabíamos que Sería fácil encontrarlo y detenerlo pero nos equivocamos El capitán Luis ordenó dividirnos en dos grupos uno se quedaría en el pueblo para ayudar a los heridos y proteger a los civiles el otro iría tras el
sospechoso y lo capturara vivo o muerto yo fui asignado al segundo grupo junto con el capitán Luis el teniente Pedro Juan Carlos y Miguel nos armamos con rifles pistolas granadas y cuchillos nos pusimos chalecos antibalas cascos y Botas nos llevamos una brújula un mapa y una radio estábamos listos para la acción Nos despedimos de nuestros compañeros y nos adentramos en la selva sin saber lo que nos esperaba Dios bendito de haber sabido lo que nos esperaba allá adentro jamás hubiera entrado de conocer la leyenda de los cimit jamás hubiera ido a ese lugar maldito nos
adentramos en la selva con cautela y determinación seguimos las huellas del sospechoso que eran fáciles de distinguir en el suelo húmedo y fangoso el capitán Luis iba al frente guiándonos con la brújula y el mapa el teniente Pedro iba Detrás de él vigilando los flancos con su rifle Juan Carlos y Miguel iban en medio cargando las mochilas con el equipo y las municiones yo iba al final cerrando la marcha y comunicándome con la radio la selva era un laberinto verde y oscuro lleno de vida y de peligros los árboles eran altos y frondosos formando un
techo que apenas dejaba pasar la luz del sol las lianas y las enredaderas se entrelazaban entre las ramas creando obstáculos Y trampas el suelo estaba cubierto de hojas raíces piedras y charcos el aire estaba cargado de humedad y calor haciendo difícil respirar los sonidos de la selva eran una mezcla de silencio y estruendo a veces solo se escuchaba el crujir de las ramas bajo nuestros pies o el susurro del viento entre las hojas otras veces se escuchaba el aullido de los monos el canto de los pájaros el rugido de las fieras o el zumbido de
los insectos no sabíamos Qué animales nos observaban desde la sombra o qué amenazas nos acechaban desde lo alto avanzamos por la selva durante unas TR horas sin enar ningún rastro del hombre que buscábamos solo vimos algunas señales de su Paso como casquillos vacíos latas abiertas o restos de comida nadie se explicaba Cómo había podido sobrevivir tanto tiempo en ese ambiente hostil sin agua ni Refugio nos preguntábamos qué lo había llevado a cometer esa masacre en el pueblo y para ese entonces dudamos si lo encontraríamos vivo o muerto también empezamos a notar algunas cosas extrañas en
la selva que nos pusieron nerviosos e Inquietos vimos unas huellas enormes en el suelo que no se parecían a las de ningún animal conocido eran como las de un pie humano pero más grandes y con las uñas largas y afiladas no sabíamos si eran del sospechoso o de otra cosa escuchamos unos ruidos extraños en la selva que no se parecían a los de ningún animal conocido eran como unos gruñidos guturales unos chillidos agudos o unos golpes secos también vimos unas sombras que se movían entre los árboles eran como unas siluetas oscuras y peludas con unos
ojos rojos y brillantes en ese momento nos pusimos en alerta pero el capitán Luis nos dijo que no nos entráramos en nuestra misión que confiáis y el capitán para tranquilizarnos decía que en cualquier momento capturar al homicida saldríamos de esa selva y volveríamos a casa sanos y salvos pero no le creímos del todo sentíamos que había algo malo en ese lugar algo que nos acechaba y nos quería hacer daño Y es que a pesar de que somos hombres valientes estábamos entrando en un territorio sombrío y desconocido donde Quizá el homicida o los homicidas se pudieran
hacer fuertes llegamos a una zona donde la selva se abría y dejaba ver una pequeña montaña rocosa y escarpada en la base de la montaña había una cueva que parecía ser la entrada a un mundo subterráneo El capitán Luis consultó el mapa y la brújula y nos dijo que inspeccionamos la cueva pues muy posiblemente el sospechoso se encontraba allí refugiado y teníamos que sacarlo nos miramos entre nosotros con dudas y temores no nos gustaba la idea de entrar en esa cueva que se veía oscura y tenebrosa no sabíamos qué podíamos encontrar ahí dentro ni si
podríamos salir pero no teníamos opción era nuestra Misión y teníamos que cumplirla Así que nos armamos de valor y de coraje y nos dirigimos hacia la cueva entramos en la cueva con las armas en alto y las linternas encendidas la oscuridad era total y el silencio era sepulcral solo se escuchaba El eco de nuestros pasos y nuestra respiración el aire Era frío y húmedo Y olía a tierra y a podredumbre la cueva era un laberinto de túneles y Galerías que se ramifican en todas direcciones no sabíamos por dónde ir ni qué Buscar el capitán Luis
nos dijo que siguiéramos las huellas del sospechoso que eran más frescas y profundas en el suelo el teniente Pedro complementó lo dicho por el capitán y comentó que estuviéramos atentos a cualquier movimiento o sonido sospechoso todos asentimos al recibir la orden en lo personal yo realmente rezaba para que pudiera salir de allí avanzamos por la cueva durante unos 20 minutos sin encontrar ningún un rastro del hombre que buscábamos solo vimos algunas señales de su Paso como ropa rasgada sangre seca o huesos roídos nos preguntábamos Qué había hecho ahí dentro qué había comido o bebido Con
qué se había enfrentado o defendido también empezamos a notar algunas cosas extrañas que nos pusieron nerviosos e Inquietos vimos unas marcas enormes en las paredes quizá de un oso pero en esas zonas no había oso eran como las de unas garras gigantes que habían arañado la roca con fuerza y Furia no sabíamos si eran del sospechoso o de otra cosa de repente escuchamos unos ruidos extraños eran los mismos sonidos aterradores que habíamos escuchado con anterioridad vimos unas sombras que se movían entre las tinieblas que no se parecían a nada que hubiéramos visto antes eran como
unas figuras oscuras y peludas con unos ojos rojos y brillantes nos pusimos en alerta llegamos a una zona donde la cueva se ensanchaba y formaba una gran cámara circular en el centro de la cámara había una hoguera encendida que iluminaba débilmente el lugar alrededor de la hoguera había varias cosas esparcidas armas municiones comida ropa libros y también había un cuerpo humano era el cuerpo del hombre que buscábamos estaba tirado boca abajo junto al fuego con varias heridas sangrantes en el pecho y la espalda tenía el pelo largo y sucio la barba espesa y gris la
piel pálida y arrugada parecía tener unos 50 años pero podría ser más joven no llevaba ninguna identificación o pertenencia personal no sabíamos Quién era ni qué hacía ahí el capitán Luis se acercó al cuerpo y lo volteó con el pie el hombre estaba muerto con los ojos abiertos y la boca entreabierta tenía una expresión de horror y dolor en el rostro como si hubiera visto o sufrido algo terrible el capitán Luis le tomó el pulso y confirmó que no tenía signos vitales luego le quitó el rifle que tenía al lado y lo examinó es un
ak46 de fabricación rusa dijo el capitán tiene el cargador vacío y el cañón quemado parece que disparó hasta quedarse sin balas contra qué disparó preguntó el teniente Pedro No lo sé respondió El capitán Luis pero debió ser algo muy grande y fuerte para hacerle estas heridas crees que fue un animal m sería lo más obvio repitió El capitán Luis pero no creo que exista por aquí algún animal capaz de hacer esto y recibir la descarga de un ak46 sin dejar Rastros de sangre Entonces qué fue preguntó Juan insistentemente reflejando en su su mirada un sentimiento
en común que todos nosotros sentíamos en ese momento el miedo No lo sé insistió El capitán Luis pero sea lo que sea debe estar cerca y debe estar hambriento en ese momento escuchamos un rugido ensordecedor que salió de la oscuridad un rugido que nos heló la sangre y nos paralizó el cuerpo era el rugido de varios seres que en mi vida hubiera visto o imaginado y fue en ese instante cuando cuando vimos como unas bestias salían de las Sombras y se lanzaban sobre nosotros eran unas criaturas feroces y peludas que se parecían a los Simios
pero con rasgos humanos tenían unos 2 m de altura y unos 150 kg tenían el pelo negro y largo las manos y los pies grandes y con garras los dientes afilados y amarillos los ojos rojos e inyectados de sangre eran los llamados sisim mites los habitantes de la Cueva Los hijos del fuego los simit nos atacaron con una fuerza y una velocidad sobrehumanas no tuvimos tiempo de reaccionar ni de defendernos solo pudimos gritar y disparar al azar sin acertar ni herir a ninguno esas feroces bestias asesinaron a mis compañeros uno por uno con una crueldad
y una hazaña indescriptibles Si alguna vez han visto como un Depredador devora a su presa sin el más mínimo remordimiento o Esa es la descripción precisa de lo que ocurrió en la cueva yo fui el único que logró escapar de esa masacre no sé cómo lo hice Solo sé que corrí como nunca en mi vida corrí por la cueva buscando una salida después corrí por la selva buscando una salvación pero no la encontré al menos no en ese momento no sabía cuánto tiempo había pasado desde que escapé de la Cueva desconocía completamente si alguno más
de mis compañeros seguía con vida o si los cimit estaban trás de mí no sabía nada Solo sabía que tenía que correr y así lo hice hasta que no pude más me quedé tirado en el suelo jadeando y sudando Miré a mi alrededor buscando algún signo de civilización o de Esperanza no vi nada solo vi la selva verde e infinita me sentí solo y perdido me sentí muerto Entonces escuché una voz Agustín Agustín Eres tú la voz venía de mi derecha desde detrás de unos arbustos reconocí la voz era la voz del Teniente Pedro me
incorporé como pude y vi una figura humana que salía de entre la vegetación Allí se encontraba el teniente estaba vivo Teniente Teniente soy yo Agustín le grité con alegría y alivio me levanté y corrí hacia él él también corrió hacia mí nos abrazamos con fuerza como dos hermanos que se reencuentran después de una guerra Agustín No sabes cuánto me alegro de verte Creí que estabas muerto yo también creí lo mismo de ti y de todos de todos has visto a alguien más no solo a ti y tú sí he visto a dos más a Juan
y Carlos están vivos pero heridos dónde están por aquí cerca en un claro Los dejé ahí mientras buscaba ayuda o una salida y los demás El capitán Luis y Miguel No lo sé los perdí de vista cuando los cimit nos atacaron en la cueva no sé si lograron escapar o si los mataron Dios mío sentí un nudo en la garganta y unas lágrimas en los ojos Pensé en mis compañeros caídos en sus familias en sus sueños Pensé en lo Injusto que era todo aquello en lo cruel que era el destino de repente sentí un escalofrío
pues mi mente no podía dejar de pensar en esas horribles criaturas que parecían sacadas de una película de terror qué qué eran esas cosas Teniente dije con voz temblorosa No lo sé Agustín No lo sé pero creo que tienen algo que ver con el hombre que mataron en el pueblo ese maldito dije furioso qué tendrá que ver con los simit no estoy seguro pero creo que era uno de ellos o al menos lo fue Cómo te lo explicaré luego Agustín ahora tenemos que ir a buscar a los compañeros y salir de esta selva Antes de
que los simit nos encuentren ojalá que no dije angustiado el teniente me tomó del brazo y me guió hacia el claro donde estaban Carlos y Juan los encontramos tumbados en el suelo cubiertos de sangre y vendas Carlos tenía una herida en el abdomen y Juan tenía una pierna rota estaban pálidos y débiles pero conscientes nos vieron y nos sonrieron con alivio Agustín estás vivo José Diego Qué bueno verlos dije con mucha felicidad nos acercamos a ellos y les dimos un abrazo les pregunté cómo estaban Y qué les había pasado me contaron que habían logrado escapar
de la Cueva por otro túnel pero que los cimit los habían alcanzado y herido sin embargo lograron llegar hasta ese claro y se habían escondido entre los árboles al igual que yo no sabía nada de los demás el teniente Pedro sacó el mapa y la brújula y trató de orientarse dijo que la salida más cercana estaba al norte a unos kilómetros nuestra única esperanza era salir por allí siguiendo el curso de un río asentimos con la cabeza y nos preparamos para partir cargamos a Carlos y a Juan en unas camillas improvisadas con unas ramas y
unas mantas tomamos las armas y las mochilas que quedaban dejamos atrás todo lo demás salimos del claro y nos adentramos de nuevo en la selva no sabíamos si los cimit nos seguían o si nos habían dejado en paz solo sabíamos que teníamos que intentar salir caminamos por la selva durante unas dos horas sin descansar ni hablar solo caminamos con la mirada fija en el Horizonte y el corazón acelerado con la esperanza de ver el río y la salvación y al fin lo vimos vimos el río ancho y caudaloso que brillaba con el sol del mediodía
el puente de madera y metal cruzaba el río y conectaba con una carretera y esta a su vez con el pue pequeño y humilde pero lleno de vida y de color nos llenamos de alegría y emoción y nos dirigimos hacia el puente con la esperanza renovada pero no llegamos los cimit nos alcanzaron salieron de la selva como una manada de lobos hambrientos eran decenas quizás cientos de criaturas feroces y peludas A lo mejor estoy exagerando en números pero en ese momento Un miedo brutal se apoderó de mí y no dimensiona nada Solo veía aterrorizado que
esas criaturas se parecían a los Simios pero con rasgos humanos aquellas bestias nos atacaron con una fuerza y una velocidad sobrehumanas no tuvimos tiempo de reaccionar ni de defendernos solo pudimos gritar y disparar al azar sin acertar ni herir a ninguno afortunadamente aquel día había salido a la misión tocado por Dios no sé cómo lo hiz pero logré sobrevivir al ataque de los cimit Tal vez fue por suerte tal vez por destino tal vez por algún milagro Solo sé que cuando los cimit se abalanzaron sobre nosotros Yo caí al suelo y rodé hasta el borde
del puente me agarré con fuerza a una de las vigas de metal y me quedé colgando sobre el río Los cimit no me vieron ni me sintieron estaban ocupados devorando a mis compañeros vi como los cimit destrozaban a mis compañeros con sus garras y sus dientes vi cómo les arrancaban la carne y les bebían la sangre realmente sentí una enorme pena que me invade hasta la fecha pero dolorosamente no pude hacer nada por ellos más que mirar y sufrir por su pérdida fue macabro y sorprendente ver cómo en cuestión de un par de minutos aquellas
criaturas acabaron con mis compañeros nada se alejaron de la escena algunos volvieron a la selva otros se metieron en el río por mi parte aproveché que los cimit se habían ido y me solté de La viga caí al río y me dejé llevar por la corriente el agua estaba fría y turbia pero me limpió las heridas y me refrescó el cuerpo el río estaba lleno de peligros pero me alejó de los cimit y me acercó al pueblo el río fue mi salvación nadé por el río durante unos 15 minutos hasta que llegué a la orilla
del pueblo salí del agua y me arrastré hasta Tierra Firme estaba exhausto y adolorido pero estaba vivo estuve un buen rato recostado recuperando fuerzas y asimilando lo que había ocurrido Por una parte me encontraba contento pues recordaba a mi familia podía abrazar de nuevo a mi madre a mi esposa y a mis hijos Por otra parte sentía mucha tristeza por mis compañeros caídos y su triste final quizá por la adrenalina no me había percatado de que me había fracturado la cadera tal vez ocurrió en el momento de lanzarme al río esa herida se manifestó cuando
intenté ponerme de pie para ir en busca del resto de mis compañeros los que se habían quedado para auxiliar a la gente al ver que no podía avanzar de nuevo un pánico se apoderó de mí pues recordé que algunas de esas criaturas se habían retirado por el río mi mente me jugaba malas pasadas haciéndome pensar que en cualquier momento alguna de esas criaturas me jalaría de los pies y me devoraría en lo profundo del río por eso mismo revisé mi bolsa en busca de mi navaja pero me topé con un silvato que siempre llevaba conmigo
justamente para esos en los que necesitara ayuda y no hubiera manera de comunicarme lo sopl con toda la fuerza que me quedaba y para mi buena suerte rindió frutos Pues un campesino que cruzaba por allí junto con su hijo acudió a mi rescate y me llevaron hacia donde mis compañeros se encontraban la verdad es que yo estaba en un peor estado del que me imaginaba y tuvieron que trasladarme a un hospital en un helicóptero del ejército una vez que me recuperé por completo tomaron mi declaración y a pesar de estar consciente de que la historia
sonaba bastante increíble la conté tal cual sucedió no tuve repercusión alguna pero tampoco hubo nada al respecto mis compañeros fueron condecorados en una celebración en la que enterraron simbólicamente algunas pertenencias de ellos que encontraron en la selva sin embargo el motivo de la muerte no quedó muy claro pues se manejó que fue una emboscada por parte de la gente del crimen organizado hasta el día de hoy tengo terribles pesadillas producto de mis recuerdos Y muchas dudas sin resolver nunca entendí Por qué el teniente me dijo que aquel hombre podría haber sido uno de ellos