El libro de Daniel. La historia se desarrolla justo después del primer ataque de Babilonia a Jerusalén. Ellos habían saqueado la ciudad y su templo y se habían llevado a los israelitas al exilio.
Entre ellos estaban cuatro hombres de la familia real de David. Daniel, a quien después se le llama Beltsasar, y sus tres amigos, a quienes probablemente conoces por sus nombres babilonios: Sadrac, Mesac y Abed Nego. El libro cuenta acerca de sus luchas por mantener la esperanza en la tierra de sus conquistadores.
A primera vista, el diseño del libro parece bastante simple. Los capítulos del 1 al 6 contienen historias acerca de Daniel y sus amigos en Babilonia. Mientras que los capítulos del 7 al 12 contiene las visiones de Daniel acerca del futuro.
Pero esta forma del libro en dos partes se hace aún más interesante por otra característica de su diseño: el lenguaje del libro. Comienza en hebreo, el idioma de los israelitas, pero los capítulos del 2 al 7 están escritos en arameo, un lenguaje primo del hebreo que se hablaba ampliamente entre los imperios antiguos. Pero luego, en los capítulos del 8 al 12, el libro vuelve al hebreo.
Este diseño muestra como los capítulos del 2 al 7 son una sección coherente, pero también resalta la importancia de los capítulos del 2 al 7 para entender los capítulos posteriores. Profundicemos un poco. El capítulo 1 presenta la tensión básica de la primera parte del libro.
Daniel y sus amigos son muy sabios y capaces, y son reclutados para servir en el palacio real de Babilonia. Pero ellos son presionados para abandonar su identidad como judíos, viviendo y comiendo como babilonios y violando las leyes alimentarias judías que se encuentran en la Torá. Así que ellos se niegan, y ellos eligen la fidelidad a la Torá, lo que los pone en peligro.
Pero Dios los libra y ellos terminan siendo exaltados por el rey de Babilonia. Después de esto, comienza la sección en arameo, la cual verás que tiene un diseño simétrico que es realmente genial. Primero, el rey de Babilonia tiene un sueño, y resulta ser que solo Daniel puede interpretarlo.
Se trata de una gran estatua hecha de cuatro tipos de metal y esta simboliza una secuencia de reinos, y la cabeza es Babilonia. Pero luego, una enorme roca llega volando y quiebra la estatua, y la piedra se convierte en una enorme montaña. Ahora, este sueño es la primera de muchas visiones simbólicas del libro y presenta la narrativa básica de todas ellas.
Daniel dice que la estatua representa una serie de reinos humanos que seguirán al de Babilonia y que todos estos reinos llenarán el mundo de Dios con violencia. Pero un día vendrá el Reino de Dios, quien confrontará y humillará los reinos arrogantes de este mundo y llenará el mundo de la justicia sanadora del Reino y del gobierno de Dios. Después de esto, el capítulo 3 cuenta la famosa historia de los tres amigos de Daniel, quienes rehúsan inclinarse y adorar a la enorme estatua de un ídolo, la cual, como la estatua en el capítulo 2, representa al rey y a su poder imperial.
Así que los amigos son perseguidos y arrojados en un horno de fuego, pero Dios los libra de la muerte y ellos son exaltados por el rey, quien ahora reconoce a su Dios como el único Dios verdadero. Después de esto, tenemos un par de historias acerca de dos reyes babilonios, Nabucodonosor y luego su hijo, Belsasar. Ambos están llenos de orgullo por su poder imperial.
Y así, como en el capítulo 2, Dios les advierte a ambos a través de sueños y luego por visiones, los cuales, al igual que en el capítulo 2, solo Daniel puede interpretar. Él dice que ambos reyes deben humillarse delante de Dios, y ambos reyes se resisten con arrogancia. Así que Nabucodonosor es golpeado por la locura, se vuelve como una bestia en el campo.
Pero luego, él se humilla delante del Señor y su humanidad le es devuelta, es restaurado como rey. Esto es en contraste con su hijo Belsasar, quien no se humilla delante de Dios y es asesinado esa misma noche. Ahora, estas dos historias toman imágenes de Génesis capítulos 1 y 2 y del Salmo 8, donde los humanos son representados como la imagen real de Dios.
Él les ha dado autoridad para gobernar sobre las bestias del campo y las aves del cielo a nombre de Dios, quien es el verdadero Rey del mundo. Pero cuando los humanos se olvidan de esto, cuando se rebelan y hacen un Dios de ellos mismos y de su poder, se vuelven menos que humanos, similares a las bestias violentas que se enfrentarán a la justicia de Dios. Lo que nos lleva al capítulo 6, el cual es paralelo al capítulo 3.
Y esta vez es Daniel quien está siendo perseguido porque se niega a orar y adorar al rey como Dios. Y así como sus amigos, él es sentenciado a muerte y arrojado en un foso de leones, pero Dios lo libra de las bestias. Y como a sus amigos, el rey exalta a Daniel y adora a su Dios, lo que nos lleva al capítulo 7.
Este es el paralelo del capítulo 2 y el centro del libro, donde todos sus temas se unen. Es otro sueño, pero esta vez es un sueño de Daniel, e, irónicamente, él no puede entender el sueño hasta que un mensajero angelical se lo explica. Él ve una serie de cuatro bestias.
Una como león, una como un oso, y luego una como un leopardo alado. Cada una de ellas simboliza un reino arrogante. Y al final de todas está una súper bestia identificada como un imperio realmente malvado que tiene muchos cuernos, un símbolo común para los reyes en el Antiguo Testamento.
Y hay un cuerno específico que es una imagen de un rey arrogante que se exalta a sí mismo por encima de Dios y persigue al pueblo de Dios. Ahora, el pueblo de Dios es simbolizado por una figura llamada el Hijo del Hombre, quien es una imagen tanto del pueblo del pacto de Dios, como del rey procedente del linaje de David. Pero luego, de repente, Dios, quien es llamado el Anciano de Días, viene y se sienta sobre su trono.
Él destruye a la súper bestia y exalta al Hijo del Hombre sobre las nubes, desde donde él viene a sentarse a la diestra de Dios y a compartir con Dios el gobierno sobre las naciones. Ahora podemos mirar hacia atrás y ver cómo todas estas historias de la primera mitad encajan como un todo. Las tres historias de fidelidad a pesar de la persecución se supone que den esperanza al pueblo sufriente de Dios entre las naciones.
Ellos sufren porque los reinos humanos se han rebelado contra Dios y se han convertido en bestias. Así que estas visiones exhortan a la paciencia, que el pueblo de Dios debe esperar a que él traiga su Reino y gobierno sobre nuestro mundo y vindique a su pueblo sufriente. Pero también hacen que surja la pregunta de cuándo Dios hará esto, y eso es lo que estas tres visiones finales se disponen a explorar.
En el capítulo 8, Daniel tiene otra visión acerca de las dos bestias finales del capítulo 7. Pero esta vez son simbolizadas por un carnero, quien se nos dice que es una imagen de los reinos de Media y Persia, y luego un macho cabrío, que es una imagen de la antigua Grecia. Y del macho cabrío salen un montón de cuernos, uno de los cuales simboliza al rey malvado del capítulo 7.
Se nos dice más acerca de él, que atacará Jerusalén y se exaltará a sí mismo por encima de Dios y profanará el templo con sus ídolos. Sin embargo, al final, él será destruido por Dios, quien exaltará a su pueblo y a su Reino. Ahora, a nivel del capítulo 9, Daniel está muy confundido, especialmente respecto de cuándo sucedería todo esto.
Así que consulta el rollo del profeta Jeremías, donde Dios dice que el exilio de Israel solo duraría 70 años. Así que para Daniel, los 70 años están por terminar, por lo que le pide a Dios que cumpla su promesa pronto. Pero un ángel viene y le informa que el pecado y la rebelión de Israel han continuado.
Así que su tiempo en el exilio y la opresión continuarán y su duración será siete veces más larga de lo que Jeremías previó. Daniel está profundamente turbado por esto y tiene una última visión. Se nos muestra la misma secuencia de reinos: Persia, luego Grecia y Alejandro el Grande, seguido de reyes menores.
Todo esto conduciendo al último rey, el rey del norte, quien invadirá Jerusalén, pondrá ídolos en el templo y se exaltará por encima de Dios. Pero luego, de repente, este rey cae en la ruina. Ha habido mucho debate acerca de a qué se refieren todas estas visiones.
Muchos ven una clara conexión con los ataques del rey sirio Antíoco en el 160 antes de Cristo. El mató a muchos judíos fieles en Jerusalén y colocó ídolos en el templo. Otros piensan que estas visiones apuntan hacia el rol del Imperio Romano en la ejecución de Jesús y en la destrucción de Jerusalén y del templo en el año 70 después de Cristo.
Y otros más creen que será cumplida en eventos futuros que sucederán cuando Jesús regrese. Ahora, el problema es que los símbolos y los números no encajan perfectamente con ninguna de esas posturas, pero abren la posibilidad de que, en un sentido, todas estas interpretaciones tengan razón. El libro de Daniel ha sido diseñado para ofrecer esperanza a todas las generaciones futuras del pueblo de Dios.
Lo hizo en los días de Antíoco y lo ha hecho después también. Esta es la razón por la que Jesús podía usar imágenes de Daniel para describir y confrontar a los líderes opresores a quienes se enfrentó en Jerusalén. Esta es la razón por la que Juan, el visionario que escribió Apocalipsis, pudo adaptar las visiones de Daniel y aplicarlas a la Roma de su tiempo y también a todos los imperios opresivos del futuro.
Entonces, el punto de Daniel es que todas las generaciones de lectores pueden encontrar aquí un patrón y una promesa. Es un patrón de que los seres humanos y sus gobiernos se convierten en bestias violentas cuando glorifican su propio poder, cuando redefinen el bien y el mal y no reconocen a Dios como su Rey verdadero. Pero Daniel también ofrece la promesa de que un día Dios confrontará a la bestia.
Él rescatará a su mundo y a su pueblo al traer su Reino sobre todas las naciones. Así que para todas las generaciones, este libro habla de un mensaje de esperanza que debe motivarnos a la fidelidad. Y de eso trata el libro de Daniel.