una vez conocidas las particularidades del predio será necesario conocer las propiedades del mismo una de las propiedades que más influirán en el proceso de diseño y construcción será el conocer la resistencia de nuestro suelo para abordar este tema es necesario mencionar que en la Ciudad de México los tipos de suelo se dividen en tres categorías zona 1 o zona del lomerío son los suelos firmes formados por rocas o pedregales la zona dos o zona de transición son los suelos de transición formados por estratos arenosos y limo arenosos intercalados con capas de arcilla lacustre Y por
último la zona tres que son los suelos de tipo lacustre son suelos formados por arcillas altamente comprensibles separados por capas arenosas con contenido de limo y arcilla recordemos que la Ciudad de México se encuentra emplazada en lo que antiguamente eran tres lagos de Gran tamaño el lago de Texcoco el lago de sochimilco y el lado de Chalco esta situación determina que en gran parte de nuestra ciudad el suelo esté conformado Por arcillas lo cual lo vuelve tremendamente inestable prácticamente líquido en algunas zonas pues como sabemos la arcilla es un material con una gran capacidad de
absorción de humedad con el crecimiento de la Mancha urbana la infiltración de agua al subsuelo se ha reducido drásticamente Y si a esto le sumamos que extraemos agua del subsuelo para cubrir nuestras necesidades hídricas lo que obtenemos es un subsuelo arcilloso que cambia de composición al deshidratarse es por eso que cada año la Ciudad de México sufre hundimientos considerables en algunas zonas de la ciudad Estos hundimientos son de hasta medio metro por año si bien conocer el tipo de suelo sobre el que estamos trabajando nos dará una idea aproximada de la resistencia del mismo es
necesario que realicemos estudios de mecánica de suelos para conocer a detalle la composición de la tierra donde estamos construyendo así como así como para saber si por casualidad no estamos sobre un accidente geográfico de relevancia como un sistema de cavernas un cuerpo de agua subterráneo o incluso vestigios arquitectónicos por regla de dedo las resistencias que se consideran según el tipo de suelo son las siguientes en la zona del lomerío o zona uno se consideran de 40 a 60 toneladas por metro cuad en la zona dos de transición se consideran de 10 a 20 toneladas por
metro cu Y por último la zona 3 o zona lacustre se consideran de 2 a 5 toneladas por metro cuadrado es necesario insistir en que de ninguna manera estos valores pueden tomarse como ciertos para la construcción de un proyecto son valores que se dan para tener una idea general del tipo de estructura y cimentación que requerirá un proyecto estos valores nos pueden ayudar a proponer el sistema de cimentación que consideremos adecuado así como un acercamiento al predimensionamiento de los elementos de cimentación y estructura la única forma de conocer a ciencia cierta la resistencia que posee
la tierra será mediante pruebas de laboratorio obtenidas de la mecánica de suelos los estudios de mecánica de suelos son de dos tipos las pruebas de penetración estándar y la apertura de un pozo a cielo abierto ambas pruebas estudian la diferentes capas de tierra que constituyen el predio recordemos que la tierra se forma por diferentes capas de sustratos cada capa está compuesta de diferentes materiales y es un registro histórico geográfico la diferencia es que las pruebas de penetración estándar se realizan con un pistón mecánico o hidráulico y pueden alcanzar profundidades superiores a los 20 m mientras
que los pozos a cielo abierto Generalmente miden 1 m cu y tienen hasta 3 m de profundidad dependiendo del tipo de suelo y de lo que el ingeniero topógrafo considere necesario para recolectar la información necesaria que realice los estudios de laboratorio pertinentes una vez que conozcamos la resistencia de nuestro terreno podremos diseñar nuestra cimentación para que descargue de manera segura las cargas muertas vivas y accidentales es decir tanto para evitar hundimientos como empujes del terreno es importante recordar los tipos de cargas que se presentan en las estructuras carga muerta que incluye el peso mismo de
la estructura muros divisorios acabados etcétera son las cargas que siempre están pres presentes las cargas vivas son todas aquellas que pueden variar con el tiempo dentro del edificio como son los ocupantes mobiliarios automóviles etcétera por último están las cargas accidentales que son aquellas que no forman parte del programa arquitectónico y son propias del ambiente y fenómenos naturales como lluvias granizos vientos y sismos y