Porque sabes qué, cuando tú le sirves al Señor sacrificialmente, él veién lo que nadie ve. Él no solamente ve el pecado, él ve también lo que te costó hacer ese servicio y él alabará ese servicio y él te premiará y él te recompensará y él te está preparando hoy para hacer eso a través de la predicación de su palabra. Mis hermanos, reciban un saludo de parte de mi esposa Gloria mío, de parte de los miembros y los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo.
Ah, como decía nuestro hermano Alejandro, realmente ha sido un gozo, un enorme placer estar entre ustedes esta semana. Todavía vamos a estar disfrutando un poco de de Washington DC, pero damos muchísimas gracias al Señor de poder adorar junto con su pueblo en el día de hoy. Yo les pido por favor que vayan de nuevo a Hebreos capítulo 4.
Hebreos capítulo 4 y vamos a leer los versículos 12 y 13 únicamente y luego vamos a tener un breve momento de oración. Hebreos capítulo 4 dice así la palabra del Señor, versículo 12. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que cualquier espada de dos filos.
Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y de los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas. Vamos a orar.
Padre, nosotros queremos de nuevo acercarnos a ti en esta tarde. Reconocemos la necesidad que tenemos de la obra de tu Espíritu Santo para que tu palabra venga con poder y sea aplicada en el corazón de cada uno de los que están aquí conforme a su necesidad. Oh, Padre bueno, ven, ven por tu espíritu.
Que el nombre de Cristo sea exaltado en esta tarde y que todos nosotros seamos grandemente edificados porque te lo pedimos en su nombre. Amén. Y amén.
Mi hermano, mi hermana, déjame hacerte una pregunta. ¿Alguna vez te has preguntado si vas a poder si vas a poder perseverar hasta el fin a pesar de todas las tentaciones, de todas las pruebas que nosotros confrontamos cada día? ¿Cómo puedes estar seguro de que tú no eres uno de esos que terminan apartándose del Señor?
Si alguna vez has tenido ese temor, la enseñanza de nuestro texto Hebreos 4:1 y 13 es para ti. Nota que el versículo 12 comienza con un porque. Y yo sé que este es un texto sumamente conocido.
Lamentablemente muchas veces lo usamos como las galletitas chinas. Separamos el texto de su contexto y no entendemos de qué está hablando el autor aquí. Pero el autor comienza con un porque.
Porque la palabra de Dios, lo que quiere decir que este texto está íntimamente conectado, íntimamente relacionado con lo que dice el versículo 11. Dice, "Por por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia. " En toda esta sección de la carta, el autor se vale del salmo 95 para recordarle a su audiencia el fracaso de Israel en el desierto.
Ellos escucharon la voz de Dios, pero endurecieron su corazón y no entraron en el reposo prometido. De hecho, yo espero que todos ustedes tengan Biblia electrónicas o en papel, porque yo necesito, mis amados hermanos, que nuestros ojos estén en el texto bíblico. Por favor, vean en el capítulo 3, los versículos 7 al 8.
dice el autor, por lo cual, como dice el Espíritu Santo, si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan sus corazones como hizo el pueblo de Israel en el desierto y no entraron en el reposo. Este reposo que Dios le prometió a Israel en el Antiguo Testamento no fue simplemente entrar en la tierra de Canaán. Se trata de una promesa que tendrá su cumplimiento definitivo en el disfrute de la presencia de Dios, del gozo eterno de Dios por los siglos de los siglos en la nueva tierra.
Así que lo que el autor está diciendo aquí, escúchame bien, mi hermano, tú profesas ser creyente, eres evangélico, tal vez te bautizaste hace más de 15, 20, 30 años. Lo que el autor nos está diciendo aquí es que todos nosotros debemos procurar entrar en el reposo, perseverando con fe en la palabra de Dios, en las promesas de Dios, en el evangelio de Dios hasta el final. Significa eso que la salvación se pierde?
Por supuesto que no. Dios preserva los suyos. Una de las hermosas promesas que encontramos en Juan capítulo 10 es que Cristo dice en Juan capítulo ah 10 versículo 27, "Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen y no perecerán jamás.
Mi Padre que me las dio es mayor que todos. Nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Nadie las puede arrebatar de mi mano.
Yo y mi Padre somos uno. Ningún verdadero cristiano se perderá. Ahora, ¿cómo yo sé que Dios me está preservando en la fe?
Bueno, lo sé porque yo estoy perseverando. Los autores del Nuevo Testamento no asumen que todos sus lectores eran verdaderos creyentes por el simple hecho de que estaban reunidos en una iglesia o porque alguna vez profesaron fe en el Señor Jesucristo. Es por eso que continuamente el Nuevo Testamento nos exhorta a mantenernos aferrados a Jesús hasta que entremos en el reposo definitivo.
Y Dios usa estas advertencias bíblicas como las que encontramos una y otra vez en el libro de Hebreos para mantener a los suyos perseverando hasta el fin. Si tú eres un verdadero cristiano, no te alejarás. permanentemente del Señor.
Eso es imposible porque él está infundiendo en ti su temor para que no te apartes de él. Escucha lo que dice Jeremías 32:40. Haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien.
¿De qué bien está hablando el autor aquí? Dice, "Y pondré mi temor en el corazón de ellos para que no se aparten de mí. El él hace que tú temas alejarte y ese temor te preserva.
¿Sabes qué hacen los falsos cristianos? Los falsos profesantes que no tienen temor a la advertencia y terminan cayendo mostrando que nunca fueron del Señor. Primera de Juan, capítulo 2, versículo 19.
Salieron de nosotros porque no eran de nosotros. Porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros, pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros. De ahí la insistencia del autor a que escuchemos la palabra con fe en vez de imitar el mal ejemplo de desobediencia de Israel en el desierto.
Si oyeres hoy su voz, no endurezcas tu corazón. Mira el capítulo 3, versículo 19. Le decía que necesitaba que tuvieran su vista puesta en el texto bíblico.
Hebreos 3:19 19. Vemos pues que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. Por tanto, temamos no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, algunos de ustedes parezca no haberlo alcanzado, porque en verdad a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas.
Deténgase un momento allí. Literalmente el autor está diciendo, "A nosotros también se nos evangelizó. Lo mismo que los israelitas en el desierto fueron evangelizados como también a ellos.
Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron. " Y lo que el autor nos está diciendo aquí es, "No imiten ese ejemplo. No imiten ese ejemplo.
Si queremos terminar bien esta carrera, debemos exponernos a la palabra de Dios. Debemos ponerle atención y recibirla con fe. Y esto por tres razones.
O sea, oye lo que te estoy diciendo. Tú quieres perseverar hasta el fin. Tú tienes que exponerte regularmente a la palabra de Dios.
Por eso es que el autor de la carta va a decir más adelante, "No te dejes de congregar como algunos tienen por costumbre. " Mira, mi hermano, déjame, yo no sé qué tanto yo me puedo mover aquí, aquí, acá. Okay.
Déjeme decirles algo, hermano. Mire, si alguna vez tú vas a faltar a la iglesia del Señor en el día del Señor para congregarse con su pueblo, puede ser que tengas una buena razón para hacerlo. Hay razones por la que un verdadero creyente no se puede congregar, pero cuídate de que sea una razón que Jesucristo acepte en su presencia, porque él fue que nos convocó para estar aquí en el día de hoy.
Nosotros si somos miembros de esta iglesia no deberíamos estar en otro lugar que en este lugar escuchando la palabra de Dios. Y la razón por la que debemos hacer eso es que tú no vas a poder perseverar hasta el fin. No va, yo no sé si tú tienes 10, 5, 15 años profesando ser cristiano.
Yo no sé si tú te bautizaste hace 25 años. Nadie va a poder perseverar hasta el fin a menos que se mantenga aferrado a la palabra de Dios. escuchando la palabra predicada y recibiéndola con fe.
Y esto por tres razones. En primer lugar, porque esta es la palabra viva del Dios vivo. ¿Qué dice 412?
O sea, procuren entrar en el reposo manteniéndote aferrado a la palabra. ¿Por qué? Porque la palabra de Dios es viva.
La palabra de Dios es viva. Y lo que eso quiere decir, mis amados hermanos, es que la escritura no es un registro de lo que Dios habló hace miles de años, sino de lo que Dios sigue hablando hoy para obrar en su pueblo. En nuestra iglesia hay dos pisos, o sea, está el piso de abajo, hay un mesanine también.
Y yo no sé por qué algunas personas de las que van al mesanine tienen la sensación de que ellos no están adentro de la iglesia. Y a veces yo veo algunos que se paran para ir al baño y óigame, yo no tengo ningún problema en que alguien tenga una necesidad de ir al baño en medio de la predicación de la palabra, pero a veces yo los miro como si estuvieran paseando en el parque. Ellos están quitados de bulla, decimos nosotros, de lo más tranquilos.
Mis hermanos, cuando se predica la palabra de Dios en la iglesia, de repente este edificio ordinario, porque este es un edificio ordinario hecho con ah ladrillo, cemento, este lugar se convierte en el trono del palacio real de Dios. Y él está trayendo su palabra viva a través de un ser humano común y corriente que está proclamando esa palabra. Y él viene a través de esa palabra viva y nos habla hoy, ahora en tiempo real.
Dice John Stot que este libro no es una reliquia que preserva lo que Dios habló hace miles de años, sino una palabra viva dirigida a personas vivas que proviene del Dios vivo. Los israelitas en el desierto escucharon la palabra, pero no la creyeron. No se aferraron a las promesas de Dios, sobre todo cuando fueron probados en el desierto e incluso prefirieron volver a Egipto.
Y ahora el autor nos está diciendo, "No vuelvan a hacer lo mismo cuando escuchen la palabra, porque la voz que nos habla a través de las Escrituras es la voz del Dios vivo. " Mis hermanos, la predicación de la palabra es algo sorprendentemente misterioso. Es como si Dios se subiera encima de la voz de un ser humano para venir a través de su palabra, obviamente cuando esta palabra es fielmente predicada y comienza a obrar en el corazón de cada uno conforme a la necesidad de cada uno.
Eso es la predicación de la palabra de Dios. Cada vez que el pueblo de Dios se congrega para oír la predicación fiel de la palabra, está siendo confrontado con la presencia misma de Dios, que repito, nos está hablando aquí y ahora en tiempo real. Hebreos 4:12 es un llamado urgente a tomar en serio la predicación de la palabra de Dios para que podamos entrar en el reposo prometido.
Así que la perseverancia y la proclamación de la palabra van de la mano. En primer lugar porque recuerden, esta es la palabra viva del Dios vivo. Pero el autor nos dice también en segundo lugar que esta es una palabra eficaz que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y expone nuestra incredulidad y nuestro pecado.
Y cuidado, una nota al margen. Cuando yo hablo de incredulidad, no me refiero solamente a la incredulidad de los impíos. Estoy hablando también a los trazos de incredulidad que tú y yo tenemos todavía en el corazón por causa de nuestro pecado remanente.
Y lo que estoy diciendo, o mejor dicho, lo que el autor de la carta a los Hebreos está diciendo, es que este libro y la perseverancia de los santos va de la mano porque es una palabra eficaz que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y expone nuestra incredulidad y nuestro pecado. ¿Qué dice el texto? Porque la palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que cualquier espada de dos filos.
penetra hasta la división del alma y del espíritu. Y por favor, no traten ahora de interpretar cada una de las palabras que aparecen allí, porque la idea del texto es penetra hasta lo más hondo, penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y de los tuétanos y es poderosa para discernir, para evaluar los pensamientos y las intenciones del corazón. Esta es una imagen muy potente.
La palabra es más cortante que una espada de doble filo que penetra hasta donde ningún arma humana puede penetrar. La palabra alcanza los lugares más profundos de la personalidad humana. ¿Saben para qué?
para discernir o para evaluar nuestras verdaderas intenciones. Imagina un detector de mentiras que registra la presión arterial, el ritmo cardíaco, la respiración para detectar cambios cuando alguien miente. Bueno, mis hermanos, la palabra de Dios es infinitamente más precisa que cualquier detector de mentiras inventado por el hombre.
Ella desenmascara lo que pensamos, desnuda lo que sentimos, lo que en realidad deseamos. No hay forma de engañar la palabra de Dios. ¿Saben mis hermanos que este es el único libro del mundo que cuando tú lo lees, él te está leyendo a ti.
Es el único libro del mundo que cuando tú lo lees, él te está leyendo a ti. La palabra penetra hasta dejar al descubierto lo que verdaderamente somos. Llega hasta el tumor escondido de nuestra incredulidad y de nuestro pecado.
¿Saben para qué? para movernos a mantenernos confiando en Jesús. Él saca flote tu incredulidad para que te arrepientas y te mantengas confiando en el Señor Jesucristo.
Tú y yo tenemos incredulidad en el corazón. Tú y yo tenemos que batallar constantemente contra la duda. Una vez le preguntaron a alguien, "Señor, ¿es usted creyente?
" y dijo, "No, yo soy dudante. " Todos nosotros estamos batallando continuamente con la incredulidad y tenemos tal tendencia al autoengaño que necesitamos exponernos constantemente al escrutinio de la palabra predicada. Ah, pastor, pero usted está hablando como si leer la palabra fuera menos importante que la oír la predicación.
No, yo no estoy diciendo que leer la palabra todos los días sea menos importante que escuchar la predicación, pero hay algo que ocurre en la predicación de la palabra que no pasa cuando tú lees la Biblia solo. Y es que cuando tú lees la Biblia solo, tú puedes seguir autoengañándote, pero el predicador viene, te predica y cuando aplica la palabra te da por donde te duele. Y no porque nosotros seamos dictadores que estamos usando la palabra para golpear, no, no, no.
Es que el Espíritu Santo está usando la palabra predicada y está llegando al tumor que tú tienes escondido en el corazón. Ustedes nunca han oído personas que van a la iglesia y dicen, "¿Y y quién le dijo al al predicador lo que me estaba pasando? " Nadie se lo dijo, pero el Espíritu Santo está aplicando la palabra donde te duele.
Eso es básicamente lo que el autor nos dice en el capítulo 3, versículo 12, hablando acerca del autoengaño. Dice, "Tengan cuidado, hermanos. No sea que en alguno de ustedes haya un corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo, antes exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice hoy, no sea que algunos de ustedes sean endurecido por el engaño del pecado.
El engaño del pecado. Mi hermano, tú y yo cada día enfrentamos un peligro real. La incredulidad trata de apartarnos de Dios a través del engaño del pecado que nos hace promesas falsas para que violemos la voluntad revelada de Dios.
El pecado está constantemente prometiéndote cosas. Si no te vistes con ropa provocadora, inmodesta, nadie te va a notar, sobre todo cuando no la publicas en las redes, porque total, para qué tener ese cuerpazo si no lo vas a exhibir. Si no comprometes tu pureza sexual, tu novio te dejará.
Nunca encontrarás a nadie que se quiera casar contigo. Y total, todo el mundo lo hace. Si no respondes con la misma moneda, te van a volver a herir.
Si no haces trampa en ese examen, no vas a pasar la maderia. Si no te rebelas contra tus padres y le haces rabietas cada vez que te dicen que no, jamás te van a permitir hacer lo que quieras y tendrás una vida miserable y muy aburrida. Ver un poco de pornografía no te va a esclavizar.
Es una pequeña diversión en medio de las presiones de la vida. Eso es lo que Hebreos 3:13 le llama el engaño del pecado. Y el problema, mis hermanos, y ahora vamos a entender mejor Hebreos 3 4:12, es que esas mentiras se esconden en el sótano del alma y se atrincheran allí, se enquistan en nosotros.
La incredulidad nos arropa y dejamos de abrazar las promesas de Dios para aferrarnos a las promesas del pecado. El pecado nos seduce para que dejemos de vivir para Dios y vivamos para nosotros mismos. Y como dice John Piper, solo la palabra de Dios puede abrir el ataú y sacar a la luz lo que nos está gobernando desde la oscuridad de nuestras almas.
Mis hermanos, nosotros necesitamos que ese visturí divino penetre y corte, exponga el tumor de la incredulidad que que está trabajando sigilosamente en tu alma para que no sigamos avanzando hacia el pecado y endureciendo el corazón. ¿Ven como la palabra Dios la usa para preservarnos hasta el fin? Ahora, no olvides, no olvides que la misma mano que sostiene el visturí es la que escribió tu nombre en el libro de la vida del cordero desde antes de la fundación del mundo.
No es para hacerte daño. Él te está cortando para preservarte. Él te está cortando para sanarte.
Así que, mis hermanos, cada vez que nos congregamos como iglesia, nosotros debemos rogarle a Dios que aplique su palabra con poder en todos nosotros. Señor, por favor, no permitas que la dureza de nuestro corazón nos impida ver lo que tú estás viendo y que yo no estoy viendo. Señor, saca flote nuestra incredulidad.
Desnuda lo que está escondido. Transfórmanos con tu palabra viva. Debemos permitir que la palabra nos incomode, que la palabra nos reprenda, que la palabra nos muestre donde estamos equivocados.
Piensen un texto muy conocido. Segunda Timoteo, capítulo 3, versículo 16. Tal vez alguno de ustedes se lo saben de memoria.
Toda la escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Y ahora Pablo le dice, "Timoteo, yo te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra. " ¿Qué palabra?
La palabra que fue exhalada por Dios, inspirada por Dios para enseñar, reprender, redarguir, corregir. Y por eso le dice Timoteo, predica la palabra, redarguye, reprende a tiempo y fuera de tiempo. Usa la palabra exactamente para lo que la palabra fue fue inspirada por Dios.
La palabra de Dios nos reprende. La palabra de Dios nos muestra dónde estamos andando mal. ¿Saben para qué?
para que nos arrepintamos y salgamos corriendo de nuevo hacia Jesús. De hecho, no olviden, por eso le pedí a Alejandro que leyera el capítulo 4 de Hebreos completo, que inmediatamente después de ese texto, ¿qué dice el versículo 14? Teniendo pues un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús el hijo de Dios, retengamos nuestra fe porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna. ¿Se dan cuenta? El visturí viene, expone el tumor sanguinoliento y lleno de puzz.
¿Y saben lo que hace Cristo? En vez de rechazarnos con asco, nos abraza con su gracia. O sea, el visturí viene, penetra, penetra, penetra, llega hasta ese tumor de incredulidad, lo saca fuera, te lo pone en la cara.
Pero no para aplastarte con la culpa, sino para que vayas corriendo a refugiarte al sumo sacerdote que murió por nuestros pecados. Mi hermano, deja que la palabra predicada haga su trabajo. Este no es el momento para pensar en las cuentas que tienes que pagar mañana.
Este es el momento para poner toda atención a la palabra de Dios y recibirla con fe. Pregúntate, mi hermano, mientras la palabra es predicada, ¿qué pecado? ¿Qué mentira?
¿Qué autoengaño? La palabra está desenmascarando en mí ahora mismo. ¿Qué cambio concreto debo hacer en mi forma de hablar, en mi forma de pensar, en mi forma de actuar para que mi vida cristiana pueda ser una vida floresciente y fructífera?
¿Qué prácticas yo debo cultivar para crecer en mi piedad? Leer la Biblia todos los días. orar regularmente sin cesar.
Yo recuerdo cuando yo era nuevo creyente, leí una frase que me fue de tanta bendición, no Biblia, no desayuno. Y yo me propuse, siendo un nuevo creyente decía, "Bueno, yo no desayuno hasta que lea mi Biblia. " Y eso fue creando un hábito.
¿Cuáles son los hábitos que yo debo cultivar para ser un mejor cristiano? ¿Cuáles ídolos han quedado al descubierto mientras el predicador exponía la palabra? ¿Qué promesa yo debo creer para contrarrestar mi incredulidad?
Mi hermano, tú nunca has llegado a la iglesia pensando, mi problema ya no tiene solución, yo no tengo remedio, yo no voy a salir nunca de esta prueba. Tú nunca has venido a la iglesia con un pensamiento similar y de repente estás predicando la palabra, están predicando la palabra de Dios y Dios aplica la palabra y vuelve a encender tu fe para que salgas de este lugar creyendo en las promesas de Dios. matrimonios que estuvieron en la tertulia anoche, debemos preguntarnos, ¿de qué tengo que arrepentirme delante de Dios y de mi cónyugue?
¿Qué debo comenzar a hacer o qué debo dejar de hacer para que mi matrimonio sea una verdadera representación de la relación de Cristo con la iglesia? ¿Ven el punto? Tenemos que dejar que la palabra trabaje.
Así que la perseverancia y la predicación de la palabra van de la mano. En primer lugar, porque esta es la palabra viva del Dios vivo. En segundo lugar porque esta es una palabra eficaz que penetra hasta lo más profundo de nuestro ser y expone nuestra incredulidad y nuestro pecado.
Y en tercer lugar, finalmente, porque esta es la palabra del Dios que todo lo ve y al cual tendremos que dar cuenta en el día del juicio, porque esta es la palabra del Dios que todo lo ve y al cual tendremos que dar cuenta en el día del juicio. Versículo 13. No hay cosa creada oculta a su vista.
¿Se dan cuenta como de repente el texto estaba hablando de la palabra y ahora está hablando de Dios? Porque si esta es la palabra de Dios, cuando esta palabra habla, es Dios quien habla. Me encanta que Piper dice, "¿Alguna vez tú quieres oír la voz de Dios audible?
" Lee la Biblia en voz alta, porque este libro es la palabra de Dios. Y ahora está diciendo, "Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que darle cuentas. " En otras palabras, no es un crítico humano el que nos está evaluando cuando escuchamos o leemos la palabra, sino el Dios que conoce cada rincón escondido de nuestras almas y ante el cual tendremos que darle cuentas en el día del juicio.
Imagínate a un acusado en un tribunal que piensa que su fechoría, su crimen había quedado oculto. Y de repente el fiscal muestra el video de la Cámara de Seguridad y se ve al individuo cometiendo el crimen. Lo que parecía secreto queda expuesto delante de todos.
Bueno, mis hermanos, así es nuestra vida delante de Dios. Él lo ve todo, absolutamente todo. Para él no hay nada encubierto.
Ninguna acción pecaminosa, ningún pensamiento, ninguna mala motivación. Y eso es lo que él expone con el visturí cuando penetra. Ahora recuerda que él penetra con su palabra.
Vuelvo y lo repito, para salvarnos de la incredulidad antes de que la incredulidad nos endurezca para el día del juicio. Eso quiere decir que la predicación fiel de la palabra de Dios no solo es un medio de gracia, es un anticipo del juicio. La predicación fiel de la palabra es un anticipo del juicio.
Cada vez que la palabra es predicada, el alma del oyente es puesta bajo la luz penetrante de la mirada de Dios mismo. De manera que cada predicación de la palabra que a veces nosotros tomamos como hay gente que va a la iglesia a evaluar a los predicadores y a evaluar la predicación, ¿no? Lo que yo te estoy diciendo, mi hermano, deja que la predicación te evalúe a ti.
Deja que la predicación te evalúe. Cada predicación de la palabra nos está preparando para ese tribunal en el que daremos cuenta. La buena predicación es mucho más que información.
Es un acto de confrontación espiritual con el Dios que todo lo ve, como si cada sermón fuera una cita con el Dios que nos habla por medio de su palabra. Pastor, pero hay algo que yo no estoy entendiendo. ¿Acaso no dice la Biblia en Romanos capítulo 8, versículo 1, que ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús?
Entonces, ¿cómo es eso de que los creyentes pasaremos por el día del juicio? ¿Cómo es que la palabra a nosotros los creyentes nos está preparando para el día del juicio si ya no hay condenación? Bueno, Hebreos 4:13 no contradice Romanos 8:1.
Para los que están en Cristo ya no hay condenación. De manera, escuche esto con atención, hermano, porque esto es muy importante. En el día del juicio no se reabrirán causas pasadas que ya fueron saldadas en la cruz.
Pero, pero ese día nuestro padre sacará a la luz lo que su gracia produjo en nosotros, se exhibirá la autenticidad de nuestra fe por medio de nuestras obras. Se probarán nuestras motivaciones y entonces se otorgarán o no se otorgarán recompensas. Eso no es lo que dice Pablo en Primera Corintios, capítulo 3, versículo 12, que la obra de todos nosotros será probada por fuego.
Habrá alguna que será eno, paja o jarasca, se quemará. Habrá otra que es oro, plata, esa prevalecerá porque lo hicimos para la gloria de Dios y independencia del Señor. Lo que el autor de Hebreos está diciendo entonces en nuestro texto es que esa palabra está obrando hoy con miras a la llegada de ese día.
O sea, la palabra nos está desnudando ahora, está descubriendo nuestro pecado y nuestra incredulidad ahora, no para humillarnos y desesperanzarnos, sino para sanarnos. Así que no huyas de la cirugía. Recibe la palabra, arrepiéntete de inmediato y confía en que el mismo Cristo que te justificó está obrando hoy en ti.
Y esto es hermoso, produciendo él por su gracia lo que el Padre aplaudirá de ti en aquel día. Ah, si te estabas durmiendo, déjame repetir eso. El mismo Cristo que te justificó, él está obrando en ti a través también de su palabra para producir la buena obra.
La hermana leyó Efesios capítulo 2 y nosotros nos quedamos usualmente en los versículos 8 y 9 cuando dice, "Por gracia sois salvos por medio de la fe y esto no de vosotros pues es un don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. " Pero olvidamos el versículo 10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús, para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Así que a través de la palabra Dios no solamente está erradicando la incredulidad, nos está equipando para hacer buenas obras que serán recompensadas en aquel día y nosotros tiraremos nuestras coronas delante del Señor porque al final de cuentas fue su gracia lo que produjo nuestra buena obra. Ah, uno de mis textos favoritos en el Nuevo Testamento es Primera de los Corintios, capítulo 4, versículo 5. No juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones del corazón.
Aquí otra vez estamos en el creyente y el juicio. Mi hermano, sé honesto. Vamos a suponer que tú nunca has leído ese texto.
Si tú me oyes, citar hasta aquí el versículo 5. No juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual en el día del juicio aclarará también lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones del corazón. ¿Cuál es tu reacción?
Bueno, la de muchos creyentes es, "Ay, mi madre. Porque lo que están esperando, yo no sé si esa palabra se entiende aquí, pero es un ramplinazo, un un no, un cocotazo, un Escucha ahora el texto completo. No juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, manifestará las intenciones del corazón y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
Cristo no solamente está destapando el tumor de tu incredulidad. A través de su palabra, él te está equipando para que tú puedas hacer las buenas obras que el Padre aplaudirá en aquel día. Y yo sé, hermanos, que lo mejor que nosotros hacemos es un garabato en la presencia del Dios perfecto.
Pero nuestro Dios es como esos padres que el niño llega con un dibujito, el niño de 4 años y tiene un circulito, un palito, dos palitos y dice, "Mira papi, ese eres tú. " Y otro circulito, otro palito, dos palitos. Y ese es mami y otro más chiquito y ese soy yo.
Y tú tomas ese papel y lo pegas con un imán en la puerta de la nevera como si fuera un remembrant. Bueno, yo creo, mis hermanos, de verdad, que cuando nosotros lleguemos a la gloria en la nevera del cielo, estarán todos nuestros dibujitos pegados y nosotros vamos a recibir la alabanza de Dios por todo lo que nosotros hicimos para su gloria, por pequeño que parezca ante los ojos de los seres humanos. Porque, ¿sabes qué?
Cuando tú le sirves al Señor sacrificialmente, él vei lo que nadie ve. Él no solamente ve el pecado, él ve lo que te costó hacer ese servicio y él alabará ese servicio y él te premiará y él te recompensará y él te está preparando hoy para hacer eso a través de la predicación de su palabra. ¿Se dan cuenta, hermanos, de la enorme importancia de estar en una iglesia donde se predica fielmente la palabra de Dios, de estar en una iglesia donde los hermanos se recuerdan mutuamente esa palabra cuando ven que hay alguien que está siendo seducido por el engaño del pecado, recuerdan Hebreos 3 12?
Amonestaos unos a otros cada día, entre tanto que se dice hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. ¿Qué dice más adelante en Hebreos capítulo 10? Famoso texto también, versículo 23.
Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es aquel que prometió. Considerémonos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos. como algunos tienen por costumbre.
¿Sabes de qué sigue hablando el autor de la carta a los Hebreos en el versículo 26? De la apostasía. Porque la el primer síntoma visible de que una persona está siendo seducida por el engaño del pecado, se está endureciendo en su corazón y se está apartando del Señor, es que se deja de congregar.
Es el primer síntoma visible. Pero notan como el autor no solamente dice, "Ven a la iglesia para que escuches la palabra predicada, sino para que nos exhortemos unos a otros al amor y a las buenas obras. Necesitamos estar en una iglesia así.
" En conclusión, la perseverancia en la fe no es un esfuerzo privado. La perseverancia en la fe no es un esfuerzo individualista. Necesitamos la iglesia.
Necesitamos congregarnos y escuchar con fe la palabra de Dios. Necesitamos compartir esa palabra unos con otros. Hermanos, cada vez que nos exponemos a la palabra, debemos creerle a Dios y dejar atrás el pecado que nos está estorbando.
O como dice el autor de la carta a los Hebreos en el capítulo 12, que fácilmente se nos enreda. Cada vez que la palabra es proclamada, ¿saben lo que está ocurriendo? Cristo mismo está caminando en medio de los siete candeleros de oro.
Apocalipsis 2 y aplicando por su espíritu la palabra en el corazón de cada uno. Nuestra iglesia tiene live stream, los servicios se pueden ver en vivo, pero hay algo que ocurre en la iglesia congregada que no pasa a través del internet. Cristo se está moviendo entre los candeleros de oro y está aplicando su palabra con su voz poderosa.
Él penetra nuestras defensas, él expone nuestros temores, él confronta nuestros ídolos. Pero, ¿saben qué? Él también consuela nuestras almas llevándonos de vuelta hacia él.
Nuestro sumo sacerdote primero nos desarma, nos deja desnudos, pero luego nos invita a correr al trono de la gracia, donde encontraremos gracia para el socorro oportuno. Así que, mi querido hermano, mi querida hermana, este es un buen momento para pedirle a Dios en oración que desarraigue la incredulidad y la duda de nuestro corazón. Este es un buen momento para pedirle a Dios que nos libre del engaño del pecado, que nos lleve de nuevo a confiar y a descansar en nuestro sumo sacerdote.
Y si tú estás aquí sin Cristo, no endurezcas tu corazón a la palabra. No trates de huir de esa espada que te corta para sanar. Mira, mi amigo, témele más bien, témele más bien a la anestesia del pecado, no a la palabra que te corta, porque esa anestesia te adormece para mantenerte en incredulidad hasta que ya no haya esperanza para ti.
Ven a Cristo, mi amigo, y ven ahora. Solo él puede limpiarte de todos tus pecados, librarte de la condenación y darle a tu alma el descanso que necesitas. Mira, el Dios que todo lo ve, no se quedó distante observando nuestros pecados.
Él descendió en Cristo a morir por pecadores en la cruz. y hoy te invita en el evangelio a venir a él arrepentido, creyendo únicamente en Cristo y en su obra de redención. Solo así podrás comenzar a disfrutar de su reposo aquí y ahora y a la vez vivir a la espera de la bendición que será cuando todos nosotros podamos disfrutar del reposo definitivo en la presencia del Señor por los siglos de los siglos.
en los cielos nuevos y en la nueva tierra. Vamos a orar. Padre, queremos darte muchas gracias por por habernos dado tu palabra en esta tarde una vez más.
Oh, Señor, te rogamos como te pedíamos al principio, aplica tu palabra con poder en nuestros corazones. Gracias por dejar hombres que nos predican tu palabra fielmente. Ayúdanos a apreciar la predicación, pero no como un fin en sí mismo, no para evaluar la oratoria del predicador, sino para dejar que esa espada de doble filo penetre hasta lo más profundo de nuestro ser, exponga nuestra incredulidad, exponga nuestro pecado y nos lleve una vez más a refugiarnos en Cristo por medio de la fe.
Alabado sea tu nombre, bendito rey. Amén y amén.