esta lección que vamos a ver en esta mañana. Vamos a ir, hermanos, a esta e a esta lectura antifonal. Aquí viene resumido los versículos primordiales que vamos a ir tocando. Voy a dar lectura, hermanos. Ustedes pueden seguirme ahí con su vista en la lectura antifonal. Si alguien le falta hojita, por favor, hermanos, este, díganos para compartirles. Creo que atrás hay más hojitas ahí atrás. Dice, hermanos, la lectura antifonal. Ustedes síganme con su vista, por favor. Primero de Samuel 24:1. Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron aviso, diciendo, "He aquí, David está en
el desierto de En Gadi." Y dijo David a Saúl, "¿Por qué o las palabras de los que dicen, mira que David procura tu mal?" Versículo 11. Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano, porque yo corté la orilla de tu manto y no te maté. Conoce, pues, y ve que no hay mal traición en mi mano, ni he pecado contra ti, sin embargo, tú andas a casa de mi vida para quitármela. Versículo 16 y 17. Y aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, Saúl dijo, "¿No es
esta la voz tuya, hijo mío David?" Y alzó Saúl su voz y lloró. Y dijo a David, "Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal." Vamos al pasamos al capítulo 26, hermanos, versículo 1, 12 y 21 y 22. Dice, "Vinieron los iffeos a Saúl en Gabaá, diciendo, ¿no está David escondido en el collado de Jaquila al oriente del desierto? Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron. Y no hubo nadie que viese ni entendiese ni velase,
pues todos dormían porque un profundo sueño enviado de Jehová caía, había caído sobre ellos. Entonces dijo Saúl, "He pecado. Vuélvete, hijo mío David, que ningún mal te haré más, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He aquí, yo he hecho neciamente y he errado en gran manera. Y David respondió y dijo, "He aquí la lanza del rey. Pase acá uno de los criados y tómela." Hermanos, tenemos esta introducción bíblica para que ustedes vean nuevamente que todo lo que estudiamos aquí no son palabras del pastor, de algún predicador, sino que son palabras
justamente de la Biblia. Hermanos, como enseñanza de este día tenemos lo siguiente. Las actitudes nobles y bondadosas no rebajan, sino más bien engrandecen a los que las manifiestan. Las actitudes nobles y bondadosas engrandecen a los que las manifiestan. Es bueno, hermanos, que nos que nos tengan eh que nos reconozcan por bondadosos, ¿verdad? Cuando alguno de nosotros se refiere a nosotros y empieza a a nombrar nuestras cualidades cuando dicen, "Ay, es que esa persona es muy bondadosa, es muy buena." Eh, eso, hermanos, nos hace sentir bien. Pero cuando dicen todo lo contrario, pues yo creo que
nadie quiere, ¿verdad?, que se refieran a nosotros con eh con palabras pues que hablen contrario de la bondad. Hermanos, tenemos las siguientes tres los siguientes tres objetivos que también se encuentran ahí en su hojita para esta mañana. Vamos a ver los primeros los siguientes tres objetivos. En esta parte los encontramos. los objetivos de estudio de esta mañana. El primero es analizar cómo los malvados persiguen al justo sin que este haya hecho ningún mal. Lo vamos a ver en esta mañana por medio de la vida de David y del rey Saúl. El objetivo número dos, reconocer
la nobleza del que guarda su mano de hacerle mal a un ungido de Dios. Y número tres, confiar en las promesas del Señor a favor de los que vencen con el bien el mal. Hermanos, vamos a ver esta historia. ¿Cómo se perseguía, hermanos, Saúl a David? ¿Cómo lo persiguió para querer darle muerte a David? Eh, como venganza. Sí, porque Dios lo había elegido como el nuevo rey de Israel. Reconocer la nobleza del que guarda su mano de hacerle mal a un ungido de Dios. Aquí entendemos como David, hermanos, tuvo temor de Dios y no mató
a Saúl. Tuvo oportunidades, hermanos, para matar a Saúl. Pero David guardó su mano de de hacerle mal a ungido de Dios y confiar en las promesas del Señor a favor de los que vencen con el bien el mal. Cómo nuestro Dios se manifestó en la vida de David por haber sido recto delante de nuestro Dios. Hermanos, vamos a pasar a la a la introducción de la clase. En este interesante estudio del reino unido nos encontramos con dos casos de la vida real de Saúl y David, cuyo parecido es tal que algunos comentaristas bíblicos han pensado
que se trata de dos versiones del mismo evento, o sea, la el evento que vemos en el capítulo 24 y el evento que vemos en el capítulo 26 son similares. Hay guerra, hay problemas entre ellos dos, Saúl y David. Eh, y David tiene oportunidad de matar a Saúl, pero no lo hace. Algunos comentaristas comentaristas bíblicos creen que se trata de la misma historia, pero no es así. Hermanos, muchos eruditos han comparado cuidadosamente el caso del capítulo 24 con el del capítulo 26 y las divergencias son más significativas que las coincidencias, como lo notaremos adelante. Nosotros
sostenemos la historicidad de ambos acontecimientos, es decir, dos casos independientes, pero que tanto los hechos como las palabras son de igual naturaleza. Consideramos cuando el escritor sagradoó registrar en su libro dos casos tan similares, lo hizo con la intención de mostrarnos la loable actitud de David al perdonar a su peor enemigo. La enseñanza de dichos incidentes es de tal magnitud para el creyente de hoy que bien vale la pena darle toda la consideración necesaria. El personaje sobresaliente de ambas raciones es David, quien ya había hecho muchas cosas buenas para el pueblo y para el rey.
Sin embargo, su pago fue odio y persecución. Saúl, por su propio pecado y por la influencia maligna del demonio, se había ensañado y llenado de envidia contra el noble hijo de Isaí. Este es David. Hermanos, la lección pasada aprendimos cómo David fue adentrándose en la vida del rey Saúl por medio de este demonio enviado por por Dios a la vida de Saúl que le atormentaba. Entonces los criados del rey Saúl le dijeron, "Manda traer a alguien que toque el arpa para cuando te sientas atormentado por este espíritu maligno de parte de Dios, este joven toque
el arpa y el espíritu huya de ti." Así fue como se fue adentrando David. Buscaron, hermanos, eh entre los hijos de Isaí quién pudiese, hermanos, tocar el arpa para llevarle delante de este rey Saúl. Y fue llevado así David. Y hermanos, aprendimos en esa en la lección pasada que Saúl amó tanto a David que ya no quería que David se fuera a su casa. Inclusive le pidió al padre de David, esto es a Isaí, que lo dejara quedarse en el palacio para que cada vez que se sintiese atormentado por este espíritu, David pudiera tocar el
arpa y Saúl pudiera tener paz. Hermanos, además de esto, tiempo después David eh estuvo en el ejército israelita y les dio grandes victorias también a esta nación de Israel. David, hermanos, incursionó en diferentes actividades para el pueblo de Israel, ayudándoles eh en victorias. Por eso nos dice aquí, hermanos, esta primera parte de la lección, esta introducción, que David hizo muchas acciones para la nación de Israel. Y por esto, hermanos, el rey Saúl le empezó a tener envidia, mucha envidia. Y no sé cuántos de ustedes, hermanos, hay personas que les tengan envidia. Hay hay posiblemente algunos
o muchos de de ustedes de nosotros que haya personas que nos tengan envidia porque Dios nos ha puesto lugares eh agradables, buenos, en buenos cargos, en buenas situaciones de de vida. Pero hermanos, así sucede. Eh, debemos nosotros permanecer siempre cerca de nuestro Dios para que él nos pueda proteger de todo. Hermana Gela, ahora dice es de lavidia es envidia. No hay envidia de la buena. Envidia es envidia. Es cierto. Asimismo, hermanos, tuvo envidia de David y quiso matarle. Quiso matarle, lo persiguió. Eh, inclusive, hermanos, como vimos en la en la primera lectura bíblica en Primero
de Samuel, capítulo 24, vimos que David estaba huyendo, hermanos, huyendo de de Saúl. Y huía, hermanos, tanto que se escondía en cuevas. Fíjense, David tuvo que dejar su casa, tuvo que dejar el palacio, tuvo que dejar su a su familia para huir del rey Saúl y esconderse en cuevas. ¿Qué comía? ¿Quién sabe? ¿Descansaba? ¿Quién sabe? ¿Tenía paz? Pues posiblemente por parte de nuestro Dios sí la tenía, pero hermanos, David tuvo que esconderse del rey Saúl. La primera parte, vamos, hermanos, a la primera parte de la lección de de esta mañana. Este, la vamos a encontrar
la primera parte de la lección de esta mañana, hermanos. Eh, es la lección se va a dividir en dos partes. La primera es no hay mayor satisfacción que perdonar a un enemigo. Esto lo vamos a encontrar en Primero de Samuel 24 del 1 al 17. Y después vamos a estudiar la segunda parte de la lección. Vamos a ir, hermanos, a Primero de Samuel 24. Vamos a ir a la Biblia Primero de Samuel. 24 versículos 1 al 17. Ya hemos dado lectura a algunos versículos. No, no terminó de salir de la vida de Saúl. No terminó.
Aprendimos la lección pasada que si si el rey Saúl se hubiese arrepentido y en lugar de buscar a alguien que tocase el arpa para que le diera paz, se hubiera puesto a los pies de nuestro Dios, ¿verdad? Hubiera buscado la redención, muy posiblemente la historia habría sido diferente. Sin embargo, no buscó a nuestro Dios y nuestro Dios le envió ese espíritu por alejarse de él. Esto es por desobedecer su palabra. Esto es lo que aprendimos en esta lección del domingo pasado. Y hermanos, vamos aquí a la primera parte de la lección. No hay mayor satisfacción
que perdonar a un enemigo. ¿Cuáles pueden ser, hermanos, las satisfacciones para nosotros como hijos de Dios? ¿Qué satisfacciones serían las mejores para nosotros como cristianos? como hijos de Dios, como como seres espirituales, ¿cuáles podrían ser las mejores eh satisfacciones para nosotros? Pues podríamos decir que aquellas que son las espirituales, las que nos ayudan en nuestra vida espiritual, en nuestro crecimiento espiritual, en nuestra fe, en el fortalecimiento de nuestra confianza en Dios, en el amor a Dios. Estas pueden ser las mayores satisfacciones que podemos obtener como como cristianos. Pero, hermanos, dice aquí, "No hay mayor satisfacción
que perdonar a un enemigo." Hermanos, si yo les preguntase, "¿Quién ha perdonado de ustedes a su peor enemigo?" ¿Quién podría decir yo? ¿Habrá acaso alguno? ¿Habrán dos? Abrán tres. Yo sé, hermanos, que como cristianos no debemos tener enemigos para empezar. Nuestro Dios nos ha nos ha llamado inclusive a amar a nuestros enemigos. O sea, nosotros no deberíamos de tener enemigos, pero hay personas que a veces nos hacen la vida difícil y puede ser difícil perdonarles, pero nos dice esta primera parte de la lección que para nosotros debe ser una mayor satisfacción perdonar a un enemigo,
perdonar a los que nos hacen daño, perdonar a los que buscan nuestro mal, perdonar a los que nos quieren derribar, derrotar, si física, espiritualmente. Sabemos, hermanos, que nuestro peor enemigo, ese sí es el Ese sí es nuestro enemigo. Ese sí es contra quien tenemos lucha diaria. Sí, pero entre nosotros como personas, como seres humanos, no debemos tener enemigos. Si nosotros consideramos que tenemos enemigos, entonces algo estamos haciendo mal, porque nuestro Dios nos llamó a amar a nuestros enemigos. Hermanos, primer inciso de la primera parte. Los de limpia conciencia no sufren ningún temor. Los de limpia
conciencia no sufren ningún temor. David, hermanos, no era merecedor del trato pésimo al cual lo sometió el descarriado rey Saúl. En lugar de recibir un premio por su acertado servicio en la casa real y por su invencible victoria, perdón, increíble victoria contra Goliat, David fue víctima de persecución y odio mortal de parte de Saúl. Es probable que la locura que se apoderó de él después de su caída, junto con las muestras de cariño y admiración de parte del pueblo hacia David, encendiera la ira de este fracasado gobernante. ¿Recuerdan ustedes, hermanos, cuando David regresaba de la
batalla con el ejército con el rey Saúl? Y la gente lo recibió en la entrada de la ciudad de Jerusalén y decía, "Saúl mató a sus miles y David a sus 10,000es." El mismo pueblo reconocía la importancia de David. Ahora ya no solamente como el que tocaba ela, sino como el que peleaba en las batallas del pueblo de Israel. Por eso, hermanos, y por otras cosas más, el rey Saúl le tuvo envidia a David. Hermanos, al final del capítulo 23 leemos que David estuvo en peligro de ser atrapado por Saúl y sus hombres. Lo que
lo que ayudó fue un aviso que le vino al rey acerca de una invasión filistea en el área central. Esto lo obligó a abandonar la persecución de David. Aprovechando ese incidente, David y los suyos se trasladaron a los montes de Engadi. Allí, por lo menos había un manantial y lugares para esconderse. Sin embargo, a su regreso de perseguir a los filisteos, el maligno rey fue informado de que David se escondía en la zona de Engadi. Saúl entonces, en lugar de tomarse un tiempo para descansar y pensar en lo que haría, salió de nuevo en busca
de aquel a quien él consideraba. Vamos ahí, hermanos, a Primero de Samuel 24 1 y 2. Ya lo leímos, pero voy a dar lectura nuevamente. Dice, "Cuando Saúl volvió de de perseguir a los filisteos, le dieron aviso diciendo, "He aquí, David está en el desierto de Engadi y tomando Saúl 3,000 hombres escogidos de todo Israel, fue en busca de David y de sus hombres por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses." Hermanos, engadi. Engadi. ¿Qué significa esta palabra engadi, hermanos? Engadi significa significa fuente de la cabra o manantial del cabrito. Eso es lo
que significa este lugar donde se escondió David. Engadi significa fuente de la cabra o manantial del cabrito. ¿Qué quiere decir esta palabra, hermanos? Estas palabras significa que en este lugar en Gadi era completamente desértico. Había oasis. Había oasis en este lugar. ¿Qué es un oasis, hermanos? ¿Qué es un oasis? hay agua. Un lugar donde hay agua, una fuente de agua, un pequeño manantial, podríamos decirlo. Imagínese usted, hermano, un oasis en el desierto. Un oasis en el desierto. Fíjense hasta dónde le llevó Dios a David. no le llevó a un lugar eh completamente desértico, sino que
le llevó a un oasis donde David pudiera satisfacer su sed, descansar, tener un poquito de paz a pesar de la guerra, a pesar, perdón, de la persecución en la cual estaba siendo eh eh estaba viviendo por parte del rey Saúl. Pero hermanos, fíjense, dice que aquí eh cuando llegó David a Engadi con algunos de los hombres de Israel, porque algunos siguieron a David, estaban con David y fue dado aviso al rey Saúl de que David se estaba ocultando en las cuevas de Engadi. Entonces Saúl, hermanos, en lugar de descansar, de decir, "Bueno, ya que esté
en paz, no dice que se levantó y se fue contra David y sus tres, ¿cuántos hombres dice aquí, hermanos? 3,000 hombres escogidos para hacerle guerra y matar a David." Sí, hermanos, vemos como el espíritu malo que había en el rey Saúl no le dejaba descansar, sino que hacía que tuviera eh que tuviera este este espíritu malo contra David. Sí, nos dice aquí, "Los de limpia conciencia no sufren ningún temor." David, hermanos, no tenía temor. A pesar de que se estaba encontrando en estas dificultades, David no tenía temor porque sabía que Dios le estaba guardando, que
Dios le tenía en el hueco de su mano. Y cuántas veces, hermanos, ustedes, nosotros nos hemos encontrado en momentos de esta dificultad o de dificultades fuertes. Sin embargo, hermanos, sabemos que nuestro Dios tiene nuestras vidas ahí en sus manos. Sí. y tienen nuestras vidas con ese cuidado. Nos dice ahí, "Los de limpia conciencia no sufren ningún temor." Capítulo 5, hermano. Los de limpia conciencia no sufren ningún temor. David, hermanos, tenía una conciencia limpia. Él sabía que no le estaba haciendo daño a nadie y con su conciencia limpia no sufría ningún temor. Inciso B. Los que
temen a Dios no devuelven mal por mal. No devuelven mal por mal. No la no hacemos, hermanos, lo de ojo por ojo y diente por diente. La ley del talión me parece que se llama, hermanos. La ley del talón. Nosotros como cristianos no debemos explicar eso, eh, de que me hiciste esto, me la pagas. Como tú me hiciste esto, ahora yo te voy a hacer aquello. Nosotros como cristianos, hermanos, no debemos de andar con estas cosas. Los que temen a Dios no devuelven mal por mal. Vamos a ir al al mismo capítulo 24, versículos 3
al 7. Dice ahí, fíjense, hermanos, lo que dice. Cuando llegó a un redil de ovejas en el camino donde había una cueva, entró Saúl en ella para cubrir sus pies. Ahorita vamos a hablar de esto. Y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la misma cueva. Entonces los hombres de David le dijeron, yo me imagino que susurrándole para que no escuchara el rey Saúl que estaba ahí. He aquí el día que te dijo Jehová, he aquí te que entrego a tu enemigo en tu mano y harás con él como te pareciere. Y
se levantó David y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. Versículo 5. Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres, "Jehová me guarde de hacerle tal cosa contra mi Señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová." Versículo 7. Así reprimió David a sus hombres con palabras y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva siguió su camino. Como si nada. Se fue Saúl de la
cueva, hermano. Nos dice esta parte que Saúl venía con sus hombres, sus armas. Y Saúl dice, hermanos, algo muy importante. ¿A qué entró Saúl a la cueva? Ahí dice versículo, versículo, sí, ahí versículo, ay, se me fue. El versículo 3 dice ahí, "Y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino donde había una cueva, entró Saúl en ella para cubrir sus pies." ¿Qué significa, hermanos, esta frase cubrir sus pies? ¿Alguien sabe? Ni se lo imaginan. Hermanos, cuando fue traducida la Biblia al castellano, eh se usaba mucho esta frase, cubrir sus pies para referirse
a una persona que iba a eh hacer sus necesidades, que iba al baño, ¿sí?, a expulsar de su intestino. ¿Sí? ¿Ustedes me entienden? Esta es la frase que se refiere cuando una persona eh tenía que hacer sus necesidades fisiológicas de fecar. Entonces nos dice aquí que Saúl entró a la cueva a eso. Sí, hermanos, fíjense, estaba, hermanos, Saúl en la oscuridad haciendo sus necesidades fisiológicas y dice que David y los hombres lo vieron y aparte de vieron, no se levantaron contra él en ese momento. Le dijeron a David, "Ahí lo tienes. Es el momento que
Dios te ha dado para que lo mates." levántate y mátalo. Sin embargo, hermanos, fíjense lo que hizo David en el versículo es cinco, cuatro, perdón. Y se levantó David y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl. ¿Dónde tenía el manto Saúl, hermanos? Lo tenía aquí. Él estaba haciendo sus necesidades, pero él tenía su manto puesto. ¿Qué fue lo que hizo David? cortó una orilla del manto que tenía Saúl mientras que estaba haciendo sus necesidades. Y en y en los judíos, hermanos, existe esta tradición de que cuando un judío muere, al manto que el judío
tiene, se le corta una orillita del de manto, que son como unas tiritas. El manto judío es un manto grande, rectangular, con el que se cubren su cabeza, sus hombros y en cada esquina tienen una unas tiritas, unas barbitas. Cuando muere el judío, se le corta una tira y se la dan al pariente que queda vivo. Fíjense lo que hizo David. Él cortó, hermanos, una de esas tiras como un simbolismo de que en ese momento Saúl pudo haber sido muerto. Sí. Dice el versículo 5, "Después de esto se turbó el corazón de David porque había
cortado la orilla del manto de Saúl. Tenía un significado. Se turbó el corazón de David." Es decir, hermanos, que hasta de esto se arrepintió David. Fíjense, se arrepintió de haber cortado una orilla como símbolo de de que posiblemente pudo haber matado a Saúl. Y dijo a los hombres, dijo a sus hombres, "Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi Señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová." En la región de Engadi, hermanos, frente a las playas del Mar Muerto, ha sido identificada por sus cuevas
en las que se refugiaban pastores y caminantes. En una de ellas, la que quedaba cerca de un corral de ovejas y que sin duda era muy espinosa, perdón, espaciosa, estaba David con sus hombres. Sin saberlo, Saúl, cansado de sus inútiles esfuerzos de persecución, entró a la misma cueva a hacer sus necesidades fisiológicas. Todo era parte del plan providencial de Dios para probar la calidad del corazón del futuro rey de Israel. En este momento, hermanos, David todavía no era rey, era parte del ejército de Israel, eh, pero no era todavía rey. Sí. Pero, pero Dios dice
que quiso probar el corazón de David y le envió ahí a su enemigo. Quería saber Jehová si aquel joven pastor todavía conservaba la ternura del carácter aún después de haberle convertido en un guerrero valiente. Recordemos, hermanos, que en este en este momento de la vida de David ya no era un simple pastor de ovejas, ahora era parte del ejército de Israel y había ya matado a Goliat, ya había pasado aquí la batalla contra los filisteos. Esta fue, hermanos, una prueba de al carácter de David, especialmente si era muy capaz de no devolver mal por mal.
Muchos piensan que para ser fuerte y valiente un hombre tiene que ser malo, cruel y opuesto a la voluntad de Dios. Sin embargo, lo que revelan las la experiencia de la de la vida de David lo demuestra nos demuestra, perdón, todo lo contrario. Hermanos, los hombres que estaban con David lo instaban a que lo a que matasen a Saúl. Le decían, "Levántate, ahí está, está yendo ahí del baño, ahorita lo puedes matar. No se puede defender." Pero David, hermanos, no quiso extender su mano contra el rey porque todavía era rey ungido por Jehová. Hermanos, inciso
C. Los justos dejan la venganza en las manos de ¿quién? Tenemos que dejar, hermanos, la venganza en las manos de Dios, ¿verdad? Todo lo que les hayan hecho a ustedes, alguna mala acción, que hayan hablado mal de ustedes, que hayan e hecho algún acto malo contra ustedes, no tomen ustedes venganza. No debemos tomar venganza. Nos dice, "Los justos dejan la venganza en las manos de Dios. Y él, hermanos, nos va a vengar y pobre del que se meta con nosotros, porque de Dios es la venganza. Sí, lo que nosotros podamos hacerle a esas personas no
se compara con lo que Dios hará contra ellos. Hermanos, las la las expresiones de David a Saúl cuando salieron de la cueva de Gadi son célebres y muy significativas. Vamos allá al versículo 8 al 15. Estamos en Primero de Samuel 248 al 15. nos dice también David se levantó después y saliendo de la cueva dio voces detrás de Saúl diciendo, "Mi Señor el Rey." Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su rostro a tierra e hizo reverencia. Y dijo David a Saúl, "¿Por qué oyes las palabras de los que dicen, mira que David procura
tu mal? He aquí, han visto hoy tus ojos, cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva, y me dijeron que te matase. Pero te perdoné, porque dije, no extenderé mi mano contra mi Señor, porque es el ungido de Jehová. Y mira, Padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano, porque yo corté la orilla de tu manto y no te maté. Conoce, pues y ve que no hay mal traición en mi mano, ni he pecado contra ti. Sin embargo, tú andas a casa de mi vida para quitármela. Juzgue Jehová
entre tú y yo, y véngueme de ti, Jehová, pero mi mano no será contra ti. Hermanos, fíjense la lo que pasó cuando ya salió Saúl de la cueva de haber hecho él tranquilamente sus necesidades. Salió y se alejó y en eso salió David con sus hombres y le gritó David. Aquí vemos lo que le gritó, "Mi señor, el rey." Y cuando voltea el rey Saúl, dice que David se inclinó delante de él. Fíjense, hermanos, la humildad de David. David sabía que todavía era rey ungido de Jehová y le dice, "He aquí, han visto hoy tus
ojos como Jehová te ha puesto en mis manos en la cueva, pero me detuve y no te maté." La reverencia de David, hermanos, en lugar de insultos, burlas y amenazas, como las hubiera expresado cualquier víctima contra su perseguidor, David sale de la cueva y lo primero que hace es saludar al rey inclinándose hacia la tierra como un humilde súbdito con la elocuente frase, "Mi Señor, el Rey." Por una parte, la inocencia de David primero le pregunta, ¿por qué oyes las palabras de los que te dicen, "Mira que David procura tu mal?" Los que estaban con
David, hermanos, querían a fuerzas que David matara a Saúl. Y los que estaban con Saúl le decían a Saúl, "David te quiere matar." Por eso David le dice, "Mira, no escuches a los que dicen que yo te quiero matar." Luego le manifiesta su amor al llamarlo Padre mío y le promete que así como lo perdonó allí, siempre estimaría su vida. Hermanos, también podemos aprender la integridad de David. A pesar de las oportunidades que tuvo de vengarse, David prefiere dejar la venganza en manos del mismo Dios. que no que lo había elegido para ser rey. Le
cita un proverbio antiguo, de los impíos saldrá la impiedad. Es un mensaje bien aplicado. Como el rey no era un impío, no traicionaría al rey ni le faltaría jamás el respeto. Y también, hermanos, podemos aprender del juicio de Dios en esta parte de la lección. Como nada queda sin su justa retribución. David profetiza aquí que Jehová sería juez y él juzgará entre tú y yo. Hermanos, David estaba dejando la venganza en las manos de Dios. David era un justo que estaba dejando que Dios se vengara por lo que el rey Saúl quería hacerle, o sea,
matarlo por ser por tener celos y ser el nuevo elegido de Dios. Vamos con el último inciso de la primera parte. Los rectos de corazón vencen. ¿Con qué, hermanos? ¿Con qué podemos vencer nosotros al mal? Con el bien podemos vencer al mal. No nos dice aquí, hermanos, que debemos de ir con una persona que ahí haga algún trabajo para poder vencer al mal, ¿eh? o que demos tanto dinero para que nuestro Dios venza el mal. No nos dice que los rectos de corazón vencen con el bien el mal. Esto lo tenemos, hermanos, aquí en Primero
de Samuel 24 del 16 al 22. La última parte de este capítulo, hermanos, nos dice aquí, "Sígame con su vista." Y aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, Saúl dijo, "¿No es esta la voz tuya, hijo mío David?" Y alzó Saúl su voz y lloró. Y dijo David, "Más justo eres tú, perdón, más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal. Tú has mostrado hoy que has hecho conmigo bien, pues no me has dado muerte, habiéndome entregado Jehová en tu mano. Porque ¿quién hallará
eh a su enemigo y lo dejará ir sano y salvo? Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho conmigo. Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable, júame pues ahora por Jehová. que no destruirás mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre. Entonces David juró a Saúl y se fue Saúl a su casa y David y sus hombres subieron al lugar fuerte. Hermanos, tenemos la última parte de
este capítulo 24. Los rectos de corazón vencen con el bien el mal. Este diálogo entre Saúl y David, hermanos, después de ese sorprendente encuentro en la cueva de Engady, está lleno de declaraciones de gran significado. Ahí se comprobó la veracidad del mensaje bíblico que dice que las armas de los hijos de Dios no son carnales. Hermanos, en Efesios eh se nos dice que nuestra lucha no es contra las personas, no es contra seres humanos, no es contra enemigos humanos, sino que nuestra lucha es contra huestes espirituales de maldad, o sea, contra los demonios, contra los
eh espíritus, Sí. Y contra ellos no podemos con armas físicas, pistola, un cuchillo, una daga, eh una espada, ¿sí? Sino que nuestras armas dice que son espirituales. La oración, la lectura de la Biblia, la confianza en Dios, la fortaleza, la fe, la oración. Estas son nuestras armas, hermanos. Esas eran las armas de David. lo llamó, hermanos, eh en lugar de mandar a sus 3,000 hombres a atacar a Saúl, perdón, en lugar de mandar a sus 3,000 hombres a atacar a David, Saúl se sintió avergonzado y lloró al ver la bondad de David, quien pudo haberlo
matado, pero en cambio le perdonó la vida. Cuatro expresiones de Saúl sobresalen aquí. Número uno, lo llamó hijo mío David. Si David no lo hubiera tenido en esta clase de amor al rey, se habría aprovechado de la oportunidad para darle muerte. Número dos, reconoció la justicia de David con palabras entrecortadas, llenas de emoción, le dijo, "Más justo eres tú que yo." Número tres, Saúl reconoció que Jehová lo había entregado en las manos de David. Qué triste es sentirse abandonado por aquel que un día lo escogió y lo llenó con su Santo Espíritu y ahora lo
desechó. Y número cuatro, le pidió clemencia, considerándose totalmente derrotado. Saúl le dijo a David, "Entiendo que tú has de reinar y que el reino de Israel ha de ser en tu en tu mano firme y estable." Y le pide, hermanos, Saúl a David que no elimine a su descendencia. Eso fue lo único que le pidió Saúl a David. Sí, entiendo que ahora tú vas a ser el nuevo rey, David. Solamente te voy a pedir que no me mates y que cuides a mi descendencia. Sí, hermanos, los rectos del corazón vencen con el bien el mal.
Tenemos, hermanos, estas luchas contra huestes espirituales. Debemos buscar siempre la rectitud del corazón para poder vencer al mal. Sí. a la duda, las tentaciones, las dificultades que vengan a nuestra vida, las vamos a vencer con el bien. Debemos de pedir siempre a nuestro Dios estar bien armados con ello. Pasamos a la segunda y última parte de la lección, hermanos. Esta primera parte ya se puede transferir también a nuestra vida. Esta fue una historia, es una historia hermosa la que estamos viendo, pero también podemos ver como ya ahora como iglesia aquí estamos viendo, se oyó mucho
que el ungido de Jehová, como David lo tuvo en sus manos y no hizo nada en contra de él porque eso fue lo que lo detuvo. Varias veces se dice en esta lectura bíblica, no puedo levantar mi mano contra el ungido de Jehová. Y ahora, viendo esto eh contemporáneamente, ese ungido de Jehová es su siervo en la iglesia, es nuestro pastor, ¿verdad? A quien él ha puesto en la congregación. Y esto nos debe de hacer pensar o dejar una enseñanza también, hermanos. Nosotros jamás debemos estar en contra del siervo de Jehová, mucho menos levantar nuestra
mano en contra de él, ¿verdad? Porque sabemos que ellos son especiales por el hecho de que tienen ese ministerio dado por Dios, no por sí mismos, sino Dios los ha considerado para estar al frente de cierta congregación. Por eso debemos de amarlos, de orar por ellos, de cuidarlos hasta cierto punto y nunca jamás levantar, ¿verdad?, nuestra mano en contra de ellos o estar en contra de ellos. Yo tengo la experiencia de por muchos años haber sido hija de un pastor, o sea, conviví en una familia pastoral por muchos años y yo recuerdo cosas, ¿verdad?, de
cómo a veces los siervos del Señor sufren mucho porque se dan situaciones difíciles en la congregación, pero que Dios nos ayude para que nosotros siempre seamos apoyo al siervo de Dios, apoyo al ungido del Señor, pero nunca estar en su contra y mucho menos levantar nuestra mano en contra de ellos. Esta es una buena enseñanza con la que nos podemos quedar como iglesia en esta mañana. Exactamente, hermanos. Justamente esa parte la vamos a ver en esta segunda parte de la lección y lo vamos a ver en el inciso B, donde nos habla de de sobre
el ungido, los ungidos de Jehová. Cómo es importante, hermanos, eh tener cuidado con esto, no levantar nuestra mano contra los ungidos de Jehová. Hermanos, vamos a la primera, al inciso A. de la segunda parte de la lección. El que tiene el amor de Dios, hermanos, no odia a los que lo odian. Es difícil, hermanos, dar amor a los que nos odian. Sin embargo, la Biblia nos habla a hacerlo, a amar a nuestros enemigos. Inciso A. El que pierde el amor de Dios odia al que lo ama. El que pierde el amor de Dios odia al
que lo ama. Esto lo encontramos en Primero de Samuel 26, hermanos, en el del versículo 1 al 3 dice, "Vinieron los iffeos a Saúl en Gabaá, diciendo, ¿no está David escondido en el collado de Jaquila al oriente del desierto?" Saúl entonces se levantó y descendió al desierto de Sif, llevando consigo 3,000 hombres escogidos de Israel para buscar a David en el desierto de Sif. Y acampó Saúl en el collado de Jaquila, que está al oriente del desierto, junto al camino. Y estaba David en el desierto. Y entendió que Saúl le seguía en el desierto. Nuevamente,
hermanos, nuevamente, hermanos. Nuevamente Saúl quiso hacerle daño a David. Sí, lo que había pasado en el capítulo 24 que estudiamos ya había quedado atrás. Pasó un tiempo y luego vemos lo que pasa en el capítulo 26. Nuevamente quiso el rey Saúl hacerle daño a David, volver a matar a David. Inciso a el que pierde el amor de Dios odia al que lo ama. Hermanos, Saúl ya no amaba a Dios. Saúl había sido desechado por Dios por su desobediencia, por sus fallas, por no eh permanecer en la voluntad de nuestro Dios y había perdido ya el
amor de Dios. Dice aquí, "El que pierde el amor de Dios odia al que lo ama." No sabemos cuánto tiempo transcurrió, hermanos, entre el primer encuentro de David con Saúl en el capítulo 24 y el segundo del capítulo 26. Lo que vemos es que entre los dos el historiador registró cosas de gran interés en la vida del reino. En el 251, capítulo 25, versículo 1, se nos habla de la sentida muerte del ilustre profeta de Dios, Samuel. Se dice que Samuel, hermanos, vivió 18 años después de la instalación de Saúl como rey de Israel. Al
morir este gran siervo de Dios, dos nuevos elementos se habían establecido en la vida del pueblo, el ministerio de los profetas y la monarquía de Israel. Así como Moisés había dado al pueblo la ley y la tierra prometida, Samuel dejaba el ministerio de la profecía en manos de otros siervos de Dios y a los dos primeros gobernantes del Reino Unido. Hermanos, es interesante notar cómo lloró el pueblo a uno de los hombres más grandes de la historia, esto fue al profeta Samuel. Algunos hermanos tienen inclusive a Samuel como el último juez. de Israel. ¿Se acuerdan
cuando vimos las lecciones en marzo, me parece que fue por ahí en marzo de los jueces de Israel? Algunos tienen a Samuel como el último juez de Israel y era un hombre muy amado por toda la nación y le lloraron. Hermanos, Samuel fue juez, sacerdote y profeta, aunque no se le dieron dichos títulos mientras él vivía. Y hermanos, dice que por lo menos entre el capítulo 24 y el 26 habían pasado 18 años. Sí. Y nuevamente quiere Saúl matar a David. Hermanos, nuevamente Saúl emprende en marcha con sus 3000 guerreros y sale en busca del
que consideraba su peor enemigo. Esto es David. Esta vez el encuentro no se dio en una cueva, sino en el ancho desierto de Sif. Desierto de Sif. Hermanos, el que pierde el amor de Dios odia al que lo ama. Si nosotros estamos odiando alguna persona por que nos ha hecho daño ahí, tenemos que tener cuidado porque la Biblia nos habla a amar a los enemigos y no odiarlos. Tenemos que vivir lo que nos dice el inciso A. Inciso B. El amor echa fuera el temor, el odio y la venganza. El amor echa fuera el temor,
el odio y la venganza. A diferencia del encuentro del capítulo 24, en esta ocasión los dos grupos estaban acampando a cierta distancia. En este incidente que tuvo lugar en el desierto de Sif, David envió a sus valientes espías para asegurarse del lugar exacto en que acampaba el rey Saúl. Obtenida la información, se acompañó de Abisaí, su sobrino, primer hijo de Sarvia, hermana de David. Este era uno de los más valientes seguidores de David. Con él fue y vio donde acampaba Saúl y se llevó la lanza y la vasija de agua del rey. Hermano, ¿dónde tenía
Saúl su lanza cuando estaba dormido? ¿Dónde creen ustedes? A un ladito. Dormía el rey Saúl. Se acostaba en el campamento, pero a un ladito tenía su lanza. Y dice que también se llevó, ¿qué más? La vasija. Sí, dice que se llevó la lanza y la vasija de agua del rey. Hermanos, David va con Abisaí hasta el campamento donde estaban el rey Saúl y su ejército. Y muy calladamente llegan, hermanos, y se llevan la lanza y la vasija de agua al ladito de Saúl y salen, se van del campamento. ¿Por qué no se despertó, hermanos? Nadie
de los que estaban ahí en el campamento, hermanos, no se despertaron porque Dios había enviado un sueño profundo a todo el ejército de Saúl y al mismo Saúl. Hermanos, cuando estaban ahí, Abisaí le pedía autorización a David para dar muerte al rey y acabar de una vez por todas aquella pesadilla. Pero David, hermanos, ¿qué le dijo? Que era el ungido de Dios y no se lo permitió. Es interesante observar, hermanos, cómo cómo reprimió David la maligna intención de su subalterno. No lo mates, porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová y será inocente?
Y hermanos, aquí vemos ahora sí lo que comentaba nuestra hermana Berta. Aquí tenemos esta aplicación. ¿Quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová y será inocente? ¿Quién puede, hermanos, hacer algo malo contra el pastor de la iglesia? ¿Tenemos el derecho de hacerlo? ¿Quién puede, hermanos, hacer algo contra el misionero? Contra los misioneros que Dios ha puesto para abrir obras, misiones. ¿Quién puede hacer algo malo contra ellos? Debemos debemos tener cuidado, hermanos. Debemos aprender esta lección aquí también en primero de Crónicas 16:22 dice, "No toquéiso a sentido ni hagáis mal a propos." Así es. también
muy grande. Hermanos, debemos tener cuidado eh contra siquiera hablar mal de nuestro pastor, siquiera eso, no prestar oídos, hablar mal, hermanos, de nuestro pastor, porque estaríamos haciendo algo contra el ungido de Jehová. Y fíjese, si David cuidó su mano de no darle muerte en dos ocasiones, varias veces, hermanos, debemos, nos dice la lección, es interesante observar cómo reprimió David la maligna intención de su subalterno. No lo mates, porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová y será inocente? Hermana Gela. Sí, hablara mal de mi pastor. Ajá. ¿Cuál sería mi castigo eh en el
para el templo o en el templo, verdad? De aquí en la iglesia. ¿Cuál sería mi castigo? Pues hermana que estamos viendo mía es la venganza y el Señor va a determinar de qué manera se tomaría. Obviamente pues alguna algún consejo contra contra esa acción, ¿verdad? variaría en diferentes cosas, alguna exhortación, se hablaría con con el hermano o hasta se expulsaría dependiendo de de la falta dependiendo de la falta contra el pastor, nos dice, hermanos, este nuestro la venganza es de nuestro Dios, ¿verdad? Pero cuando nosotros eh obramos mal contra el pastor de nuestra iglesia, de
la iglesia donde asistimos, nos dice la Biblia, cuidado. Cuidado, porque no nos estamos metiendo con cualquier persona, con cualquier hermano, por decirlo de esta manera, aunque no somos cualquier, todos somos importantes dentro de la iglesia, pero el ungido es ungido de Jehová. Sí, está respaldado. Exactamente. Tenemos que tener, hermanos, mucho cuidado y a veces se nos hace fácil hablar contra el pastor y no nada más hablamos mal, le hablamos mal con los hermanos contra el pastor y queremos poner a los hermanos contra el pastor. Y eso, hermanos, aquí lo vemos en la a la luz
de la palabra de Dios lo estamos viendo. No me lo estoy inventando yo, aquí lo estamos viendo. Tenemos que tener cuidado porque Dios no se va a quedar de brazos cruzados, hermanos, si nosotros hacemos algo contra nuestro pastor. Sí. Eh eh por eso aquí lo mencionaba nuestra hermana Berta, se nos adelantó un poquito ahí que también se aplicó en la lección, pero aquí lo vemos en este versículo muy importante. David pudo haber matado ahí al ungido de Jehová nuevamente, pero no lo hizo. Tuvo ese cuidado. nos dice, hermanos, luego juró David que nunca mataría a
Saúl, sino que esperaría a que lo hiiera Dios mismo o que le llegara el día de una muerte natural. O sea, David estaba renunciando a la idea de matar a Saúl completamente. Confió en Dios. Lo estamos viendo, hermanos. Suya es la venganza de nuestro Dios. El amor que David que David tenía por Saúl dejó fuera el temor, el odio y la venganza que pudo haber obrado contra el rey Saúl. Hermanos, vamos a la siguiente inciso. Las razones del humilde avergüenzan al arrogante. Las razones del humilde avergüenzan al arrogante. Hermanos, ahora no vemos a David postrarse
ante su rostro. para saludar reverentemente al rey Saúl, sino que se puso en la cumbre del monte a lo lejos. Hermanos, cuando se despierta Saúl y ve que no está su lanza y su vasija de agua, se pregunta, ¿quién la tomó? Entonces, el campamento de David, que estaba a unos a unos kilómetros, podemos decir, o unos metros, David se levanta y le habla al rey Saúl y le dice le dice justamente estas estas eh palabras. se puso a la cumbre del monte de lejos y desde ahí comenzó a reprender al general Abner y a todos
los jefes militares por el descuido y la falta de vigilancia del rey Saú. La ironía y la falsa alarma con que David insult a Abner eran bien merecidas por este malvado general del ejército de Saúl, que agitaba al rey y deseaba haber muerto a David. Hermanos, Saúl, asombrado y perplejo, preguntó, "¿No es esta tu voz, hijo mío David? En la oscuridad de la noche y separados por una distancia considerable, nuevamente dialogan el rey Saúl y el fugitivo David." Vemos nuevamente, hermanos, una conversación entre ellos, pero sin llegar a la muerte de ninguno de los dos
hermanos. Las razones del humilde avergüenzan al arrogante. ¿Quién era el humilde aquí? ¿David o Saúl? Saúl estaba siendo, perdón, David estaba siendo el humilde. ¿Quién estaba siendo el arrogante? Saúl. Y se había visto avergonzado porque David no le había no había levantado su mano contra él. había entendido completamente que Dios estaba con David. Última parte de la lección, hermanos, para terminar. El mismo enemigo, lo ven desde allá, hermanos, os perdón, el mismo enemigo anuncia el triunfo del ungido. En este último pasaje del capítulo 26, del versículo 21 al 25, se registran tres datos de sumo
interés para el estudioso de las Escrituras. Eh, por una parte el rey reconoció que había pecado y actuado neciamente al emprender otra campaña de persecución contra David. Esto obligó a pedirle a David que viniera a él, prometiéndole, "Ningún mal te haré más." Por su parte, David entregó la lanza y la vasija al rey al tiempo que volvió a expresar su inocencia. Esto lo capacitó para poner su vida en las manos de Dios, confiando en que él no le fallaría. Finalmente se pronuncia la solemne bienaventuranza del versículo 25, en el cual, sin saberlo, Saúl profetizó la
grandeza del que guardaba al varón que le había perdonado la vida. Dos veces, bendito eres tú, hijo de hijo mío David. Sin duda emprenderás tus cosas grandes y prevalecerás. Hermanos, el cristiano que responde al mal con el con el bien está asegurando su éxito en la vida y ayudando a otros a seguir la senda de la obediencia a Dios, la cual está colmada de promesas. Hemos visto una lección, hermanos, muy bonita y más que bonita, muy importante. Nos ha hablado, hermanos, en muchos sentidos. Nos ha hablado, hermanos, en perdonar al enemigo. Nos ha hablado a
que no debemos tener enemigos. Nos ha hablado que tenemos que tener una conciencia limpia, tener el temor a Dios, ser justos y ser rectos delante de nuestro Dios en la primera parte. Y también la importancia del amor de Dios en nuestra vida, hermanos. El que pierde el amor de Dios odia al que lo ama. El amor echa fuera el temor, el odio y la venganza. Las razones del humilde avergüenzan al arrogante y el mismo enemigo anuncia el triunfo del ungido. Hermanos, cuando nosotros derrotamos con el bien el mal, el mal no le queda más que
hacer. No le queda más que hacer. Eh, nos dice aquí que el mismo enemigo, hermanos, anuncia el triunfo del ungido. Sí, hermanos, espero que esta lección ya por la cuestión de tiempo eh pues no pudimos explayar más, pero espero que haya sido de bendición para nuestras vidas, que nos haya hablado de muchas maneras a nuestras vidas. Y el próximo domingo, hermanos, estudiaremos una lección eh que se va a basar en los capítulos 2 y 5 de segundo libro de Samuel. Esto lo tenemos, hermanos, para el próximo domingo. Léalo en su casa. Aquí lo tenemos. Próxima
clase. Aquí vamos a estudiar la lección del próximo domingo. Hermanos, que esta lección haya sido de bendición para sus vidas. Los valientes también perdonan. Así como David perdonó varias veces la vida de su enemigo Saúl, también nosotros tenemos que ser valientes y perdonar. El que perdona, ama y ama a su enemigo da señales de fuerza inquebrantada. Que Dios les bendiga, hermanos. el texto para hoy, hermanos.