Dios les bendiga, amados hermanos, hermano Benji Grajales. Estamos muy contentos porque hoy tenemos la oportunidad de dar comienzo al nuevo trimestre de lecciones bíblicas del expositor bíblico y vamos a estar dando comienzo en el libro de Daniel, el capítulo 1 y vamos a hacer mención de los versos 11 hasta el 20. Y la lección de hoy se titula La recompensa de la fidelidad. La recompensa de la fidelidad. Vamos a hacer una oración así para dar comienzo a la clase. Te damos gracias, Señor, en esta tarde porque usted nos ha permitido nuevamente, Señor, presentar su palabra
preciosa al pueblo que tanto la necesita. Sabemos, Señor, que usted nos hablará de una manera especial en esta hora. Permite, Dios mío, que todos los que oigan esta palabra sean motivados, Señor, a ser más fiel a usted, sabiendo, Dios mío, que cuando somos fiel a usted, nunca perdemos, Señor. Usted siempre nos recompensará. Aunque estemos pasando por diferentes tribulaciones y pruebas y le somos fiel, usted no recompensará. Te damos gracias por todas estas palabras preciosas y te lo pedimos todo en el nombre de Jesús. Amén. La recompensa de la fidelidad. Este libro de Daniel sabemos que
fue escrito por el mismo profeta Daniel y eh un libro muy muy interesante que tiene una conexión también con el libro de Apocalipsis por causa de que se exponen muchas profecías futurísticas e históricas que ya también han ocurrido. Y hoy vamos a ver el comienzo de cómo es que Daniel llega a Babilonia y el comienzo de su ministerio. Fíjese que Daniel fue usado grandemente por Dios en tierra extraña, no la tierra suya, no estaba con sus padres, estaba, por así decirlo, solo porque se lo habían llevado, lo habían raptado a él y a otros jóvenes
príncipes y se los habían llevado a una tierra lejana y a una tierra extraña. El pueblo de Israel estuvo 70 años en Babilonia. 70 años. Y antes de dar comienzo, aquí vamos a hablar acerca de reyes y vamos a hablar acerca de unucos y vamos a hablar cosas de mucha ética gubernamental. Sabemos que eh el rey Nabucodonos invadió Israel dos veces. Eh, él era hijo de un otro rey babilónico, o sea, el que dio comienzo a este imperio que se llamaba Polazar. Y Nabucodonosor su hijos al morir su padre inesperadamente vino a tomar el mando.
Y para ya el año 605 antes de Cristo, él saqueó a Jerusalén llevándose muchos de los utensilios de la casa de Dios y llevándolos a Sinal o Siria, al lugar donde él tenía, ¿verdad?, su reinado y su sede. No solamente se llevó estos eh utensilios, sino que también escogió la crema. Los jóvenes hebreos que daban gran potencial, jóvenes selectos, porque el plan de Nabucodonos era preparar estos jóvenes para que fueran metidos, por así decirlo, al sistema babilónico de gobierno, de religión, de ciencias. Y él quería llevarse los mejores. también se llevó los jóvenes príncipes porque
así iba a dejar a Israel sin eh jóvenes potenciales que podían llegar a reproducirse y a tener también hijos que una vez llegaran a ser o reyes o príncipes o líderes en Israel. Fue una manera que él, por así decirlo, estaba impidiendo que Israel como nación echara también hacia adelante cuando se llevó a sus hijos. Dice que los buscó que no tuvieran defectos físicos. Dice que tenían que ser excelentes en conducta. Dice que tenían que ser buen parecidos. Dice que tenían que ser bien educados. Dice que tenían que hacer jóvenes inteligentes. Dice que tenían que
ser aptos para vivir, andar y moverse en el palacio. Ah, y séptimo tenían que estar dispuestos a aprender la lengua, las letras y la historia de Babilonia. Amén. Y cuando se llevó estos muchachos, él le dijo a Aspená, quien era el jefe de los eunucos, que se hiciera cargo de ellos. Amén. El propósito era entrenar estos muchachos por 3 años y usarlos en los puestos mejores, más altos de su gobierno. Ah. Él quería los mejores cerebros en Babilonia. Bendito sea el Señor. Nada de malo buscar personas que tengan capacidades. Pero vamos a ver que detrás
de todo esto había un intento de indoctrinar estos muchachos en la idolatría de Babilonia y hacer que se olvidaran de su Dios. Bendito sea el Señor. Aquí solamente se mencionan cuatro de ellos, pero hubieron muchos más. Fueron muchos más que fueron llevados por el rey Nabucodonosor a Babilonia. Muchos que fueron entregados a las manos de Aspená, el jefe de los eunucos. La Biblia nos dice que este Aspená cambió los nombres de los muchachos hebreos. Como estamos hablando de estos cuatro, se mencionan sus nombres eh que le fueron cambiados. Póngase a pensar, amados, que una de
las razones en las cuales Babilonia quería interceptar y quería destruir la herencia, la religión, el conocimiento de Dios, era comenzando cambiándole sus nombres. Ah, porque todos los nombres de estos muchachos adoraban, alababan, honraban a Jehová Dios. Amén. y los quería asimilar. Fueron removidos de sus tierras, fueron removidos de sus familias y vinieron a llegar a Babilonia para tratar de asimilarlos. Ese intento lo vemos hoy en día también por el enemigo de las almas y vamos a hablar de eso un poquito más adelante. Daniel significa Dios es mi juez. Y a Daniel le pusieron el nombre
de Beltazal, que significa el que protege al rey. Ananías significa Jehová manifiesta su gloria. Y le pusieron el nombre de Sadrac, que es honrar al dios Marduc. Misael significa quién como nuestro Dios. Y le pusieron el nombre de Mesac. en honor a otro de sus dioses, quién como Alay. Y finalmente, Azarías, que significa Jehová nos ha ayudado, le pusieron advernego, que significa siervo de nego, otro de sus dioses. para que usted vea que una de las cosas primero que el enemigo quiere hacer con aquellos que no eh se mantienen fiel a Dios, es hacerle cambiar
su creencia en lo que creen, creyendo en Dios, porque cada vez que estos jóvenes eran llamados, hacían honra a Jehová su Dios. No es la primera vez que a un hebreo le han cambiado el nombre. ¿Se acuerdan cuando José llegó a Egipto, Faraón quiso incorporarlo en la cultura egipcia y le cambió el nombre de José a Safat Panea, que significa el que entiende de sueños, el que sabe interpretar, pero aún así, aunque le cambiaran los nombres estos muchachos permanecieron fiel a Dios. Amén. Moisés desde niño fue llevado al palacio de del rey de faraón y
llegó a ser príncipe de Egipto. Muchos pensamos que Moisés estaba en la línea de los que podía haber sido Faraón. Amén. Bendito el Señor. Pero fíjese lo que nos dice Hebreos 11 del 24 al 25 dice que llegando ya a ser el hombre, buscó al Dios de sus padres escogiendo ser maltratado con el pueblo de Dios. Usted ve entonces la importancia de enseñar nuestros niños y nuestro joven en el temor a Dios. Vamos a ver la importancia, porque si hay un grupo específico, especial que Satanás se le tira encima es a estos jóvenes y estos
niños y estos adolescentes. No es que Satanás no se tire en contra de los maduros, ni los ya ancianos, ni los de edad media, pero le saca más provecho. Si toma a un niño o a un joven o a un adolescente y lo engaña porque le va a sacar mucho más años de provecho por haber empezado temprano a cambiar su fidelidad a Dios. Vamos ahora empezar con la clase donde vemos eh cómo viene esta asimilación porque viene en pasos. Hermana Olga, léame el verso 11. Dios les bendiga. Eh, Daniel, entonces dijo Daniel a menzar que
estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Amén. Aquí vemos un proceso de asimilación. El enemigo empieza poco a poco. Muchas veces pensamos que una persona se va de la iglesia, una persona deja de ser fiel a Dios o que un joven se olvida de Dios de la noche a la mañana. No, esto es un proceso, un proceso que tenemos que conocer y ver y parar porque hay tiempo para parar estas cosas. Bendito sea el Señor. Ah, primeramente, ¿cómo empezó el proceso? separó a estos jóvenes de sus familias, los
separó de sus conocidos, los separó del templo. decir que el enemigo empezará trayendo ciertas personas a veces a la vidas del cristiano o del joven o del adolescente que no necesariamente son buenas compañías y comienza separándolos de la familia. Ah, yo he o ido de casos donde hay jóvenes que los padres mismos se han dado de cuenta que ha habido ciertos cambios. Ya ellos no son como eran antes con nosotros, ya ellos no valoran el tiempo de de familia, ya a ellos le molesta estar con nosotros. Muchas veces es porque por el lado han aparecido
estos babilónicos que vienen a usurpar, vienen a querer hacer que el joven o la jovencita o el joven o el niño, el adolescente o el adulto, el esposo, el esposa, en vez de permanecer junto con su familia, con los seres queridos, con aquellos hermanos que alabamos y servimos al Señor empiezan entonces a desviarse y a juntarse con personas que no temen a Dios, que no piensan igual que Dios. Y el cambio en su fachada, el cambio en la manera de hablar, el cambio de cómo tratan, el cambio del respeto que tienen al a los padres,
si son hijos, eh, se va notando. Bendito sea el Señor. Lo primero lo que hizo fue que los quiso separar de sus familias, de sus conocidos, de aquellos que junto con ellos iban al templo. Bendito sea el Señor. escogió a los jóvenes pensando que por falta de experiencia sería mucho más fácil convencerlos. Y hay cierta verdad en esto. Nosotros estamos viendo aquí a cuatro jóvenes, pero acuérdese, fueron muchos más que fueron llevados. La Biblia aquí especifica estos cuatro que permanecieron fiel. ¿Quién sabe? Muchos de los otros que fueron no permanecieron fiel a Dios. cambiaron su
fidelidad. Bendito sea Jesús. Les cambió los nombres, como yo le dije, "Ah, aunque el que le hayan cambiado los nombres no afectó a estos jóvenes, no vemos que ellos le dijeron al jefe de los eunucos o a Melzal, quien era el que estaba a cargo de ellos. ¿Por qué nos cambiaron los nombres? No nos gustan. Eso no fue, por así decirlo, eh, un punto de de de de guerra, porque ellos sabían cómo se llamaban. Ellos sabían lo que sus nombres significaban. Bendito sea el Señor. Y aquellos babilónicos podían llamarlo como ellos quisieran, pero ellos sabían
quiénes eran. Ellos sabían que eran fiel al Dios verdadero y que sus nombres fueron dados por sus padres en honra a Dios. Bendito sea el Señor. Otro de los pasos que hizo fue que empezó a educarlos en toda la cultura babilónica. Le enseñó de sus ciencias, de sus costumbres. Le enseñó muchas cosas que tienen que ver con la cultura babilónica. Y en cierto sentido estos muchachos tampoco resistieron eso. Si fueron a las escuelas babilónicas, empezaron a enseñarle ciencias y enseñarle astronomía y enseñarle matemáticas y enseñarle toda la ciencia babilónica, ellos no pusieron resistencia. Pero más
adelante vamos a ver dónde es que ellos ponen un paro. Bendito sea Jesús. El quinto punto fue que entonces le empezó a dar privilegios. Los privilegios eran que podían comer de la comida del rey, ah, de manjares, cosas que no eran ofrecidas a la populación regular. Estas cosas era para que los hicieran sentir a ellos superespeciales, privilegiados. De la misma manera, el enemigo se acerca muchas veces a la juventud y al mismo adulto y viene presentándole cosas que él dice, "Son muy buenas para ti. Son privilegios que no todos tienen, pero a ti te los
doy." Muchas veces empiezan presentándole manjares, presentándole vicios que los hace sentir especial, que los quiere hacer sentir mejores que otros. Ah, parte de la asimilación, por lo tanto, fue darle ciertos alimentos. No hay nada de malo en comer y la Biblia hoy nos dice que nosotros podemos comer todo. Amén. Amén. Amén. Pero aquí estamos hablando de que muchos de estos alimentos habían sido sacrificados a ídolos babilónicos. Muchos de estos alimentos iban en contra de leyes que en aquel tiempo eran leyes dietéticas que se le había dado al pueblo de Israel. Amén. Y al comer estas
cosas implicaría que ellos iban a ser partícipe de un sistema religioso que iba en contra de lo que sus padres le habían enseñado. Bendito sea el Señor. Ah, de lo que ellos sabían que era la verdad. Al parecer aquí Daniel viene a ser el portavoz de estos muchachos. Se cree, según los exégetas, que Daniel y sus amigos pudieron haber tenido de maybe de algunos 15 a 20 años cuando llegaron a Babilonia. Una de las cosas que hizo, uno de los pasos que hizo eh Nabucodonosor para poder también controlar y asimilar a estos muchachos fue que
los hizo eunucos. ¿Usted sabe eso, Daniel? y sus amigos fueron castrados. Eso lo dice allá Isaías capítulo 39 y verso 7. de tus hijos que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán y serán hechos eunucos en el palacio del rey de Babilonia. Usted ve como el enemigo va paso a paso. Si le permitimos una cosa, él va a seguir con otra. Él va a subir la pelea. Tenemos que reconocer que hay que poner un paro estas cosas. Bendito sea el Señor. Los hizo eunucos. Así pensaba eh el rey de Babilonia que iba a impedir que
ellos tuvieran descendientes. Acuérdese esto eran príncipes. Él quería romper la línea de príncipes a través de estos muchachos castrándolos. No es que los hizo afeminados, no eso lo que estoy hablando, ni tampoco los hizo excéntricos, pero los puso más dócil en el sentido de que el rey lo que quería era que ellos se dedicaran más tiempo a los estudios que él le impartía y menos tiempo a estar fomentando, quién sabe, peleas o fomentando eh levantamiento o trayendo excusas o causando problemas. Por lo tanto, todo este era el plan del rey de Babilonia alcastrar a estos
muchachos. El plan era para largo tiempo. Él sabía que este cambio no iba a ocurrir de la noche a la mañana. A veces cuando una persona deja de ser fiel a Dios y se aparta, no es algo que empezó de la noche a la mañana. Hay pasos, pasos a veces unos más grandes que otros, que van llevando a esa persona a que finalmente rechace lo que aprendió, a rechazar lo que sus padres le enseñaron, a rechazar lo que huyó en la iglesia. Bendito sea el nombre del Señor. Satanás lo que quiere es indoctrinar a las
personas. indoctrinarlos al sistema del mundo y su plan es de largo plazo, no es para hacerlo de la noche a la mañana. Satanás tiene un plan y lo quiere llevar hacia delante y quién sabe hace que que el que se olvida de Dios prospere y piense como dice el salmista, he aquí yo vi al impío sumamente ensalzado. Al principio puede que prospere, al principio puede que tenga todos los amigos que quiere, al principio puede que no le haga falta nada, pero ese es el plan de decepción de Satanás. Bendito sea Jesús. Ah, hermana Olga, léame
el verso 12 al 13. Te ruego que hagas la prueba con tus siervos. Prende el micrófono, por favor. Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por 10 días y no y nos y nos den legumbres a comer y agua a beber. Compara, compara, compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey y haz después con tus siervos según deas. Amén. La palabra nos dice antes de esos versos que Daniel propuso en su corazón no contaminarse. No fue ese momento en que propuso, sino
desde que llegó a Babilonia, él y sus amigos, estos cuatro hermanos jóvenes, propusieron en su corazón. Proponer en el corazón es hacer una decisión. Cuando servimos a Cristo, tenemos que hacer una decisión seria. es sentarse, es orar a Dios y es proponerse, decidir y estar dispuesto en nuestro corazón a hacer todo lo que sea necesario para yo mantenerme limpio. Si yo no propongo eso en mi corazón y forzadamente y activamente lo visito todos los días, todas las mañanas de mi vida, el enemigo puede venir y empezar a causar duda, pero tenemos que activamente proponer. Por
lo tanto, joven que me oye, hermano que me oye, hermana que me oye, usted tiene y debe de proponer en su corazón. Ah, porque es en el corazón donde se hacen las decisiones, de lo profundo de nuestro corazón, decir, "Yo no voy a contaminarme, yo no voy a vivir según el mundo." Esta es una decisión personal que usted tiene que hacer. La decisión no la hace mi padre por mí, ni la hace mi madre por mí, la hago yo por mí mismo. Es una decisión que conlleva opciones. O soy fiel a Dios o vivo según
mis amigos, o vivo según el mundo, o hago lo que el mundo me trae y me ofrece. Bendito sea del Señor. Hay que decidir proponer vivir fiel a Dios aún antes de que nos llegue la tentación. De tal manera que cuando la tentación llega, ya nos hemos decidido que no vamos a sucumbir en ella. Bendito sea el nombre del Señor. Ah, cuatro jóvenes deciden, proponen en su corazón no contaminarse. Como le dije, quién sabe, habían cientos de otros jóvenes hebreos que decidieron comerse la comida. Sí, comerse la comida. Y fíjesen que Daniel y estos jóvenes
hicieron esto en una corte pagana. Mm. No lo hicieron en la iglesia, no lo hicieron en casa de sus padres, lo hicieron en un lugar donde nadie los estaba viendo, solamente Dios. Amén. Allí no estaba papi ni mami para decirle a Daniel, "Daniel, escoge bien." Ah, porque yo estoy seguro que Daniel, igual que José, aunque no tenía su padre y a su madre allí, fue fiel a Dios porque sus padres se dedicaron enseñarle la ley, la palabra de Dios. no vacilaron en disciplinarlo cuando era necesario. Por eso es que la Biblia dice en Efesios 6:4,
Padre, educar a los hijos en la disciplina y en la amonestación del Señor. Deuteronomio 6:7 nos dice, "Y estas palabras repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en tu casa, andando por el camino, al acostarte y al levantarte." En otras palabras, padre y madre que me oye y hermanito que me oye, que quién sabe, o abuelo que me oye, o tío que me oye, o tía que me oye, que tiene sobrinos y sobrinas y niños y niñas y nietos que están ayudando a crecer y a levantar en el camino del Señor. No podemos
desestimar la influencia que un padre justo y una madre pía tiene sobre sus hijos. Algunos padres por no echarse a los hijos encima de enemigos, algunos padres por temor a lo que el hijo haga o la hija haga, han fallado en esto. Pero estos jóvenes permanecieron fiel a Dios. ¿Por qué? Porque sus padres allí en Jerusalén le inculcaron. Amén. Igual que a José le inculcaron. Igual que la madre de Moisés le inculcó la palabra de Dios. De tal manera que cuando Moisés llegó al palacio, esa palabra ya la tenía en su corazón. Bendito sea el
Señor. Ah, lo que vemos aquí en Daniel y sus amigos no es otra cosa, sino que el producto de la enseñanza que le dieron sus padres. Bendito sea el Señor. Ah, Daniel no quería ser popular. Él no estaba intentando agradar a nadie. Él no estaba intentando agradar al rey. Daniel y sus amigos querían honrar a Dios. Aunque papi ni mami estaban mirándolos, aunque no estaba en casa, ah, aunque no esté en la iglesia, porque si en la iglesia somos una cosa y afuera somos otros, ¿a quién estamos engañando? No, estos jóvenes seguían fiel a Dios
aún cuando no estaban con sus padres, ni en su casa, ni en el templo. Estaban en una nación muy muy lejos. Bendito sea el nombre del Señor. Ah, y fíjese estos jóvenes que fueron crecidos, por así decirlo, en el temor a Dios, vienen a ser atacados por el mundo, vienen ser atacados por el enemigo. Y esa misma manera es la que el enemigo usa hoy en día. Amén. Su método de trabajo no ha cambiado. No ha cambiado. Yo estoy seguro que los padres de Daniel y de estos jóvenes, si hubieran tenido la oportunidad de oír
lo que sus hijos hicieron, estuvieran bien contentos, bien agradecidos de Dios, porque sus hijos fueron fiel. de la misma manera hubieran hubieran sentido gran dolor y pésame en su corazón si hubieran oído de que Daniel y sus amigos traicionaron a Dios. Bendito sea el nombre del Señor. Ah, a aquellos jóvenes se le dio una lista de cosas que comer. Hoy el enemigo no te va a decir, "Cómete esto, cómete aquello." Hoy viene a través de actitudes. Hoy te ofrece obras de la carne, deseos de la carne, vicios, amistades, cosas que te van a perjudicar. Bendito
sea el Señor. Pero aquí Daniel le dice, "Haz una prueba con nosotros. Haz una prueba con nosotros." Okay. "Danos a comer legumbres y agua." La palabra legumbres, el exegeta dice que se refería a cereales también. Ah, para decirle la verdad, no era lo que no era la comida necesariamente. La diferencia aquí era la fidelidad a Dios. Amén. Porque hoy en día muchos ponen mucho atraco y muchas muchas eh eh eh leyes dietéticas que si comes esto te pierdes, si comes esto no te pierdes. Ah. Pero la Biblia dice que todo Dios lo ha hecho para
nuestro bien y para nuestro deleite. Bendito sea el nombre del Señor. Que hay ciertas beneficios de comer legumbres. Absolutamente. Sí, hay beneficios. Hay beneficios. Sin embargo, aquí no era tanto el alimento que iba a ser la diferencia, sino la fidelidad a Dios. Bendito sea Jesús. Ah, hermana Olga, léame el verso 14. Consintió pues con ellos en esto y probó con ellos 10 días. Amén. Fíjese, Dios hizo que Mersal, el supervisor que estaba a cargo de estos cuatro muchachos, le cayeran bien. Ah, Dios hizo que el supervisor favoreciera a Daniel, aunque el supervisor pensaba que su
dieta era la que producía genios. la dieta de Nabucodonosor. Ah, pero aquí oye y está dispuesto a seguir un plan de prueba que Daniel le sugiere. Te ve, vea la astucia que ya Daniel está demostrando. Daniel le dice, "No vamos a comer nada." Daniel no le dice, "Nos vamos a ir enjuelga de hambre." No, usted ve la astucia, sino que le dice, "Danos tan siquiera un periodo de 10 días." ¿Qué son 10 días en 3 años? Dannos por lo menos 10 días. Al mismo tiempo, Daniel veía las preocupaciones legítimas que tenía este jefe de unucos.
Porque el jefe le había dicho, ¿verdad? Si mi señor sabe que ustedes no están comiendo la comida, mi vida, coge peligro. Pero qué bueno que la sabiduría de Dios que tenía Daniel la tenemos todos nosotros. Y esa sabiduría, míralo, mira lo preciosa que es. Vaya conmigo a Santiago, capítulo 3, verso 17. La sabiduría de Dios es pura. La sabiduría que estaba demostrando Daniel era la que venía de Dios. La sabiduría de Dios es pura, es pacífica. Daniel no se fue a los puños con el jefe, no se puso a insultarlo, no le dio un arrebato
de ira, sino con palabras pacíficas. La sabiduría de Dios es pura, es pacífica, es amable, es benigna, es llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre y sin hipocresía. Usted quiere ser salvio en el Señor, apliquémonos todas estas cosas, que podemos ser sabios cuando somos puros, cuando somos pacíficos, cuando hablamos bien, cuando no insultamos, cuando lo que vamos a decir lo decimos de una manera que aunque le estamos diciendo la verdad a otro y diciéndole que somos diferentes, lo hacemos de una manera que a la otra persona no cause en ello, ni debe de
causar en ello ira. Damos buenos frutos, somos misericordiosos. Dios puso a Daniel en gracia con el jefe de los eucos y aunque este temía al rey, estaba dispuesto a ver el punto de Daniel. Solo danos 10 días. Y como este jefe amaba, apreciaba a Daniel, estuvo de acuerdo en tratar, consintió con ellos en esto y los probó por 10 días. Ah, ve cuando somos fiel a Dios, joven, cuando nos mantenemos limpios para Dios, cuando le decimos no a las cosas del mundo, cosas que no nos van a hacer bien, sino que al final nos van
a destruir, vamos a entrar en peor problema. Cuando le somos fiel a Dios, entonces aparecen las recompensas. Pero hay que primero permanecer fiel a Dios. Fiel aún en medio de la prueba. Nos vienen recompensas aún cuando estamos siendo oprimidos, aún cuando, quién sabe, todavía estamos enfermos, aún cuando todavía estamos en crisis. Porque Daniel no fue que fue entregado nuevamente a Jerusalén. se quedó en Babilonia, pero allí en tierra ajena, allí Dios lo recompensó. Amén. Amén. Ahora vamos a ver las recompensas que vienen por la fidelidad a Dios. Hermana Olga, léame el verso 15 y 16.
Y al cabo de los 10 días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida de rey. Así pues, Melcer se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que que habían de beber y les daba legumbres. Amén. Usted ve, porque la obediencia a Dios es lo que este verso está realzando. Es mayor que cualquier dieta. Si usted quiere comer cerdo, cómaselo. Si usted quiere comer pescado, cómaselo. Ah, pero no piense que por la comida que come usted es
más aceptable a Dios. Aleluya. Okay. No es la obediencia a Dios y apartarnos del mal, del pecado. Aunque como yo le dije, estas leyes dietéticas que Moisés había dado al pueblo, habían sido dado para su beneficio de salud. Sí, le fueron dados para que se mantuvieran saludables, pero al mismo tiempo le fueron dados para que fueran diferentes a los de las otras naciones. Las otras naciones comían alimentos sacrificados a sus ídolos. Las otras naciones comían alimentos eh bañados en sangre. Las otras naciones no seguían los mandamientos de Dios. Y Dios quería que Israel fuera diferente
al mundo. Por lo tanto, parte de esa diferencia era su dieta. Amén. Dios quería que fueran diferentes de las naciones que lo reaban. Ah, pero hoy en día no es la comida los que nos distingue del mundo. Amén. Amén. No, no es nuestra fidelidad a Dios. en nuestra manera de vivir para él. Ah, y huir de los pecados que destruyen nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestro ser. Bendito sea el Señor. Nuestra relación con Dios. Aquí comienza diciendo, la hermana leyó que al cabo de los 10 días empezó a anotarse en ellos recompensa en lo físico. Ah,
como le dije, no era que las legumbres ni los cereales eran un alimento perfecto, no, sino lo que era perfecto era la obediencia y la fidelidad a Dios. Eso fue lo que hizo la diferencia, porque no había razón razón biológica para que esta dieta vegetariana los hiciera parecer físicamente mejor. Amén. Era que tenían la gracia de Dios sobre de ellos. Amén. Cuando tenemos la gracia de Dios, no importa lo que comamos, Dios nos protege. Amén. Dios nos cuida, Dios nos da fortaleza. Bendito sea el Señor. Ah, dice ahí que vinieron a ser no iguales, sino
que mucho más robusto, fíjese, más fuertes, más saludables. No importa las pruebas físicas que Mersal le dio a estos muchachos, ellos sobresalieron más que los otros. Mers no se podía explicar cómo es posible que comiendo legumbres y vegetales y cereales sean más fuertes, se vean más robustos, duerman mejor, no le dé gripe, no le dé ni una fiebre. ¿Cómo es posible? No es la dieta. Era que ellos habían decidido ser fiel a Dios. Y cuando nos decidimos ser fiel a Dios, él se entremete en nuestra vida y aún nuestro cuerpo lo protege. Bendito sea el
nombre del Señor. Ah, y dice que el sal por lo tanto se llevaba la porción de la comida. Se la llevaba para su casa. [risas] Aquí le traigo lo que los muchachos no quisieron. Yo que la familia de él contenta. Ya los todos comieron, ¿verdad? Ajá. Pero esto fue un secretito que se mantuvo Mersal y los muchachos. Bendito sea el nombre del Señor. Ahora vamos a ver la recompensa en cuanto a lo espiritual, en cuanto a lo mental, al intelecto. Ah, porque Dios no solamente cuida de nuestro cuerpo, sino también de nuestra mente, de nuestro
entendimiento. Bendito Señor. Hermana Olga, léame el verso 17. A estos cuatro muchachos, Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas sus letras y ciencias. Y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Amén. Ahí vemos como Dios recompensa aquel que le es fiel. Amén. Ah, amad, si tenemos necesidad de sabiduría y entendimiento, pidámosselas a Dios y él no las da. Él nos puede dar salida a problemas económicos que tenemos o cómo no sabemos cómo hacer las cosas, qué decisión tomo compro esto, no lo compro, eh, estudio esto, no estudio esto, hago esto, no hago esto.
Dios se entrem en todas esas cosas y como hijos de Dios, él nos ayuda, amados. Ah, si usted está buscando una hermana para casarse con ella, pídele a Dios, sea fiel a Dios. Él le proveerá. Bendito sea el Señor, porque él se interesa en todas estas cosas para sus hijos. Ah, fíjese, todas las tareas académicas, fíjese ahí, todas las exámenes que cogieron. Me imagino yo que estos muchachos iban a la escuela en Babilonia y le enseñaron toda clase de de de materia, ciencia, matemáticas, arquitectura, gobierno, política, lo que usted diga. Y cuando estos muchachos cogían
los exámenes, todos sacaban a plus. De tal manera que Versal, Mersal, perdón, al verlo se da de cuenta que estos muchachos verdaderamente sobrepasan a todos los otros. Todavía no han llegado al rey. Todavía no se han cumplido los 3 años. Esto se está viendo entre el grupo y sus maestros. Ah, y Bersal y el jefe de los se están dando de cuenta que aquí hay cuatro jóvenes especiales. Bendito sea el Señor. Ah, todos sobresalían en sus tareas académicas. Acuérdese que Babilonia como el imperio de de aquel tiempo era lo máximo en cuanto a conocimiento, tal
como Egipto lo fue en el tiempo de Moisés. Y Moisés fue enseñado en todas esto, la Biblia lo dice en hebreo, fue enseñado en toda ciencia. ¿Okay? La palabra de Moisés, cuando Moisés hablaba, se hacía caso. Moisés sabía de todas estas cosas. ¿Quién sabe? Sabía medicina. Amén. Ah, sabía embalsamar, sabía hacer todas estas cosas porque él fue educado en todo. Amén. Pero nunca se olvidó de Dios. Cuando llegó el momento de decidir sufrir con su pueblo o quedarse en el palacio, escogió sufrir con sus hermanos. Bendito sea el Señor. Ah, a veces vamos a las
universidades y nos enseñan muchas cosas. Hay cosas que uno tiene que aprender y cuando le exigen el examen escribirlas, pero hay cosas que no que no todo lo que aprendemos le vamos a dar uso. Y si trae cierto frce entre mi condición con Dios y mi relación con Dios, aunque yo lo tenga que pasar en el examen, yo sigo sigo siempre siendo fiel a mi Dios. Ah, bendito sea Jesús. Estos muchachos, aunque aprendieron todas estas cosas, sabían que la el conocimiento no vino de los maestros, no vino de de Mersal, el jefe de los que
estaba cargo, vino porque Dios se lo dio. Ahí lo dice. Dios le dio conocimiento. Ah. Y a Daniel en específicamente le dio un don muy especial. Bendito sea el Señor. Ah, se le concedió un don de discernimiento. Se le dio un don especial de interpretar sueños. Todo asunto difícil que nadie sabía dar pies con bola. Cuando se lo presentaban a Daniel, Daniel sacaba la respuesta. Daniel tuvo entendimiento, quién sabe cuántos sueños, ¿se acuerdan el sueño que tuvo el panadero y el copero allá en la en la cárcel? Antes de que José llegara a interpretar el
sueño, los sueños de faraón, ya había interpretado sueños de otros. ¿Quién sabe? Aquí ya Daniel de estos muchachos habían tenido diferentes clases de visiones o sueños y Daniel vino a ser reconocido como aquel que tenía un don especial de Dios. Ah, qué bueno es. Ah, cuando hay personas que se acercan a usted porque sabe que en usted hay algo especial de Dios. vienen por un consejo, vienen por una interpretación de una palabra, vienen porque tienen dudas acerca de algo. Eso no viene porque nosotros lo hemos adquirido de nuestros propios conocimientos. Es porque Dios nos da
a todos dones especiales. El don aquí de Daniel, aparte de que era inteligente en toda en conocimiento, letras y ciencias, también tenía este don especial de parte de Dios, que más adelante iba a ser usado para interpretar el sueño del rey. Bendito sea el nombre de Jesús. Pero primero hay que ser fiel a Dios antes de que recibamos estos misterios divinos, antes que recibamos estas recompensas. Bendito sea Jesús. Hermana Olga, léame el verso 18. Pasados pues los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los
trajo delante de Nabucodonosor. y el 19. Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael, Aarías, así pues estuvieron delante del rey. Amén. Dice, "Pasados los días, es decir, después de 3 años, porque el proceso de entrenamiento duraba 3 años. Luego de 3 años, Mersal trae a estos muchachos y todos los otros que van a aparecer allí, todos son traídos al rey. Ahora es el rey con su súbdito, porque el rey no está solamente allí solo, sino que el rey, quién sabe, tiene a su lado al
mago principal, tiene al eh eh el investigador principal, al científico principal en todo el gobierno, en toda la nación. Allí están todos. It's a abard. Ah. Sí, es una mesa donde están todos los aviondos con el rey. Ah, es el examen final para estos muchachos a ver si se gradúan o no, porque de ellos es que el rey va a escoger para que dice ahí que se queden delante del rey, para que sirvan al rey. Bendito sea el Señor. Ah. Todos los jóvenes hebreos, incluyendo a estos cuatros, aparecen. Quién sabe, habían hasta jóvenes de otras
naciones, porque Nabucodonosor subyugó a toda la tierra conocida en aquel tiempo. Amén. No solamente se llevó jóvenes de Jerusalén, quién sabe, llevó jóvenes eh que llenaban sus atributos de otros lugares. La cosa fue que llegó el tiempo de evaluarlos. Bendito sea Jesús. El eunuco nunca le divulgó al rey el trato que había tenido con estos cuatro jóvenes. Porque por estos 3 años estos cuatro jóvenes, los que comieran legumbres, no fue que le dio 10 días de legumbre y después ellos aceptaron la comida, no. Esos 10 días fueron de prueba y cuando Mersal vio que ellos
eran mejores que todos los otros Dios, pues ustedes sigan comiendo la comida esa. Yo se la sigo trayendo, las legumbres y el agua y los cereales y yo me llevo la comida. V los tuvo 3 años. Ah, pero ese era un secretito entre ellos. Pero él sabía Merc Mersal estaba claramente convencido de que estos jóvenes serían sobresalientes sobre todos. De tal manera que no estaba nervioso ni temblando ante el rey porque él sabía lo que tenía en sus manos. Bendito sea el Señor. Ah, él sabía que estos muchachos eran mejores que todos. Ah, fíjesen aquí
que cuando son traídos al rey, sus nombres originales son usados. Amén. Ah, no sé si fue que el rey de Babilonia lo llamó por su nombre, pero el escritor Daniel, que es el que está escribiendo aquí, se compromete aquí en este momento donde ellos están ante un rey humano. demostrar que su rey Jehová es mayor que todos y por lo tanto usa sus nombres originales. Cuando dice Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Bendito ahí vemos que está honrando a su Dios. Bendito sea Jesús. Ah, no sabemos cuántos días, no sabemos cuántas horas pasaron estos muchachos, igual
que todos los otros ante el rey y su corte, pero yo estoy seguro que el rey había preparado preguntas que eh eh él ni él mismo sabía la contesta. [risas] sus sabios, sus átrapas, ah, todos sus astrólogos y sus magos, todos estaban allí haciendo preguntas. Bendito sea el nombre del Señor. Ah, y Daniel y sus amigos respondieron a todo lo que le preguntaron. Te ve si le hicieron preguntas de astrología, le contestaron. Amén. Pero no fue porque creían en la astrología. Si le hicieron preguntas de de de un montón de cosas que ellos personalmente no
creían, las contestaron. Eso no los hizo pecar delante de Dios porque Dios conocía su corazón y Dios sabía que ellos honraban su nombre. Bendito sea Jesús. Ah, es decir, que nosotros, jóvenes, si tenemos que ir a universidad, tenemos que ir al colegio y tenemos que estudiar, si se nos enseñan cosas que no conllevan a la salvación ni conllevan nosotros, aunque las oímos y aú aunque tengamos que repetírsela nuevamente en un examen en nuestro corazón, nada de eso entra. Aleluya. Y somos limpios delante de Dios porque él sabe que lo estamos haciendo porque se nos está
interrogando. Estamos pasando un examen. De esto depende si pasamos el curso o no, pero él conoce lo que hay en nuestro corazón. Amén. Amén. Él conoce lo que hay en nuestro corazón. Ah, ninguno de ellos rechazó su creencia en Dios y su lealtad a Dios. Usted ve, joven, eso es lo que el Señor busca. Eso es lo que él busca de todos nosotros. Usted ve, mi hermano, tenemos que permanecer fiel a Dios en todo tiempo. Hermana Olga, terminamos con el verso 20. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló
10 veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. Amén. La prueba de comer legumbe fueron 10 días y aquí dice que el rey los encontró no iguales, sino 10 veces. Ese número 10 lleva ahí un gran significado. Amén. 10 días de prueba se convirtieron en 10 días de bendición. Ah, 10 veces mayor, 10 veces mayor los encontró el rey más inteligentes y sabios. Ah, que no los otros estudiantes, sino que sus propios magos, sus propios astrólogos, los cuales él consultaba, bendito sea el Señor. De ahí que el mismo rey
le dijo, "Ustedes se quedan conmigo ahora." Cuando dice ahí, "Estuvieron así, pues, estuvieron delante del rey." El rey le dijo, "Ahora le tengo posiciones a ustedes cuatro." Bendito sea Jesús. Ah, 10 veces. Porque cuando Dios bendice, bendice más de lo que nosotros pensamos y esperamos. Bendito sea Jesús. Ah, aunque estos jóvenes tenían todo el conocimiento babilónico, ¿sí? Conocían de toda ciencia, conocían de toda astrología y de todos magos, pero el conocimiento mayor era el conocimiento que tenían de Dios. Nuestro hermano Pablo fue un excelente ejemplo de esto. Nuestro hermano Pablo conocía filosofía griega. Nuestro hermano
Pablo conocía la ley de izquierda a derecha. Amén. Nuestro hermano Pablo conocía de toda clase de conocimiento. Era un erúdito. Amén. Ah, pero dice él que cuando él compara todas esas cosas, él prefiere mantener el conocimiento de Dios. Amén. Amén. Y todas las otras cosas son puestas a un lado. Bendito sea Jesús. Ah, dice, "Me he esmerado. Todas las cosas la he puesto, ¿verdad?, como basura por seguir y buscar el conocimiento de Dios." Los mismos profetas, Jeremías, Sofonías, Abacú, aunque no llegaron a vivir en Babilonia, vivieron y hablaron y profetizaron durante el tiempo de la
invasión de Babilonia. Ah, y aunque no estaban en Babilonia ni eran babilónicos, sin embargo, sabían que la palabra de Jehová era mayor que todo eso. Amén. Nuestro hermano Daniel continuó trabajando en la corte de Reyes hasta el primer año del rey Ciro. Trabajó para algunos que eran tiranos, fíjense. Trabajó para uno que se llamaba Belsazar. ¿Se acuerda de Belsazar? Ah, el que le apareció la mano escribiendo Menetekel Uparsín. Ah, le sirvió aún al rey Darío. Amén. Finalmente al mismo rey Siro. Qué bendición fue este hombre para este pueblo de Babilonia. Lo que la vida de
Daniel y sus amigos nos enseñan es que si hay una convicción interna, una convicción en nuestro corazón de que verdaderamente nos hemos propuesto servir a Dios, eso puede vencer cualquier presión externa. Y aquellas convicciones en la cual honramos a Dios van a llevar a que recibamos recompensas de parte de Dios. Amén. Dios me les bendiga, mis amados. Dios me les guarde. Gracias por su atención prestada. Tremenda clase para dar comienzo a este libro de Daniel. Bendito sea Jesús. Así que no se nos pierda las próximas clases. Esta clase comenzamos con broche de oro, la recompensa,
la fidelidad. Y esto se aplica no a jóvenes solamente, sino a todos. Amén. Sí, a veces lo presentamos más para la juventud porque habla en cuanto a jóvenes, pero yo conozco personas maduras y aún hasta viejos que han perdido su fidelidad a Cristo. Amén. Porque esto no es una esto no es meramente algo que es para cierto grupo. Tenemos que ser fiel a Dios todo el tiempo. Amén. Vamos a hacer dos oraciones. La primera oración es por la iglesia de Cristo y la segunda por aquellos que quieren hacer profesión de fe. Oremos. Padre celestial, mira,
Dios mío, tu pueblo que en esta hora ha oído su palabra. Señor, hemos presentado tu palabra. Sabemos, Dios eterno, que lo que usted desea nosotros es fidelidad, Señor Dios mío, que nos neguemos al mundo, a las cosas del mundo, aquellos que el mundo ofrece, que va en contra de lo que usted nos ha dicho que hagamos, debemos de rechazarlo, Señor. De la misma manera reconocemos, Señor, que usted es misericordioso y poderoso y usted perdona, Señor, aquellos que hemos fallado, aquellos, Dios mío, que le hemos herido por nuestros actos. Eh, no hemos sido fiel como deseamos
y queremos, le pedimos perdón, Señor. Queremos serle fiel todo el resto de lo que nuestra vida, Señor, queremos vivir para usted. Mira, Dios mío, la juventud, Señor, de su iglesia. la juventud, Dios mío, que se levanten estos días, los adolescentes, los hermanos recién convertidos, Señor, que el mundo, las amistades, Señor, las cosas de afuera jalan y atraen, Señor, y quieren, Dios eterno, aleluya, corromper. Yo reprendo en este momento todo espíritu antagónico de corrupción que quiere destruir las vidas de sus hijos. Yo pido liberación. Yo pido, Señor, aleluya, que usted, tu Espíritu Santo, redarguya, proteja, te
le acerque, Dios mío, a cada vida que esté en este momento, Dios mío, tambaleando, dudando, Señor, pidiéndole, Dios mío, que usted ayude, que usted levante, que usted fortalezca, que usted le revele, Dios mío, a cada hermanito, cada hermanita, Señor, en esta hora. Y te lo pedimos todo en el nombre de Jesús. Amén. Y amén. Amigos, vamos a hacer una oración por usted. Hemos orado ahora y queremos orar por usted. Usted es alma de salvación. Amén. El Señor quiere trabalhar con su vida porque el enemigo, igual que el rey de Babilonia, lo que quiere es borrar
de usted la imagen de Cristo, borrar de usted deseo, quiere que usted permanezca en desobediencia, pero sea como estos jóvenes que se atrevieron decir, "No, no nos vamos a contaminar, vamos a seguir hacia adelante. delante y le pedimos que ahí usted levante su mano y haga una oración de arrepentimiento. Repita conmigo. Padre eterno, en esta hora vengo ante ti, Señor. Te pido, Dios mío, que tengas misericordia de mi alma. Señor, me arrepiento de mis pecados. Vengo ante ti reconociendo, Dios mío, que el enemigo ha jugado conmigo, me ha engañado, el enemigo me ha echado trampas,
el enemigo me echado cadenas, pero en esta hora yo clamo a ti, Señor, por liberación, por sanidad para mi alma, por salvación. Yo pido que me libertes de todas estas cosas, Señor. Lávame en esa sangre preciosa. Yo acepto a Cristo como mi salvador personal. Yo te confieso, Señor, como mi único Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida. Séllame con tu Espíritu Santo. Prepárame, Señor. Úngeme, Dios mío. Dirígeme. Yo me comprometo de hoy en adelante servirle y serle fiel todo el resto de mis días. Gracias, Padre. Gracias, Hijo. Y gracias, Espíritu Santo. Amén.
Amigos, si usted ha hecho esa oración de fe, usted en esta hora ha venido a ser salvo en el Señor. Queremos que haga tres cosas. Número uno es que empiece a leer la palabra del Señor. La palabra del Señor es nutriente. Amén. Es lo que necesitamos, bendito sea Jesús, para nuestra vida cristiana. Segundo, saque tiempo para orar, para comunicarse con Dios. Cualquier hora del día o de la noche usted puede hablar con el Señor. Amén. El Espíritu Santo que está en usted le traerá palabras, le dejará saber lo que usted tiene que decir. No se
preocupe. No se preocupe. El Espíritu Santo ya ha hecho morada en usted. Y tercero, saque tiempo para visitar una iglesia. Amén. Los días están peligrosos. Ah, y Cristo viene pronto. Queremos conocerlo, queremos verlo, queremos abrazarlo, estrecharle la mano. Búsquese una iglesia que enseñe la sana doctrina, es decir, la doctrina de Cristo, tal como nos fue dada a nosotros a través de los apóstoles y los profetas. Esa es la doctrina que llevamos. Amén. Eh, no adoramos a hombres, no adoramos estatua, no quemamos incienso, no nos arrodillamos ante nadie, solamente ante Jesús. Amén. Cantamos en nuestros cultos
alabanzas a Cristo. Ah, damos testimonio, leemos su palabra. Ah, y esas son cosas que Cristo quiere que usted también ha. Por lo tanto, le pedimos que si no tiene una iglesia la cual visitar, mire, hay una iglesia preciosa que lo está esperando, la Iglesia Cristiana Natanael está en el 166 de la Holden Street, aquí en la ciudad de Wester, Massachusetts, Estados Unidos. Si usted vive cerca de esta área, vaya, visítenos. Estamos ahí los viernes a las 7 de la noche, los domingos a las 2 de la tarde y cada otro martes. Amén. Llama a los
teléfonos que aparecen en pantalla para selección orar de que bastamos con nosotros. Amén. Dios te bendiga, Dios te guarde y ahora nos vamos a despedir hasta la próxima. Voy a pedir primeramente a la hermana Olga, a la hermanita que lee la la lectura, que se despida de los hermanos. Dios les bendiga y que pasen unas buenas noches. Amén. Y nuestro hermano Arturito técnico. Dios te bendiga, hermanos. Amén. y nuestro hermano pastor, hermano Hugo Cárd. Amén. Dios les bendiga, mis hermanos en Cristo Jesús, mi familia, mis amigos y tengamos un feliz año 2026. Comencemos con Cristo
Jesús. Amén. Aleluya. Dios bendiga toda su casa. Amén. Y nosotros comenzamos este año, amén, en victoria, eh, esperando a Cristo. Puede que este sea el año que él venga, no sabemos. Pero tampoco vamos a a decir no vendrá, porque de eso se viene diciendo mucho, ¿no? No podemos hacer así. Tenemos que seguir confiando que él es fiel a su palabra. Amén. Y como decía el apóstol Pablo a los corintios, el que no ama a Cristo es anatema. Ahí, ese es el meollo del evangelio, amar a Cristo. Y si amamos a Cristo, todos podemos desear que
él venga. Y decimos la palabra maranata. Cristo ven pronto. Dios me les bendiga, amados.