Hola, ¿qué tal? Te doy la bienvenida a la cuarta clase de este curso introductorio a la filosofía, de manera general. Hoy vamos a ver qué es una corriente filosófica y también algunos ejemplos de ellas, esto porque identificar y reconocer corrientes es importante para el estudiante de filosofía; pero también identificar los límites y, en ocasiones, las reducciones de estas corrientes es útil para no caer en errores interpretativos de los filósofos en la historia.
Esta clase es la última antes de ir directamente a la historia de la filosofía, al recorrido que haremos desde la clase 5 por las épocas y los distintos filósofos, de manera más detenida y minuciosa. Esta clase te será útil para que, conforme vayas viendo a los distintos filósofos, puedas concebirlos en una corriente o línea de pensamiento. Pero bueno, ¿qué es una corriente filosófica?
Una corriente filosófica es una línea de pensamiento que le es común a varios filósofos. Los filósofos muchas veces se confrontan y refutan entre sí; son críticos con otros pensadores, pero muchas otras veces coinciden. Cuando coinciden en los aspectos fundamentales de sus teorías, es cuando podemos identificar una corriente filosófica.
Por ejemplo, en la modernidad hay filósofos que coinciden en su método y en su objeto de estudio cuando hablan del problema de la existencia y de la forma en que el sujeto de acción se enfrenta a ella y al absurdo. Estos filósofos son estudiados y comparados; viendo que en muchos aspectos coinciden y que en ellos se observa una línea conceptual que permite encerrarlos en una corriente. En este caso, del existencialismo.
Ahora bien, esta conexión conceptual muchas veces no es consciente. Dicho de otro modo, los filósofos del racionalismo en los primeros siglos de la modernidad no escribieron sus sistemas filosóficos pensando tal cual en adecuarse o integrarse a la corriente racionalista. Por lo que muchas veces esta identificación de autores en corrientes es sobre todo didáctica, para poder registrarlos y rastrearlos en una posición de la historia del pensamiento.
Tener estas líneas te será más fácil elaborar un ensayo o una tesis sobre el racionalismo si sabes que Descartes y Lightnings pertenecen a esa corriente y que debes acudir a sus textos, aunque ellos dos no se llamen a sí mismos integrantes de una corriente racionalista. Las corrientes filosóficas nacen, la mayoría de las veces, de una intención didáctica y de una interpretación de la historia de la filosofía. Sin embargo, hay otras corrientes que sí nacen del deseo de sus integrantes.
Para conformarla, nacen de uno o varios filósofos con la intención de abrir un nuevo movimiento intelectual dedicado a investigar y defender un tema. Por ejemplo, el Círculo de Viena fue conformado por pensadores cuyo objetivo era iniciar un conjunto de estudios sobre filosofía apegada al método científico, para depurar su lenguaje de conceptos metafísicos que no tengan un respaldo sensible, empírico y experimental. Aquí los integrantes sí eran conscientes de estar abriendo una nueva línea de pensamiento que, a futuro, tendría frutos o sería criticada.
Pues bien, algunas corrientes, tanto las que nacen de una interpretación de la historia como las que nacen por la intención de sus integrantes, pueden ser útiles si las tienes anotadas en tu libreta para cuando estemos viendo a los distintos filósofos. Comencemos por el realismo. En primer lugar, la corriente de la que parten muchos autores y de la que, y de la concepción que partimos todos al nacer, es el realismo.
¿Qué es el realismo? Es la postura filosófica que afirma la existencia del mundo en sí y por sí, de manera independiente a nosotros. En nuestro día a día actuamos así, de manera realista; no dudamos de si los objetos con los que interactuamos existen o no.
Pero la filosofía, al preguntarse por la existencia del mundo de manera independiente a nosotros, descubre que esta afirmación es problemática al presupuesto realista con el que nos movemos día a día. Lo llamamos en filosofía *realismo ingenuo*, pero el realismo filosófico que afirma la existencia de las cosas está presente en varios autores. Se cataloga, por ejemplo, a Aristóteles como realista, ya que no se pregunta él sobre las facultades del ser humano para conocer al mundo, sino las formas que encontramos en el mundo como reales y existentes en sí y por sí.
El realismo es sobre todo problemático desde la modernidad, ya que al centrarse la época moderna en las facultades del sujeto cognoscente del ser humano se hace la filosofía consciente de que todo objeto es para un sujeto de conocimiento. Podré creer que el árbol que veo con mis ojos estará ahí, aunque yo dejé de verlo; pero para afirmar eso tendría que ver si, cuando yo deje de verlo, sigue ahí. Es decir, no estamos legitimados para firmar la existencia de algo que no atestiguamos con los sentidos.
En este caso, lo que podemos decir es que el mundo existe el tanto que me lo estoy representando; todo el tiempo lo estoy viendo, sintiendo y escuchando. Pero si muriera, no puedo decir qué pasaría con el mundo, ya que mis facultades y sentidos morirían conmigo; facultades de las cuales depende cualquier afirmación de existencia. El idealismo, contrario al realismo, es la postura que sostiene que las cosas son siempre constructos mentales y que, para que yo hable de un árbol, de mi perro o de mi mamá, necesito crear la idea de árbol, del perro y de mi mamá.
De lo que filosofamos es de ideas; ideas que dependen de la mente. Por ello, el idealismo pone el énfasis en la idea que nuestro intelecto genera al margen de sí; más allá de estas ideas, el mundo existe realmente, existe de manera independiente a mí. Idealistas en este sentido son varios filósofos modernos, entre los cuales el primero es Descartes, quien analiza al mundo, se extraña de él y parte de las ideas que tiene su yo pensante, su conciencia, para conseguir una certeza, una única verdad de la cual derivar las demás.
De ahí que sea idealista: su noción de verdad depende totalmente de la idea o de las ideas del yo pensante que está en su mente. El problema del idealismo es que el contenido de esas ideas es lo que se pone a discusión; las ideas sobre objetos físicos necesitan un contenido que llega desde nuestros sentidos. Por lo que otros autores proponen que ese material sensible también es ideal, o también el mismo Descartes llega a sostener que ese material sensible debe ser rechazado, opuesto en segundo plano, cuando queremos alcanzar conocimiento verdadero.
El escepticismo es la postura que niega toda posibilidad de conocimiento. Cuando vuelves con tu ex porque te ha prometido no serte infiel otra vez y tu madre se muestra escéptica ante tan horroroso reencuentro, tu madre cree que es imposible la fidelidad de tu reciclada pareja. Pues la corriente escéptica cree imposible alcanzar el conocimiento.
Por ejemplo, ante el problema que ya mencionamos —la existencia del mundo independiente de mí—, el escepticismo simplemente niega la existencia del mundo y da por hecho que todo es una ilusión; todo depende de mi mente y es irreal. Por lo que lo único que nos queda es tratar, quizás, de estar tranquilo en nuestras casas. También podemos mostrarnos escépticos ante el conocimiento ético o hacia el mejoramiento de las acciones humanas.
Si tu político ha prometido una política educativa que hará buena a la gente, tú puedes ser escéptico ante esta afirmación, pensando que ser buena o mala persona no se puede enseñar ni transmitir. También puede ser escéptico con la objetividad de la ética, pensando que cada quien tiene sus valoraciones de qué es bueno y qué es malo y que no hay una respuesta unívoca, una moral universal que todos debamos seguir. Las corrientes racionalistas y empiristas suelen exponerse en disputa por la forma en que fundamentan sus filosofías.
Los seres humanos tenemos sentidos, como otros animales, con los cuales intuimos sensiblemente al mundo. Pero además tenemos algo llamado razón, una facultad de pensar que no encontramos en otros animales, o quizás sí, pero no con el ejercicio tan complejo que realizamos los seres humanos. Con ella, con la razón, generamos conceptos, lenguajes, conocimiento científico y conocimiento filosófico.
Por ello, algunos filósofos ponen el énfasis en la razón como fundamento de toda clase de conocimiento; es mediante la vía racional y sus reglas por donde encontramos el conocimiento verdadero, mientras que los sentidos —el conocimiento sensible— están en un segundo plano o, en ocasiones, carecen totalmente de relevancia. La noción de verdad se encuentra únicamente en la razón y, en ocasiones, nuestros sentidos pueden ser engañados; por lo que algunos pensadores confían exclusivamente en la facultad racional y desconfían totalmente en la sensibilidad humana. A estas posturas fundamentadas en la razón se les llama racionalistas; en ella se encuentran Descartes, Lightnis o Bolt.
Por lo que puedes ver que un filósofo puede perfilarse en varias corrientes. Aquí, aquí aparecen algunos que nombramos en las corrientes idealistas; críticos con los racionalistas, los filósofos empiristas no niegan que la razón cumpla un papel importante cuando generamos conocimiento, pero este conocimiento siempre inicia con las impresiones de los sentidos, teniendo todo posible su fundamento en la sensibilidad humana. En el mundo empírico no hay conocimiento racional que no dependa de la empirical de lo empírico; creer que lo hay es ilusionarse con fantasmas ficticios que genera nuestra imaginación por privarse del único material del conocimiento: el de nuestros sentidos.
Y bueno, como puedes observar, hay muchas corrientes en torno al conocimiento, pero también hay corrientes en la ética, en la estética, en la filosofía política y en la economía. Un ejemplo de estas dos últimas disciplinas son la corriente liberalista y la corriente marxista. El liberalismo económico carga toda la responsabilidad de su situación económica al individuo, sosteniendo que entre menos intervenga el estado, el individuo podrá alcanzar un bienestar económico mayor.
Esto es un rompimiento con la configuración económica feudal, en donde la producción estaba directamente relacionada con el orden estatal, a su vez legitimado con el poder religioso. Sin embargo, la producción liberal, a través de los años, ha mostrado bastantes deficiencias y las contradicciones que en ellas siempre se dan cuando el estado no interviene en garantizar sueldos justos, impedir monopolios y poner límites de precio a algunos productos básicos. El marxismo propone, en una vía totalmente contraria al liberalismo, que el individuo es impotente ante un sistema de producción que lo rebasa, determinando su situación económica conforme a una clase social: la trabajadora o la burguesa; la que vende su fuerza de trabajo o la que compra fuerza de trabajo por tener capital.
El marxismo propone una vía alternativa en la que los medios de producción no pertenezcan a un individuo o a una clase burguesa, sino a los trabajadores mismos, repartiéndose la riqueza del trabajo elaborado en ellos, en quienes producen la riqueza. Los pecadores, sin embargo, esta visión ha sido catalogada muchas veces como utópica, dado que la administración de estos medios de producción, al igual que la administración de toda índole, suele corromperse y terminar saboteando el proceso productivo, estancándose frente al formato económico liberal de competencias. Nos damos cuenta, pues, de que las corrientes filosóficas no se limitan a teorías sobre el conocimiento, sino a toda clase de conocimiento, ya que todo saber implica una fundamentación filosófica o sufre la falta de la misma.
Lo que encierra a más de un filósofo en una corriente es el conjunto de coincidencias que guarda con otros; y la mayoría de las veces las corrientes filosóficas surgen, como dijimos, tras una interpretación y categorización de la historia de la filosofía, con una finalidad sobre todo didáctica. Quizás algunas de las corrientes expuestas en esta clase te hayan parecido oscuras, pero no te preocupes: de cada una, además de todas las que no mencionamos, hay una compleja argumentación que la sostiene. Sólo las expongo para que vayas familiarizándote con ellas y con la manera en que ellas se conforman o interpretan.
A partir de la siguiente clase, comenzaremos… Ahora sí, a ver a los filósofos de distintas épocas, todo de forma cronológica y poco a poco irás entendiendo mejor lo que cada una de estas corrientes significan y cómo varios pensadores las representan. Por ahora, eso es todo. Espero haber sido claro, pero si te surgió alguna duda, puedes escribirme al WhatsApp de filosofía desde cero.
Espero que tengas un buen día y nos vemos en la siguiente clase.