Cuando llegamos a cierta etapa de la vida entre los 60 y los 80 años empezamos a ver el mundo con otros ojos la experiencia nos enseña que no es necesario decirlo todo y que el silencio es a menudo una forma de sabiduría una elección consciente que nos protege tanto a nosotros como a las personas que queremos quizás hayas vivido momentos en los que al abrir tu corazón a tus hijos te has dado cuenta de que algú unas palabras tenían el efecto contrario al que habías imaginado lo que se suponía que iba a ser un Arrebato
o una petición de apoyo se convirtió en motivo de preocupación dolor o incluso distanciamiento y mira esto es más común de lo que parece no es que esté mal decir o compartir lo que sentimos Pero hay una delgada línea entre lo que es sano compartir y lo que es mejor guardar en el corazón cuando nuestros hijos crecen ya no son esos niños que correteaban por casa y dependían de nosotros para todo construyen sus propias Vidas con sus propias rutinas sueños y retos y es en ese momento cuando nos damos cuenta de que aunque el amor
Sigue intacto la dinámica cambia Ahora son adultos con sus propios problemas y responsabilidades y a veces lo que decimos puede convertirse en una carga para ellos aunque no lo quieran nadie nos enseña a navegar por esta fase de la vida en la que queremos ser sinceros y cercanos pero sin convertirnos en una carga o una preocupación constante aquí es donde entra en juego la sabiduría de elegir qué decir y lo que es más importante que no decir en este vío vamos a hablar de nueve cosas que si tienes entre 60 y 80 años Quizá no
quieras contar a tus hijos no porque haya que guardar secretos o vivir con reservas sino porque hay algunas verdades que compartidas pueden traer más incomodidad que alivio el objetivo no es ocultarles nada sino proteger el precioso vínculo que tenemos con nuestros hijos y asegurarnos de que nuestras conversaciones sean siempre una fuente de amor y tranquilidad sé que no siempre es fácil elegir el silencio sobre todo cuando el corazón te pide que hables pero hay una paz enorme en saber que algú cosas solo tienen sentido para ti sin necesidad de explicárselas a nadie más ahora bien
antes de empezar a explorar cada una de estas situaciones quiero que te permitas pensar en algo no se trata de engañar ni de omitir nada importante callarse ciertas cosas es una forma de preservar el espacio del otro de respetar los límites propios de la madurez y sobre todo de evitar que las pequeñas palabras creen grandes distancias la comunicación es esencial pero aprender a dosificar lo que compartimos es una de las mayores formas de afecto que podemos ofrecer a quienes amamos emprendamos juntos este viaje y tal vez al final de este vídeo te des cuenta de
que el silencio es a menudo una forma silenciosa de amor lo primero es hablar de las preocupaciones financieras personales sé que a veces dan ganas de abrir el corazón y contarles todas las dificultades financieras a las que uno se enfrenta es como si al compartir estos problemas con nuestros hijos esperáramos encontrar algún alivio algún tipo de Consuelo tal vez hayas pensado Si supieran lo apretada que está la cosa Tal vez ayudarían un poco pero lo cierto Es que en muchos casos compartir estos problemas acaba siendo más una car que una solución los niños incluso cuando
son adultos siguen viéndonos como un punto de referencia como ese puerto seguro que siempre ha estado ahí para ellos cuando hablamos de nuestras dificultades económicas es como si rompiéramos esa imagen y plantá sin querer una semilla de preocupación o incluso de culpabilidad en sus corazones y no queremos eso verdad no queremos que se sientan obligados a resolver nuestros problemas o que piensen que de alguna manera nos han fallado la cuestión es que los niños también tienen que gestionar su propia vida financiera tienen sus facturas sus compromisos y a menudo sus propias dificultades de las que
no siempre nos hablan quizá por la misma razón para no preocuparnos Imagínese el impacto emocional que puede tener compartir que tiene dificultades para pagar una factura o que el dinero no llega para todo aunque no sea tu intención es como si les transfiriera una responsabilidad que quizá no estén preparados para asumir y lo peor es que al hacer esto puedes acabar creando una distancia emocional porque los niños tratando de protegerse a sí mismos y a sus familias empiezan a evitar ciertos temas o incluso las visitas por miedo a que la conversación acabe con las mismas
preocupaciones financieras de así que por supuesto No se trata de ocultar la verdad si la situación es realmente grave sino de saber sopesar qué merece la pena compartir y qué no hay otras formas de afrontar los problemas financieros sin que recaigan sobre los hombros de tus hijos buscar alternativas como hablar con amigos de confianza o profesionales especializados puede aliviar mucho la carga y créeme esto también es un gesto de Amor Amar a tus hijos a veces significa elegir no compartir ciertas batallas para que puedan seguir viviendo en paz centrados en sus propios retos y responsabilidades
Y esta es una forma silenciosa de mostrar fortaleza y generosidad incluso cuando las cosas no nos resultan fáciles lo segundo es comparar a tus hijos entre sí o con otras personas fácil es caer en la trampa de la comparación verdad ni siquiera te das cuenta pero de repente mencionas Cómo un hijo es más organizado que el otro o cómo el hijo de un amigo ha conseguido un ascenso increíble y sin quererse cuela en la conversación no es algo malo a menudo estas comparaciones surgen de nuestra intención de animar demostrar que es posible hacer las cosas
de otra manera mejorar crecer pero lo que puede parecer un consejo inocente a sus oídos suena a crítica o peor aún a desaprobación y no hay nada más doloroso para un niño que sentir que a los ojos de sus padres Nunca es suficiente nunca está a la altura de las expectativas incluso cuando no pretendemos rebajarles el peso de estas comparaciones puede ser mucho mayor de lo que pensamos cada uno de nuestros hijos tiene su propia historia su propio camino sus propios retos y es es algo que aprendemos con el tiempo pero no siempre están preparados
para oírlo o entender que cada una de nuestras palabras lleva una mezcla de afecto y preocupación para ellos puede parecer que estamos tomando partido o diciendo que preferimos al otro y esto puede crear resentimientos que se acumulan con el tiempo en silencio la verdad es que puede que no digan nada en ese momento pero albergan esos sentimientos y un día en una conversación más acalorada todo sale a la luz y entonces por mucho que intentemos explicarles que nunca fue nuestra intención hacerles daño el daño Ya está hecho la relación se va desgastando poco a poco
y antes de que nos demos cuenta las conversaciones se vuelven más cortas más distantes como si hubiera una barrera invisible entre nosotros Y sabes qué es lo más curioso a veces cuando creemos que estamos ayudando al señalar estas comparaciones En realidad estamos alimentando una competencia innecesaria entre hermanos crecen y empiezan a cargar con esa necesidad de demostrar algo de competir por nuestra aprobación Aunque nunca se la hayamos pedido y esta competencia silenciosa puede alejarlos unos de otros y lo que más deseamos es que estén unidos que se apoyen mutuamente que se tengan el uno al
otro cuando ya no estemos al final lo que más cuenta es la aceptación plena el amor sin comparaciones la comprensión de que cada hijo es único a su manera con cualidades y defectos que forman parte de la vida Cuando aprendemos a admirar a cada uno por lo que es sin querer cambiarlo ni compararlo la relación se vuelve más ligera más verdadera Y eso es todo lo que queremos que se sientan queridos exactamente como son lo tercero son los remordimientos del pasado que rodean su creación conoces esos recuerdos que llaman a la puerta de tu mente
de vez en cuando esos en los que piensas si hubiera hecho las cosas de otra manera si no hubiera sido tan estricto o Y si te hubiera dedicado más tiempo y cariño en esos momentos difíciles en algún momento de nuestras vidas todos miramos atrás y nos cuestion algunas de las decisiones que tomamos como padres ya es natural que afloren esos remordimientos sobre todo ahora que somos mayores y podemos ver las cosas con más claridad pero compartir estos sentimientos con tus hijos por muy sinceros y bien intencionados que sean puede no tener el efecto que esperas
Puede que no estén preparados para oír que te arrepientes de algo que hiciste o dejaste de hacer para ellos puede sonar como si su infancia o sus experiencias no hubieran sido lo suficientemente buenas y sin quererlo corremos el riesgo de herir de hacerles revivir Dolores que quizá ya hayan superado El problema es que al abrir esas viejas heridas el pasado puede acabar volviendo con más fuerza de la que pensábamos empiezan a aflorar cosas que estaban guardadas heridas olvidadas momentos difíciles que ellos pueden haber visto de una manera completamente distinta a la nuestra y de repente
esa conversación que pretendía ser una disculpa o un desahogo sincero puede convertirse en una discusión un intercambio de acusaciones o incluso un distanciamiento tus hijos pueden sentir que al decir que lo sientes quieres que validen tus sentimientos que te Perdonen o que te den una respuesta que quizá no estén preparados para dar y no queremos poner ese peso sobre sus hombros porque que cada uno tiene su propia manera de afrontar el pasado y las heridas no siempre cicatrizan al mismo tiempo para todos a veces el mayor acto de amor que podemos hacer es perdonarnos a
nosotros mismos en silencio darnos cuenta de que hicimos lo mejor que pudimos con las herramientas y conocimientos que teníamos en ese momento y aceptar que aunque el arrepentimiento forma parte de la vida no tiene por qué ser una carga para nuestros hijos siempre hemos querido hacerlo bien siempre hemos actuado con amor incluso cuando las decisiones eran difíciles o no salían como esperábamos Y eso es algo que podemos conservar sin tener que expresarlo con palabras porque en el fondo lo que importa es el presente el tiempo que aún tenemos para compartir buenos momentos y crear nuevos
recuerdos juntos dejar que el pasado descanse es un regalo que les hacemos a ell os y a nosotros mismos y eso no significa olvidar sino aprender a seguir adelante con el corazón ligero y llenos de gratitud por todo lo que hemos vivido y podemos seguir viviendo lo cuarto son los problemas íntimos en el matrimonio o en relaciones pasadas Es natural que a lo largo de nuestra vida hayamos afrontado retos en nuestras relaciones especialmente en el matrimonio o en historias de amor pasadas algunas de estas experiencias nos han marcado profundamente y en ciertos momentos queremos compartirlas
con nuestros hijos como si esto pudiera aportar algún alivio o incluso un sentimiento de complicidad pero de lo que no siempre nos damos cuenta es de que hay cosas que no hace falta decirles hablar de dificultades íntimas peleas o momentos difíciles que hemos pasado con nuestra pareja puede acabar cambiando la forma en que ellos ven nuestras relaciones y eso es algo difícil de deshacer porque para los niños los padres son una especie de ancla emocional y cuando mostramos la parte más débil de este Pilar corremos el riesgo de hacer tambalear esa sensación de seguridad que
siempre han tenido es más a menudo no tienen la madurez emocional para darse cuenta de que lo sucedido formaba parte del camino natural de las relaciones puede ser que una discusión del pasado que para nosotros ya es un recuerdo lejano todavía tenga el poder de causarles malestar porque ven las cosas de otra manera más en blanco y negro sin la comprensión que solo los años aportan y Puede ocurrir que cuando revelamos esos momentos difíciles se sientan divididos tomando partido sin darse cuenta en lugar de encontrar comprensión pueden quedarse con la sensación de que tienen que
elegir un bando aunque esa no fuera nuestra intención o peor aún el niño puede llevarse esa imagen negativa de la relación y acabar reproduciendo el mismo tipo de comportamiento o evitando implicarse a fondo por miedo a pasar por los mismos problemas por eso hay cosas que solo nos pertenecen a nosotros y a nuestra pareja o incluso a las personas con las que hemos compartido nuestra historia a lo largo de la vida guardar estos momentos no es una omisión sino una forma de proteger a nuestros hijos de una carga que no les corresponde lo que ha
pasado pertenece a la pareja a los errores y aciertos que han moldeado lo que somos hoy y es precisamente esa evolución la que merece la pena mostrarles que a pesar de todo estamos aquí hemos aprendido hemos seguido adelante que el amor tiene sus fases y que lo más importante es seguir avanzando juntos O solos con ligereza y agradecimiento por todo lo vivido al final nuestros hijos no necesitan conocer todos los detalles para entender que el amor y la convivencia están hechos de altibajos lo que realmente necesitan es ver que es posible crecer a través de
las dificultades y sobre todo que siempre hay un camino hacia la paz lo quinto son las enfermedades leves y las molestias físicas con el paso de los años es normal que surjan algunas molestias por el camino esa rodilla que duele cuando cambia el tiempo el insomnio que llega sin avisar o incluso la tensión alta que requiere más cuidados es como si nuestro cuerpo nos diera pequeñas señales de que también se está haciendo mayor igual que nosotros y por supuesto es natural querer compartir esto con los hijos Incluso como una forma de desahogarse porque que a
veces vivir con estas limitaciones puede ser Solitario pero por mucho que el impulso sea abrir nuestro corazón y contarles esas pequeñas incomodidades debemos recordar que el efecto de esas palabras en ellos puede ser mucho mayor de lo que esperamos cada vez que mencionamos un dolor o un síntoma nuevo puede despertar en ellos una preocupación constante esa sensación de que siempre tienen que estar alerta de que tienen que estar pendientes de nosotros todo el tiempo y esto sin querer puede acabar convirtiéndose en una carga silenciosa para ellos los niños por mucho que nos quieran y deseen
que nos vaya bien tienen sus propias rutinas sus propios problemas que resolver y sin siquiera decirlo pueden empezar a sentirse culpables por no estar ahí siempre que algo les molesta algunos incluso pueden intentar solucionarlo todo por nosotros como si fuera su responsabilidad personal asegurarse de que no falta nada o de que siempre estamos bien y su ansiedad puede crecer cada vez más hasta el punto de empezar a vernos solo a través de nuestras quejas como si siempre fueramos frágiles siempre estuviéramos en peligro Cuando esto sucede sin darnos cuenta creamos una dinámica en la que la
preocupación excesiva roba espacio a la ligereza al tiempo de calidad que aún nos queda por compartir y eso es todo lo que no queremos convertir nuestras conversaciones en listas de penas y preocupaciones Así que a veces es mejor guardarnos esos pequeños dolores para nosotros mismos o para ese amigo con el que podemos hablar sin miedo por supuesto si Ocurre algo realmente grave es importante Buscar apoyo pero optar por no compartir cada malestar es una forma de permitir que nuestros hijos sigan viviendo más tranquilos es una forma de preservar la alegría de las conversaciones y los
momentos juntos sin convertir cada encuentro en un parte médico la vida está hecha de Pequeños momentos y Cuanto más sencillos y felices sean esos momentos mejor será para todos nosotros no necesitan conocer cada pequeño dolor que sentimos para querernos del mismo modo que nosotros No necesitamos que resuelvan cada detalle de nuestras vidas para saber que están a nuestro lado porque al fin y al cabo lo más importante es que el tiempo que nos quede juntos sea ligero lleno de risas y buenos recuerdos y no agobiado por preocupaciones que no siempre hace falta decir lo sexto
es preocuparse demasiado por el futuro es inevitable que algunas noches Nos encontremos pensando en el futuro Qué pasará dentro de unos años aos Y si Ocurre algo inesperado serán capaces nuestros hijos de afrontarlo estos pensamientos llegan como una ola y antes de que nos demos cuenta ya estamos inmersos en escenarios que ni siquiera existen tratando de encontrar respuestas a preguntas que quizá nunca necesitemos hacernos que a veces en esas horas de inquietud nos entran ganas de el teléfono Llamar a alguno de nuestros hijos y hablar de esas preocupa como si el simple hecho de compartirlas
fuera a aligerar la carga que sentimos pero lo que tenemos que recordar Es que para ellos oír esos temores puede ser más angustioso que tranquilizador porque cuando hablamos de posibilidades futuras pueden empezar a sentir que esos escenarios están más cerca de lo que realmente están cuando hablamos demasiado de nuestras ansiedades sobre lo que está por venir acabamos creando un Una atmósfera de miedo como si el futuro fuera solo una lista de problemas esperando a suceder los niños pueden empezar a sentirse presionados como si tuvieran que prepararse ahora para resolver problemas que ni siquiera existen todavía
y con ello en lugar de compartir un momento de sinceridad podemos estar sobrecargando sus mentes con preocupaciones que no tienen forma de resolver el resultado es que las reuniones y conversaciones pueden perder su ligereza porque con cada llamada o visita esperan oír hablar de más preocupaciones de más escenarios negativos que quizá nunca lleguen a realizarse y al intentar protegernos con estas conversaciones acabamos quitándoles la tranquilidad de vivir el presente de simplemente estar con nosotros sin que todo tenga que girar en torno a lo que aún no ha sucedido Lo cierto es que nadie sabe lo
que nos depara el futuro Y quizá la mayor lección que podemos aprender en esta etapa de la vida es aceptarlo con calma en lugar de proyectar nuestros miedos podemos intentar vivir un día a la vez apreciando lo que tenemos aquí y ahora nuestros hijos no tienen por qué cargar con estas incertidumbres por nosotros del mismo modo que nosotros no tenemos por qué resolver todos los problemas de antemano hay una paz enorme en aceptar que la vida tiene su propio ritmo y que cuando llegue el futuro lo afrontaremos como siempre lo hemos hecho con valentía y
Amor paso a paso y hasta entonces el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos y a ellos es la alegría de disfrutar del presente con la confianza de que juntos seremos capaces de afrontar lo que venga pero solo cuando venga y no antes El séptimo son los conflictos con otros miembros de la familia La familia es algo complejo lleno de lazos que se entrelazan de formas que no siempre podemos controlar en algún momento acabamos peleándonos con alguien un hermano un primo o incluso un yerno o una nuera y es natural querer desahogarse con los
hijos compartir lo que sentimos sobre todo cuando el conflicto nos afecta de un modo más profundo a veces la rabia o el dolor nos llegan al pecho y parece que si no hablamos con alguien cercano no vamos a poder desahogarnos y quién mejor para escucharnos que nuestros propios hijos que conocen nuestra historia y siempre han estado cerca pero lo que ocurre es que al sacar a relucir estos conflictos con ellos sin querer acabamos poniendo a nuestros hijos en de una situación de la que no pidieron formar parte y esto puede complicar las cosas más que
resolverlas cuando Contamos a nuestros hijos estos desacuerdos pueden sentirse obligados a elegir un bando aunque no lo digan en voz alta puede que se sientan divididos entre la lealtad hacia ti y la necesidad de mantener la paz con los demás implicados y no queremos que nuestros hijos lleven esa carga queremos que se sientan libres para mantener buenas relaciones con todos los miembros de la familia sin cargar con las heridas y los resentimientos que forman parte de nuestras historias cada conflicto tiene su propio contexto su propia historia y a menudo no puede ser comprendido plenamente por
personas ajenas a la familia al compartir este tipo de cosas con nuestros hijos podemos acabar sembrando en ellos una sensación de malestar permanente porque incluso después de que el conflicto haya pasado a nosotros puede seguir viviendo dentro de ellos por eso a veces el mejor camino es aprender a resolver o dejar pasar esos conflictos sin involucrar a nuestros hijos en el proceso lo que queremos para ellos es paz ligereza y Libertad para construir sus propios vínculos sin que nuestras heridas se conviertan en las suyas desahogarse es importante sí Pero quizás sea más sano Buscar otras
formas de lidiar con esos sentimientos un amigo de confianza una conversación sincera con la persona con la que tenemos el conflicto o incluso la elección consciente de dejar pasar ciertas cosas porque al fin y al cabo lo que de verdad importa es preservar lo bueno de nuestras relaciones Especialmente con nuestros hijos queremos que nos miren y vean amor y serenidad no heridas del pasado o peleas que no llevan a ninguna parte y esa es nuestra elección proteger el vínculo más importante que tenemos que es el de ellos con la familia y sobre todo con nosotros
lo octavo son los planes detallados para la herencia el tema de la herencia es algo que se nos pasa por la cabeza en algún momento sabemos que organizarlo todo puede evitar confusiones en el futuro y garantizar que las cosas estén más claras cuando ya no estemos es una preocupación legítima Al fin y al cabo queremos que nuestros hijos tengan lo que necesitamos dejarles y que todo se haga de forma justa Pero hay una gran diferencia entre organizar estos planes en silencio con responsabilidad y hablar de ellos En detalle con los hijos con antelación a veces
cuando abrimos esta conversación demasiado pronto sin darnos cuenta estamos poniendo en sus manos preocupaciones innecesarias que pueden acabar generando ansiedad expectativas e incluso desavenencias entre hermanos Y en lugar de facilitar las cosas acabamos plantando semillas de tensión que no harán más que crecer Con el tiempo hablar demasiado de herencias puede convertir algo que debería ser un gesto de cariño en motivo de disputa o malestar aunque los hijos se lleven bien hoy hoy nunca sabemos cómo se interpretarán estas conversaciones pueden surgir resentimientos silenciosos como la sensación de que un hermano se beneficiará más que el otro
o de que estamos tratando a alguien injustamente y lo que se suponía que era solo planificar el futuro puede convertirse en motivo de comparaciones Y malentendidos es más estos temas tienen el poder de tocar emociones delicadas porque para los niños pensar en la herencia es en esencia pensar en nuestra ausencia y eso no es algo a lo que quieran enfrentarse antes de tiempo por mucho que hablemos de ello con la mejor de las intenciones el efecto puede ser justo el contrario en lugar de aportar seguridad estas conversaciones pueden anticipar un dolor y una inseguridad que
podrían evitarse la verdad es que organizar lo que va a quedar forma parte de nuestra responsabilidad pero no hace falta que lo llevemos a su vida cotidiana en este momento hay formas de dejarlo todo claro Buscar asesoramiento legal registrar nuestras Decisiones Con Claridad y asegurarnos de que cuando llegue el momento todo ocurra de la forma correcta No necesitamos que nuestros hijos carguen con esta preocupación mientras estemos aquí vivos dispuestos a disfrutar del tiempo que aún nos queda juntos la mejor herencia que podemos dejar no es económica sino la tranquilidad de saber que lo hicimos todo
con amor y cuidado y eso es algo que no hace falta decir ahora porque se sentirá después en forma de paz y unidad entre ellos lo que realmente importa es que los momentos que vivimos con ellos son más memorables que cualquier bien material que pueda quedar Algún día lo noveno son los sueños incumplidos o las frustraciones personales llega momento en la vida en que miramos atrás y empezamos a preguntarnos por esos sueños que se quedaron en el camino los viajes que nunca hicimos la profesión que queríamos seguir las cosas que planeamos pero que por alguna
razón no sucedieron es natural tener estos pensamientos y sentir una punzada de frustración Al fin y al cabo la vida está hecha de elecciones y sacrificios y no todo lo que queríamos era posible y a veces nos entran ganas de compartir esos sentimientos con nuestros hijos como si contarles esos sueños incumplidos fuera a acercarnos más o a aliviarnos pero lo cierto Es que para ellos oír hablar de esas frustraciones puede sonar como una exigencia silenciosa como si dijéramos que esperamos más de la vida o incluso más de ellos y eso puede ser una carga que
no necesitan llevar cuando hablamos demasiado de lo que no podemos hacer nuestros hijos pueden interpretar esas palabras como una expectativa proyectada sobre ellos es como si se dijeran a sí mismos si mi madre o mi padre no pudieron lograrlo quizás sea mi responsabilidad completar este viaje por ellos y no es justo que sientan esa presión Cada persona tiene su propio camino sus propios sueños y cargar con las expectativas de sus padres puede acabar interfiriendo en la libertad que necesitan para vivir sus propias vidas sin quererlo podemos dejarles con la sensación de que de alguna manera
nos han fallado o de que tienen la obligación de suplir esas carencias para hacernos felices y no queremos eso no queremos que sientan que tienen que cargar sobre sus espaldas lo que en realidad pertenece a Nuestro camino y no al suyo quizás el mayor regalo que podemos hacer en esta etapa de la vida es la aceptación aceptar que no todo lo que soñábamos tenía que suceder realmente y que en el fondo las cosas sucedieron como tenían que suceder esto nos da una inmensa sensación de paz y es esta Paz la que queremos transmitir a nuestros
hijos no es necesario que conozcan todas las frustraciones que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida porque lo que importa es que seguimos aquí con la oportunidad de vivir momentos nuevos y diferentes a veces es en las pequeñas alegrías del presente donde encontramos lo que realmente importa y no en lo que queda atrás en las cosas que nunca sucedieron al decidir no compartir estos sentimientos de frustración damos a nuestros hijos espacio para vivir con ligereza sabiendo que lo único que esperamos de ellos es que sean felices de la manera que el Cuando llegamos a
este punto de nuestras vidas aprendemos que existe una profunda sabiduría a la hora de elegir qué decir y más aún qué guardarnos para nosotros mismos no se trata de guardar secretos ni de levantar muros entre nosotros y nuestros hijos sino De darnos cuenta de que hay cosas que no hace falta decir para que el amor siga fluyendo de hecho este silencio cuidadoso es un acto de amor porque nos permite proteger su espacio emocional y mantener nuestras relaciones ligeras empezamos a darnos cuenta de que no tienen que cargar con todo lo que hemos pasado ni con
todo nuestro dolor arrepentimientos o expectativas Ellos tienen su propio camino que recorrer y al elegir que compartir les permitimos vivir con más ligereza libertad y sin el peso de nuestras historias inacabadas lo más bonito de esta etapa de la vida es darse cuenta de que amar consiste mucho más en aceptar Y respetar el espacio del otro que en intentar explicar todo lo que sentimos los momentos que pasamos juntos son demasiado valiosos Como para desperdiciarlas innecesarias comparaciones o exigencias que en el fondo ya no tienen sentido cada encuentro es una oportunidad para reír para contar Buenas
historias para crear nuevos acuerdos por sencillos que sean lo que importa ahora es el presente y optar por guardar algunas cosas en el silencio de nuestro corazón Es una forma de garantizar que el tiempo del que disponemos esté lleno de paz y armonía nuestros hijos no necesitan padres que expliquen cada dolor o fracaso sino padres que estén ahí presentes y disponibles dispuestos a ofrecer afecto y apoyo sin pedir nada a cambio y al final Quizá el mayor legado que podamos dejar sea precisamente este relaciones basadas en la confianza la ligereza y la comprensión silenciosa No
necesitamos decirlo todo para hacerles saber cuánto les queremos y ellos no necesitan escuchar todas nuestras preocupaciones para corresponder lo que importa es lo que se construye día a día en las miradas los gestos sencillos y las palabras que decidimos decir y sobre todo las que deimos no decir porque el silencio cuando nace del corazón es también una forma de presencia Y esa presencia es lo que realmente permanece Aunque pase el tiempo y se pierdan las palabras Al fin y al cabo lo que más deseamos es que cuando piensen en nosotros recuerden amor serenidad y buenos
momentos no cargas innecesarias eso en pocas palabras es vivir con sabiduría y eso es lo que podemos elegir cada día transformar el tiempo que tenemos en algo hermoso y dejar que el amor ese amor silencioso y profundo hable por nosotros