Muy buenas, familia. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Bienvenida, bienvenido al método negocio libre. Yo soy Jordi García Codina y te doy la bienvenida a esta formación. Si estás aquí es por algo muy concreto.
Mira, no porque te haya entrado la curiosidad, tampoco porque estés aburrido un martes por la tarde, estás aquí porque llevas tiempo sabiendo que tienes algo dentro y que aún no has conseguido sacar fuera con claridad. No eres nuevo en esto, no eres tonto, ni mucho menos eres vago. Has hecho cosas, has hecho formaciones, has tenido ideas.
has intentado lanzarla así. Probablemente, probablemente hasta hayas tenido algunos clientes, pero aquí estás otra vez preguntándote, ¿por qué no acabo de arrancar? ¿Por qué sigo dándole vueltas a lo mismo?
Y esta pregunta es exactamente exactamente la que hoy vamos a romper. Pero antes antes de entrar en materia, déjame presentarme y también déjame contarte por qué te estoy hablando así de claro, sin rodeos y sin adornos. Yo soy Jorge García Codina y llevo desde el año 2017, ha llovido bastante, la verdad, ayudando a emprendedores y a empresarios a crear negocios libres y altamente rentables que financien la vida que han elegido.
Y ojo, no me refiero solamente a negocios online escalables, negocios sin empleados, negocios con poca carga operativa, que también me refiero sobre todo a negocios que tengan sentido, no solo por lo que vendes, sino también y sobre todo por cómo lo vendes y para quién. Y te lo digo ya porque todo lo que vas a hacer, todo lo que vamos a ver en esta formación, en el método negocio libre va dirigido a que lo consigas. Entonces, aquí no vas a hacer un ejercicio bonito.
Aquí no vamos a hacer ninguna visualización, ni mucho menos vamos a hacer una reflexión de domingo por la tarde. Aquí en esta formación en método negocio libre estás a punto de tomar tres decisiones clave, tres decisiones clave que llevas probablemente meses, incluso años, te diría, posponiendo. Así que hoy, hoy no te voy a dar inspiración.
Hoy no te voy a motivar, hoy te voy a obligar a decidir. Y ojo, porque esto es importante. Esto es muy importante porque lo que te pasa no es raro.
Es más, es exactamente lo que le pasa al 90% de los emprendedores que llegan hasta aquí. personas brillantes, con actitud, con experiencia, con ideas, con ganas de hacer cosas, pero que, bueno, están estancadas entre el exceso de opciones, el exceso de información y, desde luego, la falta total de dirección. Y por eso me escuchas hablarte así, porque no necesitas más opciones, necesitas dirección.
Entonces, hoy vamos a hacer algo muy simple. Pero desde luego muy muy potente. Hoy saldrás de esta formación con tres conceptos muy claros.
Hoy vas a elegir qué idea vas a lanzar. Solo una, con criterio, no con el subido en del momento, ¿vale? Con criterio.
Punto dos, ¿para quién lo vas a hacer? No me refiero a un avatar de estos de marketing, no. Me refiero a una persona real con un problema real que tú vas a poder resolver.
Y punto número tres, ¿qué tipo de modelo de negocio mínimo vas a construir? Lógicamente, para no acabar esclavizado otra vez en tu propio invento. Insisto, vamos a ver el qué, vamos a ver el quién y vamos a ver el cómo.
Entonces, cuando terminemos esta formación, este audio, vas a notar dos cosas muy claras, muy evidentes. Hm. La primera es que por fin te vas a sentir en marcha, por fin vas a sentir que ese caos mental, ese batiburrillo mental de siempre pues ha desaparecido.
Y punto número dos, y para mí el más importante, vas a sentir dentro de ti que esto va en serio. Así que si estás preparado para dejar de pensar tanto y empezar a construir con foco, abre ya la hoja de trabajo que tienes aquí debajo de este audio. esta hoja de trabajo llamada el qué, el quién y el cómo.
Ábrela, pone el móvil en modo avión y vamos a decir de una vez. Así que vamos a empezar con el primer bloque, con la primera decisión que vamos a tomar hoy, que es el qué. Hm.
Y no es una decisión menor, porque al final todo, absolutamente todo lo que viene después en cualquier negocio, cualquier negocio digital y desde luego también en cualquier negocio digital libre, depende de esto, porque hoy vas a decir qué idea vas a lanzar. Imagínate qué poderoso es esto, ¿eh? Hoy vas a decidir qué idea vas a lanzar.
Y cuando cuando te digo lanzar, no me refiero a pensar, a imaginar, a diseñar, a fantasear o a prototipar. No me refiero a elegir qué vas a construir y qué vas a validar en los próximos 30 días. Y sí, ya sé ya sé que con alta probabilidad tienes muchas ideas.
Algunas, bueno, pues te parecen buenas, otras te emocionan, otras no sabes ni, en fin, ni de dónde han salido, ¿verdad? Y con alta probabilidad también llevas semanas, llevas quizás meses dándole vueltas, bueno, mezclándolas, en fin, comparándolas, cambiando de opinión, pero sabes qué pasa, pasa que mientras tanto no has avanzado porque porque el exceso de ideas no te hace avanzar. el exceso de ideas te bloquea.
Así que hoy, como te decía, no vamos a inspirarnos. Hoy vamos a descartar y lo que quede, eso será tu dirección. Hm.
Así que lo primero primero primero primero que quiero que entiendas, y esto es clave, es fundamental, es es capital, es que no necesitas la mejor idea. Insisto, no necesitas la mejor idea. Necesitas una idea construible, vendible y sostenible.
una idea que puedas montar con lo que ya tienes. Insisto también una idea que puedas montar con lo que ya tienes. Señal nadier nada más.
una idea lógicamente que tenga lógica de mercado, una idea también que no te atrape. Aquí estamos construyendo un negocio libre y lógicamente también una idea que resuelva un problema real de tu cliente, no una ocurrencia del domingo por la tarde, como te decía antes, no, un problema real de tu cliente ideal. Ese es el criterio.
Y para ayudarte a llegar ahí al que a la idea, a la idea de negocio, te voy a dar cuatro filtros. Cuatro filtros que le puedes aplicar a todas esas ideas que tienes en tu cabeza. Insisto, cuatro.
Y no son cuatro preguntas bonitas, no son cuatro preguntas para que pienses, son cuatro preguntas para que descartes ideas sin piedad. Si tu idea, una de esas que tienes ahí, fin revoloteando por la cabeza, no pasa los cuatro filtros, esa idea descartada. Punto.
Así de claro. Así que vamos allá. Primer filtro.
es la siguiente pregunta. ¿Puedes construir esta idea ahora con lo que ya sabes y lo que ya tienes? Repito, ¿puedes construir esta idea ahora con lo que ya sabes y ya tienes?
Y cuando digo ahora, me refiero ahora, quiero decir, podrías lanzar una primera versión, una versión mínima viable en las próximas, no sé, 4 semanas sin hacer ninguna otra formación, ningún otro curso, sin tener que contratar a nadie, sin delegar nada, sin tener que comprar no sé qué herramienta última que acaba de salir, ¿sí o no? ¿Puedes construir algo real con tus recursos actuales? ¿Sí o no?
Te lo digo porque si necesitas aprender más antes de empezar, esa idea que tienes en tu cabeza se convierte en una excusa para no moverte. Entonces, una idea válida para este momento exacto se puede construir con lo que ya sabes y con lo que ya tienes. Estoy prácticamente seguro de que sí, que alguna de las ideas que tienes se puede construir ahora mismo con lo que ya sabes y lo que ya y lo que ya tienes, no con más, eh, no después, ahora.
Entonces, pilla todas esas ideas. Pásala por este filtro y descarta lo que no. Okay.
Venga, vamos a por el filtro número dos. Segunda pregunta por la que tienes que pasar todas esas ideas es el siguiente. Esa idea que tienes en la cabeza tiene lógica de mercado, ¿sí o no?
Y me explico. Mira, esto es sencillo. ¿Alguien ha pagado ya por resolver el problema que resuelve tu idea antes?
¿Sí o no? ¿Hay otros vendiendo algo parecido sin que eso te quite mérito, ¿sí o no? ¿Se puede validar sin montar una superestructura empresarial?
¿Sí o no? No quiero que te inventes un modelo de negocio, eh, quiero que mires si ya hay gente pagando por eso. Y si no hay nadie, en vez de pensar que eres el primero en toda la historia de la humanidad que se le ha ocurrido eso, te recomiendo que sospeches.
No digo ojo que no sirva, ¿eh? Pero si no puedes encontrar ni tan solo una simple, una única oferta similar, quizás no es que estés innovando, quizás es que simplemente estás imaginando una necesidad que solo existe en tu cabeza. Entonces, por eso esto es super importante.
Tu idea tiene que tener sí o sí lógica de mercado, porque al final el único que tiene la razón, el único que da o quita razones, no eres tú ni soy yo, eh, es el mercado, porque esto no es arte, esto no es invención, esto es un negocio. Así que pasa esas ideas también por estro filtro número dos, eh, el de si tiene o no lógica de mercado. Venga, vamos a por el tercer filtro por el que puedes y debes pasar tus ideas que implique la siguiente pregunta.
¿Esa idea de negocio que tienes pensada evita atraparte en un modelo de autoempleo? ¿Sí o no? Y te lo explico.
Esto que quieres construir, este negocio, depende de que tú estés todo el rato presente, ¿sí o no? Depende de dar servicios o sesiones uno a uno, ¿sí o no? Depende de estar todo el tiempo en redes sociales para mantener la atención, ¿sí o no?
Depende de crear contenido constante, en fin, responder mensajes, sostener a clientes eh tóxicos todo el tiempo, ¿sí o no? Porque si depende de todo eso, esta idea que estás montando de negocio no implica un negocio libre, implica, pues, bueno, un autoempleo disfrazado de de emprendimiento digital. Y eso ya no es lo que queremos porque, bueno, ya sabes lo que pasa cuando construyes un negocio que depende de ti para todo.
Pasa que no puedes parar, que no puedes respirar, que no puedes escalar, así que este filtro es vital. ¿Puedes convertir esta idea que tienes en un modelo digital libre, aunque sea mínimo? ¿Sí o no?
Si es que no, esas ideas fuera. Y vamos ya por el cuarto y último filtro que te recomiendo. Esa idea que tienes en la cabeza, esas ideas resuelven un problema concreto y urgente, ¿sí o no?
Y esto es clave. Eh, quiero decir, no vale que tu idea a ti te parezca interesante, no vale con que sea bonita o que incluso combine tres pasiones tuyas. Esto está muy bien, pero no vale.
Tu idea de negocio tiene que atacar un problema real que alguien ya siente y quiere resolver. Quiero decir, la persona a la que vas a ayudar, que hablaremos de eso más adelante, sufre con esto ahora, ¿sí o no? Es algo que le impide avanzar, que le quita energía, que ya ha intentado resolver sin éxito, ¿sí o no?
o simplemente es algo que te gustaría, perdón, que le gustaría explorar, pero no le duele lo suficiente. Porque si algo tienes que tener claro es que si no duele no paga. Y me refiero doler desde muchos puntos de vista.
Eh, doler no solamente es que algo le joda a una persona, también es que, por ejemplo, no le impida llegar donde le gustaría. Insisto, si no duele no paga y si no paga no hay negocio. Y desde luego, si no hay negocio, no hay libertad.
Así que tu idea que estar conectada con una necesidad real, una necesidad actual, una necesidad dolorosa y, desde luego, una necesidad urgente. Pasa también tus ideas por este filtro número cuatro. Entonces, ¿qué te recomiendo que hagas ahora mismo?
Bueno, primero que pares. Si hace falta, pausa este audio en este punto. Abre la hoja de trabajo que tienes aquí en en Notion.
Tienes aquí debajo de este audio y ahí vas a escribir, vas a filtrar y desde luego vas a decidir. Nada de hacerlo en tu cabeza, ¿eh? Nada de, bueno, esto ya lo haré luego porque estoy escuchando el audio mientras entreno, mientras paseo o mientras frego los platos.
No, no. Esto se hace ahora. Porque si no lo haces ahora, no lo vas a hacer nunca.
Y esto que estás escuchando no te va a servir absolutamente de nada. Yo no estoy aquí para que no te sirva, estoy aquí para que te sirva y para que avances y para que decidas. Así que hazlo de la siguiente forma.
Escribe todas las ideas que tienes en la cabeza, posibles negocios, posibles proyectos, todas. Escríbelas todas. No, no las filtres antes, sácalas tal cual.
Aunque, mira, aunque suelen absurdas, aunque suelen repetidas, me da igual. Tú las escribes y luego las pasas por los cuatro filtros que hemos visto. Se puede construir ya con lo que sabes si tienes, ¿sí o no?
¿Tiene lógica de mercado? ¿Sí o no? ¿Evita atraparte en un modelo esclavo, ¿sí o no?
¿Y resuelve un problema real y urgente? ¿Sí o no? Si no cumple los cuatro, la tachas fuera.
Insisto, eh, si no cumple los cuatro, es decir, tiene que cumplir los cuatro, fuera, liquidada, aniquilada, no la dejes, bueno, por si acaso, por si un día fuera. Y si te duele ta charla, mejor, porque el foco de verdad duele, por eso llevas tanto tiempo sin tenerlo. Y si si al final te queda una sola idea, una que bueno, pasa los cuatro filtros, oye, enhorabuena, ya tienes dirección, no visión, no expectativa, no, dirección.
Y eso ya te adelanto que es media vida. Y también te digo, eh, si no te queda ninguna, tampoco pasa nada. Eso también es foco, porque ahora ya sabes perfectamente qué no construir y qué tipo de idea sí necesitarás encontrar o reformular.
Y cuando sabes eso, ya no estás atrapado, porque esta herramienta, la de los cuatro filtros que te acabo de dar, te va a permitir elegir el qué. ahora, mañana y siempre. Cualquier idea que te venga a la mente, que te expliquen, que leas o lo que sea, vas a saber si es una idea para ti o no en función de si pasa o no estos cuatro filtros.
Esta herramienta te la llevas para siempre. Entonces, pasaremos ya al siguiente bloque. Hemos visto cómo elegir el qué.
Y ahora toca elegir el quién, es decir, para quién vas a construir esto, para quién vas a montar este negocio. Y ahí ya te adelanto, es donde muchos, muchos, muchos emprendedores se pierden. Pero, ¿sabes qué?
Tú no. Tú no te vas a perder porque tú estás aquí, tú vas con foco. Así que vamos allá.
Vamos pues con el siguiente bloque, el quién, para quién vas a lanzar este negocio, a quién vas a ayudar, a quién vas a servir con tu proyecto. Ahora tenemos que entender que esta es la segunda gran decisión y no lo digo desde un punto de vista de un ejercicio típico de marketing de oye, voy a inventarme un avatar, ¿no? Esto realmente va de tomar una decisión estratégica para tu negocio, desde luego también emocional y por supuesto real, porque si no decides para quién haces esto, vas a hablarle a todo el mundo y cuando le hablas a todo el mundo, no le estás hablando a nadie.
Entonces, mira, piensa en esto. Quizás en el pasado ya has intentado lanzar algo, ¿no? Una formación, una idea, un servicio o lo que sea.
Y bueno, te has dado cuenta de que aunque técnicamente era buena esa idea, oye, pues nadie reaccionaba. ¿Sabes por qué pasaba eso? pasa porque la gente, las personas, los seres humanos no nos sentimos interpelados por ideas genéricas.
La gente responde a lo que siente que ha sido creada para ellos. Y esto solo pasa, bueno, cuando tú sabes exactamente quién hay al otro lado, es decir, quién es tu cliente. Entonces, antes de seguir, déjame decirte lo que no tienes que hacer.
No te pongas ahora a rellenar una ficha de cliente deal como si esto fuera un ejercicio de primero de marketing. No me digas que, en fin, tiene 35 años, que vive en una capital de provincia y que le gusta el yoga y que no sé que suo, su desayuno favorito es el porrid. Esto no sirve para nada porque un cliente y atiende porque esto es muy importante, no es un demográfico.
Quiero decir, un cliente no es una suma de datos demográficos. Un cliente es una persona que tiene un problema real, que ya ha intentado resolverlo y que cuando te escucha siente que lo entiendes mejor que nadie. Eso es un cliente y eso es exactamente lo que vamos a definir ahora.
Tu cliente ideal no es el más amplio, es el más claro, es el más reconocible y desde luego es el más conectado con algo que tú ya entiendes, que tú ya vives o que tú ya has vivido. Y ahora quiero que te hagas tres preguntas importante, sin adornar nada, ¿eh? Sin responder bonito, sin inventarte nada.
Tres preguntas respondidas. Desde la verdad. Pregunta número uno.
Pregunta número uno. ¿Qué sabe esta persona que necesita resolver? Repito, ¿qué sabe esta persona que necesita resolver?
No lo que tú crees que necesita, no lo que tú te imaginas que necesita, no lo que tú te figuras que necesita. lo que ella sabe qué le duele, dónde está atascada, qué le frustra cada semana, qué es lo que ha intentado arreglar sin éxito. Porque si tú no partes de su problema consciente, todo lo que hagas va a sonar distante.
Y sí, podríamos atacar un nivel de conciencia más bajo, desde luego, pero es mucho más complicado, mucho más difícil y mucho más largo. Y lo que quiero es que salgas de aquí con tu negocio prácticamente en marcha. Entonces, por eso es importante ir a por el cliente que ya sabe que tiene un problema que necesita resolver.
Vamos con la segunda pregunta relativa a este cliente. ¿Al quién? ¿Qué es lo que este cliente ya ha aprobado y no le ha funcionado?
Insisto, ¿qué ha probado ya y no le ha funcionado? Y esto, en fin, créeme que es clave porque si quieres vender algo, necesitas saber en qué ha fracasado ya, porque ahí está la puerta de entrada. Porque cuando tú describes mejor que nadie lo que tu cliente ya ha aprobado y no le ha funcionado, automáticamente sabe que tú le entiendes.
Ejemplo, imagínate alguien que se considera, sabe que es un poco desorganizado, que tiene poco foco, que le cuesta ponerse, ¿no? No, alguien que ha probado formaciones en productividad y en fin, ¿no? Pero no termina ahí de avanzar, ¿no?
Claro, si tú le dices, "Oye, sé que has probado cursos de productividad, sé que te has descargado 1000 plantillas, pero sigue sin tener foco, ¿verdad? Ahí conectas porque la persona que te le escucha dice, "Joder, pues sí, esto me ha pasado a mí. " Sí, sí, es correcto.
Me entiende. Por fin alguien que me entiende. Cuando alguien mientras te escucha o te lee va asintiendo según tú le vas hablando, ya te digo que tienes a esa persona infinitamente más cerca de tu negocio.
Vamos con la tercera pregunta. ¿Para el quién? para tu cliente.
Y la tercera pregunta es la siguiente. ¿Por qué tú puedes ayudarle mejor que otros? Repito, ¿por qué tú puedes ayudarle mejor que otros?
Y ojo, eh, antes de que alguno se despiste, esto no se responde con titulitis. No se responde con titulitis, se responde con una historia real. ¿Has vivido lo mismo?
¿Has en el pasado acompañado a alguien así? ¿Tienes una perspectiva distinta que nada tiene que ver con lo que se viven ahí afuera? Si no sabes esto, si no sabes por qué tú puedes ayudar mejor que otras personas a tu cliente, nunca vas a tener confianza en tu mensaje.
Y si tú no tienes confianza, te lo puedes imaginar, el cliente lo huele. Y la desconfianza no es sexy. La falta de confianza genera distancia y por eso tu cliente pasa de largo.
Entonces, abre de nuevo la hoja de trabajo, pero que la tuvieras abierta y haz lo siguiente. Mira, escribe en una sola frase la definición de esa persona a la que vas a ayudar o mejor dicho, escribe una frase que defina a esa persona a la que vas a ayudar. No escribas un perfil, eh, una frase, nombre, situación y deseo.
Y si esto no es un demográfico, eh, nombre, situación y deseo. Por ejemplo, em Marina, ilustradora freelance, que está harta de vender horas en productos uno a uno y quiere lanzar su primer producto digital, por ejemplo. Carlos, coach que ha vivido de sesiones uno a uno, pero quiere paquetizar su experiencia en algo más escalable.
O por ejemplo, Eva, terapeuta que no quiere pasarse la vida en Instagram, pero sí quiere llegar a más gente con lo que hace. una frase, una frase que cuando la leas en voz alta sientas si esta persona existe y si yo puedo ayudarla. Y en ese punto, en ese preciso instante, ya tienes a tu cliente.
Insisto, no tiene que ser definitivo. Quiero decir, puede evolucionar. De hecho, vas a ver que va a evolucionar, pero lo que no puedes permitirte ahora es seguir creando para un público indeterminado o para un público invisible.
Ahora ya no tienes una idea suelta, tienes una dirección concreta y sobre todo, y esto es clave y fundamental, una persona real. Y eso es lo que permite que tu mensaje conecte. Eso es lo que permite que tu propuesta se entienda y que tu negocio por fin empiece a tener alma y no solo estrategia.
Y en el siguiente bloque, el último ya de esta formación, recordemos que hemos visto el qué y el quién. Vamos a ver el cómo vamos a tomar pues la tercera y la última de las decisiones. Vamos a ver qué modelo de negocio mínimo viable, desde luego, vas a construir para esto.
Y ahí es donde vamos a liquidar definitivamente el autoempleo de una vez por todas. Así pues vamos ya con el bloque número tres. Bloque número tres que como te decía, trata del cómo.
Hm. Ya tenemos el qué, tenemos esa idea clara, tenemos el quién, tenemos a nuestro cliente y ahora viene la última de las decisiones. Tenemos que decidir de qué forma vamos a entregar esa transformación a nuestro cliente.
Desde luego, sin volvernos locos y sin volvernos a encerrar en otro sistema que no podamos sostener. Recuerda que estamos en el método de negocio libre. Por eso es clave aquí esto.
Entonces, vamos a hablar de vamos a hablar del modelo de negocio, ¿vale? de cómo vas a empaquetar lo que ya sabes para esa persona que ya sabes, de tal forma que uno no dependa de ti 247, dos no te consuma la vida y tres, se pueda vender con criterio, porque lo que diferencia un negocio libre de un negocio esclavo no es la idea ni el cliente, es el modelo. Entonces, claro, ¿qué pasa aquí?
No pasa que, bueno, ideas buenas hay muchas, quiero decir, eh, bueno, muchos emprendedores tienen buenas ideas, saben a quién pueden ayudar, saben más o menos qué es lo que hacen, pero lo que terminan por construir al final es una trampa disfrazada. Es así. ¿Por qué?
pues porque montan cosas que bueno o les obligan a estar presentes todo el santo día o requieren, en fin, llamadas uno a uno constantes, ya sean pues para entregar el producto para venderlo. Eh, bueno, dependen de estar publicando contenido gratuito sin parar y hacerse vídeos y bailar y reels y su, en fin, esas cosas y necesitan, bueno, pues una energía que no tienen o una estructura de negocio que no quieren. Entonces, ¿qué pasa?
Bueno, pasa que terminan por construir un negocio que no les deja vivir, un negocio que no escala, un negocio que al fin y al cabo, bueno, pues se mueren cuando se cansan. No sé si a ti te ha pasado, puede que sí, puede que no. En cualquier caso, a ti ya no te va a pasar más, porque ahora mismo vamos a decidir un modelo mínimo viable, desde luego, y libre.
y lo vas a hacer con criterio, con sentido común. Entonces, como hicimos en el bloque anterior, eh vamos a empezar con lo que no tienes que hacer, que muchas veces es casi más importante que lo que sí. ¿Vale?
Mira qué es lo que no toca ahora mismo. Bueno, para empezar no vamos a montar un programa de 12 semanas con seguimiento personalizado. Tampoco vas a ofrecer servicios por horas.
Desde luego que no vas a hacer sesiones individuales adaptadas al cliente y por supuesto no vas a crear una comunidad con montones de chats y montones de mensajes que tengas que responder todo el tiempo. No digo que estén mal esos negocios, eh, no digo que no funcionen y que sean rentables, pero esos no son negocios libres. Entonces, todo eso lo puedes haber hecho antes o no.
Incluso te puede haber ido bien, eh, pero ahora estás aquí. Tu nivel de consciencia es más elevado, con lo cual eso ya no toca. Entonces, ¿qué es lo que toca ahora?
¿Qué es lo que sí tenemos que hacer? ¿Qué es lo que sí vamos a hacer juntos? Bueno, lo que toca básicamente es crear una solución concreta, empaquetada, útil y liberadora.
Lo que aquí en el modelo de negocio libre llamamos producto libre mínimo viable, insisto, producto mínimo viable libre. ¿Y eso qué es? Bueno, es un formato de producto y de entrega de producto también, desde luego, en el que tú no tienes que estar presente todo el tiempo.
Ojo, esto no implica que sea un negocio pasivo y que tú no tengas que hacer nada. En ningún momento dicho eso, porque si aspiras a tener un negocio que no tengas que hacer nada, aquí no es. Entonces, tú no tienes que estar presente todo el tiempo.
Luego, el cliente puede aplicar sin depender de ti y la transformación que produce ese producto a ese cliente está contenida, almacenada en un sistema, no en una persona, no en ti, en el sistema que tú has desarrollado. Esto en realidad puede tangibilizarse, puede aterrizarse, bueno, pues de muchas formas, ¿no? Pero no se elige por formato, se elige por criterio.
Y aquí te voy a explicar tres criterios para elegir tu modelo mínimo, viable y libre. Desde luego, criterio número uno es una pregunta. Mira, ves que aquí nos gustan mucho las preguntas.
Al final las preguntas son reveladoras y desde luego transformadoras. Pregunta uno, ¿puedes construirlo en menos de 30 días sin ayuda externa? ¿Sí o no?
Quiero decir, nada de esperar a que te editen los vídeos, nada de contratar a un diseñador, nada de esperar, en fin, tener todo el contenido creado. tiene que ser creable, montable, lanzable ya, porque sabes qué pasa, bueno, básicamente pasa que si no puedes construirlo ya no es un modelo mínimo, es una excusa, pero no es un modelo mínimo. Muchas veces me encuentro con emprendedores, no es que necesito 6 meses para lanzar esto porque claro, tal, igual ese no es el camino, ¿eh?
Porque siempre tendrás la excusa de que siempre te faltan 6 meses. Por ahí no vamos bien. Entonces, por eso te digo que si no es un modelo mínimo viable, bueno, es una excusa bonita, pero una excusa al fin y al cabo.
Venga, pregunta número dos. Tu cliente puede aplicar lo que tú le expliques en tú le enseñes lo que tú le h sin tu presencia constante, ¿sí o no? Insisto, no quiere decir que tú no hagas nada en tu negocio, pero que no tengas que estar todo el día ahí.
Entonces, puedes crear una solución que entregue valor aunque tú estés desconectado una semana, ¿sí o no? Si depende de ti explicarlo cada vez, no es libre. Tiene que ser algo que en buena medida viaje solo, que funcione sin que tú lo sostengas.
Insisto, no significa que te desconectes del negocio y como es un negocio pasivo, te vaya a dar ingresos sin que tú hagas nada. No estamos hablando de eso. Estamos hablando de que no tengas que estar 12 horas al día pegado al ordenador para tener un negocio rentable.
A eso nos referimos. Eso es posible, eso es factible y aquí estamos viendo cómo. Venga, vamos con la tercera pregunta.
para validar el formato. Puedes testear este formato con cinco personas sin montar un show. Quiero decir, eh, nada de olvídate de lanzar con campañas, con funnels, con PFs, con publicidad, con vídeos promocionales, con webinars.
Olvídate de eso, de verdad. Olvídate de todo eso. Vamos a testear, vamos a validar en pequeño con una lista de contactos, con tres personas que ya tienes cerca.
con una publicación en un canal que no te exija exponerte todo el tiempo y contar tu vida. Piensa que si no se puede validar fácil, no es un modelo libre y viable. No digo que no sea un modelo viable que pueda funcionar en el tiempo.
No estoy diciendo eso. Digo que no es un modelo libre y mínimo viable. Para eso estamos aquí.
Hm. Entonces, vamos a ver ejemplos reales de de modelos mínimos válidos y existentes, ¿vale? Porque te lo decía antes, eh, aquí no somos inventores, esto no va de inventar, no es más guay el que más innova.
Mm, esto va de tomar lo que ya sabes y estructurarlo y empaquetarlo en algo entregable y consumible por parte del cliente. Tienes que pensar de qué forma yo puedo empaquetar lo que sé para que sea sencillo para mí hacerlo y sencillo para mi cliente consumirlo. Vamos a ver algunos ejemplos.
Seguro que muchos te suenan, pero está bien que te los entregue aquí todos juntos. Por ejemplo, mira, una guía descargable donde explicas un sistema concreto que tú ya has aplicado con éxito, con lo cual sabes de primar que funciona. Por ejemplo, una formación en formato audio más una hoja de trabajo como el que estás haciendo ahora.
Esto evidentemente es un prod un producto libre. Por ejemplo, un taller grabado que explica cómo resolver un problema específico con instrucciones claras, por ejemplo, un kit de acción rápida con vídeos cortos, con una herramienta y con una checklist, por ejemplo, o incluso un documento compartido con un email de seguimiento que ayuda a alguien a ejecutar en pongamos siete 7 días una transformación clara y concreta. Hay más, eh, son algunos que se me ocurren.
¿Te das cuenta de lo que tienen en común? Fíjate, eh, que es muy interesante. Son útiles, autoaplicables, concretos, mínimos y libres.
Lo voy a repetir, son útiles porque, evidentemente ayudarán a crear una mínima aunque sea transformación en tu cliente. Autoaplicables, por supuesto, el cliente no te necesita a ti para aplicarlo. Concretos resuelven algo muy concreto, muy específico, un dolor o una aspiración de tu cliente, mínimos, porque puedes producir estos materiales y lanzarlos en menos de 30 días y en menos de siete también.
Y desde luego libres, porque una vez tú has vendido estos productos, no tienes que estar todo el día pegado al ordenador gestionado absolutamente nada de esto. Hm. Entonces, vamos de nuevo a la hoja de trabajo que tenemos aquí en Notion.
Yo la sigo teniendo abierta, espero que tú también. Insisto, eh, hace estos ejercicios. Lo he visto a lo largo de los últimos años, desde 2017, trabajando con emprendedores e empresarios.
Hay una gran diferencia entre las personas que se quedan con la información en la cabeza y las personas que la aterrizan escribiendo. Si no te gustan las hojas de trabajo en Notion, me da igual, lo escribes en una libreta o en el móvil, donde tú quieras, pero escríbelo, bájalo a la realidad, trasládalo a tus palabras y aplica lo que estamos hablando. Hí verás realmente el cambio.
Entonces, como te decía, vamos a la hoja de trabajo o a tu libreta, ¿vale? y define los siguientes puntos que te voy a contar con claridad, ¿vale? Uno, ¿qué forma va a tener tu modelo mínimo?
Escribe. No te compliques. Ya sé que puede ser que te cueste simplificar tanto, pero forma parte del ejercicio.
¿Vale? Un ejemplo. Hm.
Pues imagínate un taller grabado de 60 minutos en el que ayudo a terapeutas a crear su primer producto digital sin depender de redes sociales, por ejemplo. Venga, punto número dos que vamos a definir. ¿Qué contiene este producto?
¿Cuántas piezas tiene? ¿Qué engranaje? ¿Qué engranajes requiere?
¿Qué materiales necesita? Esto es fácil. Por ejemplo, en el caso del método negocio libre, ¿qué necesitas?
Pues estos audios y esta hoja de trabajo, mejor dicho, este audio y esta hoja de trabajo. ¿Vale? ¿Cómo se entrega?
Se entrega hm lo más sencillo, directamente por email, se entrega a través de una plataforma de contenidos, se entrega con acceso directo, con enlace a través de WhatsApp, Telegram. ¿Cómo se entrega? Piénsalo.
Y último, pero no por ello menos importante, ¿cómo lo vas a testear? Es decir, ¿a quién se lo vas a ofrecer primero? ¿Cómo vas a medir si interesa o no?
Hm, esto es muy importante. Eh, insisto, lo que te decía antes, eh, esto no es el producto final. Esto no es el producto final.
Esto es el primer paso que valida todo lo demás. Por eso, y esto es super importante, espero que me hagas caso aquí, ¿no? No busques que quede perfecto.
No busques la perfección porque no la vas a encontrar. busca que quede claro, porque si está claro y lo puedes entregar, puedes testearlo, puedes validarlo y si lo puedes validar, puedes construir algo real después, algo más grande, algo más estructurado. Hm.
Entonces, con esta decisión, el cómo, cerramos el círculo, hemos decidido el qué, que es la idea, hemos decidido el quién, que es tu cliente, y ahora tienes el cómo, hm, tienes una forma mínima, viable y libre de entregar esta transformación sin joderte por el camino, que es importante. Hm. Y eso, desde luego, eso para mí es empezar de verdad, ¿eh?
Esto para mí es empezar sin ruido y esto para mí, desde luego, es empezar con dirección. Y cuando tengas dirección, lo único que queda es caminar con un sistema y ahí es donde empezarías con mi sistema que es el de negocios salvajemente libres. Tú ya estás preparado, pero de esto ahora aquí no voy a hablar.
Entonces, ya lo tenemos. Hm. Hemos tomado o has tomado, mejor dicho, tres decisiones que llevabas demasiado tiempo postergando.
Has elegido una idea viable, construible, consentido. Has decidido para quién la vas a hacer, no para un avatar, sino para una persona real de carne y hueso. y has definido la forma, una forma de entregar esa transformación sin encerrarte en un modelo que desde luego no te representa.
Y ya te aseguro que esto no es poco, ¿eh? La mayoría de emprendedores ahí afuera están perdidos y no tienen esta información que tú ahora sí tienes. Date cuenta de la tremenda ventaja competitiva que tienes respecto a tu competencia.
Y esto es exactamente lo que has conseguido o mejor dicho lo que no has conseguido hacer en otras formaciones, en otros cursos, en otras mentorías o en otros momentos. Ojo, no porque no fueras capaz, eh, sino porque nadie te obligó a decidir. ¿Qué pasa?
Que ahí afuera todo el mundo te da opciones, pero nadie te da dirección. Y esto es lo que acabas de recibir aquí, dirección. Y por eso lo que hemos hecho aquí juntos no es un ejercicio, es un corte.
Un corte con el ruido, con la duda, con la dispersión y con la bueno, falsa productividad que te tiene años rodando en esa rueda infinita de la rata. Por eso hoy hemos parado esta rueda y obviamente no tienes ya todas las respuestas, obviamente, pero lo que sí que te digo, lo que sí que te afirmo rojundamente y tajantemente es que tienes algo que la mayoría de emprendedores nunca consiguen. Un punto de partida claro y eso y atiende bien porque esto es muy importante y eso si sabes protegerlo vale más.
que cualquier herramienta, curso o truco de marketing. Importante antes de terminar, este método no es el final, este método es el principio. Aquí has decidido, pero ahora lógicamente toca construir y toca construir con criterio, con foco, con un sistema.
Toca no volver al caos, toca no volver a dispersarte, toca no volver a inventar cada paso. Y esto es exactamente lo que hacemos dentro de mi formación, negocios salvajemente libres. Como te decía, no voy a decirte más sobre este tema.
No te voy a decir que compres negocios salvajemente libres ahora, no hace falta. Solo te digo esto y atiende bien. Si lo que acabas de hacer aquí te ha servido, espera a ver lo que pasa cuando construyes todo tu negocio desde esta claridad.
Y cuando llegue el momento, si decides seguir, ahí te espero en negocios salvajamente libres. Mientras tanto, hazme caso y protege lo que acabas de decidir. No abras más pestañas, no empieces otra formación, no preguntes otra vez qué hacer.
Ya lo sabes, ya lo sabes. Ahora hazlo y tú y yo nos vemos cuando toque.