Dios les bendiga, amados hermanos, hermano Benji Grajales. Vamos a continuar hoy con la lección número dos. Amén. Y estamos hablando de una lectura que se encuentra en Primera de Samuel, capítulo 11 y vamos a estar considerando los versos del 1 al 15. El tema de la lección es Dios convierte la crisis en victoria. Amén. Vamos a hacer una oración para dar rápido comienzo. Padre celestial, te damos gracias porque en esta hora usted nos ha permitido nuevamente, Señor, estar ante su presencia y poder, Dios enseñar tu palabra preciosa al pueblo, a este mundo que tanto la
necesita. Señor, te pedimos, Padre, que usted prepare los corazones y haga los entendimientos, traiga fe a aquellos que la oyen, Dios eterno, para que reciban a Jesús como nuestro salvador. Y aquellos que estamos ya, Dios mío, en su cuerpo, la iglesia nos capacite para que podamos seguir hacia adelante a pesar de las crisis y los problemas que nos llegan. Te lo pedimos todo en el nombre de Jesús. Amén. La semana pasada dejamos a Saúl eh siendo, por así decirlo, eh ungido por rey y aproximadamente un tiempito más después vino a ser presentado al pueblo allí
en Mispa, a eh instituido como rey. Dijimos también que como todavía no había eh un palacio o un castillo o una casa del rey, no había un gobierno, por así decirlo, todavía formado. No había un gabinete, no habían secretarios de esto ni directores de aquí. Todo el mundo se fue a su casa, incluyendo el rey Saúl. Bendito sea el Señor. Ah, y la palabra de hoy nos va a decir qué fue lo que pasó después de eso. Amén. Porque a veces nos preguntamos, ¿por qué será que Saúl no se quedó, verdad, en el lugar donde
lo habían eh ungido? y comenzó rápidamente a ser rey. Bueno, eh hay muchas especulaciones. Algunos han dicho que que lo hizo mal porque no se quedó al frente del pueblo, pero demostramos aquí a través de esta lección que Dios tiene todo en un tiempo definido. Amén. Amén. Y eh se necesitaba lo que vamos a leer hoy para que el pueblo reconociera y Saúl también que Dios lo había ungido para lidiar y dirigir a este pueblo. Amén. Vamos a hablar aquí acerca de un tiempo en que Saúl era todavía fiel a Dios. Tuvo un increíble comienzo
según la clase de hoy. Amén. A veces, amados y amigos, no es tanto como empezamos, sino como terminamos, porque hay personas que empiezan con un valor, con un deseo, con unas ganas y luego de un tiempo la pierden. Hay otros que empiezan no cometiendo errores y terminan cometiendo errores. Hay algunos que comienzan cometiendo muchos errores, pero al final aprenden y vienen entonces a hacer mucho mejor. La Biblia nos dice claramente que es el que perseverar hasta el fin, el que será salvo. Bendito sea el Señor. El que se mantenga fiel a Dios. Pero hoy vamos
a hablar que durante este primer tiempo el rey Saúl, ¿verdad?, eh fue fiel a Dios. Y después de esta victoria que vamos a leer, el rey va a ser nuevamente rey, investido como rey, no en Mispa, sino en Gilgar. Y allí va definitivamente va a haber una transferencia clara y abierta del poder de Samuel a el rey Saúl en cuanto al líder reconocido. Bendito sea el Señor. Eh, vamos a pedir que la hermana me lea el verso 1 del capítulo 11 de Primera de Samuel. Después subió, subió Nazonita y acampó contra Javes de Galat. Y
todos los de Javes dijeron Ana, "Haz alianza con nosotros y te servirá te serviremos." Amén. Amén. Primeramente se presenta o se habla aquí de un pueblo ah que vivía en Canaán, pero eran descendiente de Amón. Amón, para aquellos hermanos que puede que no se acuerden, era el hijo de la hija menor de Lot. Y de Lot fue producto de un incesto. Cuando Sodoma y Gomorra y todas aquellas tierras de la de la llanura fueron destruidas. Su hija mayor y su hija menor escaparon con sus padres y pensaron que el mundo se acababa, que no iba
a haber más ningún otro hombre de que le pudiera dar a ellas eh progenitura. Y entonces se acostaron con su padre y de ahí salieron dos muchachos. El mayor se llamaba Moab, que viene a ser el padre de los moabitas. Y el menor se llamaba Benamí, que es de donde sale el nombre amonitas. Y el nombre Benamí significa hijo de mi pueblo. Estos amonitas eran politeístas, no creían en Jehová Dios. Ah, su mayor Dios era Moloc. Y ustedes saben que Moloc era un demonio, ¿verdad? un un Baal al cual ellos le ofrecían sacrificios humanos, eran
ávaros, eran codiciosos. Y Jehová Dios le prohibió a Israel que se empadronara, que tomaran mujeres de los hijos de los amonitas. eran semitas tanto los hebreos como los amonitas, porque venían de un linaje común, pero eran naciones diferentes. Durante el tiempo de los jueces, los amonitas continuaban atacando a Israel. ¿Ustedes se acuerdan de Jefté? Jefté, el gran galaidita, le causó a ellos muchos estragos. Ah, y los venció múltiples veces. Pero ahora casi 100 años después, ahora aparecen nuevamente los amonitas y quieren dominar. Empezando primeramente con los que ellos creen que son débiles, los de Javes
de Galaat, para luego tornarse a todo Israel. Bendito sea el Señor. Ah, no duró mucho tiempo en que Saúl fuera probado. Bendito sea el Señor. Usted ve todo en el tiempo de Dios. Ah, y se levanta este rey de los amonitas que se llama Naas. Y Naás, el nombre de él significa serpiente. Serpiente. Y dice que sitió esa ciudad hebrea que se llamaba Javes de Galaat. Era una ciudad que estaba al norte, al norte de Jerusalén y al este del Jordán. Bendito sea el Señor. Cuando los rubenitas y los gaditas quisieron eh eh eh entraron
a la tierra, desearon quedarse al este del Jordán. Ah. mientras que las otras tribus pasaron al occidente. Bendito sea el Señor. Ah, y ustedes saben la historia, ¿verdad?, que allá Moisés, eh, perdón, Josué le dice que tienen que que que también pelear y ayudar a sus hermanos. Amén. [resoplido] Eh, esta área de Gala aquí era una ciudad o un terreno rocoso, montañoso. Esta gentes, los de Javes, ah no hicieron eh por así decirlo honor a su nombre, bendito sea el Señor, sino que desearon vivir lejos del resto de Israel. Él es aislamiento, mis amados, de
Dios y del pueblo de Dios trae malas consecuencias. Amén. Amén. Aquellos que se alejan de Dios, amigo, y aquellos que se alejan de vivir y gozar como un grupo, ah, las bendiciones que Dios da a su iglesia vienen a sufrir grandes problemas. Ah, este pueblo se apartó, por así decirlo, y al apartarse ni sabían que tenían un socorro en Jehová Dios. Fíjese, menos aún sabían que Israel ahora tenía un rey que Jehová Dios le había otorgado. Usted ve el peligro de vivir aislado, el peligro de no conocer la voluntad de Dios, el peligro de no
eh confraternizar con nuestros hermanos, el peligro de no asistir a la iglesia, porque hay bendiciones que Dios da individual, pero hay bendiciones que Dios la da a su pueblo entero. Bendito sea el Señor. Ah, no podemos nunca olvidarnos que nuestro socorro es Jehová Dios. Ah. Esto, esta gente aquí en Javes de Galar se habían olvidado por haber estado lejos y apartado de que Dios era su socorro. Ah, que en Jehová Dios había victoria y Dios podía ayudarlos. Bendito sea el Señor. Y cuando se acerca este rey Nefas, Dona por eso podemos ver que rápidamente los
dejabes se rindieron. Fueron rápido en rendirse, fueron rápido en decirle a Naás, "Nosotros vamos a servirlos a ustedes." Bendito sea el Señor. Pensaron que esa era la única manera que podían sobrevivir siendo de esclavo a una nación pagana. Bendito sea el Señor. Usted ve, amigo, ese es el efecto del pecado en el hombre. Cuando el hombre vive en pecado y cuando el hombre no busca la comunión con Dios, el pecado viene a causar en el hombre la falta de deseo de superarse, la falta de deseo de querer vivir libre de la maldad. El vivir en
pecado constantemente trae miedo. Todas estas cosas las estamos viendo en estas personas de aves. Ah, habían perdido todo el espíritu y el deseo de pelear. Empezaron a confiar que solamente los amonitas podían protegerlos. Bendito sea el Señor. Así hay mucha gente hoy en día, mucha gente hoy en día que le dicen a Satanás, "Haremos alianza contigo y te serviremos." Porque Naas representa aquí a Satanás, al enemigo de las almas, al malo, al que quiere destruirnos. Bendito sea el Señor. Y le dijeron, "Haz alianza con nosotros y te serviremos. No nos mates, no nos destruyas. Nosotros
preferimos permanecer vivos, pero esclavos. El Señor vino para romper la esclavitud del pecado. Cristo vino para hacernos libres, para que vivamos libres para él y no estemos bajo el yugo del pecado. Amigo, hermana Orga, léame el verso 2. Amonita le respondió, con este con esta condición haré alianza a vosotros con que a cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho y ponga el e esta afrenta sobre todo Israel. Fíjese qué hombre malvado eran. Por eso podemos decir que es tipo del enemigo, tipo de Satanás. Fíjese, Naas era un hombre malvado. No le importaba la
vida de las gentes. Igual que Satanás, aunque le diga amigo que es su amigo, no lo es. Lo que busque es su destrucción. Bendito sea el Señor. Y él le dice a estos hombres de Javes, los dejaré vivo y haré alianza con ustedes y los protegeré. Pero tienen primero que cada uno ojo suyo. Los voy a dejar tuertos y luego los aceptaré. Usted ve así es el enemigo, amigo. Satanás puede que venga prometiéndote cosas, pero lo que quiere es acabar con tu vida. Acabar con tu vida. No te va a hacer bien. Solamente en Cristo
hay bien. Bendito sea el Señor. Fíjese qué tal acto nefasto de eh un acto que que baja la humanidad de la persona. No era que le iban a sacar necesariamente el ojo con el dedo, sino que iban a un pedazo de metal como si fuera una estaca y se la iban a meter por uno de los ojos. Y así le iban a quitar la vista de un ojo. Bendito sea el Señor. Ah, eso eso sería como una ignominia. Esto lo iba a hacer el rey públicamente, lo iba a hacer en público ante la vista de
todo como un acto de deshonra, como un acto de abochornamiento. Bendito sea el Señor. La Biblia claramente nos dice que nuestra vista es la lámpara del cuerpo. Aquí está dando un retrato que lo podemos aplicar a lo espiritual. Cuando Satanás viene, lo que desea es quitar la vista espiritual que tenemos. Quiere venir a causar que quedemos ciegos espiritualmente. Viene a sacar, por así decirlo, los ojos. Tenemos aquí un un acto despreciable que ocurrió también en uno de los grandes jueces. ¿Se acuerdan de Sansón? Los filisteos le sacaron los ojos. para ponerlo en deshonra públicamente. Bendito
sea el Señor. Este Naas hablaba en serio, él no vino con con chismes y con con truquito. Él iba a hacerlo. Ah, pero fíjese, para poder hacerlo tenía que pedir permiso. Así es, amigo. Usted puede ser libre y quedar libre hoy, pero usted tiene que decidirlo. AS no podía a la mala amarrar a estos hombres y sacarle los ojos a la mala, sino que ellos tenían que elegir cada uno entregar un ojo. Bendito sea el Señor. Ah, Naas no quería el bien para este pueblo. Qué gran crisis. Ah, un grupo de israelitas que viven al
otro lado del Jordán, lejos del gesto de la nación, está siendo atormentada. Ah, pero toda la nación va a sufrir por la ignominia, por el bochorno, por la deshonra. Si Javes cae, todo Israel caerá. El enemigo empieza por un poquito, empieza con algunos pocos, pero el plan del enemigo de Satanás no es acabar con dos o tres, sino acabar con todos. Ah, y cuando hay personas en la congregación que son engañados por Satanás y caen ah bajo el lazo de Satanás, traen consecuencias también a toda la iglesia. Todo Israel iba a ser negativamente involucrado si
Javes cae ante el ataque de los amonitas. Bendito sea el Señor. Pero qué bueno que había socorro en Israel. Bendito sea el Señor. Amén. Los iba a dejar tuertos porque al dejarlos tuertos sería una señal para Israel de lo débil que eran. Bendito sea el Señor. Por eso es que Naás quería hacer este acto público, quería mofarse de Israel diciéndolo, "Qué débil son que están dispuestos a dar un ojo cada uno de ustedes. Traería deshonra a Israel, pero traería un orgullo personal, creo yo, a Na." Ah, Naá se sentiría superpotente si este pueblo decide acceder
a lo que él está pidiendo. Bendito sea el Señor. Usted sabe que en la batalla se necesitan los dos ojos para pelear. Amén. Especialmente en aquellos tiempos, ¿verdad? Porque con una mano se guardaba el eh el el escudo. Quién sabe con el otro era la lanza o la espada. Y si usted solamente tiene un ojo ah y está pendiente a su escudo, el enemigo puede venir porque usted pierde, por así decirlo, la percepción de las cosas. Usted pierde la percepción de la profundidad de las cosas. Y definitivamente el que tiene dos ojos tiene una ventaja
sobre aquel que tiene uno. Bendito sea el Señor. Ah, de la misma manera esto fue hecho para que los de Javes no pudieran luego batallar, porque si deseaban luego levantarse en contra de los amonitas, todos estos que le faltaban un ojo no iban a poder a pelear. Efectivamente, en la batalla iban a estar en dificultad. Bendito sea el Señor. Usted ve, Satanás lo que desea, mis amados, es remover nuestra visión espiritual. Amén. lo que desea es que no podamos mantener nuestros ojos en Jesús. Pero para hacerlo necesita nuestro consentimiento. Los de Javes tenían que decidir
si se si le permitía Anaás removerle los ojos. Bendito sea el Señor. Ah, Satanás a veces no tiene que quitar los dos ojos con uno solo ojos que que quite queden parcialmente ciegos espiritualmente. También Satanás toma ventaja. Bendito sea el Señor. Porque Satanás lo que busca es intimidarnos igual que este hombre. Esta es la crisis que se había levantado en Israel. Ah, Satanás buscaba y busca siempre humillar. algunos para poder traer la frenta a la iglesia y al evangelio de Cristo, pero no se lo vamos a permitir. Bendito sea el Señor. Ah, Satanás lo que
desea es hacernos incapaz de poder batallar la guerra espiritual que le hemos dado. Bendito sea el Señor. Amén. Por eso es tan importante esta lección, porque ahí parece ser una crisis de batalla material, pero hay una crisis continuamente. Ah, el enemigo muchas veces se nos ha tirado encima y nos quiere dar con todo lo que tiene, pero en la crisis Dios nos da la victoria. Bendito sea el Señor. Ese es el asunto de la clase de hoy, que no importa la crisis en que estemos, no podemos rendirnos. No podemos decirle a Satanás, ganaste. No podemos
a decirle a Satanás, quítanos los ojos. No podemos a decirle a Satanás, hasta aquí llegué, yo me rindo. No, Satanás es mentiroso. Sabemos lo que él busca y como iglesia tenemos que mantenernos unidos. Bendito sea el nombre del Señor. Hermana Olga léame el verso 3. Entonces los ancianos de Javes le dije le dijeron, "Danos seis si días para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel. Y si no no hay nadie que nos defienda, saldremos a ti. Amén. Usted ve el peligro de vivir aislado. Amén. Todavía los de Javalar pensaban que vivían en tiempo
de jueces. Y en los tiempos de jueces, Dios levantaba un hombre de cualquier tribu y ese hombre libraba. Y aquí los de Javes pensaban, "No hemos oído, no hemos oído de nadie que Jehová haya levantado, no hemos oído de nadie que nos pueda ayudar. Vamos a ver, darnos por lo menos 7 días para viajar por todas las tierras de Israel para ver si hay alguien que Jehová Dios haya levantado. Bendito sea el Señor. Ah, usted ve, usted ve el peligro de estar desconectado de la bendición de Dios. Pidieron 7 días y dijeron aquí, "Y si
no hay nadie quien nos defienda, pues vamos a venir a ti nuevamente [resoplido] y nos vamos a poner en cama para que nos saque los ojos." Eso es lo que le están diciendo ahí. Preferimos estar tueltos, pero vivos y no con dos ojos y muertos. Bendito sea el nombre del Señor. Ah, definitivamente en Galaad, allá en en en donde estaban ellos, allá no había supuestamente salvación para ellos. Ellos pensaban que no había a quién los pudiera ayudar. A veces nos podemos sentir así en la crisis. En la crisis que nos viene, pensamos que ya Dios
no puede hacer nada por nosotros. Ah, a veces hemos estado dependiendo de de hermanos y esos hermanos no pueden, no tienen la habilidad, el tiempo o el deseo de ayudar todo el tiempo. Sí, a veces sentirnos solos que estamos en un problema y en una crisis donde nadie nos da la mano, eso es algo común y eso ocurre. Pero tenemos a uno que aunque mi padre y mi madre me dejen, Jehová con todo me recoge. Amén. Y aquí los de Galaar habían perdido la visión espiritual. Sin habérsele sacado el ojo, ya la visión espiritual no
la tenían. No pensaban que había Dios en Israel. su pecado los había eh su pecado los había alcanzado y pensaban que ya nadie podía ayudarlos. Bendito sea el nombre del Señor. Ah, no tenían una relación íntima con Dios. Amigo, busque esa relación con Dios. Hermano, busca una relación íntima con Dios. Es según la relación que usted tiene con Dios íntimamente, personalmente, lo único que lo va a ayudar en los momentos difíciles donde nadie al parecer viene a su rescate. Amén. Como decía el predicador ayer, ¿verdad, hermanos? que dicen, "No me vinieron a visitar cuando estaba
en el hospital, no me vinieron a visitar cuando estaba enfermo en casa porque pensamos que que la debe de todo el mundo venir a visitarnos y aunque es algo que que debe ocurrir, no puede ocurrir todo el tiempo, pero si ponemos nuestra vista en Jesús, ese siempre está con nosotros." Amén. Fíjese, eh, [resoplido] y le dijeron, "Danos por lo menos 7 días." Siete es un número perfecto, un número de de completura. Darnos una semana para nosotros salir. Ah, para nosotros salir y recorrer todo el territorio. Vamos a ver qué le dice Naas cuando ellos le
dicen esa palabra. Hermano Olga, leeme el verso 4. Llegando los mensajeros a Gaba de Saúl, dijeron ellas estas palabras en oído del pueblo, y todo el pueblo alzó su voz y lloró. Amén. Es decir, que Naás se lo permitió. Amén. Naás le permitió que ellos mandaran mensajeros. Yo me puse a a tratar de pensar por qué Naá se lo permitió, qué razones tenía Naá. No era que Nao. No. Para que Na le permitiera eso, habían unas razones nefastas, malas y sucias, pero que él pensaba que le iba a ser de ventaja a él. Ah, fíjese
primeramente porque Naás confiaba y pensaba que sí, que Israel no tenía quien viniera al rescate de los de Javes. [resoplido] Pensaban que Israel estaba mal organizado. Eran múltiples tribus, pero pensaba que no se hablaban unos con los otros. pensaban que no tenían un Dios poderoso. ¿Quién sabe? Ellos ni pensaban que ahora Israel tenía un rey. Bendito sea el Señor. Y si sabían, si hubieran llegado a conocer que Israel tenía un rey, dijeron, "Este rey es un jovencito. Este es un rey que no tiene carácter de guerrero. Este es un rey que todavía no sabe lo
que va a hacer. Bendito sea el Señor. Ah, nadie va a venir en su ayuda. Todas estas cosas vinieron por la mente del rey Naas y por esa razón él permitió que fueran. A la misma vez, a la misma vez el pasar por todo Israel iba a permitir que estos mensajeros hablaran de lo terrible que era Naas. Le estaban haciendo propaganda gratis. Donde quiera que llegaban iban a decir, "Este rey Naá no nos podemos meter con él porque él tiene muchos hombres. [resoplido] Él tiene un gran ejército y Naás lo que quería era que las
palabras de los mensajeros trayera temor. Ah, usted ve, a veces nuestras palabras pueden influenciar a otras personas negativamente. El mensaje que estos mensajeros traían no era un mensaje positivo, era un mensaje terrible. Era un mensaje en el cual ellos dijeron, "Mira, este rey nos va a sacar los ojos. Este rey va a querer acabar con nosotros y espavíles en ustedes porque ustedes son los próximos." Usted ve así es el enemigo. El enemigo lo que hace es hablar y hablar y hablar y decir mentira porque desea que se le crean esas mentiras. Desde el principio el
enemigo, Satanás, ha sido un mentiroso. Desde el Génesis ha sido un mentiroso. Bendito sea el Señor. Le mintió a nuestros padres, le mintió a Eva. Bendito sea el Señor. Ah, él lo que desea es engañar, amigo, hermano. Es lo que desea es traer temor. Ah, traer temor para que nosotros desconfiemos, para que la crisis que tenemos siga empeorando. Bendito sea el Señor. Y cuando llegaron estas palabras, como dice la hermana que leyó en el verso 4, ah, comenzaron a ir de ciudad a ciudad, de ciudad a ciudad, a donde quiera que iban, la reacción que
Naás deseaba se produjo. La gente empezaron a gritar, la gente empezaron a llorar. Dice que todo el pueblo alzó su voz y lloró. Finalmente llegaron a la villa o a la aldea donde estaba el rey Saúl. Ve, porque eso nos demuestra algo, que el gobierno de Saúl todavía no estaba bien formado, porque en un gobierno, en una nación, en un reinado, el primero que se entera de las cosas es el rey. Es el rey. A él le van a llegar primero las noticias, pero aquí a Saúl le llegaron las noticias después que ya todo el
pueblo de Israel estaba llorando y gritando. Bendito sea el Señor. Ah, dice, "Todo el pueblo alzó su voz y lloró." Bendito sea Jesús. Llegaron a Gabaá, la ciudad o la aldea donde estaba Saúl, donde vivía Saúl. Porque Saúl no estaba viviendo en un palacio o en una casa real todavía. No tenía a su alrededor eh un gabinete, había sido ungido, pero como hemos dicho al principio, Saúl se volvió a su casa, a sus quehaceres, esperando que llegara el momento que Jehová Dios metiera la mano, ah, y lo levantara y le diera la manifestación de cuál
sería la misión que tenía para él. Usted v Satanás, mi hermano, se deleita cuando lloramos en desesperación. Ah, cuando pensamos que ya se ha acabado todo, cuando pensamos que Dios nos ha abandonado. Porque mucho, qué mucho le gusta a Satanás acercarse a nuestro oído y decir, "Ya Dios no te quiere. Ya Dios te ha abandonado. Sigue orando, pero Dios no te va a contestar." Ah. Usted ve y empieza con algunos, pero esa crisis puede llegar a otros si no sabemos lidiar con ella. La crisis empezó en Galaar, pero fíjese, la crisis ahora arropó a ¿qué?
A toda la nación israelita. No solo a las tribus de Manasés, Gad y Rubén, porque hubo parte de la tribu de Manasés que se quedó también al oriente del Jordán. Ah, sino que ahora al otro lado del Jordán todas las tribus, todas las tribus oyeron a los mensajeros y todos lloraban. Bendito sea el Señor. Quién sabe, lloraban no necesariamente por compasión por sus compatriotas, sino porque a nosotros nos va a llegar lo mismo. Bendito sea el Señor. Hermana Olga, le el verso 5. Y he aquí Saúl que venía del campo tras las tras los bueyes
y dijo Saúl, "¿Qué tiene al qué tiene el pueblo que llora? y le contaron las palabras de los hombres de Javes. Amén. Finalmente le llegaron las noticias al rey Saúl. Y Saúl, como le dije, aunque había sido investido como rey, se había vuelto a su aldea y trabajaba en el terreno, trabajaba tirando la tierra, trabajaba usando bueyes. En cierto sentido, eso me agrada de Esaú. El exégeta dice que él se fue porque no confíó en Dios ni se puso a cuestionar a Dios. No, yo creo personalmente que Saúl se fue ahí porque Saúl esperaba que
fuera Dios directamente que le dijera, "Ahora es que vas a empezar a trabajar." Por lo tanto, me muestra que un hombre que no era vago, que aunque era rey, dijo, "Yo tengo que trabajar." Y fue a la casa de su padre. Y aquí en este momento está demostrando que él cuidaba, amaba y sostenía a su padre y se fue a trabajar también detrás de los bueyes. ¿Qué humildad, diría yo, vemos aquí esta humildad original de Saúl? Había sido ungido como rey, pero no tenía nada ahora que hacer como rey y se fue a trabajar con
los bueyers. Aleluya. Él necesariamente no sabía cómo era que iba a empezar a reinar, ¿no? Él no sabía lo que era establecer una corte de rey. Él no sabía lo que era formar un gabinete. Él no sabía en este momento lo que era formar un ejército. Aunque muchos hombres valientes se fueron con él. Pero cuando la encontramos aquí, no la encontramos en mesa secreta haciendo eh eh estratagema para atacar y nada, sino que esperaba que fuera Dios quien lo dirigiera. Yo creo que eso es digno en este momento eh de emular y de y de
y decir que fue algo bueno que vemos en Saúl. Bendito sea el Señor. Amén. No era vago, sino se volvió al trabajo que hacía. Arar la tierra. Trabajaba fuerte con sus pies en la tierra. Bendito sea. Aunque era rey, no se le subía la cabeza en ese momento. Ah, fíjese. Ah, y cuando le llegan estas palabras, él pregunta, "Pero, ¿y por qué el pueblo llora?" Usted ve, fue el último [risas] en recibir las noticias. Ya todo el mundo lo sabía. menos el rey. Y le contaron todas las palabras de los mensajeros que habían venido de
Javes. Bendito sea el Señor. Ah, hermana Olga, leame el verso 6. Al oír Saúl estas palabras, el espíritu de de Dios vino sobre él con poder y él se encendió en ira en gran manera. Amén. Usted ve, este es el momento. Este es el momento. A veces Dios unge a hombres para ministerios, pero hay que esperar en el momento que Dios diga que lo va a ejercer. Ah, si nos adelantamos, hablamos la semana pasada de lo que es la voluntad permisiva de Dios y la voluntad absoluta. Es bueno esperar en Dios. Era la hora que
Jehová iba y deseaba actuar a través de Saúl. Y ahí se lo dejó saber. Bendito sea el Señor. Fíjese, dice que al oír estas palabras, el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, amén, vino sobre Saúl y trajo consigo una ira santa. Mira lo que dice ahí. se encendió en ir en gran manera. El Espíritu Santo puede venir sobre nosotros y capacitarnos múltiples maneras. Puede venir sobre nosotros y podemos hablar en lenguas. Puede venir en hacia nosotros y darnos palabra de sabiduría, de conocimiento. Nos puede usar en sanidad para otros. puede venir y en múltiples maneras
el Espíritu Santo. Aquí el Espíritu Santo no vino para que Saúl hablara en lenguas, no vino para entretenerlo, no vino para emocionarlo, porque hay muchos que se emocionan. No, vino para capacitarlo, vino para quitarle cualquier temor que él tuviera, porque era tiempo de hacer algo para Jehová su Dios. Amén. Esa es la verdadera función, una de las funciones del Espíritu Santo es que nos capacita cuando Dios quiere usarnos para algo. Cuando necesariamente nosotros no tenemos todo eh eh eh eh eh la capacidad o no tenemos todo el auge. Ah, para poder hacerlo, Dios nos capacita.
Bendito sea el Señor. Ah, ese es el patrón de Dios. Amén. Él manda su Espíritu Santo, no para que nos demos en el pecho, no para que digamos, "Qué lleno estoy yo del espíritu." Ah, no para que otros me alaben y me digan o que yo venga a alabarme y decir que espiritualmente soy, no. sino viene para darnos fuerzas, viene para darnos fortaleza, dirección y capacidad para ser usado en la obra del Señor. Viene para que nos dé fuerza para ayudar a otros. Ah, viene para darnos fuerza para que propaguemos el evangelio de Cristo, porque
el evangelio de Cristo es poder de Dios para salvación. Amén. Ah, podríamos decir, por lo tanto, que la ira que sintió Saúl era una ira buena. ¿Por qué? Porque vino dirigida por el Espíritu Santo. Diría yo que esta ira lo podríamos llamar que sintió un cero al diente por Jehová Dios. el mismo celo que nosotros debemos de sentir. Ah, esta ira diría yo que fue como una energía poderosa, explosiva, que entró en su corazón, lo enaldeció. Un corazón joven de un rey que no sabía lo que iba a hacer, pero el Espíritu Santo le dio
la capacidad. Amén. Ah, usted ve, tenemos que tener cuidado con qué clase de ira estamos demostrando, porque la Biblia dice en Efesios 4:6, "Airaos, pero no pequéis." Ah, no podemos pensar que la ira que nos lleva a pecar contra Dios viene de parte de Dios. No, no podemos pensar que la ira que nos lleva a ser egoístas viene de parte de Dios. [resoplido] No podemos decir que la ira que viene para causar daños personales a otras personas viene de parte de Dios. No, esta ira representa aquí una unción, un poder, una energía explosiva que iba
a enaldecer y levantar el corazón de este joven rey para que hiciera el trabajo que Dios quería que él hiciera. Bendito sea el Señor. Ah, bendito sea Jesús. Y aquí dice el verso 6, "Al oír Saúl estas palabras, el espíritu de Dios vino sobre de él." Ah, vino sobre de él. Y ahora Saúl fue no solamente capacitado, sino que Dios le dio estrategia militar. Dios le dijo cómo iba a pelear, cuántos hombres iba a necesitar. Dice más adelante que Saúl iba a escoger aproximadamente 330,000 hombres, 30,000 de Judá y 300,000 de las otras tribus y
los iba a dividir en tres grupos. Todo eso no viene porque Saúl estudió eh eh batallas o tenía conocimientos bélicos. Todo esto fue lo que el Espíritu Santo trajo sobre este joven en este tiempo. Le dijo cómo hacer las cosas. Le dijo, "Vas a tomar tantos. Los vas a dividir en tres bandos. Vas a ir por la madrugada. Algunos dicen que maybe fue a las 3 de la mañana. Vas a ir y vas a atacar a los amonitas cuando ellos están descansando, cuando ellos menos se lo esperan. Ja. Ah, cuando el enemigo viene y viene
de sorpresa, el estrago es mucho mayor. Es cierto. Sí, porque no se espera. Aquí Saúl sabía que Jehová Dios lo estaba llamando a la batalla. Se acabaron ir detrás de los bueyers. Era tiempo ahora de ir a la guerra, la guerra de Jehová Dios, porque Jehová Dios estaba con él. Bendito sea Jesús. Y algo bonito en esto es que cuando Saúl habla, dice, "¿Quién irá conmigo y con Samuel?" Usted ve ahí se ve ah el respeto que tenía hacia el profeta Samuel, pero también para darle legalidad, para hacerlo eh más fuerte, para que el pueblo
no dudara, él supo que usando a Samuel y mencionando a Samuel, el pueblo se uniría como un solo hombre. Él también sabía que el Espíritu Santo que había descendido sobre de él y lo había capacitado también le había, ¿quién sabe ya hablado a Samuel y le dijo, "Esto es lo que el rey va a hacer. Usted va a ir con él." Porque no aparece ahí en ninguna área que él tuvo la oportunidad de llamar a Samuel y preguntarle, "Mira, ¿qué hacemos?", sino que él desde el principio dice, ¿quién va conmigo y con Samuel a hacer
guerra contra las amonitas? Bendito sea el Señor. Qué precioso. Ah, un llamado a la batalla. Usted ve, nosotros somos investidos por el poder del Espíritu Santo. Nosotros tenemos muchas ventajas que los anti los del Antiguo Testamento, porque aquellos líderes, aquellos reyes, aquellos hombres de Dios, el Espíritu Santo descendía sobre de ellos en tiempos específicos. En nosotros el Espíritu Santo vino a nosotros y se quedó, está dentro de nosotros desde el día que creemos. fuimos sellados. Lo que recibimos sí es que muchas llenuras. Amén. Ah, muchas capacitaciones. Cuando Dios quiere hacer algo con nosotros, el espíritu
que está en nosotros ahora nos da nueva fuerza, una nueva llenura, un nuevo investimiento para que nosotros hagamos la labor que Dios quiere que hagamos. Bendito sea el Señor. Usted ve, pero el Espíritu Santo no se va de nosotros. Por eso es que vemos a Sansón y estos jueces, ¿verdad? que el espíritu venía y cuando venía eran hombres fuertes. Ah, pero después aparecen que son como hombres débiles. Pero nosotros tenemos el Espíritu del Santo que está en nosotros. Bendito sea el Señor. Ah, y dice que Samuel tomó dos de sus bueyes y los degolló. Los
hizo pedazos dos de esos bueyes y los mandó como una señal, pero fue también como una amenaza al pueblo de Israel. Y en el sentido que se los mandó para presentarlo fue que los bueyes de él que fueron cortados, aquel que no se uniera al rey a Samuel a hacer guerra, los bueyes de ellos también serían despervilados, serían cortados. Y en aquel tiempo los bueyes representaban un equipo de transporte, representaban una ayuda muy grande en la agricultura. Fue, por así decirlo, una señal que mandó él. Ah, el que no venga conmigo. Cuando, amados, la la
causa es justa, como es aquí, cuando la causa es justa y la necesidad es grande, el no hacer nada es malo. El hermano pastor predicaba los otros días que cuando los de Rubén, ¿verdad?, Y los de Gat quisieron quedarse al al lado oriente del Jordán y no quisieron cruzar para estar con sus hermanos porque dijeron, "Aquí nos gusta más." Eh, ¿qué le dije? ¿Qué le qué le dijo el líder? Le dijo, "No, porque estén al otro lado significa que ustedes no pueden venir a ayudarnos." y le dijo, "Más si no lo hacéis, si no vienen
a ayudarnos, he aquí que habéis pecado contra Jehová." Eso es lo que le está diciendo aquí Saúl al pueblo, mandándole estos bueyes. Si ustedes se quedan donde están y no dan hombres de cada tribu que vengan y se unan a nosotros para ir a pelear por nuestros hermanos, ustedes han pecado contra Jehová. Ustedes han hecho lo malo y saber que vuestro pecado los va a alcanzar. Tal como nuestros hermanos sufren ahora, si nosotros no los ayudamos, a también nosotros nos van a llegar una crisis. También nosotros vamos a necesitar en un tiempo que alguien nos
ayude y no va a ver quién lo quiere hacer. Por lo tanto, si alguien necesita nuestra ayuda y está en nuestra disposición y habilidad de hacerlo, hagámoslo. Bendito sea el Señor. Ah, Números 32:23. Y dice que cuando el pueblo vio estos bueyes y vio de la manera que Saúl mandó el mensaje, el pueblo temió. Cuando llegaron los trozos de de bueyes, el pueblo reconoció que tenían un rey verdadero. Reconoció que tenían un rey al que tenían que obedecer. Ah, Jehová era quien los estaba llamando a hacer algo porque la situación era caótica y era una
crisis en Javala. Sus hermanos estaban en peligro. Ah, y Saúl fue dotado de una inteligencia militar que no sabíamos que tenía porque vino de parte de Dios. El Espíritu Santo cuando lo llenó en ese momento le dio esa inteligencia militar. 330,000 soldados. Ah, hermana Olga, léame el verso 9 y el verso 10. Y respondieron a los mensajeros que habían venido, así diréis a los de Javes de Galaat, mañana al calentar el sol seréis librados. Y y vinieron los mensajeros y lo anunciaron a los de Javes, los cuales se alegraron. Y el 10. Y los de
Javes dijeron a los enemigos, "Mañana saldremos a vosotros para que hagáis con nosotros todo lo que bien os pareciere." Amén. Sol, los mensajeros de J se alegraron, se dieron cuenta que tenían un rey y se dieron cuenta que ese rey estaba lleno del espíritu de Dios, que Jehová Dios peleaba a través de este rey joven. Bendito sea el Señor. Ah, al oír las palabras supieron que tenían alguien que iba a pelear por ellos. Bendito sea el Señor. Qué bueno, amado, qué bueno, amigo es saber que tenemos un salvador que pelea por nosotros, un salvador que
nos ha salvado. No debe de traer eso alegría a nuestra vida. Absolutamente. Si esta gente se alegraron porque se dieron cuenta que alguien iba a pelear por ellos, nosotros no debemos estar agradecidos y contentos con Jesús. Absolutamente. Amén. Ah, y dice que la victoria, le dice que la victoria llegaría por la mañana. Esto no se iba a dar de esperar mucho. Salieron los hombres que venían de Galaat, los mensajeron y llegaron a los amonitas. Y aquí vemos ya un cambio totalmente en estos hermanos de Javes. En el primer verso, hermano, vemos que estaban ya rindiéndose.
En estos, en este verso 10, usaron astucia. Sabían que por la mañana los amonitas iban a estar muertos. Y mira cómo le vinieron, qué astucia. Y usaron para engañar a los amonitas cuando dice ahí, "Mañana saldremos a vosotros para que hagáis con nosotros lo que ustedes quieran." Es decir, mañana por la mañana llegaremos. Hemos llegado cansados de darle la vuelta. No hemos encontrado a nadie que nos va a ayudar. Mañana por la mañana estamos allí tempranito para que con el punzón nos saquen los ojos. Eso es lo que le está diciendo el verso 10 para
que hagan todos. Usted ve. Ah, ¿por qué dirían esas cosas? Primeramente por muchas razones. Número uno, es porque así hacían que los amonitas pensaban pensaran que nadie venía a pelear contra ellos. que no había una guerra que se aproximara. Estos ya vienen y mañana están aquí tempranito rindiéndose. No hay que preparar las lanzas, no hay que preparar los punzones porque no vamos a tener que pelear. Esta gente va a venir a rendirse. Usted ve cómo engañaron al enemigo. El enemigo nunca pensó. En otras palabras, venía un elemento de sorpresa y eso era lo que los
dejaves fueron iluminados por Dios que dijeran para que los los amonitas no estuvieran preparados para lo que le esperaban. Por la madrugada, quién sabe, a las 3, a las 4 de la mañana, en elemento de sorpresa descendieron los israelitas, 330,000 hombres capacitados por Dios. Ahora con un fuego, porque vieron el fuego y la decisión de su rey. Y cuando vieron eso en su líder, dijeron, "Estamos contigo, vamos con usted a pelear." Y dice que descendieron contra los amonitas y entraron en tres direcciones como Saúl había hablado. Y en menos de 4 o c horas derrotaron
a todos los amonitas de tal manera que no se veían dos juntos corriendo. Estaban tan desparramados que huyeron por todos lados. Los que no murieron se fueron a la a huir. No se menciona nada del rey, pero yo creo que el rey también aquí sucumbió. Sucumbió el rey. Ahí le llegó su final. Bendito sea el Señor. Una vez ganaron esta batalla, hubo gran gozo en el pueblo. Hubo gran gozo. Pero también la palabra nos dice que se desarrolló una ira que no venía de parte de Dios. La ira que venía de parte de Dios fue
la que vino sobre Saúl cuando descendió el Espíritu Santo sobre de él. Pero fíjese, después de una gran victoria, el enemigo no deja de trabajar. Satanás muchas veces ataca a los hermanos. Una vez han tenido un toque especial en la iglesia, una vez han recibido una palabra profética, una vez han recibido un mensaje que ha tocado a sus vidas, una vez que han pasado al frente el domingo para que se ore por ellos y han llorado ante Dios y han gemido y se han arrepentido. ¿Usted cree que Satanás dije, "Okay, ya con este no tengo
más que hacer. No, muchas veces aún antes de salir de la iglesia ya está Satanás zarandeando, trayendo discordia, metiéndose para causar problemas. Y aquí tras una gran victoria se desarrolló una ira no motivada por el Espíritu Santo, sino motivada por venganza. Y dice que fueron a quién, a Samuel. fueron a Samuel. Ah, demostrando el respeto que tenían todavía sobre para el para el siervo de Dios. Y le dijeron, "Okay, ¿dónde están? ¿Dónde están todos los ingratos? ¿Dónde están todos los que decían que Saúl no iba a reinar sobre de ellos? Tráigamelos, tráiganlos que vamos a
acabar con ellos. Porque hoy Jehová Dios ha demostrado que Saúl sí es el verdadero rey. Yo no sé si los ingratos habían se habían unido a la guerra. Yo creo que no, porque cuando dice, "Tráiganmelo" para acabar con ellos eras que estaban en desobediencia en sus casas o donde sea. Ah, el pueblo pidió que trajeran a los ingratos que no querían que Saúl reinara sobre de ellos para matarlos. Pero qué precioso. Aquí vemos un vislumbre también de que Saúl todavía temía a Dios y tenía un corazón noble y reconocía que aquí no era no era
la honra para Saúl, sino para Jehová. La guerra la ganó Jehová. La crisis la convirtió en victoria Jehová. No fue Saúl. Ust ve cuando nosotros hemos ganado una victoria en Cristo, debemos de reconocer que fue él quien nos dio la victoria. Amén. Fue él quien nos dio la victoria. Y no es tiempo entonces para sacarnos a poner en eh a a sacar eh discordia unos con los otros. No, Saúl se dio de cuenta y le dijo saber al pueblo que había sido Jehová Dios quien había traído una victoria y no permitió que en medio de
esa victoria Satanás se metiera a causar división en el pueblo. no permitió que llegara una guerra civil tan temprano en su reinado. Bendito sea el Señor. Ahí vemos el corazón noble que tenía Saúl en este tiempo. Le dio gracias a Dios. Acuérdese, mis hermanos, que todo lo bueno viene de parte de Dios. Todo gran dádiva viene de parte de Dios, del Dios, el Padre de las luces. Amén. Fíjese, los amonitas sin saberlo, sin saberlo, fueron la causa para que ahora Saúl viniera a ser reembido como rey de Israel. Ellos pensaron, el enemigo pensó que haciendo
esta crisis, levantando este problema, iba a ser que Israel se apartara de Jehová Dios, que Israel se desparramara, pero vino a causar lo contrario. El pueblo se solidificó detrás de Dios y detrás de su ungido, el rey Saúl. Bendito sea el Señor. Hermana Olga, le el verso 15. Y fue todo el pueblo de Gilgal eh investión allí a Saúl por rey de la delante de Jehová en Hidgal, y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová. Y se alegraron mucho allí Saúl y a todos sus los de Israel. Amén. Fíjes Samuel ahora volvió a reinvestir
a Saúl. No era que el la primera investimento de del rey no era legal, sino que ahora era necesario hacerlo porque ahora había habido una gran batalla que había solidificado toda la nación. Yo creo, hermanos, que aquellos ingratos, aquellos perversos que en la lección anterior habían dicho, "Este no reinará sobre nosotros, ahora" se unieron y dijeron, "No, él es el ungido." Y era necesario ahora que todo el pueblo, porque aquí no menciona que en esta segunda eh reinvestición eh que invistieron nuevamente a Saúl, hubo detractores. No se habla de que hubo ingratos, hubo algunos que
todavía dudaban, sino que dice, "Todo el pueblo, todo el pueblo, aún los que no creían al principio, fueron a Gilgal, no fueron al Mispa, fueron al Gilgal." Gilgal era un lugar, era un lugar importante. Cuando el pueblo primeramente llegó a Canaán, donde Josué estableció su campamento, fue en Gilgal. era un lugar importante, un lugar histórico. Podríamos decir que en este momento sería un lugar eh casi capitalino donde ahora el rey iba a ser reinvestido. Y dice que allí invistió a Saúl por rey delante de Jehová en Gilgal. Ah, si anteriormente no le habían puesto sus
ropas reales, aquí se la pusieron. Si anteriormente no le habían puesto una corona, aquí se la pusieron. Si anteriormente no le habían dado un cetro, aquí se lo pusieron. Si anteriormente no había una silla para el rey, ahora existía esa silla. Bendito sea el Señor. Ah, y el pueblo celebró en Gilgal. Ah, y cómo comenzó es eh eh eh eh eh ese gozo, ¿cómo comenzó esa fiesta? Comenzó como se debe de comenzar todo el tiempo, primeramente trayendo alabanzas a Dios. Dice aquí que comenzaron cómo sacrificando ofrendas de paz delante de Jehová. Ah, ofrecieron primeramente alabanzas,
ofrecieron sacrificios de agradecimiento, empezaron a dar ofrendas de paz porque ahora estaban en paz con Dios. Ah, y luego se alegraron. Y no solamente se alegró el pueblo, sino quién más se alegró ahí en según el verso, el rey. Y se alegraron muchos allí, Saúl y todos los de Israel. En la primera investidura, Saúl, quién sabe, no estuvo muy contento. Lo sabemos porque él oyó de que cuando todos le traeron regalos y ofrendas, hubo muchos, algunos detractores que no le trajeron nada, sino le trajeron crítica. Ah, y yo me imagino que el rey Saúl en
la primera investidura estuvo un poco triste, aunque la Biblia dice que él disimuló que no ni los había oído, pero yo sé que en su corazón había tristeza, pero aquí ahora no hay lugar para tristeza. Jehová Dios ha dado la victoria en la crisis que se aproximaba como su la primera crisis en su reinado joven. Jehová sacó la cara. Jehová dio la victoria y Saúl tenía por qué estar contento. ¿Por qué estar contento él y todo Israel? De ahí en adelante no vamos a a ver que Saúl no vuelve nuevamente allá a Gabaá a estar
detrás de los wegers. Porque Jehová Dios ahora ha dicho, "Este es mi rey, a este yo lo voy a usar." Lo único, lo único que tiene que Saúl hacer es continuar siendo fiel a Dios. Dios me les bendiga, Dios me les guarde. Gracias por su atención prestada. Esperamos que se hayan gozado. Vamos a hacer dos oraciones. La primera oración es por los hermanitos de la iglesia y segundo por aquellos que quieren hacer profesión de fe. Padre, en esta hora te presento a cada uno de mis hermanos. Usted, Señor, es bueno. Usted es perdonador. Gracias, Dios
mío, por amarnos. Gracias por hablarnos, Señor. Qué mucho enseña usted porque estamos viviendo a veces en crisis, Señor. Hoy el enemigo lo que quiere es traer crisis tras crisis para que, Dios eterno, los hermanitos en la iglesia, Señor, eh se rindan, para que tomen miedo, para que corran, para que el Señor, aleluya, oiga más al enemigo que a su palabra. Pero hoy reprendemos a Satanás y le decimos que él no tiene parte ni suerte con su pueblo. Nosotros le pertenecemos a usted. Nuestra vista está puesta en usted. Usted es nuestro rey. Usted es nuestro gigante.
Usted pelea por nosotros, Señor. Y estamos, Dios mío, dispuestos a permanecer y esperar en usted hasta que la crisis por la que estamos pasando sea resuelta. Bendice a cada uno de mis hermanos. Los que están enfermos, sánalos. Los que están pasando por crisis emocional, mucho desánimo, mucha depresión, mucha ansiedad en el pueblo, la reprendemos en el nombre de Jesús, porque usted también controla todas estas cosas. Tu palabra nos dice que echemos sobre usted nuestra ansiedad, pues usted tiene cuidado de nosotros. Tu palabra nos dice que por nada estemos ansiosos, sino que continuamente llevemos a usted
nuestras peticiones en oración y ruego. Y te lo pedimos todas estas cosas, Padre, en el nombre precioso de Jesús. Amén. Y amén. Vamos a hacer una oración ahora por aquellos que quieren hacer profesión de fe. Amén. Amigo, usted ha oído la palabra. Usted sabe que hay un hay un malo. Este rey Na representa al enemigo. Ah, él ha estado sacándole ojo a muchas personas y dejando las personas tueltas espiritualmente. Satanás lo que quiere es que usted no vea ah lo que Cristo le ofrece. Pero hoy le hemos hablado de Jesús y hoy es la oportunidad
apremiante. Usted acepte a Cristo. Ahí levante su mano y repita tras mí. Padre, yo hoy vengo a ti en el nombre de ese Jesús que se me ha hablado. Yo reconozco que he sido ciego. Yo reconozco que no he podido ver, pero usted hoy me ha dado la oportunidad de oír y escuchar claramente el mensaje de salvación. Y yo no quiero hacerle más caso a ese enemigo sucio que lo que ha hecho es estrago con mi vida. Yo hoy en adelante me comprometo servirte, Señor. Perdona mis pecados. Lávame en esa sangre preciosa. Yo quiero que
usted sea mi rey. Yo quiero que usted sea mi salvador. Ese espíritu santo que habla su palabra, yo también lo quiero. Deposita tu Espíritu Santo en mí, Señor, para que se quede conmigo siempre, para que me guíe, para que me restablezca, para que me empodere. Señor, escribe mi nombre en el libro de la vida. Hazme tuyo hoy y para siempre. Yo renuncio al mundo. Yo renuncio al pecado. Yo renuncio a Satanás. Hoy yo te pertenezco a ti, Cristo. Gracias, Señor. Y te pido todo esto, Padre, en el nombre de mi Jesús amado. Amén. Y amén.
Amigo, si usted hecha esa oración de fe, usted es salvo. Aleluya. Usted tiene un nuevo amo, un nuevo Señor. Las cosas bien pasaron. Queremos que usted haga tres cositas para que se mantenga en este camino precioso. Número uno es que busque una iglesia a la cual pertenecer, una iglesia a la cual usted vaya frecuentemente para compartir con los otros hermanos, que no seamos como los de Javes, que vivimos aislados. Tenemos que permanecer con el cuerpo de Jesús, que es la iglesia. Amén. Así recibiremos bendición. Estamos la iglesia que auspicia estas clases, la Iglesia Cristiana Natanael
que se encuentra en el 166 de la Holden Street aquí en la ciudad de Wester. Nuestro pastor hermano Hugo Cárdenas, una iglesia humilde, pequeña, pero que adoramos a Dios con corazón sincero y le hacemos una invitación para que venga y nos visite, se goce. Estamos ahí los viernes a las 7 de la noche, los domingos a las 2 de la tarde y los cada otro martes a las 7 de la noche. Llame a los teléfonos que ven en pantalla por si hay un cambio de horario, usted llegue en el tiempo correcto. Amén. Segundo, busqu una
Biblia, empieza a leer la palabra del Señor. La Biblia es todo lo que usted necesita para conocer de Cristo, conocer del evangelio. Y tercero, empiece a hablar con Dios, su Padre celestial. Ah, y usted va a ir a través de Cristo orando a él todo el tiempo, porque él está pendiente de nosotros. Amén. Dios te bendiga, Dios te guarde. Y ahora vamos a pedir que los hermanos que están conmigo se despidan de la audiencia. Amén. Primeramente nuestra lectora, la hermana Olga Grajales. Dios les bendiga, que se goce mucho. Amén. Eh, nuestro hermano técnico, hermano Hugo
Fernando. Dios me les bendiga, hermanos. Amén. Si algo nos llevamos de esta clase es que no nos mantengamos aislados de las cosas de Dios para que pues siempre tengamos la protección de nuestro Padre Celestial. Amén. Dios les bendiga grandemente. Precioso. Y nuestro [resoplido] pastor, hermano Hugo Carlos. Amén. Dios bendiga toda su casa. Amén. Y este hermano Ben, yo ahora me despido de cada uno de ustedes ah con las palabras del apóstol Pablo que le escribió a la iglesia de Corintios en Primera de Corintios 16:22 donde él dice, "El que no ama a Cristo es anatema."
Usted ya no es anatema porque usted ha aceptado a Jesús. Usted ahora está en el grupo. Usted se ha unido. Usted ha dejado a Javes de Galaar y ahora está en Israel. Bendito sea el Señor. Y eh los que amamos a Jesús, entonces todos podemos decir marata, Cristo, ven pronto. Dios me les bendiga, mis amados. Alabado Jesús.