Existe algo que delata a los argentinos y uruguayos mucho más que el mate: la forma en que pronunciamos las letras “i” griega y doble ele, o, ye y elle. Se trata de un sonido tan estridente que se convirtió en el mayor rasgo de identidad del español rioplatense. Es decir que hay otras características que sirven para describir a la variedad idiomática que se habla en gran parte de Argentina y Uruguay.
Pero nuestra pronunciación de la ye y elle suena tan fuerte y es tan única entre los hispanohablantes que es la que más resalta. Según los lingüistas, esta particularidad del español rioplatense se llama "yeísmo rehilado". El “yeísmo” es la no diferenciación en el sonido de la ye y la elle, algo que hoy en día existe en España y gran parte de América Latina.
En cambio, el “rehilado” es esa fricción en la articulación del sonido, ese “shhh” de “amarillo” o “playa” tan rioplatense. Lo que no está claro es cuál es el origen de este sonido tan particular. Una de las teorías más extendidas se basa en el concepto de contacto lingüístico.
Es decir, que la variante rioplatense se vio influenciada por el portugués de Brasil, así como por el gallego, italiano y francés de las distintas oleadas migratorias que llegaron a la región en los siglos XIX y XX. Es como un contagio de idiomas. Por ejemplo, en el poema "Cielito Oriental" publicado por Bartolomé Hidalgo en 1816, lo que hace el escritor uruguayo es escribir las palabras “regente” y “gente” poniendo una ye en donde va la ge para imitar el sonido del portugués.
O sea, yo, como uruguaya, así escrito lo leería como yente, que es muy similar gente del portugués. Por lo tanto, cuando él usa esa grafía, ya está dando por seguro que su sátira se leerá como tal y que se entenderá. Otras teorías lingüísticas dan más importancia a la facilidad que ofrecía el yeísmo rehilado.
Es decir, por cómo se articula el español de esa zona es más fácil pronunciar pollo que pollo. O incluso se sostiene que esta estridencia pudo en algún momento ser marginal, pero terminó imponiéndose por sobre otros sonidos más suaves. Lo cierto es que, cualquiera sea el pasado del yeísmo rehilado, en el presente está plenamente aceptado.
En 2011 la Real Academia Española incluyó esta pronunciación como una de las posibles en su manual "Nueva gramática de la lengua española: fonética y fonología". En otras palabras, la academia ha incorporado la noción de que estas variantes de la lengua no son desviaciones de la norma, sino formas igual de válidas que también sirven para transmitir los valores culturales de un pueblo. Por eso, el yeísmo rehilado es tan rioplatense como el termo, el mate y la yerba.