un día primero primera meditación principio y fundamento la primera meditación o más bien consideración que pone san ignacio como saben todas es la que el santo llama del principio y fundamento a algunas personas se les hace un tanto áspera y más parece una consideración un poco seca pero es sin duda porque a veces se medita de una manera puramente intelectual como asunto que en nada toca al corazón cuando en realidad en esta como en todas las demás meditaciones y consideraciones se puede encontrar la misma devoción el mismo amor de dios' el mismo fervor y hasta
la misma ternura de que hablábamos en la meditación preparatoria yo quisiera comprobar lo más claramente posible esta afirmación y que tuviéramos como norte en estos ejercicios el santo amor adiós vamos a ver si afinamos esta consideración o meditación que llamamos principio y fundamento consta de tres partes primera fin del hombre segunda fin de las criaturas y uso que hemos de hacer de las mismas y tercera disposición de ánimo y espíritu respecto a estas criaturas que es lo que san ignacio llama indiferencia no quisiera proponer toda la materia de una vez la primera parte o sea
el fin del hombre en que se nos dice como el hombre es criado para alabar hacer reverencia y servir a dios nuestro señor y mediante esto salvar su ánimo espero será suficiente materia con algún comentario para esta primera meditación y ante todo vamos a preguntarnos a nosotros mismos por ser esto lo primero qué significan esas palabras de san ignacio miradas de una manera fría analizadas en sí significan que dios nos ha criado para que le alabemos le reverenciemos y sirvamos y en último término nos salvemos pero yo creo que podemos muy bien traducir así la
frase el hombre vive para amar a dios vive para su dios para encontrar a su dios porque al hablar san ignacio de reverenciar y servir a dios para salvarse que trata o que quiere sino inculcarnos que vivamos para dios porque esta es nuestra razón de ser y el fin de nuestra existencia entendidas así estas primeras palabras de san ignacio se ocurre preguntar qué significa vivir para dios tenemos en nosotros dos vidas una exterior que consiste en las ocupaciones en que nos empleamos en las relaciones con los que nos rodean y todo cuánto implica el morar
aquí en la tierra y tenemos otra vida interior que es la de nuestras facultades nuestra memoria pensamiento y voluntad pues bien vivir para dios propiamente será que estas dos vidas vayan puramente ordenadas adiós mejor dicho que tengan como norma y como fin el santo amor de dios' si observan un poco verán como lo que dirige la vida es el corazón en efecto el corazón es el resorte de la vida así interior como exterior la memoria como por instinto va y reposa en el recuerdo de lo que amamos de eso mismo se ocupa el entendimiento y
el corazón y la voluntad se sienten separados por ese amor lo mismo sucede con las cosas exteriores lo que amamos eso es lo que vamos buscando y en último término lo que es alma de esa vida es el amor del corazón si lo que sea más son bienes de la tierra ya sabemos con qué afán y sin darse punto de reposo buscan esas personas lo que se llama vano honor mundano si lo que se llama es el placer las comodidades el regalo que no ingenian para lograr lo que buscan de hecho en la vida el
resorte el fin es el amor pues vivir para dios es vivir amando a dios y que la única fuente de nuestra vida así interior como exterior sea este santo amor te dios esto es lo que significa esta primera parte o sea el fin del hombre y tiene dos fases una aquí en la tierra mientras en frase de san pablo- peregrinamos lejos del señor y otra en el cielo donde el alma se ha encontrado lo que buscaba pero el amor es el mismo lo que cambian son las circunstancias aquí amamos lo que no vemos sino por
la fe allí amaremos lo que veremos sin velos aquí el hombre ama lo que busca allí lo que posee aquí busca entre tinieblas y nubes allí gozará en pleno día cara a cara por eso decía san pablo que aunque termine la fe y la esperanza el amor nunca termina porque en efecto con el mismo amor con que buscamos a dios aquí en la tierra con ese mismo amor seguiremos amando le en el cielo solo que allí le veremos y poseeremos y no será ya amor que busca sino amor que goza en la posesión de dios
pues vivir para dios debemos tomarlo con toda esta amplitud vivir aquí amando y aspirar a seguir amando en el cielo de esta manera en las palabras de san ignacio se ve como el corazón no solo tiene parte sino que podemos decir que tiene la mejor parte pero además y aquí está el segundo punto el que nos persuade y resuelve a amar a dios es precisamente el corazón porque en este amor hay una serie de razones capaces de arrastrar no sólo al corazón más tierno sino aún al entendimiento más obstinado en efecto nótese que san ignacio
en sus palabras recuerda primero que dios ha criado al hombre segundo que le ha criado para que le haga reverencia y le sirva tercero para que se salve piensen y verán que todo esto son verdaderas manifestaciones del amor de dios' piénsenlo primero qué es la creación no es acaso una prueba del grande amor que dios nos tiene simplemente el criarnos es una misericordia infinita del señor pero añadan a esto que entre infinitos seres hemos sido objeto de una principalísima predilección de parte de dios como lo vemos por las palabras de la escritura en que se
nos dice que el señor nos poseía ya en el principio además fíjense crearnos es darnos todo cuántos somos nos sacó de la nada sí escudriñamos un poco veremos como todo en nosotros es de dios no encontraremos ni un átomo ni una vibración que no sea obra de dios aún hay más cuando dios crea una criatura ya la hace ya es como semilla de otros muchos bienes no la crea para que se quede inerte la crea para coronarla con sus dones y sus beneficios tanto en el orden natural como en el sobrenatural beneficios que brotan como
de la semilla la flor y el fruto la creación del hombre el crear medios es pues una manifestación regala di sima de lo mucho que el señor me ha amado y desea amarme porque si me crió fue para siempre encontrar más que amar y que coronar en sí en estas palabras dios me ha creado se me dice la obligación que tengo de reverenciar y servir a quien tanto bien me hace pero aunque esta misma palabra obligación parece algo áspera y difícil algo que subyuga y pesa sobre el corazón quien no ve que es al mismo
tiempo la mejor prueba de su infinita misericordia pensemos para que otros fines pudo crearlos pudo crearnos el señor para las cosas de este mundo riquezas honores todo eso que halaga a nuestra carne de pecado qué desgracia sería para nosotros haber sido criados para algo que acaba que engaña creados para un momento de ilusión y ensueño creados para hacernos vivir esclavos de lo que vale menos que nosotros pero no pensemos que el señor ha querido crearnos para que poniendo bajo nuestros pies todas las cosas del mundo no nos arrastren en pos de sí antes bien en
ellas busquemos a dios y nos elevemos al cielo eso es vivir alabando y sirviendo a dios esa debe ser nuestra vida algo así como una manifestación de su gloria un canto de su gloria así vemos en estas palabras como la creación ha sido para nosotros una infinita misericordia del señor pero donde más sublime se manifiesta aún ese amor de dios hacia nosotros es en habernos criado para que nos salvemos porque que es salvarse es vivir para ver lo que dios ve amar lo que dios ama gozar de lo que dios goza vivir para siempre de
la vida de dios salvarse es hacer el señor el milagro de acercar así de una manera muy íntima al que nada es y comunicársele por entero parece como si el señor no encontrara algo que fuese corona bastante para coronarnos y ha resuelto darse él mismo por nuestra corona es decir que puesto el señor a pensar por decirlo así en los bienes en las riquezas y honores con que pudiera manifestarnos su amor decidió darse a sí mismo porque el mayor bien la mayor riqueza el mayor honor y todos los bienes honores y riquezas están en él
porque él es toda la verdad todo bien toda dicha y todo reposo del corazón y de esta suerte se entrega a nosotros no en la medida de la facultad humana sino con la misma vida que vive dios verdad que pensando así estas palabras dios me ha criado toman un sentido que sobrepuja todos los vuelos de nuestra pobre inteligencia pues pensemos que lo que san ignacio se propone en ellas que es manifestarnos el amor que dios nos ha tenido no es más que un comentario de aquello del profeta el señor ha querido a presionarnos con vínculos
de amor para impedir que nos apartemos de él no es cierto que con este estímulo de vivir amando a dios se hace suavísimo su servicio vivir para dios es abandonarse a esa misericordia infinita es entregarse a ese dios que se entrega a nosotros es vivir en una región toda divina esto por torpe que sea el corazón y fría la inteligencia tiene que rendirnos y resolver nos a vivir para dios vean como esta primera parte al parecer seca contiene verdaderas fuentes de divina caridad significa como hemos visto primero que debemos vivir para el señor y segundo
que este mismo señor nos obliga a ello con su amor atrayendo no es así estas dos palabras son más que suficientes para conmover el corazón y atravesarlo como con un dardo con una centella pero nosotros no podemos detenernos ahí esto es para todos los cristianos pensemos que a nosotros nos ha llamado el señor con una vocación especial a fin de que vivamos solamente para él mirando en el mundo a tantos seres a quienes el señor ama a quienes colma de dones y beneficios y a quienes desea comunicarse plenamente un día en el cielo ha visto
cierto número de almas en las cuales ha querido hacer particular ostentación de su misericordia divina y ha grabado en ellas el sello de su amor en esas almas privilegiadas podemos y debemos contarnos nosotros a quienes dios llamó no por nuestros méritos sino por una condescendencia y misericordia infinitas qué significa para nosotros ese llamamiento que nosotros mucho más que las otras almas debemos vivir para dios si a todos a prisión o el señor con vínculos de amor mucho más a nosotros si los demás viven para dios en nosotros este amor de dios' debe ser tan puro
tan abrasador que llegue a convertirnos en verdadero holocausto en que todo se consuma para con esta inmolación vivir enteramente para él podemos con toda verdad decir que somos sus predilectos y si bien este pensamiento debe espantar los de que todo un dios haya querido hacer de criaturas tan miserables el objeto de su puro amor es evidente que también nos muestra la obligación especial y sima que tenemos de vivir para él solo como también es evidente que en este santo amor de dios' está nuestra dicha nuestra paz y nuestro cielo ver a un dios que así
nos ama y no amarle de esta suerte sería la más negra ingratitud la más horrible ceguera dios nos libre de ser jamás rémora a esta divina acción antes al contrario entreguémonos por completo a ese amor santo hasta consumir nos en su fuego de suerte que podamos llegar a decir y vivir no es otro que amar a mi dios sirvan estas consideraciones para meditar estos tres puntos primero yo he sido criado por dios para que viva para él segundo a ello me obliga el amor que dios me ha tenido y tercero a mí en particular por
mi vocación me obliga más y más ese amor meditemos lo atentamente y si de ahí sacamos un gran deseo de consagrarnos de veras al santo amor de dios' sin que entre para nada en nosotros el amor de las criaturas si sacamos digo este deseo habremos logrado todo el fruto de esta meditación del principio y fundamento y yo así lo espero y confío que ese santo amor de dios' irá en aumento hasta llegar a su consumación