bendiga. Dios bendiga y Dios bendiga. Muy buenos días, buenas tardes, buenas noches, según el tiempo, hora y lugar en el que te conectas. Paz, amor y gracias sean sobre ti, sobre los tuyos, sobre tu casa. bendecido día en este tiempo que iniciamos en nuestro programa matutino al despertar, transmitiendo en vivo desde nuestro canal de YouTube y agradecida de que muchas personas estén pendientes de este devocional diario y estamos aquí, pastora Judith Girirón, a las órdenes, así que estamos comenzando nuestro tiempo devocional. Es tiempo de despertar y es tiempo de despertar a alguien. Cuéntale a alguien
que ya comenzamos. Avísale a alguien que ya estamos en línea y comencemos este tiempo maravilloso porque el tiempo promete. Hemos estado a expectante y pendiente de lo que el Señor ha de estar haciendo en cada vida. Así que cuéntanos cómo Dios ha estado bendiciéndote con esta palabra de conquista y nuestra serie de este tiempo en la que hemos estado trabajando hoy el episodio número tres, la gran conquista. Dios te bendiga y muy buenos días. Recuerda, recuerda, recuerda que eres especial tesoro de parte del Señor. Vamos a orar y a ponernos a cuentas con el Señor
en esta mañana. y vamos a tomar esa actitud y eh de rendición y actitud de agradecimiento. Así que vamos a orar. Vamos a orar. Pero avísale a alguien rapidito que ya estamos activos y ya estamos en línea. Yo sé que estabas ahí esperando y qué bueno. Te recuerdo, ten tu Biblia, tus apuntes, tu mascota y por sobre todo un corazón dispuesto y listo para recibirlo de Dios en esta mañana. Señor, te damos gracias en este día, en esta hora, en este momento en el que podemos conectarnos, en el que podemos, Señor, eh eh orar delante
de tu presencia y saber que somos escuchados. Tú, Señor, escucha el clamor, mi Dios, de tus hijos. Tú escuchas el clamor de de los justos. Escuchas el clamor del necesitado, escuchas el clamor del corazón contrito y humillado. Y aquí, Señor, venimos en esta mañana sabiendo que tenemos total dependencia de ti y queremos tener total dependencia de ti, Señor. Gracias por regalarnos la oportunidad de levantarnos, Señor, una vez más, abrir los ojos, Señor, y comenzar un día nuevo bien contento de todo lo que vas a hacer hoy en nosotros. Yo oro, Señor, en este momento por
cada persona, Señor, que se levanta con un reto nuevo, con miedos, con situaciones, pero tiene un reto nuevo, por tanto, tiene una oportunidad nueva. Señor, viendo la vida desde el punto en la que la veo, tú has hecho una vida maravillosa, una vida atractiva, una vida, Señor, con que nos mantiene de manera activa, expectante, Señor, pero que podamos, Señor, entender que todo lo que haces para los que te aman obra para bien. Aún aquellas cosas que no parecen tan buenas, mi Dios, estamos aprendiendo, estamos viendo desde el desierto nuestra vulnerabilidad, nuestra vida polvo somos, Señor,
y en ti es que cobramos, Señor, existencia y valor. Estamos, Señor, desde el desierto viendo nuestra vulnerabilidad y también viendo todas esas áreas que aún no hemos conquistado, terrenos que están habitados o dominados por otras cosas. Y aquí estamos, Señor, en total rendición pidiéndote, Señor, revélate, Señor, revélatenos, Dios. Enséñanos, muéstranos, ayúdanos, mi Señor, a seguir por delante esta carrera de la vida. Hoy, Señor, ponemos nuestras nuestras vidas delante de tu altar. La rendimos. La rendimos. Sea la gloria y sea la honra solo para ti. Y te pedimos en esta mañana el pan fresco de este
día. Danos hoy el pan de cada día. danos ese pan recién horneado, esa palabra, esa manifestación, esa gracia, esa misericordia, esa revelación, mi Dios, de hoy la necesitamos hoy y la queremos hoy. La pedimos. La pedimos. danos hoy la unción de hoy, la revelación de hoy. En el nombre de Jesús queremos andar en el plano maravilloso de lo que has dispuesto para hoy. Tú has sacado nuestros pies del pozo y nos has puesto sobre peña. Y si hay alguien ahí, Señor, con situaciones frustrados en en lloros, en lamento, mi Señor, en confusión, en miedo, oro,
Señor, en el nombre de Jesús, que nos haga salir de este desierto en tu nombre, pero listo para adorarte y consciente de todas de todas esas áreas no conquistadas. Queremos ser conquistadores en el nombre poderoso de Jesús. Te pedimos que sane nuestras dolencias. Y si hay alguien ahí enfermo, sé sanando, Señor. Sé glorificando tu Espíritu Santo. Espíritu Santo. Espíritu Santo, amigo mío, amigo fiel, amigo mío, fiel amigo, en el nombre de Jesús, enséñanos hoy lo que el Padre quiere mostrarme. Hijo, gracias por tu sacrificio. Dios, gracias por tu entrega y gracias por la promesa de
que vienes a buscarnos. Te esperamos en el nombre de Jesús. Amén. Amén. Amén. Gloria al Señor. Amén. Bendito día. Suban el volumen. Aleluya. Será el volumen mío. Reporten por favor que el volumen está bien para todos. Gloria al Señor. Para yo no tener que subir el volumen de la voz. Pero repórtenme por favor que el volumen está ahí adecuado para ustedes. Estaba hablando un poquito despacito, pero aquí estamos. Gloria al Señor. Aquí estamos. Qué bueno que estamos ahí. Recuerden inmediatamente darle like, ¿sí? Compartir e invitar a alguien. Okay, se escucha bien el volumen. Así que
los que están escuchando un poco bajito, por favor, suban sus dispositivos. Suban sus dispositivos. Okay. Eh, gente hermosa, episodio número tres. Hoy episodio número tres y estamos hablando de la gran conquista y como habíamos hablado, hoy vamos a ver territorios por conquistar. Yo les dejé de tareíta a los que están en el programa constantemente, que por favor leyeran el capítulo 12 de Josué y el capítulo 13, versículo 2. Y también Primera de Samuel. Yo no sé si usted lo leyó, pero vamos arriba con esta palabra. Lo primero que quiero recordarte es que conquista es derrotar
a un enemigo, tomar dominio de un territorio. Y hablábamos de que conquista es acción, fuerza, de que es dominar, de que es si dominar un un territorio, conquistar situaciones y aquí estamos en conquista plena, en todas las áreas queremos conquistar y viéndolo desde el punto de vista, viéndolo desde el punto de vista, agradecemos a ver si Ori Samuel, por favor, nos sube un un poquito el volumen. Gloria al Señor. Y vamos a ver acá. A ver, ayudarnos ahí. Okay. Ahí sí, ¿verdad? Viéndolo desde el punto de vista de el alma, estamos eh trabajando la conquista
interna para poder tener también conquista externa. En la Biblia habla de un relato en el que Moisés está en una cumbre y está con las manos hacia arriba, mientras Josué y el pueblo de Israel y sus guerreros estaban librando una batalla. Mientras ellos libraban esta batalla, ellos iban en victoria y ganaban cuando Moisés tenía los brazos hacia arriba. Pero cuando Moisés bajaba los brazos, se cansaba decaía, entonces el eh eh el pueblo de Israel perdía. Hm. Estamos hablando de algo aquí importante. Uno, que las batallas físicas se combaten en lo espiritual. Gloria al Señor. Y
que cuando usted combate las batallas físicas en lo espiritual, usted tiene evidencias naturales listas. Entonces se batalla y se conquista en los dos planos. Pero antes de yo conquistar el plano natural, yo debo conquistar el plano espiritual. Antes de yo conquistar y tener una victoria visible en el plano natural, yo tengo que conquistar y tener una victoria en el plano natural. La Biblia en el libro de Efesios, capítulo 6, nos da una lista el apóstol Pablo de aquella armadura espirituales y también nos recuerda en el libro de Corintios de que nuestra lucha no son carnales,
que nosotros no tenemos lucha con carne y sangre, sino contra principados, pero también nos dice que nuestras armas son poderosas en Dios, son espirituales y poderosas en Dios para derribar fortalezas. y vamos a estar viendo ese texto de manera enfática en el día de hoy. Ahora bien, cuando nosotros vemos lo que está sucediendo a través del espejo de Israel, que el Señor permite que tengamos para que tengamos una noción clara de lo que vamos a hacer, estamos viendo ahora un Josué que tiene el compromiso, el legado, el llamado, la responsabilidad de llevar al pueblo que
duró 40 años en el desierto. lidereado por el gran líder de masa, nunca antes viste un un líder como este hasta Jesús. Y este líder de Moisés había conquistado y había derrotado, había tomado dominio muchos territorios a través del transcurso de su trayecto en el desierto. Ahora le toca a Josué el legado de entrar al pueblo a la tierra prometida. Pero para entrar a la tierra prometida todavía hay algunas tareas que Josué le corresponde hacer. La Biblia en el libro de Josué, capítulo 12 nos narra lo siguiente. Uno. Comienza el capítulo 12 a hablarnos de
aquellos reyes que Moisés derrotó. Y dice, "Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya a ver y cuya estoy leyendo en el capítulo 12 del libro de Jueces. Y y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol." y comienza a hablar de la dirección, desde dónde y hasta dónde, y comienza a hablar de esos territorios y esos reyes que fueron derrocados a través del liderazgo de Moisés. Siempre, siempre, cada batalla en victoria, porque Jehová le daba la victoria. Una de las cosas que tenemos
que tener clara es que podemos pelear, podemos batallar, pero si Dios no está con nosotros, usted se va a pasar la vida peleando, cansado y no va a conquistar. Ahora, Dios quiere gente de acción. Dios quiere gente que se levante, que ejerzan una fuerza, que levanten sus banderas, Jehováisi, que conquisten, que derroten a sus enemigos. Pero estamos hablando de un pueblo que cuenta con que Dios, Jehová de los ejércitos va adelante. Recordamos una vez más que David frente a aquel gigante Goliat dijo, "Hoy Jehová te ha entregado en mis manos y yo te venceré." Ha
dado la victoria en dónde? En el plano espiritual. Y quiero contarte algo hermoso y es que ya Dios te ha dado la victoria a través del sacrificio de Cristo en la cruz del calvario. Ahora a usted y a mí nos toca ejercer acción, poner en marcha fuerza para dominar y derrotar a nuestros enemigos y conquistar el territorio que le pertenece o le pertenecía en dominio a alguna algún rey del alma. Toda esta historia física queremos plantarla en lo espiritual y queremos hablar de esos territorios en el alma, porque nuestra alma fraccionada por las emociones rotas,
sentimientos comprometidos, mentalidad eh eh envejecida, mentalidad desviada, mente enferma, dañada, cauterizada, voluntad alborot otada, guiada por sentimientos, emociones y mentes enfermas nos hacen tener un alma fraccionada. Y en todas esas en esas tres áreas de nuestra alma, sentimiento, emociones, eh que es el corazón, mente, intelecto, eh la mente y voluntad, ahí en ese territorio se alocan diferentes enemigos que alcanzan tener un dominio en nuestras vidas, porque se lo hemos entregado, porque no hemos peleado, por lo que usted entienda, pero está dominado por algo o alguien [risas] que no es el Rey de Reyes y Señor
de Señores. En el mismo libro de Josué, en el capítulo 12, encontramos a partir de los versos 7, los reyes que Josué derrotó. Yo te voy a hacer un anuncio de lo que viene a tu vida y a mi vida, porque ya en el plano espiritual ha de ser una realidad. Josué en el capítulo 7, perdón, en el verso 7 del capítulo 12 comienza a decir, "Estos son los reyes de la tierra que derrotaron Josué y los hijos de Israel a este lado del Jordán." Moisés había derrotado al otro lado del Jordán y Josué derrotó
de este lado del Jordán. ¿Por qué? Porque la tierra prometida estaba de este lado del Jordán. Pero Moisés nos recuerda la acción de derrotar esos enemigos del otro lado del Jordán antes de cruzarlo. Nos recuerda que para yo tener una conquista de lo nuevo, yo tengo que haber conquistado lo viejo. Para yo tener una conquista de la tierra prometida, yo tengo que haber conquistado mi desierto. Para yo poder avanzar a la promesa, yo tengo que haber conquistado. Y recuerden que estamos trabajando conquista de conquistarnos. La mayor conquista es conquistarnos. Y en esta mañana vamos a
hablar de esos reyes del alma o de esos territorios de alguna manera eh abrumados, dirigidos. Y ya usted se sabe todo esto, ya déjeme no darle más vuelta que usted está desesperado. Diga amén. Aleluya. Saludamos a todas las personas que se conectan, a todas las personas ahí que nos siguen y de verdad para nosotros es una bendición estar de este lado recordando cosas que ya el Señor ha hecho y que él nos ha entregado. Yo estoy hablando ahí con más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Yo estoy hablando ahí con gente de
conquista. Yo no estoy hablando solo con guerreros, sino con gente que conquista. Y una vez conquistado, recuerde esto, una vez conquistado un terreno, un territorio, un área de su alma, usted debe mantener esa conquista diariamente, libre de opresores, libre de intrusos. Sí, porque siempre van a haber intrusos. Entonces, vamos a ver lo que dice Josué, capítulo 12 verso 7. Y dice la palabra así, solamente voy a comenzar el siete y cómo termina el 12. Y estos son los reyes de la tierra que derrotaron Josué. Te contaba ahorita los hijos de Israel a este lado del
Jordán hacia el occidente desde Balgat en el llano del Líbano hasta el norte de Alac, que sube hacia el Seír. Y Josué dio tierra en posesión a las tribus de Israel, conforme a su distribución en las montañas, en los valles, en el Araba, en el Aarabá, en las laderas, en el desierto, en el Negüé, en el eteo, el amorreo, el cananeo, el fereseo, el eveo, el quebuceo y todo lo que termina con ceo o eo. ¿Cómo termina el verso 9? Dice, "Y comienza a citar cada rey y dice el nueve, el rey de Jericó uno".
Comienza a numerarlo y termina el verso 23, así en perdón, el 24. El rey de Tirsa, otro 31 reyes por todos. ¿Cuánto? 31 31 reyes y territorios conquistados por Josué. Y quiero que recuerde estas palabras hoy porque debieron ser 32. Josué derrotó 31. Y quiero animarte que todo lo que el Señor ha hablado que debes conquistar, no pares hasta conquistar todos los territorios de tu alma. Hoy comenzamos con el primer rey con ese primer rey que Josué anunció en Josué 19, el primer rey que él conquistó. Y usted sabe cuál fue el primer rey que
él conquistó. Porque el detalle es que para poder obtener a Canaán, todos esos reyes estaban antes y había que derribarlo. Y dice el rey de Jericó 1, anote ahí, primer territorio del alma que vamos a conquistar Jericó. Sí, Jericó. Eh, busqué una descripción y te voy a me voy a permitir leerla de lo que era el terreno físico. Diga amén. Estoy aquí. Aleluya. Sí, recuerde darle like a la programación, comentar y compartir. Este es nuestro tercer episodio y hoy estamos para conquistar el terreno o territorio de Jericó. Jericó en los tiempos de Josué, en los
tiempos bíblicos de Josué, tiene la siguiente descripción. Es una ciudad fortificada. Fortificada es que estaba totalmente amurallada. Era una ciudad con muros macizos y torres. Aparte de cada muro tenía torres. En los muros cabían casas. Porque ahí está la historia que usted eh conoce que ah fue le fue perdonada la vida a aquella prostituta. Sí. Y su casa estaba en el muro. O sea, el tamaño de la del muro, el tamaño de esas murallas de Jericó eran enormes. Que habían casas. Que habían casas. Bien. Entonces habían torres y se consideraba inexpunable por los cananeos. Inexpunable
es que era imposible de conquistar, difícil de derrotar. Y de hecho, la Biblia en el capítulo 6 de Josué comienza a decir que Jericó estaba cerrada, muy cerrada. Nada entraba y nada salía. Estamos hablando de muros. fortificados. También tenía puntos estratégicos Jericó y se encontraba cerca del cruce del río del Jordán y era la primera ciudad que los israelitas debían conquistar para poder llegar a la promesa de Canaán. Era lo primero que tenía que hacer. Y yo no sé si es lo primero que tienes que hacer en este día, pero el Señor está hablando con
nuestras vidas de que en nuestras almas debe ser conquistado el rey de Jericó debe ser derrotado y debemos conquistar a Jericó. Entonces era un oponente temido, sin duda, para el pueblo de Israel que no tenía experiencia de guerra, que no tenía experiencia militar, Jericó un monstruo, aunque Israel había tenido varias batallas, no era un pueblo que tenía esa experiencia que Jericó tenía. Jericó era un monstruo delante de Israel, era un oponente temible. Y Jericó significaba un desafío tremendo, aparentemente imposible y un lugar de poder y arrogancia. Eso representaba Jericó. Y cada vez que el pueblo
de Israel lo veía, sabía que ellos no podían. Pero había algo que ellos sí sabían, que Dios sí podía darle la victoria y que si estaban en Dios, Dios le iba a dar la victoria. Porque para Dios no hay ningún enemigo que pueda mantenerse en pie. Y yo quiero que usted recuerde eso. Parece eh eh parece inexpunable lo que está pasando en ese territorio del alma. Parece imposible de acceder. Parece que ya no lo vas a lograr. Parece que es un oponente superpeligroso y temido que tiene no sé lo que parezca. Yo lo que soy,
lo que voy a decirte es que aunque parezca imposible, tenemos un Dios que su materia especial es hacer de lo imposible posible y que si él va adelante, hay una frase que usted no puede olvidar y es que Jehová de los ejércitos no ha perdido una batalla y tu batalla no va a ser la primera que pierda. Él no ha perdido una batalla. El Dios que no ha perdido una batalla está contigo. Por eso debe darte a ti un ánimo tremendo y a tu enemigo un miedo tremendo. Estamos hablando de territorios del alma. Denme un
segundo porque ahora mismo nosotros estamos teniendo una batalla espiritual y si no conquistamos en este terreno, usted no lo va a ver en el área visible, sea en su trabajo, sea en su familia, sea en su propia vida, necesitamos que se vea lo de Dios. También otra de las cosas que nosotros tenemos que tener en cuenta, le dije que las murallas eran bien anchas. Ahí estaba la casa de Rahab, la que le fue perdonada la vida, porque ya escondió, protegió a los espías de Israel que fueron a reconocer. Mire qué importante nuestros episodios uno y
dos. Nosotros tenemos que reconocer, ver qué es lo que pasa. Usted no puede enfrentarse a lo desconocido y por eso estamos aquí reconociendo y rumbo a la conquista. Entonces, la estrategia, bueno, aquí vamos a ver de la estrategia de hoy para este rey de Jericó. Pero en la historia bíblica vemos que la estrategia bíblica consistió en una obediencia porque fue una marcha, una procesión de 7 días y el último día hacer eh dar siete vueltas. Pero esa marcha, esa procesión habla de obediencia. Sí, ahí sí donde nos quemamos mucho. Obediencia. Obediencia no es obedecer en
mi tiempo, sino obedecer en el tiempo que se me asignó la tarea. De hecho, aprendí en un tiempo, que es bien fuerte decirlo, pero aprendí que no obedecer a tiempo es desobediencia. La obediencia requiere que usted también sea entendido en los tiempos. La obediencia requiere que usted tome acción cuando se le está mandando. ¿Por qué? Porque usted a veces hace las cosas cuando usted ya le sobre el tiempo, cuando usted quiere. Y eso no es obedecer, no, eso no es obedecer. Fuera de tiempo, la obediencia se convierte en desobediencia. Entonces, Dios está hablando con nosotros
en este punto de que hay murallas que no han caído, hay territorios que no hemos conquistado por falta de obediencia. Sí, porque si Israel estaba en esta marcha y un día dice, diría, "Vamos a marchar mañana." Todos los días se marcha, hombre. Mañana marchamos. ¿Por qué todos los días marchamos mañana? No, ellos tenían que someterse a obediencia a lo que Dios le había pedido, que era que dieran una vuelta todos los días en silencio y que el último día iban a dar siete vueltas, seis en silencio. Y en la última vuelta era que iban a
gritar, iban a gritar por Jehová, aleluya, y por Israel santo. Está mencionando el grito. Dios va a pelear por nosotros, porque usted no usted no se queda en su cama, usted también está peleando sabiendo que ya Dios le ha dado su victoria. Entonces, una de las cosas que me habla de estrategia es que ellos llevaban en la vuelta, lo segundo es aparte de obediencia, el arca del pacto. Entonces, uno, obediencia. Dos, usted tiene que tener una vida espiritual activa porque usted no va a vencer ningún enemigo con una vida espiritual muerta. No, no, no. Ahí
sigue ese rey gobernando. Entonces, Israel tenía que llevar el arca de alianza cada vez que daba esa vuelta. Entonces, un obediencia, dos, una vida espiritual activa. Rodearon la ciudad, tocaron trompeta el último día y al final de la procesión el pueblo gritó y los muros cayeron. ¿Por qué cayeron los muros? Gran pregunta. Entonces, eso cuando los muros cayeron, dice, "Uy, gloria al Señor. ¿Quién tumbó los muros? ¿Quién derribó los muros? Israel. con martillito. El grito, un grito va arriba un muro. [risas] Ese aspecto de obediencia y de presencia hizo que Dios que Dios derribara los
muros de Jericó. ¿Por qué? Porque el pueblo anduvo en obediencia y anduvo en presencia, con la presencia. Aleluya. Y Dios derribó los muros. Ahora, ¿qué tenía que hacer una vez que los muros cayeron? Pelear. Cuando esos muros cayeron, fue el acceso para Israel entrar y guerrear y pelear. O sea, que si los muros caen, Israel no pelea, Jerico queda sigue conquistado y después ellos vuelven a subir otro muro. Y yo estoy hablándole a alguien que muchas veces usted por obediencia y usted con la presencia, Dios ha derribado muros, pero usted no ha dado el siguiente
paso que es acción, guerrear, derrotar a los enemigos ocupantes de ese territorio al que Dios le quitó las murallas. Y sencillamente el enemigo no derrotado vuelve a subir una muralla. Ay, señores, esto está poderoso y muy bueno. Entonces, Rahab y su familia fue la única que se salvó del exterminio en ese en esa guerra, porque ya había una promesa para esa familia. Entonces, cuando Josué termina y conquista a Kericó, él eh declara una maldición para Jericó y pronunció un juramento diciendo, "El que construya otra vez Jericó será maldecido." O sea, se aseguró que aparte de
conquistar ese territorio, nunca más volviera a ser reconstruido. Si fuera reconstruido, habría una maldición que de hecho se cumple en el libro de Reyes, en el primer libro de Reyes, capítulo 16 34. Ahí te hablé del aspecto físico y te lo ah llevé a lo espiritual para que puedas entender eh lo que significa Jericó. Si usted busca la palabra Jericó, usted va a encontrar que Jericó significa lunas, inseguridad fluctuante. ¿Será que alguien está entendiendo al rey que hay que derrotar en esta mañana? El rey del alma que tenemos que derrotar, que estamos en este episodio
3 denunciando, es el rey de la fluctuación, es el rey de la inseguridad. Es ese rey que no te deja permanecer. Hoy sí, mañana no. Y mire cómo el Señor adiestra a Israel antes de entrar al territorio. Yo te estoy hablando que el terreno y el territorio es tuyo, pero el rey que está gobernando ahí hay que sacarlo. Jericó te pertenece porque es un lugar que te da acceso a un paso más a llegar a la promesa de Dios para ti. Y si en nuestra alma no conquistamos esas áreas de inseguridad, esas áreas de fluctuación,
nosotros no vamos a poder seguir adelante. Aleluya. De santo. Aleluya. Amén. Usted está entendiendo el territorio de esta mañana. Nosotros no solamente queremos que usted ha peleado con la inseguridad, usted ha batallado con la fluctuación, usted ha batallado con la procrastinación. Ya comienzo, ya lo dejo. Ya comienzo, ya lo dejo. Usted ha peleado muchísimo, pero usted no ha conquistado. Y ahí Jericó una y una vez más, otra y otra y otra vez y otra vez levanta muros. Y ahí es que yo quiero enfatizar en estos minutos que nos quedan, porque no me di cuenta cuando
se fueron tan rápido, pero aleluya que usted está aquí escuchando para ganar este territorio que le pertenece en su alma. ¿Qué nos hace a nosotros ser personas inseguras, lunática? Lunática es hoy está bien, mañana está mal, fluctuante. Escriba ahí para que no se nos olvide. Jerico es conquistar la inseguridad, la fluctuación. en el alma. Bien, gloria al Señor. Dios es fiel, amado mío. Dios bendiga mucho y bendecido día a todos los que se conectan y están ahí pendientes. Ahora vamos a hablar de qué crea este rey de Jericó gobernando en el área de nuestras vidas
que nos hace ser inseguros y nos hace fluctuar. Se llaman lo que tenía Jericó. Fortalezas mentales. Ay, santo. Fortalezas mentales. Esas fortalezas mentales. Y usted encuentra en la Biblia que esos son esos patrones de pensamientos. Gloria al Señor. Patrones de pensamientos arraigados que se oponen a Dios y pueden ser derribados al renovar la mente con la verdad de la palabra. Yo estoy hablando ahora de que Jericot se alimenta y está cerrada, bien cerrada por esos esas fortalezas mentales. Hay cosas que no te dejan alcanzar tu promesa y que no te dejan entrar, que no dejan
que entre de hecho lo de Dios. Yo estoy hablando de un conocimiento en contra del conocimiento de Cristo. Aleluya. Un conocimiento en contra del conocimiento de Cristo. Esas son fortalezas mentales. En el libro de Corintios, segundo libro de Corintios, capítulo 10, verso 4 y 5, habla de lo que son las fortalezas mentales. Y si usted por favor puede ahí postear algunas versiones de este texto, segunda de Corintios 10 45 lo vamos a leer. Versiones diferentes. Si usted puede poner la versión Reina Valera y la versión NBI, usted eh eh contribuye con esta palabra. Gloria al
Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Cuando a una persona no le entra el consejo, santo, cuando a una persona no puede de alguna manera alcanzar sabiduría, aleluya, cuando una persona no le entra la palabra, cuando una persona tiene problemas de altivez, cuando una persona tiene recurrencia en el pecado, prejuicio, cuando una persona tiene problemas con el dolor, con el abuso, maltrato, trauma, por ahí entraron. Eh, eso hacen fortaleza, los maltratos, el dolor, el abuso, eh, la la hra, Señor, Dios mío. Los traumas hacen fortalezas mentales porque comienza a cambiar su mentalidad. Usted comienza a tener un
conocimiento en contra del conocimiento de Cristo. Usted comienza a crear, como veíamos ayer, una en el episodio dos, una eh creencia limitada, una creencia negativa, una creencia de no hay tiempo, una creencia de excusa, una creencia que no te deja avanzar. Entonces, esa altivez no te deja ver tus errores. Gloria al Señor. Saben que estamos con esta afección que al paso que se va. Capítulo 4:13 de Filipenses nos recuerda algo para que lo entendamos con relación a las fortalezas mentales. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Así que toda fortaleza mental que ha estado
atribuyendo a que ese rey de Jericó, que es precisamente el que levanta murallas, que no permite que nos entre el consejo, que no permite que andemos en sabiduría, que no permite que andemos por la palabra, que andemos en altivez, nos motiva andar en altivez. Eso es lo que nos hace tener inseguridades y ser fluctuantes, lunáticos. ¿Por qué? Porque no estamos andando en el propósito ya marcado para nuestras vidas. Josué 6 reconoce que Jericó estaba bien cerrada, pero primero reconocieron la la ciudad, segundo andaron en obediencia, tercero en la presencia y por sobre todo eso es
lo que nos ayuda a nosotros entender que tenemos que estar todos los días con una renovación mental en la palabra de Dios. Y eso está en el libro de Romanos, capítulo 12:3. Si usted no renueva su mente, usted tiene un Jericó gobernando en su vida. Si a usted no le entra con seco, si usted se la sabe toda, si usted es orgulloso, altivo, si usted es prejuicioso, que antes de que sucedan las cosas ya usted se la sabe, pero es negativo, que usted tiene un panorama de una persona, antes de conocerla, usted está trabajando aliado
a un rey que está gobernando que se llama Jericó. Y usted en este día debe levantarse, destronar ese reinado y tomar posesión de ese territorio que ha estado gobernando, ha gobernado por fortalezas mentales. Llevar nuestros pensamientos cautivos a Cristo, para que se sometan a Cristo, hacen que esas fortalezas mentales caigan. Cómo el enemigo, señores, hace fortaleza en nuestras vidas. Él primero siembra un pensamiento, primero piensa un pensamiento inadecuado sobre alguien que te importa mucho, que esa persona ni dijo ni hizo eso que tú estás pensando, pero es ahí que está en tu mente, en tu
cabeza. Eso está hablando que Jericó se está fortaleciendo. Y yo eso lo he vivido en contra de mí. Sí, eso yo lo he visto. Cómo gente se hace una idea que no existe. Dios mío. Aleluya. ¿A usted le ha pasado? ¿Usted lo ha experimentado? ¿Lo ha vivido o lo ha o le ha pasado en la mente? Sí. El enemigo siembra una idea. Eso es lo primero que él hace, una idea. Él siembra ese pensamiento y usa ese pensamiento que está ahí para cerrar todo. Y no entra lo de Dios. No, no entra. ¿Por qué? Porque
hay un pensamiento en contra del pensamiento de Dios. Hay un pensamiento, un conocimiento, porque ya la gente dice, "Yo lo sé, eso es así." Hay un conocimiento que se ha levantado en contra del conocimiento de Dios. Aleluya. Mire, señores, hoy tenemos que arrepentirnos porque si hay algún pensamiento y algún conocimiento en contra del conocimiento de Dios en nuestras vidas, Jericó debe ser derribado. Y el Señor en este día con esta palabra está derribando los muros. A ti te toca entrar al terreno y comenzar a pelear hasta que quede el último y no vaya a ser
como hizo Kan, que se guardó lingote. No puede quedar nada de Jericó porque si queda algo se levantan otra vez fortalezas mentales en tu vida y en nuestras vidas. Entonces nuestra nuestra histeria y nuestra historia formó fortaleza. Nuestra experiencia formó fortalezas. mentales. Pero quiero decirte algo y es que en la cruz del Calvario Cristo derribó fortalezas mentales en el nombre de Jesús. Ya está derrotado, pero las murallas cayeron a través de este conocimiento, pero usted tiene que entrar hoy y comenzar a quitar cada pensamiento que el enemigo sembró en tu mente, cada actitud de vida
que hay en tu ser que no te deja avanzar. Entonces, si nosotros tendemos a generalizar, hay una fortaleza. Si usted de lo que dice, todos son iguales, siempre me pasa. Nunca, mire, no hay ni nunca ni siempre. Bueno, exceptuando Dios, que es el eterno, qué batalla. Y la ganamos. Entonces, el prejuicio, todo tendemos a generalizar. El prejuicio, hay que derribarlo, hay que reconocerlo en nuestras vidas, hay que tumbar eso. Nosotros tenemos que pelear contra eso. Mentalidad que vienen de familia, mentalidad que vienen de ciudades, mentalidades que vienen de países. Sí, señor. Usted no conoce, no
conoce países que no avanza el país entero, mentalidades, eso debe ser derribado porque usted tiene la mente de Cristo, gente. Entonces, costumbre, yo estoy hablando de costumbre, estoy hablando de juzgar, de criticar. Eh, hay que derribar al rey de Jericó en este día en el nombre de Jesús. La amargura, el resentimiento, eh eh la falta de perdón, hay que renovar la mente, hay que derribar a Jericó, hay que renovar la mente. Entonces, el enemigo pone un pensamiento. Él solamente pone un pensamiento y usted comienza a vivir bajo ese pensamiento, bajo esa idea, bajo esa costumbre,
bajo No, mi amado, nuestra mente se vuelve contra Dios. ¿Por qué? Porque todo lo que Dios quiere hacer en nosotros es bueno. Todo lo que Dios Segunda de Corintios, hija. Segunda. Segunda de Corintios, capítulo 10, verso 4 y 5. Segunda de Corintios 10 4 y 5. Por favor, si me lo pueden buscar. Y me están poniendo un texto aquí que quiero leer. Respondamos con gentileza cuando dicen cosas malas de nosotros. Aún así se nos trata, ay, santo, oiga esta versión. Aún así se nos trata como la basura del mundo, como el desperdicio de todo hasta
este preciso momento. Respondamos con gentileza, no importa lo que esté pasando o diciendo en ti, con gentileza, oiga. Entonces, esa fortaleza mental, esa idea y ese pensamiento contra Dios que el enemigo ha puesto a ti, hoy lo estamos denunciando. Entonces, personas que son bendición y la vemos, lo voy a decir, eh, personas que son bendición y la vemos como amenaza. Ah, que no me gusta esa persona, que esto, que lo otro. Yo no sé con quién Dios está hablando ahí, pero está hablando conmigo. No sé si está hablando con usted, pero conmigo sí están hablando.
Bendito el Señor. Esto, esto se acabó la hora, pero dejen, permítame 5 minutos. Usted me lo regala. 5 minutos. Entonces, cuando Ay, santo, oiga esto. ¿Cuántos pensamientos usted no ha podido vencer en su vida que son fortalezas mentales? Pensamiento de miedo, altivez. Usted no sabe lo que es la altivez. La altivez se levanta contra Cristo, contra el conocimiento de Cristo. Entonces, esas fortalezas mentales, esos patrones que te he hablado en este día que están arraigados se oponen a Dios. Y eso es Jericó. La fortaleza buena que nosotros tenemos que tener ahora para derribar esas fortalezas
mentales provienen de Dios. Para derribar esas fortalezas se debe usar la armadura de Dios. Filipenses, Efesios, capítulo 6. ¿Por qué la armadura de Dios? Porque la pieza de la armadura del yelmo dice que hay un casco. Dice el casco. ¿Por qué el casco? Para que esos pensamientos raros, esas ideas extrañas, esos prejuicios, esas cosas que el enemigo puso ahí en tu mente no entren. Y si entraron, sáquelo. Sáquelo, porque hoy estamos en limpieza total. Limpieza total. Entonces, para derribar esa fortaleza tiene que armarse por la armadura del Espíritu Santo. Y la Biblia describe las fortalezas
mentales. A ver si me pusieron la cita. Aquí está. Escuchen bien. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. No, pero esto está demasiado claro. Oiga, destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo. Así o más claro. Otra versión, digo, el verso 4 que no lo leí. Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Yo hoy junto contigo me levanto
contra todo argumento falso y no me levanto con armaduras humanas, sino con las armaduras de Dios. Nos ponemos el yelmo, tomamos la espada, que es la palabra, nos ponemos el escudo de la fe y comenzamos a ver con los ojos de Dios. Y entonces con esa armadura destruimos todo obstáculo en el nombre de Jesús, toda arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. capturamos los pensamientos rebeldes, los capturamos y los capturamos y enseñamos y aprendemos a obedecer a Cristo. Si usted no comienza a obedecer a Cristo, si usted no comienza a capturar cada palabrita,
cada pensamiento, cada idea, cada idea que usted retiene todavía de una persona, una persona que está tal vez está luchando por cambiar y usted la ve, usted la ve mal y no hay quien le cambie a usted ese pensamiento, esa persona. Ay, sí, Dios está hablando con nosotros, Señor, con nosotros. Te voy a decir un poco más en los dos minutos que usted me va a regalar. ideologías y patrones arraigados. ¿Qué está haciendo el enemigo en este tiempo? Fortalezas mentales en la gente. Por eso estamos viendo tantas cosas raras, una ideología rara. Sí, porque esos
son fortalezas mentales y hay que derribar Jericó. Jericó está tomando mucha fuerza, no solamente afuera en nosotros. Tenemos que derribar esos patrones arraigados. Y esos patrones arraigados se forman por experiencias pasadas, traumas pasados, eh abandono. No fueron buenos esos momento, pero ahí se te agregó una ideología de patrones que usted tiene que renunciar y usted aceptó esa mentira sobre ti mismo y tal vez sobre alguien más. Y eso es fortalezas mentales. Nosotros tenemos que tener la capacidad en Dios de decir, "Óyeme, pero si tú echaste al fondo del mal los pecados míos y lo del
otro, ¿por qué yo ando sacándole? ¿Por qué yo ando sacándolo? ¿Y por qué yo pienso así de esa persona? Porque yo no puedo ni siquiera verla. Porque cuando menciono su nombre me molesta. Una fortaleza mental se hizo a través de una experiencia. Jericó, te embromaste. Te embromaste, rey de Jericó, porque esta gente está despertando. Bendito el Señor. ¿Cómo derribar fortalezas mentales? Te lo dije, pero te lo recuerdo para terminar. Renovando la mente. Renovando nuestra mente. Romanos capítulo 12:3. Renovaos pues vuestro entendimiento en el Espíritu Santo para que pueda conocer cuál es la buena voluntad de
Dios, agradable y perfecta. Si usted no renueva su mente, usted no va a ver lo de Dios. Si usted sigue con esa altivez, si usted sigue con un conocimiento en contra del conocimiento de Dios, porque si a Dios le dio con Dios, tener misericordí, ¿qué hago yo, señores? No, esto está si a Dios le dio con tener misericordia de ti. Dime. Y esa idea en contra de ti misma, de ti mismo. Y si a Dios le dio con tener misericordia del otro y esa idea de en contra de y cuándo tú sabes que una fortaleza.
Cuando usted ve lo malo en alguien que usted puede ayudarlo a mejorar y a construir, eso no es una fortaleza. fortaleza es cuando usted le molesta lo malo de una persona, de una cultura, de una ciudad, de un país, de un territorio. Cuando usted le molesta y usted no aporta nada, solo molesta, usted se molesta, usted sabe que a algo le molesta dentro y usted comienza a hacer prejuicio. Ya la persona, ya el país ya no se habla y usted dice, "Eso no va a funcionar, eso no sirve." Porque hay un prejuicio, hay un conocimiento
en contra del conocimiento de Dios que se ha levantado en nuestras vidas y eso no puede ser. Así que al enemigo que puso su semilla que coja y la que se la lleve con todos y los frutos que dio, porque las semillas y las ideas del enemigo paren, paren una cosa, después otra cosa. Y yo estoy hablando para que hay gente ahí sea libre de gigante. Hay que renovar la mente. Y renovar la mente es un proceso esencial que se logra al llenar la mente con la verdad de la palabra. Sí, Dios es amor, Dios
también es justo. Y hablamos en una eh en un nivel pasado en la congregación de una clase, que cómo Dios eh eh resuelve el asunto entre gracia y justicia, porque Dios tiene que ser justo. Y él y hablábamos el ejemplo de que imagínense que nuestro presidente aquí en nuestro país indulte y le dé libertad a todos los presos de la cárcel que están ahora cambiando, que lo dejen libro a libre a todito en el país. ¿Qué va a pasar? ¿Usted se imagina? ¿Y dónde está la justicia? No es posible, ¿verdad, señores? Exactamente. Eso fue lo
que tuvo que hacer Dios. Dios quería dejar a todo el mundo libre, pero todo el mundo debía. Y lo que él hizo fue decir, "Yo mismo voy a ir y voy a pagar." Jesús, ay, Dios mío, usted no está entendiendo. Jesús ha pagado un precio que usted y yo no podíamos pagar y por tanto, entonces él es justo y nos justifica. Justifica, pero nosotros tenemos que vivir en esa libertad que Cristo nos ha dado. Una de las cosas que nosotros tenemos que entender es que ese proceso de renovación trae transformación. usted comienza a cambiar y
usted va a sentir una libertad y esa usar esa armadura de Dios que se menciona, esas herramientas espirituales como el escudo de la fe, la espada del espíritu para detener las mentiras del enemigo, la mentira que se planta en contra de tu nación, en contra de tu familia, en contra de ti mismo, en contra de un hermano, en contra de una persona, esas esos esas mentiras y usted decir, "No, pero es verdad, sí, pero en el conocimiento de Cristo, cómo es el asunto, cómo se va a cómo se va a tratar someter esos pensamientos que
no son pensamientos de bien. Gente que está, yo estoy hablando ahora en este punto de gente que está batallando con pensamientos de mal, no solamente pensamientos en contra de su vida, sino pensamientos que están arruinando su vida, pensamientos de de de abandonar, pensamientos de de dejarlo todo, pensamientos de ah de abusar de su propio de sus propias fuerzas, de su propio cuerpo. Yo no sé con lo que está batallando, pero son fortalezas mentales que hoy el Señor está derribando esas murallas y usted va a entrar y va a derribar cada pensamiento que está ahí, cada
pensamiento de yo no puedo, cada pensamiento de no lo voy a lograr, cada pensamiento de que cada vez que comienzo vuelvo a lo mismo, toda fluctuación, toda inseguridad, toda vida lunática, todo miedo, bendito el Señor, todo lo que te hace volver a lo mismo, esas fortalezas mentales están llegando a su fin. Y es algo que usted va a tener que conquistar a través de renovar su mente. Si usted no renueva su mente, esa fortaleza van a estar ahí. Someta esos pensamientos a Cristo y si lo que usted está pensando es de Cristo, se van a
quedar ahí. Todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre. Si hay virtud alguna, si algo es digno de alabanza en esto, pensad. Filipenses 4 8. Si esos pensamientos no obedecen esa lista, sáquelo, no lo disfrute, no se quede con ellos. No importa que usted tenga el derecho, olvídese de su derecho. Eso es altivez. Suelte la altivez. Sea humilde, recíbalo de Dios. Termino, señores. Nosotros tenemos que confiar en que Dios nos va a ayudar a derribar cada argumento que el enemigo sembró con su palabra. Así que si nosotros
confiamos en Dios como nuestra fortaleza, cada fortaleza mental se va a caer. Y se fortalece nuestra fe, no la fortaleza mental, se fortalece nuestra mente, no lo que el enemigo puso. Entonces, él es el que nos da la capacidad para hacerlo todo, incluso en momentos difíciles, perdonando y dejando atrás rencores. Si me pasé, pero tengo que decir esto. Si usted hoy no pelea y deja atrás y perdona y deja atrás esos rencores, es importante perdonar a quienes nos han dañado, a quienes han hecho lo incorrecto, a quienes nos han hecho pensar de manera. Usted no
ha escuchado, ay, todos los evangélicos son así, todos los No, porque una persona te falló y aún esa persona fallándote, usted tiene que quitar ese pensamiento porque todo el mundo tiene el derecho a cambiar. Ay, ay, ay, ay, ay. Dios está hablando contigo y conmigo. Los pensamientos negativos hacia ellos hay que abandonarlos. Termino con Filipenses 4:13, con Romanos 12:2 y Segunda de Corintios 10 45 y Salmos 18:2, Isaías 40:31 y te lo cito en lista. Escucha esta palabra y con esta terminamos. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. No se amolden a los patrones
de este mundo, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Menciona el uso del arma poderosa para derribar la fortaleza y someter todos los pensamientos a la obediencia de Cristo. El Señor es mi roca, mi fortaleza, mi salvación. Pero los que esperan en Jehová, pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Jericó al suelo. Se acabaron los tiempos de fluctuación y los tiempos de inseguridad. De inseguridad. ¿Por qué? Tú no estás plantado en ti, tú estás plantado en el conocimiento de Cristo. Siempre que estés plantado en ti, en tu conocimiento, tienes derecho
a estar inseguro. Pero si usted ahora se planta y trae todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo, usted va a tener la victoria. Queremos despedirnos en este día, señores. Ha sido bendecida esta palabra porque mañana tenemos otro territorio por conquistar, pero anota y comienza a trabajar en el día de hoy. Jericó llegó a su fin. Esas murallas el Señor la ha derribado y yo voy a exterminar con cada idea, con cada pensamiento de altivez y lo llevo y lo traigo a la obediencia de Cristo. Gracias, Señor, porque él ha declarado fortalezas en ti, que
ahí tú estás reflexionando. Fortalezas por costumbres, fortalezas por ideas, fortalezas por traumas, por experiencia vivida no grata, fortalezas, no importa. Todas esas fortalezas que hoy están cayendo y que han caído muchas veces en tu vida, pero vuelven y se levanta fortaleza porque usted no ha terminado con con el rey de Jericó. Hay que sacarlo, hay que sacarlo porque él vuelve y levanta fortaleza. Hay que sacar esa idea, hay que sacar esa manera de pensar, hay que sacar esa fortaleza. Vamos a ponernos el escudo y el yelmo. Bien, oramos, Señor. Gracias por esta mañana, tarde o
noche, en el nombre de Jesús, por cada persona ahí conectada que está siendo libres ahora de fortalezas mentales. Cada idea que está siendo ahora mismo puesta en evidencia, exhibiéndose, denunciada. Yo recuerdo la palabra de Colosenses capítulo 2, 13 14. Porque en la cruz del Calvario el Señor exhibió públicamente al enemigo y salió triunfante y anuló toda acta de decreto que era contraria a nosotros. Así que toda acta de decreto ha sido anulada y todas esas murallas que no permitían que la palabra entrara, entró hoy entró la palabra y esa palabra es para nosotros ponernos en
acción y en marcha y para levantar ahora en el nombre de Jesús nuestra espada que es la palabra de Dios para en el nombre de Jesús todo argumento que está en contra del conocimiento de Dios, todo argumento, toda idea, todo pensamiento, toda altivez Aleluya. Todo prejuicio en el nombre de Jesús. No queremos fortalezas mentales donde nada entra ni nada sale, donde no entra el consejo, donde no entra la sabiduría, donde no. Señor, nosotros hoy somos tus hijos y queremos someternos a ti y pedimos la mente de Cristo. Renueva nuestra mente y aquí estamos en el
ejercicio de renovar la mente a través de la palabra. Gracias, Señor, por cada persona conectada en el nombre de Jesús. Que sean libres de argumentos, libres, libres, porque ya Cristo nos hizo libre en el nombre de Jesús. Amén y amén. Amén. Dios te bendiga mucho. Dios te guarde. Ha sido un gozo para mí estar aquí con ustedes. Recuerda, por favor, darle like, compartirle a alguien y regalarle este programa a alguien. y esperan el episodio número cuatro, porque veremos otro rey y otro territorio por conquistar, pero este era necesario, era primero. Ahora que toda batalla que
has tenido con la inseguridad, con la fluctuación de comenzar y no terminar, comienza a tomar estrategia de que todo lo que comienza, termínalo, por favor. Por eso selecciona lo que vas a hacer. No, no tomes todo lo que tú quieras, no. Mira bien lo que vas a tomar porque tienes que derribar este rey, no echando hacia atrás. Así que comienza a primero a explorar, examinar. Okay, voy a comenzar a comenzar esto, voy a hacer esto, aunque sea el paso, pero sigue, no pares, sigue, no pares. No, que no lo lograré. Todo lo puedes en Cristo
que te fortalece. La tarea para derribar a Jericó en obediencia, en tener la presencia, en cambiar nuestra mentalidad es permanencia. Permanecer, constancia. Mire que fue un día, una vuelta, otro día otra vuelta, porque ahí ellos estaban creando hábitos. Es el día de comenzar a notar todos esos hábitos que hay que cambiar por hábitos constructivos, todos esos hábitos destructivos que hay que cambiar por hábitos constructivos, todo pensamiento que habitualmente llega a tu cabeza, cambiarlos por pensamientos habituales constructivos, pensamientos de bien. Yo estoy hablando de un fruto del Espíritu Santo, perdón, pero yo estoy hablando del fruto
del Espíritu Santo de benignidad y bondad. No todo el mundo piensa de manera bondadosa y benigna. No todo el mundo piensa que todo el mundo es bueno. Yo sí, quédeme usted mal mejor, pero que mi cabeza y mi mente no se contamine. Te invito a que mañana veamos un día nuevo con otro territorio por conquistar. Bendiciones mil y déjame decirte que hoy te va a ir bien. Declaro la bendición sacerdotal sobre ti. Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti. Jehová tenga de ti misericordia y ponga en ti paz. te
va a ir bien, vas a ver lo de Dios, vas a caminar en Dios en el nombre de Jesús. Amén y amén. Chao, chao y hasta el episodio