Pues precisamente ya están en Suiza las delegaciones de Estados Unidos y China que intentarán este fin de semana reconducir la guerra arancelaria. Donald Trump ha anunciado que está dispuesto a rebajar al 80% los aranceles del 145 que había impuesto a Pekín, que llega a este encuentro en posición de fuerza. Tanto Estados Unidos como China lo han dejado claro.
Están dispuestos a pactar, pero no a cualquier precio. No tenemos miedo, dicen desde Pekín y Washington matiza la oferta de Trump de rebajar sus aranceles al 80%. No los reducirá unilateralmente, ha dicho la portavoz de la Casa Blanca, aunque su mensaje ya es para muchos una muestra de la debilidad con la que llegan a negociar.
Estados Unidos necesita eh una serie de componentes estratégicos de China. han digamos transferido a China la capacidad de producir. Esa dependencia alastra los negocios estadounidenses en medio de una guerra comercial que encarece todo.
Han subido los costes y tengo que elegir lo que compro, cuenta el dueño de una juguetería. También ocurrirá con productos más necesarios en los supermercados. Veremos estantes vacíos, avisa este experto señalando el coste político que supondría para Trump.
Pero China no tiene todo a su favor. Sus ventas a Estados Unidos son importantes para su economía, tanto que ha tenido que lanzar un plan de ayuda a las empresas. También busca nuevos mercados con Europa como primer objetivo.
China va a intentar dónde los coloca. Entonces, eh un mercado de poder adquisitivo es Europa. Entonces, va a intentar reforzar el que podamos comprarles aún más de lo que les compramos.
Para la Unión Europea, las negociaciones de este fin de semana son decisivas para su futuro comercial. M.