¿Cuál es el sentido de la vida? Esta es la pregunta filosófica por excelencia. Albert Camus la mira, se encoge de hombros y dice, "Por supuesto que la vida no tiene sentido, pero ¿qué importa eso?
" Mientras filósofos como Sartre o Kirkegard huían del nihilismo o luchaban contra él preguntándose cómo encontrar sentido a la vida a pesar de todo. Y mientras los niilistas y pesimistas sostenían que la vida no valía la pena y que debíamos resignarnos a la desesperación, Camush propuso algo diferente, que empujemos más allá del niilismo para descubrir qué hay del otro lado. En sus propias palabras, ¿es posible vivir sin un sentido?
¿Podemos mirar a la cara el sinentido del universo y quedarnos allí impasibles riéndonos de él? Camus dice que sí. A esta filosofía la llama el absurdismo.
La mayoría de las personas se detienen ahí en su análisis, pero creo que hay una profundidad y un radicalismo en la filosofía de Camí que rara vez se exploran y me gustaría hacerlo aquí. Recuerda que esta es solo mi interpretación de Camu, no la palabra definitiva. No busco cerrar una conversación, sino abrirla.
Entonces, su filosofía se llama absurdismo. Pero, ¿qué es lo absurdo? Y avisaros que si queréis indagar más en esta filosofía, estamos haciendo un club de lectura sobre el mito de Sisifo.
Enlace en la descripción. La filosofía entera de Camus descansa sobre una sola idea. Lo absurdo.
Pero, ¿qué es exactamente lo absurdo? ¿Somos nosotros? ¿Es el mundo?
Camish dice que no es ninguna de esas cosas por sí solas, sino que es la colisión entre ambas. Lo absurdo surge del eterno anhelo humano de encontrar sentido frente a un universo que se niega a proporcionarlo. Hemos buscado sentido en Dios, en teorías morales objetivas, en las promesas brillantes de la ilustración, pero en cada uno de estos caminos no encontramos una respuesta plenamente satisfactoria.
La fe en Dios dio paso al ateísmo. La moralidad fue socavada filosóficamente por pensadores como David Hum y Nietzsche. Y aunque la ilustración nos dio muchas cosas brillantes, no pudo responder al llamado humano de sentido.
Según Camu, esto ocurre porque sencillamente no hay sentido alguno en el mundo. No importa cuánto lo busquemos, jamás lo encontraremos. ¿Cómo sabríamos siquiera si lo hemos hallado?
Buscamos algo intangible, pero universal, algo que esté en todas partes y en ninguna. Imperceptible, pero descubrible. El propio concepto de sentido nos impide hallarlo.
Esta tensión entre la búsqueda de sentido y la negativa del universo a proporcionarlo es la gran absurdidad de la vida. Para Camú, lo absurdo es ese momento en que sigues preguntando, ¿por qué? Y ya no hay respuestas.
Pero el impulso por preguntar sigue vivo. Camus plantea que lo absurdo está detrás de muchas conductas humanas, la religión, la moralidad e incluso sugiere en sus obras de ficción que la sociedad entera está en un estado perpetuo de huida del absurdo. En su novela El extranjero, gran parte de la acción gira en torno a un hombre acusado de asesinato.
Aunque al principio parece que será absuelto, termina condenado a muerte, pero no por la gravedad del crimen, sino por su actitud ante él. El protagonista no muestra remordimiento alguno. No es un psicópata.
Simplemente no cree en una ética objetiva que deba condenarlo. Ni siquiera odia a quienes lo sentencian. Solo rechaza la idea de tener que condenarse a sí mismo o someterse a un poder superior.
Esta honestidad brutal frente al mundo es lo que lleva al tribunal a enviarlo a la guillotina. Camu cree que la sociedad teme profundamente al absurdo y hará cualquier cosa por evitarlo, incluso matar a quienes se atreven a encarnarlo. Del mismo modo, Kamu ve el absurdo en la fe religiosa.
Usando a Kirkegar como ejemplo, señala que la respuesta religiosa al absurdo ha sido siempre apartar la razón y abrazar algo que la trasciende. Dios. Kirkegard afirma que debemos dar un salto de fe para resolver la angustia existencial, pero Camus no está satisfecho.
Y si no puedes dejar de lado la razón, ni siquiera un instante. Camus lanza el mismo reproche contra Nietzsche, quien propone forjar nuevos valores tras la caída de los antiguos. Pero, ¿en qué se basan esos nuevos valores?
Muchas personas quieren una respuesta objetiva, metafísica. Nietzsche no está interesado en ofrecer una. Para Camus, ni la religión ni la filosofía resuelven lo absurdo porque parten de una premisa equivocada que debemos buscar sentido.
Camus sugiere lo contrario, que dejemos de hacerlo, que soltemos la pregunta. El filósofo Ludwiig Witgenstein dijo que la única respuesta sensata a ciertas preguntas era dejar de hacerlas. Camus coincide.
El mundo no nos dará respuestas, así que debemos dejar de esperarlas. Entonces, digamos que estás preparando una taza de té y de pronto te golpea la realización. La vida no tiene sentido, es fugaz, el universo es frío e indiferente.
Kamud dice que tienes tres opciones. La primera, huir. Deja el té, abandona todo y lánzate a los brazos de una idea que te dé sentido.
Cree en Dios, en una ideología, en una moral absoluta. Camis llama a esto suicidio filosófico. Aunque respeta este impulso humano, lo ve como una renuncia a la filosofía.
Huir físicamente, es decir, el suicidio literal. Por favor, no lo hagas. Kamus dedica el mito de Sisifo a esta cuestión.
Si la vida no tiene sentido, ¿por qué no terminarla? Pero él rechaza esta salida. No es resolver el problema, es rendirse ante él.
No es una filosofía de vida, es su negación. Y la tercera opción, la de Camiu, no huir del absurdo, sino correr hacia él, reconocer que la pregunta por el sentido no tiene respuesta y seguir con tu vida. vivir sin sentido, sin apelar a poderes superiores, pero también sin caer en el niilismo, llevar el nihilismo al límite y salir del otro lado con una sonrisa.
Es una exigencia enorme, sin duda. Pero la propuesta de Camu tiene dos méritos. No esquiva la falta de sentido y aún así afirma la vida.
No nos invita a morir, nos invita a vivir, aunque sea sin razón para hacerlo. Y entonces, ¿qué ganamos con esto? Liberación.
Piensa en todo lo que no haces por miedo al juicio, la ética, los valores, la presión social. Camis te ofrece libertad de todo eso. Señala que todo sistema de sentido objetivo implica algún tipo de restricción.
Si crees en Dios, no puedes ir robando ni matando. Incluso debes seguir reglas de conducta, abstenerte, obedecer. Y esa restricción no es un efecto secundario, es el objetivo.
Toda teoría sobre el sentido de la vida prescribe una forma de vivir. Camus objeta no solo a la religión, sino a cualquier filosofía que intente imponer un sentido. Prefiere desechar todo ese lío de una vez.
Encarnando el ideal francés de libertad, Camus está dispuesto a cambiar sentido por libertad. Al abandonar el sentido, abandonamos los valores. Su agente del absurdo es indiferente a lo bueno o malo, correcto o incorrecto, social o antisocial.
Es un paso más allá que Nietzsche. No se trata de reconstruir valores, se trata de dejarlos atrás. Camus despacha preguntas como, ¿cómo vivir bien?
O, ¿qué es lo correcto? Con un simple y qué importa. En sus propias palabras, ser consciente de la vida, de la rebelión, de la libertad.
Es vivir cuando domina la lucidez. La escala de valores se vuelve inútil. Esta libertad extrema, claro, puede ser peligrosa para la sociedad, pero podemos aprender algo de ella.
Podemos tener nuestros valores, sí, pero reconocer que somos libres de ignorarlos cuando queramos. Son elecciones, no mandatos. Una vez un amigo mío, profesor de biología, puso a una hormiga sobre una hoja de papel.
Dibujó un gran círculo con bolígrafo negro. La hormiga no lo cruzaba. Parecía creer que era una barrera física hasta que mi amigo la empujó fuera del círculo.
Entonces, la ilusión se deshizo y la hormiga vagó libremente. Camus quiere que borremos la línea, o al menos que seamos como esa hormiga consciente. Sabemos que la línea es tinta y podemos quedarnos dentro si así lo elegimos.
Es una restricción libremente elegida, pero hay una libertad aún más profunda en la filosofía de Camu. Muchas veces no actuamos por miedo al juicio. Al que dirán, al ridículo.
Sartre creía que esto era parte inevitable de la condición humana, pero Camu, que era más radical, simplemente dice, "¿Y qué? Cuando dices, me duele cuando me juzgan. " Él responde, "Entonces deja de preocuparte.
" Y aunque suene simplista, su punto es que las cosas son tan simples como eso. Los demás son quienes complican lo sencillo. Los estoicos decían que no son las cosas en sí las que nos dañan, sino lo que pensamos de ellas.
Nietzsche decía, "Ama tu destino, pase lo que pase, Camus va más allá y qué importa lo que te pase. Si no valoramos los juicios ajenos, no pueden herirnos. Si no valoramos el confort, no sufrimos al perderlo.
Es como una forma extrema de estoicismo. Y así en la novela El extranjero vemos a un hombre indiferente a todo, a la muerte de su madre, al amor de su pareja, a su ejecución. No está triste ni molesto, solo espera que haya muchos espectadores odiándolo.
Es la personificación extrema de la vida absurda. Y aquí te dejo una pregunta. ¿Cuánto de esta lección estás dispuesto a adoptar?
Porque muchos quieren seguir preocupándose, seguir amando, sufriendo incluso. Y Camus no lo niega. El extranjero y el mito de Sisifo muestran lo que se puede lograr, no lo que se debe.
Mientras que los estoicos nos dicen que lo que nos sucede solo puede lastimarnos si le damos esa importancia y que por lo tanto tenemos que ser sabios sobre a que le asignamos ese valor. Camus plantea la pregunta de qué sucedería si nos deshacemos completamente de ese significado. Estaríamos libres por completo de todo sufrimiento, aparte de los físicos como el frío o quemarte.
Y esa libertad de sufrimiento implica más libertad a la hora de tomar decisiones sin miedo a las consecuencias o el dolor que estas pueden traer. Tomarías las acciones que realmente querrías tomar. Camu amaba la cantidad de experiencias, aunque fuera indiferente a su calidad.
Hablaba de sus hombres absurdos como personas que vivían intensamente, aunque nada importara. Tal vez al liberarnos del sentido, nos liberamos también de la angustia existencial y podemos vivir plenamente el momento. Así que la próxima vez que te pase algo malo, en vez de preocuparte porque en ese momento parezca el fin del mundo, simplemente piensa, "No importa, nada importa.
No te digo que adoptes el extremismo del protagonista del extranjero, pero sí con el concepto. Realmente llegará un momento en el que ninguno estemos aquí y poco o nada habrá importado lo que hayamos hecho en vida. " Y al final del mito de Sisifo, Camus habla de Sisifo, el rey condenado a empujar una piedra cuesta arriba por la eternidad.
Dice que eventualmente Sisifo puede hallar sentido en el acto de empujar sin esperar que la piedra permanezca arriba, que su lucha se justifique por sí misma. Y quizás ese sea el consejo más poderoso de Camú, que nuestras vidas no sirven a ningún propósito más alto. Y sin embargo, sigamos empujando.
Que la vida se justifica por sí misma, que vivir es el punto, que empujar es todo lo que hay. Y así podemos imaginar a Sisifo feliz. Muchas gracias a mis Patreons por decidir este vídeo y recuerda que si quieres unirte a esta comunidad donde tendrás contenido exclusivo, tienes el enlace en la descripción.
M.