Dame tu atención. Quiero que escuches mi palabra esta noche. Yo soy el camino, la verdad y la vida; en mí está lo que tu corazón está [Música] buscando.
No pierdas más tiempo, no escuches lo que el mundo quiere decirte; sigue mi palabra, escudriña mis escrituras, levanta la espalda de la fe y vístete con mi armadura. Mereces ser feliz, mereces una vida de dicha y prosperidad. He visto el dolor que cargas sobre tus hombros; te entiendo.
Confiaste ciegamente y te traicionaron, te dieron la espalda, pero hoy vengo a extenderte mi mano. Quiero que escuches este mensaje de salvación que tengo para tu [Música] vida. Los caminos del justo son difíciles, pero en todos ellos yo estoy presente.
No hay justo desamparado ni descendencia que mendigue pan. Tu alma se nutre y renueva cada vez que escuchas mi voz; tu espíritu se refresca con el agua de mi manantial. Te levanto del desánimo y la desesperación.
Las pruebas, las luchas y el dolor pueden ser muy pesados, pero a la luz de mi palabra siempre encontrarás libertad. No es necesario que cargues solo con los mismos problemas; déjame llevar por ti lo que pesa sobre tus hombros. No te he traído a este mundo para que con sufrimiento.
No te he llamado para ser hijo del dolor. Las piedras en tu camino son lecciones que te harán más sabio; aprovecha cada oportunidad para ser más prudente. Puedes ver los problemas como una lección o como perdición; céntrate en seguir los consejos de mi palabra.
Lee Proverbios; en mis sagradas escrituras está lo que estás buscando. Quiero grabar estas palabras en tu corazón. Te lo diré nuevamente, con cariño: no te he traído a este mundo para sufrir.
No te he llamado para que vivas lamentándote; eres mi hijo, mi hija. En ti he forjado un espíritu de [Música] lucha. Dame tu corazón.
No desvíes tu mirada de mis caminos, porque la tentación del mundo es grande y el camino que ofrece es angosto. En el mundo habrá gente que te hará caer; el maligno usará a personas para robarte tu bendición, tu paz. No deseches mis palabras; guárdalas en lo profundo de tu ser.
Vuelve a ellas cuando te sientas perdido; tu dedicación será premiada. Voy a abrir las puertas y las ventanas de los cielos. Tú y tu familia recibirán bendiciones maravillosas.
Te digo que hay cosas más grandes y hermosas en tu camino; promesas te serán reveladas en el momento menos pensado, pues eres salvo; tú y tu casa. Cree en lo que te digo; es verdad. Los días malos quedaron atrás; tus pecados han sido perdonados, pues has venido a mí con un corazón arrepentido y decidido.
Renuevo todo en ti, te restauro desde la raíz. Extiendo mi mano ahí donde estás; te estoy dando la salvación eterna. Escribo tu nombre en el libro de la vida.
Nada ni nadie podrá impedir tu andar si me abres tu corazón; serás totalmente renovado. Dime que crees en lo que te [Música]. Los errores del pasado quedaron atrás; se abre esta senda de cambio [Música] [Música].
Ahora levántate y deja a un lado lo que estés haciendo. Cierra los ojos y escúchame con atención. Tú eres una persona fuerte, valiente, valiosa.
En estos momentos, pongo la victoria en tus manos; apóyate de esta promesa que dejo en ti en este [Música] instante. No la deseches; créela con todo tu corazón y con todas tus fuerzas, pues así como el padre recibió a su hijo pródigo con banquete, así hago fiesta en los cielos cuando decides creer en mí. No escuches al mundo ni caigas en sus juegos; cierra tu oído a los que te llaman a hacer maldad.
No quiero verte dolido ni afligido; déjame morar en ti, déjame habitar en tu corazón. Yo llenaré ese vacío que sientes en ti. Escúchame y obedece a cada una de mis palabras.
En el nombre de mi amado hijo, Jesús, amén.