Lo han llamado la mayor estrategia de política exterior de China y uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos que jamás se haya construido. Es la Nueva Ruta de la Seda China. Sí, igual que aquella antigua de Marco Polo, pero en pleno siglo XXI y de la que América Latina forma parte.
Aunque, Panamá, el primer país de la región que se sumó a esta millonaria estrategia, anunció recientemente que se retira… Anunciar la cancelación con 90 días antes, creo que dice el convenio. Así que, esa es una decisión que tomé En este video explicamos qué es la Ruta de la Seda china y qué países de América Latina forman parte del proyecto que lanzó Xi Jingping y que tiene como objetivo que los productos chinos lleguen a mercados lejanos. La Nueva Ruta de la Seda es un enorme proyecto chino lanzado en 2013 que busca conectar a China con todo el mundo y, a su vez, ganar influencia económica y política a nivel global.
Se calcula que la iniciativa ya superó el billón de dólares en inversiones. Como te podrás imaginar, toma su nombre de la antigua Ruta de la Seda, la extensa red de rutas comerciales terrestres y marítimas que partían desde China y llegaban hasta incluso Europa desde al menos el siglo I a. C.
En esta ocasión, la base del nuevo proyecto chino no gira principalmente en torno al comercio, sino a las infraestructuras, tanto terrestres como marítimas y ya se han sumado más de un centenar de países. Gracias a su conocimiento y dinero, China ha logrado expandir su influencia por el mundo, con la construcción de puentes, carreteras, puertos comerciales, centrales eléctricas, proyectos de telecomunicaciones o enormes rutas ferroviarias, como la que une la ciudad china de Yiwu hasta Madrid, con más de 13. 000 kilómetros.
También ha financiado la construcción de gasoductos y oleoductos en Rusia o Kazajistán. Para Pekín ésta es la principal estrategia económica y de cooperación internacional del presidente Xi Jinping. Aunque para sus críticos, es una campaña del gigante asiático para utilizar la, abro comillas, “diplomacia de la deuda”.
Este proyecto ha vuelto a ser noticia, porque con el regreso de Trump a la Casa Blanca, Panamá decidió retirarse. Una medida que se tomó tras una reunión entre el presidente panameño José Raúl Mulino y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Rubio había exigido “cambios inmediatos” sobre el Canal de Panamá, ante lo que consideraba, abro comillas, “la influencia y el control del Partido Comunista Chino".
Recordemos que el Canal fue construido y administrado durante décadas por Estados Unidos, pero hace 25 años fue entregado de vuelta a los panameños. Y la visita de Marco Rubio se produjo en medio de las tensiones diplomáticas después de que el presidente Donald Trump dijera que quiere recuperar el control del Canal. Y ante esto, China lamentó la decisión de Panamá y acusó a Estados Unidos de presiones.
Y es que como te decía al principio fue precisamente Panamá, el primer país de América Latina que formó parte de la Ruta de la Seda cuando en 2017 firmó ese acuerdo con China. Hay que tener en cuenta la importancia global que tiene el Canal de Panamá, ya que por ahí pasa el 6% de todo el tráfico marítimo mundial. Y tras el acuerdo alcanzado con Panamá -que ahora quedó cancelado- se fueron sumando diversos países de la región, con otros acuerdos de distinto tipo.
Hasta ahora alrededor de una veintena de países latinoamericanos se han unido a la Ruta de la Seda, como Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba, Perú, Nicaragua o Argentina. Y estos acuerdos con China ya se reflejaron en diversos proyectos. Por ejemplo, en Ecuador, un banco chino financió mayoritariamente la reconstrucción del aeropuerto internacional "Eloy Alfaro", en la ciudad de Manta -que se vio afectado por un terremoto de magnitud 7,8 en abril de 2016.
En Perú, la influencia china quedó reflejada con la inauguración del megapuerto de Chancay en 2024 con una inversión total prevista de 3. 400 millones de dólares y a la que asistió el propio presidente Xi Jinping. Eso sí, cabe destacar que China lleva ya más de una década siendo un actor protagonista en las inversiones en América Latina, donde sus bancos de desarrollo han prestado más de 150.
000 millones de dólares en los últimos 15 años. Pero, para los críticos, la Nueva Ruta de la Seda no solo provoca que China aumente su influencia geopolítica y estratégica, sino también el endeudamiento de los países receptores. Algo que China niega y asegura que buscan “garantizar la sostenibilidad comercial y fiscal de todos los proyectos”.
Desde 2023, el derroche sin precedentes de infraestructura de China ha inyectado dinero a casi 150 países en todo el mundo. Aunque los resultados no siempre han sido beneficiosos: muchos proyectos quedaron sin terminar y muchos países en desarrollo que recibieron el apoyo de China se encuentran agobiados por la deuda. Ahora, con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y el enfrentamiento comercial que ha iniciado con China, el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda entra en una nueva fase.
Y varios analistas coinciden en que los países que participan en ella pueden acabar encontrándose atrapados entre los intereses de las dos grandes potencias.