[Música] El cielo ardía con un resplandor incandescente. Goku, con la Jenky dama en sus manos, sentía la energía de todos aquellos que habían confiado en él. La gigantesca esfera de luz estaba lista para acabar con Mahinburu de una vez por todas. Este es el fin, Buru. Exclamó con determinación. Pero justo cuando lanzó el ataque, algo inimaginable sucedió. Majinbu, en un acto desesperado, liberó un oscuro poder desde su cuerpo, un aura maligna que se extendió como una sombra venenosa. [Música] La Henky dama, en lugar de impactarlo, fue corrompida por esa energía oscura. Goku sintió un escalofrío
cuando la esfera comenzó a tornarse negra y rojiza. "No puede ser", exclamó mientras trataba de mantener el control, pero era demasiado tarde. La gen dama, ahora Convertida en una fuerza caótica e incontrolable, se revirtió contra él. Goku intentó huir, pero la energía lo envolvió por completo. En un instante, sintió su cuerpo ser absorbido y luego la explosión lo envolvió en un resplandor cegador. Cuando despertó, Goku se encontraba en un bosque frondoso con el cuerpo maltrecho y cubierto de heridas. El cielo se veía despejado y el aire era fresco, similar al de la tierra. A lo
Lejos escuchó una voz femenina y sintió una presencia acercándose. No podía sentir su ki resultaba extraño, pero al girar la cabeza vio a una joven de cabello plateado y ojos azules observándolo con preocupación. "¿Estás bien?", preguntó la joven mientras se arrodillaba a su lado. Goku la miró confundido. Su cuerpo aún estaba adolorido, pero se esforzó por incorporarse. ¿Dónde? ¿Dónde Estoy? Logró preguntar notando que no podía sentir el ki de nadie más en el lugar. ¿Estás en Britania? Respondió la joven. Mi nombre es Elizabeth y estaba buscando ayuda cuando te encontré. Pareces haber sufrido una gran
caída. Goku intentó procesar lo que escuchaba. Britannia nunca había oído hablar de ese lugar. Observó el entorno y aunque le resultaba similar a la Tierra, la ausencia de ki en los demás lo hacía Sentirse fuera de lugar. "No siento el ki de nadie", murmuró para sí mismo. "Estoy en la Tierra." Antes de que pudiera seguir pensando en ello, el sonido de pasos apresurados los interrumpió. Un grupo de caballeros apareció entre los árboles armados y con miradas severas. Princesa Elizabeth exclamó uno de ellos. Has estado huyendo por demasiado tiempo. Ven con nosotros sin resistencia. Goku Miró
a la joven, quien se veía nerviosa. No sabía qué estaba pasando, pero intuyó que aquellos hombres no tenían buenas intenciones. Decidió ponerse de pie, colocándose entre Elizabeth y los caballeros. ¿Quién eres tú?, preguntó otro de los caballeros mirándolo con desdén. Solo alguien que no entiende qué está pasando respondió Goku con honestidad. Pero ustedes no parecen buena gente. Uno de los caballeros se adelantó con Una espada en mano. No te entrometas. gruñó antes de lanzar un golpe directo a Goku. Aún debilitado, Goku intentó esquivar, pero su cuerpo no reaccionó a tiempo. Recibió un fuerte golpe en
el abdomen que lo hizo tambalearse. Los caballeros aprovecharon su estado y lo golpearon repetidamente hasta dejarlo en el suelo. Elizabeth intentó intervenir. "Detengan, él no tiene nada que ver con esto,", Suplicó. interponiéndose entre Goku y los caballeros. Uno de los soldados la apartó bruscamente con un empujón. No te metas, tienes que venir con nosotros. Gu, desde el suelo vio como la joven caía al suelo por el empujón. Algo dentro de él se encendió. Su respiración se volvió más pesada y una expresión sería cubrió su rostro. Malditos", murmuró poniéndose de pie con las últimas fuerzas que
le quedaban. Los caballeros se detuvieron sorprendidos de Que aún pudiera levantarse. Goku alzó la vista y los miró con intensidad. golpear a alguien que ni siquiera puede defenderse. Ustedes sí que son despreciables. Su energía comenzó a elevarse levemente a pesar de su fatiga. Los caballeros sintieron un escalofrío recorrer sus cuerpos antes de que Goku desapareciera de su vista por un segundo. Lo siguiente que sintieron fueron una serie de golpes rápidos y certeros. En cuestión de Segundos, todos cayeron al suelo, inconscientes. Goku respiró con dificultad, sintiendo que su cuerpo apenas podía mantenerse en pie. ¿Estás bien?,
preguntó extendiendo su mano a Elizabeth. La joven lo miró con asombro antes de tomar su mano y ponerse de pie. Sí, gracias. Goku sonrió levemente, aunque aún no entendía bien la situación, lo único claro era que debía averiguar Qué había sucedido con sus amigos, su mundo y qué era exactamente Britannia. Débil y muy joven fue el sueño que se derrumbó. [Música] Suspirando por aquellos días en el que me enfrentaba sin ningún temor. Temor. En esta realidad poco a poco avanzaré. Aunque esté herido por ti, yo quiero caminando por el futuro que quiero alcanzar, Dando lo
mejor de mí en cada paso y la historia de mi destino ahora cambiará. Y dejando de ser un sueño, esperando por mucho tiempo algo que quise alcanzar. Muy cerca de mi futuro. En un lugar muy cercano del valor lo encontraré. No importa cuánto tiempo tardaré. [Música] Los primeros rayos del sol se colaban Entre las ramas del bosque, tiñiendo de dorado el senderro de tierra por el que avanzaban. Goku caminaba en silencio con las manos detrás de la cabeza, mientras Elizabeth lo seguía a su lado. Aunque su cuerpo aún mostraba señales de haber estado gravemente herido,
sus pasos eran firmes, casi despreocupados. El aire era fresco, cargado con el aroma de la vegetación. Sin embargo, algo en ese lugar le resultaba extraño. Este lugar se parece mucho a la Tierra, murmuró Goku, mirando a su alrededor con el ceño fruncido. Pero no siento el ki de nadie, ni a Gohan, ni a Piccolo, ni siquiera a Vegeta. Elizabeth lo miró confundida. Preguntas algo? Goku giró apenas la cabeza hacia ella y luego escuchó con cierta incomodidad. Eh, no, nada, olvídalo. Elizabeth dudó un momento, pero prefirió no insistir. Desde que lo encontré inconsciente en medio del
bosque, había Notado que Goku no era un hombre ordinario. La energía que percibió en él era extraña, diferente, y aún con heridas tan graves, había sido capaz de derrotar a varios caballeros sagrados como si no fuera nada. Perdón si te molesta la pregunta, pero ¿cómo es que puedes moverte así? Quiero decir, cuando te encontré apenas respirabas. Y aún así te enfrentas a esos caballeros como si no fuera la gran cosa. Y ahora caminas como si no teera Nada. Goku soltó una leve risa y se encogió de hombros. Supongo que estoy acostumbrado. He estado en muchas
peleas y esta no fue la peor. No añadió más. Aún trataba de entender qué había pasado. Lo último que recordaba era estar frente a Mahjinbu y luego una explosión de luz y después nada. Solo ese bosque silencioso, esa sensación de vacío. Y Elizabeth, ¿tú me curaste? Preguntó de repente. Cuando te encontré, estabas tan mal herido que pensé que Pero luego poco a poco empezaste a recuperarte. No sé qué fue lo que pasó, solo me arrodillé a tu lado y quise ayudarte con todas mis fuerzas. Lo siguiente que supe fue que tu respiración se estabilizó. Goku
la miró sorprendido, pero no dijo nada de inmediato. Algo dentro de él le decía que había más en Elizabeth de lo que ella misma sabía, Pero prefirió no presionarla. Pues gracias, dijo finalmente con una sonrisa sincera. No estaría aquí sin ti. Elizabeth asintió con una leve sonrisa, aunque aún se notaba un leve desconcierto en su rostro. Caminaron en silencio unos minutos más hasta que Elizabeth retomó la conversación. Estoy buscando un grupo muy especial. Se les conoce como los siete pecados capitales. Alguna vez fueron los Caballeros más poderosos del reino, pero ahora los consideran criminales. ¿Y
tú quieres encontrarlos? Sí, afirmó con decisión. Creo que son los únicos que pueden ayudarme a salvar a Britannia. Los caballeros sagrados se han apoderado del reino y las cosas están empeorando. Los pecados son mi única esperanza. Goku avanza lentamente. Aunque no comprendía de todo lo que estaba pasando, podía ver en los ojos de Elizabeth la misma determinación que él solía ver en los suyos cuando luchaba por proteger a sus seres queridos. Y además necesitaba respuestas. Entonces, yo también te ayudaré. Elizabeth se detuvo mirándolo con sorpresa. De verdad. Claro. No tengo idea de cómo llegué aquí
ni qué pasó con mis amigos. Pero si tú buscas personas fuertes para una buena causa, cuenta conmigo. La sonrisa de Elizabeth se volvió más Brillante, casi esperanzadora. Gracias, Goku. No hay problema. Además, suena divertido. Dicen que el capitán de los pecados, Meliedas, fue visto por última vez en una taberna ambulante cerca del pueblo de Talmay. Iremos hacia allá. Una taberna ambulante. Goku se rascó la cabeza. Suena raro, pero también interesante. Vamos. Y así ambos continuaron su camino sin saber que estaban a punto de conocer A uno de los hombres más peculiares de Britannia y que
ese encuentro marcaría el inicio de una nueva aventura. El viaje hacia el Boarague largo, pero sí suficiente para que Elizabeth y Goku se sintieran un poco más cómodos uno con el otro. La princesa le explicó que la taberna era dirigida por uno de los antiguos caballeros sagrados y que ahí comenzaría su búsqueda de los legendarios siete pecados capitales. Cuando llegaron, el pequeño local enclavado en un árbol llamó la atención de Goku por lo peculiar de su diseño. Antes de que pudiera tocar la puerta, esta se abrió de golpe. Bienvenidos. ¿Van a querer carne asada o
sopa del día? exclamó un joven de cabello rubio, sonrisa confiada y una mirada que parecía más traviesa que hospitalaria. "Carne, sí, yo quiero carne", respondió Goku al instante con brillo en los ojos. "Disculpe, no venimos a comer", Interrumpió Elizabeth algo apenada. "Soy la princesa Elizabeth Lonés. Necesitamos su ayuda." Eliodas alzó una ceja. curioso observó al par con atención, deteniéndose un segundo más en el chico herido, que a pesar de su aspecto maltratado, mantenía una postura firme y relajada. Una princesa y su guardaespalda hambriento. Eh, bueno, pasen, hablamos adentro. Ya en el interior, Goku casi se
desplomó En una silla cansado mientras su estómago rugía sin pudor. Meliodas les sirvió algo de comida y los dejaron descansar mientras Elizabeth le explicaba todo. La situación con los caballeros sagrados, su misión para reunir a los siete pecados capitales y cómo habían terminado en esa situación tan arrepentida. Melioda se quedó en silencio unos segundos tras escucharla. Vaya, qué lío. Pero no me sorprende. Es típico de leonés, murmuró. Bueno, al menos esta noche pueden quedarse. Ya veremos mañana qué hacer. Durante esa noche, Goku durmió como una roca y Elizabeth por fin pudo descansar con algo de
paz. A la mañana siguiente, mientras desayunaban, Meliodas les preguntó directamente, "¿Y bien, ¿tienen algún lugar a donde ir?" Elizabeth negó con la cabeza. Goku se encogió de hombros Mientras devoraba un trozo de pollo. Si no tienen a dónde ir, pueden quedarse aquí. Pero esto no es un hotel gratis. ¿Qué dices, princesa? ¿Puedes trabajar? Elizabeth ascendiendo agradecida. Haré lo que sea necesario. Perfecto. Atenderás a los clientes. Te conseguiré un traje apropiado para Mesera, dijo Meliodas con una sonrisa sospechosa. Elizabeth no tuvo tiempo de replicar antes de que el pequeño cerdo parlante Auk apareciera por un rincón
y Gritara. Eres un pervertido, capitán. Goku, que observaba la escena, soltó una risita. ¿Y yo qué haré? Tú limpiarás. barrer, lavar platos, sacar la basura. Si yo no estoy, tú mandas en mi ausencia, ¿eh? Goku lo miró con una ceja levantada, pero luego sonriendo con su típica actitud despreocupada. Está bien, suena divertido, pero primero Meliodas miró su ropa destrozada. Voy a buscar algo de ropa Limpia para ti. Esos arapos no van con el estilo del local. Al poco rato, Meliodas regresó con un doji sencillo de tela naranja. Goku lo recibió. No era su clásico uniforme,
pero era cómodo. Y en la espalda tenía un curioso símbolo de dragón. ¿Qué es esto? Un viejo uniforme de entrenamiento que tenía por ahí. Me pareció que iba contigo, respondió Meliodas encogiéndose De hombros. Tras cambiarse y asearse un poco, Goku bajó al salón principal con el cabello algo más ordenado y el nuevo atuendo. Así comenzó su día en la taberna. Goku barriendo tan rápido que la escoba se rompe. Rompe un plato por accidente mientras lo lava, roba un trozo de carne de la cocina y lo devora sin remordimiento. Elizabeth, algo apenada, intenta sonreír mientras lucha
por mantenerse sería con El uniforme revelador. Y así las horas pasaban tranquilas en la taberna Boarat. Meliodas estaba sirviendo algunas jarras. Elizabeth limpiaba una mesa nerviosa pero esforzada. Y Goku, Goku estaba sentado en la cocina comiendo un parecillo que había encontrado mientras varía distraídamente con una escoba rota. "Goku!" gritó au desde la barra. "¡Eso es tuyo! No puedes comerte la comida sin pagarla." "Eh, no, pero tenía hambre", respondió con la boca llena. Solo lo estaba probando. Ogruñó frustrado, pero antes de replicar la puerta de la taberna se abrió con fuerza. Tres hombres con armaduras de
caballeros sagrados cruzaron el umbral tensando el ambiente. Por orden del reino de lonés, dijo uno de ellos. Venimos a escoltar a la princesa Elizabeth de regreso al Castillo. No se resistan. Melioda se quedó quieto tras la barra limpiando un vaso como si nada. Elizabeth retrocedió un paso, pero mantuvo la mirada firme. No volveré con ustedes. Lo siento, pero no confío en el reino ahora mismo. Los caballeros no dudaron. Uno avanzó dispuesto a tomarla a la fuerza. Oigan, eso no está bien, dijo Goku saliendo de la cocina con la escoba aún en la mano. Ella dijo
que no quiere ir. No Escucharon. El caballero intentó apartarlo, pero en cuanto su mano rozó el hombro de Goku, este lo giró con tanta torpeza que terminó cayendo al suelo. Los otros dos se lanzaron contra él sin pensarlo. Goku soltó la escoba, esquivó los ataques con movimientos simples, naturales, como si no representaran esfuerzo alguno. un par de golpes bien medidos, nada letales y los dos caballeros cayeron También, inconscientes o al menos incapaces de seguir peleando. Meliodas no intervino, solo lo observar desde la barra limpiando el mismo vaso desde que los caballeros entraron. Auk, en cambio,
se había escondido debajo de una mesa. Y yo que pensaba que solo era un muchacho torpe con hambre, murmuró el cerdito al salir, mirando con los ojos bien abiertos a Goku. Meliodas no dijo nada al principio. Caminó hacia los caballeros inconscientes, los revisó por encima y luego se giró hacia Elizabeth. "Creo que no volverán pronto, dijo con calma. Al menos no estos tres. Elizabeth ascendió visiblemente aliviada. Goku, por su parte, se limitó a rascarse la cabeza. Incómodo. Lo siento si causé problemas. No, al contrario, dijo Meliodas mirándolo de reojo. Fuiste útil. Útil, repitió Auk. Ese
chico se mueve Como si hubiera peleado con caballeros antes. Meliodas no respondió de inmediato. Sus ojos se quedaron fijos en Goku por un segundo más largo de lo normal. ¿Qué opinas, Auk? No es un tipo cualquiera, capitán. Ese tipo esquivó como si fuera un guerrero sagrado. Hmm. Sí, tiene algo distinto. La noche cayó sobre el boarat. Ya no había clientes, solo el silencio que Queda después de una pelea. Elizabeth se sentó junto a Goku cerca de la chimenea, mientras Meliodas varía los últimos restos del desastre. El fuego iluminaba sus rostros y por un momento todo
parecía tranquilo. "Gracias por defenderme", dijo Elizabeth suavemente. Goku sonrió. No fue nada. Igual ya tenía ganas de estirarme un poco. Meliodas los observó desde la distancia, apoyado en su espada rota. No sabía quién era realmente ese chico, pero una cosa era segura, no era normal. y eso le agradaba. [Música] El sol apenas despuntaba en el horizonte cuando Goku se desperezó saliendo a la parte delantera de la taberna para estirarse. A pesar de los días que llevaba viajando con Meliodas y Elizabeth, todavía no terminaba de acostumbrarse a la enorme criatura verde que caminaba lentamente Entre los
campos. se quedó un rato observándola desde el borde del barandal con los brazos cruzados. "Esa cosa de verdad es un cerdo", murmuró con una ceja levantada sin quitarle los ojos de encima augama. Nunca vi uno tan grande. "Oye, no hables así de mi mamá", gritó Aug desde dentro, asomando solo la cabeza por una ventana de la taberna. Un poco de respeto. Goku se giró. sorprendido sin poder contener la risa. Ah, lo siento, lo siento. No lo decía en mal plan. Es que es gigante. No parece ni real. Pues créelo, porque es muy real y más
lista que tú. Bufó Auk antes de desaparecer refunfuñando. Y así con una sonrisa despreocupada. Después de eso, Goku fue a la parte principal de la taberna rascándose la nuca. El olor de la comida, aunque no particularmente apetitoso, le recordaba Que no había comido desde la noche anterior. No tardó en servirse un plato con lo que encontró en la cocina. Y ya para cuando Meliodas bajó, Goku estaba sentado a la mesa comiendo como si nada. Meliodas se detuvo en seco, observándolo con una mezcla de desconcierto y resignación. ¿Cómo puedes tragarte eso con tanta alegría? ¿Sabes que
aquí la comida no es precisamente buena? Goku se encogió de hombros con la boca Llena. He comido cosas peores, además tengo hambre. Meliodas soltó una risita y se sentó con él justo cuando Elizabeth bajaba con un mapa desenrollado en las manos. Buenos días, dijo con una sonrisa extendiendo el mapa sobre la mesa. Según el anciano del último pueblo, uno de los pecados podría estar en el bosque de los susurros. También mencionó que hay caballeros sagrados moviéndose por esa zona. Meliodas frunció el ceño. Tiene sentido. Si es un pecado capital, no lo dejarán tranquilo. Goku alzó
la cabeza tragando lo último de su comida. Y esos caballeros son fuertes como los de antes o más duros. Si están tras un pecado capital, dijo Meliodas. Serio, no deben ser como los reclutas que enfrentaste tú. serán más peligrosos. Coku apoyó un codo en la mesa y cerró los ojos un segundo. Quizá pueda ver Cuántos hay por esa zona. Se concentró, o al menos lo intentó, pero no tardó en notar algo raro. Sui se sentía inestable, como si no pudiera fluir bien. Podía reunirlo, sí, pero la energía se dispersaba. Flotaba como si este mundo la
rechazara. Mickey, susurró con el ceño fruncido. No fluye como debería. Elizabeth lo miró de reojo. Dijiste algo alzó la mirada rápidamente y le sonrió. Ah, no, nada, nada. Pero Meliodas no Dejó pasar el detalle. Lo observó en silencio. Pensativo. Ese chico definitivamente no era normal. El bosque de los susurros parecía salido de un mal sueño. Bruma espesa, árboles torcidos y un silencio antinatural. Los rayos del sol apenas se colaban entre las copas, pintando figuras fantasmales sobre el camino angosto. Goku caminaba adelante moviendo las ramas a manotazos con la emoción brillando en sus ojos. ¿Y de
verdad dijeron que hay un gigante por aquí? preguntó por tercera vez sin dejar de mirar hacia arriba. Eso dijo el anciano del pueblo, aunque no sabía si era un pecado o una bestia, explicó Elizabeth consultando el mapa. Qué emoción. Ojalá sea fuerte. ¿Tú siempre piensas en pelear? preguntó Elizabeth. No, a veces pienso en comer respondió Goku riendo. Meliodedas, que iba unos pasos más atrás, disimuló mal una sonrisa mientras Observaba como Elizabeth inclinaba el torso para mirar el mapa. Y yo, por mi parte pienso en cosas más interesantes", susurró con picardía, deslizando la mano justo debajo
del vestido de Elizabeth. "Capitán, chilló ella, saltando con el rostro encendido. ¿Qué está haciendo?" ¡Ups! Fue sin querer. La niebla me hizo tropezar, respondió Meliodas completamente impune. Goku solo los miró confundido, sin saber si reírse o hacerse el desentendido. Fue entonces cuando un silvido cortó el aire, una lanza de hielo impactó frente a ellos, agrietando el suelo. Los tres se detuvieron en seco. Desde detrás de los árboles emergió una figura vestida con armadura ligera, deporte firme y mirada sería. "Alto ahí", exclamó. "Ninguno de ustedes debería estar en esta zona. Identifíquense. Meliodas alzó las manos con
una sonrisa inocente. Tranquila, linda, solo estamos De paso. Gericho frunció el ceño. Iba a replicar, pero sus ojos se posaron en Goku. Él le devolvió la mirada y sonrió con esa sinceridad torpe y cálida que lo caracterizaba. Por alguna razón, eso la descolocó. Bajó levemente la lanza. Una sensación extraña le revolvió el pecho. Cu, ¿quién eres tú? Yo soy Goku. Mucho gusto. Le respondió con su sonrisa natural. Quericho parpadeó. Sintió como el calor subía por su cuello y se apresuró a recomponerse. "No intenten engañarme", dijo rápidamente alzando de nuevo la lanza. Recibimos informes de actividad
sospechosa en esta zona. Una figura gigante, ruidos extraños y ustedes tres justo aquí. No es coincidencia. Actividad sospechosa, repitió Elizabeth preocupada. No tengo tiempo para charlas. Tengo Órdenes de neutralizar a todo sospechoso. No me importa si eres una princesa, un tabernero o un tonto con sonrisa de idiota. Goku parpadeó. Oye, eso no fue muy amable. No me importa, bramó Gericho y con un salto se lanzó directo hacia ellos. Meliodas se interpuso con su espada rota deteniendo el primer golpe. El metal vibró por el choque de fuerzas. "¿Sabes que eres bastante intensa?", dijo con su típica
picardía. Aunque eso También es lindo. Gericho gruñó intentando empujarlo, pero Meliodas se mantenía firme, divertido incluso. Elizabeth, Goku, retrocedan. Goku no se movió. No, esta vez déjamela a mí, dijo bajando la mirada hacia sus propias manos. Esta chica pelea con algo raro que no logro sentir, pero si percibo cierta energía. Gericho al escuchar eso se lanzó contra él. Ni siquiera entiendes lo que es la magia. Eres más idiota de lo que pensé. Goku apenas logró esquivar el golpe. Un corte de viento le rozó el brazo. Dio un par de saltos hacia atrás. Guau. Eso sí
que fue rápido. Prepárate. Comenzó a llover hielo alrededor suyo. Gericho activó su magia de escarcha congelando el terreno. Goku patinó y cayó de espaldas. Poco gritó Elizabeth. Meliodas frunció el ceño. De verdad vas con todo contra él. No parece saber nada de magia. Gericho no respondió. Su deb era claro. Pero mientras levantaba otra lanza de hielo, su mirada se cruzó de nuevo con la de Goku. Él en el suelo le sonrió con la misma naturalidad de antes. No entiendo qué es eso que usas, pero no quiero pelear contigo dijo Goku poniéndose de pie. Aunque si
me atacas tendré que defenderme. Esa sonrisa. Jericho apretó los dientes y lanzó su siguiente ataque. Goku se vio forzado a impulsarse hacia un lado, cayendo sobre un arbusto. ¡Rayos! No puedo ni concentrarme. Esta energía no la entiendo. Es como si se me escapara. Intentó reunir su ki, pero era como tratar de agarrar agua entre los dedos. Desesperante. Desde atrás, Meliodas observa la escena frunciendo el ceño al notar lo que está pasando. Con una voz clara y firme, le grita a Goku. Goku, no seas terco. Esa magia no es como tus puños. Necesitas entender cómo funciona.
No te desesperes. Pocu, con el rostro confundido pero determinado, intenta nuevamente concentrarse, pero la energía de Jericho lo desconcierta. Meliodas, viendo la dificultad de su compañero, se acerca un poco más y sin perder la compostura, le explica. La magia no es algo que puedas golpear con fuerza. Necesitas sentir la energía de este mundo. No solo atacar. Es como un flujo, un control mental. No es como lo que estás acostumbrado, pero si logras Adaptarte, podrás enfrentarte a ella. Goku asiente, comprendiendo lentamente las palabras de Meliodas, pero sin terminar de entenderlo del todo. Está bien, creo que
lo entiendo. Cerró los ojos y forzó su concentración. El ki era inestable, resbaladizo, pero aún estaba dentro de él. Apretó los dientes, no podía fallar. [Risas] [Música] Gericho frunció el ceño. ¿Qué está Haciendo ese idiota? La ráfaga del cameamea estalló como un trueno celestial, arrojando una onda de luz azul que devolvió la niebla y quebró la escarcha en el aire. Gericho, sorprendida por el poder que había reunido Goku, apenas tuvo tiempo de invocar una barrera de hielo, una lanza gruesa y cristalina que levantó frente a sí como último intento de defensa. Escarcha penetrante, exclamó con
un grito desesperado, pero fue Inútil. La técnica de Goku atravesó su defensa sin esfuerzo, deshaciendo el hielo como si fuera humo y arrojándola por los aires. Jericho impactó contra un árbol. Luego cayó de rodillas y se desplomó sobre la nieve que empezaba a cuajar sobre el suelo húmedo. El bosque quedó en silencio. Goku se quedó un momento quieto, respirando agitado, con la palma aún humeante por la energía que acababa de liberar. Le temblaba ligeramente el brazo, no porque estuviera herido, sino porque sentía algo que no comprendía. Esa energía, esa magia no era como su ki
no fluía por dentro, sino alrededor, pero había logrado canalizarla, aprenderla, aunque fuera de forma torpe y primitiva. "Wow!", murmuró para sí mismo, mirando su mano. Creo que ya entiendo un poco lo que decía Meliodas. Caminó entre la neblina disipándose hasta dondecía Jericho. Ella se removía con esfuerzo, tosiendo sus cabellos mojados por la humedad. El hielo de su armadura comenzaba a derretirse. Goku se detuvo frente a ella. la observó unos segundos, no con soberbia ni con condescendencia, sino con un respeto que para él era lo más natural del mundo. Extendió su mano hacia ella. Oye, ¿estás
bien? Le preguntó con una sonrisa suave, sincera. Eres muy fuerte. No peleas como Yo, pero se nota que entrenaste mucho. Kericho levantó la mirada. El rostro le ardía. No solo por el golpe, sino por esa sonrisa, esa sonrisa limpia que no escondía burla ni lástima, solo una especie de reconocimiento simple, casi infantil. Sintió que el pecho le dolía más que las costillas. De tonto murmuró sin mirarlo directamente, mientras un leve rubor le subía hasta las orejas. ¿Qué clase de idiota sonríe después de una pelea? Goku mantuvo la mano extendida. Yo, respondió sin más. Ella lo
miró de reojo, vacilando, pero en lugar de tomarle la mano, se giró con brusquedad, se apoyó sola en el árbol y se levantó. Aún tambaleante. [Música] No necesito ayuda y no necesito tus cumplidos. No creas que me impresiona tan fácil, dijo, aunque su voz tembló apenas un poco. Goku bajó la mano rascándose la nuca aún sonriendo. No Intento impresionarte, solo digo la verdad. Ericho apretó los puños frustrada, no con él, sino consigo misma por no poder leerlo. ¿Quién era este chico? ¿Un guerrero inocente? ¿Un tonto con suerte? ¿O alguien más profundo de lo que aparentaba?
Por ahora no puedo seguir peleando contigo continuó él. Estoy buscando a un gigante que anda por aquí. ¿Lo sabías? Si te interesa, puedes venir con Nosotros. Sería divertido, creo. Jericho se quedó en silencio. Su corazón latía con fuerza y no era por la batalla. Lo miró de reojo, aún con las mejillas enrojecidas, y de pronto se dio la vuelta rápidamente dándole la espalda. Idiota! Murmuró caminando con pasos bruscos hacia la niebla, pero sin el mismo tono de hostilidad que antes. Kokula observó alejarse sin entender del todo lo que acababa de pasar. ¿Dije algo raro?, preguntó
rascándose la cabeza. Elizabeth se acercó entonces con expresión mezcla de alivio y algo más difícil de definir. Sus manos aún temblaban un poco, pero no por miedo. ¿Estás bien?, preguntó con suavidad. Sí, respondió Goku. Fue una buena pelea, aunque me costó muchísimo entender su energía, pero fue divertido. Elizabeth lo miró unos segundos en silencio, luego sonrió. Aunque su mirada se quedó clavada un instante en el senderro por donde Jericho había desaparecido, Sin saber por qué, algo en su pecho le dio un vuelco. Ya veo murmuró y comenzó a caminar delante de él. Vamos, tenemos que
encontrar al gigante. Goku la siguió alegre como siempre, sin notar el leve rubor que cubría las mejillas de Elizabeth, ni la ligera tensión en su voz. Elias desde atrás los observaba con una ceja levantada y una media sonrisa burlona. Estos chicos dijo en voz baja, no tienen idea de lo que están Provocando. La niebla se fue disipando poco a poco a medida que avanzaban. El aire seguía húmedo y denso, pero ahora podían distinguir con mayor claridad los troncos retorcidos, los elechos gigantes y raíces que emergían como serpientes del suelo. "Sigo sin entender qué tipo de
energía era esa", murmuró Goku tocándose el pecho. Era como si estuviera por fuera de mí, pero también en todas partes. "Eso es la magia", explicó Meliodas caminando con las manos en los bolsillos. No funciona así como así. No se trata solo de fuerza o concentración, es más emocional. Está conectada a la voluntad y el mundo. Puaj interrumpió Au desde el costado del camino. Eso suena demasiado complicado. ¿No puede alguien simplemente ser fuerte, patear traseros y ya? Eso intento. Rió Goku. Elizabeth caminaba a su lado, más Silenciosa de lo habitual. De vez en cuando sus ojos
se desviaban hacia Goku y luego regresaban al frente. Auglo notó. Hmm. A alguien le gustó como Goku le sonrió a Jericho canturreó con tono burlón. Cuque, claro que no. Se sonrojó Elizabeth. Solo me alegra que esté bien. Claro, claro. Replicó el cerdito rodando los ojos. De pronto, el suelo tembló. Una vibración sorda, profunda. El temblor Duró apenas un segundo, pero bastó para que todos se detuvieran en seco. Otra vez un ataque, preguntó Goku, mirando a los alrededores con atención. No lo creo dijo Meliodas entrecerrando los ojos. Este tipo de temblor es distinto, más pesado. Otro
estruendo sacudió el terreno, esta vez acompañado por un sonido rítmico. [Música] Eso definitivamente son pasos gritó Auk escondiéndose detrás de Elizabeth. Desde Entre los árboles, una silueta enorme comenzó a emerger altísima, imponente, casi etérea entre la bruma. Un cuerpo femenino de proporciones gigantescas con una melena castaña en dos coletas. cubierta por una capa que no podía ocultar su tamaño ni su fuerza. "Oh! Exclamó Goku, sus ojos brillando. Ahí está Diane, sonrió Meliodas. La gigante se detuvo al verlos. Sus ojos, enormes y brillantes como lunas de caramelo, se Abrieron con sorpresa. Capitán, capitán, capitán, capitán. Te
he extrañado tanto. Hola, Diane, respondió Meliodas agitando una mano. El pueblo cree que eres una amenaza. Eh, yo otra vez ni siquiera hecho nada esta vez, reclamó Diane inflando las mejillas. Solo estaba descansando aquí porque me gusta el bosque. Goku la observaba embobado. Caminó unos pasos adelante sin decir nada, con la Cabeza alzada. Eres grandísima. Nunca había visto a alguien así. Bueno, excepto a Ozaru, pero eso es diferente. Dijo completamente fascinado. Eres la gigante que mencionaban. Gigante. Claro que es una gigante. Es Diane. Resopló Auk. Diane bajó un poco la mirada hacia Goku, algo desconcertada
por su entusiasmo desbordante. Se sonrojó apenas. ¿Y tú quién eres? Preguntó curiosa. Soy Goku, respondió él con una sonrisa. Encantado. Eres fuerte. Peleamos. Eh. Diane parpadeó. ¿Qué? Ya empezamos otra vez. Gimió Auk. Este tipo es igual que Meliodas. No protestó Goku riendo. Yo no le toco el trasero a nadie. Meliodas fingió indignación. Oye, Piane soltó una risa involuntaria, llevándose una mano a la boca. El ambiente que al principio parecía tenso comenzó a relajarse. Los árboles del bosque de los susurros Parecían inclinarse suavemente, como si despidieran al grupo que ahora avanzaba por el sendero hacia el
exterior. Tras el caos, la neblina mágica se disipaba y por primera vez en horas, la luz del sol atravesaba las copas y tocaba los rostros de los caminantes. El fin", murmuró Diane, estirando los brazos hacia el cielo mientras caminaba con pasos pesados. "Nunca pensé que saldría tan cansada de un bosque. No es para tanto, río Goku caminando al lado de ella con las manos tras la cabeza. Te fue bien para no saber moverte con ese cuerpo tan gigante. Eh, retira lo que dijiste, enano. Bufó Diane, girando hacia él con un leve sonrojo de fastidio. Y
no soy tan torpe como pareces creer. Goku soltó una carcajada relajada. Lo sé, lo sé, pero admítelo. Te tropezaste más de una vez por no poder esquivarme. Diane infló las mejillas cruzándose de Brazos. Eso fue culpa tuya por moverte tan rápido. ¿Cómo se supone que iba a alcanzarte? Elizabeth, que caminaba unos pasos más atrás, no pudo evitar sonreír al verlos discutir como niños. Incluso Meliodas parecía más tranquilo, observando la interacción con una mirada relajada mientras llevaba su espada envainada al hombro. "Parece que hicieron buenas migas", comentó Meliodas en voz baja cruzando Los brazos. Elizabeth, que
caminaba entre él y Goku, no podía evitar reírse suavemente ante el intercambio. "Me alegra que se lleven así", dijo. Después de todo lo que hemos pasado, es bueno verlos sonreír un poco. Auk. En cambio, traía el ceño fruncido. En serio, pueden bromear como si nada. A mí ese bosque casi me da un infarto y todavía tengo hojas en las pezuñas. Aguanta, Auk. Las aventuras están para eso. Se burló Goku señalando sus patas. Además, ¿quién te manda a pisar cada charco que ves? Eso no fue a propósito. Ese musgo se veía firme. Elizabeth reía con suavidad.
El ambiente entre ellos se había tornado ligero. Incluso Meliodas, que solía mantenerse serio, llevaba una media sonrisa en el rostro mientras caminaba con las manos detrás de la cabeza. Todo parecía tranquilo, demasiado tranquilo. Goku, sin embargo, dejó de reír repentinamente, se detuvo en seco y Frunció el ceño. Lo sienten susurró. Los demás también frenaron. Diane ladeó la cabeza algo confundida. Sentir que Goku escaneaba el entorno con la mirada. Había algo extraño en el aire. No era un cambio de viento ni un ruido, era algo más, una presión, como si el propio mundo hubiera contenido la
respiración. Y entonces, como un látigo, un estallido eléctrico rasgó el cielo. La luz se curvó sobre sí misma y una figura emergió del aire como si el rayo Lo hubiese traído consigo. Una explosión de energía negra y púrpura envolvió el lugar. La figura estaba envuelta en una armadura de caballero imponente y firme. Su espada descansaba sobre su hombro y a su alrededor danzaba una aura que no era sagrada ni demoníaca, era algo corrupto, antinatural. Goku retrocedió instintivamente. ¿Qué es eso? Murmuró. Su cuerpo reconocía esa energía. No por haberla sentido muchas Veces, sino por el eco
que dejó en él. Bu. Cuando devolvió la genidama y el ataque, volvió potenciado por una oscuridad que casi no podía explicar. Era esa misma esencia. ¿Cómo es posible que no pudiera sentirlo antes? A menos que esa energía lo haya poseído recientemente. ¿Quién es ese?, preguntó Diane con una ceja alzada. Meliodas aún no había hablado, solo tensó el cuerpo sin Despegar la vista del recién llegado. Elizabeth, en cambio, lo miraba a boqui abierta. Sus ojos temblaban y su piel se tornó pálida. No, no puede ser, murmuró con un nudo en la garganta. El caballero levantó la
mirada. Sus ojos eran completamente rojos. No había alma en ellos. Giltunder gritó Elizabeth retrocediendo un paso. ¿Qué te han hecho? Goku y Diane la miraron con sorpresa. ¿Lo conoces? Es es el caballero que me protegía cuando era niña. Fue como un hermano mayor para mí, susurró Elizabeth, y sus lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos. Era noble, valiente, nunca lo había visto así. El silencio volvió a caer. Gilt no dijo ni una palabra, solo bajó su espada y sin más aviso se lanzó hacia Meliodas. El ataque fue instantáneo. Giltunder apareció frente a Meliodas en Un
destello eléctrico y descargó su espada con una violencia aterradora. Meliodas apenas tuvo tiempo de reaccionar. El choque de las hojas hizo vibrar el aire, levantando una nube de polvo y tierra. Ghh. Meliodas fue arrastrado varios metros hacia atrás, sus pies marcando una línea profunda en el suelo. Capitán, gritó Auk sobresaltado. Ese tipo está loco. Ni siquiera habló. Diane levantó el martillo, pero no intervino al ver que Meliodas se reincorporaba. No, no, está loco dijo Goku en voz baja. Está siendo controlado, o eso parece. Hilunder desapareció de nuevo. Meliodas cerró los ojos por una fracción de
segundo y giró justo a tiempo para bloquear el nuevo golpe, aunque esta vez no salió ileso. Una linia roja apareció en su brazo izquierdo y la sangre comenzó a gotear Lentamente. "TH, ese corte", susurró Meliodas. se apartó bruscamente tocando su brazo herido. Su mirada perdió la calma por un momento. Piane dio un paso al frente preocupada. Meliodas, ¿estás sangrando? Meliodas no respondió. Algo en su interior se activaba. Un instinto, una furia contenida. Su marca demoníaca comenzó a arder en su frente. No gritó Elizabeth. No te fuerces, estás Herido. Pero era tarde. Meliodas liberó su poder
demoníaco, aunque no por completo. Su cuerpo temblaba debilitado por la pérdida de sangre. dio un paso tambaleante y cayó al suelo. Apitán, murmuró Au con miedo. Hilunder volvió a levantar su espada. Su intención era clara. Esta vez no iba a detenerse. Diane se puso frente a Elizabeth, levantando su martillo con firmeza. No dejaré que te toque. Pero antes de que Hil Thunder atacara, Goku apareció frente a ellas bloqueando el paso. Ya basta. Sus ojos estaban serios, su voz grave. El viento cambió a su alrededor. No sé qué te pasa. Ni por qué estás así, dijo
mientras alzaba los puños. Pero si vas a pelear, entonces vas a pelear conmigo. Boco, dijo Giltunder, como si su mente solo pudiera procesar eso. Su voz era hueca, casi robótica. Diane apretó el mango de su martillo. ¿Qué le pasa? ¿Por qué repite tu nombre? No lo sé, pero algo me dice que a mí es a quien busca", respondió Goku sin apartar la vista del enemigo. Gilt dio un paso, luego otro. Cada movimiento creaba un zumbido eléctrico en el aire. Cuando se lanzó al frente, desapareció a los ojos de Diane. "¿Qué?" gritó ella sorprendida. Un impacto
brutal atravesó la defensa de Goku. Un puñetazo directo al estómago que lo lanzó decenas de metros hacia atrás. chocando contra varios árboles y Creando una zanja en el suelo con su cuerpo. "Pu! Gritaron las chicas al unísono. El joven Saiyahin se levantó con dificultad, tosió un poco de saliva y se llevó una mano al abdomen. Tsk, es rápido, demasiado rápido." Observó a Giltunder, quien no se había movido de su lugar, pero lo observaba con esos ojos vacíos. Su espada estaba envuelta en energía morada, retorciéndose como si estuviera viva. Este tipo no solo está usando Ki,
lo está fusionando con su magia. Y yo yo todavía no entiendo del todo cómo se manipula en este mundo. Goku respiró hondo, sus puños vibraban. Si sigo peleando así, no duraré mucho más. Hilunder se lanzó de nuevo. Esta vez Goku bloqueó, pero cada impacto era más fuerte que el anterior. Hiltunder lo superaba en velocidad y cada golpe eléctrico sacudía sus Músculos desde dentro. Los árboles crujían, la tierra se abría. El sonido del combate era como el rugido de una tormenta. No puedo seguir así, gritó Goku jadeando. Gilt apareció a su espalda y una patada que
lo hizo escupir sangre cayendo de rodillas. Oku miró sus manos temblorosas. Diane dio un paso al frente, su martillo en mano, protegiendo a Elizabeth. Goku, retrocede. Te va a matar si sigues así. Pero Goku no retrocedía. No, todavía no. Apretó los dientes con fuerza. Su cuerpo temblaba mientras levantaba los puños. No me queda otra opción. Cerró los ojos y entonces empezó la transformación. Un rugido sordo surgió de lo más profundo de su pecho. Su aura se agitó, pero no brotaba como antes. Era como si algo le impidiera acceder por completo al poder. Se forzaba, gritaba,
las venas de su cuello se marcaban, su piel se erizaba, pero el Cambio no llegaba. Gritó arrodillado, con los dedos hundidos en la tierra. Diane y Elizabeth lo miraban asombradas. A bajó la cabeza sin entender lo que ocurría, pero sintiendo la presión agobiante. "¿Qué le pasa?", preguntó Elizabeth. "¿Está sufriendo?" "No lo sé", respondió Diane preocupada. Parece como si se estuviera rompiendo por dentro. Y en efecto, Goku estaba al límite. El dolor le atravesaba los Huesos como si su cuerpo se resistiera a transformarse. El poder del super Sain no era algo fácil de alcanzar en este
mundo, donde el flujo de energía era distinto, extraño, pesado. Su mente temblaba, su cuerpo sangraba por dentro. [Música] gritó con un rugido tan desgarrador que hizo vibrar el suelo. Y entonces sucedió. Su pelo se volvió dorado. Su aura explotó como una llamarada dorada que se alzaba al cielo. Una onda expansiva lanzó polvo y piedras en todas direcciones. A se escondió detrás de Elizabeth. Pero, ¿qué clase de monstruo es ese tipo? Diane retrocedió un paso impresionada. No puede ser. ¿Qué? ¿Qué es esa forma? Elizabeth se tapó la boca con ambas manos. Ok, jadeando, apenas podía mantenerse
en Pie. Sus ojos verdes brillaban, pero su cuerpo vibraba de agotamiento. El super Sain había sido forzado a salir a costa de todo su aliento. Diane, dijo con voz entrecortada. Distráelo, por favor. Solo necesito un minuto. ¿Qué? Diane se giró atónita. No puedo explicarte ahora. Solo mantenlo ocupado por un minuto. Diane dudó por un segundo, luego asintió. De acuerdo, pero más te vale que esto funcione. Goku cayó de rodillas, las manos abiertas mirando al frente. Su respiración era pesada. Tembloroso, empezó a formar una esfera de energía azul entre sus palmas. era distinto a cualquier cameamea
anterior. Esta vez el kino fluía con libertad. Cada gota de energía parecía arrancarle vida. Su cuerpo sudaba a chorros. Estaba reuniendo toda la energía del super sain en ese ataque. Todo. Mientras tanto, Diane se lanzó Hacia Giltunder. El caballero la enfrentó sin pestañear. Vamos, idiota! Gritó la gigante bloqueando su espada. A ver si puedes con alguien de tu tamaño. Chocaron. Los movimientos de Hil Thunder eran certeros, veloces, como si pudiera predecir los ataques de Diame. Ella retrocedía, recibía cortes, sangraba, pero seguía distréndolo, cumpliendo su palabra. Goku seguía reuniendo energía, arrodillado, jadeando, con los ojos Entrecerrados
por el esfuerzo. Cada sílaba era un suplicio. Elizabeth y Auk observaban desde atrás con el corazón en la garganta. "Nunca, nunca había visto algo así", dijo Elizabeth con lágrimas en los ojos. Ese cerdo, ese cerdo va a volverse ceniza", dijo Auk aterrado. Goku apretó los dientes. La energía creció envolviéndolo por completo con relámpagos dorados estallando alrededor. Su cabello se Agitaba como si el aire ardiera. La onda de energía rugió como un dragón celestial cruzando el campo con un sonido atronador. "Diane, quítate!", gritó el jad. Diane, herrida y jadeando, apenas logró apartarse. El cameamea impactó de
lleno. Hilunder fue engullido. Una explosión envolvió todo el campo en luz. El suelo se agitó. La presión del impacto tumbó árboles, levantó rocas y derritió el aire. Cuando el polvo se despejó, no quedaba nada. Solo las piernas de Hil Thunder humeantes seguían en pie. El resto de su cuerpo había sido reducido a cenizas. Goku cayó hacia adelante golpeando el suelo con fuerza. Estaba bañado en sudor, respirando con dificultad. Su cabello volvió a su color negro. No tenía ni una gota de energía. Lo logré", susurró antes de cerrar los ojos. Elizabeth corrió hacia él. Diane la
siguió tambaleante. Augos Observó desde atrás en silencio, con respeto. El campo de batalla había quedado reducido a ruinas. El humo se elevaba entre las grietas del suelo, aún caliente por la violencia del combate. Diane apenas podía moverse. Estaba de rodillas con los ojos desorbitados. Respirando con dificultad. Elizabeth se encontraba unos metros detrás con auk entre sus brazos en completo silencio. El cuerpo de Guil Thunder ya no estaba, solo quedaban sus piernas calcinadas aún de pie por puro reflejo nervioso. Era como si el cuerpo se negara a aceptar que había desaparecido. Y Goku, él ycía boca
arriba en el centro del terreno devastado. Su cuerpo estaba cubierto de heridas. Su brazo derecho temblaba por espasmos involuntarios y el cabello dorado del super Saajin se desvanecía poco a poco, regresando a su tono negro natural. Su respiración era irregular y apenas se mantenía consciente. "¡Boku!" gritó Diane rompiendo su parálisis al ver que aún respiraba. Corrió hacia él sin pensar. Elizabeth llegó segundos después, arrodillándose a su lado. Colocó dos dedos en su cuello, luego en su muñeca. Tiene pulso, pero es débil. Está muy débil. No resistirá mucho más así. Tenemos que llevarlo a un doctor.
Ya, dijo Diane con urgencia. Meliodas también seguía inconsciente, tirado cerca de ellos, no respondía. Elizabeth se mordió el labio al ver que su brazo derecho había sido arrancado desde el hombro. tomó lo que quedaba de él, un trozo de músculo aún fresco que había quedado en el suelo y lo envolvió como pudo en un trozo de tela. "Vamos", dijo Diane tomándolos a ambos con cuidado. Los cargó con sus manos como si fueran muñecos de porcelana, temiendo causarles más daño. Elizabeth las siguió de cerca. Au va adelante, orientándolas con prisa hacia el pueblo más cercano. El
viaje fue silencioso. Diane no dejaba de mirar a Goku. Aún no entendía qué era exactamente él, pero había visto todo con sus propios ojos. Cómo su poder se disparaba, cómo su cabello cambiaba de color, cómo su aura parecía no pertenecer a este mundo. Llegaron al pueblo al atardecer. La gente los miraba con temor. Una gigante entrando con dos hombres heridos en la palma de sus manos no era una escena común. Elizabeth entró de inmediato al consultorio del único doctor del lugar, rogando por ayuda. Diane se quedó afuera. Su tamaño le impedía cruzar la puerta, así
que se sentó junto a la entrada mirando con ansiedad el interior a través de la ventana. Después de unos minutos, el doctor salió. Era un hombre de mediana edad con Lentes sucios y el rostro cansado. Iba acompañado por una joven aprendiz que le pasaba instrumentos y anotaba cosas. "Estarán bien más o menos", murmuró el doctor tras revisar a ambos. "¿Cómo están?", preguntó Diane desde afuera. El de cabello rubio necesita que le cosamos el brazo de inmediato. Si le aplicamos magia en las próximas horas, es posible que lo recupere. El otro, bueno, ese sujeto, su cuerpo
está al borde del colapso, pero es como si Estuviera acostumbrado, como si ya hubiese pasado por esto muchas veces antes. Tiene una resistencia fuera de lo normal. A este ritmo, podría despertar pronto, tal vez en unos minutos. Elizabeth exhaló aliviada. Entonces, de repente la asistente del doctor entró con fuerza a la sala. Doctor, afuera hay un hombre gritando. Dice que necesita ver a alguien llamado Meliodas con urgencia. Tiene una marca En la frente. Está desesperado. Lo dejamos pasar. Una marca. Repitió Elizabeth con el corazón acelerándose. Se acercó a la ventana y miró hacia afuera. Lo
vio. Un hombre alto de cabellos blancos, con una expresión seria y los ojos llenos de rabia y angustia. Diane también lo reconoció o al menos lo sintió. "Déjenlo entrar", ordenó Elizabeth. El hombre entró al consultorio sin decir Una palabra. Sus pasos eran firmes, casi desafiantes. Se detuvo frente a Meliodas, lo observó por unos segundos y luego habló. Mi nombre es Estarosa. No estoy aquí para disculpas ni para explicaciones. No vine a pedir perdón por lo que fui ni por lo que hice. Elizabeth lo miró con desconfianza. ¿A qué te refieres? ¿Por qué estás aquí? Porque
necesito su ayuda. Dijo señalando a Meliodas. Porque algo terrible está Ocurriendo y él o alguien como él es lo único que queda. ¿Qué ocurrió? Preguntó Auk. Estarosa bajó la mirada. Un demonio pequeño con una antena de color rosado. Su energía era insoportable. No era como la nuestra. Era como una mezcla de caos, locura y muerte. Sus ojos eran rojos. Su aura entre rosa y púrpura como si estuviera podrida. Yane sintió un escalofrío. Lo destruyó todo. La raza de los Gigantes, las hadas, los demonios, todos. Solo yo sobreviví. No porque fuera el más fuerte, sino porque
escapé, porque fui un cobarde. En ese momento, una voz se escuchó desde la camilla. Tenía una sonrisa como si estuviera jugando con todo, como si nada de esto le importara. Todos giraron hacia él. Goku estaba semiincorporado, el rostro bañado en sudor, con los ojos aún pesados por el esfuerzo. "¿Qué dijiste?", preguntó Estarosa. Parecía un niño, pero al mismo tiempo una pesadilla. Continuó Goku con la voz baja. Estarosa dudó un segundo y luego asintió. Sí, justo así. Goku apretó los dientes. Sus dedos temblaban. Elizabeth observaba con atención desde su sitio sin interrumpir. Goku estaba semiincorporado en
la camilla, su voz aún débil pero firme. La habitación estaba en silencio. Mientras afuera, a través de la enorme puerta, podía verse a Diane sentada con las rodillas Recogidas contra el pecho. No alcanzaba a oír lo que se decía adentro, pero observaba a través de la abertura con una expresión preocupada. Su tamaño la obligaba a mantenerse a distancia, aunque su mirada reflejaba que algo no iba bien. Lo enfrenté, continuó Goku. Lo tenía a punto de caer, pero algo oscuro lo corrompió. Su energía cambió por completo. Todo dio un giro y perdí el control. Y luego
desperté aquí. Estarosa, de pie a un lado, frunció el ceño. Había alguien más. Antes de que comenzara la destrucción, escuché una voz. ¿Una voz? Preguntó Elizabeth acercándose un poco. Sí, chillona, anciana, como si se filtrara por los huesos. gritaba que destruyera todo. No sé quién era, pero no era humano. Pequeño, verde, con una mirada venenosa. Poco apretó los dientes. Entonces, desde una esquina de la Habitación se oyó una voz algo burlona, pero cargada de incomodidad. Suena como esos típicos villanos de baja estatura con complejo de grandeza. Seguro que no era solo un goblin con mala
actitud. Todos giraron. Auk, que hasta ese momento había permanecido en silencio cerca de una cesta de frutas, los observaba con las orejas erguidas. Su tono había sido ligero, pero en sus ojos había algo más. Había comprendido la gravedad de todo. Goku lo miró de reojo y le dedicó una pequeña sonrisa. Ojalá hubiera sido solo eso. Nadie respondió. El silencio volvió denso. ¿Puedes derrotarlo?, preguntó Elizabeth. Oku negó con la cabeza. No lo sé. Ni siquiera estoy seguro de quién soy ahora mismo, pero lo voy a intentar. No porque crea que puedo, sino porque no hacerlo significa
que ustedes serán los siguientes. [Música] Se puso de pie tambaleándose. Llévame con él, le dijo a Estarosa. ¿Estás seguro? Goku asintió sin dudar. Él no se va a detener y yo no puedo esperar. Elizabeth se acercó con paso firme, le tomó la mano y lo miró a los ojos. Prométeme que vas a volver. Goku guardó silencio. No podía prometer eso, así que solo la miró con una pequeña sonrisa triste. Y entonces, sin decir más, salió de la sala cojeando con esta rosa siguiéndolo. El cielo se tenía de rojo mientras se alejaban. No había seguridad, no
había certezas, solo un camino adelante y la amenaza de algo que había vuelto peor que nunca. [Música] Oscuridad. Silencio. Un zumbido débil en los oídos como un eco distante de una batalla ya Terminada. Meliodas abrió los ojos. El techo era de madera viejo. Las paredes tenían grietas por donde se colaban los últimos rayos del atardecer. Estaba acostado en una cama demasiado pequeña para alguien que había enfrentado al infierno mil veces. Intentó moverse, un dolor feroz le atravesó el costado. Su brazo derecho estaba envuelto en vendas, apretado contra su cuerpo. No respondía. Aún no deberías moverte",
dijo una voz suave. Meliodas giró la cabeza. Elizabeth estaba sentada a su lado. Su rostro mostraba señales de cansancio y preocupación, pero sus ojos seguían firmes. ¿Dónde? Intentó preguntar con la voz ronca. Estás en el consultorio de un pueblo cercano. Diane te trajo cargando después de la pelea. Pelea, repitió él. Y de pronto, como una llamarada, los recuerdos le atravesaron La cabeza. Hilthunder, esa energía púpura. El corte. Goku, ¿dónde está Goku? Dijo con fuerza. Elizabeth bajó la mirada. Se fue hace poco. ¿Qué? ¿A dónde? Con esta rosa. Meliodas frunció el ceño confundido. Estarosa está aquí.
estuvo. Apareció anoche, llegó herido buscando ayuda, pero no para él, para todos. Meliodas se incorporó con Dificultad, forzando su cuerpo. Auk, que hasta ese momento estaba callado en la esquina, se acercó con seriedad. Tienes que escuchar lo que pasó, capitán. Es peor de lo que imaginamos. Elizabeth asintió tragando saliva. Meliodas, lo que te voy a decir no tiene sentido. Pero todo lo que creíamos que era fuerte desapareció. Meliodas la miró sin entender. ¿Qué estás diciendo? Estarosa fue el único sobreviviente de un ataque que acabó con los demonios. No fue una guerra, no fue una batalla,
fue una masacre. ¿Qué? La raza de los demonios fue aniquilada. Las adas exterminadas. Los gigantes desaparecieron. No hay rastro. Solo él quedó con vida y dice que no por fuerza, sino por cobardía. Por huir. No. Melioda susurró. Incrédulo. Y ahora dijo Elizabeth con un nudo en la garganta. Lo único que queda es la raza humana. El silencio se volvió absoluto. Y así Elizabeth le contó a Meliodas como Estarosa también habló sobre una criatura rosada. Al parecer, el ser que había acabado con las razas que ella mencionó antes, una fuerza inhumana que destruyó todo a su
paso. Y también habló de otra entidad pequeña y de color verde que parecía manejar o Controlar al monstruo. Y finalmente le contó como Goku, herrido y agotado, sin dudar un solo segundo, decidió ir a enfrentar esa amenaza. Solo acompañado únicamente por Starosa. Meliodas quedó en shock. El mundo que conocía había colapsado y ese idiota, ese mismo chico de sonrisa tonta, ahora se enfrentaba al infierno. Solo apretó los dientes. Entonces, yo también iré. Se incorporó con esfuerzo. Dolía, todo Dolía, pero no importaba. No me quedaré aquí mientras él arriesga todo. Meliodas, exclamó Elizabeth. Soy Meliodas y
no dejaré que ese bastardo muera solo. Dio un paso y no miró atrás. [Música] La tierra crujía con cada paso. El viento cargaba un susurro extraño, como si el mundo recordara el horror que acababa de despertar. Una grieta partía el cielo en dos. El Sol, que debería brillar con normalidad estaba teñido de rojo. A lo lejos, el silvido del aire se interrumpía con estallidos secos, como si el tiempo mismo comenzara a fracturarse. Y allí estaba él. Goku. Avanzaba a paso lento, cojeando. Su cuerpo maltrecho aún no había sanado y cada fibra de su ser gritaba
que se detuviera. Pero sus ojos, sus ojos ardían con una resolución que no tenía nombre. A su lado, Estarosa caminaba en silencio. No eran aliados ni amigos, solo dos supervivientes obligados a mirar el abismo. Ya puedes sentirlo, ¿verdad?, murmuró Estarosa. Goku no respondió, solo alzó la vista. En el horizonte, una montaña se deshacía en polvo, como si una criatura invisible hubiese respirado sobre ella. "Sí", susurró Goku. Está cerca. El suelo tembló, no por un terremoto, Era un latido, como si algo enterrado bajo tierra comenzara a despertar. Goku se detuvo. No tengo el poder. No tengo
el plan. Ni siquiera sé si puedo levantarme una vez más después de esto. Cerró los ojos, respiró y entonces abrió los puños. Pero no me importa. Estarosa lo miró de reojo. Había algo en ese chico, algo que lo hacía parecer más humano que cualquiera y al mismo tiempo más monstruoso que cualquier demonio. Entonces, dijo el demonio con tono Áspero, supongo que moriremos juntos. Goku sonrió, pero esa sonrisa ya no era la de antes. No voy a morir hoy susurró. No, mientras quede alguien a quien proteger. Un segundo después, el cielo explotó. Un rayo de energía
púrpura cayó desde las nubes como un martillo, abriendo un cráter en el suelo a solo unos metros de ellos. Y en el centro de ese cráter, una figura flotaba pequeña, rosada, sonriente, pero En sus ojos había muerte. [Música] [Risas] [Música] Goku dijo Kidwarina y vacía. Te mataré. La tierra estaba en silencio. Kitburg flotaba en el aire sonriendo. Sus ojos inyectados de rojo como dos faroles de locura. Giraba lentamente como si saboreara el momento. Y entonces un destello verde Apareció tras él. Una grieta se abrió en el espacio mismo. Una figura emergió de ella envuelta en
una túnica larga flotando con una risa que no pertenecía a este mundo. El sonido era agudo, chirriante. Al fin, al fin lo encontré. Goku frunció el ceño al instante. Ese rostro, esa piel arrugada. Babid, gruñó Goku tensando el cuerpo. La criatura rió aún más fuerte. Babidi va, ese tonto fue mi fracaso. Mi nombre Es Vividi, su padre. Estarosa lo miró con el ceño fruncido. Así que tú fuiste el que creó a ese ser. Exacto. Asintió Vivid cruzando los brazos con un aire teatral. Y vine a terminar lo que mi idiota de hijo no pudo. Desperdició
el mayor poder jamás concebido en este universo. Bu. Una obra perfecta. una mezcla de caos, regeneración, magia y destrucción. ¿Y qué hizo ese imbécil? Lo usó para jugar. Su voz se volvió un grito grotesco. Lo convirtió en un juguete. Lo dejó distraerse con niños y dulces. Se dejó vencer por ti. Señaló a Goku con un dedo tembloroso de rabia. Por ti, maldito Saiyahin. Tú arruinaste todo. Tú casi destruyes mi obra. Tú llevaste a mi hijo a la tumba. Tú no entiendes nada", dijo Goku con voz grave. "Buo necesitaba ser una herramienta para destruir. Podía haber
Sido otra cosa. ¡Cállate! Escupió Vivid sacando una esfera luminosa de su manga. ¿Ves esto? Esta maravilla me permitió rastrear tu energía a través de dimensiones. Desde que tu patético cuerpo fue desintegrado por la genidama corrompida, te busqué y aquí estás en una dimensión donde no hay nadie que pueda detenernos. Esta rosa se adelantó un paso. Te equivocas. Oh, ¿y tú quién eres? Un demonio reformado. Patético. Tu especie Ya es polvo. Río Vivid con malicia. Solo queda la raza humana y adivina que será la próxima en caer. Bu bajó lentamente junto a su creador. El aura
púrpura que lo envolvía vibraba como si respirara. Su sonrisa ya no era infantil, era hambre. Goku dio un paso adelante. Estarosa, este no es tu combate. ¿Estás seguro de eso? Sí, respondió Goku con el ceño bajo. Él me está buscando y yo a él se Adelantó. Esta pelea es mía. Estarosa lo miró por un segundo, luego asintió y se quedó atrás. No mueras. Goku sonrió, pero era una sonrisa amarga. Intentaré no hacerlo. Entonces, B desapareció. Una explosión de humo y rocas estalló detrás de Goku. El Saiyahin apenas tuvo tiempo de girarse para bloquear el primer
golpe, pero el segundo, el tercero y el cuarto impactaron como Truenos, sacudiendo su cuerpo como un saco de huesos. "Tch, es más rápido que antes", murmuró mientras era lanzado al aire. Bu apareció sobre él con un puñetazo descendente que lo estrelló contra el suelo como una bala. El cráter rumeaba. Estarosa dio un paso, pero se detuvo. Pu seguía en pie. No puedo, jadeó escupiendo sangre. No puedo pelear así. Pero entonces, [Aplausos] una explosión de energía roja brotó de su cuerpo. El aura rojiza lo rodeó como fuego salvaje. Su fuerza se multiplicó por momentos. Sus músculos
vibraron, sus venas se marcaron como raíces de árbol bajo su piel. Goku apareció frente a Bu como un relámpago y conectó un puñetazo directo en la mandíbula. El impacto resonó con violencia, lanzando una onda de choque. Bu se movió apenas, solo retrocedió un Paso y luego sonrió. Goku sintió su hombro crujid. El retroceso del golpe lo lesionó a él más que a su enemigo. No puede ser, susurró con los dientes apretados. contraatacó de inmediato. Una patada directa al abdomen lo dobló en dos. Kayó no fue suficiente. No era nada, gritó mientras caía al suelo, rodando
con la espalda hecha un desastre. Trató de levantarse, sus piernas temblaban. No puedo ni transformarme, Escupió con rabia. intentó canalizar energía hacia el super sai yahin. Por un instante, su cabello chispeó, pero una punzada lo atravesó desde la nuca hasta el pecho. Su corazón latía descontrolado. Si me transformo, mi cuerpo explotará. No aguantaría el super sayayin, ni mucho menos el dos. Golpeó el suelo con el puño, jadeando. sea, si tan solo pudiera pelear de verdad. miró sus manos cubiertas de Sangre y polvo. "Soy patético", murmuró. "Ni siquiera puedo mantenerme en pie." Bu bajó caminando lentamente
hacia él como un verdugo disfrutando del sufrimiento. Su aura púrpura se retorcía con cada paso. Y en ese momento, en el punto más bajo, las voces sus voces lo envolvieron otra vez. Goku, Goku, Goku, Goku. Papá, Goku, Kakaroto, el tus manos. Respiró y lo comprendió la Genkidama. Un destello de esperanza. La única opción volteó a esta rosa con la cara hecha un desastre, pero los ojos encendidos. [Música] Estarosa, necesito que lo distraigas, ¿eh? Voy a reunir energía toda la que pueda. Solo consígueme tiempo. Estarosa lo miró por un segundo, luego asintió desenvainando su espada. Te
lo daré. Y rugió lanzándose hacia Bu. Boku cayó de rodillas. Dolor, frustración, sangre. Alzó brazos. Estarosa cargó con todo. Su espada se encendió con su aura demoníaca y su mirada ardía con una furia contenida. Se abalanzó sobre Kitbur como un relámpago negro. Gritó cortando con fuerza sobrenatural. Bu bloqueó el ataque con su brazo, sonriendo como si le divirtiera. El choque entre los dos desató una onda De presión que partió la tierra. Esta rosa atacaba con velocidad y rabia, pero Bu apenas retrocedía. Sus movimientos eran erráticos, impredecibles. Cada vez que lo tocaba, su cuerpo se deformaba
para evitar el corte y luego contraatacaba con ráfagas de energía Mientras tanto, Goku estaba arrodillado con los brazos en alto, pero la energía no formaba una esfera. No, la energía se filtraba hacia su pecho, más exactamente hacia su corazón. ¿Qué? Susurró con los ojos entreabiertos. ¿Por qué no se forma? No podía comprenderlo al principio. Las plantas, los árboles, las piedras incluso estaban latiendo. Todo el mundo respiraba con él. Las criaturas escondidas en cuevas, los aldeanos heridos, los demonios sobrevivientes, uno por uno, levantaban lentamente sus manos al cielo como si algo invisible los llamara. No escuchaban
palabras, escuchaban una Presencia, una súplica silenciosa, un eco del corazón. Y entonces Goku la asintió. Todos ustedes murmuró. La energía no era como el kira luz ni calor, era todo magia sagrada, magia demoníaca, magia de vida, de muerte, de tierra, fuego, viento. Todo se estaba albergando en su corazón. Sus músculos comenzaron a sanar. Sus heridas se cerraban lentamente, sus venas la hacían con más fuerza. El corazón bombeaba más que sangre, Bombeaba esperanza. En otro lugar, Meliodas se detuvo en seco. El cielo se volvió gris. El mundo entero parecía contener el aliento. Lo sientes, murmuró Elizabeth
mirando al firmamento. Se tapó el pecho con su pata. Es como si alguien estuviera pidiendo ayuda. Sin hablar, Diane miró sus manos. ¿Qué es esto? Nadie dijo nada más. Los cuatro levantaron lentamente las manos, sin Entender por qué, como si un impulso los atravesara, como si el alma de alguien querido los tocara por dentro y les dijera, "Ayúdame solo un poco más." En el campo de batalla, Goku jadeaba. El suelo bajo él estaba seco, la hierba muerta, los árboles vacíos porque todo estaba en él. "Esto no es una genkidama", susurró con los ojos abiertos. Húmedos
es el mundo. Toda la energía vital, toda la magia, todo Estaba en su corazón y entonces lo entendió. Este mundo me está confiando todo, no puedo perder. El corazón le ardía, pero no de dolor, de vida. Se levantó. El aire a su alrededor vibró. Tarosa, que estaba siendo arrastrado por Buu, se detuvo al sentir el cambio. Buu también se volteó y entonces Goku bajó los brazos. Su cabello aún era negro, pero su mirada era dorada y la tierra tembló suavemente como si el mundo susurrara su nombre. El viento se detuvo. El mundo observaba. Oku, aún
en su estado base, respiró hondo. El corazón le latía con la fuerza de miles porque no solo era suyo y entonces desapareció. En un instante apareció frente a Buo. Un puñetazo directo a la cara. El monstruo rosado voló varios metros hacia atrás, impactando contra el suelo, Arrastrando rocas, fuego y humo en su camino. Starosa, ensangrentado, con el cuerpo desgarrado y la respiración agónica, apenas logró girar la cabeza. Goku lo miró por un segundo, su expresión era serena. Gracias, Estarosa. Ahora déjame encargarme de todo esto. Y alzó su aura. El suelo tembló. Su cabello se agitó
violentamente flotando como fuego al revés. [Música] Su aura era violenta, rugiente pero pura. Super Sain 3. Pero esta vez no había desgaste. Su energía no se evaporaba como antes, fluía con naturalidad, como si el mundo ya fuera parte de él. Aquí vamos, Bu! Gritó Goku y la batalla comenzó. El choque entre ambos fue colosal. El super Sain 3 brillaba con fiereza. Cada impacto, cada golpe sacudía montañas. Bu contraatacaba con velocidad y fuerza inhumana, desatando ráfagas que partían la tierra. Goku logró igualarlo por momentos, pero no era suficiente. Este Kidbu era otra cosa. Estaba más allá
de lo que conocía. Una fusión de caos, magia corrupta y divinidad oscura. Cada vez que lo golpeaba, el dolor lo devoraba por dentro. No era suficiente. Y entonces, idiota gritó una voz entre el caos. Una piedra le golpeó la cabeza. Goku giro a lo lejos. Jericho, ensangrentada, casi arrastrándose, lo miraba con ojos furiosos. ¿Qué estás haciendo? ¿Piensas caer aquí? Toda la esperanza del mundo está puesta en ti. Es que no lo entiendes. Goku abrió los ojos. Su corazón dolió. No por el combate. Gericho estaba viva. Pero antes de poder decir algo, un rayo púrpura lo
atravesó. Ah. Ah, gritó cayendo de rodillas. Ibid flotaba, su mano aún alzada, la Risa podrida escapando de su garganta. humana entrometida escupió. Esto no es asunto tuyo. Jericho cayó. Su cuerpo quedó inmóvil en el suelo, cubierto por la ceniza flotante. Goku miró y algo dentro de él se rompió. No susurró. Sus pupilas temblaban. No te lo perdonaré. ¿Cómo te atreves? Una explosión de energía dorada mezclada con rojo y azul lo envolvió como una tormenta. El aura subía al cielo. No era Super Sain Yahin 3, no era cuatro, no era cinco, era algo nuevo. Su cabello
se acortó rojo, liso, fluido. Su cuerpo era más delgado, más veloz. Sus ojos eran fuego, super sai yahin Dios. El mundo entero pareció inclinarse ante esa presencia. Esto ya no es por mí, dijo con voz grave. Es por todos. Y se lanzó contra Buo. La pelea cambió. Ahora era Goku quien tenía el control. Sus golpes eran Limpios, certeros. Su velocidad inalcanzable. Bu gritaba. Cada intento de ataque era bloqueado, devuelto, anulado. La diferencia se había vuelto brutal y Goku ascendió al cielo. Este será el final. Extendió las manos. Una esfera de energía azul y blanca pulsante
comenzó a girar sobre sus palmas. Pero no era una genidama, era todo. I magia, c voluntad, el alma del mundo. [Música] Desde abajo, Vivid gritaba, "Eres un maldito egoísta, igual que tu raza. Si lanzas ataque, destruirás este planeta y todo lo que juraste proteger. Goku lo miró desde el cielo, no respondió, solo cerró los ojos y apretó el aura. Esta en el suelo contemplaba el cielo jadeando. Meliedas, Diane, Elizabeth y Augu Llegaron corriendo y vieron la figura flotante. Boku, transformado. Luminoso, ¿qué está haciendo? Gritó Diane. Va a destruir el planeta. Está loco exclamó Auk. Sarosa
miró sin apartar la vista. No va a salvarlo. Goku se teletransportó al instante frente a Buo. Buo no tuvo tiempo de reaccionar. [Música] La explosión fue divina. El cielo rugió. La tierra se curó. Todo lo que existía se tinó de azul y blanco. Igur fue desintegrado. No hubo gritos, solo paz. El viento estaba quieto, el cielo gris y entre las rocas humeantes, el cuerpo de Son Goku permanecía de pie sin moverse. Su mirada perdida, sus manos temblorosas, el cabello en su forma base, flotando suavemente como si aún quedara magia en el aire. Lo había logrado.
Había salvado el Mundo, pero algo no estaba bien. Goku no sonreía, no celebraba, no gritaba victoria. Miraba al horizonte con una expresión amarga, silencioso, culpable, vacío. Gericho susurró. Recordó sus palabras, su rabia, su coraje. Recordó como ella lo despertó cuando más lo necesitaba y también, ¿cómo no pudo salvarla? Lo siento", dijo apenas con un hilo de voz. Fue entonces cuando Elizabeth, Diane y Au corrieron hacia él desde la colina. Habían visto la explosión, la luz y por fin lo veían. "En pie, Boku!" gritó Diane. "¿Estás bien?", preguntó Elizabeth con las manos extendidas. Eso fue una
locura. "Eres increíble." balbuceó Auk temblando, pero cuando llegaron frente a él se detuvieron. Goku no respondía, solo los miró y sonríó. Una sonrisa triste, una sonrisa que lo decía todo. Una despedida. Goku preguntó Elizabeth dando un paso más cerca y entonces una partícula de su hombro se desintegró. Luz dorada pura. Luego su brazo, luego su pecho. ¿Qué está pasando? Gritó Diane. Goku A se acercó con terror. Oye, no, no, no, no. ¿Qué es esto? Goku bajó la mirada. Su cuerpo brillaba. No sentía miedo ni dolor, solo paz. Parece que ya es hora. Elab cayó de
rodillas. Las lágrimas brotaban sin permiso. ¿Por qué? ¿Por qué te estás yendo? Aún aún no hemos Terminado. Yo ya no pertenezco aquí, dijo Goku casi en un susurro. Diane intentó extender la mano para detenerlo, pero al tocar su hombro solo rozó luz. Goku dio un último paso hacia ellos. Gracias por dejarme pelear por ustedes. Y entonces se desintegró. Luz dorada arrastrada por el viento como ceniza sagrada, como si el mundo lo estuviera reclamando. Elizabeth cayó hacia delante llorando. Diane apretó los dientes mordiendo sus propias lágrimas. Augo decir nada, solo miró al cielo buscando algo que
ya no estaba. Y así la luz se disipó. Y con ella el último vestigio de un guerrero que no pertenecía a ese mundo, pero que lo defendió como si fuera suyo. Goku no murió como un héroe ni como un dios. murió como lo que siempre fue, un protector. Y así el mundo de Britannia Sobrevivió gracias a un extraño que cayó del cielo. [Música] [Música]