La economía peruana es considerada como un raro ejemplo de estabilidad económica en América Latina. Esto, a pesar del descontento por la profundización de la desigualdad, el trabajo informal y la inflación - como en otros países de América Latina - a causa de la pandemia, que ha frenado la economía y su crecimiento. Sin embargo, las cifras macroeconómicas de la historia reciente de crecimiento del PIB de Perú, son citadas como ejemplo de éxito.
Y muchos economistas coinciden en que una de las razones es que su moneda, el sol, es una de las menos volátiles de América Latina, es decir, está entre las que menos ve oscilar su valor con respecto a la moneda de referencia, el dólar. Tiene un comportamiento relativamente estable y sin tendencia a las fuertes devaluaciones típicas de otras economías de la región. ¿Cómo lo ha logrado?
Pues gracias a una estrategia del Banco Central de Reserva del Perú conocida como "flotación sucia", que explicamos en este video. Empecemos por entender la importancia del dólar y de su valor respecto al resto de monedas, que se ha convertido en un medidor de cómo va la economía. Es como “el referente” en cuanto a monedas porque es una moneda confiable.
Es decir, los mercados tienen confianza en la capacidad de Estados Unidos, la mayor economía del mundo, para pagar sus deudas. Esto la hace una moneda fácil para el comercio mundial y por eso el precio del dólar es clave para la economía de los países. Más aún en economías como las latinoamericanas, en las que la moneda estadounidense se utiliza en muchos intercambios, servicios y créditos.
Y por eso se teme que ocurra una devaluación de la moneda local. Porque generalmente cuando esto pasa suele ser un síntoma del impacto negativo de problemas económicos externos o la pérdida de confianza en la moneda del país. Así existen al menos tres modelos o fórmulas de régimen cambiario que se aplican para mantener a raya el valor del dólar.
Por ejemplo el tipo de cambio fijo: se fija un precio al dólar y se mantiene constante en el tiempo. El Banco Central tiene que intervenir en el mercado comprando o vendiendo dólares según sea necesario para modular la oferta y la demanda, y así mantener el tipo de cambio en el nivel deseado. Este es el tipo de cambio menos utilizado.
En América Latina, Bolivia aún lo mantiene y estuvo vigente en la Venezuela chavista durante años. Luego está el tipo de cambio flotante o flotación limpia, donde el tipo de cambio se mueve libremente. El Banco Central no interviene por lo que puede haber muchas fluctuaciones en el precio.
Este es el modelo que siguen los países europeos que comparten el euro, o en América Latina, por ejemplo, Chile. Esto puede dar lugar a grandes oscilaciones influidas por la coyuntura o factores económicos externos. Y el tercer modelo es el de la llamada "flotación sucia" que sigue Perú además de India, Singapur, Turquía e Indonesia y que combina los otros dos modelos.
En Perú comenzó a aplicarse en la década de los 90. La hiperinflación que sufría el país destruyó el valor de su moneda entonces, el inti, y el presidente Alberto Fujimori inició una agresiva reforma económica que trajo consigo una nueva moneda: el sol. Mantener estable la nueva divisa se convirtió en prioridad de su gobierno.
En la flotación sucia, no hay precio fijo para el dólar, el precio fluctúa según el mercado pero de manera limitada. Pues hay una intervención también limitada del Banco Central en el mercado. Generalmente el Banco Central rema en contra de la corriente en el mercado cambiario.
Tiende a comprar dólares cuando el tipo de cambio baja, y tiende a vender cuando el tipo de cambio sube, así logra mantener su cotización relativamente estable. Pero los economistas apuntan a que la diferencia más importante con otros sistemas está en que Perú no tiene reglas fijas antes de la intervención. Y precisamente este detalle resulta clave para contener la volatilidad.
En el caso de Perú no se sabe con claridad cuándo, ni cuánto va a intervenir el Banco Central lo que hace difícil que se manipule el sistema y la moneda se dispare o caiga su precio pues la incertidumbre disuade a los especuladores. Pues aquellos que decidan especular contra el sol peruano, se pueden encontrar con una intervención del Banco Central que haga que la inversión sea un fiasco. Lo que hace el Banco Central de Reserva de Perú es comprar dólares en momentos propicios para mantener sus niveles de reservas y así puede intervenir cuando haga falta.
Y lo compra cuando el dólar está bajo. Esta estrategia le ha permitido a Perú convertirse en uno de los Bancos Centrales de América Latina con más reservas internacionales con US$76. 100 millones, lo que significa un 30,5% del Producto Interno Bruto de Perú.
Por ejemplo, Chile, con un PIB superior al peruano, cuenta con aproximadamente 30 mil millones de dólares menos de reservas. Y esta cantidad de reserva es muy importante para la credibilidad del Banco Central en el mercado, pues hay confianza de que si es necesario, va a contar con recursos suficientes para mantener a flote la moneda. Según el ranking de divisas que elabora la agencia Bloomberg, el sol es la tercera moneda latinoamericana que mejor se ha comportado frente al dólar en 2022, solo superada por el peso uruguayo, algo que los economistas atribuyen a esta política de "flotación sucia".
Pero claro, tener una moneda relativamente estable, está lejos de ser la solución a todos los problemas de la economía peruana que como dijimos al inicio, enfrenta los mismos desafíos que otros países de la región.