amor y gracia sean sobre ti, sobre los tuyos en este día hermoso que el Señor nos regala. Está nos regala. Estamos para iniciar nuestro tiempo hermoso devocional al despertar.
Así que te invito a despertar y a despertar a alguien. Qué bueno que estás ahí, qué bueno que estás conectado. Inmediatamente comparte este link porque el tiempo que comenzamos hoy es un tiempo que de todo corazón y con todo este gozo que que llevo y traigo de parte del Señor, entiendo y sé que lo necesitas, lo necesitamos.
Así que qué bueno que estás ahí transmitiendo en vivo desde nuestro canal de YouTube, Pastora Judith Girirón, República Dominicana. Recuerda compartirnos si estás fuera de nuestro eh de nuestra nación, República Dominicana, la banderita de tu nación. Y qué bueno que estás con nosotros.
Bendicimos en el nombre de Jesús, aleluya, cada vida que se conecta y vamos a ver saludando eh cada persona, representando una familia que está conectada ahí. Vamos a ponernos a cuentas con el Señor y vamos a estar presentándonos en oración en este día. Eh, como hemos ya anunciado en nuestros en nuestras redes, ya sea Instagram, ah, Facebook, en algunos otros medios, WhatsApp y también en este nuestro canal de YouTube.
Queremos comenzar un tiempo con derrotando algunas algunos enemigos que están haciéndole frente a nuestras vidas y a veces combatimos o peleamos desde el desconocimiento. Entonces, esta programación es para hacer de nosotros esa conciencia de que somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Gloria al Señor.
Y por él estamos aquí. Bendito el Señor. Así que despertando, despertando a alguien bendecida a todas esas mujeres bellas, eh, esas Marías que se levantan temprano.
Bendito el Señor. Y a esos hombres también de honor y de valor que se integran a esta programación. Vamos a orar y en este tiempo de oración vamos a eh presentar nuestras vidas y también nuestras casas y nuestras familias delante de el Señor.
Gloria al Señor. Y hoy eh te cuento de lo que se va a tratar esta nueva serie que va muy enfocada en lo que es la sanidad y salud e del alma. Amén.
Señor, gracias en esta mañana que nos reunimos en este momento y en este tiempo devocional. Aquí traemos nuestras vidas. Aquí estamos delante de ti, delante de tu presencia, Señor, sabiendo que eres el Dios inigual, Padre, un Dios de amor, un Dios de misericordia, Dios de gracia, un excelente padre que está pendiente de todas nuestras necesidades, nuestras necesidades físicas, nuestras necesidades del alma, nuestras necesidades emocionales, nuestras necesidades espirituales.
Gracias, Señor, por tu cuidado eterno, no solamente de un día, sino de cada día y de cada mañana. Por eso te damos gracias en este día por el día de hoy que nos concedes estar delante de tu presencia para aprender, para disfrutar, para ser plenos en ti, para, Señor, aprender de lo que tienes eh para darnos en este día a través de tu palabra. Yo presento mi vida, presento mi familia, Señor, y cada persona que está ahí conectada a través de estos medios que tú has provisto la ciencia al hombre para que podamos de una manera impresionante conectarnos, no importando, no importando la distancia, el lugar, la hora o el momento.
Estamos reunidos, Señor, y a ti, mi Señor, que no tiene que no tiene límites de tiempo, estás escuchando esta oración. Gracias, gracias. Y venimos con alta necesidad, la necesidad, Señor, de venir a ti, de estar contigo y de permanecer contigo.
Gracias por enviar a tu hijo a la tierra, por por tener a Dios en la tierra, un Dios visible, aleluya, un Dios que podemos eh conocer y ser de referencia en nuestras vidas, en todas las cosas que tenemos que hacer. un Dios conocido, un Dios pronunciable. Gracias y gracias por ese sacrificio que nos dio la oportunidad de tener un nuevo comienzo, una transformación, una metanoia.
Gloria al Señor. Ese sacrificio eh a precio de sangre fuimos comprados por ese sacrificio que Jesús hizo en la cruz del calvario y gracias por dejar al consolador, el consolador, el Espíritu Santo que vive dentro de nosotros y vive cada día haciendo mejoras. Espíritu Santo, te pedimos en esta mañana que vengas en este momento en cada corazón haciendo tu obra hermosa de hermosear nuestras vidas, nuestro carácter y conectar nuestras vidas a la esencia que es nuestro Señor.
Gracias en esta mañana y gracias por cada persona, Señor. Si hay alguno que esté enfermo, te pedimos en el nombre de Jesús que seas haciendo el milagro ahora, que toda enfermedad sea echada fuera. Si hay un dolor que se ha quitado, si hay alguna, bendito el Señor, alguna enfermedad genética, alguna enfermedad de herencia, alguna enfermedad viral, alguna enfermedad adquirida, alguna enfermedad, bendito el Señor, no importa el índole, en la cruz del Calvario fueron todas clavadas.
Y yo creo en esa promesa porque fue una promesa dada que tenemos que recibir. Yo la recibo en esta mañana para cada hermano que está ahí, para cada persona que está ahí enferma, sánales, ya sea una enfermedad de la psicis, de la mente, ya sea una enfermedad del cuerpo, física, ya sea una enfermedad emocional y ya sea una enfermedad espiritual. Tú eres el Dios que ha muerto y has sanado nuestras heridas a través del sacrificio de la cruz.
Gracias, Señor. Nos consideramos sanos y declaro el milagro de la sanidad en cada persona. Tú lo haces, Señor.
Yo lo creo. Tú dices sí y yo digo amén. En el nombre de Jesús.
Amén. Amén. Amén.
Amén. Hermosa gente, qué bueno que están ahí todos conectados. Le damos la bienvenida a cada persona que se conecta y le recordamos que inmediatamente le dé like a este a esta programación, a este contenido y también hagas eh el ejercicio de despertar a alguien que todavía no se ha enterado que ya arrancamos, arrancamos y arrancamos, señores, con todo, con todo.
Qué bueno. Con todo. Saludamos a eh a nuestra gente hermosa desde República Dominicana y a todos los que se conectan ahora y en la posteridad.
Buenas tardes, buenas noches, buenos días, según el tiempo que nos conecta. Y desde nuestro canal queremos agradecerte eh la oportunidad que nos has dado de entrar a tu hogar, de entrar a tu casa, de entrar a tu a tu vida a través de este tiempo de oración y palabra, a través de este comenzar en la palabra desde la mañana. Y sabes qué, tenemos que pedir el pan de hoy.
Así que eh haz esto conmigo y dile, "Señor, el pan de cada día dánoslo hoy. Ese pan fresco, ese pan nuevo que ya está listo, que ya está preparado, recién horneado. Te pedimos, Señor, que nos los des hoy.
Lo queremos hoy, Señor. Sí, lo pedimos hoy. Queremos la palabra de hoy.
Queremos la revelación de hoy. Queremos la ciencia de hoy. Queremos la bendición de hoy en el nombre de Jesús.
Amén. Amén. Declaro bendición de las palabras sobre ti.
Jehová te bendiga y te guarde. Haga resplandecer su rostro sobre ti, tenga de ti misericordia y ponga en ti paz. Bendito el Señor.
Jehová es tu pastor y nada te faltará. Y él te pondrá en lugares de delicado pasto y te pastoreará. te pondrá en una mesa y aderezas esas mesas la va a aderezar delante de tus angustiadores.
Él va a ungir tu cabeza con aceite y todo ataque mental tendrá que irse porque la unción del santo está sobre ti. Bendigo la vida que está ahí presente en la palabra y en el nombre de Jesús y que a causa de la unción todo yugo se va a podrir. Todo ataque en el nombre de Jesús tiene que salir porque por por un camino vendrán tus enemigos, pero por siete el Señor lo hará salir.
Jehová te pondrá por cabeza y no por cola. Te pondrá y no atrás. Bendecirá tu camino mientras te mantengas en su presencia.
Y desde hoy el Señor se la va a lucir contigo. Bendigo tu vida bajo todas estas bendiciones en el nombre poderoso de Jesús. Y usted dice, "Amén.
" Amén. Te recuerdo que por favor le compartas a alguien y no se te olvide darle like. Hoy vamos a comenzar un tiempo y el tema de este día que está enlazado en todos los temas que subsiguiente vamos a estar tratando y el tema de esta mañana es la mayor conquista.
Bueno, repite ahí y escribe la mayor conquista. ¿Cuál será la mayor conquista que todo ser humano puede tener? Y ahí queremos trabajar la palabra en esta mañana, porque ciertamente somos conquistadores.
Vivimos en países que de alguna manera alguien se atribuyó en algún tiempo la conquista de ese país. Por ejemplo, en nuestra nación en el 12 de octubre se habla de un tiempo de ahora le pusieron el encuentro entre dos culturas, pero cuando ella era niña se le decía e el día de la raza o se le decía el día de la de la de de del descubrimiento de América, pero ya estábamos descubiertos y usted descubre lo que estaba eh oculto. Entonces, por eso luego la gente entendió que ya había una civilización y una etnia viviendo en por lo menos nuestra nación.
Yo sé que también muchas naciones ahí, porque recuerdo un tiempo que estuvimos haciendo un tiempo de oración eh por cada nación y el Señor de una manera hermosa, a través de la historia y también de la palabra pudimos eh aprender de cómo muchas maldiciones en las naciones comenzaron desde su origen y también comenzamos a orar desde el origen. Así que hoy yo quiero recordarte que todos tenemos un origen en Dios, que a pesar de que el enemigo se haya inventado un origen de desastre, un origen, una infancia e con muchas dificultades, antes de usted nacer ya usted estaba en el corazón de Dios. Así que su origen va más allá del que usted conoce aquí en la tierra.
Bendito el Señor. Así, así estamos entonces con la mayor conquista. No sé que has conquistado una carrera o que has conquistado un territorio, eh, que has conquistado a los hombres.
Le encanta decir que conquistaron a las mujeres y después ellos tratan de decir que no, que la mujer fue la que lo conquistó. Pero también hay mujeres que conquistaron a un a su pareja, eh, tal vez conquistaron un terreno inóspito en negocios y pudieron entrar con un con un producto. Tal vez conquistaron el corazón de un hijo que se separó, se apartó de la familia, tal vez conquistaron a la familia que de alguna manera se había apartado, se había separado.
Yo no sé en qué área y en qué tipo tú puedes plantear la palabra conquista, pero la palabra conquista habla de tomar el control y también habla de conquistar un enemigo. Entonces, cuando tú dices, "Conquisté", es porque ya tú Entonces nosotros sabemos que tenemos de parte del Señor nos regaló lo que se llama el libre albedrío. Bien, con el libre albedrío muchos de nosotros lo que hemos hecho es darle el control de nuestras vidas al que puede bien manejarla.
Y nosotros nos hemos convertidos convertido en los administradores de esta vida que entendemos que ya no es nuestra, sino que le pertenece a Dios. Pero como esos administradores, hoy vamos a tomar en serio esta palabra de conquistadores. Bien, ¿qué área has conquistado en tu vida?
Y te recuerdo que conquistar significa tener el control. ¿De qué áreas tú tienes el control? Y no es de boca, ¿de qué área tienes el control?
Y también en qué área has conquistado, has derrotado, oiga la palabra, derrotado. Has derrotado a un enemigo. Cuando nosotros pensamos en en puntos de guerra, la Biblia en el Antiguo Testamento, generalmente en los libros de en el libro de Reyes, primera y segunda de Reyes, primera y segunda de Crónicas, nosotros vemos muchas guerras, muchas tierras por conquistar.
En el libro de Josué vemos la gran conquista, eh Josué el gran conquistador. Pero antes de Josué vemos a un Moisés que también fue un hombre que en el desierto también tuvo que lidiar y conquistar muchas, muchos enemigos. Entonces, en base a esa área, yo quiero que usted piense y vamos a tomar el ejemplo del pueblo de Israel y de ese tiempo de la mayor conquista, que la mayor conquista en Israel se describe en el libro de Jueces, en el libro, perdón, en el libro de Josué, a partir de su capítulo 6, donde habla de aquella conquista de Jericó.
Pero antes de ella se estuvo hablando de unos reyes que e Josué había derrotado y que Moisés también había derrotado algunos que dejó para que Josué derrotara. Entonces, eh recuerde que cuando hablamos de conquista se habla de estrategia. Al hablar de conquista hablo de estrategias.
Y estrategia, gente, es cuando nosotros vencemos a un enemigo, pero al enemigo más cercano. Eso me acuerda, siempre me acuerdo cuando mi papá estaba enseñándome a conducir. Él me decía, "Y mira lejos.
" Y yo le decía, "¿Cómo miro lejos si tengo que concentrarme en lo de cerca? " Y él me dijo, "Aprender a conducir es estar pendiente de los de la del ambiente cercano, pero también estar a no estar ausente de las cosas que vienen lejos. " Y más o menos así es tener una conquista.
La conquista habla de estrategia y las estrategias en una conquista habla de ir conquistando a tus enemigos más cercanos. Ah. Ah.
a los más cercanos. Usted va derrotando a todos los más cercanos sin olvidarse de aquellos que están lejos. ¿Y de qué yo me estoy refiriendo?
Yo tal vez no me estoy refiriendo a personas en sí, a enemigos hm en el aspecto físico, porque dice la palabra de Dios que nuestra lucha no es contra carne ni contra sangre, sino contra principados. Y también nos recuerda el apóstol Pablo que nuestras almas en el libro de Corintios, que nuestras almas son poderosas en Dios, nuestras almas son espirituales, poderosas en Dios para derribar fortaleza. Gloria al Señor.
Mire como la vida espiritual habla de estrategia, habla de conquista, habla de guerra, habla de derrotas. Entonces, yo quiero que usted recuerde esas palabras. Derrota, conquista, estrategia, guerra.
Y yo no estoy hablando en esta mañana para que usted se sienta agotado. Ah, bueno, nos levantamos a pelear. No, no, no, no, no.
Nos levantamos esta mañana a conquistar porque usted tiene mucho tiempo peleando, cansado, porque peleamos mucho. Y conquistar no es pelear, es derrotar. Y en base a esa a esa palabra, nosotros vamos a estar fluyendo en este día.
Entonces, hay que limpiar el altar, hay que limpiar la casa, hay que prepararlo para que arda. Y una vez de de hecho hay que quitar muchas cosas para poder preparar ese altar del Señor para que arden nuestras vidas. Y usted dice, "¿Qué tiene que ver esto con conquista?
" Pero es que si nosotros no hemos podido conquistar nuestras vidas espirituales, tener ese tiempo. Mire cómo usted que está ahí conectado se va a conectar. Bendito el Señor.
Usted ha tenido la disciplina de quedarse, escuchar porque usted pudo haber dicho, "No, yo eh después lo hago después o no lo necesito. " Usted está conquistando, conquistando el sueño, conquistando la mañana, conquistando la madrugada. usted está conquistando y derrotando al enemigo del sueño, que es muy importante dormir, pero yo estoy hablando en el aspecto de lo espiritual.
Cuando usted gana a nivel espiritual es porque usted se ha acercado a Dios. Y nosotros preparar el altar es decir, "Okay, yo necesito sanar esto, mejorar esto y arreglar aquello. " Cuando me levanto en esa disposición, comienzo a ver todas aquellas cosas que tengo que quitar en mi vida y también aquellas que tengo que traer.
Y aquí usted está conmigo esta mañana para nosotros ver que hay que quitar y qué hay que arreglar, que hay que traer, que hay que limpiar, que hay que preparar, porque el problema no es recibir, eso no es difícil. Usted está recibiendo ahí, yo estoy recibiendo porque dando también recibimos. El detalle no es recibir, el detalle es permanecer en lo que hemos recibido.
El detalle es mantener lo que hemos recibido, porque el Señor constantemente vive dándonos, pero nosotros no permanecemos en lo que él nos da, porque no somos conquistadores. Nos hemos caracterizado por pelear mucho, pero por conquistar poco. Aleluya.
Diga conmigo, aleluya. Estas esta palabra que comienza en este día la he trabajado en algunos puntos en mi vida, claro, en la vida de personas, en la clínica del alma. Y quiero que en este día comencemos a andar un camino de conquista.
Yo no estoy hablando de un camino de cansado, de pelear, de yo escucho gente que dice, "Ay, me pasé toda la noche peleando y por eso está cansado. " Ya es tiempo de pasar al siguiente nivel, de pasar al nivel de la conquista. Y hay son dos cosas muy diferentes.
Lo que es contener el mar, o sea, no dejarlo avanzar y otra es vencer al mar. Le recuerdo a cada persona que sigue conectándose en esta mañana, agradecido de todos los que están ahí conectados, que recuerde darle like a la programación para que quede registrado y este señor algoritmo nos permita llegar a otros corazones que necesitan escuchar esta palabra porque ya están agotados, están cansados, ya se sienten derrotados. Entonces, no es lo mismo usted decirle al mal, no avance que que nosotros vencer ese mal.
Mm. Aleluya. Tómenlo en cuenta.
Nosotros confundimos mucho lo que es contener. Contener, o sea, retener con vencer. Confundimos pelear con ganar, no es lo mismo.
Y confundimos batallar con conquistar. Ninguna de las tres son la misma. No es lo mismo usted vencer.
a un enemigo, a algo que le está haciendo el frente, a que usted lo contenga y le diga, "Okay, de ahí no pase. " Y usted le puso límite. Pero yo creo que hay que más que ponerle límite, nosotros tenemos que vencer, vencer con estrategias.
Bien. Y de eso se trata todo este esta serie, estrategias de conquista. Yo no te voy a dar estrategia de guerra, yo quiero hablar de la palabra a través de la palabra de estrategia de conquista.
Entonces, hay gente que también confunde pelear con ganar. ¿Cómo está peleando la batalla de la fe? Gloria al Señor.
Porque hay que pelearla, pero dice un corrito muy lindo, la peleamos y la ganamos. La pelea, pero hay que ganarla. Entonces, yo no solamente tengo que pelear, yo tengo que alcanzar la victoria y tengo que ganar.
Entonces, hay gente que se han entretenido mucho peleando, pero no ganan y se sienten bien peleando y se le acaban las fuerzas. ¿Por qué? Porque siempre están peleando.
Hay que ganar. Y mucha gente también confunde lo que es batalla con conquista. ¿Y en qué estás aquí en la batalla?
Vamos a ver si podemos decir aquí está conquistando. Vamos a cambiarla. ¿Cómo está usted conquistando?
En segunda de Samuel, capítulo 3, verso 1, hay un texto que quiero leerte. Dice, "La palabra de Dios, santa y pura en el nombre de la Trinidad de Dios, de la manera siguiente. " Amén.
Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, pero David se ibaciendo y la casa de Saúl se iba debilitando. Dos frases impresionantes. Una casa se iba fortaleciendo y una casa se iba debilitando.
Y había entre ambas casas guerra. Había guerra. Yo quiero que usted entienda que en una guerra hay uno que gana y hay uno que pierde.
Hm. Te lo voy a poner un poquito antes de ganar y perder. En una guerra hay uno que se debilita y hay otro que se fortalece.
Y yo quiero que tú comiences a pensar en tu guerra, quién está débil y quién se ha estado fortaleciendo. Aleluya. En este texto nosotros vemos que la batalla fortalecía a uno y debilitaba a otro.
Se fortalecía la casa de David y se debilitaba la casa de Saúl. Entonces, la batalla no es el problema. No hay problema con batallar.
El problema son todas esas áreas que no se han conquistado y esas áreas no conquistadas te llevan a la derrota. Si pensamos en la casa de Saúl y la casa de David, el Señor se había provisto de un nuevo rey que era David porque había desechado a Saúl. Primera pérdida.
Cuando nosotros nos alejamos, nos separamos y comenzamos a pelear nuestras batallas con nuestras propias fuerzas, nos debilitamos. Te recuerdo que la palabra de Dios dice que nuestras armas son espirituales, poderosas en Dios para derribar fortalezas. Usted y yo no tenemos fuerza con qué lidiar ciertas batallas.
es con las fuerzas del Señor. Y por eso tenemos que decir que el Señor multiplica las fuerzas al que ya no le queda ninguna. Es que tenemos que decir como el apóstol Pablo nos aconseja en Filipenses 4:13, todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
¿Quién es tu fortaleza? Es porque nuestras propias fuerzas vamos a caer cansados y derrotados en el suelo. Entonces, la batalla no es el problema, son esas áreas pequeñas que aún no se han conquistado y por eso esas pequeñas áreas están causando una derrota en nuestras vidas.
Ahora recuerdo en estos días en una de nuestra actividad un invitado hablaba de lo que eran las pequeñas zorras y me encantó escuchar este punto de vista sobre las pequeñas zorras de las que habla el libro de Eclesiatés. dice, "Casad las zorras pequeñas porque ellas echan a perder el viñedo. " Yo quiero que usted piense en ese texto.
Casad las zorras pequeñas porque ellas echan a perder el viñedo. Y él nos hacía la reflexión de que las pequeñas zorras, como ya no pueden alcanzar las uvas, como ya no pueden alcanzar el fruto porque son muy pequeñitas, ella comienzan a escarvar. las raíces y a mordiscar y a destruir la raíz de la de la uva.
Hm. En los viñedos. ¿Qué pasa cuando escarva la raíz?
la muerde y la destruye, se seca o o rompe el tallo y se cae y el fruto entonces cae para ella desde la raíz porque no llega arriba. Entonces hay cosas en nuestras vidas que son pequeñas y están destruyéndonos desde la raíz, están destruyéndonos desde abajo, pequeñitos, cositas pequeñas. Y de eso es que se trata esta serie, de cosas pequeñas que a veces nosotros no nos damos cuenta.
Porque si fuera que nos diéramos cuenta, ¿por qué no nos damos cuenta? Porque estamos muy enfocados en grandes batallas y la zorra pequeña haciendo ahí de la suya. Guay, aleluya, santo.
Entonces, hay que conquistar áreas y las áreas en las que yo estoy este nuestra introducción, las áreas en las que eh yo quiero invitarte a que conquistemos son las áreas del alma. Entonces, hay que conquistar áreas en nuestras almas que si no la conquistamos se pueden volver en derrota. Mm.
y caemos derrotados por esas áreas pequeñas no conquistadas. Lo que usted no conquista lo va a conquistar a usted. Lo que usted no conquista lo va a destruir.
Gloria al Señor. Es tiempo de levantarse. Un ministerio sin conquista es un ministerio derrotado.
Una vida sin conquista es una vida derrotada. Una familia sin conquista es una familia dividida, arruinada. Todo se trata de conquistar, no solo de pelear.
Todo se trata de vencer, de derrotar. Recuerden que de dominar, de derrotar y de tener autoridad sobre esos enemigos. Entonces, imagínese esto.
Hay gente que le encantan los dones y gloria a Dios, a mí también. Bendito Dios por los dones del Espíritu Santo. Los dones del Espíritu Santo, hermosos, porque él los dio para que lo tengamos.
Pero quiero decirte algo en esta dulce mañana. Los dones del Espíritu Santo no garantizan tu conquista. No.
¿Usted sabe lo que garantiza tu conquista? Los frutos santos. Aleluya.
Pero un fruto me habla de que usted conquistó un área. Recordamos y yo no voy a detenerme en mi vida entera de hablar del fruto del Espíritu Santo. Gálatas 5 22 23.
¿Sabes por qué? Porque al cielo usted va a tocar la puerta y por sus dones no le van a abrir. Pero el fruto habla de ti.
Habla de que el Espíritu Santo estuvo y está en ti haciendo un trabajo. Entonces, ¿qué me dice a mí que usted está conquistando fruto, fruto. Usted está dando fruto.
Y si usted está dando fruto, usted me está dando, usted me está diciendo que usted está conquistando. Entonces, buscamos conquistar el mundo espiritual, ¿sí o no? Usted no ha buscado conquistar a ese enemigo, ese mundo espiritual, que muchas veces tenemos tantas eh tantas batallas con ese mundo espiritual y no, yo no te estoy diciendo que de que de de a un lado de pelear por esas áreas espirituales, no, claro que no.
Pero nos enfocamos tanto en pelear y conquistar ese mundo espiritual, pero se nos olvida conquistar el alma. Sí. Y es necesario no solamente conquistar el mundo espiritual, lo primero que tenemos que hacer es conquistar nuestras almas.
Entonces, yo quiero decirte que el desierto que usted está pasando, el desierto que yo he pasado, el desierto que nos toca, el desierto está hecho para revelar todas esas áreas en nuestras vidas que no han sido conquistadas. Se acabó esto. Aleluya.
Se se acabó, se acabó el devocional. El desierto está creado para revelar todas esas áreas no conquistadas en nuestras almas. Entonces, áreas no conquistadas, eh pero áreas que están que ahí dormidas, áreas que están eh embellecidas, áreas que tienen al enemigo limitado pero no conquistado.
Aleluya. Entonces hay promesas en tu vida que ya Dios la hizo, que ya Dios la tiene cumplida, pero no la has visto porque dependen de áreas en tu vida por conquistar. Porque Dios no puede darnos algunas cosas o revelarlas porque eh tenemos áreas en nuestras vidas sin conquistar.
No es lo mismo. Mire, nosotros a veces fingimos dominar nuestro carácter y lo que estamos es aguantándonos, señores. Ah, no sé a usted, pero hay momentos que en mi vida que yo he tenido que aguantarme.
No conquisté, aguanté. Y yo estoy hablando con gente ahí que ha estado aguantándose muchas cosas, pero eso aguantarse no quiere decir que usted conquistó. Hablemos un poquito de la ira.
Imagínese que ese ese fuego que usted se le entra, se le entra un pique, una cosa, usted dice, "Ah, yo no sé, a mí se me mete una cosa, una y y me entra un pique, pero yo me aguanto. " Ese es el problema. Por eso usted sufre, sufre su corazón, sufre su presión arterial, porque usted se aguanta.
Y yo estoy tratando de decirle que ya basta de aguantarnos, de fingir dominar nuestro carácter, de fingir dominar nuestra ira, hay que conquistarla. Gloria al Señor. Hay que conquistarla.
¿Usted sabe por qué? Porque usted puede contenerse, pero en algún momento se le va a salir. Sí.
Usted puede hablar, usted puede hablar con su chuqui, usted puede darle terapia a su chuki, usted puede convencer a su chucki que no lo moleste en público. Usted puede tener una relación hermosa con su chucki, pero su chucki va a salir en algún momento. Sí, hay que conquistar.
Gente, yo te invité esta mañana a que nos levantemos y comencemos a conquistar. Hay que conquistar. Y sabes la primera área que hay que conquistar.
¿Cuál es la mayor conquista? Conquistarnos. Hay que conquistarse.
Hay que conquistarse. En el libro de Deuteronomio, capítulo 8, desde los versos primeros, pero hasta el verso 4 por ahí, el Señor comienza a decirle al pueblo, "Yo fui que lo entré en el desierto. No vayan ustedes a creer que usted entraron solos.
Yo los metí en el desierto y yo los traje al desierto para probar su corazón, para que ustedes mismos sepan qué es lo que hay en su corazón, porque ustedes no se están viendo, ustedes no se conocen. Entonces, el desierto revela todas esas áreas no conquistadas, todas esas áreas en desorden, todas esas áreas que nos están destruyendo desde abajo, nos revela esas zorras pequeñas, esas moscas muertas, el desierto, el desierto revela esas áreas por conquistar. Así que cuando hay áreas sin conquistar, no se recibe tierra prometida.
Usted se la pasa en el desierto ahí. Pregunta el Israel, señores, todo el desierto ahí, todo el desierto y vuelta y vuelta y vuelta y vuelta. Dios revelándole todas las áreas en su vida por conquistar.
Y tuvieron que lidiar de hecho con muchos enemigos. Pero vamos a nuestras vidas. La mente, la mente esclava no puede ir a libertad, no puede recibir libertad, no entiende el tema de libertad.
Y Egipto en en el país donde vivía Israel entró en la mente de cada Israel una vida de esclavitud. Y ellos pensaban como esclavos, vivían como esclavos, se comportaban como esclavos. Dios lo liberta.
Y saben cómo vivían en el desierto, como esclavos, gente. ¿Saben cómo pensaban? Como esclavo y ese pensamiento no podía ir a la tierra prometida.
Entonces el Señor dice, "Toda esta generación de esclavo tiene que quedarse en el desierto y la generación libre es la que tiene que pasar a la tierra prometida. " Ahora, yo no estoy hablando de gente, vamos a hablar de nuestras vidas y de nuestras áreas del alma. Hay área en nuestra alma que son que tienen un tema de esclavitud.
Vivimos esclavos en área de nuestra alma y esa parte te toca trabajarla día a día y nos hemos propuesto trabajar algunas áreas, no cada área, porque imagínese el arma, el alma rota tiene muchos pedazos, pero el área el arma tiene muchas áreas que tenemos que conquistar y el trabajo es conquistarnos. Entonces, usted quiere ir a su tierra prometida, usted quiere recibir su promesa, usted quiere tener lo que Dios ya ha dicho de usted. Usted quiere vivir bajo esa bajo ese regalo de la palabra del Señor, de que ya Dios ha prometido y él ya ha cumplido.
Usted tiene entonces que ser libre desde la mente. Usted tiene que ser libre desde el alma. Usted tiene que comenzar a ver todas esas áreas que usted no ha conquistado y que lo están conquistando a usted.
Sea temperamento, sea carácter, sea lo que sea. Usted tiene que ponerse como yo y ponernos al frente y decir, "Hay áreas, hay áreas en mi vida que yo ni siquiera he peleado. Es tiempo de conquista.
" Entonces, hay que conquistarse. Hemos conquistado muchas cosas afuera, pero hay que conquistarse adentro. ¿A dónde, a mi gente?
Adentro. Tenemos que conquistarnos adentro. Y tú puedes en el nombre del Señor porque él nos está dando las estrategias y las estrategias están en su palabra y por su palabra vamos a ver estrategias y áreas por conquistar que usted ahí ni idea se había dado.
¿Sabe por qué hay que conquistarse? Porque no hay peor montaña que usted mismo. Usted puede ser su peor montaña.
Usted puede ser su peor enemigo. Usted puede ser el enemigo que más dificultad usted le ha dado. Bendito el Señor.
Con el enemigo que usted ha peleado es con usted mismo. Nos ha tocado, señores. Nosotros mismos podemos ser nuestra peor montaña, los que saboteamos el plan de Dios para nuestras vidas.
Y sabotear el plan de Dios para nuestras vidas es no permitir que Dios cumpla su promesa en nosotros. Una promesa que ya él dio, que ya está lista. Y y yo yo quiero que usted reciba y y para este año que entra y en lo que queda estamos vamos a ver, vámonos a preparar en lo que nos queda de año para que usted tenga un año y reciba todo lo que ya el Padre ha planeado para usted y que usted no se quede pensando en que hubo algo que el Señor le prometió y no recibió, pero Dios cumple.
Pero él tiene que entregarlo en corazones libres porque él no puede darle, bendito el Señor, a un esclavo. A un esclavo, él no le puede dar un tema de libertad porque nunca lo va a entender. Gloria al Señor.
Y usted fue hecho libre por Cristo, pero usted tiene que no solamente como el Señor hizo con Israel, que lo hizo libre de Egipto, pero ellos vivieron toda su vida, los 40 años, los que quedaron en el desierto como esclavo, no valió que le hayan dado libertad, que lo hayan sacado de de Egipto. Vivieron esclavos. Y Dios quiere no solamente sacarnos de la esclavitud, sino que vivamos también en esa libertad que ya él ha pagado a través de un precio y un acto demasiado hermoso, que es el acto de Cristo en la cruz del Calvario.
Entonces, yo quiero decirle en este día que como hay que conquistarse adentro, usted tiene que y en este tiempo vamos a ver cómo derrotar y hay que derrotar y ponernos en pie y derrotar esas maldiciones de herencia porque si a mí no me dejara un cuarto, ¿por qué yo tengo que tomar? No. Y usted dice, "No, eso no existe porque el momento que Cristo nos hizo libres también se rompieron las maldiciones de generá.
No la pida, no viva en libertad, no conquiste, que usted se va a acordar de esto que yo le estoy diciendo por la palabra. Entonces nosotros tenemos que conquistar y pelear esas áreas y esas herencias que maldicen a nuestras generaciones para que no pase a la generación siguiente, a sus hijos, a su nieto, a su bisnieto. Dígale, esto se acaba aquí, esto se gana aquí, esto se vence aquí porque el Señor ya te ha dado la victoria.
Y esa es la parte que a usted no puede olvidarse, que ya usted es más que vencedor por medio de aquel que te amó. Entonces, ya basta de pelear, gente. Ya basta de pelear.
Vamos a conquistar. O sea, después de la pelea entra, bendito el Señor, después de la pelea entra la victoria y vamos a victoria y vamos a conquistar. Y tú, aunque puedes ser tu peor montaña, también puedes ser tu mejor aliado.
Entonces, vamos a hacer alianza con nosotros mismos y vamos a decir, "Hoy quiero conquistar las áreas de mi alma que no he conquistado. " Jonás no se conquistó, pero Pedro se conquistó. Cuando vemos la vida de Jonás, Jonás la ira, el la molestia, su carácter, él no se conquistó.
no conquistó ese carácter. Jonás termina el libro de Jonás, él enojado con Dios, molesto, habló lo de Dios porque era obligado, pero Jonás no se conquistó. Y el libro de Jonás es un libro que queda ahí para que sepamos cómo nosotros no debemos comportarnos.
Pero Pedro vemos que Pedro tenía muchos temas, muchos temas emocionales, pero vemos en la vida de Pedro como el Señor le dio la victoria en cada área de su vida que él comenzó a conquistar. Pedro fue el conquistador, pero fue el primer lo primero que él conquistó fue su propia vida y la primera montaña que Pedro tuvo que quitar fue su propia su propia su propio ser. era la montaña más grande.
Entonces, aunque Pedro metía mucho la pata, cada área de su vida fue madurando, creciendo y conquistando. Esto es para ti. Esto es para mí.
Un carácter no conquistado te derrota. Un temperamento no conquistado te derrota. Una lengua no controlada te derrota, te hace perder oportunidades, no te derrota, te derrota, te derrota.
Y hemos venido y comenzado este este tiempo que muchas veces hemos pensado comenzar esto, pero era para este tiempo y yo creo que no hay mejor tiempo que el tiempo de Dios. Cuando nosotros entramos en conquista, el Señor nos hace ver, nos hace ver las cosas que están mal y que tenemos que de una vez por todas conquistarlas, porque un carácter no conquistado o un temperamento no conquistado te hace ver lo que tú quieres, no lo que el cielo quiere. Y tenemos que comenzar a ver lo que el cielo quiere.
Pregunto en este día, ¿qué áreas de tu vida antes de que volvamos a vernos en el próximo episodio, Dios mediante, mañana? ¿Qué áreas de tu vida aún tú no has conquistado? ¿Estás peleando?
Peleas con peleas con esto y pelea con lo otro y pelea y pelea y pelea y pelea. Sí, pero conquistaste. Si no te conquistas a ti, no podrás conquistar tu territorio.
¿Qué áreas no has derrotado? ¿Qué todavía tiene el dominio de un enemigo? ¿Qué áreas?
Pregúntate, analízate todo este día y di, ¿qué áreas yo no he derrotado todavía? ¿En qué área yo todavía no he conquistado mi vida? ¿Por qué?
Porque el tema de esta mañana es tu mayor conquista y la mayor conquista es conquistarte. El libro de Romanos, capítulo 8, habla de que somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó y habla que ni la vida, ni la muerte, ni ángeles, ni principados, nada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Nada, excepando nosotros mismos.
Yo estoy hablando de un un texto bíblico que nos hace entender que no hay nada que nos separe de Dios, excepando no conquistarnos. Y tú que eres más que vencedor y que has vencido todo, ¿cómo no has podido vencerte a ti mismo? ¿Cómo no has logrado vencerte a ti mismo?
vencer ese carácter, vencer esas áreas débiles. Recuerda el texto con el que comenzamos. Y hubo guerra entre la casa de Saúl y la casa de David.
Y la casa de David se fortalecía y la casa de de Saúl se debilitaba. En una guerra alguien se está debilitando y tú tienes que saber si tú has estado peleando y has estado muy cansada, entonces la que o el que se ha estado debilitando eres tú y tu enemigo has estado ha estado ganando. Hoy es un día para abrir los ojos, es un día para despertar, es un día para ponernos en las manos de Dios y entender, estoy agotada, estoy cansada, pues mi enemigo está ganando porque el tigualito.
Ahora si vemos al enemigo está peor que usted, okay, ahora se dieron los dos. Aleluya. Nuestra mayor conquista es conquistarnos.
la reflexión de esta mañana y la pregunta para podernos ver mañana en el próximo episodio. ¿Qué área, qué área de tu vida, qué área de tu alma todavía no has conquistado? ¿Qué área tienes contenida?
¿Qué área tienes limitada? Te ha aguantado ahí, pero no has conquistado. Porque si no la conquistas, ella te van a conquistar a ti.
Porque si no la derrotas, ella te van a derrotar a ti. Este es el tiempo de levantarnos y decir, "Hoy soy más que vencedor por medio de aquel que me amó. Hoy soy más que conquistador.
La Biblia no habla de de luchadores en el libro de Apocalipsis, de gente que de guerrero. No, ¿sabe de qué me habla la Biblia en Apocalipsis? de que él viene a buscar a vencedores.
Yo estoy hablando ahí con vencedores. Estoy hablando ahí con gente que ahora está mirando el tronco y está mirando su raíz a ver qué zorra pequeña está destruyendo desde la raíz su vida. Pequeñitas, son cosas pequeñitas.
Tú dices, soy pequeñito. Vamos a ponerle atención. Estrategia es vamos a vencer a nuestros enemigos cercanos sin olvidarnos de los que están lejos.
Y David hizo eso. Yo le cuento que David cuando fue a derrotar a Goliat, ¿cuántas piedras tenía? ¿Cuántas?
Escríbamelo ahí. Okay. Cinco, ¿verdad?
Cinco piedras. ¿Qué? Lisas.
Bien. David tenía en el en el en el la bolsa pastoril cinco piedras lisas. Porque él tiene cinco piedras lisas si él con una terminó con Goliat.
¿Y usted cree que él puso cinco piedras por si falla una? Tir la segunda, tirar la tercera. Si él fallaba una, ya falló.
Se fue porque no iba a tener oportunidad de terminar con la vida de Goliat con un fallo, ¿no? El detalle es que Goliat tenía unos hermanitos por ahí que usted lo encuentra en el libro de Samuel. Usted encuentra que Goliat, aparte de él tenía cuatro hermanos, en total eran cinco gigantes.
David estaba tan lleno de Dios y sabía que no era con sus fuerzas que él iba a lidiar, porque el pueblo tenía mucho tiempo peleando. Pero David no fue a pelear. David fue a conquistar.
David fue a enfrentarse con su gigante. David fue de una vez por todas dijo, "Esto se acabó aquí. " Pero David no solamente va con una piedra, él no solamente va, bueno, voy a derrotar a un Goliá.
se pone, permítame soñar, él pone cinco piedras, le dice, una piedra para Goliat y otra para sus hermanitos. Sí. Y yo no sé que tú has puesto, si estás listo para derribar ese Goliat y a sus hermanos que te han estado haciendo la guerra, te han estado avergonzando, te han estado eh amedrentando.
Hm. Pero es tiempo de tomar la piedra lisa y decir, "Una para ti, Goliá, y otra para tus hermanos. " Ay, sí.
Así que levantémonos hoy en fe y confiado. ¿Y por qué cinco piedras? Así mismo.
Por eso cinco gigantes. Cinco gigantes frente a David. Yo no sé cuántas piedras tú tienes que entrar en el saco pastoril.
Tiene una un enemigo, un gigante, un solo ponga. Pero vamos a ser honestos, investigue cuáles son los gigantes que están haciéndote frente, amedrentando tu vida y con lo que tú estás siempre luchando. Y entre piedra ahí son 12, 12 piedras, cinco cinco piedras.
Entre piedra lisa porque se le acabó el relajo a Goli y a sus hermanos. Y como David dijo, "Yo no he venido aquí con mi fuerza porque, ¿cómo te voy a destruir con una piedra? " Y yo vengo con este devocional y yo no vengo a decirte, nosotros tenemos el poder, nosotros no tenemos nada, nosotros no podemos, no tenemos la fuerza, ni siquiera el ánimo.
Pero nosotros tenemos un Dios que es el que nos da el querer como el hacer y nos da la autoridad y nos da el poder y también nos va a dar las estrategias y la vamos a estar viendo día tras día porque todos esos reyes sin conquistar van a ser conquistados en el nombre poderoso del que vive y reina. Y usted ya no va a estar siendo amenazado por un Goliá que viene de cuándo en cuando, porque ese Goliá va para el suelo, inmediatamente caiga al suelo, se le va a cortar la cabeza. enemigo sin cabeza no funciona.
Dios te bendiga mucho, Dios te guarde. Gracias por estar ahí conectado, gracias por quedarte hasta este último punto. Y también queremos invitarte a que continúes en este tiempo que es muy sanador.
De verdad, yo he guardado, tengo un año y tengo 2 años, creo. Sí, creo que tengo 2 años. 2 años con este esta palabra guardada, guardada porque es es un regalo que yo he recibido del cielo, que he puesto en práctica en mi vida y quiero regalárselo a ustedes que están ahí y quiero decirte que ya no más, ya no más peleas, ya no más guerras para levantarte mañana a pelear otra vez.
Ya vamos a pelear con el sentido correcto para conquistar. Y la mayor conquista es conquistarse a sí mismo. Dios te bendiga, Dios te guarde.
Antes de irnos, por favor, deje deje su comentario sobre lo que el Señor ministró en este día. Eh, no habla mucho, pero Dios a veces ministra uno con una palabra. ¿Qué palabra impactó tu vida en este día?
Quiero leerte. Bendito el Señor. Y también puedes dejar tu petición de oración, eh, no en el en vivo porque ya cuando lo cierre terminan los chat, pero puede dejarnos tu petición de oración, que nuestro tiempo de oración también ponemos en las manos del Señor cada oración.
Y quiero recordarte algo que no puede olvidarse. Tú eres más que vencedor por medio de aquel que te ha amado. Él te da las fuerzas.
Y hoy Dios te está dando fuerzas y te está dando convicción de que hay muchas áreas que ya vas a notar porque ya estás cansada o cansado de pelear y quieres hoy conquistar, quieres ganar y quieres vencer a ese enemigo. Ya no quieres solamente eh guerra, quieres ahora conquista. Así que bendiciones mil y vamos a orar.
Señor, gracias por esta este dulce tiempo que hemos tenido en este devocional al despertar. Gracias por esta palabra que has traído, Dios, que de verdad llena tanto mi alma y me da tanto gozo que que cada persona pueda escucharla porque yo sé, Señor, lo que esta palabra produce porque lo he visto, lo he visto en mi vida y lo he visto en en personas que he podido trabajar esta palabra que tú has dado, Señor del cielo. Esto es un pan del cielo y este es el pan de hoy, Señor, para esta gente que ha estado conectada.
Yo te pido, Señor, que haya una revolución en todo el día de hoy y comiencen a revelarse y comiencen a destaparse todas las áreas, no general por detalles, porque venimos con estrategia del cielo para cada detalle destapado y descubierto en este día. Hoy tomamos la piedra para nuestro Goliá y sus hermanos, porque en el nombre de Jesús, como dijo David, nosotros decimos, aunque el enemigo venga contra nosotros con espada y jabalina y nosotros mismos seamos los enemigos, mentes esclavas, mente, aleluya, que no nos deja avanzar, emociones todavía eh oprimidas, un carácter reprimido o no dominado, no conquistado, solamente solamente retenido por un momento. Nosotros en el nombre de Jesús decimos como David, gloria al Señor, más yo vengo contra ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, a quien hoy tú has desafiado.
Gracias, Señor, en el nombre de Jesús. Amén. Antes de irte te leo si escribiste.
Claro. Lo que impactó a una de las hijas ahí es derrotar al gigante, no pelear. A mí también me impacta mucho eso porque mucho tiempo duramos, duramos mucho tiempo peleando, pero no conquistando.
Así que vamos a ser conquistadores. Y te recuerdo el tema, la mayor conquista. Y tu mayor conquista es conquistarte a ti mismo.
Pasen muy buenos días. Tengan un día bendecido, un día lleno de la presencia de Dios. Hoy te va a ir bien.
Déjame decir, son 2 minutos que me quedan. Agárreme aquí. Te va a ir bien.
No es que tenemos que terminar en una hora exato. Pero déjeme aprovecharlo. Te va a ir bien hoy.
Te va a ir bien. Te va a ir bien porque vas a comenzar a ver todo el terreno. El desierto te está mostrando las áreas no conquistadas.
El desierto te está mostrando la zorra pequeñas y usted está anotando. Hoy va a ser ese día. Usted está sigue ahí.
Estoy anotando. Estoy anotando cómo estás pensando. Estoy anotando cómo estás reaccionando.
Estoy anotando cómo te estás comportando, porque voy a vencer adentro para poder vencer afuera. Aleluya. Así que usted más que vencedor, que está ahí conectado, bendecimos su vida y cada persona que está ahí en el nombre de Jesús, recuerde que usted es conquistadora.
Hasta ahora usted está de pie porque usted es conquistadora. Te bendigo en el nombre de Jesús. Pastora Judit Quirón, recomiéndale este canal a alguien que mañana esto se pone serio.
Chao, chao y hasta luego.