Llevaste [música] al templo serena y pura a tu hijo. [música] Novena a la Virgen de la Candelaria. Octavo día.
Tus entrañas [música] es la criatura del mundo entero [música] es el Salvador. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo [música] y del Espíritu Santo.
Amén. Oración inicial. Oh Virgen de la Candelaria, guía [música] nuestros pasos y alivia nuestras cargas.
Protege a nuestra familia y seres queridos. Que tu luz [música] disipe la oscuridad que pueda rodearnos y que tu amor maternal nos brinde consuelo en momentos de aflicción. Escucha nuestras plegarias y ruega por nosotros para que podamos expresar la paz que solo Dios puede dar.
Amén. [música] Lectura del octavo día. Así nos ha ordenado el Señor.
Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra. Hechos 13:47. [música] A partir del 2 de febrero de 1997, el Papa Juan Pablo II estableció este día como jornada mundial de la vida consagrada en concordancia con la fiesta de la Virgen de la Candelaria.
[música] Acoger a María y en ella a su hijo, Luz del Mundo, renueva la misión de los consagrados, que los lleva a vivir con esperanza, confiadamente, abrazando el hoy y el futuro. [música] También a ser mujeres y hombres que transmitan y contagien esperanza. [música] Una esperanza que se transforma en compromiso cotidiano.
Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de la Candelaria en esta novena. [música] que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. [música] Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. [música] Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén. Oración final.
Nuestra Señora de la Candelaria, danos la luz de la fe que nos ayude a seguir los pasos de tu Hijo. Danos la luz de la esperanza para vivir el evangelio a pesar de las dificultades. Danos la luz del amor para reconocer y seguir a Cristo que vive en los hermanos.
danos la luz de la verdad para descubrir el mal que nos esclaviza y rechazarlo. Danos la luz de la alegría para ser testigos de la vida nueva que Dios nos ofrece. Madre de la luz, tómanos de la mano, ilumina nuestro camino, muéstrenos a Jesús.
Amén. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Al concluir este octavo día de la novena a la Virgen de la Candelaria, nos acercamos con un corazón agradecido, reconociendo la presencia amorosa de María en nuestro caminar. Te invitamos a continuar unidos en esta oración. Suscríbete a este canal, activa la campanita y comparte este video para que más personas puedan participar de esta devoción.
Mañana llegaremos al noveno y último día de la novena, elevando juntos una oración final llena de fe y esperanza. Que la Virgen de la Candelaria ilumine tu vida y te conceda su paz. Principio [música] de nuestra fe.
Tienes tu trono juntito al río en [música] el santuario de Maganguer. Sobre [música] las aguas del Magdalena, un navegante [música] clama piedad. La Candelaria [música] Virgen Morena, vence [música] el peligro y tempestad, llena de gracia y señorío.
Eres [música] principio de nuestra fe. Tienes tu trono [música] juntito al río en el santuario de Magang. Eres [música] del mundo, la flor más bella.
Eres del cielo gozo y fulgor del [música] firmamento y del mar estrella de nuestras almas. [música] Madre de amor, llena de gracia y señorío, [música] principio de nuestra fe. Tienes [música] tu trono juntito al río en el [música] santuario de Maganguer.
[música] Llevaste al templo serena y pura a tu hijo amado, [música] hijo de Dios. De tus entrañas [música] es la criatura. del mundo entero es el [música] Salvador.
Llena de gracia y señorío. [música] Eres principio de nuestra fe. Tienes tu trono [música] juntito al río en el santuario [música] de Magangué.
Un santo [música] anciano había soñado ver a tu hijo [música] y luego morir. También nosotros [música] siempre a tu lado, rendirle a Cristo nuestro vivir. Llena [música] de gracia y señorío.
Eres principio [música] de nuestra fe. Tienes tu trono juntito al río en [música] el santuario de Magangü. Pobre [música] y humilde, longeva y santa, la [música] profetiza Ana prorrumpió.
Llegó el [música] Mesías de la esperanza. Vino el consuelo de nuestro Dios. [música] Llena de gracia y señorío, [música] eres principio de nuestra fe.
Tienes [música] tu trono juntito al río en el [música] santuario de Maganguer. Del [música] sol que emana tu faz morena. Queremos [música] todos ver para amar nuestros pecados [música] que el alma penan.
Sol de [música] pureza, ven a limpiar. llena [música] de gracia y señorío, eres principio de nuestra fe. Tienes [música] tu trono juntito al río en el santuario de Magang [música] contra el maligno.
[música] Mujer fuerte del enemigo, ven a [música] triunfar. Lleno está el mundo de Dios y [música] muerte. Ven, presurosa, danos la paz.
Aleluya.