Bienvenidos a la segunda clase sobre el siglo XIX. Eh, en esta vamos a ver fundamentalmente la teoría de la arquitectura que anima a la producción arquitectónica durante el siglo XIX y también a la enseñanza como método uniforme de hacer arquitectura comandado por una de las escuelas de arquitectura más importantes del siglo XIX, que es la Ecolde Bozar. dominante del pensamiento arquitectónico durante todo el siglo XIX y principio del siglo XX.
Vamos a ver primero la teoría y para ello vamos a hacer un mínimo repaso de los este avances que el siglo XIX había propuesto en el campo cultural como revolución política en la búsqueda de nuevas formas representativas para los nuevos gobiernos, la revolución tecnológica como la producción de nuevos materiales y técnicas y la revolución en el transporte como la ampliación del intercambio comercial y social que se daba incluso entre continentes. Todas estas tres revoluciones realmente cambiaron sustancialmente el mundo entre siglo XVI y 19. Analizando en detalle, hemos visto cómo pasábamos en la cosmovisión de ese principio de autoridad eh entendida como derecho divino, el poder del rey basado en un sistema metafísico.
El poder venía de Dios al rey eh al principio de libertad basado en el paradigma científico, donde los individuos son los que ceden ese poder en este en el gobernante y por lo tanto tienen derecho a decidir sobre sí mismos. ese cambio entre una monarquía de carácter absoluto y el sistema republicano que hoy conocemos todos, el cambio entre una sociedad determinada por dos clases eh privilegiadas y el resto eh no privilegiado, a este ascenso de la burguesía como clase social representativa y el surgimiento de una clase denominada proletariado eh sin recursos económicos y con solo la fuerza de sus brazos para el trabajo industrial en economía. el paso del mercantilismo como sistema con amplio dominio del Estado sobre la economía del país, al liberalismo que permite que los individuos ejerzan en libertad su capacidad emprendedora y productiva.
En la cultura material tenemos el cambio drástico que se produce de pasar un sistema artesanal con materiales y técnicas usuales a el nuevo sistema industrial con nuevos materiales y nuevas técnicas, fundamentalmente el hierro, el acero y el vidrio en grandes superficies. Esto va a dar también este dentro del impulso estético cambios significativos como fue pasar del barroco y el rococó representativos de la monarquía absoluta y del clero a los sistemas eh arquitectónicos. representativos de los nuevos estados republicanos como fueron el neoclásico, el neogótico y el ecléctico.
En urbanismo, los elementos más avanzados del siglo XVII eran el plan en asterisco, eh que se va a sumar a una serie de nuevos elementos que va a proponer eh el urbanismo del 19 y que van a dar como resultado las propuestas de ciudad jardín y ciudad liberal, este como las más representativas. Y dentro de la arquitectura, las tipologías eh que eran, digamos, comunes durante el siglo XVII, que eh brindaban servicio a la nobleza y el clero, que eran los palacios y las iglesias, van a ser reemplazadas por los edificios institucionales de los nuevos gobiernos que van a demandar para cada una de sus este áreas, edificios novedosos y tipologías novedosas en muchos casos, como el caso por ejemplo del transporte que tiene una una tipología de carácter híbrido, digamos. Revisando el sustrato filosófico que anima a este siglo, habíamos encontrado estas dos corrientes del racionalismo y el empirismo como formas absolutamente eh diferentes de entender el conocimiento, pertenecientes a dos mundos también diferentes, el mundo continental representado en este caso por Francia y el mundo insular representado por por Inglaterra.
fundamentalmente eh estas estos principios que animaban a cada una de estas visiones eran la razón como fuente de conocimiento o la experiencia sensible a través de los sentidos como fuente de conocimiento del mundo, de la naturaleza, de la propia situación del hombre, de los fenómenos físicos. Ambos habíamos visto cómo se conjugan para el desarrollo de el conocimiento científico. Eh, los argumentos o las tesis o las teorías científicas se elaboran racionalmente y los experimentos se realizan justamente de manera eh sensible física.
Sin embargo, ambos van a dar lugar en campo de la estética a una eh belleza que en ambos es diferente. Una es la belleza ideal, sublime, de carácter platónico, en el caso de racionalismo, la este aquella de de las formas perfectas y otra va a ser aquella belleza real, la que se encuentra en la naturaleza con sus diferencias, sus particularidades, eh sus características específicas. Eh, esto va a plantear eh en la referencia estética para el arte eh que ambos, si bien ambos van a partir de la naturaleza, esa naturaleza va a ser interpretada en el caso del racionalismo como una belleza ideal, mientras que en el caso del empirismo va a ser interpretada como una belleza real.
Entonces, mientras uno va a atender hacia soluciones de carácter universal regidas por formas ideales, perfectas, eh superiores al mundo terreno, eh el otro va a buscar formas particulares correspondientes a distintos lugares, a distintas culturas, a distintas costumbres. Los mundos que estamos planteando son los mundos eh del idealismo racionalista o del realismo empírico. Y es así como estos dos movimientos representados por Decart y y Lock van a dar lugar a movimientos culturales muy distintos como son el classicismo y el romanticismo que van a derivarse en corrientes arquitectónicas o incluso categorías estéticas como el neoclassicismo y el pintoresquismo o lo pintoresco.
Y estas corrientes van a derivar en estilos. En el caso del clasicismo, como neoclassicismo va a ser el neoclásico, que ya vuelta al mundo clásico greco latino y renascentista. Y en el caso de el pintoresquismo, el neogótico en todas sus variantes eh nacionales, ambos eh movimientos van a tener en la arquitectura un sistema basado en la composición de partes.
Lo único que en el caso de el clasicismo, esta composición va a estar determinada siempre por la simetría. Y en el caso del romanticismo, la simetría va a ser una cuestión absolutamente conveniente y va a estar determinado normalmente por la simetría. Puede ser simétrico, puede ser asimétrico, eso no es lo determinante.
Es decir, no hay cualidades estética eh en el caso de de la simetría por delante de otros. eh eh criterios de organización compositiva. Habíamos visto que en el caso de la enseñanza, al ser eh una arquitectura de carácter universal eh planteada a partir de ideales y de formas este claramente establecidas para todos, tiene un lugar donde se va a eh llevar adelante la enseñanza eh que es básicamente llamado el academicismo, mientras que el otro va a ser independiente.
Y en las características habíamos visto, contraponiendo los dos mundos, el mundo intelectual y el mundo sensible, lo objetivo y lo subjetivo, lo universal contra lo particular, la búsqueda de la regularidad frente a la búsqueda de la irregularidad, de lo extraño, de lo diferente. La búsqueda de un equilibrio frente a la búsqueda del desequilibrio, de la diferencia y la búsqueda de sobriedad frente a la búsqueda de cierta exuberancia o particularidad también. es decir, el mundo de lo ideal frente al mundo de lo real.
A partir de este planteo teórico eh filosófico sobre básicamente la teoría del conocimiento y la comprensión del mundo que nos rodea, es que se dan los distintos productos culturales eh en un caso y en otro, uno dentro de del clasicismo y otro dentro del romanticismo. Vamos a ver ahora la teoría que anima a la producción arquitectónica del primero de estos mundos, el mundo clásico. Y para ello vamos a retrotraernos un poco en el tiempo para ver cómo ha evolucionado el sistema de organización o o creación, mejor dicho, de la creación arquitectónica concreta desde eh los primeros tiempos en los cuales tenemos referencia teórica y es el paso del sistema de distribución al sistema de composición.
Por eso esta primera diapositiva inicia con esta frase de la distribución a la composición. Veamos. Entonces, para ello eh tenemos en pantalla tres eh edificios que seguramente reconocerán de qué épocas son y a qué tipo de arquitectura pertenecen.
Pero lo que eh quiero que que hagan es identificar qué es lo que tienen en común estos tres edificios que pertenecen a arquitecturas, a lenguajes y a estilos completamente distintos. distinto tiempo y distinto lugar. Y sin embargo, hay algo que estos tres edificios tienen en común.
Lo que tienen en común, en primer lugar, quizá lo más evidente, sobre todo en ejemplo de la izquierda, es el hecho de que están organizados en base a partir de ejes de ejes de simetría, ¿sí? Es decir, yo puedo trazar un eje que me permite eh recorrer o por lo menos organizar la totalidad del edificio con claridad. En segundo lugar, que la envolvente externa es regular, se inscribe dentro de una figura geométrica regular.
En este caso son rectángulos en planta o prismas eh este en el espacio. Y en tercer lugar que hay una subordinación del interior al exterior. Es decir, los espacios interiores están subordinados a la envolvente exterior del edificio y esto no es casual.
O sea, esta arquitectura con este nivel de regularidad eh geométrica no es casual, está pensada de esta manera. Arquitectura egipcia, arquitectura griega y eh arquitectura romana claramente participan del mismo criterio de organización espacial. Y ese criterio es el llamado de la distribución.
La distribución fue el método de proyectación, utilizando un término actual, explicitado por Vitrubio en sus tratados de arquitectura. La distribución es distribuir eh o subdividir un volumen general con arreglo al modelo clásico de crujías y a las leyes de la simetría, es decir, de partes, ¿sí? , que se organizan según las leyes de la simetría a partir de un eje de simetría.
Y esto quiere decir que se va del todo a la parte porque se subdivide un volumen general, un todo para obtener partes menores en su interior y esas partes se subdividen de acuerdo a las reglas de la simetría. En la imagen que tenemos de estas seis plantas, vemos como siendo la envolvente la misma, hay seis o muchos más formas posibles de subdividir el interior, siempre siguiendo la simetría especular central eh en en el sentido este transversal a la dimensión dominante del edificio. Y en todos los casos se distribuyen las circulaciones, los espacios mayores o menores, siempre a partir de este la arquitectura para bitrubio era eh la conjunción equilibrada de tres categorías, la firmitas, la utilitas y la venustas, es decir, lo constructivo, lo funcional.
utilitario y la forma en cuanto a belleza estaban en un equilibrio para poder lograr la arquitectura perfecta, ¿no? Eh, era una más importante que la otra. Las tres tenían que estar en idéntica proporción.
De estas tres, la venustas, la belleza, no se obtenía por una cuestión de inspiración artística. subjetiva, sino por, como habían demostrado ya los griegos, por un esfuerzo significativo de la técnica, por un control absoluto de la forma geométrica. Y esto se lograba, según Vitrubio, a partir de seis conceptos que eran fundamentales para este obtener la belleza.
Estos eran el orden, la disposición, la euritmia, la simetría entendida en su momento como proporción, el decoro y la distribución. De esos seis conceptos que permiten lograr la belleza en la obra de arquitectura, vamos a tomar dos que son fundamentales, la disposición y la distribución, aclarando que disposición es la acción y efecto de poner determinadas cosas en su lugar adecuado. tiene que ver con lo que debe ser, con dónde debe estar ese objeto, mientras que la distribución es genérico, el acto y efecto de repartir, de dividir, como dice ahí, subdividir o dividir un volumen general según las reglas y las leyes de la simetría.
Bien, disposición y distribución. Disposiciones, dónde pongo cada cosa y distribución como subdivido. ¿Cómo subdivido?
El todo. Entonces, se va del todo, que es la envolvente, la figura geométrica de que determina la forma primaria del edificio, a la parte interior del edificio. Esto, ¿qué me asegura?
me asegura la perfección formal de la arquitectura desde el exterior, porque es lo que primero controlo y al interior, trabajando en función de la leyes de la simetría y teniendo en cuenta el orden, la disposición, la uritmia, la simetría y el decoro y la distribución, lograr una agradable forma de disponer los espacios. Voy, como se suele decir en la jerga de taller, del afuera al adentro. definido el exterior subdivide el interior.
La unidad total del objeto arquitectónico está garantizada per sé por sí misma, porque he definido primero la envolvente. Esta arquitectura egipcia, griega y romana h tenía como elemento unitario el orden y la disposición de las partes basada en la distribución. primero la envolvente y luego los espacios interiores.
Sin embargo, esto va a cambiar a partir de el renacimiento. se va a transformar este sistema de distribución que va del todo a la parte de la envolvente externa a las espacios o salas internas, al concepto de sistema, que es el conjunto de partes que forman un todo. Pero la diferencia estriba en que no se parte del todo, sino que se parte, valga la redundancia, de la parte que forma el todo.
Y eso es lo que significa la composición como sistema de organización espacial arquitectónica. Y entonces este sistema de composición comienza en el Renacimiento, se va complejizando con la arquitectura manierista, llega a constituirse en un verdadero sistema durante la arquitectura barroca y en el Rococo se transforma ya en un sistema de sistemas. Veamos la simplicidad de la planta renascentista, de un templo este de planta en cruz centralizada, obviamente a lo que sería esta villa eh manierista con un espacio central y espacios laterales y subespacios, todos ellos organizados en función de los dos ejes de simetría con igual nivel de jerarquía.
Pero ya en la arquitectura barroca vemos en la planta una figura que no es tan regular como los casos anteriores, como es la elipse, que tiene dos focos y que genera tensiones diferentes entre un lado y el otro. Y a su vez vemos subespacios que están vinculados a este espacio principal que de por sí ya es irregular. para ver en la arquitectura Rococco como aquí se dan dos sistemas que están conjugados en el mismo edificio, dos focos de tensión, dos espacios que tensionan y traccionan y condicionan la experiencia arquitectónica, ambos de distinta jerarquía presentes en el mismo edificio.
En el primer caso, en el segundo y en el tercero hay un solo foco y en el cuarto hay dos focos de organización espacial diferentes. Vemos entonces como el sistema, es decir, el conjunto de partes que forman un todo, se va complejizando desde la arquitectura renacentista hasta la arquitectura rococó. Es decir, la composición como forma de organización arquitectónica existe desde los primeros edificios renascentistas.
Esta composición que en este pequeño fragmento de planta parece relativamente sencillo, va a adquirir en el siglo un nivel de complejidad extraordinario porque va a permitir llevar la metodología compositiva al límite de lación del diseñador, logrando plantas con una innumerable cantidad de espacios. Todos ellos vinculados entre sí, según las reglas de la simetría. Hm.
Eh, perfectamente regulares, perfectamente compatibles entre sí, porque se va a lograr el dominio del método compositivo a partir de una serie de criterios básicos que deben ser tenidos en cuenta. Y este sistema de composición va a ser el que va a animar a toda la arquitectura del siglo XIX. ¿Qué es entonces la composición?
La composición fue primero el método de proyectación de la academia, de la escuela de enseñanza, que se basaba en el dibujo. Es decir, lograr esta complejidad eh formal requiere de un dibujo preciso, minucioso, basado en el uso de la geometría. Sin eso es imposible.
Primero hay que dibujar para poder construir. Luego recordemos que a partir del Renacimiento el dibujo había adquirido este un nivel de representación mucho mayor que el que tenía anteriormente y entonces se podía prefigurar claramente el edificio y que Alberti hablaba de que la arquitectura tenía que partir de de esa imagen perfecta del del dibujo. Bien, ¿cuál es la definición de componer como verbo de la composición?
Y bueno, es poner con poner unas partes junto con otras. Es así de sencillo. ¿Para qué?
para formar un todo unitario. Y esto es clave, o sea, no se agrupan partes este alegremente, sino con la intención de llegar a formar un todo unitario, aquel todo que originalmente se había establecido eh en la distribución como el trazado primario del envolvente. Primero el envolvente y luego distribuyo.
Aquí voy de la parte al todo, pero con la intención de lograr de nuevo un todo unitario. Las partes, el nombre específico de los elementos que conforman esto es la parte, forma el todo. Y hay que distinguir la palabra parte de la palabra fragmento, porque la parte tiene implícita en sí misma la participación en el todo, funde en el todo, desaparece la parte en el todo, mientras que el fragmento es un elemento autónomo y la manera de vincular fragmentos es distinta a la composición.
La composición era la forma renacentista de ir de la parte al todo. Lo hemos visto. Comienza esto en el renacimiento de manera eh muy sencilla por la búsqueda de simplicidad que tiene en sí mismo el Renacimiento.
En el siglo XIX, la composición va a derivar tanto del pensamiento científico del análisis para la comprensión del mundo natural a través de la separación en partes, como del pensamiento industrial del montaje en serie de diversos elementos. en la cadena de producción. Entonces, tanto en la concepción de la comprensión como en la producción eh industrial, ambos trabajan con partes que se unen para formar un todo.
En el pensamiento científico se divide el todo para comprenderlo y en este en la fábrica se unen las partes para formar un todo. En ambos casos siempre el todo es unitario. dirá eh un arquitecto representativo, todo edificio completo no es y no puede ser, sino el resultado de ensamblar y reunir, es decir, componer un mayor o menor número de partes.
Sobre la ley de la unidad, miren el peso que tiene el concepto este de formar un todo unitario. Y una ley de la unidad, Bruno Sevi en el año 51 dirá, "Toda composición, tanto en planta como en frente debe tener un carácter de ligazón entre todos su componente. Componer es lo contrario de yponer.
Tengan en cuenta esto para cuando veamos la arquitectura moderna. Por esto, todas las formas geométricas que el ojo pueda descomponer en dos partes deben ser excluidas. Es decir, si veo un objeto que está compuesto, pero mi visión puede descomponerlo en dos, quiere decir que no está bien compuesto y debe excluirse de la composición que trabaja sobre la ley de la unidad para lograr un todo unitario.
Por eso la parte se funde en el todo. La búsqueda final es, como en el primer caso de la distribución la de lograr un todo unitario, porque esa es la imagen de perfección arquitectónica, la que se aspira en este siglo. Entonces, aquí se va del adentro hacia afuera.
Tengo primero el centro al cual le voy añadiendo las diversas partes, como en el caso del templo de planta central con cúpula. Y entonces el exterior final, la volumetría final se va a definir por el agregado de partes y el carácter de unidad se logra por la simetría fundamentalmente porque cada parte es simétrica respecto de la otra y también, por supuesto, por las dimensiones de la Entonces la totalidad adquiere una unidad que se logra porque vinculaciones dependen de la simetría. Ahora bien, recuerdan que estábamos hablando de dos mundos, el mundo racional y el mundo empírico, el mundo del classicismo y el mundo del romanticismo.
Y habíamos dicho que dentro del mundo del clasicismo la simetría el sistema de composición fundamental, mientras que en el romanticismo era la asimetría. No es que no se usaba la simetría, sino que no era importante. Y esto podemos este verificarlo claramente en estos dos edificios que tenemos acá.
En el caso de la izquierda, la composición simétrica porque hay una primacía de lo ideal racional, de la perfección ideal que la razón logra. Mientras que en en el caso de la derecha vemos que sí, el cuerpo principal central es simétrico en sí mismo, es uniforme y es regular, pero hacia los lados comienza a haber variación y a medida que nos alejamos de ese centro las variaciones son cada vez mayores. Entonces, hay una composición que es asimétrica en términos genéricos completos, pues la totalidad es asimétrica, aunque tenga partes simétricas, y que hay una primacía de lo real empírico, porque las cosas están dispuestas, los elementos que forman la totalidad del edificio están dispuestos de acuerdo a una necesidad práctica empírica, de acuerdo a la función y no a un criterio estético racional ideal.
Entonces nos enfrentamos a dos tipos de belleza. La belleza objetiva, universal, racional, propia del clasicismo, que parte de una razón universal de orden primario frente a una belleza que es subjetiva, que es particular, que es sensible, propia del pintoresquismo y que depende de una experiencia individual.