Entonces, eh, ya no descansa uno más, pero estamos en eso, ¿verdad? Por favor, vaya uniéndose a la bendición. no lo vea como una carga, que no sea necesario poner algo que tiene que ser obligado, no, hermano. Vaya usted de corazón metiéndose a las cosas que traen bendición. Amén. Bendito el nombre del Señor. Al nombre de Cristo damos gloria y damos honra. Amén. Poderoso el Señor. ¿Cuántos tenemos ya la porción de la escritura en Mateo 26? Y ya tiene listo el versículo. Son tremendos ustedes, ¿verdad? 2675. Algunos ya lo tenían, dice, y no lo habíamos dado.
Gloria al Señor. 2675. Cristo vive. A su nombre sea la gloria. Poderoso es el Señor. Alabado el nombre de Cristo Jesús. Cristo vive. A su nombre sea la gloria. Alabado el nombre del Señor. Dice la palabra del Señor para la gloria de nuestro Dios y para bendición de nuestra alma. Alabado el nombre de Cristo Jesús. Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús que le había dicho, "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces." Y saliendo fuera, lloró amargamente. Oramos. Padre que estás en los cielos, En el nombre de Jesús, venimos delante de
tu presencia, mi Señor y mi Dios, para implorar tu favor, tu gracia y tu misericordia. Aquí estamos, Señor, mi Dios, pidiéndote que nos hables, que nos bendigas, que nos enseñes, que nos exhortes a través de tu santa palabra. Mira nuestras vidas y atiende, Señor, a nuestra necesidad para gloria de tu santo nombre, mi Señor Y mi Dios. Gracias te damos, Dios. Gracias te damos, Dios altísimo. En el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor y nuestro Dios. enseñes. Alabado el nombre de Cristo Jesús. Gloria sea el Señor para siempre. Aleluya. Gloria a Dios. Gloria sea Dios.
Puede tomar su lugar, Amado hermano, sin dejar de alabar ni de glorificar el santo nombre del Señor. Comparta la palabra del Señor con quien usted pueda. Amén. Gloria al Señor. Cristo vive. A su nombre sea la gloria. Poderoso es el Señor. Gloria sea el nombre del Señor. Saludamos a toda a todos los hermanos que nos ven, nos escuchan a través de las redes sociales, los que están viéndonos a través de Facebook, de YouTube y también de TikTok. Que Dios los bendiga grandemente. Amén. Les enviamos un saludo desde la iglesia Remanente Escogido aquí en Chimaltenango, Guatemala.
Gloria al Señor. Queremos estudiar la palabra del Señor en esta ocasión. Gloria a Cristo Jesús. Y hacerlo bajo el tema si has fallado, levántate. Amén. Amén. Si has fallado, levántate. Quiero que leamos, hermano, eh, y ampliemos pues la lectura que hemos tenido al inicio y que podamos con la ayuda del Señor, pues meditar y aprender lo que la palabra del Señor nos dice también. Amén. Gloria al Señor. Poderoso el nombre de Cristo Jesús. Quiero que leamos desde el verso 69. Dice la palabra del Señor, Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó
una criada diciendo, "Tú también estabas con Jesús, el galileo." Mas él negó delante de todos, diciendo, "No sé lo que dices." Saliendo él a la puerta, le vio otra y dijo a los que estaban allí, también este estaba con Jesús el Nazareno, pero él negó otra vez con juramento, No conozco al hombre. Y poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro, verdaderamente también tú eres de ellos. Porque aún tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir y a jurar, "No conozco al hombre." y enseguida cantó el gallo. Todo esto
que hemos leído aconteció la noche que el Señor Jesucristo fue entregado. Esa noche Pedro negó al maestro. Gloria. Sin embargo, si prestamos atención a lo que la Biblia nos dice, también está escrito [resoplido] que Pedro iba a negar al Señor. Pedro en un ambiente de emoción le dice al maestro, "Yo estoy dispuesto a dar mi vida por ti si es necesario. Si otros escandalizan, yo no me voy a escandalizar. Estoy dispuesto a morir por ti. Y la Biblia también nos dice que todos los discípulos dijeron, "Amén. Nosotros también, igual que él, estamos dispuestos a morir
por ti." El Señor le respondió a Pedro, "De cierto te digo que hoy no cantaré el gallo y me habrás negado tres veces." Aleluya. Usted puede leer los diferentes evangelios, Va a encontrar algunas diferencias enriquecedoras que aportan más a este suceso. Es decir, que el Señor conocía a Pedro. Pedro no se conocía ni él mismo, hermano. Amén. Y pienso que a veces a nosotros nos pasa igual. Amén. Pensamos que nos conocemos y, hermano, en ocasiones ni los que nos rodean nos conocen. Como dice una frase por ahí, ¿verdad? Le dicen a esas personas, "Lo desconozco
completamente." Amén. De verdad que a veces hay cosas que suceden en la vida de las personas y toman actitudes que nosotros venimos a desconocerlos. Yo no sé si de verdad estoy hablando con la misma persona que yo he hablado siempre o estoy hablando con una persona diferente porque su actuar es Completamente distinto. El Señor conocía a Pedro, conocía a los discípulos y el Señor le dejó claro a Pedro lo que iba a suceder. Él probablemente no lo entendió, no lo comprendió por lo emocionado que estaba. Pero el Señor estaba viendo a futuro lo que iba
a suceder. Quiero decirle esto que es interesante también. La Biblia dice, "En parte conocemos Y en parte profetizamos." ¿Saben que el Señor le está diciendo a Pedro, "Yo sé lo que va a pasar y hoy mismo va a pasar? En ocasiones se nos amonesta, se nos insta con palabras como esas, pero nosotros estamos eh revelados, estamos eh viendo en una dirección contraria donde creemos tener la razón y no tenemos la razón. Dios. Estamos como Pedro actuando por emoción, actuando por sentimientos, actuando por eh, qué sé yo, por una decisión arrebatada sin pensarla. Ay, poder y
no estamos haciendo las cosas que deberíamos hacer y cualquiera que nos ve nos puede decir nuestro futuro, hermano. Y no con eso le digo que le estén leyendo las cartas. Hay cosas que no es necesario esas Cosas. Además, lo de las cartas yo no creo que funcione y si funcionara es el el que le está hablando. Amén. Pero cuando hablamos cuando hablamos, hermano, de lo espiritual, cuando hablamos de lo espiritual, podemos estar cometiendo un error y alguien nos dice, "No haga eso porque le va a ir mal. No haga eso porque no está bien. Le
va a pasar algo." ¿Y qué decimos nosotros? No, yo sé lo que estoy haciendo. Conmigo no se metan. Déjenme, yo sé lo que estoy haciendo. Ya tengo edad, "Ya tengo DPI", dirá alguien por ahí. Hay jovencitos que piensan que con sacar el DPI ya se saben todo en esta vida. Yo quisiera que cuando uno va a sacar el DPI, le dieran a uno, hermano, un una actualización y ya uno aprendiera muchas cosas o le dieran un folleto de cómo vivir sabiamente en esta tierra. Pero el tener DPI me vuelve en responsable de muchas cosas, aunque
no lo quiera y no me guste, pero le digo, me convierte en responsable delante de las autoridades. No quiere decir de que ahora que ya tengo DPI, ahora yo me volví más responsable. No estoy diciendo eso. Porque el que es irresponsable sigue siendo irresponsable hasta que un día logre madurar. Amén. Amén. Aleluya. Pero ante la ley ya tiene un peso Encima. [resoplido] Usted se da cuenta cómo los delincuentes utilizan esos vacíos en la ley, esos beneficios en la ley y mandan a menores de edad a matar. ¿Por qué? Porque no van a poder ser juzgados
como adultos. A los 18 años ya están libres, los dejan salir. ¿Por qué? Porque la ley deja y permite esos vacíos. Pero, pero Ante los ojos de Dios sabemos que cada quien es responsable de sus hechos. Amén. Me vuelvo responsable porque ya tengo mi DPI, no, no me vuelvo responsable. Tengo más responsabilidad en la sociedad. tengo una mayor responsabilidad, pero eso no quiere decir que ahora yo ya sea mejor persona, ni quiere decir que yo ya me lo sé todo. Ah, que ya terminé de estudiar, ya saqué mi carrera y ya ahorita me van a
dar mi DPI, pues me voy de la casa porque ya tengo edad, tengo una carrera, tengo esto y tengo aquello. Eso no es garantía de nada, mi hermano. Eso no le garantiza a usted nada. Y le digo, nuestras acciones reflejan hacia dónde vamos. Y Dios que es tan bueno, siempre pone alguien a decirnos, alguien que nos tenga confianza, ¿verdad? Y nos dice, "No sea bruto." Nos dicen con cariño. [resoplido] ¿Cómo va a hacer eso? ¿Cómo se le ocurre? Piense bien en las cosas. Si somos sabios, escuchamos el consejo antes de que eso se convierta en
una profecía. Hermano, ¿por qué cree que el apóstol Pablo está diciendo en parte conocemos y en parte profetizamos? Porque hay cosas que nosotros sabemos que van mal, que van a terminar mal, que van a suceder mal. Lo sabemos y lo decimos, pero hay quienes piensan que pueden jugar con fuego y no va a suceder nada. Aleluya. Amén. Hay quienes piensan que pueden hacer su voluntad y no va a pasar nada. Mire, la voluntad, cuando usted hace su voluntad es cuando más se equivoca. Gloria a Dios. Pero, ¿cómo disfrazamos, hermano, de que vamos bien? Le agregamos
de que estamos Dentro de la voluntad de Dios. Y usted mira cuánto rebelde hay diciendo que está actuando en la voluntad de Dios. Aleluya. Ah, que no le gusta cómo se predica en la iglesia, no le gusta cómo cómo se está administrando la palabra. Entonces viene el rebelde y dice, "Dios me habló que yo abra una iglesia." Y sabe qué es lo que hace? Empieza a llamar a los mismos hermanos de la iglesia donde él se congrega Para abrir una nueva que Dios le habló. Si Dios le habló de abrir una obra, seguramente Dios le
va a entregar la gente. Pero las cosas no se hacen así. Y ojo por ahí, hermano, le digo algo en sentido espiritual. El enemigo siempre sabe a quién buscar y a quién llamar. Tenga cuidado porque andan ahí ciertos personajes llamando Para saludar, dicen, para preguntarle cómo está en su vida cristiana y para ver si usted le dice, "A ver, ¿cuándo me viene a visitar? Viene a orar por mí." Ya que el pastor Carlos no viene. Amén. Gloria a Dios. Venga a orar por mí porque mi pastor me tiene aquí abandonado. No tenga pena, hermana. Yo
con gusto llego, le van a decir. Me decía un pastor ayer que platicábamos Por teléfono, me dice, "Mire, pastor Carlos, yo el tiempo que me estuve congregando, jamás mi pastor me fue a visitar para animarme. Siempre Dios me ha ayudado a seguir luchando, a no quedarme. Una vez llegaron y es porque mi esposa estaba con problemas de salud y llegaron a visitarla a ella. Yo lo recibí en mi hogar. Pero no fue porque nos estuviéramos quedando que ya no queremos buscar de Dios. Increíble, hermano. Amén. Uno tiene que que ver estas cosas porque por ahí
le digo, andan y a quién le van a a lanzar el mordisco o la mordida. [resoplido] Al que miran que está más o menos. Aleluya. Le pregunto yo a un hermano y ya no supo nada de esta persona. Bien, me dijo, me me llamó tal día y dije yo, ¿y por qué algunos hermanos los llam? ¿Por qué no me llama para salvar entonces porque ni a Dios me dijo. Amén. [resoplido] Pero bien dice la Biblia que el león rugiente anda buscando a quién devorar. Amén, hermano. Dios. Entonces, uno debe tener ese cuidado. Si hablamos de
las actitudes de Pedro, Pedro le elogio yo algo, le admiro algo a Pedro. Y es que a pesar de todo, a pesar de que intentó matar a uno y él sabía lo que Había hecho, posiblemente eso le influía y y le infundía temor al estar en esos lugares, porque él sacó la espada y le casi le vuela la cabeza a uno que estaba ahí, a Malco, y lo empiezan a reconocer. Y si usted se dio cuenta, fueron dos personas diferentes al inicio y luego cierto grupo lo identificaron. La primera vez él responde, dice el verso
70, él negó delante de todos diciendo, "No, no sé lo que Dices." Se lo dijo a una mujer que estaba ahí en el patio, una criada. No sé lo que dice. A ver, ¿qué está hablando esta mujer, qué estaba haciendo Pedro? Negando al Señor. Luego, mire lo que dice el verso 71. Saliendo él a la puerta le vio otra. Eso quiere decir que es otra persona. Y dijo a los que estaban ahí también este estaba con Jesús el Nazareno. Mire qué mujeres más tremendas, hermano. Qué ojo El que tenían esas mujeres. Bien lo identificaban al
hermano Pedrito. Dijo Pedro, si de estos nadie me vio y esta a cuenta de que me conoce. Ojalá lo conocieran por por predicador, ¿verdad? Por estar al lado del maestro. Ojalá que haya sido por eso. Amén. Le dice la mujer, "Tú también estabas con Jesús, el Nazareno." Pero mire lo que hace él. La primera vez Dice, "No sé qué estás hablando, no sé qué dices, pero la segunda vez dice, con juramento no conozco a ese hombre." La primera vez solo trató de obviar la conversación y decir, "No, no sé qué están diciendo." Pero la segunda
vez juró después de que el Señor, él estuvo cuando el Señor dijo que vuestro sí sea sí, vuestro no sea no. Él escuchó cuando el Señor dijo eso, ¿verdad que sí? Aleluya. El Señor dijo que no juráramos ni por el cielo, ni por la tierra, ni por el altar, ni por la ofrenda, ni por nada, hermano, porque el cielo, el cielo es el trono de Dios y la tierra es el estrado de sus pies. El Señor dijo que vuestro sí sea sí, vuestro no sea no. Pero dice el hermano Pedro, dice, "Yo les juro, poderoso
Dios, yo no soy uno de ellos." Hm. Qué palabras, hermano. Y le digo, "Admiro, admiro la la valentía porque era el único de los 12 que estaba ahí o de los 11 que quedaban." Él tenía ciertos detalles que hubieran sido encomiables, elogiables, pero el estar ahí esa noche era para reflejar que su corazón al 100% no era recto delante de Dios. Todavía juraba en vano, todavía negaba al maestro. Como cuando ustedes lo encuentran cantando una canción mundana a sus compañeros de trabajo, ¿verdad? Y qué dice usted, ¿no? Lo que pasa es de que ah yo
voy porque mi esposa me dice, pero aquí hasta privilegios tiene y eso no lo dice, ¿verdad? Yo voy porque ella es la que le gusta y mira, por tener mi hogar ahí en paz, yo voy. Y el Señor lo está viendo porque Aquí hasta llora, hasta se quebranta, hasta dice, "Te amo, Señor." Y allá evade, lo niega. Oh, yo pensé que los evangélicos no tomaban. Esos son los aburridos. Yo yo no he dejado echarme mis tragos porque dicen, yo sé controlar la bebida, entonces no hay problema. Yo le hago una pregunta, ¿y qué haría usted
si ahí a la par suya está el pastor? Empecemos con eso. ¿Caría la misma Música? ¿Pría la misma música a sonar en su casa? Si ahí estuviera el pastor, si ahí estuvieran unos hermanos fieles de la iglesia, pondría la misma música. diría las mismas palabras y a la par suya está el pastor, hermano, usaría las mismas expresiones. [resoplido] Ahora, imagínese si si estuviera, aunque en cierto modo lo está, si el Señor estuviera ahí con Usted de forma visible, [resoplido] ¿había de la misma forma? usted se vestiría de la misma forma como se viste en su
trabajo, en su casa, en la calle. Señor, porque yo supongo que en su hogar está el Señor, ¿verdad que sí? Usted es cristiano, viene a la iglesia, adora al Señor, busca a Dios. Yo supongo que el Señor está en su hogar y no le da vergüenza andar con unas fachas ahí deshonestas En su [resoplido] casa. No me refiero a la a la ropa cómoda que se pueda utilizar por estar en casa. Creo que cualquiera lo hace con cierta libertad, pero siempre con modestia y santidad. Yo no espero que cuando las hermanas están lavando la ropa
estén con un saco, ¿verdad?, y una falta langa y su y su blusa bien planchada y bien peinadas ahí restregando la ropa. Entiende uno que están ocupadas en los Queaceres de la casa, entonces no van a estar igual de presentables que cuando vienen a la casa de Dios. [resoplido] Amén. Pero tampoco van a estar todas deshonestas, mis hermanas. Son dos cosas muy distintas. Y no solo las mujeres, los hombres también. ¿Cómo está usted en su trabajo? Mire, en algunos trabajos en en muchos lugares, le digo, hombres inconversos es como un sinónimo de gente Irrespetuosa. Disculpe
si alguien se ofende por esto, pero la mayoría de hombres inconversos se faltan el respeto entre los mismos hombres. Y no me refiero con palabras o con insultos, no, hasta con tocarse. Y cómo usted siendo cristiano va a estar dejando que otro lo esté tocando donde no debe tocarlo. Y como usted siendo cristiano y que esas manos, con esas manos usted adora al Señor, usted va a Andar tocando a otros de una forma inadecuada, deshonesta. Esas son las bromas de los mundanos. Así bromean ellos. Se dicen cosas, se hacen cosas, se tratan de raros entre
ellos y uno no puede participar de esas cosas, hermano. Entre hombres se dicen, "¿Cómo estás, mi amor?" Y el otro desgraciado le dice, "Bien y tú le contestas." [resoplido] Esos ya borrachos hasta un beso se dan. Se lo aseguro. Así está el mundo. Y usted usted sabe lo que estoy diciendo. Usted ha visto esos comportamientos de verdad. Usted te reprendo, espíritu de Sodoma y de Gomorra. Diga usted y dígalo en voz alta. Dígale, "Vos sos Sodomita y vos sos de Gomorra. juicio les va a caer por andar con esas cosas, Pero usted desea respetar. Si
le faltan al respeto, enjese, moléstese, demuéstreles que que usted no le agradó las cosas que hicieron y que lo tienen que respetar. [resoplido] ¿Cuándo usted lo ha ido a tocar indebidamente? ¿Cuándo usted le ha faltado el respeto? Jamás. Entonces, que de igual manera lo respeten y que eso no se puede volver a repetir. Amén. Amén. No, que usted también bromea igual, que también usa las mismas palabras, entonces usted está peor que Pedro. Amén. Mire, Pedro a la segunda hasta juró y dijo, "Yo no, no soy de ellos, les juro." Como dicen algunos cristianos, "Todavía, por
Diosito, pastor", le dicen aún. Por Diosito será. Para empezar no es Diosito. Y por consiguiente tampoco voy a estar jurando yo por Dios para que me crean. Yo no tengo que estar diciendo por Dios, por Dios. ¿Qué hacen muchos ahora, hermano? Ya no dicen, "No, se lo juro." ¿Sabe cómo dicen muchos cristinos? Se lo prometo. Lo mismo es. Y y lo mismo es en el uso que le están dando a la palabra. Es un mal uso. No le prometo que sí es verdad. La palabra prometer no es para eso. Yo le prometo que voy a
hacer tal cosa. Eso es prometer. Yo le prometo que vamos a a, Por ejemplo, vamos a a trabajar tal día y vamos a limpiar. Eso es una promesa. Yo prometo que voy a regresar tal día. Prometo que voy a dar esto para usarlo en tal propósito. Eso es prometer. Pero cuando usted dice, "No, le prometo que si es verdad, las promesas son para cosas que están por hacerse o prometo que voy a ser fiel a Dios. Prometo que voy a buscar a Dios. Prometo que voy a servir al Señor." Son promesas de cosas que uno
va a hacer. Pero cuando alguien dice, "Le prometo que es cierto. Le prometo que es verdad", eso es como jurar. Y usted no necesita jurar. Amén. Como usted siempre dice la verdad, hermano. ¿Verdad que sí? Como usted nunca anda mintiendo, ¿verdad? Amén. No tenemos necesidad de mentir. No necesitamos Mentir. Pero Pedro empezó a jurar. Y mire lo tercero, dice, "Un poco después, acordándose los que por ahí estaban, acercándose los que por ahí estaban, dijeron a Pedro, no sabemos cuántos eran. [resoplido] Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aún tu manera de hablar descubre." O sea,
él se hablaba como cristiano, él no se ponía a hablar como marero, como algunos hacen. No se ponía a hablar calor, ni hablar en códigos. Amén. Hablaba como cristiano. Entonces, mire hasta dónde llegó Pedro. Verso 74. comenzó a maldecir. [resoplido] Pudiéramos decir de que empezó a malditos, quítense de aquí. ¿Cómo? Yo yo ni conozco ese maldito. Tal vez dijo, "No lo sé. La Biblia solo nos Dice que empezó a maldecir, pero no nos dice cómo. Tal vez empezó a decir palabras. ¿Para qué? para que su forma de hablar no quedara al descubierto, pero empezó a
hacer algo que estoy seguro desagradó al Señor. Aleluya. Y cuando digo desagradó al Señor, no vaya a pensar de que estoy diciendo que el Señor se puso triste. Cuando usted dice una mala palabra, el Señor se pone triste. Cuando usted no viene al culto, el Señor se pone triste. Cuando usted anda haciendo cosas malas allá escondidas, el Señor se pone triste. Cuando usted le está pegando el gavetazo ahí a la mamá, le voy a decir yo, "Ay, el señor se pone triste porque usted ya aprendió a gavetear." Pastor, ¿qué es eso de gavetear? Mire, Pues,
para que me entiendan, los que son del extranjero, le abren la gaveta a la mamá y miran que hay dinero y se lo agarran todo y se lo gastan. Ya roba, porque eso es robar. Ya roba, ya miente, ya [resoplido] se emborracha, ya toma licoras escondidas, ya se echa un su cigarro a escondidas. Pero viene a la iglesia y no ha pasado nada Aparentemente. Amén. El Señor no se pone triste, el Señor se desagrada. Y cuando Dios se desagrada, hermano, no se pone a llorar. Ay, ¿quién me va a consolar? No, los que salimos perdiendo
somos nosotros. Amén. Aleluya. Él no, él no pierde. Sin embargo, yo debo decir, a mí me Confió, a mí me dio la oportunidad, a mí me dio el privilegio. El que voy a perder soy yo. Amén. El que va a perder soy yo. Los demás no. Amén. Sí. Amén. En su en su colegio, en su escuela, le dicen a los jóvenes cristianos comprometidos con Dios, "Mirá, hacé esto." Ellos le escuche por favor, joven, usted que quiere agradar a Dios, ellos no tienen las mismas bendiciones Que usted tiene. No tienen los privilegios que Dios le ha
dado a usted, no tienen las bendiciones que usted ha alcanzado por gracia y por misericordia. Es que el que no tiene nada no le importa cómo le va a ir al otro. Por allá en una iglesia habían dos. Uno que que participaba y activaba y servía al Señor y tenía privilegios y otro que ya había dejado los privilegios abandonados y tirados ahí, ya no lo tomaban en cuenta Para nada. Y al que ya no tomaba en cuenta para nada, se lo convence al otro y le dice, "Vamos a echarnos unos tragos." Como el desgraciado ese
ya no tenía nada que perder, no tenía privilegios, le daba igual. Pero mire, aquel que tenía privilegios, que Dios lo había honrado, que Dios lo había puesto en alto, era el que tenía que cuidar lo que Dios le dio. Debe estarme diciendo esas cosas porque al pastor le voy a decir que usted me anda incitando a ir a tomar. Ahí va a ver. Díganle eso a ver si lo vuelve a invitar. No eran bromas, hermano. Le va a decir, eso no se hace. ya estar haciendo tropezar a otro. ¿Por qué? Porque como yo no activo
que también caiga el otro, ni que fuera el hermano. Solo el hace esas cosas. Amén. Amén, hermano. Yo no puedo hacer que caiga otro que que Dios está levantando y que Dios lo está usando y yo lo voy a hacer caer. Dios me libre. Eso se llama ser uno piedra de tropiezo. Amén. Amén. Piedra de tropiezo. El Señor no estaba triste, pero estoy seguro que se desagradó de estas cosas. Y a la tercera vez que Pedro negó al Señor y había ya lanzado maldiciones, [resoplido] escuchó al gallo cantar. Escuchar al gallo cantar a las 5
de la mañana es una bendición. Porque es un día más que Dios nos regala. Nos está avisando el gallo que Dios tuvo misericordia. Una vez más nos está recordando el gallo que nuevas son cada mañana sus misericordias. Pero ese día para Pedro el cantar del gallo no fue de bendición como lo es para usted y para mí. es el Señor. Amén. Para Pedro, el cantar del gallo le anunció, le recordó, le le estaba mostrando a Pedro que lo que Jesús dijo se cumplió al pie de la letra. Aleluya. Entonces viene Pedro y se da cuenta
de lo que acaba de suceder al oír el canto Del gallo. Cuando uno va a abrir los ojos, hermano, no vaya a pensar que solo en la iglesia nos habla Dios. En la iglesia nos habla Dios. Nos habla a través de su palabra, nos habla a través de sus predicadores, de sus siervos. Amén. Pero cuando Dios nos quiere hablar, nos puede hablar de muchas maneras, hermano. Porque cuando el gallo cantó y Pedro lo escuchó, hermano, Pedro se acordó de lo Que el Señor le había dicho y Pedro abrió sus ojos espirituales y se dio cuenta
que le había fallado a Dios. Mire, es que es que el que el que es de Dios, con el que Dios en cierto modo tendrá propósitos, Dios le habla hasta por las piedras. Hermano, Dios le habla hasta con inconversos. Dios le habla de muchas maneras. Le habla por sueños, le habla por palabra, le pone personas en el camino que le hagan ver su error. Porque ahí no estaba Jesús diciéndole, ¿viste lo que te dije? Ni estaba también ahí Leví diciendo, "¿Te acordas lo que el Señor te dijo?" El predicador de esa noche o de esa
hora fue un gallo. Aleluya. Un gallo que hubiera Pedro mejor haberlo hecho en chicha, ¿verdad? Hubiera querido habérselo comido aunque sea en pepián antes que cantar. Pero el gallo le predicó. Gloria a Dios. ¿Sabe qué me impresiona? Es que hablamos de Pedro, hermano, y Pedro tenía unas cosas tan negativas, pero hay algunas cosas que dice uno, "De verdad, este hombre alcanzaba misericordia." Mire lo que dice la escritura, que se acordó de las palabras de Jesús que le había dicho antes que cante el gallo, "Me negarás tres veces." Entonces dice, "Saliendo afuera, ¿qué hizo? se fue
a llorar amargamente. Esas lágrimas, hermano, que no son fingidas, esas lágrimas que no salen porque le dicen, "A ver, llore." O que ahí pujandito una lágrima, como de repente algunos en la adoración, de repente una lágrima ya con eso suficiente. Mire, hermano, Pedro se fue a llorar amargamente. Eso quiere decir que Pedro no paraba de llorar. Le dolió en el corazón lo que acababa de suceder. Aleluya. Le dolió en el alma, le dolió en el espíritu, le dolió en su en su cuerpo, le dolió [grito] todo. ¿Por qué? Porque le acababa de fallar al [grito]
Señor, acababa de negar al maestro, acababa de fallarle a Dios. Ojalá que todas las personas que le fallan a Dios, hermano, también lloraran amargamente y se arrepintieran de las cosas que han hecho y se dieran cuenta de lo mal que han procedido y se y se Dieran cuenta de lo que vienen haciendo mal delante de los ojos de Dios. Pero usted mira, hermano, que en estos tiempos la gente no llora. En estos tiempos la gente que hace lo malo y qué y qué sabe, lo digo tristemente porque son son manchas en nuestros ágapes, obreros fraudulentos,
malos pastores. Supe un pastor que por allá lo encontraron, hermano. Mire cómo es tan pequeño el mundo. Dicen por ahí que el mundo es como un pañuelo de pequeño. Resulta que había una iglesia. En esa iglesia había un hermanito que tenía sus buses y ese hermanito hacía viajes. Siempre se iba al culto de la dominical, pero ese día le salió un viaje y él se comprometió y no fue al culto y se llevó un patojo de ayudante. ¿Por qué? Porque los de una empresa le Pagaron por un viaje. Entonces él como buen cristiano dijo, "Yo
no debería andar aquí. Me voy a quedar aquí en el bus. Aquí me voy a poner a leer la Biblia. Aquí voy a hacer algo, pero no me voy a bajar porque era un lugar como un turicentro." Entonces él sabía que ahí habían muchas mujeres mal vestidas. Dijo él, "¿Para qué me voy a ir yo allá? Aquí me quedo." Pero vino el ayudante y le dijo, "Usted deme permiso, yo voy a yo sí voy a ir a Caminar a mirar." Anda, de todas maneras vos no sos nada. le dijo. Y se fue el el ayudante,
hermano. Por allá andaba todo campante él viendo lo que había en ese lugar y de repente regresa corriendo todo asustado. Él le dice, "Don fulano, don fulano, ¿qué pasó? ¿Tú asustado estás? Ah, ¿sabe quién está allá? ¿Quién? su pastor, le dijo, mi pastor, mi pastor está predicando hoy Allá en la iglesia seguramente, le dijo, ¿cómo va a ser él? Bien su pastor, vamos a ver. Y lo fueron a encontrar al pastor [resoplido] con otra señora que no era su esposa. Creo que dejó a la pastora predicando y él se la dio de muy vivo. Hermano,
mire las cosas que hace Dios para quitarle la máscara a alguien. Y le dijo el el hermanito asustado, "Pastor, ¿qué está haciendo usted aquí? ¿Quién es esa mujer? Mire, no respondió palabra. El el hombre terminó su viaje, le fue a contar a los hermanos, armaron una reunión [resoplido] y se iban a reunir para ver qué iban a hacer con el pastor y le dieron el tiempo al pastor. Y dice el pastor, "Sinvergüenza, ¿saben algo? Este terreno y este templo están a mi Nombre. Así que vamos a hacer algo. Yo me voy a poner en disciplina
un mes y en ese mes va a pastorear mi hijo y al que no le guste se puede largar de la iglesia. Ese tipo de personas un día tienen que arreglar cuentas con el Señor. Mire, la gente, los que iban a someterlo a la autoridad quedaron desarmados. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Sabe qué sucedió? Pues un grupo dijo, "Ya no nos seguimos congregando aquí." Y se fueron a reunir a otro lugar. Pero un montón de gente, ya sabe usted, se quedó ahí. ¿Por qué ese hombre no lloró? ¿Por qué a ese hombre no le dolió lo
que estaba haciendo? ¿Por qué no sintió que le había fallado a Dios? ¿Por qué no lloró como Pedro? Pedro Pedro no mató a nadie. Pedro no cometió adulterio, pero lloró por lo que hizo. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Aleluya. Y usted no se siente mal por lo que pasó. Yo yo no me siento mal. Yo no he cometido ningún pecado. El que le falla a Dios sabe que con algo tan pequeño podemos fallarle. Y mire, si en su corazón está el Espíritu Santo, los que van a salir son lágrimas de arrepentimiento. Lágrimas de arrepentimiento,
No soberbia, hermano. El que el que sabe que le ha fallado a Dios no se va a poner ahí con soberbia, ni con altivez, ni con orgullo, ni con prepotencia, ni con ni a maldecir, ni a jurar, ni a hacer su voluntad. El que le ha fallado a Dios y quiere que Dios lo bendiga, que Dios lo restaure, ¿sabe qué hace? Va a llorar. Va a llorar amargamente delante del Señor. Va a pedirle a Dios una oportunidad. Va a pedirle al Señor que lo restaure, que lo levante, que lo Ayude, que haga algo [grito] con
él, pero que no lo deje, que no lo suelte. Amén. Pero el que no haga eso, hermano, ya se lo llevó el Gloria a Dios. Vive. Aleluya. Usted estaba haciendo. Sí. ¿Y qué? Usted sabe que los de remanente no hacemos eso. Un buen cristiano no hace lo que usted hizo. Pero, ¿dónde está el pecado? ¿Dónde está el pecado? Tan ciego es para no verlo. Tan ciego es para no ver. Quier que le digas todavía a Pedro le cantó un gallo y con eso fue suficiente para darse cuenta de que le falló a Dios, ¿verdad que
sí? Un gallo le dijo, "Le fallaste a Dios." [grito] Un gallo le dijo a Pedro, "Negaste a Cristo." Un gallo le dijo a Pedro, "Y no muy valiente y no que ibas a dar tu [grito] vida. Tantas cosas que le dijo el gallo con un solo canto. Y ahora usted que no le canta el gallo, a usted que le predican, que le enseñan a discernir entre el bien y el mal, que le enseñan la palabra, que le enseñan versículo a versículo, que le explican las biografías de hombres de Dios, los sucesos importantes que están en
la Biblia, que le han explicado tantas cosas que están en la palabra de Dios. Sea el nombre de Jesús. ¿Qué va a pasar con usted? ¿Qué va a pasar conmigo? Aleluya. Cuando usted le falla a Dios en algo, le pregunto, ¿usted no se siente redarguido? Amén. Aleluya. Hermano, usted fue a comprar la tienda y el de la tienda andaba viendo TikTok, ni lo atendió bien. Y usted le pagó con uno de a 10 y él le dio vuelto de a 100. Y usted va feliz de la vida porque el otro se tontió. No se siente
usted mal. No se siente usted como que estuviera robando, porque usted sabe que usted apenas llevaba 10 quetzales a comprar. Y no diga que eso es bendición, porque eso no es bendición. Bendición. Bendición que usted se hubiera encontrado un billete ahí tirado y Dios lo bendijo y no tenía dueño. Amén. Bendición que alguien le diga, "Mire, yo le voy a comprar esto, le voy a regalar Esto." Aquí está. Mire, ni usted lo conocía. y le compró las cosas que usted tenía que llevar a la casa. Es su bendición, ese es un milagro. Lo otro es
robar. Amén. Lo otro es robar y quien lo haga tendría que sentirse redarguido. Dice malas palabras en su casa, en su trabajo y no se siente redarguido ni un poquito. Anda viendo lo que no debe ver en el teléfono y no se siente redarguido. anda hablando lo que no debe hablar y no se siente redarguido. A esas mujeres que son bien chismosas, les pregunto yo, ustedes después de haber tirado tanto veneno, ¿no se sienten redarguidas ni un poquito? Mire, le pregunto a esas mujeres que son así, gracias a Dios, aquí no hay mujeres así, ¿verdad,
hermano? No digo que no vinieron hoy, porque Entonces las que no vinieron van a pensar que de ellas estábamos hablando. Amén. Pero aquí no hay de esas mujeres, ¿verdad que no, hermano? Pero le pregunto a esas mujeres que tal vez nos están viendo ahí por redes sociales o por TikTok, a esas mujeres que van a una iglesia, pero les gusta estar hablando mal de las personas, pero cuando venga la persona que de quien hablaron mal, hermanita, y hasta el abrazo Y un beso. Y mire, algunas son tremendas que le besan una mejilla y le besan
la otra. Ya, puro saludo italiano parece eso. Solo hasta ahí en la mejilla. Pero si es la que estaba comiéndose viva a la pobre. Ni a una ni a una gallina han pelado tanto como a esa pobre hermana. Y la que la peló es la que más la abraza. Yo le pregunto a las mujeres que son Así, no les da, no les da un poquito de dolor, no no se arrepienten, no se dan cuenta de las cosas que están haciendo. A los hijos que les gusta contestarle y faltarle el respeto a los padres, yo les
pregunto, ¿ustedes no se sienten mal después de que le han faltado el respeto a sus papás? Después de que les han contestado y se han puesto taco a taco y que y que se han discutido bien feo, ¿ustedes no se sienten mal de faltarle el respeto a sus padres? Aleluya. Porque si usted no se siente mal en nada de estas cosas, yo creo que usted ya está perdido y ni cuenta se había dado. Porque el que tiene temor de Dios, si hace algo mal, porque perfectos no somos, pero si en algo nos salimos del camino,
hermano, nos duele el corazón. Entendemos que fallamos, reconocemos que fallamos. Y creo, hermano, que el cielo no va a estar lleno de gente que desde que Conoció a Jesucristo fueron exactamente intachables. En el cielo habrán personas que como Pedro se equivocaron, pero que aprendieron a llorar, a pedir perdón, a [grito] humillarse, a pedirle a Dios que los ayudara, que los restaurara, [grito] que tuviera misericordia de ellos. Aleluya. Con esto no estamos dando licencia para que nadie peque, o para que alguien peque. Ay, no estamos diciendo, ay, hermano, usted puede pecar y solo venga y llore
amargamente y ya todo se arregló. No. Aleluya. Gloria a Dios. Pero si un día usted hace algo que no debe, humilles. No se ponga todo soberbio, toda soberbia, todo antiguo, todo orgulloso, porque le va a ir peor. Ah, le van a hacer algo en la iglesia. En la iglesia no. En la iglesia no. En la iglesia no estamos para pagar mal por mal. En la iglesia no. Delante del Señor. Sí. Cuando Samuel reprendió a Saúl por las cosas que hizo mal, ¿cuál es cuál fue la actitud de Saúl? Samuel ora por mí, que Dios me
perdone, porque yo desobedecí a Dios. Así dijo Saúl, ¿verdad? ¿En qué he desobedecido yo? Al contrario, yo hice todo lo que Dios me mandó. Entonces, ¿para qué mandó Dios al profeta amonestar a Saúl? Ah, no, de verdad, Dios se equivocó, Saúl. De verdad, tú sí obedeciste, Señor. ¿Por qué me estás mandando exhortar este pobre que solo hizo tu voluntad? ¿Cómo estaba Saúl lleno de soberbia? ¿Acaso yo ando haciendo cosas malas? Pues Yo hice lo que Dios me mandó a hacer. [resoplido] Ya solo faltó que dijera Saúl, "Que Dios me dé gracias por todo lo que
yo hice en su nombre. Yo peleando ahí sus batallas, yo ahí luchando, arriesgando mi vida por vencer a los enemigos que él tiene y así me paga Dios. Solo eso faltó, hermano. ¿Ya se dio cuenta usted cómo actúan las personas que que hacen mal, pero no quieren humillarse? Aleluya. Dijo uno por ahí un día. Me dolió mucho irme de esta obra, pero solo Dios sabe si regresaré. Mejor si ya no regreso, [resoplido] porque era un lobo, hermano. Es más, hasta en su Facebook tenía un lobo en la foto de perfil y era era verlo a
él, hermano, el lobo, un lobo completo, [resoplido] pero él era la víctima. Él era la víctima. Cuando se le corrige alguien, ya se dio cuenta usted cómo empieza la cancioncita. Todos me juzgan. Todos me andan juzgando. ¿Qué saben de mi vida? Todo lo que yo sufro en mi vida. No, hermano, no mezclemos las cosas. No se haga daño. Abra los ojos. Gloria a Dios. Si le falló a Dios, no ah, es que es [risas] porque yo estoy pasando esto, estoy pasando aquello. No, mezclemos las cosas porque a José lo vendieron sus hermanos y ese hombre
se mantuvo íntegro delante del Señor. Sus propios hermanos lo vendieron, lo metieron primero en una cisterna, lo querían matar, al final lo vendieron como esclavo y terminó lejos de su casa. Y ese hombre se mantuvo íntegro delante del Señor. Gloria a Dios. Aleluya. Gloria a Dios. Mire lo que dice la escritura. Me voy a adelantar un poco. Este Pedro es un caso, hermano, pero de verdad que Dios nos ayude a nosotros. Amén. Porque al menos nosotros tenemos el ejemplo de Pedro y hablamos de él y ya si nosotros hacemos las cosas peor que él, habiendo
[resoplido] escuchando prédicas de este hombre. Mire lo que dice el Verso 21, eh, capítulo 21 de Juan, verso 1, dice, "Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias y se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el dio Natanael de Cana de Galilea, los hijos de Cebedeo y otros dos de sus discípulos. [resoplido] ¿Cuántos habían ahí? Simón, Tomás, Natanael, eh los hijos de Cebedeo, Juan y Jacobo, y otros dos habían siete. Simón Pedro le dijo, "Voy a pescar." No habían perdido la costumbre. Ellos le
dijeron, "Vamos nosotros también contigo." Pedro dijo, "Yo no te voy a negar." Y aunque otros escandalicen, yo no me voy a escandalizar. Y todos los discípulos dijeron, "Nosotros tampoco." Y ahora Pedro dice, "Yo me voy a pescar." Y los demás, ¿qué dicen? [resoplido] Nosotros también vamos. Eran arrastrados por lo que Pedro Dijera. Yo creo que Pedro tenía un liderazgo. Lástima que para mal en este momento, pero los demás ya no tenían como que criterio propio, ¿verdad? Y ese es [resoplido] un problema. Nunca caiga usted en eso. Tenga usted criterio. Cuando le pidan su opinión, de
su opinión, ¿no? Lo mismo que dijo el hermano, lo mismo que dijo la hermana. No le están preguntando lo que dijo el hermano, no le están Preguntando lo que dijo el otro. Le están diciendo, "¿Qué piensa usted? ¿Qué opina usted?" Amén. Amén. Amén. Hermano, la mayoría de personas dicen lo que diga el otro. Lo que la mayoría decían y la mayoría dicen que lo van a expropiar a usted. Que así sea. Entonces, poderoso [resoplido] Dios. No, Usted tiene criterio, tiene voz y voto. Cuando se le pregunte, hable a título personal. Así acierte o no acierte,
pero usted está haciendo uso de su derecho. Amén. Bendito el nombre de Jesús. [resoplido] Mire, hermano, otra de las cosas, estos siete discípulos regresaron. Los otros cuatro no sé qué hicieron. Al que miro que no estaba ahí era a Leví. No sé si se regresó a cobrar impuestos, no extorsiones, impuestos, porque él trabajaba para el gobierno romano antes de Pedro y los demás, la mayoría eran pescadores. ¿Y a dónde regresaron? A pescar. Es cierto, el Señor había sido crucificado, no estaba en ese momento con ellos. Pero usted se da cuenta que la actitud de Pedro
no es de seguir hacia adelante, Sino es de retroceso. Dios piense que es necesario decir que Pedro se fue a meter a un lugar de perdición para decir que Pedro estaba mal. Salirse del propósito es estar mal. Salirse de la voluntad de Dios ya es estar descarriado, hermano. Amén. andar a mi propia voluntad. Ya es estar descarriado. Me salí del carril, me salí de la verdad, me salí de la dirección de Dios, me salí de la Voluntad perfecta de Dios. Ya con eso es para uno preocuparse. ¿Y qué va a hacer? Me voy a regresar.
Nosotros lo lo decimos en cierto modo. Yo cuando salí al ministerio salí de la casa de mis padres. Cuando yo me fui a pastorear, yo antes vivía con mis padres, les dije, voy a dedicarme a pastorear. Yo ya trabajaba, por supuesto, tenía un empleo, pero les dije, voy a renunciar a mi empleo y me voy a dedicar a la obra. Pero el quisiera, hermano, que uno se regresara derrotado a pedir posada con los padres. Yo le aseguro que los padres dicen, "No tengas pena, amigo, aquí venite, aquí te aceptamos." Pero yo sé que no es
lo que Dios quiere. Aleluya. Por eso preferimos seguir luchando, esforzándonos. Algo hará el Señor. Ponemos nuestra Mirada en él porque no queremos retroceder, no queremos regresar de donde venimos. Queremos seguir avanzando, seguir yendo hacia arriba, hermano, hacia el propósito de Dios, hacia el plan divino. ¿Qué va a hacer usted si el enemigo le da un leñazo? Ay, pastor, yo me regreso a mi pueblo y se va a regresar derrotado. Y que todos digan, "Ese que ese evangélico, miren cómo paró. Algunos son tan sinvergüenzas, hermano, que le fallan a Dios y se quedan viviendo en la
misma colonia, en la misma casa. Y todos los que un día lo vieron y lo oyeron predicar, servir a Dios, ahora lo miran que ahí está pecando en su casa y que está mal delante de Dios y la gente lo sabe. Aleluya. Gloria a Dios. Se lo comen vivo, hermano. Se lo comen. A veces ni lo pelan, a Veces se lo comen con todo y plumas. Amén. Fallar a Dios no debe ser una opción. Desviarnos no es una opción. Y aunque Pedro regresó a pescar, usted me dirá, "Pescar no tiene nada de malo." Pescar no
tiene nada de malo. Pero Dios no escogió a Pedro para que siguiera pescando. Dios escogió a Pedro porque tenía un propósito con él y Dios quería verlo en ese propósito metido. Hermano, ¿qué le dijo el Señor a Pedro cuando lo Encontró? Cuando Pedro le dijo, "Apártate de mí, que soy hombre pecador." ¿Qué le dijo el Señor a Pedro? "Ven, sígueme y yo te haré pescador de hombres." Dios tenía un plan con él y mire, ese plan se estaba yendo a la basura por una mala decisión, por haber pecado, por haber negado al Señor. Usted dirá,
"No, yo no he negado al Señor." Tal vez sí. Y no se ha dado ni cuenta. Tal vez sí lo niega, porque no es necesario negar con palabras, también se niega con hechos. Tal vez sí lo está negando. Mire qué precioso esto. Dice el verso tres en la segunda parte dice, "Vamos nosotros también contigo." Fueron y entraron en una barca y aquella noche no pescaron nada. Antes de conocer a Cristo, Pedro estaba fracasando en la pesca. ¿Sí o no se acuerdan? ¿Verdad que sí? Estaba fracasando Pedro antes de que Cristo llegara a su vida. Estaba
fracasando en el negocio de la pesca. No le estaba yendo bien. No era su mejor temporada, le estaba yendo mal. No pescaba nada. Y ahora Pedro otra vez en su voluntad, otra vez está fracasando. Otra vez lanza la red y no pesca nada. Me voy de la iglesia y qué tan fácil que es, tan bonito que se oye, a como que Así se arreglara todo. Yo me encontré un día allí en Justías, hermano, a uno que fue miembro de la iglesia e en la central. Fuimos en cierto modo amigos y me lo encontré ahí comprando
gasolina y yo aproveché y le hablé y le dije, "¿Cómo estás?" Bien, ya no llegaste a la iglesia, le digo. Y me dice, es que hubieron unos problemitas por ahí y estoy esperando que todo se calme para regresar. Ya pasaron como 20 años y no ha regresado. Usted piensa que se sale uno de la iglesia, ay, los problemas se calman, ¿verdad? Se ponen peores. Amén. Aleluya. Aleluya. No, yo no me voy a descarriarme de la iglesia. Yo jamás me voy a descarrear. ¿Cuánta gente dice eso, hermano? ¿Sabe un fenómeno que he visto yo en los
últimos años? Personas que dicen, "Yo me Voy a ir de la iglesia, me voy a cambiar de iglesia porque yo si no me pienso escarriar. Yo no voy a estar viniendo acá, pero le voy a estar orando al Señor para que Dios me dirija a dónde me voy a ir." Amén. Y se tardan, dice que orando y cuando uno mira ya ni se congregan y descarriados están. Eso yo lo he visto. Nadie me lo ha venido a contar, hermano. Que se salen de una Iglesia, que se van a pasar a otra o que se pasaron
a otra y no les gustó y descarriados pararon. Yo creo que más ganas de descargarse tenían que otra cosa. Fallarle a Dios no debe ser una opción, hermano. [resoplido] Es algo contra lo que debemos luchar. Solo piens en Pedro. Ahora otra vez Pedro no pescaba nada. [resoplido] Se salió, digámoslo. Aquí se aplica. Él sí Se salió de la cobertura. Por eso no prosperaba. ¿Qué nos espera si nos salimos del camino del Señor? ¿Qué nos espera? Que ya no prosperemos, que nos vaya mal en todo. Gloria a Dios. Por allá un hombre, mire, le falló al
Señor, dejó el [resoplido] ministerio y lo encontraron por ahí con el ojo así, mire, años después. Y qué le pasó? Es que un día yo estaba pintando un rótulo y de Repente volteé, había unos patojos jugando con piedras y uno tiró una piedra y a mí me dio. No fue error, no fue accidente. Dios lo permitió. Aleluya. [resoplido] Que anduviera ahí con el ojo hinchado. O cree usted que el que se va y anda ahí viviendo impíamente, ¿usted cree que el Señor está feliz con él? Les pas cosas, pero no entienden. Les va mal, pero
no entienden. Y y permítame usar algunos de ejemplo a ustedes que en algún momento se apartaron de Dios y regresaron, dígame, ¿cómo le iba en el tiempo que anduvo sin Dios? [resoplido] Si le fuer venga aquí y lo testifica. Yo sé que no hay ninguno. Por eso yo sé que dejar a Dios no es una opción. Y mire cómo es de tremendo todo esto, Porque el Señor vio a Pedro otra vez frustrado allá, volviendo a la pesca y se les aparece el Señor y ellos no habían entendido y les dice, "A ver, deme algo de
comer." Y le dicen, "Es que no hemos pescado nada." Y le dice el Señor, "Tiren la red a la derecha. Igualito que el primer milagro que hizo el Señor cuando conoció a Pedro y Pedro obedeció y luego ya no podían sacar la red y Pedro no se quedó tratando de sacar la red. ¿Qué hizo Pedro? Se bajó de la barca y fue a donde estaba el maestro porque él reconoció esa [grito] vozoria a Dios. esa voz que le estaba hablando y le estaba diciendo en cierto modo, "¿Qué estás haciendo aquí? Este no es tu lugar.
[grito] Para esto no te levanté. Tienes que levantarte. Tienes que levantarte. Te [grito] equivocaste, fallaste, sí, pero ahora te vas a levantar. Gloria a Dios. Aleluya. La mayoría de personas, hermano, se quedan tiradas [grito] y ya no siguen. Ya no quieren seguir y les va peor. Son pocas las personas, hermano, que aunque hicieron algo que tal vez es un problema de por vida, pero al menos se quedan aunque sea sentado en la silla, nunca más vuelven a participar tal vez, pero ahí están orando. Gloria a Dios. Son pocas las personas que asumen con responsabilidad sus
errores. Aleluya. Y muy pocos los que teniendo la opción, porque bien dijo el apóstol Juan, hay pecados por los que aconsejo que ya no oren, dijo el apóstol Juan, ¿verdad? Pecado de muerte. Pero hay pecados, errores que se cometen, fallas que se cometen en las que Dios tiene misericordia. Amén. Y es de esa misericordia que hay que agarrarse. ¿Cómo? Llorando. Aprenda de Pedro. Y si hay que llorar amargamente, llore. Llore. Dice la escritura hablando de Efraín. Llorando he visto a Efraín. Vayan y díganle que hay un porvenir para él. ¿Por qué? Porque él lloró y
se arrepintió. Él se humilló delante del Señor. ¿Por qué habrá alcanzado misericordia Pedro? Porque para empezar él no lucró con el maestro y seguido de eso él tampoco actuó como Judas. Yo no miro que Judas haya derramado lágrimas y que la Biblia diga que Judas lloró. La Biblia no dice eso. Por eso preocúpese usted que ya no llora en los cultos. Preocúpese usted que oye la palabra ya no se le salen lágrimas. Preocúpese usted que en la adoración ya no llora, ya no adora, ya no siente al Espíritu de Dios. Preocúpese usted que ya no
se quebranta en la presencia del Señor porque va por mal camino. Judas hizo todo lo que hizo y yo no veo que Judas haya llorado, pero Pedro negó al Señor y lloró amargamente. Le dolió lo que hizo, le dolió su error. Yo creo que eso sería lo primero para encontrar una restauración en Dios. Para poderse levantar. Primero hay que Llorar. llore todo lo que tenga que llorar hoy para que Dios se aspiade, para que Dios tenga misericordia, para que Dios vuelva a abrir puertas, para que Dios vuelva a pelear por usted, para que Dios le
defienda, como dijo el salmista David, para que su espíritu no se aparte de usted y jamás se equivoque tomando una actitud diferente a lo que estamos hablando en esta oportunidad. Aleluya. Que Dios nos ayude, mi hermano, y tenga misericordia de nosotros. Amén. Póngase de pie y cierre sus ojos y dígale al Señor, "Ayúdame, ayúdame." A veces les cantamos a los amigos cuando estamos evangelizando, cantamos un himno y decimos, "Sin Dios no podrás caminar. Pero eso también aplica para nosotros, hermano. Sin Dios no podrás. [resoplido] Sin Dios no podrás. Ni siquiera lo intentes, que por qué
me va mal, que por qué no avanzo, que por qué no se resuelven los problemas, que por qué esto, que por qué aquello. Tal vez te estás alejando de Dios. Tal vez te estás alejando del Señor y por eso ha pasado todo eso. ¿Pueden llorar todavía amargamente o ya No? Pueden decir, "Señor, ayúdame. Señor, perdóname." O ya no. Yo veo niños llorando en esta noche. [canto][música] Veo niños cediendo a la palabra de Dios, pero también veo caras largas, ojos secos. Ay, Señor, ten misericordia de nosotros. Ay, Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de
nosotros. Si me permitieras, mi Dios, llorar Amargamente antes de fallarte, si me permitieras llorar amargamente [grito] antes de tomar malas decisiones, si me concedieras llorar [grito] amargamente antes de equivocarme, Padre, no quiero echar a perder el propósito. en mi vida. No quiero echar a perder ese propósito, mi Dios. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, ayúdanos. Ayúdanos, Señor. Levanta tus manos, hermano. Levanta tus manos. Nadie se quede con las manos abajo. Solo los inconversos. Solo los inconversos con las manos abajo. Levanta tus manos y pide misericordia. Levanta tus manos y pide misericordia.
Dijo alguien por ahí, "Como perdonaste a Pedro, perdóname a mí también." Él perdonó a Pedro, tuvo misericordia de Pedro. Puede tenerla de ti. Puede tenerla de ti. ¿Cómo si te humillas? ¿Cómo [grito] si le buscas? ¿Cómo si reconoces y reconoces que has obrado mal? En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús de Nazaret. en el