Yo visitaba el Bronze, visitaba el Sber, duraba toda una noche en fiestas, teníamos 12 años, entonces nosotras entrábamos y había gente parada encima de mesas gritando tú y perdo permitido en una de estas oportunidades. Uno de losas que son como los dueños de allá dentro, esa no las dejen salir porque yo voy a estar con ellas hoy. Muchas chicas entran así y de verdad no las vuelven a dejar salir.
Yo veía entrar un pelado con su ropa completa, zapatos, pantalón, camisa y a los 20 minutos tú veías a toda la gente alrededor, le doy 2,000 por esos zapatos, le doy 1000 por ese pantalón, eh 500 por esa camisa. Y ellos en su ansiedad tan desesperante por consumir, empezaban a entregar su ropa y tú en media hora ya lo veías como un indigente. Cuando tú consumías pegate, ¿qué sentías, Karen?
Es una droga que nos saca de como de órbita, digo yo, de nuestra realidad. El tema es que yo nunca pude dejar de consumir. Llegaba el día en que ya yo no me aguantaba, tenía que meterme a un baño, comprar un tarro y consumir.
Hasta que tengo un novio. Mi primer novio era el que manejaba la zona, digámoslo así, de distribución. Pero en última yo siempre lo vi haciendo lo mismo que para mí era normal, o sea, vender vender droga.
Este más sí era pesadito, entonces ya como que no me dejaba salir, como que bueno, no la quiero ver en la calle. Se sale de control cuando ellos arrancan ya como a manipular la vida de uno también porque yo ya no me pertenecía yo misma. Yo dije, "No, yo no quiero seguir mal con este man.
este más me va a terminar maando. O sea, yo era muy consciente. [Música] Conoció las drogas siendo muy pequeña, pero no las conoció en la calle como usualmente pasa, sino que las conoció en su propia casa con su hermano.
Karen Benavides, bienvenida en Privado Podcast. Eh, bueno, muchas gracias por la invitación. Eh, muy contenta de estar aquí contigo hoy.
Bueno, Karen, para empezar quisiera que me contaras cómo es que tú siendo tan pequeña, empiezas ese camino a la adicción. Bueno, pues eh soy la cuarta de seis hermanos en este momento. Cuando yo arranco en este tema conocer este tipo de cosas, eh yo era la menor en la casa, éramos cuatro.
Somos eh hijos de diferente papá. Mi mamá muchas veces en busca de buscar nuestro propio bienestar, digamos que terminaba las relaciones con los papás de mis hermanos, porque hoy entiendo que pues no era fácil vivir de pronto con un hombre que no era el papá de su otro hijo y este tipo de cosas hicieron que ella como que fracasara en varias oportunidades teniendo un hogar. Esto hizo que tuviera que trabajar muchísimo y por ende pues estuvimos muy solitos, digámoslo así, pues con mis hermanos mayores.
Eh digamos que aunque crecimos con carencias de muchas cosas, ella siempre luchó porque no nos faltara un plato de comida. Digamos que el ejemplo, el único ejemplo que nos dio como tal fue el consumo de cigarrillo, que yo nunca la vi como en otro tipo de droga, ¿no? Gracias a Dios.
Y ahí fue donde yo arranqué a verlo. Tenía yo 7 años, mi hermano nueve. Entonces, algo que sucedía era que cuando ella estaba ocupadita, estaba haciendo algo, nosotros le ayudábamos como a prender el cigarrillo.
¿Cómo se hacía? Pues sin tener contacto. Ella nos decía, "No lo vayan a chupar.
" Sí, solamente van y lo ponen en la candela. Yo realmente el día que lo hice no lo hice que queriendo ver cómo se sentía fumar, sino porque pues era canzón esperar como a que el cigarrillo prendiera solamente con la candela. Entonces yo decía, "Pero si cuando mi mamá lo prende lo prende más rápido.
Lo que hice fue un día eh acercarme a la candela y pues y bueno, eh prenderlo yo misma. " Y se volvió para mí como un reto eh poder hacerlo como yo veía que la gente lo hacía, porque pues a mí me atoraba y me ahogaba. Entonces eh ya llamé a mi hermano y le dije, "Bueno, hermano, venga que mire que yo hoy lo hice así y se prende más rápido.
" Entonces arrancamos los dos. Ya después, digamos, si había una colilla por ahí en el piso, le quedaba un poquito, entonces uno iba y prendía hace poquito. Con el tiempo ya se volvió un tema de que como la necesidad, creo que tenía como unos 9 años y el 11 cuando ya entonces le sacábamos un cigarrillo, era ya del medio, entonces mi hermano sacaba uno y cuando ella se iba a trabajar nosotros nos quedábamos en casa con ese uno.
¿Y tu mamá nunca se dio cuenta que ustedes estaban fumando? No, no, ella no. Pues ya mis hermanos mayores ya fumaban cigarro y yo también.
Pues no fue un tema crónico para ninguno de los dos, pero de nosotros pues yo creo que ya no se imaginaba una cosa como esas. Ya cuando el tema se pone un poquito más profundo es cuando yo arranco con el pege. ¿Y cómo fue eso, Karen?
Pues mira, es que mi hermana vivió una historia de vida muy difícil. Ella salió de la casa a los 15 años con un hombre mayor que ella. Tuvo una historia compleja con la persona con la que se fue a vivir y cuando volvió, creo yo, que en quiso como conocer el mundo que no había vivido mientras fue adolescente y ella vuelve a casa cuando yo tengo 10, 11 años.
Y en ese tiempo pues eh arrancaban a conocer amigos, a traer gente a la casa. Eh hacíamos fiestas en la terraza. Mi mami conoce el hombre que hoy es el papá de mis dos hermanos menores y asimismo empecé a ver cosas que hacían y a imitarlo.
Eh, arranca el consumo de pesante. Cuando yo tenía 10 años, yo ya había visto que eso pasaba, que lo hacían. Entonces, un día quedó un tarro de pente en la casa y pues no, yo me subí para la terraza y empecé con mi hermano.
Como te cuento, mi hermana había vuelto y venía, entraba mucha gente ya a la casa como amigos y esto y entre esos eh conozco una persona que venía y frecuentaba a mi hermana, o sea, yo realmente la miraba, los miraba y decía, "Bueno, parecen novios. " Pero él también tiene su pareja, aparte tenía su esposa, sus hijos y al final de cuentas era un tema como de que todo mundo con todo mundo. Sí, era una cosa loca.
hablando ya en el momento en el que la gente estaba en consumo y fiesta y eso, pues como que cada quien en su mundo. Yo veía cómo trataba mi hermana, me parecía superlindo con mi hermana y en últimas también empezó a hablar conmigo. tenía 11 años y él y él tenía creo que 28 o 30 años en ese momento y empieza pues a prometerme una cantidad de cosas que iba a ser mi novio, que íbamos a salir de la casa, que me iba a tratar muy bonito, que íbamos a estar juntos el resto de la vida, bueno, se arma como una novela en mi cabeza y termina siendo el primer hombre con el que yo tengo una relación sexual con 11 años.
con 11 años, pero yo nunca sentí que había sido una vición, te soy sincera. A pesar de la edad de él y de mi edad, yo creí que yo había consentido, que era una cosa que yo había querido que así pasara. ¿Y en tu casa nadie se dio cuenta, Karen?
No, duró un tiempo en el que no. Lo que pasa es que yo empiezo a tener como unas molestias y tengo que ir al médico y una de las preguntas que me hacen es, "¿Tú eres virgen? " Y mi mamá, pues claro, es una niña, no sé qué.
Y aún así yo al médico le dije, "Sí. " Pero cuando llegué a la casa a hablar con mi hermana, yo le dije, "Hermana, yo tengo miedo porque la verdad es que no pasó esto y esto. " Y es a la primer persona que le cuento.
El tema es que él por un tiempo se pierde, no vuelve a la casa después de que pasó. Incluso a los días yo lo vi, yo le dije, "Bueno, pero usted me dijo que nos íbamos a ir juntos, que íbamos a ser felices. " Y pues él me dice, "No, o sea, no, nada que ver.
Yo tengo mi familia y tengo mi esposa y yo no quiero nada con pues qué tal o sea. Y tú nunca sentiste entonces que eso había sido una No, yo nunca sentí, incluso me llené tanto fue como de de ay si eso es querer, entonces no quiero volver a querer a nadie y en vez de refugiarme como en la tristeza, que son cosas que veo que pasan cuando una persona se siente abada, entonces yo no me deprimí o me puse triste, no, sino que pues me volví como más loca, yo creo. Mi mamá seguía llevando, llevándonos a acompañarla al trabajo, pues muchas veces por miedo, creo yo, de que este tipo de cosas pasaran, sin pensar que pasaban incluso en la casa.
Y asimismo empecé a acompañarla en su trabajo. Mi mamá es vendedora informal, entonces ella se iba para los colegios, para los jardines, a vender gelatinas de 200, 300 pesos que ella misma hacía y yo me iba con ella. ¿Y le ayudabas a vender?
Yo le ayudaba a vender afuera de los parques, acompañaba también a mi papá, él es vendedor informal, él vende flores, ha vendido flores siempre. Entonces, yo iba ahí en las temporadas me gustaba mucho también ganarme mi plata. Nosotros, por lo menos vendíamos el papel regalo en el que el papel en el que envuelven los regalos, en el de empacar los regalos de Navidad.
Eso. Entonces yo me paraba, vamos a pensar, afuera de lugares así donde salían las familias con sus regalitos, pues, para Navidad y yo tenía una cajita, entonces ya no era acompañar a mi mamá, sino yo misma, trabajar mi espacio. Y eh vienen una vez de pues como de protección infantil y nos encuentran con ella y le dan dos opciones.
una es eh que ellos se hacen cargo de nosotros o que nos eh metan a una fundación. Esto era para ayudar, pues mientras mi mamá trabajaba, nosotros estábamos en esa fundación, conocimos este lugar y pues el tema es que revolvían pues toda clase de niños. Entonces, yo ya había arrancado en el consumo del pente con mi hermano y allá conozco gente que pues es mucho más complicada, niños de 9, 10, 11, 12 años, pero ya tenían mucho más conocimiento de drogas, de calle, entonces allá se vuelve más profundo el tema y empezamos el consumo más seguido, más seguido, más seguido.
Entonces, como salíamos era de la fundación ya a la casa. Cuando mi mamá llegaba, pues ella no se daba cuenta. Con mi hermano encontramos una manera que era como poniéndole unos chocolates a lo que consumíamos.
Entonces, al pente. Nosotros en la bolsa de pente poníamos chocolatinas y eso hacía que el olor pues menguara un poco. Eh, este esta droga no es que dure 5 o 6 horas el efecto el efecto, ¿no?
Entonces el efecto se quita en un momento muy corto. Entonces uno por eso ve la gente pegada, pues pegada al tarro decimos nosotros o a la bolsa. Porque como el efecto se va tan rápido y el cuerpo igual lo necesita, entonces tú estás todo el tiempo ahí pegado.
Podíamos durar, ¿qué te digo, 4 o 5 horas ahí pegados, pero cuando ya volví al tema de la conciencia, entonces, uy, ya va a llegar mi mamá, entonces, no sé, guardamos la bolsa, guardamos el tarro, nos cepillamos los dientes y nos vamos para la casa y no ha pasado nada. La primer vez que mi mamá se da cuenta es porque llega temprano y nosotros con mi hermano ese día no habíamos ido a estudiar y estábamos en la terraza de la casa, cada uno con una bolsa de Yo tenía 11 años y mi hermano tenía 13. ¿Y qué pasó?
Eh, no pues las preguntas, mil preguntas, ella lloraba, pero ¿por qué? Pero yo he tratado de hacer todo. Mi mamá nada que ver con el tema de pegante o cosas así.
y ella no tenía ni idea. Nosotros nunca le echamos la culpa a nadie, ni dijimos lo aprendimos aquí o allá. Simplemente yo quise, me dio curiosidad y yo quise.
Eh, mi hermanito sí decía cosas como, pues es que yo no tengo papá, yo quiero, yo quiero tener a mi papá, pero pues yo con mi papá, que era otro papá, sí tenía acercamiento. Pero ya no vivías con él. No, desde los 4 años no.
Pero él siempre buscó procurarme. Él siempre buscó ir por lo menos un domingo a verme. Sí.
Entonces yo no podía decir como porque yo no tengo papá, ¿no? Eh, nunca encontré una razón. Cuando tú consumías pente, ¿qué sentías, Karen?
Es una droga que nos saca de como de órbita, digo yo, de nuestra realidad. Yo estoy hablando contigo, pero estoy viendo otra cosa. Sucede que yo este tipo de cosas empiezo a llevarlas al colegio.
Entonces, yo tenía un grupo de amigas, desde muy pequeña. Tuve siempre el mismo grupito de amigas y las cosas que yo aprendía, yo las llevaba al colegio. ¿Y tus amigas empezaron a hacerlo contigo también?
Sí, mis amigas empezaron a hacerlo conmigo en especial dos. Entonces nos íbamos para un parque en uniforme, empezamos a conocer zonas de tolerancia como el samber, la L, teníamos 12 años y allá adentro lo que uno ve es las ventas de todo esto, pero sin que nadie se los prohíba de drogas. De drogas.
Entonces nosotras entrábamos y había gente parada encima de mesas gritando, "Tu perico, pepas, maricana" y todo era permitido. Entonces se nos abrió otra puerta con mis amigas porque ya decíamos, "Ah, o sea, aquí no nos toca escondernos. " En muchos de esos casos, mi mamá creía que yo estaba en el colegio, mi papá también.
Y no, pues estábamos era ya metidas en una de estas oportunidades, uno de los que son como los dueños de allá adentro, habían en cada lugar había una persona como que mandaba en ese pedazo y alguna vez de estas eh un tipo dijo, "No, yo esas no las dejen salir porque yo voy a estar con ellas hoy. " Y hoy me doy cuenta que mucha gente, muchas chicas entran así y de verdad no las vuelven a dejar salir. Incluso conocí muchas amigas con las que me crié.
que hoy trabajan en el Santa Fe, que hoy son habitantes de calle debido a muchas cosas que les pasaron en lugares como esos. Nosotros contamos con la bendición de Dios, digo yo, hoy, de que un día de esos que esto pasó, eh, cuando el tipo llegó, nosotras ya nos habían dicho, eh, bueno, viene tal persona y como que nosotras dentro de nosotras, ¿no? O sea, donde se man llegue acá, hasta ahí llegamos, ya nos salen.
Sí. y alcanzamos a salir y entonces ya después entrábamos, pero entrábamos con otra clase de ropa sin uniforme porque pues que no nos viéramos como tan niñas, como tan vulnerables. Sí, porque eso es como lo que llama la atención en esta clase de lugares.
¿Y cómo tú llegas al consumo de estas otras sustancias? Pues es una cosa que lleva la otra. Yo siempre creo que como que uno dice, "Esto ya lo probé, entonces yo sé que se siente, quiero ver qué se siente con esto, quiero ver qué se siente con esto.
" Y entonces ya eso sí fue más un tema social. Ya yo tenía un conocimiento de mi casa, pero cuando yo llegaba al colegio, eh, los chicos más grandes tenían el conocimiento de otras cosas y a mí nunca me dio miedo probar. Ya yo salía con gente que era mayor que yo.
Estamos hablando de que yo tenía 12 años y ellos tenían 18, 20, 22. Y empecé a aprender cosas que ellos hacían y a tener acceso a a lo que ellos tomaban, a lo que ellos consumían. Entonces, pues yo decía como, bueno, no me pasó nada, entonces lo puedo volver a hacer.
Siempre tomé fue trago barato, adulterado, que comprábamos en el centro y mandábamos a llenar botellas. vacías de un trago que hoy digo yo no sé qué era, pero que el litro valía 3,000 pes. Karen, ¿de qué año estamos hablando?
Eso fue en el 2015 más o menos. Como te digo, de estos chicos que aunque trataban de ser protectores, porque te voy a decir algo que pasaba con con la gente en la calle era que digamos si tú eras la chica del grupo, tenías algún tipo de protección, como que te sentías segura. Porque ellos eran como es la niña, entonces eh la cuidamos entre todos, pero igual, o sea, el tema de la droga sí tenía yo el acceso total a todo.
Entonces ahí fue donde arranqué yo con perico, pepas, mm peg, pues ya era algo que venía conmigo. Entonces, cuando ya había hecho todo eso, siempre terminaba el pente, que era como lo que a mí más daño me hacía, pero lo que más adicta me tenía. Hasta que tengo un novio.
Mi primer novio era el que manejaba la zona, digámoslo así, de distribución, la distribución de la venta de drogas. Y tú tenías 12 años. 12.
Pero este hombre, este sistema sí era pesadito, entonces ya como que no me dejaba salir, como que bueno, no la quiero ver en la calle. Él era ladrón, entonces cuando se iba siempre estaba al pendiente del teléfono, no me sale. Ellos son muy controladores.
Me llevaba al colegio, me recogía, entonces, ah, no, ahí está. Eh, bueno, yo a mí me dijeron Cata siempre, entonces, ay, Cata está con tal que es el caliente de arriba, entonces con Cata no se metan. Y mi mamá sufría muchísimo, o sea, ella siempre cuando se dio cuenta que yo ya estaba de novia con él, eh, me rogaba y me lloraba que terminara con él.
Ella sabía quién era el tipo. Mi mamá se lo encontraba, es una niña y peleaban a boca y toda la cosa, pero igual pues nunca pasó a mayores. Yo siempre le decía, "Mamá, déjeme porque si usted sigue así me voy.
" ¿Cómo era ser la pareja del líder de la zona en el expendio de drogas? ¿Cómo era tu vida, Karen? Pues yo creo que eso gusta mucho cuando uno es una persona que le gusta la como la adrenalina.
que en ese momento era como yo me definía. Entonces, a mí todas las cosas que le pudieran a uno dar miedo era chévere. ¿Por qué?
Porque yo salía y pues uno veía como que el respeto, era una persona que brindaba mucha seguridad. Entonces, eso era chévere. Sí, él me recogía el colegio, yo andaba en la moto, esas motos que suenan durísimo.
Lo que pasa es que también es un tema que se sale de control cuando ellos arrancan ya como a manipular la vida de uno también, porque yo ya no me pertenecía yo misma. Íbamos a llegar al colegio, yo iba a entrar y me decía, "Hoy no va a entrar, hoy nos vamos. " Y yo, "No, pero yo quiero entrar a estudiar hoy.
" No, hoy nos vamos. Y nos íbamos a tomar, a consumir en su manera de hablarme por teléfono. Me llamaba la esperó ya aquí.
No, pero espere porque no ya la quiero ver aquí. Y cuando menos pensaba, abría la puerta y estaba en la puerta, en la moto pitando durísimo. Nos vamos.
A punto de que cuando me sentí como muy controlada por él, yo dije, "No, yo no quiero seguir mal con este man. este más me van a terminar matando. O sea, yo era muy consciente o yo quería salir y si él no estaba en Bogotá y no podía salir.
Que en una de esas fue donde conocí al papá de mi hijo. Él salió y me dijo, "Ya sabe que como yo hoy no la voy a sacar, entonces usted no sale. " Y una pues él se fue, pero yo también salí.
Yo dije, "Ay, no, este man, pues así le cuenten, voy a salir. " Y en una de esas salidas conocí al papá de mi hijo, que lo primero que me dijo fue, "Yo sé usted con quién está, pero no me importa, eh, yo me paro duro por usted. " Es decir, que tú lo viste a él como una posibilidad de poder huir de la relación en la que estabas.
Sí, sí, claro. En su momento yo decía, "No, yo yo llego a terminar con este tipo y quién sabe cómo termino. " Pero ya sentía en este otro muchacho como algún tipo de protección.
Sí, yo decía, "No, pues si él ya sabe que estoy con él y no le importa es porque es una persona que también se sabe defender. " Y arranqué yo a salir con él sin haber terminado con este otro muchacho. Obvio, cuando se entera se armó un problema brutal.
eh tuvieron enfrentamientos ellos y al tiempito eh pues el tipo al tipo lo matan al primer novio que yo tuve. Nada que ver con nosotros. Él era, él era esposo también, tenía una hija.
En medio de todo esto lo mataron y yo arranqué mi relación con el papá de mi hijo. Y ahí aunque me aíslo de mis amigas un poco, me meto más profundo en mucha en mucho de este mundo, porque él tenía muchos problemas. ¿A qué se dedicaba él?
Él era consumidor de banco antes de que yo lo conociera. pues dijo muchas cosas, que trabajaba en Drball, que hacía una cosa, que hacía la otra, pero en última yo siempre lo vi haciendo lo mismo que para mí era normal, o sea, vender vender droga. Él también ayudaba aquí, hacía allá.
No era como tal una figura de liderazgo, pero lo hacía. Él robaba mucho, entonces él quitaba celulares, él sacaba cosas apenas le daban la oportunidad. Él era ladrón.
Entonces, debido a esto, pues imagínate los problemas que acarreaba eh andar con él. Él consumía pic eh alcohol, todo este tipo de cosas, pero ya el banco lo había dejado a un lado. Entonces, cuando yo lo conocí, pues me meto con él.
Entonces, ya lo hacíamos los dos. Él tenía problemas enemigos. Entonces, los enemigos de él empezaron a ser mis enemigos.
Yo tenía 13 años cuando me metí con él y él era papá de una niña como de 4 años. y tenía su exesposa y la familia de su exesposa y también era un tema pesado. Entonces yo empecé a como a ser la enemiga también de toda esta gente solamente por estar con él.
Sí, por estar con él porque a mí me parecía que él quería volver con ella por temas de celos, de cosas así. Me metí yo en problemas por todo lado. Entonces, ya llegó el momento que yo casi ni al colegio podía llegar porque tenía muchos problemas.
¿Estabas en peligro? Estaba así. Yo ya pasar de una zona a otra era una cosa que no se podía.
Habían como unas barreras, digo yo, como invisibles de un barrio al otro. Y cuando yo me metí con él, yo pasé a ser como del otro barrio. Entonces empezamos a tener bastantes problemas.
Claro. Yo en el tema del robo nunca estuve de acuerdo. Yo le peleaba, a mí no me traiga nada robado.
A mí eso no me gusta. A mí me gusta trabajar. Yo me sé ganar mi plata.
En todo este tiempo yo yo trabajaba trabajaba mis temporadas, me ganaba mi plata honradamente. Yo me fui de la casa cuando tenía 13 años y medio más o menos, por una pelea en casa con mi mamá. Me voy a vivir con él.
Me recibieron, la familia de él me recibió y yo seguí estudiando un tiempo, pero entonces quedó en embarazo. Tenía 13 años, estaba en octavo. El tema es que yo nunca pude dejar de consumir en medio de toda la historia y aunque yo estaba con él y lo quería y toda la cosa, el pegante siempre hizo parte de mi vida.
Llegaba el día en que ya yo no me aguantaba, tenía que meterme a un baño, comprar un tarro y consumir. Igual ya me le escondí a él, pero él se daba cuenta. En una de estas ocasiones, yo en vez de ir al colegio, porque yo seguía estudiando en embarazo, viviendo con él, él me dejaba, digámoslo así, ir a estudiar.
Y entonces yo en vez de entrar al colegio, me iba para la casa y me ponía a consumir. En una de estas oportunidades, él llega a la casa y me encuentra tirada en el piso, 3 meses de embarazo, pegada al tarro y me ga, de una manera brutal, pues como el desespero de verme así eh esperando lo que era pues un bebé de él. Yo ya digo, no, yo ya no quiero más esto.
Pero yo me daba cuenta que el haber salido de la casa y vivir con él y toda la cosa, pues me como que me generaba más ansiedad, porque yo decía, "En cualquier momento lo van a matar, en cualquier momento va a terminar en una cárcel. " Entonces ya como que hablamos y bueno, vamos a portarnos bien los dos y después de tener problemas en la casa de la mamá de él, volvemos a mi casa, pero ya los dos. Dejé de estudiar y me fui a vivir a la casa de mi mamá.
Después él sale y se va porque pues él no quiso nunca dejar, o sea, no conseguía un trabajo, no era una persona funcional, no me apoyaba con nada, entonces a mi mami le tocaba todo. Entonces él se fue. A pesar de que estaba en embarazo, yo seguía saliendo a fiestas, a fiestas, seguía consumiendo, escondidas de todo el mundo, seguía consumiendo.
Cuando tenía 7 meses de embarazo, salgo y me encuentro con el papá de mi hijo, en una fiesta. O sea, ni él sabía que yo iba para allá, ni yo tampoco, pero nos encontramos y en medio de una discusión y todo esto se arma un problema y a los días él termina con una en el pecho por uno de mis amigos, porque pues ellos no se llevaban bien, eran enemigos. Estuvo bastante mal.
La aquí muy cerquita al corazón, por lo que literalmente casi se muere. Estuve con él ese mes en el hospital y pues yo dejé de salir ya con esa barriga también era muy difícil, pero él no para, no, él sigue en su misma vida. Por lo que 15 días, 20 días antes de tener a mi bebé, eh, lo cogen después de que casi lo matan y hacen un retén en el lugar en el que él estaba.
llegan los policías, le piden papeles y tenía una orden de captura por hurto. Y pues ahí viene otra parte de mi vida que fueron casi tres años, eh, 2 años, 2 años y medio acompañándolo a él en la cárcel. Cuando el niño nace, nace con problemas respiratorios complejos.
Eh, lo primero que llega es trabajo social, hacer una investigación porque una niña de 15 años, ¿dónde está el papá? ¿Por qué el niño tiene problemas respiratorios tan fuertes? Era como un tema de síndrome de abstinencia porque era demasiado como el acelere en su corazoncito y empiezan a averiguar las razones y en ese momento interviene mi mamá y pues ella dice, "Yo me hago cargo de él, yo firmo donde toque firmar.
" Eso hace que no me quiten el niño en el hospital. Eh, el niño duró 15 días hospitalizado, conectado. Eh, gracias a Dios salimos del proceso y arrancó un niño muy sano y mi mamá se hizo cargo de él.
O sea, yo digo, ella se hizo cargo de él los primeros años de su vida porque pues entre que yo me metí a la cárcel con el papá de mi hijo, en medio de una de las visitas me doy cuenta que no era como tan leal. Cuando me di cuenta que la cosa no estaba tan firme de parte de él, pues arranqué lo mismo otra vez. Entonces yo me iba para las fiestas con mi hijo.
Mi mamá no me que lleves el niño porque entonces ya es suyo y no se lo voy a cuidar. Ah, bueno, me voy con el niño. Y yo cogí a mi hijo en el coche y me iba, porque casi siempre eran casas.
Mis fiestas eran en casas. Nos encerrábamos un grupo de personas a consumir, a tomar. Muchas veces tuve mi hijo en un coche y yo tirada en un en una esquina echando peg y de mis amigos del parche, entonces ellos eran los que cogían el niño y lo alzaban y no sé qué.
Tuve bastantes problemas, tuve muchos enemigos y algo que cambia también como como mi imagen de de la vida es que mi hermano que tiene 2 años más que yo, en medio de todo mi proceso, pues él venía también haciendo sus cosas y él arranca consumirón, que fue lo que llevó a mi hermano a la calle completamente. Y para mí fue brutal, o sea, fue uno de los dolores más grandes que yo vivo y fue empezarlo a ver a él decaer. Y a raíz de eso tuve muchos problemas, seguía con el tema de de este de este hombre en la cárcel, entonces lo acompañaba, estaba con él y cuando él sale eh después de 2 años y medio se entera pues de todas las cosas que yo había hecho mientras él estuvo allá.
Pero no me porté nada bien, la verdad. Hoy lo tengo que que admitir. Nunca hubo lealtad ni de parte de él ni de parte mía.
Entonces, cuando él salió y se enteró, pues también lo primero que ocurrió fue una infidelidad y a raíz de esta infidelidad se acaba la relación y yo me quedo con mi hijo eh destrozada realmente, como que la única oportunidad que veía de hacer las cosas bien era que él saliera y arrancáramos juntos, pero pues eso se viene abajo. Entonces yo decaigo completamente, empiezo otra vez a consumir brutal y en medio de esto conozco otro tipo y me meto con él y me voy a vivir con él otra vez, con otro con otra persona, todo dentro del mismo ambiente. Entonces, aunque yo decía, bueno, este es un poquito menos peor, lo vamos a intentar, terminó siendo lo mismo.
Karen, ¿y tú cómo te sentías por dentro al tener esos estilos de vida como tan inestables? ¿Cómo te sentías? Pues realmente uno siempre siente fracaso, o sea, para así uno diga, "No, normal, yo termino aquí, empiezo allá y no, uno empieza como a a hacerse una imagen de Yo me hacía una imagen de mí misma.
Yo decía, "¿Cómo no sirvo para darle un hogar a mi hijo, no sirvo para darle una estabilidad, eh, yo soy una mala mujer, no soy capaz de sostener una relación bien, o sea, siempre empecé a culparme mucho y eso hacía pues que cada vez estuviera más a fondo en los temas de fiestas y hasta que bueno, cuando paro y miro pues mi hermano está completamente destruido y a pesar de todo siempre pensando en la familia, No, en poderlo ayudar. Empezamos a conocer lugares y lo encerramos a él. La primer vez fue haciéndole algo que se llama bloque en las fundaciones.
Es amarrar a tu familiar de patas y manos y ir y llevarlo a un lugar y encerrarlo. Por esto te cobran una mensualidad. Y ahí arranca eh pues que yo sigo en mi mundo, pero con él encerrado en mis fiestas, en mi vaina, pero iba los domingos a visitarlo.
Eh, a mi mamá le tocaba realmente muy duro porque tenía que pagarle a él la fundación. Para poder entrar a verlo tocaba comprar como 5 libras de alguna cosa, entonces o lentejas o arroz o fue alguna cosa, pero tocaba llegar con algo y pues a veces no había cómo. Entonces ahí es cuando nos hablan de un lugar en donde no cobran.
Esta fundación era para personas con problemas de adicciones, pero allí no cobraban. Sí, señora. Era una fundación para habitantes de calle.
Cuando mi hermano cae tan profundo en este mundo, hay cosas que en mí cambian. Por lo menos yo visitaba el Bronze, visitaba el Sber, duraba toda una noche en fiestas. Había un lugar que se llamaba Santa Fe, ahí dentro del samber, pero yo empiezo a ver que como yo veía llegar a mi hermano a casa, era como estaban todos tirados ahí afuera, porque yo entraba y yo sentía que yo hacía cosas que yo quería, pero yo veía entrar un pelado con su ropa completa, zapatos, pantalón, camisa y a los 20 minutos tú veías a toda la gente alrededor.
Le doy 2000 por esos zapatos, le doy 1000 por ese pantalón, 500 por esa camisa. Y ellos en su ansiedad tan desesperante por consumir, empezaban a entregar su ropa y tú en media hora ya lo veías como un indigente. Entonces eso me quebrantaba mucho en medio de mi fiesta y de todo, porque yo le decía a mis amigas, así es, así es con mi hermano.
O sea, toda esta gente cuando lo ven le quitan sus cosas porque así fue como yo empecé a verlo y cuando menos yo me daba cuenta, él estaba perdido, no estaba y aparecía los 8 días aparecía negro, tiznado, con sus manos llenas de llagas. Karen, ¿y por qué llegaba con las manos disnadas, negras? entiendo que como ya él pasaba varias noches en la olla, eh tenían que hacer algún tipo de hoguera en la noche para resguardarse del frío y pues era con carbón, con palos, con las cosas que encontraban y él en medio de su consumo y eso trataba de acercarse como al calor y terminaba negrito.
Él llegaba negrito, sucio, oliendo a feo. Entonces esa imagen de él era una cosa de que me destrozaba por dentro, a pesar de que yo había vivido tantas cosas. el verlo ya él así en ese nivel de de grado del mismo.
Ya duraba una semana que no se bañaba, empezaron a perderse en cosas en la casa, empezó a robar. Entonces, eh, enemigos también por todo lado que me encontraron y su hermano me hizo esto, su hermano lo vimos haciendo aquello. Eso fue muy duro y el tenerlo en la fundación donde lo encerramos nos daba algo de paz porque por lo menos estaba eh seguro de que no lo iban a matar o no iba a llegar a una cárcel, pero para nosotros que realmente conseguir el dinero era algo tan difícil, pues hacer un pago era una cosa que a veces si pagábamos la fundación no había para comer.
O sea, era una cosa que para mi mamá era muy difícil. A luego sí le pegaban con tablas, eh, no le daban de comer. Eh, llegó el día en que me dijo, "Venga, yo quiero llevarla al lugar en donde nosotros comemos.
" Ya él llevaba como 6 meses en esa fundación, pero la comía para esa semana iba a ser un bulto de zanahoria. Esa era la comida toda la semana, solo zanahoria. Entonces yo, "Pero bueno, ¿y todo lo que nosotros traemos, entonces, ¿qué lo hacen?
", No, eso se lo llevan las personas que trabajan aquí y nosotros llevábamos siempre cosas, pagábamos y un día fue como el la etapa porque yo salí y yo le dije, "Te amo. " Y él me dijo, "Yo también te amo. " Y eh la persona que lideraba la fundación lo trató superm.
Le dijo, "Váyase, no sé qué si más que usted no sabía amar. " Y pues no, a mí me dio mucha rabia. Yo también lo traté mal.
Llamé a mi mamá, "Mamá, me lo llevo de aquí ya no más. " y ya teníamos conocimiento de este otro lugar, eh, Fundación Ven al Taller. Y cuando llegué a conocer este lugar me doy cuenta, gracias a la familia Velázquez, que era gente que tenía como, vivían muy bien, pero que Dios les había tocado su corazón realmente para ayudar.
Ahí lo reciben y nos empiezan a dejarlo ver cada 8 días. Pero en este lugar el único requisito porque no te cobran una mensualidad, no tienes que llevar algo de comer para que te lo tengan ahí. Si tú no tienes para las cosas de aseo, no importa, ellos ayudan con las cosas de aseo.
Lo único era, te tienes que sentar en una charla que nosotros dictamos el día domingo. Después de esa charla te dejamos ver a tu hermano. Yo a veces llegaba, pues del guayado de toda la noche, de la fiesta, secuelo, decimos nosotros.
Secuelo, es como secuelo, sí, como guayabado, guayado, pero cuando tú consumes otro tipo de cosas, pues te queda como la secuela, literal estás ahí, pero estás como medio oído. Así me iba yo para la fundación. Okay.
Eh, lo que también es una iglesia el día domingo, pero pues para mí eso no significaba nada, era ir a ver a mi hermano. Yo tengo tatuado el abdomen y la espalda. Siempre usé ombligueras chiquiticas, faldas chiquiticas, tenía el cabello pintado de rojo.
Yo tuve piercing en la boca, en la nariz, en el ombligo, bueno, llena de piercing y tatuajes. Y llegaba yo allá y me sentaba, pues me sentía como mosco en leche. La gente allá tan bonita, tan bien vestidita, todos ahí en el servicio y yo, ¿qué es esto?
Más o menos después de la tercer vez que fui empezó a pasar algo en mi Diana. Yo yo lloraba y lloraba y lloraba y se terminaban los servicios y yo quedaba como como con mis ojitos hinchados de tanto llorar. Y cuando había gente que se me acercaba, igual yo era muy esquiva.
Por del mundo en el que yo vengo nada es gratis, nada lo hacen porque sí. Pero hubo gente que Dios usó y empezó con pequeñas palabras a llegar a mi corazón. Eh, entre ellas estaba viva todavía la esposa del el pastor de la fundación se acercó y me dijo, "Yo quiero orar por ti, ven.
" Y yo, "Bueno, está bien. " Eh, pues pensando que yo solamente iba a ver a mi hermano, ¿no? Ese era mi único propósito.
Pero Dios le mostró a esta mujer que yo estaba en embarazo. Yo había vivido por tercer vez fuera de mi casa con otro hombre. Este hombre estaba consumido completamente en las drogas, con él viví bastantes cosas fuertísimas con el tema del consumo, a punto de llegar de trabajar y encontrar que mi casa era una olla completamente.
Ya al final vivíamos en una pieza de un sótano. Yo trabajaba en un restaurante en Chapinero, era mesera, era domiciliaria allá y tenía mi hijo en un jardín. Cuando llegaba, recogía al niño el jardín y me tocaba esperar afuera que el humo del vaso saliera por la ventana porque literalmente se había vuelto una olla.
Entonces yo me separo de él, de nuevo, vuelvo a casa a donde mi mamá por tercera vez, vez fracasada y lo que no sabía yo era que ya quedaba fruto de esta relación que yo había tenido. Y cuando yo llego arriba a la iglesia, esta mujer me dice que pues que el fruto del vientre que viene en camino, de lo que viene en camino, pues que Dios iba a hacer cosas grandes en mi vida. Y yo, no está equivocada, yo no yo no estoy embarazada.
Y resulta que después me doy cuenta que sí, pero pues como te digo, aparte de que mi hermano estaba en esta fundación, esta gente empieza a tener un como que a preocuparse por mí de una manera que creo que no lo había vivido nunca yo antes. Empiezo ya no sentirme juzgada, sino amada. empiezo a sentir que había gente que era diferente, que se preocupaban realmente por mí y algo hace Dios y me enamoro de mi embarazo de una manera sobrenatural.
Entonces llega la sensibilidad, llega como las ganas de hacer las cosas diferentes y empecé yo a como a soltar las armas, digo yo, como a decir, "Ya aquí no necesito pelear. Eh, salgo de mi casa porque una de las cosas que me di cuenta fue que el barrio no me servía, todo el mundo me conocía. Entonces, cuando yo llegaba, todo el mundo me ofrecía cosas.
Era muy difícil decir que no, no es un tema de religión, Diana. Mira, yo no me metí a una religión. Yo entré a tener una relación con Dios a través de eh una familia que se dejó usar.
La fundación ven al taller de lleva 16 años funcionando. El pastor Álvaro y su esposa han trabajado con más de 200 de 2,000 muchachos. Era la familia completa trabajando en pro de personas como yo.
Para los que de pronto comerse un almuerzo en un restaurante era imposible. Y así empieza mi mundo a cambiar por completo, Diana, y se despierta algo en mí al ver yo esta familia y es un deseo de ser parte. de lo mismo.
Sí. Y mi sueño se adhiere al sueño de ellos. Y empiezas a trabajar con ellos para ayudar a otras personas.
Sí. Y empiezo yo a sentir una necesidad eh infinita de adquirir más conocimiento eh con este tema. entré a estudiar al Politécnico Superior, eh, trabajo social y entonces mientras voy creando a mis hijos, eh estoy en la fundación todo el tiempo, ellos me apoyan en todo lo que necesito, pero también tratando de brindar algo.
Eh, me he sentado con chicas de mi edad, de 13 años que se van a volver novias del muchacho de la esquina, tu misma historia, sí, que están a punto de repetirla, Diana. Y hoy le doy las gracias a Dios porque muchas de ellas han escuchado un consejo a tiempo y han podido parar. Hacemos unas charlas de prevención de adicciones, vamos a los colegios, hemos estudiado mucho en el tema.
Me considero hoy una apasionada en todo lo que tiene que ver con la humanidad, con saber escuchar, con saber dar un abrazo. Qué bonito eso. Eh, la fundación no es apoyada por ningún ente del gobierno.
Se ha sostenido durante 16 años eh gracias a personas que, como nos hemos visto beneficiados y después queremos ayudar con algo. Me parece hermoso ir a un colegio y decir, "Oye, ven. De pronto tú te fumas el cigarrillo y dejas la colilla ahí y no sabes qué va a pasar con tu hijo.
" Hemos llevado muchachos que dicen, "Yo el trago, el traguito, el cunchito que quedaba ahí encima de la mesa en la fiesta familiar, ahí yo iba y me tomaba ese cunchito. " O de pronto, ven, mira que tu hijo cuando llega de de estudiar se tapa la cara y se mete rapito para el cuarto, usa excesivamente perfume, o sea, damos algo que se llaman alertas tempranas, Diana. Mucha gente no conoce el tema de la droga.
No saben que ya hoy no es como en mi tiempo que tocaba ir a la olla, sino que ahora llega un dealer a la puerta de tu casa y te entrega. Claro, es lo mismo que hacemos con los muchachos. Cuando ellos se cansan y llegan, empezamos el proceso.
Cuando llevan un tiempo estimado, entonces ya tratamos de apoyarlos a que entren a estudiar. Ellos en la fundación terminan el bachillerato. El Sena nos capacita, a mí me capacitaron en de muchas maneras.
Hoy tenemos hombres que han sido restaurados ahí, hicieron un técnico en el Sena y hoy tienen trabajos muy muy chéveres con el estado. Han cambiado sus vidas completamente. Hay hombres restaurados de hace 14 años que nunca más volvieron a consumir.
Hoy tienen sus esposas, tienen sus hijos. Tenemos muchachos que hoy están en Estados Unidos, en Brasil, en Chile, que han montado sus empresas y así ha continuado la fundación. A nivel personal, eh, al comienzo, pues obviamente para el sostenimiento de mi casa fue un tema algo difícil.
Estuve trabajando en casas de familia, haciendo aseo en casas, en apartamentos y Dios pone en mi corazón con una de las líderes de de la fundación de la iglesia crear una tienda virtual y a través de esta tienda virtual empezamos a hacer distribución de ropa, artículos para el hogar. Empezamos a tener bastantes ventas. Hoy lo último que que hicimos fue comprar un vehículo para que sea como más efectiva la entrega de la mercancía y es como Dios me ha permitido sacar adelante a mis hijos a través de lo que hoy se llama presencia.
Eh, así estoy por Instagram, por Facebook, eh, me pueden encontrar, estamos eh completamente a la orden. Mi socia ya no está, se fue para Estados Unidos, pero yo seguí con la empresa. Hoy el apoyo más grande es mi hijo.
Él es el que me acompaña a comprar, me acompaña en algunas ocasiones a hacer las entregas, hacer las distribuciones. Entonces, a nivel personal, pues en esas voy. Karen, tú afortunadamente pudiste cambiar tu vida, pero ¿qué pasó con tu hermano?
Mi hermano en este momento habita las calles todavía. Lastimosamente, en medio de todo este proceso, él nunca ha querido hacer el proceso en la fundación. Totalmente.
Mi esperanza siempre está en que él va a salir de ahí, pero como te digo, esto es esto es un proceso que lo deja el que quiere cambiar, el que se cansa y él ha tenido muchas puertas abiertas, pero la esperanza siempre está puesta en que va a salir de ahí. Yo tengo ya mucho, muchos ejemplos y testimonios a mi alrededor que me dan hoy para creer que ese no es el final de él. Karen, pues te agradezco mucho por estar aquí.
Gracias por habernos contado todo lo que ha sido tu vida, porque sé que es la primera vez que lo haces en público, al menos. Qué bonita labor la que estás haciendo y ojalá que además de tu hermano puedas ayudar a muchas otras personas a dejar las y a encontrar una esperanza como lo hiciste tú. Para mí es un privilegio.
Muchas gracias. Y no, esperamos que si hay personas que tienen en este momento y están atravesando por este problema, eh, a través tuyo también nos puedan encontrar. la fundación ven al taller hoy continúa laborando.
Entonces, la tarea sigue.