[música] [música] [música] [música] [música] empieza, por favor. Buenas tardes. Les damos la bienvenida a esta tercera plática que la Facultad de Ciencias y la Comisión de Equidad ha organizado en el marco del 8 de marzo de interes de las mujeres. Esta tarde nos acompaña la psicóloga Elizabeth Sánchez, quien es psicóloga convención honorífica por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, egresada de la maestría en terapia familiar, sistémica y posmoderna de la misma institución con formación en género, violencia sexual y derechos humanos por parte de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, AC,
ADIBAC y las constituyentes Ciudad de México. Sus líneas de trabajo han sido el acompañamiento psicológico a personas oyentes de la trata, violencia política, violencia de pareja y violencia intrafamiliar. Ha impartido talleres y conferencias enfocados en la prevención, sensibilización de las violencias, el buen trato y el autocuidado. Actualmente, Elizabeth es psicóloga del área de PACT, que es el área de orientación y atención para la violencia de género de la Facultad de Ciencias. Le damos la palabra, Elizabeth, y gracias por estar en este espacio con nosotras. Muchas gracias, Janet. Muchas gracias también a la Comisión de Equidad
por invitarme a compartir en este espacio y el día de hoy yo les voy a platicar de por qué o para qué es importante incluir la perspectiva de género en los procesos psicológicos. Entonces, me voy a permitir compartir con ustedes una presentación que realicé justo con el objetivo de ir revisando eh cuáles serían los conceptos importantes que tendríamos que conocer y cuál es la utilidad en la terapia, ¿no? Muy bien. Bueno, pues empecemos. Eh, para empezar me parece muy importante definir o acotar un poco eh qué es esto de la terapia psicológica, ¿no? Para qué
sirve, qué implica tener un proceso terapéutico y desde dónde es que se ha mirado tradicionalmente este espacio también. Bueno, eh en un principio la terapia psicológica es un recurso, es una herramienta que va a permitir o va a buscar eh que surjan nuevas posibilidades. La intención de iniciar un proceso terapéutico o la intención, al menos desde en mi práctica como psicóloga, siempre es que las personas tengan una apertura, una visión más amplia de qué es lo que está ocurriendo a su alrededor, ¿no? Y creo que en general un objetivo importante de cualquier terapia psicológica, sin
importar el enfoque, va a ser que nos permita ver más allá de lo que estamos viendo. Porque cuando llegamos a un proceso terapéutico generalmente es porque no estamos viendo más posibilidades o porque nos sentimos atrapados, atrapadas, porque creemos que no hay caminos distintos o porque ya estamos muy cansados de todos los caminos que hemos recorrido. Entonces, cualquier terapia va a implicar eh introducir cambios que nos permitan generar diferencias en nuestra vida y en nuestro contexto inmediato. Eh, por otra parte, un proceso terapéutico siempre va a ser íntimo y personal, ¿no? Las personas que inician un
proceso eh van a compartir con un extraño en un primer momento que posteriormente irán conociendo pues aspectos de su vida que les duelen, que les vulnera, que les hace sentir inseguros. que a lo mejor no se atrevían a hablar con nadie más o que incluso les puede dar eh pena de hablar en el espacio terapéutico. Y en esa misma medida cada experiencia va a ser singular y cada experiencia va a ser particular de cada persona eh de su edad, de su género, de su condición social, de su acceso incluso a la misma terapia. Entonces, cada
espacio es único y personal. justamente por otra parte eh yo parto de la idea de que la terapia psicológica, el espacio terapéutico, también es un espacio político y es un espacio político en la medida en la que eh colaboramos o cocreamos realidades distintas con las personas que acuden a consulta. eh en la medida en la que promovemos o colaboramos una vez más en que las personas vean el mundo, se sitúen en el mundo desde lugares distintos, abriendo posibilidades y alternativas para la convivencia. Además de que si bien es cierto, como mencioné previamente, la terapia es
un espacio personal e íntimo, también tiene implicaciones en el día a día de las personas. veces es el objetivo que pueda generar cambios que las personas vean en su cotidianidad. Entonces, también estaríamos hablando de que es un espacio político. Eh, y por otra parte, la terapia psicológica es un derecho, es un derecho humano también en la medida en la que todas las personas debemos de tener e y se nos debe de garantizar pues el derecho a la salud, ¿no? Y aquí me gusta como hacer esta diferencia de que para las mujeres eh la validación o
el reconocimiento de que eh éramos sujetas de derecho fue hasta la Convención Mundial de Viena en 1993, donde se reconoce que las mujeres también tenemos acceso a los derechos humanos, ¿no? Que no solamente estos son exclusivos para los hombres y si lo vemos es como un una fecha muy reciente. En esta conferencia también se habla justamente de el acceso a las mujeres a una vida libre de violencia y a la salud mental. Entonces este esta fecha es muy importante porque da cuenta de que justo lo que hablamos hoy, esta lucha por mejores condiciones para las
mujeres, por espacios libres de violencia, por espacios más igualitarios, eh pues es muy antigua, pero a la vez los cambios están siendo recientes, ¿no? No es una lucha que tenga tanto tiempo como a lo mejor esperaríamos. Bueno, y por otra parte, ¿de qué hablamos? Cuando hablamos de la perspectiva de género, bueno, la perspectiva de género es, de acuerdo con Pérez Duarte, es un enfoque analítico y metodológico que tiene como fundamento la teoría de género. En esta se visualiza a las mujeres y a los hombres como sujetos históricos construidos socialmente eh y producto de una organización
particular, una organización social determinada. Esto implica diferentes aspectos. Por una parte implica eh el reconocimiento de que las relaciones entre hombres y mujeres son relaciones de poder. Es decir, en estas relaciones va a haber una figura que generalmente tenga la conciencia o no necesariamente tan conscientemente, pues, pero existe esta e está asumido que hay una figura que está por encima de la otra. Y desde lo que podemos ver o lo que se observa es que generalmente esta figura que está por encima de la otra es la idea de el ser hombre, de la masculinidad, del
patriarcado, de lo hegemónico, ¿no? Y entonces eso es muy importante. ¿Por qué? Porque si bien es cierto, la teoría de género, la perspectiva de género no habla exclusivamente de las mujeres o no habla exclusivamente de cómo es este, cómo solo las mujeres viven esto, pero sí se ve y se ha observado y se conoce que quienes están generalmente en la posición de desventaja son las mujeres. Y desde este lugar, pues, ¿quién más ha teorizado? ¿Quién más ha hablado al respecto? quien más ha eh hecho pues justamente demandado que los derechos eh se reivindiquen, que todas
las personas tengan acceso, pues son la parte que está de lado, que está siendo oprimido, ¿no? En este caso las mujeres. Y pues tiene sentido porque mientras los hombres están en una posición de privilegio o en una posición que les exige de manera distinta o que socialmente tiene un reconocimiento más favorable, pues es menos probable que ellos estén cuestionando o que estén diciendo, ¿por qué yo tengo privilegios? ¿No? Eh, hay una metáfora que a mí me gusta mucho y es esta idea de que las personas que duermen en el colchón pocas veces van a cuestionarse,
¿por qué están durmiendo en el colchón? ¿no? O sea, están cómodos, es algo que les permite mantener cierto estilo de vida, les permite mantener un estatus. Entonces, esto también es importante de mirarlo porque estamos partiendo de lugares distintos a la hora en la a la que en la que interactuamos con el mundo. Por otra parte, a partir de esta perspectiva de género o de la teoría de género en sí misma, se parte de la idea de que lo masculino y lo femenino cambie acorde a las premisas sociales y a los contextos particulares. Esto, ¿qué significa?
Bueno, pues que justamente no es lo mismo, a lo mejor lo que se entiende por femenino y masculino en esta época en la que vivimos actualmente, a lo que se entendía o se reconocía hace 50 años, ¿no? O incluso hace 10 años. Y tampoco va a ser lo mismo lo que nosotros en México, en la Ciudad de México, reconocemos o valoramos de lo masculino y femenino a lo que a lo mejor valoran y reconocen al norte del país, ¿no? Entonces, esto va cambiando de acuerdo a los contextos particulares, pero también a la construcción social que
está alrededor de los lugares en los que nos desarrollamos. Y en este sentido, estas identidades femeninas y masculinas, como ya mencioné, se construyen en lo social y en en lo cultural y son complementarias, excluyentes y desiguales. ¿Y a qué me refiero con estos puntos? Bueno, la parte de la complementariedad eh busca o o busca evidenciar que muchas de estas eh identidades o de estos roles de estas ideas de lo femenino y lo masculino tienden a ser complementarias, que no es lo mismo que sean iguales, sino que se refiere a que eh por una están basadas
en la idea de que para que una funcione se requiere de la otra parte, ¿no? Creo que un ejemplo muy claro es como lo público y lo privado, ¿no? Las figuras masculinas están generalmente colocadas en lo público y entonces se sabe, pero no se reconoce que hay un esfuerzo y un trabajo privado que sostiene que esos hombres, por ejemplo, vayan a lo público, ¿no? Eh, y esto es muy característico de las familias, ¿no? O sea, se sabe que hay una mujer que está en casa, que se asegura de tener alimentos, de tener ropa limpia, de
tener una casa ordenada, pero no recibe un sueldo por eso, ¿no? a menos que sea contratada específicamente por eso y que bueno, sabemos que las condiciones no son iguales a las de un empleo formal, ¿no? Eh, pero en cambio el hombre que está en lo público recibe una connotación y un reconocimiento social distinto. Y entonces de esto hablamos cuando nos referimos a que las identidades son complementarias y podemos darnos cuenta de que generalmente esta complementariedad nos deja a las mujeres como con la peor parte del trato, ¿no? O sea, somos las que se quedan en
la casa o somos las que eh sufrimos en las relaciones de pareja o somos las que son juzgadas cuando una relación no sale como se esperaba. Y entonces se ve que es complementario, pero también es desigual. Y aquí entra la parte de ser excluyente. ¿Por qué? Porque esas cualidades que se esperan en lo femenino no se esperan en lo masculino, así como las cualidades masculinas no se esperan en lo femenino, ¿no? Y entonces aquí entran muchos estereotipos como por ejemplo esta idea de que los hombres son más fríos, son calculadores, tienen una lógica más desarrollada
y las mujeres somos sensibles, este, no sabemos controlar nuestras emociones y es lo que se espera de cada uno de ellos, ¿no? Y por otra parte, desde lo masculino hay justamente un rechazo a toda la parte femenina, ¿no? O sea, algo que busca o se busca desde esta masculinidad mucho más tradicional o hegemónica es justo la idea de no parecer o no caer para nada en situaciones femeninas, ¿no? O sea, parecer lo más hombre posible. Y entonces vemos que justamente esta forma en la que se construye la identidad masculina y femenina todo el tiempo se
está jugando entre la complementariedad, la exclusión y la desigualdad. Y esto es muy importante de irlo mirando porque esta es la forma a partir de la cual nos relacionamos y establecemos acuerdos, discusiones, eh es la forma en la que nos vivimos en el día con día. Y por otra parte, la perspectiva de género eh plantea o apuesta por un cuestionamiento, un análisis para poder proponer alternativas distintas de vivir y visualizar ambos géneros, ¿no? O sea, la perspectiva de género lo que nos está diciendo es, ojo, hay un punto de partida distinto para hombres y para
mujeres. Y eso hay que mirarlo porque es a partir de de estas perspectivas que las personas se relacionan con las otras personas, que hombres y mujeres nos relacionamos. Y entonces a partir de este cuestionamiento y este análisis es que podemos construir relaciones distintas, ¿no? Entonces eso es un poco lo que plantea la perspectiva de género. Y bueno, ahora algo muy importante, ¿por qué habría o por qué sería necesario? porque es importante que la terapia psicológica incluya o se trabaje desde una perspectiva de género. Bueno, eh como eh probablemente a muchas personas ya lo saben, pero
muchas otras no, existe un borrado histórico de las mujeres en distintas disciplinas, ¿no? aquí en la Facultad de Ciencias, pues lo sabemos y apenas acaba de pasar el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia y entonces justo veíamos que pareciera que las mujeres científicas no han existido, no han propuesto cosas, no han sido nombradas. Y bueno, esto no pasa solamente en las ciencias, hay un borrado histórico en todas las disciplinas o en la mayoría de ellas de las aportaciones de las mujeres y eso no es una excepción en la psicología. Desde
la psicología, muchas de las teorías que eh en las cuales se forman los psicólogos o desde las cuales nos enseñan a trabajar en los espacios terapéuticos con la otra persona, son explicaciones y teorías que solo han estado fundament fundamentadas en la experiencia masculina. Eh, ¿por qué? Pues porque sabemos que hay un todo un proceso histórico en el cual a lo mejor los hombres tenían mucho más acceso a la educación, pero también a la lectura, la escritura, a la reproducción de conocimiento y las mujeres estaban aisladas de de estas oportunidades, pero también siempre ha existido esa
desigualdad y este privilegio sobreponer o anteponer el conocimiento de lo masculino. Entonces, en la psicología existen demasiadas teorías que se fundamentan únicamente en la experiencia masculina y se olvida a lo mejor de que las mujeres viven y tienen un cuerpo que las hace sentir pensar de manera distinta o que valdría la pena preguntarles cómo se sienten, ¿no?, o cómo viven las experiencias y no solamente entre ellos teorizar, ¿no? y que pareciera que esto es como muy eh antiguo, que ya no pasa, pero pues constantemente vemos como situaciones en las que hay un grupo de expertos
hombres hablando del aborto, ¿no?, o de este lactancia. Y entonces es interesante cómo se se quitan las mujeres de estos espacios en los que pues las únicas expertas en eso o las más expertas pues son ellas, ¿no? Y que eso es algo bien importante en la terapia psicológica, justamente recordar y partir de la idea de que las personas expertas en su vida son las que llegan a la consulta, no los especialistas que están enfrente. Porque probablemente los especialistas pues sabrán justo de teorías, sabrán técnicas, seguramente que sabrán estrategias específicas, pero quienes llegan a compartir su
experiencia son quienes son los expertos y las expertas en su vida. Por otra parte, es importante hablar de esta perspectiva de género, porque estas explicaciones que están fundamentadas únicamente o principalmente desde la experiencia masculina tienden a culpabilizar a las mujeres cuando algo sale mal en las relaciones. Y aquí, por ejemplo, yo voy a hablar específicamente de mi formación como terapeuta familiar y terapeuta de parejas, porque en la teoría que nosotros revisamos, eh los las personas o los autores que empiezan hablando de qué es lo que pasa en las familias cuando hay un conflicto, porque hay
hijos que tienen dificultades, porque hay abusos o hay violencia en las en las familias, tienden en un principio a culpabilizar a las mujeres, ¿no? como a decir, "Ah, es que la mamá está ausente, es que la mamá no está poniendo atención." Sin tomar en consideración a lo mejor que el papá tampoco está presente, que el papá es violento, que el papá está haciendo cosas también, ¿no? O que hay un contexto más amplio que e hace que las mujeres se hagan cargo de las familias o de las parejas. Y entonces estas explicaciones en un origen o
en un principio de cómo funcionaban las familias iban reproduciendo esas ideas en un espacio terapéutico y entonces a lo mejor podía llegar una mujer que de por sí ya se sentía culpable porque socialmente somos somos las encargadas de que nuestra familia esté bien, de que nuestros hijos sean educados, respetuosos, de que sean inteligentes, de que tengan buen aprovechamiento académico, de que sepan este cuatro idiomas y Entonces llegan con el experto y el experto les dice, "Claro, es tu culpa." Tal vez no con esas palabras, pero sí le hace sentir que porque no está poniendo más
atención, este, por qué no está siendo cuidadosa con lo que su hijo consume. Y entonces eh una vez que muchas psicólogas que empiezan a formarse desde el feminismo observan estas eh estas tendencias en cómo se había hecho terapia familiar, pues justo cuestionan, ¿no? y dicen, "Bueno, pero aquí hay algo que no está siendo mirado. Aquí hay algo en lo que nos está poniendo atención y es en qué condiciones o cómo es que las mujeres terminan terminamos teniendo esas posiciones en las familias, ¿no? Y entonces me regreso a esta idea de complementariedad. No puede existir esta
complementariedad o este lugar de igualdad cuando las condiciones de partida son distintas. Y entonces eso es lo que hacen las mujeres feministas en la terapia familiar. Al menos ellas dicen, "Okay, sí pasa esto en la familia, pero no puede ser responsabilidad solo de la mamá. O no podemos pretender que solo las mujeres son las que no están haciendo parte del trabajo. Hay que ampliar la mirada, hay que ver qué está pasando con las otras figuras y hay que abrir el diálogo entre todos los integrantes de la familia. Entonces, eh a partir de esto, pues justo
se ponen en duda o se empiezan a cuestionar conceptos que tendían a reproducir la revictimización de las mujeres que, por ejemplo, habían vivido violencia, como este término que existe eh de las ganancias secundarias y que se refiere a que las personas que están en una relación de violencia probablemente están ahí porque hay algo que obtienen. hay algo que obtienen en un segundo plano y entonces por eso no se van. Y esta es una un discurso que todavía en muchas áreas de la psicología se utiliza, yo lo he escuchado en conversatorios, que se utiliza para explicar
por qué las mujeres no dejan una relación de violencia y que terminan siendo revictimizantes. ¿Por qué? Porque están dejando de lado que hay un contexto sociocultural en el cual estamos inmersos, en el cual nuestras relaciones están sostenidas y entonces no es como decir, estoy aquí porque me gusta, porque obtengo algo. No, es mucho más complejo que eso. Muchas veces las mujeres que se caen en una relación de pareja están ahí porque no tienen otra opción, porque eso implicaría quedarse sin una casa, sin un sustento, sin sus propios hijos. Entonces, este tipo de concepto como ganancias
secundarias que viene de esta psicología que eh tiene esas explicaciones mucho más lineales, mucho más sin considerar otras variables o sin considerar el contexto sociocultural, terminan por revictimizar a las personas. Y por último, otro aspecto por el cual es importante eh trabajar o acudir a una terapia con perspectiva de género es justo porque las personas que atendemos también estamos inmersos en el mismo contexto contexto cultural, es decir, las psicólogas y los psicólogos que damos terapia también estamos en una sociedad que nos refuerza constantemente los estereotipos de género, lo vemos en la publicidad, lo leemos en
nuestra literatura. científica o específica y eh lo escuchamos con nuestros amigos en nuestra familia, en nuestras propias relaciones de pareja. Entonces, de pronto pretender que vamos a terapia con un robot o con alguien que no está en relación con lo que pasa en el mundo, pues es en un primer momento hasta poco lógico, ¿no? Porque es como pretender que los psicólogos no estamos en el mismo plano o en la misma realidad que las personas, ¿no? Y sí estamos a lo mejor desde lugares distintos, desde posiciones diferentes a las que llegan a las que llegan las
personas en la terapia. No siempre, pero que al final del día estamos en el mismo contexto sociocultural y entonces por lo tanto, contamos con los mismos puntos ciegos o incluso con otros que a lo mejor nuestros consultantes no tienen justo porque ya han tenido experiencias que les permiten mirar esos puntos. Entonces es muy importante que se empiece a incluir esta idea de la perspectiva de género, porque no estamos exentos o no estamos fuera de eh este sistema que va reproduciendo las prácticas desiguales entre hombres y mujeres. Además de esto, también es importante considerar la terapia
con perspectiva de género, porque el género funciona como un organizador de la realidad. ¿A qué me refiero con esto? a que eh la idea, los estereotipos, los prejuicios de género atraviesan cada una de las actividades que realizamos, atraviesan nuestro trabajo y entonces pareciera todavía hasta el día de hoy que hay trabajos que son exclusivos para mujeres y que son exclusivos para hombres, ¿no? Y entonces es extraño y es extraño incluso ver a mujeres, por ejemplo, que se dedican a la albañilería o a la construcción de muebles o a la reparación de casas o de la
plomería. No, para porque esa es una idea que tenemos o al menos por ejemplo yo recuerdo cuando era pequeña que eh era algo exclusivo de los hombres, ¿no? Entonces yo por ejemplo hablaba con amigas ya después que era más grande y y era, por ejemplo, raro que a nosotras nos enseñaran eh, por ejemplo, a cambiar una llanta, a cambiar un foco, incluso a reparar cosas de la casa. Y entonces ahí está el género en las actividades que en el trabajo, en los oficios o en nuestro día a día nos van diciendo que son o para
hombres o para mujeres y que tienen un impacto en la manera en la que nos relacionamos con los otros. También, por supuesto, el género nos indica o nos señala qué emociones son más apropiadas de sentir que otras. Y entonces es como si otra vez hubiera emociones solo para hombres y solo para mujeres, ¿no? Y que entonces cuando un hombre se siente triste, se siente débil, se siente nostálgico, quiere llorar, ah, no, pues es que es ¿no? O por qué está haciendo eso? Eso no es de hombres, ¿no? Yo recuerdo muchísimo un en una ocasión estaba
en el cine y un niño muy pequeño su mamá le decía, "Es que no llores, no llores, no llores, no eres niña." No. Y entonces como desde pequeños nos van diciendo que hay emociones que son más permitidas para hombres o para mujeres. Porque, por ejemplo, entonces en el caso de las mujeres, una mujer que es firme, que es asertiva, pero que no habla en diminutivos o no sonríe cuando pide las cosas, ¿no? es una persona muy arrogante, es grosera, es prepotente o está loca o seguro está en su periodo, ¿no? O sea, hay emociones que
son más permitidas dependiendo el género con el cual estemos identificados. Y entonces ahí está otra vez este género organizando cómo nos vivimos en el mundo. Y por supuesto también es un organizador de las relaciones de pareja y de las relaciones familiares, porque entonces en la pareja se espera que un hombre y una mujer atiendan o hagan cosas distintas. Y entonces a lo mejor cuando se inicia una relación de pareja se espera que el chico pague la cuenta, que este pase por ella, que la regrese, que hable con los papás, ¿no? Y que de pronto ustedes
podrán decir, "Ay, no, eso ya no pasa." Pero claro que pasa, yo tengo consultantes que llegan y esas son sus este sus conversaciones, de eso tratan los problemas, ¿no? Porque también como mujeres hemos crecido con la idea de que los hombres tienen que hacer ciertas actividades y nosotras también, pero a nosotras lo que nos toca es cuidar la relación, cuidar que el otro se sienta tranquilo y que si esa relación termina probablemente es porque nosotras hicimos algo mal, porque no supimos cuidar a nuestra pareja, porque no la satisfacimos este sexualmente, porque no cumplimos con sus
expectativas como mujer, ¿no? Y entonces ahí está como el género nos va diciendo cómo tenemos que comportarnos en nuestras diferentes relaciones o en las relaciones familiares, ¿no? Yo creo que más de una persona se podrá identificar, por ejemplo, con que en casa eh quien lava, quien cocina, quien sirve es la mujer, ¿no? Y entonces los hombres solo llegan, comen y después pueden ir a hacer otras actividades, pueden ver la televisión, pueden salir, pueden hacer otras cosas, pero las mujeres tienen que terminar con toda la labor doméstica, ¿no? que es cierto que esto ha ido cambiando,
pero también es cierto que hay muchas familias en los que en las que esto incluso con hijas con más conciencia de género, con hijos también con conciencia o con un cuestionamiento constante, no es tan fácil de cambiar porque estamos hablando de ideas que se van transformando y se van interiorizando en las personas como valores, como valores fundamentales en las relaciones. Y entonces, ¿cómo tú me vas a venir a decir que lo que yo valoro y creo no está bien? ¿O está perpetuando la desigualdad? ¿O nos ponen situaciones distintas? pues es complicado, pero justo un buen
primer paso o un paso útil es acercarnos al cuestionamiento, a ver qué es lo que implica que entonces, por ejemplo, las mamás y las hijas estén todo el día en la cocina entre que cocinan, limpian, recogen, este, van a comprar la comida, etcétera, y que entonces los hombres solo se sienten, eh, y ya no, porque entonces hablamos de una distribución del tiempo distinto y entonces ya las mujeres no tienen espacios para cuidarse, no tienen espacios para dedicarse a que les gustan, ¿no? O desde pequeños, ¿no? Que también, por ejemplo, aquí podríamos agregar esta parte, las
relaciones sociales, como desde chiquitas o chiquitos asumíamos, por ejemplo, en la primaria que la en la hora del recreo había un espacio que le pertenecía a los niños. Es un Yogo, hasta donde yo sé, si alguien tiene una experiencia distinta, estaría padrísima que la compartiera, pero hasta donde yo sé, a nadie nos decían de niña, en el recreo ustedes, niñas solo pueden jugar en este cuadro que está aquí. No hagan nada, no corran, no, no. Más bien era ya estaba implícito que los niños a la hora del recreo iban, jugaban fútbol y se apropiaban de
todo el patio. Y entonces había pequeñas células o círculos de niñas jugando o sentadas platicando, pero no sabemos si era porque lo disfrutaban, les gustaba, o sea, seguro que la pasaban bien, pero ¿qué hubiera pasado si a lo mejor el espacio se hubiera distribuido distribuido de de manera distinta, no? y que son estas cosas que el género va fusionando como organizador. Y también lo vemos en nuestra vestimenta, ¿no? Hay colores, hay ropa, hay exigencias distintas para hombres que para mujeres. Hay toda una industria que se encarga de que las mujeres constantemente estemos cuidando nuestra imagen,
qué ropa vestimos, cada cuándo la cambiamos, porque entonces hay ideas como de estas que dicen, "No, es que no puedes repetir un vestido, eh, si ya lo usaste en una fiesta. tienes que llevar otro vestido distinto, ¿no? Y que lo vemos muy claro, o sea, es impresionante la cantidad de ropa que existe para las mujeres y poco a poco se ha ido abriendo, pero en red para los hombres es muy muy poca, ¿no? Hace hace un tiempo yo hablaba con con mi pareja y le decía, "Es que está padrísimo." O sea, tú solo eliges diferentes
camisas de colores y ya así unos jeans y una camisa distinta de color y ya no. ¿no? Y entonces a las mujeres se nos exige o no es una exigencia abierta, pero está está implícito que tenemos que usar diferentes prendas y que hay una mayor variedad porque eso es lo que se acostumbra o lo que se espera del ser mujer, ¿no? Y entonces ahí está otra vez el género. Entonces, justo como lo vemos, el género está atravesado en cada una de las actividades que realizamos, ¿no? Y yo puse estos ejemplos, pero hay muchísimos. Creo que
nos podemos incluso quedar el resto del tiempo hablando de esto porque encontraríamos eh cómo el género está a lo mejor en cada uno de los espacios que como personas habitamos en el mundo, ¿no? Y también está, por ejemplo, en esta vivencia de los cuerpos, cuál es la relación que tenemos con nuestro cuerpo cómo se nos enseña a relacionarnos con este, ¿no? como a las mujeres a lo mejor se nos enseña que la menstruación es todo un rito y entonces cuando llega implica que ya no eres niña, eres mujer y haí como una serie de cosas
bien extrañas. Hasta hay ceremonias este, no sé, pienso, por ejemplo, en los 15 años, etcétera, que nos van diciendo que la forma de relacionarnos con nuestro cuerpo también es distinta y entonces a las mujeres se nos enseña a cuidarlo, pero cuidarlo para los otros. Y entonces ahí volvemos. Hay toda una industria que sostiene que las mujeres no pueden tener arrugas, no pueden tener celulitis, no pueden tener ciertos kilos de más, este no pueden tener el cabello que no les brille, que no que no que no se vea alborotado, que no se vean despeinadas. Y entonces
todo eso es la forma en la que nos relacionamos con el cuerpo y que no se exige a los hombres. A ellos se les exige otras cosas, a ellos se les exige a lo mejor ser fuertes, lucir varoniles, pero no es en la misma tensión. Y generalmente si a ellos se les exige eso es para que su es para los otros hombres, para que su masculinidad aumente o sobresalga con respecto a los demás. Y a las mujeres es para los otros constantemente, es para los otros, ni siquiera es para una misma. Y también, por ejemplo,
lo vemos en las actividades de ocio, ¿no? ¿Qué se espera que hagan los hombres durante sus tiempos libres y qué se espera que hagan las mujeres o incluso con los mismos amigos, no? O sea, se espera que las mujeres, y lo vemos en miles de películas, en incluso canciones, ¿no? Se espera que las mujeres cuando están juntas hablen de chismes, hablen de hombres, hablen de sus emociones, hablen de mil cosas, ¿no?, incluso las escenas o los comerciales o incluso los videos ahora en Instagram o en TikTok son hombres así jugando videojuegos, ¿no?, involucrándose efectivamente, como
si ellos no tuvieran problemas, como si ellos no se sintieran mal, como si ellos no terminaran relaciones. Y este tipo de diferencias son justo las que van marcando o las que van abriendo más la brecha entre hay cosas que son de mujeres y hay cosas que son de hombres y eso no debe de cambiar, ¿no? Porque eso es lo lógico, porque eso es lo natural, porque eso es lo que todos deberíamos estar haciendo. Pero no nos damos cuenta que eso tiene un impacto en la forma en la que nos relacionamos unos con otros, ¿no? Y
entonces de ahí surge otra vez esta idea de la complementariedad, porque entonces yo estoy esperando que llegue este hombre que esté muy comprometido con su masculinidad y entonces quiera ser proveedor y entonces yo tenga que depender de él y entonces así se van creando estas relaciones que terminan muchas veces por poner en posiciones complicadas tanto a hombres como a mujeres, ¿no? Porque entonces hay demandas y hay exigencias que de entrada por la estructura misma que vivimos en nuestro país no son viables, ¿no? O sea, no se puede sostener a una familia con un sueldo, por
ejemplo. Entonces, yo he tenido consultantes, hombres que están muy abrumados, que están muy cansados, que sufren mucho porque ya no saben qué hacer para mantener a sus familias, ¿no? Y entonces, imagínense que llega esto a un espacio donde el terapeuta no tiene más idea o no tiene no tiene esta apertura para hablar de, bueno, y qué tal que no tienes que hacerlo tú solo qué tal que te puede ayudar tu pareja. Entonces se van sosteniendo y reproduciendo estas ideas de que eso es lo lógico, eso es lo normal. Y terminamos a lo mejor trabajando en
terapia en cómo hacer que este hombre eh tenga más energía, aguante más, consiga un mejor trabajo, no se estrese tanto, pero no estamos hablando de oye, detente, no es algo que te toca solo a ti, ¿no? o en una terapia en la que llega una mujer que entonces nos dice que terminó su relación de pareja porque este él le fue infiel o porque él no la trataba bien y entonces nosotros tratamos de rescatar porque no vemos que el género está ahí atravesado, que qué cosas fueron bonitas durante la relación, hacer un cierre amoroso, este hablar
de lo bueno que pasó y no nos ocupamos de nombrar que ahí a lo mejor hubo violencia, que partieron de un lugar de desigualdad, que ese malestar tiene un hombre y tiene derecho a sentirlo. Y entonces, si no prestamos atención como profesionales de la salud a este aspecto organizador del género y de la estructura social en la que vivimos, pues podemos pasar por alto muchísimas cosas. Hm. Luego, okay, ¿cuáles serían o cuáles son justamente las ventajas de trabajar con una perspectiva de género? ¿Por qué es importante? Como ya vimos más bien por qué es importante
o por qué es necesario, pero ¿cuáles son los beneficios de hacerlo? Bueno, pues en un primer momento es partir de la idea de que hay un punto de partida distinto de que hombres y mujeres estamos socializados y hemos crecido con creencias distintas de lo que debemos hacer y que si bien es cierto, como ya he mencionado, estas creencias son complementarias, eso no significa que sean iguales o que sean equitativas o que tengan los mismos efectos. Entonces, trabajar desde una perspectiva de género nos va a permitir reconocer que el punto de partida no es el mismo
y que desde ahí las explicaciones pueden ser distintas, porque entonces definitivamente no es igual que un hombre en una relación de pareja donde hay violencia, pero que él es el principal proveedor económico. A él la sociedad no le va a reclamar porque rompió una pareja, no le van a culpar a él porque se terminó. sino que la van a culpar a ella, se sienta con más libertad de dejarla a que si una esa misma mujer en esa misma relación de violencia no lo hace, porque para ella hay implicaciones distintas, porque para ella socialmente va a
haber repercusiones más dolorosas incluso. Y que ojo, esto no quiere decir que él no se sienta mal, simplemente que lo viven desde lugares distintos y que en ciertas situaciones es más complicado. Como decía hace un momento, en la parte de la los roles esperados de hombres, la manutención de la casa, la fortaleza física, eso también les genera problemas. Hay muchísimos hombres que no acuden a revisiones médicas porque existe este tabú de que los hombres no se pueden sentir mal, entonces ni siquiera cuidan de su salud. O sea, no es algo que está instaurado para que
ellos se preocupen por tener esta prevención. Y entonces hay estudios que hablan de que los hombres fallecen más jóvenes porque justamente no tienen esta cultura de la prevención que sí tienen las mujeres y que tampoco nos alegremos mucho las mujeres de eso porque si nosotras tenemos esa cultura de la prevención es porque tenemos que estar ahí para cuando el otro se ponga enfermo, porque entonces nuestras e las tareas de cuidado que nos han sido asignadas nos exigen cuidarnos más a nosotras, porque si los hijos se enferman, si la pareja se enferma, si la mamá se
enferma, si los hermanos se enferman, somos las que tenemos que salir ahí a responder y atender el cuidado de los otros, ¿no? Entonces, es justo reconocer que el punto de partida no es el mismo y usarlo en la terapia para generar alternativas distintas, pero sobre todo justo para permitirnos como terapeutas y consultantes cuestionar cuáles son los prejuicios en los que se sostiene esta desigualdad y en los que generalmente se sostiene la violencia. Porque entonces hablando a lo mejor de violencias mucho más sutiles, eh estos prejuicios pueden ser del orden de no, pero es que no
te pega. O sea, sí estuvo fe lo que te dijo, pero no te pega, no toma, mira, es un buen muchacho, trabaja. Y entonces esos prejuicios muchas veces juegan en contra de las mujeres para que se queden en las relaciones. Y hay que tener ojo con eso, hay que tener mucho cuidado. La terapia tiene que ser un espacio en lo que eso se nombre. Eh, yo recuerdo muy bien que tenía una maestra justo que ella hablaba de que nosotros como terapeutas tenemos el privilegio de tener un espacio en el cual podemos nombrar y visibilizar esas
prácticas que socialmente no se visibilizan y no se escuchan y no se miran. Y entonces trabajar desde la perspectiva de género nos permite cuestionar esos prejuicios, darles un nombre, que las personas sepan que lo que sienten eh no es porque ellos estén mal, no es porque estén locas o estén locos o sean débiles o no sepan manejar las emociones, ¿no? y que eso es impresionante ver como justamente esta estructura de género en la que vivimos eh marca estas diferencias y entonces eh yo muchas veces me llegan personas con con ideas muy fijas de que mujeres
que me dicen, "No, es que eh no no me siento suficiente. Eh siento que no soy capaz. Eh, me siento muy frustrada porque todo está siendo muy horrible en mi trabajo, nada me sale bien y entonces exploramos más la situación y resulta que está en un contexto en el cual eh trabaja con muchísimos hombres y entonces los hombres se encargan de constantemente tratarla, darle un trato distinto, señalarle mucho más los errores, errores que para ellos no necesariamente se miden o se aplican de la misma manera. Y entonces estos prejuicios es los que son los que
hay que ir cuestionando porque muchas veces creemos que el problema está totalmente en nosotros, ¿no? Y se trata, sí, de ir asumiendo responsabilidades, pero también de irlas repartiendo, porque no hay que olvidar que todo el tiempo nos estamos relacionando los unos con los otros, ¿no? Y entonces hay algo que probablemente hacemos, no nos damos cuenta, este pudimos haber hecho distinto, pero también hay un otro que pudo haber actuado desde un lugar distinto. En el caso de la violencia, hay un otro que pudo haber decidido no ser violento, ¿no? Y que la violencia siempre es responsabilidad
de quien la ejerce. Entonces, la terapia con perspectiva de género justamente nos permite visibilizar estos espacios, estos espacios asimétricos en las relaciones, estos espacios en los que la posición de partida no es la misma y entonces generalmente es es lo masculino lo que tiene una prioridad o tiene un punto de partida, digamos, con más ventaja. Entonces, hablar de eso en la terapia es bastante útil porque ayuda a que a favorecer estos espacios de autoconocimiento, de autonomía, de una agencia personal en el que justo sea cada individuo el que decida qué tipo de relaciones quiere ir
cocreando con los demás y no las normas, eh, la esta idea de lo normal, lo que aceptado socialmente, esta idea de que, por ejemplo, hay un peso este específico para las mujeres o que entonces las mujeres tienen que verse de tal forma, ¿no? O sea, en la terapia con perspectiva de género lo que se busca es favorecer esta autonomía y este autoconocimiento para que las personas se sientan con la capacidad de decidir desde el lugar que para ellas y ellos tiene sentido, desde a lo mejor estos hombres que apuestan por tener unas relaciones distintas, que
apuestan por este aprender a relacionarse desde el respeto, desde el buen trato, de cuestionar su privilegio y también de estas mujeres que ya no están dispuestas a asumir la responsabilidad de los vínculos afectivos totalmente solas, ¿no? O que no están dispuestas a estar en relaciones de pareja donde hay algún tipo de violencia, pero que es a partir de que miremos y hablemos de este sistema en el que todos estamos todo el tiempo y de este cuestionamiento que podemos aspirar y que podemos tratar de que de crear espacios diferentes para hombres y para mujeres. Y y
ya para concluir también recordar que cualquier persona tiene cualquier persona que quiere iniciar un proceso terapéutico tiene el derecho de preguntarle a su terapeuta cuál es la corriente que maneja, cómo van a ser las sesiones, este, qué pasa si está si pasa en la sesiones algo que que no les hace click, porque es algo que no nos enseñan en general. Creo que es muy de nuestra cultura que no nos enseñan a a validar nuestras decisiones y nuestras incomodidades, ¿no? Y entonces me han llegado consultantes que vienen de procesos terapéuticos de años o de varias sesiones
en las que no pudieron sentirse con el derecho de decirle al terapeuta, "No me gusta esto o ya no quiero estar aquí." y que incluso la terapia no se volvió este espacio seguro en el cual se abordaran cosas que fueron de utilidad, sino otro espacio en el cual se reproducía esta desigualdad, en el cual se reproducía esta revictimización. Entonces, solo recordar que cualquier persona que inicie un proceso terapéutico está en su derecho de pedirle a la al profesional que está enfrente todos los datos que considere necesario, preguntarle sobre su estilo de trabajo, preguntarle sobre ciertas
dinámicas para sentir que verdaderamente está iniciando un proceso en un lugar de confianza y en un lugar seguro. Eh, y pues bueno, eso es todo. Muchas gracias. Te agradecemos mucho, Elizabeth, por tu ponencia. nos das mucho que pensar y cuestionarnos sobre nuestras vivencias desde el cuerpo, pero también desde nuestras relaciones que eh que te hablamos de manera familiar, eh laboral, este o incluso entre nuestros pares, ¿no?, de la de las de la escuela, de la universidad, este y saber, ¿no?, que esto que el género nos permite justo esto, cuestionarnos, cuestionarnos desde dónde estamos viviendo y
desde dónde estamos actuando y justo saber, como bien lo decías, los expertos y las expertas son las personas que solicitan esta atención y te agradecemos mucho que tú te hayas dado la oportunidad como de formarte y y e incorporar esta perspectiva a tu a tu profesión y a la las actividades que haces diariamente, ¿no? También este justo decías y creo que cerraste con eso la cuestión de que el usuario también tiene que exigirle esto y la salud justo como un acto de histórico, pero también como un acto político. Te podemos encontrar en Pacteta, ¿verdad? También
ahí. Y aquí tenemos una una pregunta que dice, ¿cómo se pueden cómo se puede poner un límite con el terapeuta cuando algo no nos gusta? si pueden dar algún ejemplo y muchas gracias a la expositora. Claro. Bueno, eh algo que es muy importante justamente es que recuerden que si bien el espacio terapéutico es un espacio al que ustedes acuden para pedir la atención, también es un espacio en el cual no es que no tengan derecho o no es que no puedan expresar su opinión y entonces la forma más sencilla de marcar un límite es nombrándolo
en ese momento, ¿no? Como diciendo, ¿sabes qué? En este caso, yo sabes qué, Elizabeth, eso que estás diciendo no estoy de acuerdo o no me gusta o no entiendo por qué estás diciéndolo. A ver, explícame un poco más. y recordar muchísimo que ahí el experto en su vida es son ustedes, ¿no? Y que si ustedes sienten eh malestar, incomodidad o que algo les duele, hay que hacerle caso a ese sentimiento, ¿no? Y que entonces el terapeuta una vez que escucha esto, eh una posición que puede tomar es la de seguir preguntando, decir, "Ah, okay, pues
yo pensaba esto por esto y por esto y entonces irse por otra línea." Pero no partamos de la idea de que el terapeuta que está frente a ustedes sabe más que ustedes mismos de su vida, porque él no lo siente. Eh, nosotros tenemos sí experiencias, sí tenemos herramientas específicas, pero solo ustedes saben exactamente cómo se sienten. Y como yo siempre les digo a mis consultantes, la terapia es un proceso colaborativo, es un trabajo en equipo y entonces yo voy a trabajar con lo que ustedes traigan, pero también necesito que me vayan diciendo cómo esto va
siendo clic o no. Entonces, para marcar un límite siempre es importante sentirnos con la confianza de decir que algo no nos gusta así. O sea, tal vez suena muy sencilla mi respuesta, pero es que es el primer paso como decirle, "No estoy de acuerdo con eso que está pasando." Y en caso de que eh suceda una situación a lo mejor que empiece a volverse más complicada o que empiece a hacerlo sentir muy incómodo, también pueden irse a ese espacio. Incluso aunque la terapia no haya concluida, ustedes pueden pararse e irse de la sesión. Y hay
instituciones específicas en las cuales pueden levantar denuncias o pueden este quejarse de estos psicólogos. Incluso este hay hay bueno, ya estoy acá como muy legal, pero también pueden ir incluso al MP y poner una denuncia porque es una una falta a la práctica, ¿no? Es una mala praxis. Entonces, eh recuerden que hay como todo un esquema que está ahí para respaldarlos en ese sentido y que el primer paso en la terapia pues siempre es poder nombrarlo. Muchas gracias, Elisad. y nos das justo los elementos como para tener este esta capacidad de exigir el buen trato
y exigir una buena terapia, porque finalmente quienes acuden o acudimos a estos espacios es porque justo buscamos esto, sentirnos mejor y llevar unos procesos que faciliten eh nuestra vida. Tenemos otra pregunta. Eh, en la UNAM, si un psicólogo nos trata mal, ¿a dónde podemos acudir? ¿Sabes? Bueno, eh esto depende específicamente de el área en el que estén tomando la atención psicológica. Por ejemplo, en la Facultad de Psicología, que el espacio es más abierto como a más público en general y no específicamente a la facultad, pueden acudir a hacer una denuncia o levantar una queja directamente
con la dirección del centro. En la facultad hay tres centros, ¿no? El centro que está justo en la facultad que es el Dr. Guillermo Dávila, ahí está la directora y es directamente con la directora y en cada uno de los centros también está el centro comunitario Los Volcanes, que también pertenece a la UNAM, y está el centro comunitario Dr. Julián McGregor. Ahí es directamente en los centros y si no hay un apartado en la facultad de psicología donde están los datos de la coordinadora de los tres centros. En caso de que no se les esté
haciendo caso, no se esté escuchando su su demanda, también se puede escribir directamente con ella. Eh, igual si es en el departamento de psiquiatría y salud mental en la facultad de medicina, también en internet está el directorio y pueden, ahí están todos los datos, pueden mandar un correo a la persona encargada a la dirección de de los procesos y en cada facultad sí ya no sé a dónde sería porque pues depende del sistema que tenga. Muchas gracias, Elizabeth. Tenemos otro comentario y dice Adriana Muñoz Hernández, "Muchas gracias por compartir esta información tan importante y por
el esfuerzo que han hecho para que Pacté sea una realidad. Te agradecemos mucho que nos hayas compartido esta tarde, Elizabeth. Nos vamos pensando mucho de realmente eh nos das más elementos como para exigir una terapia eh en cuestión de vivirla realmente como esto, ¿no? Como un proceso de sanación. y te agradecemos mucho a nombre de la Facultad de Ciencias y la Comisión de Quad los agradecemos por acompañarnos esta tarde y los esperamos mañana a partir de las 10 de la mañana en las diferentes actividades que se han organizado en el marco del 8 de marzo.
Hasta luego.