Padre, nosotros queremos darte muchas gracias por darnos de nuevo la oportunidad de estar aquí en este lugar. Tú conoces nuestra debilidad y la importancia de que tu palabra venga con el poder de tu Espíritu Santo, porque solo él puede obrar en el corazón de creyentes y no creyentes aplicando tu palabra. Y nosotros queremos rogarte ahora, Señor, que tú obres poderosamente en medio de esta amada iglesia y de las personas que nos visitan de otros lugares.
Señor, ayúdanos a obedecer la gran comisión que Cristo, la cabeza de su Iglesia, nos dejó antes de ascender a los cielos, porque te lo pedimos en su nombre. Amén. Y amén.
De nuevo voy a leer los versículos 18 al 20. Dice, "Y Jesús se acercó y les habló diciendo, toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado.
Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Normalmente cuando se predica de este texto, Mateo 28, se habla de la gran comisión, podemos sentirnos abrumados y de hecho con un fuerte complejo de culpa, con un fuerte sentido de culpa por lo mucho que hay que hacer para poder salvar a los perdidos que hay a nuestro alrededor y por lo poco que hacemos para la expansión del evangelio. Y ciertamente, mis hermanos, nosotros todos los cristianos que estamos aquí debemos sentir una fuerte carga en nuestro corazón por la enorme cantidad de personas que nunca han escuchado el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Eso debe cargar el corazón. Sin embargo, yo no creo que nosotros debamos leer estas palabras de Mateo 28. como una especie de amonestación perpetua que Jesús le dejó a su iglesia.
Yo tengo la sospecha de que muchos leen la gran comisión como si lo que Jesús estuviera diciendo es algo como esto. Dejen de estar perdiendo el tiempo en boberías y salgan a predicar el evangelio. Yo no creo que ese haya sido ni el tono ni la intención del Señor al pronunciar esas palabras.
Mis hermanos, el hecho de experimentar un permanente sentido de culpabilidad no es lo que nos va a motivar a llevar a cabo la encomienda que nuestro Señor Jesucristo nos dejó en este texto. Muy probable que los primeros cristianos que leyeron el evangelio de Mateo por primera vez entendieran la gran comisión de otra manera, no como una amonestación perpetua de parte de Cristo, sino como una poderosa motivación. Y yo espero que tanto en esta conferencia como en la primera de mañana, yo espero poder demostrar eso.
Podemos dividir este pasaje en tres encabezados y hay tres palabras claves para que puedan recordar estos tres encabezados. Las tres palabras claves son autoridad, discipulado y promesa. Miren qué fácil.
autoridad, discipulado y promesa. Si tú recuerdas esas tres palabras, la gran comisión va a estar muy clara en tu mente y en tu corazón. Hay tres cosas que yo quiero que veamos alrededor de estas tres palabras.
La primera que nosotros vemos en nuestro texto es que la suprema autoridad de nuestro Señor Jesucristo es lo que define y sustenta la gran comisión. La suprema autoridad de Cristo es lo que define y sustenta la gran comisión. Muchas veces cuando preguntamos, ¿cuál?
¿Qué dice la gran comisión? La gente responde, "Id y haced discípulos. " No, la gran comisión comienza en el versículo 18.
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, por cuanto toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra, id y haced discípulos. Cristo está diciendo algo aquí, que ningún ser humano en su sano juicio sería capaz de decir a menos que sea Dios.
Mis hermanos, piensen por un momento. Yo les pedí por, les dije al principio que por favor escucharan estas palabras como si nunca antes las hubieran escuchado. Imagínense a un ser humano común y corriente diciendo lo que el Señor está diciendo aquí.
Él está diciendo que debemos salir a ser discípulos suyos en todas las naciones, porque a él le fue conferida toda autoridad, absoluta autoridad en el cielo y en la tierra, en todo el cosmos. No existe una autoridad superior a la de Jesús. Él es Rey de Reyes.
Él es Señor de Señores. Y precisamente por eso Jesús debe ser creído, debe ser amado, debe ser servido, debe ser adorado, debe ser ah amado por personas de toda raza, pueblo, tribu, lengua, nación. color, estatus económico o cualquier otra de las nomenclaturas que solemos usar para dividir y distinguir a un ser humano de otro.
Ahora, noten algo interesante, hermanos. Cristo ha tenido esa autoridad como Dios, el Hijo desde toda la eternidad. No es así.
Sin embargo, él está diciendo aquí, después de su resurrección, a mí me ha sido dada toda autoridad. ¿Cómo podemos explicar eso? Bueno, porque Jesús está hablando aquí como el Mesías victorioso.
Él está hablando aquí como el Dios encarnado que murió en nuestro lugar en la cruz del Calvario y resucitó al tercer día. Así que se trata de una autoridad que le fue conferida como el segundo Adán. que vino como hombre a resolver el problema que se originó en el huerto del Edén por causa de la caída del primer Adán.
Nuestros primeros padres tenían la encomienda de ejercer dominio sobre todo lo creado. ¿Recuerdan Génesis capítulo 1, versículo 26 al 28? ¿Y qué otra cosa debían hacer nuestros primeros padres?
Y esto no es una pregunta retórica. multiplicarse, llenar la tierra. Okay.
Nuestros primeros padres, Adán y Eva, son las únicas criaturas que fueron hechas a la imagen de Dios. Y Dios les dice a Adán y Eva, ahora ustedes deben multiplicarse. En otras palabras, ustedes deben llenar la tierra de imágenes vivientes de Dios.
Esa fue la encomienda, si ustedes quieren ponerlo de otra manera, esa fue la gran comisión que el Señor le dio a Adán y Eva. Y déjenme adelantarles algo. Yo quiero probar algo.
Creo que si se lo digo ahora va a ser más fácil probarlo. Lo que quiero probar es que la gran comisión no comienza en Mateo 28. La gran comisión comienza con Génesis 1.
Cuando Dios le dice a Adán y Eva, "Yo quiero que ahora a través de la procreación ustedes llenen la tierra de imágenes vivientes de Dios. " Pero, ¿qué pasó? Ellos se rebelaron contra Dios.
La imagen de Dios en nosotros quedó distorsionada e inmediatamente, en vez de fulminarlos en el huerto del Edén, Dios prometió enviar un Salvador nacido de mujer, un hombre como nosotros, el postrer Adán, como le llama Pablo en Primera Corintios 15, que habría de revertir todos los efectos de la caída y restaurar en nosotros La imagen de Dios. ¿Se dan cuenta cómo conecta la obra de Jesús con Génesis 1? Es a la luz de esa promesa que nosotros debemos interpretar la gran comisión.
Mateo 28 no es el punto de partida de la gran comisión. Hay toda una historia detrás que comienza en el libro del Génesis y que corre a lo largo de toda la historia de la redención. Más adelante, Dios escoge a un hombre llamado Abraham, por medio del cual habría de bendecir a todas las familias de la tierra.
Y todos sabemos, obviamente, que ese descendiente de Abraham, en quien serían benditas todas las familias de la tierra, no es otro que nuestro Señor Jesucristo, quien obedeció la ley de Dios perfectamente desde la desde la cuna hasta la tumba, lo que ni Adán ni ninguno de nosotros ha podido obedecer jamás. Luego murió como nuestro sustituto para cargar con nuestra culpa, cargar con nuestra condenación. Resucitó al tercer día, ascendió a los cielos y ahora está sentado a la diestra de Dios.
Dice Efesios 1, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no solamente en este siglo, sino también en el venidero. Ahora, ¿por qué esto es importante? Bueno, porque eso nos dice, mis amados hermanos, que es absolutamente imposible que el plan de redención termine fracasando, porque nadie tiene más poder y autoridad que Jesús.
Así que nada ni nadie puede impedir que él haga lo que él se ha propuesto hacer. Jesús es el Señor. Él gobierna sobre todas las cosas desde las inmensas galaxias.
hasta los virus más pequeños que no podemos ver a simple vista. Él está en control. Su autoridad es suprema, es universal y esta es una realidad que es la que hace posible el cumplimiento de la gran comisión.
Así que ese por tanto del versículo 19 es supremamente importante. Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y prediquen este evangelio porque no hay gobierno humano que pueda detenerlos.
No importa que en este momento estén sumidos en el Islam, no importa que vivan en el en Corea del Norte. Mis ovejas oirán mi voz a mí, porque mi Padre me dio potestad para darles vida eterna a todos los que él me dio. Es a eso que nos referimos al decir que esa autoridad suprema de Cristo es lo que define y sustenta la gran comisión.
La define porque ese es el mensaje que nosotros estamos llamados a proclamar. Eh, hay personas que cuando van a predicar el evangelio eh dicen, "Bueno, mira, eh yo era así asado, pero entonces eh me convertía, conocí del evangelio, conocí al Señor. " Pero mis hermanos, eso es dar testimonio.
Predicar el evangelio es otra cosa. Y no está mal que tú des tu testimonio, no está mal que tú invites personas a la iglesia, pero predicar el evangelio es anunciar lo que ya Dios hizo en Cristo hace 2000 años, cuando el Mesías murió en una cruz, resucitó y ascendió a los cielos. Es el anuncio de un hecho histórico.
Jesús ya venció al enemigo de nuestras almas en el calvario. Jesús venció los poderes de la muerte. Jesús venció al Jesús venció el pecado.
El evangelio, mis hermanos, es el anuncio de un hecho histórico. Con su vida, muerte y resurrección, Cristo satisfizo plenamente la justicia. del Padre y esa justicia está disponible para todo el que se arrepiente y cree.
Pero esa autoridad suprema de Cristo no solo define a la gran comisión, sino que sustenta la gran comisión. Es lo que garantiza el cumplimiento de la gran comisión. ¿Qué dice Mateo 24:14?
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin. Ustedes se dieron cuenta que no hay ningún asomo de duda en esas palabras. Aquí no dice, "Bueno, tal vez quizás se predique el evangelio.
" No se va a predicar este evangelio, mis hermanos. ni la ONU, ni la OEA, ni George Soros, ni ningún poder de este mundo puede hacer que fracase esa misión. Es imposible.
Yo edificaré mi iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Es sobre la base de esa realidad que nosotros podemos salir a proclamar con toda confianza el evangelio de Jesucristo, sabiendo que él de antemano que al final de la historia Cristo tendrá una iglesia de toda tribu, pueblo, lengua y nación. Así que no vamos al mundo porque confiamos en nuestras estrategias evangelísticas.
Vamos al mundo porque Cristo gobierna el mundo al que vamos. Vamos al mundo porque Cristo gobierna el mundo al que vamos. Pero vemos también en nuestro texto, en segundo lugar, les dije que la primera palabra clave era solo dos o tres respondieron.
¿Cuál es la primera palabra clave? Autoridad. La segunda palabra clave es discipulado.
Otra vez, ¿qué dice el versículo 19? Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Mis hermanos, noten que la encomienda de Jesús no es que vayamos por el mundo tratando de que la gente haga profesión de fe.
Nuestra tarea es hacer discípulos. Ayer tuve una reunión con con los pastores de esta iglesia y otros hermanos que estaban aquí y yo le decía en un momento dado, hermanos, ¿en qué momento fue que la iglesia de esta generación perdió el rumbo? Porque es tan evidente que el mandato de Jesús es hagan discípulos, pero nosotros estamos enredados haciendo 1 y una cosas.
menos hacer discípulos. El discipulado es la joya perdida de la iglesia de nuestra generación. Tenemos mucho espectáculo, tenemos las redes, tenemos cultos impresionantes, pero los hermanos no están discipulando.
Por eso alguien le cambió el nombre a este texto, ya no se llama la gran comisión. sino la gran omisión, porque no lo estamos haciendo, mis hermanos. ¿Cuál fue el mandato?
Está tan evidente en el texto. Vayan a ser discípulos. Un discípulo, como vamos a ver mañana más ampliamente, es un aprendiz de Jesús.
¿Y qué aprenden esos aprendices de Jesús? Aprenden a ser como Jesús, vayan por todo el mundo a enseñar a las personas a ser cada vez más parecidas a mí. Ese es el mandato.
Un discípulo, mis hermanos, es alguien que ha depuesto su supuesta autonomía, porque no tenemos autonomía. levantamos nuestra bandera blanca, nos rendimos delante del Señor y le reconocemos a él como nuestro único dueño, le reconocemos a él como nuestro único señor. Debemos ir por todo el mundo con el propósito de que personas de todo trasfondo cultural, étnico, religioso vengan a ser seguidores de Jesús para ser transformados por el Espíritu Santo de tal manera que cada vez más tú te parezcas menos a ti y más a él.
Ese es el trabajo. Tenemos que ayudar a otra persona o a otras personas para que cada vez más se parezcan menos a ellos y más a nuestro Señor Jesucristo. Y ahora vamos a conectar con Génesis 1.
¿Recuerdan, hermanos, cuál fue la encomienda que Dios le dio a Adán y Eva? Multiplicad, llenad la tierra de ¿qué? dijimos llenar la tierra de imágenes vivientes de Dios.
Bueno, eso era lo que primer Adán y su esposa estaban supuestos a hacer, pero no hicieron. Lo que estamos diciendo es que la gran comisión no es otra cosa que el segundo Adán haciendo exactamente eso con su esposa, doña Iglesia. O sea, Adán y doña Eva debían llenar la tierra de imágenes vivientes de Dios, pero llenaron la tierra de seres humanos con la imagen de Dios distorsionada.
Bueno, el segundo Adán y su esposa, la iglesia están haciendo ahora por regeneración lo que Adán y Eva debieron haber hecho por procreación. ¿Se dan cuenta, hermanos, que la gran comisión no comenzó en Mateo 28? comenzó en Génesis capítulo 1.
Pablo dice en Colosenses capítulo 3 que los creyentes nos hemos despojado del viejo hombre con sus hechos y nos hemos revestidos del nuevo. Y ahora escuchen, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno. Mientras más nos parecemos a Jesús, la imagen de Dios está siendo restaurada, porque Jesús es la imagen del Dios invisible.
Él es la imagen de Dios. Esa es la tarea que Cristo está llevando a cabo por medio de su esposa, la Iglesia, llenar la tierra de hombres y mujeres que reflejan cada vez más claramente la imagen de Dios. Parecerse cada vez más a Jesús es parecerse cada vez más a nuestra imagen original.
Lo que Adán y Eva debieron haber hecho por procreación, ahora Cristo lo está llevando a cabo por medio de la regeneración y ha decidido usarnos como instrumentos para llevar a cabo su obra. pregunta, ¿Dios puede hacer eso sin nosotros? Claro que sí, pero él nos ha dado el privilegio de ser instrumentos en sus manos para que hagamos esa tarea.
Id y haced discípulos a todas las naciones. La misión de la iglesia es participar en la promesa de Dios en Génesis, capítulo 12, versículo 3. Mis hermanos, ¿cuál fue la promesa de Dios a Abraham en Génesis capítulo 12, versículo 3?
No es retórica tampoco. Serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ¿En quién serán benditas todas las familias de la tierra?
en el Señor Jesucristo. Pero lo que estamos diciendo es que esa salvación prometida a Abraham no era un pasaje gratis al cielo. Para muchas personas la salvación es bueno que ya yo no voy al infierno, voy camino al cielo el día que yo me muera para gozar del paraíso por los siglos de los siglos.
No, mis hermanos, el cristianismo se trata de otra cosa. El cristianismo se trata de ser transformados a la imagen de Jesús. ¿Por qué?
Porque Cristo es la imagen del Dios invisible. La obra que hace el Espíritu Santo en nosotros es transformarnos cada vez más. Y lo que Cristo está diciendo es, "Vayan y hagan discípulos en todas las naciones, a todas las naciones.
" Y noten algo interesante y aquí voy a usar un poco de gramática para que entendamos mejor el texto. En la Reina Valera del 60 dice, "Por tanto, id," eso es un mandato, haced discípulos, es otro mandato, bautizándolos, en cierto modo funciona como un mandato y enseñándoles. Pero en realidad el único imperativo de ese pasaje es hacer discípulos.
No, no es id, es hacer discípulos. El texto dice literalmente, yendo a ser discípulos, bautizándolos y enseñándoles. El imperativo es hagan discípulos.
Pero, ¿cómo lo vamos a hacer? yendo y los que se convierten bautizándolos y a partir de entonces enseñándoles. ¿Ustedes recuerdan la versión de Lucas de la gran comisión?
Lucas capítulo 24. Jesús le dice a sus discípulos, "Era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día. " Pero le dice, "Y así también era necesario que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
Lo primero es, vayan y prediquen. " Es la primera forma de hacer discípulos. Yo le estoy predicando una persona que no conoce al Señor, que está muerta en sus delitos y pecados, porque yo confío en el poder del evangelio.
El evangelio es tan poderoso que le da vida a los muertos. Yo creo, hermanos, otra vez que nosotros nos hemos acostumbrado tanto a pensar en el evangelio que no nos damos cuenta del poder que tiene el evangelio. Recuerdo, leí un testimonio hace años atrás, quizás alguno de ustedes también lo leyeron porque es el hijo de una persona muy conocida, pero el asunto es que este muchacho se descarrió, se fue de su casa, vivió superperdidamente y él dice que en una ocasión él estaba en su trabajo, una persona de la oficina le mandó un texto bíblico Y como él era hijo de un pastor, él había sido instruido en la palabra del Señor, él dice, "Wow, ¿dónde se encuentra ese versículo bíblico?
Yo estoy casi seguro que es en la carta a los romanos, pero no me acuerdo dónde. Así que dice, "Me fui para mi casa en el camino, compré marihuana, compré una botella de ron, comencé a leer la Biblia mientras tomaba ron y fumaba marihuana y ya para el capítulo 10 yo estaba borracho, endrogado y convertido. " Increíble.
El poder del evangelio. El poder del evangelio es es impresionante lo que el evangelio puede hacer en la vida de una persona. Entonces, ¿qué es lo que Cristo dice?
Bueno, para ser discípulos, lo primero que tenemos que hacer es salir a predicar. Debemos salir a predicar, a compartir la buena noticia de que en Cristo hay perdón para todo aquel que cree, porque él murió en la cruz como nuestro sustituto y vivió la vida de perfecta obediencia que nosotros no podemos vivir. Y saben lo que hace Dios cuando nosotros creemos en Jesús que pone en nuestra cuenta en los cielos su justicia perfecta por medio de la fe.
Impresionante. No tenemos el poder de convertir a nadie, pero Dios ha decidido convertir a las personas, salvar a las personas a través de la predicación del evangelio, usando instrumentos débiles como tú y como yo. Es la palabra de Dios la que tiene el poder de producir el nuevo nacimiento.
¿Qué dice Santiago? Él de su voluntad nos hizo nacer por la palabra de verdad para que seamos primicias de sus criaturas. Es la palabra la que produce el nuevo nacimiento.
Pero somos tú y yo los que predicamos. habla del evangelio, mi hermano, en el trabajo, en la universidad, en la escuela, los jóvenes. Habla del evangelio.
No te avergüences del evangelio. ¿Recuerdan la escena cuando Cristo se le apareció a los discípulos el domingo de resurrección? Ellos estaban cerrados en una habitación por miedo a los judíos.
Jesús se aparece en medio y les dice, "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también yo os envío. Hermano, ustedes captan el poder de esas palabras.
El Padre me envió a mí y ahora yo los estoy enviando a ustedes. Yo no sé cuánto se ha escrito los comentaristas preguntándose, ¿y cómo fue que Jesús entró en la habitación si las puertas estaban cerradas? Yo creo que esa no es la pregunta.
La pregunta no es, ¿cómo entró Jesús a esa habitación? La pregunta es, ¿cómo sacó de allá los discípulos? Porque ellos estaban llenos de miedo.
Pero cuando ellos vieron al Cristo resucitado, no tuvieron temor de entregar sus vidas y aún ser martirizados por ir a predicar el evangelio. ¿Qué debemos hacer con los que acepten el mensaje? Dice Jesús, bautícenlos.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. En otras palabras, debemos guiar estas personas a hacer una profesión pública de fe pasando por las aguas del bautismo, identificándose con el Dios trino, el Padre que nos escogió desde antes de la fundación del mundo, el Hijo que murió por nosotros en la cruz y resucitó al tercer día para nuestra justificación. El Espíritu Santo que nos dio vida en Cristo, aplicando eficazmente el evangelio en nuestros corazones.
Es por medio de ese bautismo en agua que nosotros venimos a formar parte de una iglesia local. ¿Dónde aprenderemos lo que implica en la práctica ser un seguidor de Jesús? como amo, como dueño y como señor de nuestras vidas, enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado.
Y de paso, ese es otro de los problemas que tenemos en el día de hoy. Un montón de personas que profesan ser cristianas, pero no pertenecen a ninguna iglesia local y eso es un problema. Hay pastores que yo he salido muy herido de la iglesia tal o cual.
Lo entiendo, lo lamento, pero no por eso debes dejar de unirte a una iglesia local, porque de paso es viviendo en medio de personas imperfectas, el Señor va a obrar en tu vida para hacerte cada vez más como Cristo. Pensemos por un momento en Gálatas 5:22. ¿Cuál es el fruto del Espíritu?
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, dominio propio. ¿Dónde se aprende a hacer eso? Mayormente en la iglesia, amando gente que no es tan amable, teniendo gozo en medio de los problemas.
siendo con quién es que tú vas a ser paciente viviendo en una isla. Digo, hay gente que nos que son impacientes hasta viviendo en una isla, pero lo cierto es que el fruto del espíritu crece y se desarrolla tratando con gente que son diferentes a ti. Nosotros tenemos que enseñar ahora a todos esos bautizados todo lo que Cristo ha mandado.
Esa es la tarea. Tenemos que enseñar al discípulo cómo reflejar el carácter de Jesús en todas las áreas de su vida como hijo, como padre, como esposo, como esposa, como trabajador, como miembro de una iglesia. Es enseñarles hacer uso de su dinero.
Es enseñarles cómo perdonar, cómo tratar al pobre, cómo tratar al que sufre. Es la labor de toda una vida. Hay un autor bíblico, Howard Hendrick, un gran maestro, ya murió.
Él estuvo enseñando la palabra hasta más de los 80 y pico de años y en una ocasión estaba dando una charla, una enseñando en la universidad y él le dice a sus discípulos, "Tengo que terminar. " Él tenía 84 años de edad. Tengo que terminar porque tengo reunión ahora con el hermano que me discipula.
Y y y espérese, excuse, profesor. ¿Será con el que usted discipula? dice, "No, no, no.
Yo discipulo personas, pero tengo un hermano más viejo que yo que tiene 90, que es el que me sigue discipulando a mí. " Porque mis hermanos, y era real, el discipulado no termina nunca. Como le decía yo ayer a alguien, le decía, "Mira, cuando tú seas igualito a Jesucristo, ya no vas a necesitar que te discipulen.
Pero mientras tanto sigue discipulando y sigue siendo discipulado. " Y mañana, si yo sé, hermano, que la vida aquí en Miami es superdfícil, créanme que yo lo sé. Pero mañana el en la segunda tanda vamos a ver un taller práctico de cómo se discipula en Miami específicamente.
Lo en serio lo preparé para ustedes. ¿Cómo se discipula aquí viviendo aquí en este en este país y en esta ciudad tan complicada? Pero lo que yo quiero enfatizar ahora, mis hermanos, es que esa clase de discipulado solo se produce en el contexto de una comunidad a la que yo pertenezco y donde nos ministramos unos a otros.
¿Qué dice Pablo en Efesios capítulo 4 versículo 11? Cristo ha dado a su iglesia pastores y maestros. ¿Para qué?
para que entrenen a los santos, para que enseñen a los santos, para los capaciten para la obra del ministerio, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a la estatura del varón perfecto, que es nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo? Hablando la verdad en amor, para que crezcamos en todo, en aquel que es la cabeza.
Esto es Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por las coyunturas que se ayudan mutuamente según la actividad propia de cada miembro, el cuerpo recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. Así fue que Dios lo planificó y lo diseñó. Es en la iglesia.
De manera que la gran comisión es el medio a través del cual Cristo está cumpliendo su promesa de Mateo 16. Yo edificaré mi iglesia. Como yo sé que es tarde y tal vez te estaba durmiendo cuando dije eso, déjame repetirlo otra vez.
La gran comisión es el medio a través del cual Cristo está cumpliendo la promesa de Mateo 16. Yo edificaré mi iglesia. ¿Cómo?
Vayan y hagan discípulos. Recientemente fue publicado un libro. Ah, el autor me encanta, se llama Jamie Dunlop, un libro sobre la unidad de la iglesia titulado Ama a los que te vuelven loco.
Así se llama el libro. Y en la introducción dice el autor, este libro trata sobre cómo construir una unidad hermosa y que exalta a Cristo cuando decides quedarte en tu iglesia y cuando decides amar incluso a los que te vuelven loco. Ten en cuenta, por supuesto, que las personas de tu iglesia que te vuelven loco pueden estarse preguntando cómo amarte a ti que lo vuelves loco o tú no has pensado en eso Dios.
Mira, Dios usa en la iglesia a los hermanos difíciles como papel de lija espiritual. ¿Sabes lo que es el papel deja, verdad? Porque es la única forma de pulirte, pero acuérdate que tú eres papel de hija para otro.
Así es que crecemos. Pero hay hermanos que desde que lo ofenden en una iglesia se van para otra y se convierten en fugitivos eclesiásticos. Viven huyendo de iglesia en iglesia.
Mira, vete de una iglesia si no estás predicando el evangelio. No sal de ahí. Corre por tu vida.
Corre por tu vida. Pero te vas a ir de una iglesia porque un hermano no te saludó o porque pasó no sé qué cosa y porque la única iglesia perfecta es la de Hebreo 12, la de los primogénitos de los justos, hechos ya perfectos en los cielos. Mi esposa me ha oído oír recitar este poema muchas veces, pero como yo hace mucho que no vengo aquí, hay un poema que dice, "Vivir con los santos en el cielo, eso será una gloria.
Vivir con ellos aquí abajo, eso es otra historia. " Y es verdad, es verdad, pero es es parte de lo que el Señor usa para que nosotros seamos Eso es parte del discipulado, hermano. Yo quiero que ustedes entiendan eso es parte del discipulado.
¿O ustedes creen que los discípulos si Jesús no hubiera sido Jesús, lo hubieran vuelto loco? Ustedes se imaginan Jesús, el ser perfecto, lidiando con Pedro, con Juan y Santiago que querían que bajara fuego del cielo para fulminar a los a los samaritanos. Esa es la iglesia.
Esa es la iglesia, mis hermanos. Es imposible desarrollar el carácter de Cristo sin pasar por las diversas experiencias que se producen en el contexto de pertenecer una iglesia local donde hay todo tipo de persona en la membresía. Un discípulo aislado es como una brasa fuera del fuego.
Puede brillar por un tiempo, pero tarde o temprano se apagará. Pero cuando tomamos cada brasa y la ponemos en el fuego, entonces podemos encender un gran incendio y eso es lo que queremos. De manera que no se trata simplemente de salvar individuos, se trata de establecer iglesias que a su vez seguirán estableciendo otras iglesias donde el evangelio será predicado y los creyentes serán edificados.
Esa es la encomienda de nuestro Señor y Salvador. Jesús nos está llamando a participar de la misión de Dios. Esa es la misión de Dios, no a una simple actividad religiosa.
Venir los domingos, sí es un evento y es muy bueno, pero tú vienes a la iglesia para ser equipado de manera que puedas edificar a otros, discipular a otros. El discipulado no es un programa, es el corazón del plan redentor del Dios trino. Y eso lo veremos mañana, pero aún nos resta un aspecto más que veremos mucho más brevemente.
¿Cuáles son las tres palabras que dijimos? Autoridad, discipulado y promesa. ¿Dónde está la promesa?
Versículo 20. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. ¿Quién es el que hace esa promesa?
El mismo que dijo en el versículo 18, "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos, porque yo estoy con ustedes todos los días. Ese señor que posee absoluta autoridad sobre todo el universo, sobre los ángeles, sobre los demonios, sobre los átomos, sobre las acciones libres de los hombres, sobre las enfermedades, aún sobre la muerte, ha prometido estar con nosotros.
Me encanta esta promesa de Isaías. No temas, porque yo estoy contigo. No te desalientes, porque yo soy tu Dios.
Te fortaleceré. Ciertamente te ayudaré. Sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.
No debemos temer porque él ha prometido estar con nosotros. Y no solo en esos momentos en los que tendremos que enfrentar grandes dificultades, hermanos, esa promesa está en el contexto del discipulado. Es haz discípulo.
Ay, pastor, pero es que yo me siento tan débil. Yo estoy contigo, dice Jesús. Es que me da temor.
Yo estoy contigo. No quiero predicarle el evangelio a un familiar porque yo estoy contigo. Es en el contexto de id y hacer discípulos porque yo estoy con ustedes todos los días.
Hermanos, esta promesa no tiene fecha de vencimiento. Todos los días hasta el fin del mundo. Debemos proclamar el evangelio.
Debemos ayudar a otros a crecer en Cristo porque no estamos solos en el cumplimiento de esa encomienda. Pero sobre todas las cosas, porque Jesucristo es digno de toda gloria, de toda honra, de todo honor. Y él, eh, qué qué sorprendente, él nos ha dado el privilegio de participar junto a él de esa misión que está en el corazón mismo de Dios.
El combustible que energiza el discipulado, entonces no es la culpa. Recuerden lo que les decía al principio, como algunos leen la gran comisión. No, hermano, yo puedo pararme aquí y traerles estadísticas de todas las personas que mueren sin Cristo y que nunca han oído el evangelio.
Yo puedo que ustedes salgan de aquí con un peso en el alma y la culpa no los va a motivar. hacer lo que tienen que hacer. El combustible que energiza el discipulado es un profundo sentido de asombro por la gloria de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Yo quiero que otros conozcan a ese Cristo que yo he conocido. No quiero que tanto yo como mis hermanos nos parezcamos cada vez más a él, porque él es glorioso, porque él es hermoso, porque él es maravilloso. Mi hermano, si a ti no te energiza el ver la gloria de Jesús, nada te va a mover.
No, no es la culpa, es el asombro. ¿Qué dijeron los apóstoles cuando los amenazaron de que no podían seguir predicando el evangelio? Es que no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oímos.
No podemos. Es imposible. Pero también ese sentido de asombro mezclado con gozo y gratitud por nuestra propia salvación.
¿Cuál es la frase favorita de las personas que pasan por aflicciones con con descontento? La frase favorita es por qué a mí. Bueno, hermano, yo quisiera proponerles que a partir de ahora tú cambies el objeto de esa pregunta, no porque a mí me pasan estas cosas malas.
Es, ¿por qué a mí Dios me escogió? ¿Por qué a mí Dios me perdonó? ¿Por qué a mí Dios decidió revelarme su gloria?
¿Por qué a mí Dios decidió abrirme los ojos para que yo entendiera este libro? ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí Dios me llamó a formar parte de su iglesia?
¿Por qué a mí Dios me ha dado el privilegio de salir a predicar el evangelio a otros o discipular a otros? y sobre todo por una seguridad inconmovible de la promesa de su presencia en nuestras vidas todos los días hasta el fin del mundo. Mi hermano, esta comisión es para ti y es para mí si somos cristianos.
Y no es una sugerencia, es una orden. Id y hacer discípulos. Pero, ¿en qué es una orden?
¿Acaso no es un gozo compartir con otros las inescrutables riquezas de Cristo para que su alabanza continúe traspasando fronteras y y resonando en hombres y mujeres de todo pueblo, tribu, lengua y nación? ¿Acaso no es un enorme privilegio compartir con otros creyentes lo que el Señor nos ha dado de pura gracia para que juntos sigamos creciendo en nuestro parecido a él? Pero la exposición de hoy es solo el comienzo.
Hoy hemos visto cuál es la misión. Mañana en la mañana vamos a ver en la primera hora qué es un discípulo y lo vamos a ampliar eso más. En la tercera hora vamos a ver en formato de taller cómo hacer discípulos en Miami, específicamente.
Por ahora permítame concluir con una de las bendiciones más hermosas de las Escrituras y es mi anhelo y oración por cada uno de los miembros de esta iglesia. Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno os haga aptos en toda buena obra, para que hagáis su voluntad. Y su voluntad es que hagamos discípulos, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él.
Por Jesucristo, al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Vamos a orar.
Padre, nosotros queremos darte gracias por habernos dado la oportunidad de predicar una vez más acerca de este tema tan importante, tan vital, algo que está tanto en el corazón tuyo, Señor. Ahora concédenos descanso esta noche, venir con fuerzas renovadas en el día de mañana para seguir hablando de este tema. Padre, bendice esta iglesia, bendice las iglesias aquí representadas y ayúdanos, oh Señor, a abrazar la misión de Dios de todo corazón, porque te lo pedimos en el nombre de Cristo.
Amén. M.