[Música] me llamo Javier y soy de Oaxaca durante mi infancia viví siempre en la casa de mis abuelos ubicada en un pequeño poblado donde las montañas recortan el Horizonte y los caminos están hechos de tierra irregular la gente de nuestro lugar mantiene aún muchas tradiciones antiguas velar a sus muertos en casa es una de ellas no es algo que a m me sorprendiera De niño porque crecí presenciando ceremonias de Velorio en las mismas salas donde normalmente jugábamos y comíamos sin embargo nada podría haberme preparado para lo que sucedió cuando mi abuelo murió fue una experiencia
tan perturbadora que incluso ahora me estremezco al recordarla y siento que la oscuridad de esa noche me sigue acechando aquella experiencia marcó mi vida y mis sueños y aún me persigue cada vez que intento conciliar el sueño Cuando llegó la noticia de que mi abuelo había fallecido la tristeza se instaló en la casa como un huésped Inevitable nadie dijo mucho pero yo veía a mi madre limpiando lágrimas en silencio mientras hacía los preparativos mi padre serio caminaba de un lado a otro asegurándose de que la vivienda estuviera lista para recibir a toda la familia y
a los vecinos que vendrían a presentar sus respetos la costumbre ordenaba que el Cuerpo se velara allí mismo en la habitación principal para para que su espíritu tuviera una última noche cerca de los suyos llegó el féretro traído por un par de hombres conocidos del pueblo y lo colocaron con cuidado en el centro de la gran sala donde los muebles habían sido retirados o arrinconados contra la pared la atmósfera era solemne y pesada como si los muros retuvieron los sosos no expresados pasé gran parte de la tarde Ayudando a mi tío con sillas velas y
flores me sentía triste pero también inquieto con como si algo en el aire presagiar que esta despedida no sería como las otras a medida que caía la noche las personas comenzaron a llegar para el velorio en el patio se encendió una fogata tenue para mitigar el frío y en la cocina se preparó café y pan el murmullo de rezos y pésames se mezclaba con el crujir de Los troncos en el fuego entraban y salían conocidos vecinos y Familiares lejanos todos cruzaban el umbral con paso cuidadoso y sus rostros refle tristeza tal vez también cierta prevención
por la atmósfera que se sentía mis primos llegaron con sus padres y ninguno de nosotros tenía ganas de jugar ni de reír todo estaba en una calma sofocante casi irreal que presionaba los sentidos me fui fijando En cada detalle noté el color pálido de mi abuelo lo rígido de sus manos que yacían cruzadas Sobre su pecho observé como los sidios titilaban en penumbras creando sombras que parecían bailar en las paredes con un ritmo siniestro era fácil imaginar formas extrañas en esos contornos en un momento me pareció distinguir la silueta de un rostro largo y huesudo
proyectada contra el techo y sentí un escalofrío que recorrió mi espalda preferí pensar que se trataba de mi mente jugándome una mala pasada pero algo en mi interior me decía que la Noche apenas comenzaba la medianoche nos sorprendió a todos reunidos en la misma sala algunos murmurando oraciones en voz baja otros simplemente sentados absortos en sus pensamientos Fue entonces Cuando ocurrió lo que Nunca creí posible de pronto Un lamento desgarrador se escuchó desde el ataúd uno tan profundo y cargado de dolor que cualquiera que lo oyera pensaría que venía de un ser Atrapado en un
tormento Espantoso recuerdo que todo mi cuerpo se estremeció mi madre se desmayó al instante cayendo sobre el piso con un golpe seco y varios familiares corrieron a auxiliarla yo me quedé paralizado sintiendo que mis piernas no respondían vi el terror en los rostros de mis tíos y en el de mi propio padre quien apenas se mantenía en pie nadie supo reaccionar en ese primer instante era como si el aire de la habitación se Hubiese vuelto irrespirable mi tío que solía tener la voz más fuerte y la actitud más valiente de la familia se acercó temblando
al féretro lo vi dudar y tragar saliva antes de extender la mano para levantar la tapa el silencio era tan intenso que se podía oír el leve chirrido de la madera al rozar sus dedos cuando finalmente la tapa se elevó todos tuvimos miedo de mirar sin embargo Mi curiosidad me empujó a alzar la vista y fijarme el Cuerpo de mi abuelo seguía ahí rígido sin signos de respiración pero sus ojos estaban abiertos y llenos de terror como si hubiese contemplado algo espantoso en ese último suspiro un escalofrío me recorrió desde la nuca hasta los pies
otras personas a mi alrededor empezaron a murmurar oraciones con más fuerza aferrándose a los rosarios que llevaban en las manos mi madre fue sacada de la habitación para que se recuperara mientras algunos se esforzaban por Mantener la compostura a pesar del miedo que sentíamos la costumbre dictaba que no se podía suspender el velorio por ningún motivo de modo que cerramos de nuevo el ataúd y cubrimos a mi abuelo con una manta blanca intentando ignorar lo que acababa de suceder nadie quiso hablar abiertamente de ello en ese momento quizá por temor a admitir que algo sobrenatural
estaba presente el resto de la noche pasó en Una tensión insoportable nadie pegó ojo yo me quedé Sentado en una esquina sintiendo mis latidos acelerados y el sudor frío que brotaba de mis manos por momentos creía oír pasos suaves que rodeaban el ataúd pero cuando miraban no veían nada más que los sidios y el rostro serio de los asistentes aún así la sensación de que algo se movía en la oscuridad se me anclo en el pecho al amanecer la familia decidió llevar a mi abuelo a su entierro En el panteón del pueblo salimos de la
casa todavía con el miedo trazado en nuestras caras Como si hubiéramos visto un espectro que se negaba a soltar su presa mientras que nos dejó aún más atónitos alrededor del sitio donde había estado el cajón había huellas de pies descalzos y tierra fresca eran huellas que se dirigían hacia la puerta trasera de la casa y se perdían en la distancia casi parecían las pisadas de Alguien que hubiera salido en plena noche para caminar por el patio no correspondían a nadie de la familia ninguno de nosotros iba descalzo y el hecho de que fueran tan claras
Y estuviesen rodeadas de ese barro oscuro me hizo pensar en un difunto levantándose de su reposo no me atreví a comentar lo que sentía porque ya de por sí el ambiente era lo bastante sobrecogedor pero desde ese momento algo cambió en mi corazón fue como una herida Que nunca sanó por completo tras el sepelio intenté pasar página y seguir con mi vida mis padres y mis tíos se afanaron en las rutinas de siempre nos decíamos que lo sucedido había sido producto de la tensión la falta de sueño y la tristeza sin embargo las imágenes de
esa noche volvieron a mí en sueños inquietantes soñaba con mi abuelo intentando hablarme desde el féretro llamándome por mi nombre con una voz Hueca que rebotaba en mis oídos o a veces lo veía de pie al final de un corredor interminable señalándome con un dedo huesudo y pálido me despertaba empapado en sudor con el corazón golpeando mi pecho como si Quisiera escapar de mí mi madre también tuvo pesadillas similar y muchas noches la escuché rezar en voz baja para pedirle a Dios que nos librara de cualquier mal pero los rezos parecían insuficientes Poco después empezaron
a Suceder cosas extrañas en la casa Una madrugada mi padre se levantó a tomar agua y juró haber visto una sombra pasar rápidamente por el pasillo al alcanzar la esquina no encontró nada ni a nadie otro día mi madre aseguró haber sentido un olor penetrante a Tierra Mojada en en el cuarto donde habíamos tenido el velorio como si alguien hubiera arrojado puñados de lodo húmedo en las paredes revisamos varias veces pero no hallamos la causa cada cierto tiempo la Televisión se encendía sola en medio de la noche mostrando únicamente estática y emitiendo un zumbido irritante
el terror se hacía cada vez más intenso Y aunque intentábamos disimularlo nos veíamos forzados a aceptar que aquella noche del Velorio había liberado algo que no sabíamos como controlar mi familia desesperada recurrió a un viejo conocido un rezador que vivía en la parte alta del pueblo era un hombre Delgado de rostro áspero que conocía muchas Oraciones y remedios contra espíritus Inquietos llegó a la casa con un sidio grande y un manojo de hierbas aromáticas y recorrió cada habitación rezando en un susurro Cuando entró al salón Donde había estado el féretro se quedó muy quieto y
sentí que un escalofrío lo recorrió pareció reconocer una presencia que no podíamos ver continuó con sus oraciones pero noté en su rostro un gesto sombrío después de un rato nos dijo que quien Debía encontrar la paz era el alma de mi abuelo y que algo le había impedido marcharse en el momento adecuado agregó que la noche del Velorio se había abierto un camino que permanecía accesible permitiendo que fuerzas desconocidas entraran y salieran de la casa ese día mientras el rezador quemaba incienso y esparcía agua bendita tuve la sensación de que algo en las paredes se
estremecía fue casi imperceptible como un leve temblor o quizás solo lo imaginé Pero me sentí observado por una entidad ajena a todo lo que yo conocía mis padres se miraron entre sí asustados Al final el rezador nos recomendó hacer una misa especial y sobre todo regresar al cementerio Para rezar directamente en la tumba de mi abuelo dejándole ofrendas y pidiendo perdón si algo se había hecho mal no se alargó en explicaciones pues parecía saber que la familia prefería no indagar demasiado en asuntos Oscuros nos dejó con un sentimiento ambiguo sin saber si todo terminaría de
arreglarse o Si tan solo habíamos atestiguado el inicio de algo peor fuimos al cementerio al día siguiente cargando flores velas y un rosario el panteón de mi pueblo es un lugar antiguo lleno de cruces torcidas y lápidas ag por el sol el sepulturero nos vio llegar y nos saludó con un movimiento de cabeza nos pareció notar en sus ojos cierta inquietud como si algo lo Perturbara nos mostró dónde había sido enterrado mi abuelo y la tierra todavía Lucía fresca mi tío se santiguo mi madre y yo rezamos un padre nuestro y mi padre dejó un
ramo de sempasuchil El rezador también vino con nosotros y pronunció plegarias que no entendí muy bien soplado un viento frío inusual para la hora de pronto en medio de la oración el aire pareció quedar en silencio y sentí que algo rozaba mi hombro una fuerza helada O tal vez una mano invisible casi Grité pero me contuve Miré a mi alrededor y todos parecían absortos rezando sin embargo mis pelos de la nuca estaban erizados y tuve la certeza de no estar solo en aquel sitio finalizada la ceremonia se nos aconsejó dejó enterrar un objeto personal de
mi abuelo para sellar su descanso mi madre ofreció una pequeña medalla que él solía llevar en el bolsillo de su camisa y la colocó con cuidado en la Tierra al pie de la tumba Cerramos el ritual con velas encendidas Alrededor de la cruz al cabo de unos minutos el viento se llevó la llama de una de ellas y el rezador interpretó aquello como una señal de que el alma de mi abuelo no estaba del todo tranquila completamos el rezo y nos retiramos con el corazón apesadumbrado mirando de reojo las tumbas temiendo que en cualquier momento
algo o alguien emergiera de entre las sombras las noches siguientes en la casa permanecieron cargadas de tensión aunque Los fenómenos parecían haberse reducido ya no se veían sombras fugitivas ni se escuchaban murmullos tan claros sin embargo yo no lograba conciliar el sueño cada vez que cerraba los ojos recordaba el momento en que el ataúd se abrió y esos ojos llenos de de espanto me miraron desde el otro lado me atormentaba imaginar lo que podría haber visto mi abuelo en ese instante era una visión del más allá O acaso algo lo había forzado a despertar Por
un segundo Y gritar no encontraba respuestas Y mi miedo crecía como un tumor al que no se puede extirpar esas preguntas Me perseguían tanto de día como de noche para intentar recobrar algo de normalidad mis padres decidieron que todos volviéramos a nuestras actividades cotidianas yo regresé a la escuela mis tíos volvieron a sus trabajos y la casa trató de recuperar su rutina sin embargo más de una vez me Sorprendí Mirando por la ventana hacia el patio esperando ver huellas frescas en la tierra o escuchando el crujido de la madera en el salón como si alguien
caminara de nuevo alrededor del sitio donde yació el féretro también comencé a oír ruidos en mi habitación durante la madrugada eran como susurros lejanos que MEC abrir los ojos de golpe y Buscar a tientas el interruptor de la luz a veces distinguía algo parecido a Un lamento como un gemido apagado que se perdía Antes de que pudiera descifrarlo del todo un día mientras mi madre limpiaba la sala encontró una huella de pie descalzo estampada en el piso casi imperceptible pero definitivamente no era de nadie en la familia por alguna razón la huella estaba teñida de
un tono rojizo como si se hubiese mezclado con algún tipo de lodo O tal vez con sangre seca mi madre Me llamó con la voz entrecortada y al llegar yo a la sala vi la marca Clara sobre el mosaico el Pánico volvió a apoderarse de nosotros mi padre intentó mantener la calma pero en sus ojos se reflejaba una ansiedad profunda de nuevo recurrimos al rezador y esta vez insistió en que hiciéramos una limpia más fuerte usando velas negras para absorber la energía que según él se había quedado atrapada en la casa durante esa segunda limpia
vivimos momentos aún más tétricos cuando el rezador empezó a orar de pronto se Escuchó un crujido que venía de la parte trasera de la casa todos corrimos a ver qué pasaba Y encontramos la puerta abierta de par en par no había nadie el aire helado se remolino las cortinas de manera violenta era como si algo hubiera huido ante las oraciones y la idea de esa presencia invisible mer rodeando por mi hogar hizo que mi piel se erizara más que nunca el rezador insistió en continuar y nos recomendó no movernos ni Hablar hasta terminar el ritual
Cuando acabó nos dijo que si volvíamos a experimentar alguna manifestación tendríamos que buscar la ayuda de un sacerdote las semanas pasaron Y aunque no dejamos de sentirnos intranquilos los sucesos extraños disminuyeron considerablemente mis sueños sin embargo seguían atormentándote cada vez que caía la noche temía revivir aquel Velorio con el Lamento rasgando el silencio y los ojos de mi abuelo Clavados en mí sentía que mi mente me traicionaba reproduciendo sin Piedad aquel instante fatídico mis estudios empeoraron y mis padres comenzaron a preocuparse en ocasiones los veía hablando bajito con lágrimas contenidas preguntándose si debían mudarse a
otra casa Aunque separarse del recuerdo de mi abuelo no era algo que contemplaran fácilmente mente Todo estaba impregnado de su memoria desde las herramientas que él Usaba para trabajar la tierra hasta su sillón en el patio mudarnos Parecía un insulto a su legado pero quedarnos allí nos hacía sentir acorralados por una presencia que no comprendí una noche sin embargo ocurrió algo que aunque aterrador pareció traer un atisbo de despedida me desperté a mitad de la madrugada con el corazón palpitando con fuerza sentía en el la misma opresión que la noche del Velorio me quedé en
la cama con la respiración Agitada esperando que ocurriese algo el silencio era abrumador pero de pronto escuché un leve Lamento casi idéntico al que oí en la sala Solo que más suave y distante parecía provenir del patio el impulso me empujó a levantarme y salir al corredor Todo estaba oscuro pero pude distinguir un bulto oscuro cerca del árbol de guayaba que mi abuelo cuidaba con primo sentí que se me paralizaba el cuerpo Aunque algo me empujó a acercarme con pasos temblorosos a medida que Caminaba El bulto fue adoptando forma era una silueta humana agachada con
la cabeza inclinada como si llorara en silencio un sudor frío empapó mi frente cuando estuve a pocos metros la silueta pareció desvanecerse entre la penumbra difuminándose como un suspiro me quedé parado con la boca seca el corazón agitado sin saber si era un sueño o la realidad más terrible que podía vivir de repente escuché un susurro que juraría era la voz de mi Abuelo diciendo mi nombre con suavidad como solía haccer cuando me pedía ayuda en el huerto Luego nada ni viento ni crujidos solo la quietud sobrecogedora de la madrugada me quedé allí unos minutos
con las piernas temblorosas esperando que algo volviera a manifestarse pero no sucedió cuando volví a la habitación no pude dormir estuve toda la noche mirando el techo preguntándome si esa fue la despedida real de mi abuelo o si algo Más siniestro me había imitado para confundirme al amanecer desperté a mis padres y les conté lo sucedido aún conmocionado mi madre palideció mi padre se sentó pensativo mirándome con preocupación decidieron que teníamos que buscar la manera de cerrar este de manera definitiva consultamos de nuevo al rezador y a un sacerdote ambos coincidieron en que debíamos rezar
con fe y dejar ir a mi Abuelo y también perdonar cualquier deuda o resentimiento que hubiera en la familia confrontar el pasado y permitirle al difunto marcharse realizamos una última ceremonia en la casa fue más íntima Solo nosotros con algunas velas y rezos sinceros mi madre se dirigió simbólicamente a mi abuelo hablándole con el corazón en la mano pidiéndole que descansara que no se preocupara más por nosotros Yo Le prometí honrar su memoria Cuidando lo que él amaba el huerto la casa las tradiciones que tanto valoraba las velas ardían con fuerza iluminando nuestros rostros llenos
de Lágrimas sentí una calidez en el ambiente como si en ese instante se liberaran las tensiones que habían enrarecido la casa durante tanto tiempo fue un acto de Reconciliación no no solo con el alma de mi abuelo sino también con nuestro propio miedo a partir de esa noche fui consciente de que algo había Cambiado aquella opresión sofocante ya no se sentía en el aire las paredes parecían más ligeras y el ambiente aunque aún nostálgico Dejó de ser asfixiante en la semanas siguientes dormí mejor y no volví a escuchar esos lamentos agonizantes me quedó la certeza
de que vivimos algo que sobrepasó la lógica que nos hizo vislumbrar un fragmento de lo desconocido Cuando miro atrás Reconozco que seguimos sin entender del todo lo Que ocurrió en aquel Velorio Tal vez fue una advertencia de lo frágil que es el tránsito entre la vida y la muerte O tal vez un signo de que hay fuerzas que van más allá de nuestra comprensión pero como ocurre con Los Grandes miedos aprendí que lo peor es huir de ellos hay que enfrentarlos pedir perdón cuando sea necesario y soltar aquello que se aferra a nosotros desde el
más allá aún hoy años después a veces me llega el recuerdo de esos ojos Abiertos y llenos de pavor en el ataúd secuela en mis pesadillas y me sobresalto con la respiración agitada pero ahora comprendo que no fue una simple casualidad o un terror sin sentido Quizás mi abuelo murió con algún pendiente que en esa última despedida salió a la luz de la forma más cruda y aterradora y ese estremecedor lamento en la oscuridad esas huellas de pie descalzos y la tierra fresca que encontramos al día siguiente fueron el Modo en que la muerte nos
advirtió que nunca sabremos cuán delgada es la Barrera que separa este mundo de lo que viene después podemos intentar ignorarla Pero ella está ahí esperando y aunque ya no siento la misma angustia corrosiva el solo hecho de haberla sentido una vez me basta para no desear jamás volver a pasar por algo semejante he compartido Mi historia con pocos la mayoría no quiere relatos de este tipo y otros prefieren creer que se Trata de un cuento de fantasía Yo sé lo que viví y eso me basta siento un escalofrío al escribir estas palabras como si temiera
llamar de nuevo a esa presencia sin embargo necesito sacarlo de mí para liberarme de lo poco que queda de ese miedo persistente ya no se trata de huir ni de negar lo sucedido sino de transmitirlo con la esperanza de que si alguien más pasa por algo semejante se que el terror Es real y puede envolverlo todo porque hay historias que se viven con el corazón en un puño y te marcan para siempre Esta es la mía y aunque cada vez son menos frecuentes las noches en las que no puedo dormir basta un tenue crujido un
leve susurro en la penumbra para que vuelva a revivir aquel Velorio maldito y ese grito roto que rasgó la medianoche en mi memoria permanecerá la mirada desorbitada de mi abuelo y El eco de un sufrimiento que parecía abrirse Paso desde un sitio que no conocemos Me consuela pensar que finalmente encontramos la manera de brindarle paz si es que el alma realmente sigue un camino más allá de este mundo pero también Acepto que no todas las historias encuentran un cierre perfecto algunas veces el horror deja fisuras por las que se cuela la duda recordándonos que hay
fuerzas que escapan a nuestro entendimiento y eso más que cualquier espanto sobrenatural es lo que todavía Me quita el sueño de vez en cuando aún así vivo con la esperanza de que la memoria de mi abuelo se conserve libre de aquella noche fatídica y que en algún Rincón del universo su espíritu descanse al fin sin un nuevo lamento de medianoche el huésped sin ojos recuerdo con nitidez Los sonidos de esa noche un murmullo que venía de todas partes como un zumbido lejano dentro de mi cabeza mezclado con el incesante rezar de mi abuela y el
crujir de los Tablones de madera al movernos en la casa el olor a café cargado se fundía con el de las Flores frescas y luego con el paso de las horas esas flores se marchitaba sin Piedad dejando un aroma penetrante y agrio en el aire aquella era mi primera noche en vela tras la muerte de mi hermano y no sería la última en la que el sueño Me abandonaría por completo Solo que Esa primera noche marcó un antes y un después en mi vida Mi hermano falleció en un accidente de coche en Veracruz un día
cualquiera del año 1999 tan cualquiera que jamás pensé que terminaría con la peor noticia de mi existencia fue inesperado brutal recibimos la llamada cerca del mediodía mi madre dejó caer el auricular del teléfono y se cubrió la boca con ambas manos quise gritar pero algo en mi interior se congeló fue como si el Universo se detuviera y el tiempo se Diluyeron y confirmó la noticia mi hermano estaba muerto no sabía cómo actuar en esos momentos todo sucedió demasiado rápido los arreglos para el velorio los pésames las miradas de compasión los papeles que había que firmar
Entré en un estado casi automático tratando de mantenerme firme de prestar ayuda de no pensar en lo que significaba real perder a un ser tan cercano Aunque por dentro me sentía vacío abandonado por cualquier atisbo de Esperanza la funeraria era una casa grande de techos altos que en otro tiempo debió ser el hogar de una familia acomodada un largo corredor conducía a un salón principal donde colocaron el féretro las velas estaban dispuestas en esquinas estratégicas para mantener una iluminación tenue y respetuosa el aroma acera derretida me recordaba antiguas ceremonias religiosas casi como si estuviésemos invocando
a algo que no comprendí intenté focalizar mi mente en La realidad debía aceptar que el cuerpo dentro de ese ataúd era el de mi hermano mi madre estaba deshecha con la mirada perdida y la piel lívida mi padre en cambio mantenía un silencio aterrador como si cada palabra se le quedase atrapada en la garganta la gente iba llegando conversando en voz baja y al rato Se oía un llanto desgarrador que desgastaba cualquier intento de cordura yo me quedaba a un lado junto a la pared sin querer acercarme demasiado al Féretro ni a la multitud de
familiares y conocidos que daban el pésame sentía que algo me observaba una extraña presión en la espalda que me obligaba a girar la cabeza de vez en cuando pero no veía nada anormal pasaron las horas y el ambiente se hizo más denso las flores que al principio Tenían un aroma Dulce Se marchitaron con sorprendente rapidez dejando un edor desagradable como a podredumbre el zumbido que sentía dentro De mi cabeza aumentaba observaba a la gente y de pronto me parecía que sus rostros estaban desfigurados por el cansancio y el dolor las oraciones susurradas rompían el silencio
cada tanto mientras algunas velas parpadeaban peligrosamente temía que se apagaran y dejaran todo oscuras porque presentía que en la sombra se ocultaba algo que no era humano fue en ese punto de la noche cuando sucedió algo que cambió por Completo el curso del Velorio alguien no estoy seguro de quién notó que había un niño en una esquina del salón llorando en silencio no llevaba ropa formal ni mostraba signo alguno de pertenecer a la familia o a los amigos que conocíamos estaba sentado en cuclillas con la cabeza agachada y las manos apretando sus propios hombros como
si intentara protegerse del frío o de algún miedo a algunas personas se percataron de su Presencia y se miraron confundidas preguntándose de quién se trataba parecía no encajar en Aquel lugar mi madre a pesar de su abatimiento fue la primera en atreverse a acercarse la Acompañé incapaz de dejarla sola y porque Mi curiosidad me empujaba a descubrir Quién era ese niño a cada paso que dábamos hacia esa esquina sentía un escalofrío correrme por la espalda el llanto se oía con más claridad aunque no era un soso normal había en su Lamento Un tono agudo y
desgarrador como si fuese un eco de algo mucho más antiguo que el simple dolor humano sentía que ese llanto se me metía en la cabeza y se mezclaba con el zumbido constante que ya me atormentaba desde el inicio de la noche cuando nos detuvimos delante de él mi madre le habló con ternura y preocupación casi en un susurro que temblaba por el llanto contenido sin embargo el ni no respondió con palabras ni levantó la vista de Inmediato mi madre insistió con otro par de Palabras dulces ofreciéndole un vaso de agua entonces él se giró hacia
nosotros de forma lenta calculada fue ahí cuando notamos su rostro o más bien la ausencia de algo fundamental en él no tenía ojos en lugar de globos oculares solo había cuencas vacías profundas y oscuras como si fuesen túneles sin fin a la nada El grito que se desgarró en mi interior quedó mudo en mi garganta y lo mismo sucedió con mi madre ella dio Un Paso atrás tropezando con una de las sillas cercanas sentí la sangre helarse en mis venas el niño mantuvo su mirada vacía sobre nosotros durante un segundo interminable Fue entonces cuando las
luces parpadear dos veces para luego apagarse por completo el salón quedó sumido en la más absoluta oscuridad y el olor a flores marchit se intensificó hasta la náusea escuché murmullos ahogados pasos Que se movían el Rose de la tela de los vestidos contra el suelo y en medio de esa confusión el llanto del niño se fundió con el silencio tardamos unos instantes en encontrar velas y encendedores para devolver algo de luz al salón pero cuando por fin logramos encender varias velas aquel niño ya no estaba la esquina en la que lo habíamos visto quedaba completamente
desierta y la Silla donde de mi madre había tropezado estaba Volteada nadie supo explicar cómo había desaparecido tan rápido algunos dijeron que se había ido corriendo que tal vez lo habíamos espantado sin querer pero otros los más supersticiosos o perspicaces murmuraban que ese niño no era de carne y hueso decían que se trataba de un Alma en pena que aparece en los velorios para llevarse a los muertos o a los vivos la atmósfera se tornó asfixiante varias personas se marcharon Más temprano de lo planeado Pues el terror se reflejaba en sus rostros y preferían esquivar
la desgracia ajena hasta ese momento yo nunca había creído en fantasmas ni espíritus y siempre pensé que las historias de apariciones eran simples supersticiones pero esa noche mis convicciones empezaron a tambalear me temblaban las manos y no podía dejar de repetir en mi mente la imagen de ese niño de esas cuencas vacías que parecían Absorberlo todo incluso mi cordura el velorio continuó porque había que respetar las tradiciones pero el ambiente Dejó de ser solamente triste para volverse aterrador con cada minuto que pasaba las velas se consumían más rápido de lo normal y la temperatura bajaba
de manera extraña sentía como si corrientes de aire helado atravesaran la casa sacudiendo las cortinas y haciendo crujir Las Maderas del piso mis Familiares y conocidos se refugiaban en el rezo algunos sentados alrededor del féretro otros de pie con los brazos cruzados moviendo los labios en un murmullo casi imperceptible la noche Se alargó densa y silenciosa cada tanto nos parecía Escuchar pasos en el pasillo contiguo o ver algún Destello fugaz en los rincones mi madre se desveló completamente con el rostro empapado en lágrimas que ya no brotaban con fuerza Sino que fluían como un Manantial
inagotable Yo también me sentía al borde de la histeria recorría los alrededores con la vista comprobando que no hubiera más niños o seres extraños llegué a pensar que mi mente me estaba jugando una mala broma sin embargo otras personas habían visto al niño y esa confirmación era Quizás lo más aterrador de todo no había sido un producto de mi Imaginación cerca de las 3 de la madrugada cuando la mayoría estaba exhausta nos reunimos para rezar un último rosario antes de la pausa previa al entierro mientras repetíamos las oraciones Sentí algo rozar mi hombro derecho como
una mano pequeña giré rápido lleno de miedo pero no había nadie detrás de mí aún así el escalofrío que recorrió mi cuerpo fue tan real como el palpitar de mi corazón acelerado me quedé quieto inmóvil Intentando entender lo que acababa de ocurrir mis ojos se humedecieron no de tristeza sino de pánico una sensación de habilidad total se apoderó de mí cuando el rosario terminó me levanté con la intención de salir unos minutos al patio para respirar aire fresco y aclarar mis ideas el pasillo estaba más oscuro que antes a pesar de las velas Caminé con
cautela oyendo mis propios pasos retumbando me pareció sentir un leve soso como el de un niño me detuve y Agus El oído efectivamente Se oía un ligero gemido que parecía provenir de alguna parte del corredor cerca de donde se almacenaban las sillas y mesas extras Mi instinto me gritó que me alejara que no investigara pero algo en mí Una curiosidad [ __ ] me empujó a avanzar llegué hasta una puerta de madera que daba a un cuarto de triques allí guardaban adornos lámparas viejas y macetas en desuso el gemido se escuchaba más fuerte con el
corazón martillando en Los oídos empujé su suavemente la puerta el cuarto estaba muy oscuro apenas iluminado por una vela casi consumida que alguien debió haber dejado allí por descuido el olor a flores en descomposición era insoportable como si toda la pestilencia del salón se hubiera concentrado en ese Rincón y lo vi otra vez sentado contra la pared la cabeza gacha gimiendo de manera lastimera quise retroceder Pero mis piernas no respondieron de inmediato una Fuerza me mantuvo clavado en el lugar observando al niño quien al sentir mi presencia detuvo su llanto levantó el rostro y enfrentó
su hueca mirada hacia mí sentí que mi pecho se comprimía y que el aire se volvía denso y frío estaba mudo de terror él no habló no se movió solo me miró con aquellas cuencas vacías entonces la vela que estaba en el suelo parpadeó dos veces como en el salón y se apagó por completo hundiéndose como si alguien pasara un Dedo helado por mi mejilla entonces recuperé el control y salí corriendo Tropecé con algunos muebles golpeé la pared y a duras penas logré Volver al corredor cuando llegué a la luz de las velas me di
cuenta de que la gente me miraba asustada debía tener el rostro desencajado no pude pronunciar palabra nadie me preguntó nada en voz alta pero sus ojos reflejaban preocupación y terror solo pude sentarme en el suelo con la espalda contra la pared Intentando recuperar la calma uno de mis tíos me trajo un vaso de agua me temblaban tanto las manos que apenas pude sostenerlo sin derramar mi padre sin decir nada me puso su mano en el hombro fue la primera vez en toda la noche que lo sentí cercano pero no supe cómo consolarlo ni Cómo hacer
que esa pesadilla se desvaneciera el resto de la madrugada pasó en un silencio triste interrumpido por suspiros y rezos cuando empezaron a Salir los primeros Rayos de sol algunos parientes se animaron a abrir las ventanas para dejar entrar la luz del día con la claridad se renovó un poco la esperanza esa idea reconfortante de que la luz del sol espanta a los espectros de la noche sin embargo yo seguía intranquilo cada vez que parpadeaba veía la imagen de esas cuencas vacías y sentía la extraña frialdad en mi mejilla como un recuerdo permanente de que algo
impuro había estado demasiado cerca el Entierro fue igual de duro el niño sin ojos no apareció a la luz del día pero mi cabeza no paraba de dar vueltas imaginando que en cualquier momento podía asomar su figura a lo lejos esperando a que alguien quedara solo mi madre estaba tan devastada que ya no tenía fuerzas para hablar de lo sucedido se limitó a sostener la mano de mi padre y contemplar el féretro que descendía en la fosa sentí una punzada de dolor al ver a mis padres tan Frágiles y al mismo tiempo un terror íntimo
que me carcomía por dentro luego de ese día la vida continuó de forma extraña y silenciosa nos quedamos unos días más en la casa de Veracruz arreglando cuestiones legales dormir se había convertido en un suplicio para mí cada noche soñaba con el niño con su mirada vacía con su llanto que resonaba en cada pared de mi mente a veces despertaba empapado en sudor con la certeza de que si abría los ojos lo Encontraría parado a los pies de mi cama me costaba respirar y por momentos sentía que enoque sería poco a poco empezaron a llegarme
rumores de otras personas que habían vivido experiencias similares en velorios me contaron historias de un pequeño que aparecía llorando en los rincones oscuros y que su presencia anunciaba tragedias o se llevaba el espíritu del difunto algunos decían que no solo se llevaba al muerto sino También el alma de quien lo viera directamente a los ojos y yo lo lo había visto incluso sentí su tacto esas historias me perseguían día y noche sin dejarme un respiro mi cordura pendía de un hilo decidí Investigar un poco indagar en las creencias populares de la zona hablé con personas
mayores con amigos de la familia con vecinos que conocieran leyendas o relatos varias veces escuché la misma advertencia no lo busques no le preguntes no lo Nombres se referían al niño sin ojos como una especie de maldición que persiste en las noches de Velorio me decían que cada vez que alguien intenta comprender su origen o hablar de él Algo peor sucede que su aparición está ligada al dolor humano y que se alimenta de la pena de quienes pierden a sus seres queridos pero yo necesitaba saber me negaba a convivir con ese miedo irracional sin hallar
explicación busqué diarios antiguos Pregunté en la funeraria acerca de sucesos extraños algunos se negaban a hablar otros me miraban Con lástima o con recelo sin embargo encontré pistas sueltas comentarios sin confirmar de velorios pasados en los que algo similar había sucedido donde se describía la figura de un niño con cuencas vacías su aparición en casi todos los casos precedía un segundo fallecimiento o un accidente a un familiar cercano el Terror me invadió al pensar que tal vez mi madre o mi padre pudieran ser las próximas víctimas una noche mientras revisaba unas cajas de documentos viejos
de la familia encontré una fotografía amarillenta parecía tomada muchos años atrás Pues estaba algo borrosa y con un color sepia muy gastado era la imagen de un velorio en blanco y negro Se veían a varias personas de pie alrededor de un féretro reconocí a mi bisabuela a un Joven vestida de luto lo que me el sangre fue notar al fondo de la fotografía una silueta borrosa parecía la figura de un niño pequeño sentado en cuquillo lo que pude tratando de distinguir los detalles estaba muy difuminado pero la posición era inconfundible Noté que tenía el rostro
ladeado hacia la cámara aunque no podía ver sus ojos me temblaron las manos y cerré la caja de golpe sintiendo que la Habitación entera daba vel a mi alrededor esa noche no pude dormir en absoluto sentía que mi vida entera estaba atrapada en un ciclo de dolor y espanto como si el niño sin ojos fuera una presencia constante en la historia de mi familia empecé a preocuparme por mi propia Salud Mental preguntándome si todo esto no era más que un delirio provocado por el trauma de la muerte de mi hermano pero el recuerdo de otras
Personas que también lo vieron los murmullos la forma en que las velas se apagaron todo era demasiado real Poco después regresamos a nuestra casa en la ciudad mi madre se encerró en su pena apenas comía y se pasaba horas acariciando fotos de mi hermano mi padre se sumió en un mutismo doloroso entre ambos no parecía quedar espacio para hablar de lo sobrenatural yo mismo dejé de tocar el tema al menos en voz alta aún así Cada Vez que sentía un golpe de viento en la noche o creía Oír un so Mi corazón se desboca varias
veces desperté a mi madre con mis gritos de Pesadilla no podía superarlo estaba convencido de que aquel niño aquella cosa seguía rondando mi vida Una madrugada cuando el insomnio me consumía escuché un leve golpeteo en la ventana de mi habitación era un sonido irregular casi imperceptible como si alguien arañar el vidrio con uñas muy Cortas me incorporé rápidamente y sentí un sudor helado me quedé inmóvil con los ojos fijos en la ventana esperando ver un rostro pegado al cristal pero no vi nada Solo el reflejo difuso de mi propio rostro angustiado sin embargo el sonido
continuó por varios segundos luego el silencio más absoluto me sentí vigilado como si una presencia me achara pasé el resto de la noche en vela incapaz de apartar la mirada de la ventana Con el paso de las semanas ese pánico irracional empezó a amainar pero no desapareció me di cuenta de que tal vez el verdadero horror no radicaba solo en la aparición del niño sino en el peso de la muerte misma en el dolor que arrastramos y que abre puertas a fuerzas que no comprendemos las historias sobre almas en pena demonios o fantasmas me resultaban
más verosímiles en ese estado de vulnerabilidad Y quizá era esa la Forma en que se manifestaban aprovechándose de nuestra debilidad de nuestra necesidad de creer que hay algo más allá de la simple muerte nunca volví a ver directamente al niño sin ojos pero muchas noches en mis sueños aparecía en la penumbra llorando con un quejido agónico me despertaba con el corazón al galope y la mente llena de imágenes incontrolables su rostro hueco el sonido de las sillas al ser arrastradas en la funeraria el olor denso a flores mustias Que casi me revolvía el estómago y
siempre cada vez que en mi sueño intentaba hablarle o preguntarle Qué quería él desaparecía entre las sombras dejándome sumido en el silencio y la desolación han pasado varios años desde entonces mi vida ha continuado de una forma u otra pero jamás he vuelto a ser el mismo a veces cuando asisto a un funeral porque la vida inevitablemente nos pone en frente otras pérdidas no puedo evitar sentir un temor latente una Obsesión irracional de revisar cada Rincón de la sala por si lo descubro allí sentado llorando aguardando en silencio Nunca le he contado a nadie la
historia completa o solo menciono fragmentos tal vez por miedo a que me tomen por loco o quizás porque al narrarlo siento que revivo ese episodio y lo traigo de vuelta a mi presente aún así cuando me preguntan Cómo fue el velorio de mi hermano yo cambio el tema desvío la conversación o finjo un Repentino interés en cualquier otra cosa puedo enfrentar el recuerdo de su muerte el accidente la despedida pero no la certeza de que aquella noche vi algo que desafiaba toda lógica y en la penumbra de mis horas más frías Siento que esa experiencia
quedó grabada en mi alma para siempre no sé si en verdad existe un niño sin ojos que ronda los velorios o si mi mente se vio afectada por el dolor de la pérdida pero en mis pesadillas Sigue apareciendo y cuando Cierro los ojos su imagen surge nítida acompañada de un olor a flores que se pudra Tal vez sea El mensajero de la muerte o una forma de recordarnos cuán frágiles Somos Lo cierto es que cada vez que me sumerjo en la memoria de aquella noche revivo el mismo pánico la sala oscura las velas que no
bastan para iluminar la silueta en la esquina los soyos apagados y ese rostro vacío mirándome directo al alma nada en mi vida ha sido igual desde Entonces dicen que el tiempo sana las heridas pero hay cicatrices que se enquistan en lo más profundo y se quedan ahí latiendo silenciosamente esperando la ocasión para manifestarse aún hoy si me descuido y dejo que la memoria me abrace juro que puedo escuchar un llanto lejano sutil casi inaudible como si viniera desde alguna esquina oscura de la casa y cuando me sobresalto miro a mi alrededor buscándolo temiendo encontrar de
nuevo a Ese niño sin ojos ese huésped espectral que vino a mi vida en el momento más doloroso y me dejó marcado con un terror que noene tiene nombre así transcurre mi existencia ahora con un ojo Siempre alerta a la sombra con el corazón dispuesto a correr aunque sepa que jamás podré huir de lo que ocurrió en aquel Velorio en 1999 sombras en el techo Mi nombre es Andrés soy originario de un pequeño Pueblo en la Sierra de Perú un lugar donde las tradiciones y el respeto a la muerte conviven con miedos ancestrales que a
veces se vuelven más palpables que la propia realidad esta experiencia me marcó para siempre tanto que todavía siento escalofríos cuando recuerdo cada detalle de aquella noche he intentado olvidar pero las imágenes me asaltan al cerrar los ojos cada vez que trato de explicar lo sucedido me falta el aire y me sudan Las manos aún así siento la necesidad de contar esto Tal vez para liberar mi mente o para advertir a quienes crean que los muertos no tienen poder después de su último aliento nunca conocí a mi tía María con demasiada cercanía la veía en ocasiones
especiales como navidades o reuniones familiares Vivía sola en una casita situada en lo alto de una colina rodeada de pocos vecinos siempre me resultó algo Enigmática quizás Por su forma de mirar con ojos cansados o por sus largas ausencias de las que volvía con historias confusas jamás presté mucha atención a esos detalles crecí escuchando rumores de que mi tía hacía curaciones con hierbas y rezos antiguos en los pueblos ese tipo de rumores van y vienen y uno aprende a no indagar demasiado aún así Nunca me imaginé que esas historias tendrían algo Que ver con lo
que presencié todo comenzó con su muerte repentina nadie supo la causa exacta Solo que un día se desplomó en su habitación como si un paro cardíaco la hubiese Atrapado cuando me avisaron corrí con mi madre a ofrecer ayuda en lo que hiciera falta esa misma tarde la familia decidió velar la en la casa grande de mis abuelos un lugar amplio y frío cuyas paredes altas habían presenciado innumerables reuniones Familiares y también otras vigilias las costumbres del pueblo dictaban que la muerte se sobrelleva compartiendo la familia se reúne se reza se come y se consuela mutuamente
junto al cuerpo hasta que sea hora de llevarlo al cementerio llegamos a la casa grande al atardecer el cielo se tornaba de un tono rojizo que anunciaba una noche gélida mi madre y mis tías acomodaron las velas las flores y todo lo necesario alrededor Del ataúd nadie sospechaba nada extraño Aunque el ambiente se sentía pesado era un silencio que no solía acompañar a los velorios porque Generalmente hay murmullos rezos o conversación en voz baja pero aquella vez había un mutismo incómodo casi sofocante como si las paredes contuvieran un aliento antinatural conforme avanzó la noche algunos
familiares y vecinos llegaron a dar el pésame se fueron agrupando en la sala principal tomando café o té de Hierbas el cuerpo de mi tía reposaba dentro de un féretro sencillo de madera oscura se le veían las manos entrelazadas con un rosario sus facciones estaban rígidas como si la muerte la hubiese tomado por sorpresa y ella no alcanzó a cerrar del todo los ojos cada vez que miraba el ataúd me resultaba perturbador ver la leve separación de sus párpados como si quisiera observar a quienes estábamos alrededor pasada la medianoche Cuando Solo quedábamos los más cercanos
empezamos a escuchar Golpes en las paredes al principio fueron sonidos leves tan sutiles que se podían confundir con crujidos de la madera o con el viento golpeando las ventanas sin embargo los golpes se intensificaron hasta convertirse en un golpeteo constante que provenía del techo mirábamos hacia arriba esperando ver algo que explicara el ruido alguien mencionó que podía tratarse de ramas de Los árboles movidas por el viento pero no había árboles tan altos como para rozar el tejado la duda se volvió más densa mi madre quiso encender más velas y rezar mi primo que es muy
supersticioso se puso a mirar cada Rincón convencido de que era un mal presagio sin previo aviso mi primo exclamó que vio una sombra moverse en el techo nos quedamos paralizados decidimos subir a comprobar si alguien se había colado o si algún Animal andaba merodeando subí acompañado de dos tíos llevando linternas y una vela encendida que temblaba con el viento que entraba por las rendijas del tejado revisamos cada esquina no había rastro de personas ni de animales solo encontramos para nuestro horror huellas de pies descalzos marcadas en el polvo eran huellas humanas más pequeñas que las
de un hombre adulto y se distinguían claramente sin embargo ninguna pareciera Dirigirse a una salida parecían detenidas inmóviles en un punto como si se hubieran esfumado en el aire cuando regresamos la atmósfera dentro de la casa era más den nadie hablaba en voz alta volví a mirar el ataúd la débil luz de las velas proyectaba sombras temblorosa sobre la madera el rostro de mi tía parecía tener un gesto diferente al de antes me enfoqué en su expresión y sentí un escalofrío como si sus labios se Hubieran curvado sutilmente me pregunté si sería el juego de
luces o mi mente sugestionada preferí no decir nada pasaron un par de horas que se hicieron eternas las personas intentaban rezar pero cada palabra parecía salir entrecortada mi abuela sostenía un crucifijo con mano temblorosa mi madre con los ojos llenos de preocupación se movía de un lado a otro empecé a sentir un hormigueo en la nuca un aviso de que algo más siniestro Estaba por acontecer y no me equivoqué de pronto se escuchó un crujido proveniente del ataúd todos volteamos con el en un puño pensé que habría sido la madera acomodándose como a veces sucede
Pero entonces el cuerpo de mi tía se movió no fue un movimiento brusco sino algo suave casi imperceptible como si un leve espasmo recorriera su cuerpo inerte pareció un temblor de brazos o un estremecimiento bajo la tela del sudario mi madre lanzó un gritito Ahogado uno de mis tíos se acercó para ver mejor pero retrocedió con el rostro p nadie se atrevía a abrir el ataúd el miedo era demasiado grande Hubo quien dijo que todavía podía haber algún reflejo nervioso pero la sensación que flotaba en el aire era distinta yo me alejé un par de
pasos incapaz de apartar la vista de la tapa de madera Esperando que en cualquier momento se abriera Y viera algo imposible de Concebir la temperatura pareció descender de golpe Noté que mi respiración se hacía más pesada y que el golpeteo en las paredes retornaba insistente unos primos comenzaron a murmurar ave Marías era como si una fuerza invisible cargara la atmósfera con electricidad otra tía dijo que el espíritu de María no había partido que aún rondaba la casa había escuchado antiguas historias de que cuando una Persona muere abruptamente y sin preparación espiritual su alma se queda
atrapada durante un tiempo incapaz de encontrar Paz en medio del desasosiego la noche Se hizo más lenta y las velas casi se consumieron nadie concili el sueño temblorosos esperamos la llegada de la mañana creyendo que el primer rayo de sol disipara el malestar que nos rodeaba Pero antes de que amaneciera ocurrió algo que me dejó marcado yo estaba Sentado en un rincón observando el ataúd Y las paredes que ya sentía hostiles escuché un leve chasquido como un gemido proveniente de madera vieja levanté la mirada y vi como la tapa se entre abría apenas un par
de milímetros lo suficiente para notar que algo se movía en su interior pareció un bén inquietante como si mi tía intentara acomodarse quise gritar pero sentí la garganta seca y cuando parpadee la tapa parecía otra vez cerrada y en su sitio No supe si había sido real o un Espejismo forjado por el cansancio y el terror al amanecer fuimos a buscar al sacerdote lo encontramos en la iglesia del pueblo arreglando algunos sirios mientras se preparaba para la misa matinal le contamos lo ocurrido con palabras atropelladas al principio se mostró escéptico sin embargo ante la desesperación
y el pánico reflejados en nuestros rostros decidió acompañarnos Caminamos de regreso a la casa con el sacerdote rezando un rosario cada paso parecía llevarnos a un abismo de incertidumbre ya en la casa el sacerdote se acercó al ataúd y comenzó a bendecirlo fue en ese momento que las ventanas parecieron vibrar como empujadas por una corriente de aire helado que atravesó la estancia varias velas se apagaron al mismo tiempo sumiendo todo en penumbra el sacerdote con el ceño fruncido se detuvo y miró a La familia sentí su mano sobre mi hombro me dijo en un susurro
casi inaudible que notaba una presencia inusual entonces con un gesto grave afirmó que el espíritu de mi tía aún rondaba alguien le preguntó si eso era posible él explicó con Tono pausado que a veces el alma de quien parte precipitadamente se aferra a lo que Deja atrás especialmente si tenía asuntos pendientes o si se sentía atada por Algún Rito incompleto decidimos celebrar una pequeña ceremonia de exequias más elaborada esperando que con rezos y cánticos el alma de mi tía encontrara la paz el sacerdote inició las oraciones pero no transcurrió mucho tiempo antes de que volviéramos
a percibir ruidos en el techo eran zancadas pasos cortos y ligeros que parecían rebotar como si alguien descalzo caminara de un extremo a otro un par de familiares subieron de Nuevo a revisar pero todo estaba igual que la noche anterior con esas huellas marcadas en el polvo intentaron limpiarlas pero la superficie quedó manchada como con una sombra que no se quería ir regresaron con los rostros descompuestos y el sacerdote se veía preocupado a medida que avanzaba el día sentimos que la tensión crecía en lugar de disiparse varios vecinos que habían estado en la noche del
Velorio decían no Creer en fantasmas pero evitaban acercarse de nuevo a la casa el ambiente era pesado y el cuerpo de mi tía seguía allí preparado para ser llevado al cementerio pero algo Nos impedía proceder temíamos que algo peor pudiera ocurrir durante el cepello era como si la propia casa nos estuviera reteniendo algunas ventanas se negaban a abrir las puertas parecían atascadas y por momentos se escuchaba un murmullo extraño en los pasillos casi como si Alguien susurrara oraciones antiguas hacia la tarde el sacerdote realizó un último exorcismo menor roció agua bendita sobre el ataúd y
sobre cada habitación de la casa recuerdo como el agua bendita caía sobre sobre la madera desprendiendo un olor peculiar como a Tierra Mojada Por un instante el murmullo se transformó en un Lamento que heló mi sangre mis primos y yo nos miramos aterrados mi madre dejó escapar un Soso entonces de la nada el sacerdote exigió que se abriera el ataúd antes de llevarlo al cementerio su petición causó revuelo nadie quería hacerlo pero él fue firme dijo que era necesario para asegurarse de que el espíritu no estuviera Atrapado por alguna razón física o espiritual con las
manos temblorosas mi tío mayor retiró los clavos que mantenían la tapa sellada lo hizo con sumo cuidado como temiendo que lo que encontrara dentro no Fuera solo El cadáver de mi tía cuando por fin la tapa se dio el cuerpo se veía Exactamente igual a como lo habíamos dejado las manos entrelazadas con el rosario los ojos casi cerrados nada parecía fuera de lugar sin embargo en el borde interior del ataúd había marcas de arañazos como si alguien hubiera pasado las uñas con fuerza contra la madera un silencio abismal Se cerni sobre la sala mi madre
y mis tías se Santiguar el sacerdote no dijo nada se limitó a cerrar los ojos y pronunciar una oración más el entierro se llevó a cabo poco antes de que anocheciera ese mismo día un cortejo fúnebre silencioso recorrió el camino hasta el cementerio del pueblo mientras el sacerdote continuaba rezando aún con la luz del sol sentía que algo Nos observaba desde las sombras de las casas cercanas al llegar al cementerio colocamos el féretro en su Nicho y el Sacerdote pronunció las últimas palabras para despedir a mi tía todos esperábamos que al sellar el Nicho la
extraña actividad cesara y su alma finalmente encontrara descanso durante las primeras horas posteriores al entierro pareció haber calma regresamos a la casa grande para recoger las cosas y prepararnos para irnos la noche prometía ser fría pero sin La angustia de la anterior sin embargo al dar las 11 se escucharon Nuevamente los golpes en las paredes Aunque más débiles casi todas las velas se habían consumido me quedé en la sala principal Mirando fijamente al lugar donde estuvo el ataúd sentía una presencia un cosquillo en la espalda me giré y vi en la penumbra una figura que
se deslizaba por el pasillo silenciosa quise levantarme y llamarla pero algo en mi interior me advirtió que No lo hiciera la figura se deslizó hasta la puerta y desapareció esa fue la última manifestación intensa que tuvimos esa noche me quedé Sentado en una silla Hasta el amanecer sin pegar un ojo no quería volver a subir al tejado ni deambular por la casa a oscuras tuve la sensación de que la sombra podía estar en cualquier recoveco me pregunté si en vida mi tía había hecho algo que la atara Pensé en Aquellas habladurías sobre sus rezos y
curaciones en la posibilidad de que hubiese pactado con fuerzas que no comprendemos no encontré respuestas solo escalofríos cada vez más profundos a la mañana siguiente el sacerdote nos visitó nos dijo que haría una misa especial en la iglesia para rar por el descanso del alma de mi tía según su criterio la perturbación aún existía y temía que el espíritu no hubiera aceptado su muerte la familia estuvo de acuerdo asistimos a La ceremonia intentando cerrar ese capítulo tan atroz la misa fue solemne con cantos y oraciones vi como algunas personas se persignan con fervor aterradas por
los rumores que corrían sobre lo que había pasado en la casa sentí una mezcla de vergüenza y miedo como si de alguna manera fuéramos responsables de traer algo profano al pueblo después de la misa las cosas se tranquilizaron gradualmente sin embargo cada vez que entro a la casa grande Percibo un ambiente pesado como si algo hubiera quedado Atrapado entre las paredes en sueños a menudo veo el rostro de mi tía con los ojos abiertos moviéndose dentro del ataúd me persigue la imagen de las huellas descalzas y las marcas de arañazos incluso he llegado a despertar
en mitad de la noche creyendo Escuchar paso sobre mi techo con el paso de los días la vida en el pueblo volvió a su rutina los vecinos se limitaron a Comentar lo sucedido como un hecho extraño atribuyéndolos a supersticiones Y nervios de una familia sensible al dolor pero quienes estuvimos allí sabemos que hubo algo real algo que no puede explicarse con la razón mi madre todavía reza cada noche por el alma de mi tía Dice que es peligroso Morir con asuntos pendientes y que hay que estar en paz con uno mismo y con Dios antes
de partir Yo sigo sintiendo una angustia inexplicable un peso en el pecho que me Acompaña cada vez que recuerdo esa noche a veces cuando estoy solo en mi habitación me quedo en silencio absoluto intentando Escuchar si en el aire se cuela algún murmullo o si se repite el sonido de paso sobre el techo no han vuelto a resonar golpes con la misma fuerza pero un par de veces al levantarme de madrugada he creído ver una silueta en la ventana observándome desde afuera una sombra que se desvanece apenas logro enfocar la vista me Convenzo de que
es producto de mi mente de mi miedo residual sin embargo hay un sector de mi alma que está convencido de que la muerte de mi tía desató algo que nunca se fue del todo tras reflexionar me he dado cuenta de que esta vivencia me cambió para siempre ahora tengo mucho más respeto Por lo desconocido y sobre todo por los rituales funerarios y los rezos he comprendido que para quienes vivimos en este tipo de pueblos las Fronteras entre el mundo de los vivos y el de los muertos pueden ser muy finas a veces el velo que
lo separa se rasga Y entonces suceden cosas como las que nos tocó enfrentar el sacerdote con su experiencia nos intentó tranquilizar pero tampoco negó la posibilidad de que existan fuerzas que operan Más allá de la comprensión humana al cabo de unas semanas visité el cementerio deseando comprobar que la tumba de mi tía se mantuviera en silencio me acerqué a su Nicho con cautela puse una vela y recé un padre nuestro ese día el viento soplaba con fuerza y sentí un sudor frío recorrer mi espalda no sucedió nada normal pero no pude desprenderme de la idea
de que ella se encontraba cerca observándome desde algún un lugar me quedé un buen rato contemplando su nombre grabado en la lápida intentando asimilar que su cuerpo yacía allí mientras su espíritu quizá vagaba todavía por las calles empedradas de Nuestro pueblo buscando la forma de descansar o de regresar a su casa con el tiempo la familia dejó de organizar reuniones en la casa grande entre todos decidimos venderla convencidos de que el lugar estaba contaminado por energías que nos superaban sin embargo no fue sencillo encontrar comprador Quizá el rumor de lo acontecido se extendió más de
lo que pensábamos al final la casa quedó deshabitada y se Deterioró con los inviernos hoy Apenas si queda en pie hay muros rotos y un techo que amenaza con colapsar la gente del pueblo la evita asegurando que por las noches se ven luces encendiéndose dentro de las ruinas y que si alguien pasa cerca escucha murmullos y pasos incluso mientras escribo estas líneas siento la misma presión en el pecho que sentí aquella noche me preguntan si creo que mi tía sigue vagando No lo sé con certeza Pero Lo que sí puedo afirmar es que algo rompió
la Barrera entre la vida y la muerte durante aquel Velorio quizás su fallecimiento repentino sus supuestas prácticas con hierbas y rezos o el hecho de morir sin despedirse no lo comprendo del todo si lo que sea queda la advertencia de que hay fuerzas que no debemos invocar o provocar cuento mi testimonio en primera persona para que todo quede claro sin adornos ni Pretensiones quiero que si alguien se topa con esta historia entienda que los hechos que presencié no fueron un sueño o una alucinación la verdad es que a pesar de que busqu explicaciones lógicas nada
justifica las pisadas descalzas en el techo o los movimientos de un cuerpo que supuestamente estaba inerte tampoco la voz primera que escuché junto a mis oídos cuando el sacerdote roció agua bendita ese susurro que aunque no pude Descifrar bien sonó como un llanto sordo una plegaria suspendida en el aire a veces me pregunto si ese susurro era el alma de mi tía pidiendo ayuda o algo más oscuro que se sirvió de su forma para manifestarse me atormenta la idea de que en esos instantes finales cuando el cuerpo se mueve en su féretro no se trate
solo de un acto reflejo sino de un último grito de desesperación de un alma que aún no se resigna a cruzar la puerta definitiva pienso en lo que dijo el Sacerdote sobre los Espíritus que se quedan atrás por pendientes terrenales quizá mi tía dejó algo sin terminar algún objeto de valor una promesa en cumplida un Rito inacabado no he querido indagar más tengo miedo de lo que podría encontrar si investigo las historias y el pasado de mi tía prefiero quedarme con el recuerdo de su rostro sereno en la infancia antes de que la muerte y
los rumores la envolviera en un Halo de misterio incluso ahora cada vez Que escucho un golpe sordo en la pared me estremezco me cuesta dormir si me quedo pensando en aquella experiencia hay noches en las que si el viento Roa el techo y produce un chirrido me despierto con el corazón desbocado convencido de que algo se arrastra por encima de mi habitación He aprendido que hay silencios que hablan más fuerte que los gritos el silencio de la casa grande la Quietud del cementerio el mutismo de la noche cuando todo parece suspendido en ese silencio Se
arraiga la posibilidad de que lo imposible se haga presente por eso me apresuro a tapar mis oídos ante el más mínimo ruido extraño a encender una lámpara antes de que la oscuridad me invada y a rezar algunas palabras que he memorizado de los rituales católicos Aunque no me considere una persona fervientemente religiosa han pasado Ya varios años Desde de aquel Velorio pero siento que mi vida se partió en dos aquel día una parte de mí sigue siendo la de un joven que creía que la muerte era solo un fin natural la otra parte sabe que
la muerte puede ser un umbral hacia lo desconocido un terreno donde nuestras certezas se derrumban aú ahora sigo sin entender por completo lo que experimentamos pero un presentimiento me dice que en muchos rincones apartados del mundo se dan situaciones similares y que pocas Personas se atreven a contar por temor al ridículo o a la incredulidad de los demás no escribo estas palabras para convencer a nadie de nada sino para soltar el peso que llevo dentro si algún día quien lea esto se halla en un velorio donde las paredes retumben y el viento parezca tener pies
descalzos que Recuerde mi historia puede que en el filo entre la vida y la muerte se escondan más cosas de las que somos capaces de comprender ojalá nunca Experimenten esa sensación de pavor que te roba el aliento y hace que cada latido de tu corazón retumbe como un tambor en medio de la noche de esa noche me quedan las imágenes grabadas a fuego el cuerpo moviéndose dentro del ataúd la sombra errante en el techo las huellas marcadas en el polvo la respiración contenida de toda la familia y El eco de un susurro agónico que no
logro olvidar estoy seguro de que cuando yo muera mi mayor deseo será partir en paz Sin rezos inconclusos ni sombras aferradas a mi cuerpo el error de esa experiencia me ha enseñado a temer tanto a la muerte como a lo que podría seguir Después de ella y así concluyo esta narración con el corazón todavía acelerado y las manos frías Mi nombre es Andrés y Esto ocurrió tal cual lo cuento no pretendo que me creas por completo ni tampoco Busco Consuelo Solo espero que estas palabras sirvan de recordatorio de que hay Velorios que se transforman en
pesadillas y de que a veces los muertos tienen formas extrañas de de hacernos saber que aún no se han marchado en mi caso aquella noche cambió mi forma de ver el mundo Cada golpe en la pared y cada sombra en el techo me sigue recordando que la línea entre lo vivo y lo muerto puede ser a veces delgada como un hilo al borde de romperse y cuando se rompe nada vuelve a ser igual el hombre del velorio No recuerdo el día Exacto en que perdí mi última noche de sueño tranquilo pero sí la sensación que
se quedó en mi pecho desde entonces Todo comenzó con la muerte de mi tía abuela Hortensia a quien siempre consideré una figura serena y casi fantasmal vivía en una vieja casa de campo al sur de la provincia de Buenos Aires cada verano mi familia y yo tomábamos un autobús interminable desde la ciudad para visitarla durante unos días su hogar Estaba rodeado de maizales a altos y un silencio que a veces parecía más pesado que la propia oscuridad de la noche la última vez que nos invitó fue también la última que la vi con vida murió
de manera repentina Aunque su salud se había mostrado frágil en los últimos años por lo que no sorprendió tanto su partida aún así la noticia nos llenó de tristeza y pronto emprendimos viaje para asistir a su Velorio era una de esas madrugadas frías de invierno Cuando Llegamos al pequeño pueblo donde vivía Hortensia el cementerio local quedaba a un costado de un camino de tierra flanqueado por Álamos torcidos que crujían con el viento nunca había puesto demasiada atención a Aquel lugar pero ahora se me antojaba distinto quizá por el peso de la muerte reciente en mi
corazón enseguida Noté que los vecinos gente parca y reservada se reunían sin hablar demasiado apenas y cruzaban miradas como Si temieran pronunciar algo que pudiese invocar un recuerdo funesto el se llevó a cabo en la cazona que pertenecía a mi tía abuela era costumbre en ese pueblo que el cuerpo se velara en la misma casa donde vivía el difunto solo después se llevaba el féretro a la capilla y finalmente al cementerio me acuerdo de que al atravesar la puerta principal sentí un escalofrío supuse que era el dolor de la pérdida sin embargo con el pasar
de las Horas comprendí que había otra cosa en esa atmósfera que me inquietaba algo oscuro parecía haber anidado en los muros de la vieja casa mi familia se repartió por los rincones mi madre preparaba café en la cocina para Los visitantes mi padre conversaba en voz baja con el párroco y mis primos intentaban acomodar las coronas de flores en la sala principal yo me acerqué al ataúd para ofrecer Mis respetos Y me sorprendió ver El rostro Plácido de Hortensia con las manos cruzadas sobre el pecho las velas iluminaban sus facciones con una luz temblorosa y
la fragan de las flores combinada con la cera ardiente formaba un olor agridulce que sentía muy pegado al cuerpo aún así el silencio de esa habitación me perturbaba más que cualquier imagen Fue entonces cuando mi abuelo con voz baja y solemne comenzó a relatar una historia que en un principio me sonó a leyenda de pueblo hizo Referencia a una época lejana a los años 50 en un lugar de Argentina que él recordaba vagamente dijo que había un hombre extraño que siempre asistía a los velorios sin importar de quién se tratase la persona fallecida pero que
nunca se acercaba realmente al difunto siempre se quedaba en una esquina observando con el tiempo la gente empezó a acostumbrarse a su presencia Aunque nunca supieron con Claridad de dónde Provenía ni qué buscaba un día durante el entierro de una joven alguien notó que el hombre cargaba un bulto envuelto en su abrigo la curiosidad pudo más que el miedo Y decidieron seguir irlo hasta su casa lo descubrieron devorando carne humana partes que habría robado del cadáver aquel hombre había estado durante años entrando y saliendo de Funerales apropiándose de pedazos de los cuerpos sin que nadie
lo notara finalmente la gente del pueblo lo hinchó Después de aquello contaban los viejos que su espíritu se aparecía en los velorios buscando más carne mientras mi abuelo narraba esto pude sentir como las palabras se me incrustaban en la mente tal vez fuera la atmósfera ya tensa por la muerte de Hortensia o la manera solemne y pausada que usó para hablar pero el relato me produjo un escalofrío que no pude explicar intenté cambiar de postura para calmar la incomodidad Pero mis músculos Parecían paralizados mi respiración se volvió más pesada mi corazón latía con fuerza y
aquella historia se ancl en mi imaginación con la violencia de un animal hambriento pasé el resto de la noche dando vueltas por la casa intentando evitar la sala donde yacía el féretro miraba de reojo a las personas que llegaban a presentar sus condolencias sentí la imperiosa Necesidad de revisar el rostro de cada visitante de cerciorarme de que ninguno mostrara esa misma mirada fija y extraña que describía mi abuelo imaginé quizá por sugestion arme que entre los deudos se colaba una figura alargada con un abrigo oscuro tomando un rincón para observarlo todo sin pronunciar palabra la
sola idea me aterraba pero no podía apartarla de la mente afuera el viento sacudía las ramas de los árboles las persianas golpeaban con un ritmo Irregular de vez en cuando el chirrido de las bisagras de alguna puerta resonaba como Un lamento y los olores de la casa se mezclaban con el olor a muerte me acerqué a la cocina en busca de un poco de café para mantenerme despierto no quería dormir no después de aquella histor hisoria mi madre me miró preocupada porque notó mi tensión pero no quise explicar que me ocurría temía que se burlaran
de mí o peor aún que alguien me confirmara que esa historia Podía ser más real de lo que parecía hacia el amanecer decidimos descansar un poco el velorio había estado concurrido en las primeras horas pero poco a poco Los visitantes se fueron marchando algunos vecinos estaban sentados en el patio contemplando el cielo que apenas mis tíos intercambiaban recuerdos de Hortensia yo me recosté en un sillón viejo pensando que al menos por un par de horas podría cerrar los ojos e intentar descansar mi error fue ceder al Sueño porque lo que viví en esa duermevela fue
más perturbador que cualquier historia que me hubiesen contado en mi sueño la casa se sumía en la penumbra total todo el mobiliario desaparecía excepto el ataúd en el centro de la sala capa del féretro estaba abierta y el cuerpo de mi tía abuela parecía moverse con un ligero espasmo como si palpitara entonces una figura alta y delgada se acercaba sigilosamente y Retiraba algo de dentro del ataúd no pude ver con nitidez que era pero parecía una parte del cuerpo quizá un brazo quizá algo más pequeño la figura con las manos ensangrentadas volvía su rostro hacia
mí y esposa una sonrisa carente de dientes una mueca espantosa que parecía salir de la mismísima muerte no reconocí ese rostro era siniestro con los ojos blancos pero en la penumbra parecía brillar una locura indescriptible desperté sobresaltado Sudando frío con la sensación de que alguien me miraba desde una esquina la actividad normal de la casa me devolvió a la realidad los familiares ya estaban hablando de organizar el traslado del cuerpo a la capilla de los últimos detalles para el sepelio me quedé en silencio intentando borrar de mi mente aquella imagen sin embargo no podía sacarme
de encima la intranquilidad que me había dejado el sueño tomé un poco de agua y salí al patio para despejarme a Esa hora el sol se levantaba con timidez y el frío matinal me azotó la cara inspiré profundo y regresé a la sala para ayudar a preparar todo antes de que llegara el coche fúnebre pasaron un par de horas y tal como es costum en ese pueblo llevamos el ataúd en una carreta adornada con flores hasta la capilla del lugar donde se rezaría un responso la pequeña procesión avanzaba con lentitud y yo miraba alrededor con
Inquietud podía ser paranoia mía pero juraría que via un hombre con abrigo oscuro de pie junto a un árbol lejos de la multitud observando cuando giré para buscar a mi padre y comentárselo esa figura ya no estaba el corazón me dio un vuelco y mi frente se empapó de un sudor helado Pensé en el relato de mi abuelo en como aquel hombre extraño siempre se mantenía a distancia sin acercarse al féretro vigilando una parte de m quiso creer que simplemente estaba Sugestionado que mis ojos me engañaban por la falta de descanso y los nervios no
obstante la idea de que pudiera existir algo así rondando nuestro Velorio me llenó de terror en la capilla el párroco ofició una sencilla ceremonia y después nos dirigimos al cementerio para el entierro el camposanto era un sitio antiguo con lápidas que databan de principios del siglo pasado había panteones familiares con Ángeles de piedra y rejas oxidadas El lugar siempre había tenido un aire melancólico pero esa mañana mi corazón palpitaba con tal fuerza que apenas podía oír nada más que el retumbar de mi propia sangre en mis oídos observé con atención cada Rincón cada mausoleo esperando
no encr esa figura encapuchada o con abrigo al menos en ese momento no la vi solo percibí el frío del viento el murmullo de los asistentes y el golpe de las palas contra la tierra suelta tras el entierro los familiares nos quedamos Un rato junto a la tumba de Hortensia algunos rezaban otros osaban en silencio y otros recordaban anécdotas de su vida yo permanecí callado no deseaba otra cosa que marcharme de ese lugar y alejarme de la atmósfera lúgubre que me envolvía sin embargo mi padre me pidió que regresara a la casa para ayudar con
los quehaceres posteriores recoger las flores asegurarnos de que no quedaran velas encendidas Y cerrar las ventanas era parte del ritual con resignación y El corazón pesado emprendí el camino de vuelta la casa me recibió con un silencio distinto ya no había gentío ni rezos ni conversaciones en voz baja las velas estaban casi consumidas y el aroma de las Flores marchitas era más penetrante las ventanas del pasillo crujían sacudidas por el viento helado tomé un par de coronas florales y salí al patio para desecharlas cuando me pareció ver algo moverse detrás de la cochera me detuve
en Seco Agus la vista Y contuve la respiración juraría que escuché el roce de unos pasos dejé las flores en el suelo y me acerqué con cautela el olor en esa parte de la casa era más intenso con un Matiz desagradable casi putrefacto un escalofrío recorrió mi columna vertebral llegué hasta la puerta de la cochera y Noté que estaba entreabierta empujé con cuidado esperando no encontrar nada adentro Reinaba la penumbra salvo por un ventanuco que dejaba entrar un rayo de luz débil el lugar olía a humedad y polvo acumulado vi cajas viejas entas oxidadas y
un par de muebles rotos me tragué la saliva y avancé un paso más justo ahí en un rincón percibí un movimiento fugaz casi imperceptible como si alguien se agachar para esconderse o huir un golpe de Adrenalina me recorrió el cuerpo me preparé para correr empecé a retroceder con el corazón en la Garganta y entonces la puerta de la cochera se cerró de golpe me quedé a oscuras no quise gritar porque pensé que tal vez era el viento Pero algo me decía que no estaba solo allí dentro avancé a tientas hacia la puerta empujándola con fuerza
para abrirla y en ese momento sentí una corriente de aire frío acariciar mi nuca el terror se apoderó de mí empujé con más fuerza y logré salir cerrando la cochera de un Portazo eché a correr sin mirar atrás hasta la cocina donde me detuve a recuperar el aliento mis os temblaban Tanto que apenas podía sostener la llave que colgaba junto a la puerta respiré varias veces tratando de calmarme y me esforcé por convencerme de que no había visto nada concreto de que quizá fuera una sombra y mi imaginación había hecho el resto pero esa sensación
de que alguien o algo estaba allí conmigo era muy real traté de realizar mis tareas Rápido recogí las velas consumidas cerré las ventanas del pasillo y eché llave a las puertas principales la penumbra del atardecer ya comenzaba a adueñarse del interior de la casa haciendo que cada Rincón pareciera Un refugio para el horror mientras acomodaba las sillas Tropecé con uno de los jarrones de flores que se había volcado derramando un agua turbia y oscura en el piso de madera el olor que desprendía era Insoportable me apresur a limpiar pero la sensación de ser observado regresó
sentía un hormigueo en la parte posterior del cuello como si una presencia se posara trás de mí espiando cada uno de mis movimientos minutos después llegaron mis padres mi madre Me notó pálido y nervioso y me preguntó si me sentía bien solo pude asentir no quería preocuparla más de lo que ya estaba por la pérdida de su tía aún así no podía sacarme de la Cabeza la historia de mi abuelo y la idea de que algo o alguien pudiera haberse colado en el velorio para robar partes del cuerpo era un pensamiento tan macabro que me
revolvía el estómago pero la sugestión estaba ahí alimentada por mis propias impresiones y lo que creí ver algo se respiraba en el aire algo que yo no podía explicar pero que me sumía en una especie de angustia constante esa noche nos quedamos a dormir en la casa pues no había Autobuses de vuelta hasta el día siguiente compartí habitación con mi abuelo y mi padre aún con tres personas en la misma habitación no conseguí sentirme seguro el viento seguía azotando las ventanas y en mis oídos retumbaba cada crujido cada sonido ocasional de la vieja estructura de
la casa me daba vueltas en la cama sin lograr conciliar el sueño en mi mente se repetía la escena de aquel sueño la del hombre extrayendo algo del Ataúd imaginaba que podría estarme rodeando buscando la forma de entrar a la casa y saciar su apetito abominable en un momento de la noche necesitaba ir al baño salí de la habitación con sumo cuidado de no despertar a mi padre y a mi abuelo el pasillo estaba oscuras salvo por la escasa luz que entraba por la ventana de la sala Caminé despacio sintiendo un nudo en el estómago
El silencio era casi total solo se escuchaba mi respiración y El crujir de mis pisadas en la vieja tarima cuando llegué a la mitad del pasillo me pareció ver de reojo una sombra moverse al final cerca de la puerta principal me quedé inmóvil unos segundos se hicieron eternos podía ser mi imaginación podía ser un juego de luces pero recordé la cochera ese viento frío en mi nuca mi sueño espantoso y todo el valor me abandonó me forcé a dar un paso más intentando dirigirme al baño con la mirada clavada hacia el final del Corredor no
vi nada tal vez la sombra se hubiera desvanecido entonces entré al baño y encendí la luz el bombillo parpadeó un par de veces antes de iluminarme cerré la puerta y cuando estaba adentro oí un golpe leve en la pared exterior un golpeteo Como de nudillos que rozan la madera me quedé petrificado con la mano en la pedilla de la puerta no hay nadie me repetía intentando sofocar el pánico pero los golpes continuaron suave pero Constantemente con como si alguien estuviera tratando de llamar mi atención desde el otro lado tuve el impulso de abrir de golpe
para ver qué era pero el miedo me paralizó Noté que me faltaba el aire Estuve a punto de encender el Grifo para cubrir esos sonidos pero temí que el ruido del agua me impidiera Escuchar algo más importante pasos voces murmullos cuando los golpes cesaron estuve unos minutos más en silencio hasta que reuní valor para abrir la Puerta el pasillo estaba vacío volví despacio a la habitación con la mente a mil preguntándome si acaso no estaría volviéndome loco Quizá el cansancio y el impacto de la muerte me estaban jugando una mala pasada sin embargo al tumbarme
nuevamente en la cama mis pensamientos regresaron de nuevo a esa historia del hombre que devoraba carne de los difuntos Había algo tan brutal en esa imagen que me llenaba de repulsión pero También de un terror insoportable me preguntaba si Sería posible que su espíritu vagara por los velorios hambriento tal como mi abuelo relató logré dormitar pero soñé cosas confusas imágenes de la tumba de Hortensia abierta de un hombre con las manos ensangrentadas sonriéndome me desperté sudando justo cuando despuntaba el alba fui a la cocina esperando encontrar a mi madre o a alguien despierto estaba vacío
un Silencio aplastante volvía a hacer de la suyas decidí salir al patio para respirar aire fresco allí estaba mi abuelo sentado en un banco de madera con los ojos clavados en el Horizonte me vio con expresión grave no me dijo nada ni yo a él pero supe que de alguna manera él también presentía algo extraño quizás recordaba las palabras que me contó sobre aquel hombre en los años 50 o tal vez ya estaba acostumbrado a sentir ese tipo de presencias en los velorios de su Infancia poco antes de que nos marchamos entré por última vez
a la sala principal para asegurarme de no olvidar nada me quedé helado al ver que uno de los viejos espejos de la pared estaba roto en una esquina al acercarme Noté que alrededor de la grieta había como restos de algo reseco tal vez sangre un hilillo oscuro que se había quedado Atrapado en la fractura del Vidrio al ver esto sentí náuseas y el corazón Me galopó con Violencia quién o que había hecho aquello no había explicación lógica ni rastro de que alguien estuviese herido preferí no decir nada a mis padres no quería que me tomaran
por un paranoico ni dejarles con una preocupación adicional en un momento tan doloroso la vuelta a la ciudad fue tensa para mí me quedé observando por la ventanilla del autobús los campos desolados las hileras de Álamos retorcidos y los caminos polvorientos sentía que algo me Acompañaba esa sensación de ser observado de que un par de ojos ajenos y voraces se alimentaban de mi inquietud durante las siguientes semanas tuve pesadillas constantes veía rostros cadavéricos miembros amputados risas silenciosas entre las sombras y aquella presencia burlona con la boca teñida de sangre apenas conseguía dormir un par de
horas seguidas mi familia pensó que era el Duelo por la pérdida de Hortensia quizá tenían razón pero en mi Interior yo sabía que había algo más algo que mi razón no podía explicar fueron pasando los meses y poco a poco mi rutina se normalizó sin embargo cada vez que asistía a Un entierro o velatorio de algún conocido mi cuerpo se ponía rígido y mis sentidos se disparaban en alerta en más de una ocasión me pareció ver a un hombre con abrigo oscuro de pie a la distancia con el semblante inclinado casi encapuchado en su propia
sombra en Una oportunidad juré que me seguía pero cuando quise observarlo mejor desapareció tras un grupo de gente para mi paz mental me forcé a creer que eran ilusiones pero en el fondo continuaba arraigado ese terror inexplicable esa historia encarnada que me había contado mi abuelo revisando documentos de la familia encontré detalles de la muerte de mi bisabuelo en otro pueblito de la provincia y observé que varias personas habían comentado acerca de un Desconocido que asistí a cada funeral en la región una inquietud me quemó la boca del estómago Era una simple anotación al margen
escrita con letra temblorosa casi indescifrable decía ese hombre sin nombre apareció de nuevo no rezó solo miró me quedé largo rato sosteniendo aquel papel sintiendo que los latidos de mi corazón resonaban en mis oídos tal vez la abominable historia tuviera un hilo conductor real en mi propia familia con el tiempo fui comprendiendo Por qué En ese pueblo donde vivía Hortensia habían adoptado la costumbre de velar a sus muertos dentro de las casas casi en secreto rodeados solo por los familiares más cercanos empecé a sospechar que se trataba de una especie de protección frente a esa
leyenda que tanto miedo daba esa posibilidad de que el espíritu de un hombre maldito siguiera rondando los velorios con intenciones impensables ahora comprendía mejor el temor Arraigado que vi en los vecinos como evitaban hablar en voz alta o mostrar sus emociones como si así pudieran ahuyentar la atención de un ser siniestro en las noches de insomnio me repetía que quizá todo fuera una Superstición un Nito rural alimentado por los rumores y el morbo pero las experiencias que viví en la casa de mi tía abuela me habían dejado marcado sin poder encontrar explicación lógica cada sonido
en la oscuridad me Hacía regresar a aquel pasillo silencioso y al golpe sordo en la puerta del baño cada sombra en la periferia de mi visión me transportaba a la cochera con el aire frío rozándome la nuca el miedo no me abandonaba he intentado desde entonces advertir a mis amigos y conocidos que en los velorios por más sencillos o breves que sean permanezcan atentos que no permitan que extraños rondadores se acerquen sin justificación es una Advertencia tan Absurda que a veces me miran raro o me acusan de supersticioso Sin embargo Cuando alguien a mi alrededor
menciona algún suceso extraño ocurrido durante un funeral no puedo evitar revivir mi propio terror han pasado años desde la muerte de Hortensia pero si alguien me pregunta si duermo tranquilo tendría que responder con honestidad que jamás volví a sentirme a salvo en la soledad de la noche Tal vez el relato de mi abuelo no Sea solo una leyenda o tal vez lo sea y yo he sido víctima de mi propia mente pero cada vez que cierro los ojos para dormir lo primero que resurge en mi memoria es el rostro de aquel hombre devorando algo en
la penumbra esas manos largas y ensangrentadas que se alzaban hacia mí y esa sensación de que en cualquier momento podría encontrarme cara a cara con el espíritu de un caníbal espectral que ha recorrido los velorios de Argentina desde tiempos Inmemoriales lo que sí sé es que aquel velorio de mi tía abuela marcó un antes y un después en mi vida entendí que hay historias que logran enraizarse en la realidad con tanta fuerza que trascienden la lógica historias de horror que se alimentan del miedo de las personas y del Silencio de las comunidades rurales Quizá en
algún lugar recóndito del país el alma turbulenta de aquel hombre extraño siga merodeando Hambrienta aguardando el momento oportuno para hacerse presente en la próxima despedida fúnebre cada vez que lo pienso siento que algo me estruja el pecho y una parte de mí se queda paralizada recordando la forma en que crujían las tablas del piso en la noche los golpes suaves en la puerta del baño la sombra al fondo del pasillo y el silencio cortante de la casa recuerdo el olor fétido en la cochera y la puerta que se cerró de Golpe dejándome a oscuras atado
a la certeza de que no estaba solo y sobre todo revivo esa última mirada al espejo roto con rastros oscuros como evidencia de una presencia malsana que se burló de nosotros en la quietud del Duelo Por eso cada Velorio al que acudo incluso si es en una moderna funeraria de las ciudad me hace sentir un nudo en el estómago como si en algún Rincón pudiera aparecer aquella figura del abrigo oscuro siempre al acecho nunca demasiado cerca del Féretro pero lo suficientemente cerca para robar de nuevo un pedazo de carne y satisfacer su ansia interminable Y
si sus restos Fueron destruidos por el hinchamiento de un pueblo iracundo tal vez su espíritu siga alimentándose del horror de quienes aún tenemos la mala fortuna de creer en él a veces en la noche cuando no puedo conciliar el sueño vuelvo a escuchar los golpes tenues en la pared el crujir de la madera bajo pasos sigilosos y me pregunto si alguna Vez estaré realmente seguro no he encontrado respuesta pero sé que cada vez que recuerdo a mi tía abuela Hortensia también regreso mentalmente a aquella noche espantosa al helado presagio de que la muerte no siempre
es el final y que algunos eres marcados por la locura Y la maldad permanecen Más allá del velo cazando en el límite entre la Superstición y la realidad hambrientos Y burlones quizá esperando a que baje la Guardia para saciar su apetito prohibido Mientras tanto continúo viviendo con el peso de esa historia que me parece tan real como mi propia piel una historia que se prende de mis sueños y me convierte en testigo de un horror que nadie debería conocer sin embargo estoy convencido de Que el silencio solo alimenta a las sombras por eso aunque hable
poco de esta experiencia y la relate con las manos temblorosas Espero que al menos sirva de advertencia a Quien la escuche o la lea el espíritu de aquel hombre maldito devorador de carne podría surgir en cualquier lugar donde se reúnan los vivos a despedir a sus muertos tal vez ni siquiera es cuestión de creer o no sino de estar preparados para la posibilidad de que haya algo más allá del miedo algo Insaciable que se arrastra en los rincones oscuros con el olfato puesto en el terror y la muerte y así vivo con la imagen latente
de ese hombre que solía infiltrarse en los Funerales sin acercarse al ataúd esperando un instante de descuido quizá cuando tú asistas a un velorio te acuerdes de mis palabras y eches un vistazo a los rincones tal vez detrás de ti con un abrigo oscuro y una sonrisa antinatural alguien te observe en silencio aguardando yo Mientras tanto Sigo sin poder dormir tranquilo porque tengo la certeza o el presentimiento de que un un día podría volver a sentir esos nudillos Golpeando la puerta en la noche reclamando más carne para prolongar su espantosa existencia y eso Lamentablemente ya
no me suena a leyenda se siente peligrosamente real si te gustaron los relatos Nos gustaría que nos apoyar con un like o un comentario ya que eso nos ayudaría bastante y si no estás suscrito o suscrita te invito a que lo hagas para que no te pierdas lo mejor de oscuros relatos de la noche sin más gracias por Escucharnos hasta el próximo relato