alguna vez te has preguntado cómo era tenochtitlán en su esplendor bueno al respecto hay libros que nos hablan de ello como historia verdadera de la conquista de la nueva españa de bernal díaz del castillo o las cartas de relación de hernán cortez ellos por supuesto pues tienen más credibilidad porque estuvieron presentes en la ciudad sin embargo hay novelas que nos transportan de una manera magistral a esta que fue la gran capital mexicana como esta novedad azteca de gary jennings que no es sencillo un documento histórico que pueda ser tomado como verídico sin embargo la forma
de detallar de narrar del autor carini nos transporta y nos hace sentir como que estamos viviendo en aquella época por ello hoy te quiero leer un fragmento que seguramente te va a encantar si ya lo leíste te va a gustar escuchar una vez más y si no lo has leído esto te va a animar a comprar este libro escúchalo muy bien todos nuestros lagos tenían un tráfico constante de canoas yendo y viniendo en todas direcciones como hordas de insectos tejedores la mayoría de ellos eran los sacando pequeños para uno o dos hombres de los pescadores
y cazadores de aves hechos en un solo tronco de árbol vaciado por dentro y por la forma de una vaina de ejote sin embargo había otros que alcanzaban hasta el tamaño de las gigantescas canoas de guerra para sesenta hombres y nuestra caride carga consistía en ocho coches casi de ese tamaño unidos por las ganas nuestro cargamento de paneles de piedra tallados había sido apilado cuidadosamente dentro del anchor cada piedra en cuenta que usabas estrellas de vida para su protección [Música] con tal carga a bordo en una nave tan difícil de gobernar era lógico que avanzáramos
muy despacio a pesar de los veinte hombres entre ellos mi padre que estaba remando o empujando con varas gruesas en donde el agua no era profunda debido a que la ruta no era recta al sudoeste por el lago de xaltocan al sur dentro del lago de texcoco y desde ahí al sudoeste otra vez hasta la ciudad teníamos que cubrir algo así como siete distancias que llamábamos a cada una una carrera larga una de las cuales vendría a ser aproximadamente el equivalente a lo que ustedes los españoles llaman una legua como quien dice siete leguas de
camino y nuestro gran ancho casi nunca pasaba más rápido de lo que un hombre podía caminar dejamos la ayuda de xaltocan mucho antes del mediodía pero estaba bien entrada la noche cuando llegamos al muelle de tenosique la por un tiempo el paisaje no era nada fuera de lo común el mismo lago rojizo que yo conocía también luego conforme nos deslizamos el estrecho del sur la tierra nos encerró por los lados y el agua fue perdiendo color gradualmente hasta adquirir un tono parduzco cuando elegimos del vasto lago de texcoco esta es extensión tan lejos hacia el
este y hacia el sur que la tierra de más allá no era más que una mancha oscura y dentada en el horizonte nos movimos hacia el suroeste durante un tiempo pero con el sol se cubrió el lente ambiente en el resplandor de su vestido de dormir en el momento en que nuestro primero retrocedían en el agua para poder llevar nuestro desmañado lanchón así el gran dique y detenerse esta barrera es una doble para listado de troncos de árboles grabados dentro del fondo del lago el espacio entre las hileras paralelas de leños está sólidamente relleno con
tierra y roca tiene como propósito el evitar que las ondas del lago agitadas por el viento del oriente inunden la isla ciudad el grande que tiene pesados portones insertados en intervalos con objeto de permitir el paso a los barcos y a los hombres que trabajan en el dique que dejan esos portones abiertos casi todo el tiempo por supuesto que el tráfico del lago que se dirigía hacia la capital era considerable que por este motivo nuestro rancho tuvo que esperar en línea por un tiempo antes de poder pasar los portones al mismo tiempo donato y tiro
los oscuros cobertores de la noche sobre su cama y el cielo se tornó púrpura las montañas al oeste directamente en frente de nosotros se vieron de pronto como si sus perfiles hubieran sido cortados en papel negro perdiéndose sus dimensiones sobre ellas hubo un sentido tímido y luego una chispa valiente de luz flor del atardecer una estrella vespertina llegó una vez más asegurándonos que este era solamente una de tantas noches no la última y eterna abre bien los ojos ahora hijo mick le gritó mi padre desde su lugar y los remos como si freud el atardecer
hubiera dado una señal una segunda luz apareció y está a nivel muy por debajo de la línea de entrada de las negras de montañas entonces llegó otro punto de luz y otro y otros 20 de 20 más facilite nos circulan por primera vez en mi vida no como una ciudad de torres de piedra de ricos en madera 2 y pinturas brillantes sino como una ciudad de luz según se iban encendiendo las lámparas linternas velas y antorchas por las aberturas de las ventanas en las calles a lo largo de los canales en las terrazas cornisas tejados
de los edificios los potitos separados de luz se hicieron grupos los grupos se mezclaron para formar líneas de luz y las líneas de luz dibujaron los contornos de la ciudad los edificios encima desde esa distancia estaban oscuros y sus contornos borrosos pero las voces cayó las luces amarillas blancas rojas casi en todos los colores variados del juego y aquí ella una verde o azul en donde el fuego del altar de algún templo había sido rociado con sal o con filigranas de cobre cada uno de sus grupitos y bandas de luz con cuentas relucientes brillaban dos
veces pues cada uno tenía su reflejo brillante en el agua a unas calzadas elevadas integradas que saltan entre la isla y rápidamente aún estas portaban linternas en palos a intervalos en toda su extensión a través del agua desde nuestro a cali podía ver solamente las dos calzadas que salían de la ciudad hacia el norte y el sensor pero cada una parecía ser una brillante y delgada cadena de joyas a través del cuello de la noche un espléndido pendiente de brillante joyería en el seno de la noche méxico-tenochtitlan de managua la ley o loco murmuró mi
padre es realmente el corazón y el centro del único mundo yo había estado tan transportado por el encanto que no me había dado cuenta de que él estaba a mi lado mira todo lo que puedas hijo mismo tú puedes ver esta maravilla y muchas otras de más de una vez pero siempre y por siempre habrá sólo una primera vez sin parpadear o mover los ojos del esplendor al que nos acercábamos demasiada lentitud me recosté sobre una esterilla de fibra y miré y miré hasta que me avergüenza decirlo mis párpados se cerraron por sí solos y
me quedé dormido no tengo ni una noción en memoria del ruido considerable de la conmoción y del bullicio que debió de producirse cuando desembarcamos mi recuerdo cuando mi padre me cargó hasta una cercana posada para barqueros donde pasamos la noche especie en un carbón en el piso de un cuarto común donde mi padre y otros pocos hombres estaban todavía tostados realizando en sus carbones al darme cuenta de que estamos en una posada y de donde estaba la posada enrique para sumarme por la abertura de la ventana y por un momento me sentí mareado al ver
la altura sobre el empedrado era la primera vez que estaba dentro de un edificio que estaba encima de otra yo piense que era así hasta que mi padre me enseñó más tarde desde afuera que nuestro cuarto estaba en el piso superior de la posada dirigí mis ojos hacia la ciudad que estaba más allá de la zona de los cuellos sellada pulsaba resplandecía de blanco a la luz temprana del sol eso hizo que me sintiera orgulloso de mi selva natal porque los edificios que no habían sido construidos con la blanca piedra caliza estaban aplanados con el
yeso blanco y yo sabía que la mayor parte de aquel material llegaba de xaltocan aunque los edificios estaban adornados con frescos franjas y paneles con pinturas de vídeos colores y mosaicos un efecto dominante era el de una ciudad tan blanca que casi parecía planteada y tan resplandeciente que casi lastimaba mis ojos en estos momentos las voces de la noche anterior y estaban totalmente extinguidas solo desde alguna parte el fuego quieto donde fue enviado a una celda de humo hacia el cielo entonces una nueva maravilla en la cumbre de carazo tea de cada templo de cada
palacio de la ciudad de cada una de las partes más sobresalientes altas se proyectaba una asta en cada una pero también estandarte estos no eran cuadrados singulares o rectangulares como las insignias de batalla eran mucho más largos y anchos totalmente blancos excepto por la insignia de colores que portaban algunas de estas las puede reconocer como la de la ciudad del venera borrador hay allá acá las de algunos dioses pero otras no eran familiares deberían ser las insignias de los nombres locales y de los dioses particulares de la ciudad las banderas de sus hombres blancos son
siempre pedazos de tela muy a menudo con razones muy elaborados pero que no dejan de ser simples hilachos que cuelgan flojamente de sus astas otr moldean y chasquean al viento como la ropa lavada por una mujer rústica y temidas de casos las disciplinas de los gatos por contraste estas banderolas increíblemente largas de tenochtitlan estaban entre tejidas con plumas plumas a las que se les había quitado los cañones y solamente se habían utilizado para el tejido la parte más suave de ellas no estaba ni pintadas y teñidas las banderas estaban tejidas intrincadamente con plumas de colores
naturales de garzas blancas para la parte del fondo de las calderas para los diseños de las insignias los variados tonos de rojo de las guacamayas cardenales y papagayos los diversos azules de los grafos y las garzas los amarillos los tucanes y de las tangas mayo ustedes oyen la verdad beso la tierra habían allí todos los colores y licencias que solamente se pueden encontrar en la naturaleza viva y no en las mezclas de pinturas que hacen los hombres lo más maravilloso era que estas banderolas voz se combaban y lt a bandas sino que flotaban no soplaba
el viento esta mañana solamente el movimiento de la gente en las calles y de los acá al fin en las canoas hacían la suficiente corriente de aire como para sostener esos pendones tan grandes sin dijeron sabes como grandes pájaros reacios a volar contentos de plantar soñando los estandartes estaban suspendidos totalmente extendidos en el aire las miles de banderas de pluma das ondulaban gentil y silenciosamente como por arte de magia sobre las torres y los pináculos de esta mágica ciudad isla teniendo la osadía de apoyarme demasiado peligrosamente afuera de la ventana podía ver a lo lejos
por el sudeste los picos de los dos volcanes llamados la atp de estas igual la montaña del incienso ardiendo y la montaña de la mujer blanca a pesar de que ya estábamos en la estación seca y los días eran calurosos las dos montañas estaban coronadas de nieve la primera que veía en mi vida y el candente incienso que se hallaba en las profundidades del popocatépetl producía un penacho de humo azul que flotaba sobre su cumbre tan precisamente como las banderolas que flotaban sobre el de noche está desde la ventana inste a mi padre para que
se levantara debía estar cansado y deseoso de dormir más pero se levantó sin ninguna queja con una sonrisa de comprensión así mi deseo de salir qué te parece sin duda una ciudad impresionante te imaginas ver a tenochtitlán flotando sobre un lago y la blancura de sus construcciones te haga pensar que se trata de plata pura flotando sobre el agua seguramente debió ser una visión fascinante para los españoles que hoy sólo podemos encontrar en libros como este así que si tienes la oportunidad de leerlo no la pierdas azteca de gary jennings yo soy yo y recuerda
nunca olvides tus raíces nos vemos en el siguiente vídeo [Música] [Aplausos]