La articulación temporomandibular, en adelante la vamos a llamar ATM, son 2 una a cada lado del cráneo y tienen una importancia vital ya que sin ellas no podríamos comer. Permiten los movimientos de la mandíbula. Los componentes óseos de esta articulación son: las ramas mandibulares abajo y los huesos temporales, arriba.
Este hueso de aquí es el maxilar inferior o mandíbula. Se articula con la base del cráneo por 2 articulaciones de tipo condíleo que se localizan justo por delante y por debajo del conducto auditivo externo. Estas articulaciones, que son 2, a un lado y al otro, están mecánicamente unidas y no pueden por lo tanto funcionar la una sin la otra.
Trabajando a la vez garantizan la función masticatoria. La mandíbula está compuesta por dos huesos unidos en la línea media por una sínfisis, que es una articulación no móvil. En su borde superior tenemos el arco alveolar inferior.
En su parte posterior se prolonga arriba y atrás por dos ramas ascendentes que terminan en un cóndilo. Este cóndilo está sujeto por un cuello, que es este, el cuello de la mandíbula. Por delante del cóndilo, esta rama ascendente finaliza en lo que se denomina apófisis coronoides, que está aplanada transversalmente.
Los cóndilos mandibulares son eminencias elipsoideas, alargadas en sentido transversal. Son convexas en sentido anteroposterior y lateral. El eje mayor es oblicuo hacia atrás y adentro.
Mide de 20 a 22 mm de longitud por 8 mm. De ancho. Vamos a reconstruir el cráneo excepto los huesos frontal, temporales y parietales para poder ver la base del occipital.
Y ahora vamos a unir por una linea imaginaria, los dos ejes longitudinales de los dos polos lateral y medial de cada cóndilo y comprobamos que la intersección se encuentra aproximadamente en el basión. El basion es el punto medio del borde anterior del foramen magnum, formando un ángulo entre 150 y 160 grados. Esta es la parte anterior del cóndilo donde vamos a marcar el borde de la superficie articular.
Veis que tiene una vertiente anterior convexa y oblicua hacia abajo y adelante. Esta sería la parte posterior del cóndilo, donde también vamos a marcar el borde de la superficie articular, que veis que es plana y vertical. La otra estructura ósea implicada en la articulación temporomandibular es el temporal, concretamente la parte escamosa del temporal.
Y dentro de la porción escamosa, mirar como al deslizar la mandíbula sobre esta parte del temporal, implica a estas dos zonas que vamos a describir: Una cavidad en la parte posterior, a la que llamamos cavidad glenoidea y una eminencia articular o cóndilo del temporal que vemos aquí. A la fosa mandibular, también se le llama cavidad glenoidea o fosa articular. Es una depresión profunda de forma elipsoidal, alargada en sentido transversal, que va desde la raíz longitudinal del tubérculo cigomático hasta la espina del esfenoides.
Y en sentido anteroposterior va desde la pared anterior del conducto auditivo externo hasta la eminencia articular. Su eje mayor es paralelo a la eminencia articular. El fondo de esta cavidad glenoidea está atravesada transversalmente por la cisura de Glasser: Ésta une la porción timpánica del hueso temporal, por detrás y la apófisis cigomática por delante.
La vertiente anterior o preglaseriana de la cavidad glenoidea, es articular y está recubierta de cartílago, mientras que su vertiente posterior, o retroglaseriana, no es articular.