¿Alguna vez nos hemos preguntado qué hay detrás de una gran historia? No. La versión final, la pulida que leemos en un libro.
Hablo del caos previo, ese campo de batalla creativo lleno de palabras tachadas, de dudas, pero también claro de esos destellos de genialidad. Bueno, hoy vamos a intentar decodificar justamente ese misterio. Y aquí está la gran pregunta, ¿no?
¿Cómo es que un borrador todo desordenado, lleno de ideas, que a veces hasta se pelean entre sí, termina convirtiéndose en una obra maestra? A primera vista parece puro caos, pero ¿y si existiera un sistema oculto? Un lenguaje casi secreto para describir toda esa evolución.
Seguro que esta imagen nos resulta familiar. Es la clásica página de un autor sopesando sus opciones. Para describir algo, ¿qué palabra usar?
impacto o mejor rebote o quizá desvío. Cada una de estas palabritas abre un camino narrativo completamente distinto. Y bueno, ese ese es el corazón del dilema creativo.
Okay, entonces vamos a meternos de lleno en este proceso. Para poder entender todo este aparente caos creativo, lo que necesitamos son herramientas, algo que nos ayude a poner un poco de orden, ¿cierto? una forma de analizar, de mapear cada una de las decisiones que se van tomando.
Y la solución, créanlo o no, es bastante elegante. Se puede descomponer en solo tres conceptos clave, tres ideas nada más, pero cuando las convidamos, uf, nos dan un sistema supercaro para poder rastrear la vida entera de un texto, desde la primera idea garabateada hasta su forma final. El primer concepto se llama genotexto y para abreviar vamos a usar la letra G.
La idea es sers simple, en serio, un genotexto es básicamente cualquier versión del borrador en cualquier momento. Pensemos en ello como si le sacáramos una foto al texto en un instante específico de su desarrollo. Por ejemplo, G subíndice 1.
G1 sería el piemerísimo borrador. Luego el autor le mete mano, trabaja en él y llegamos a G5, o sea, la quinta versión. Y así seguimos hasta llegar, digamos, a la versión final, la G10.
Este sistema nos deja seguirle la pista a todos los cambios a través del tiempo. Es como si fuéramos viendo las capas de una pintura una sobre otra. Ahora, el segundo concepto lo llamamos posición o en inglés slot.
Lo vamos a representar con una S. Ojo que esto es clave. Una posición no es una acción, es simplemente un lugar.
Un punto exacto en la estructura del borrador. Podría ser una oración entera, una línea o incluso el huequito para una sola palabra. es el dónde, dónde se está tomando la decisión.
Y llegamos al tercer y último concepto clave, las variantes. Las vamos a llamar V. Y aquí, aquí es donde pasa la magia, porque las variantes son ni más ni menos que el conjunto de todas las opciones que el autor tiene sobre la mesa para una posición específica en un momento dado.
Es como ver el menú de posibilidades creativas que tiene en la cabeza. Listo, ya tenemos las tres piezas del rompecabezas. genotexto, posición y variantes.
Ahora lo bueno, vamos a ver cómo encaja todo. Es hora de poner este sistema en acción. Vamos a ver que al combinar estos tres conceptos podemos describir cualquier momento del proceso creativo con una precisión de no creer.
¿Okay? A ver, que nadie se asuste con la fórmula en pantalla. Puede que B subg, com S parezca algo complicado, pero les prometo que es superintuitivo.
Miren, esto simplemente quiere decir el conjunto de variantes, la B, que están disponibles en un borrador específico, la G en una posición específica, la S. Listo. Con esta pequeña fórmula lo que hacemos es congelar un instante de deliberación creativa.
Vamos a aplicarlo al ejemplo para que quede más claro. Imaginemos que queremos espiar al autor justo cuando está trabajando en sucer borrador, o sea, el G3. y nos interesa ver qué está pensando para la quinta posición del texto, la S5.
Bueno, la anotación para capturar ese momento preciso sería exactamente esa, B de G35. ¿Y qué nos dice esa fórmula? pues nos abre una ventanita a la mente del autor en ese preciso instante.
Nos muestra que para esa quinta posición, en ese tercer borrador estaba barajando tres opciones: impacto, rebote o desvío. Es increíble, ¿no? El sistema captura la perfección todo su abanico de posibilidades, pero claro, un autor no puede quedarse dudando para siempre, tiene que decidir.
Y cuando finalmente elige una opción, lo anotamos de esta otra forma. G3S5 es igual a impacto. ¿Qué significa esto?
Sencillo, que en la versión 3 del borrador, en la posición cinco, la palabra que finalmente se escribió fue impacto. Pum, la posibilidad se acaba de convertir en texto real. Pero la historia no termina ahí para nada, porque si algo es la escritura, es reescritura, es dudar, cambiar de opinión, borrar.
Así que ahora veamos cómo este sistema tan prolijo maneja esa evolución completa, todo el viaje desde el borrador hasta el texto final. Isa aquí lo tenemos, la revisión en plena acción. El autor avanza al siguiente borrador, el G4, y cambia de opinión.
Es lo más normal del mundo. Ahora, en esa misma posición cinco, la elección ya no es impacto, ahora es rebote. Fíjense qué bien que el sistema modela esto de una manera superlimpia y exacta.
nos muestra como una decisión simplemente reemplaza la anterior y así, revisión tras revisión llegamos por fin a la versión estabilizada, la que va a la imprenta, la que se publica. A esta versión final la llamamos el fenotexto. Y aquí pasa algo importante, esa elección final para la posición cinco ya no es una simple valiante, ahora se convierte en un evento narrativo permanente.
Lo llamamos E5. La decisión es definitiva, ya no hay vuelta atrás. Y con eso aquí la tenemos, la arquitectura completa del sistema.
Repasemos rápido. Genotexto es la versión, posición es el lugar. Variantes son los candidatos.
Selección es la opción elegida en un borrador. Y el evento textual es lo que sobrevive y queda en la obra final. Como ven, un sistema redondito, completo y coherente.
Muy bien. Todo este sistema parece muy ingenioso, pero llegamos al punto crucial. ¿Y esto para qué sirve?
O sea, ¿por qué importa tener un lenguaje tan detallado para describir la escritura? Bueno, les aseguro que su poder va mucho, pero mucho más allá de ser una simple curiosidad académica. es que con esta arquitectura podemos empezar a modelar cosas que antes eran casi imposibles de analizar formalmente.
Podemos estudiar a fondo la reescritura, la variación genética entre diferentes manuscritos, entender la competencia entre ideas narrativas y lo más fascinante de todo ver paso a paso cómo el texto final emerge de ese mar de posibilidades. Y justo ahí está lo más original de esta anotación. Como bien se ha señalado, permite hacer algo muy difícil, integrar en un solo sistema a los personajes, los estados de significado y las variantes textuales.
O sea, nos da una visión eh unificada, total del acto creativo. Y para terminar de sorprendernos, hay una conexión fascinante con otro campo, la inteligencia artificial. Resulta que este sistema para analizar la creatividad humana tiene un parecido increíble con los espacios de búsqueda en la IA.
piénselo, un autor explora sus opciones para escribir la mejor frase. Un algoritmo explora un universo de posibilidades para encontrar la mejor solución. En el fondo, ambas son dinámicas formales de selección.
Y todo esto nos deja con una pregunta final, una para quedarse pensando. Si un proceso que sentimos tan íntimo, tan humano como la creatividad, se puede llegar a mapear con esta precisión casi como si estuviéramos leyendo un código? ¿Qué otro secreto sobre nuestra propia mente, sobre la forma en que pensamos y creamos podríamos estar a punto de descubrir?