seguramente piensas que la cacería de brujas quedó en el olvido que solo es un capítulo oscuro de la historia algo que solo existe en los libros y que la iglesia ya no persigue a nadie en las sombras déjame decirte la verdad la casa de brujas sigue vigente El Vaticano tiene un protocolo secreto un procedimiento que solo se activa en circunstancias extremas cuando el mal se manifiesta de una forma posible de ocultar no hay juicios públicos no hay registros oficiales solo fuego plata y resos en 1986 yo formé parte de una de esas cacerías no tenía
idea de lo que realmente estaba por enfrentar pensé que nuestra misión sería bendecir hogares ofrecer ayuda espiritual traer consuelo a los fieles Pero cuando vi lo que cargaban en nuestro transporte rifles Balas de Plata estacas agua bendita y Biblias con versículos marcados en rojo comprendí que aquello no era una misión de fe era una guerra fui parte de la cacería de brujas del Vaticano y fue en ese momento cuando mi fe se quebró para siempre tal vez después de esto la tuya también se ponga a prueba cuando recibí la carta Supe que era algo grande
no era común que el Vaticano llamara a un simple sacerdote como yo con tanta urgencia y mucho menos que la carta viniera con el sello de un alto cargo eclesiástico el remitente era el monseñor Benedetti un viejo sacerdote con décadas de servicio en la santa sede alguien a quien había visto pocas veces pero cuyo nombre imponía respeto en los pasillos del clero en la misiva me citaba en Roma para una misión especial no daba detalles solo decía que era un asunto delicado y que mi presencia era requerida de inmediato no me lo pensé demasiado siempre
tuve la ambición de ascender dentro de la iglesia de ser parte de algo más grande que los rezos rutinarios y las confesiones diarias no había trabajado tanto para terminar mi vida en una parroquia de pueblo sin hacer algo significativo esta era mi oportunidad si el Vaticano me requería significaba que confiaban en mí para algo importante el viaje fue rápido al llegar a Roma fui recibido en el Palacio apostólico y conducido a una sala privada allí estaba Benedetti sentado tras un escritorio con varias carpetas apiladas me indicó que tomara asiento sin rodeos se veía cansado con
el rostro marcado por el pes de los años y una mirada severa que no dejaba margen para formalidades innecesarias Dime hijo empezó con su voz áspera Cuánta fe tienes en la iglesia no supe qué responder de inmediato no era la clase de pregunta que esperaba toda mi fe está en ella monseñor respondí con firmeza bien porque lo que te voy a decir no debe salir de esta habitación abrió una de las carpetas y deslizó un documento hacia mí Era un informe detallado sobre un pequeño pueblo en Italia colobraro un lugar que hasta ese momento me
era completamente desconocido según el informe el pueblo llevaba meses sumido en una crisis inexplicable animales de granja y domésticos aparecían muertos sin una causa aparente el agua de Los Pozos se volvía negra un hedor insoportable impregnaba las calles a ciertas horas del día también varias personas habían caído enfermas Sin que los médicos pudieran dar una explicación Clara pero lo peor de todo eran las desapariciones los pequeños no bautizados estaban desapareciendo las madres afirmaban haber escuchado pasos en los techos en plena madrugada risas que no pertenecían a ningú ser humano voces susurrando oraciones en un idioma
desconocido había histeria en el pueblo algunas personas comenzaron a mostrar signos de lo que en cualquier otra circunstancia sería diagnosticado como un trastorno mental convulsiones ataques violentos fuerza sobrehumana aversión a lo sagrado pero para la iglesia eso tenía otro nombre posesión El Vaticano ha decidido intervenir continuó Benedetti no podemos permitir que este mal se propague quiere decir que vamos a erradicarlo cerró la carpeta y me miró con seriedad a veces al [ __ ] se lo vence con medidas extremas no hizo falta que dijera más El mensaje era claro me uní a un grupo de
20 hombres seleccionados para la misión sacerdotes monjes exorcistas ninguno de ellos parecía sorprendido por lo que se nos había encomendado lo que me hizo pensar que quizás ya habían participado en misiones como esta antes yo era de los más jóvenes y lo único que tenía claro era que debía demostrar que estaba a la altura la preparación comenzó esa misma noche nos reunieron En una bodega dentro del Vaticano un lugar que parecía más un almacén militar que un sitio de oración allí vi por primera vez los instrumentos de la fe con los que íbamos a trabajar
cajas llenas de armamento rifles pistolas cuchillos afilados estacas de madera y Balas de Plata al principio pensé que debía tratarse de un error que esos suministros eran para otro grupo hasta que vi el resto de los equipos otra caja contenía frascos de agua bendita crucifijos rosarios y Biblias que al ojearlas tenían ciertos versículos marcados en rojo también había incienso y ungüentos que jamás había visto antes mi confusión creció cuando vi que uno de los monjes cargaba un cuaderno de aspecto antiguo me acerqué con disimulo y lo ojeé rápidamente en una de sus páginas encontré un
dibujo grotesco una mujer de extremidades alargadas con el rostro deformado en una expresión de odio y varias marcas rojas en su cuerpo señalando lo que parecían ser puntos débiles En qué demonios nos estábamos metiendo me acerqué a benedeti en cuanto tuve oportunidad monseñor Qué es exactamente esta misión el viejo sacerdote se limitó a mirarme fijamente antes de responder tú solo sigue las órdenes pero lo entenderás cuando lleguemos no me dijo más pocos minutos después nos llamaron para abordar los vehículos nos dividieron en tres camionetas negras sin insignias oficiales Al subir Miré a los demás en
silencio ninguno mostraba miedo ni dudas lo que me hizo sentir aún más fuera de lugar algo en el fondo de mi mente me decía que esta no era la misión que había esperado el viaje duró dos días nos movíamos en tres camionetas negras sin placas avanzando sin detenernos salvo para repostar combustible y cambiar de conductor no se nos permitía hacer preguntas solo seguir el itinerario y esperar a recibir órdenes una vez en el lugar cada vez que intentaba intercambiar palabras con alguno de los otros sacerdotes sus respuestas eran breves o evitaban la conversación por completo
no hablaban de la misión solo rezaban en silencio o Se mantenían en contemplación yo intenté hacer lo mismo pero la inquietud me carcomía cada vez que recordaba la imagen de la criatura en el cuaderno mi piel se erizaba Sin Control llegamos a colobraro al anochecer desde el momento en que pusimos un pie en el pueblo supe que algo estaba mal el aire tenía un hedor denso y amargo como carne descompuesta el pavimento estaba húmedo Pero no por lluvia sino por el agua oscura que salía de las alcantarillas había montones de moscas en ciertos rincones agrupadas
en enjambres ruidosos y algunas personas nos observaban Desde la distancia con miradas llenas de desconfianza en el pasado había visitado muchas comunidades pobres pero la miseria aquí tenía algo distinto como si el mismo pueblo estuviera al borde de la muerte nos recibieron en la entrada el comisario y una monja el primero era un hombre de unos 50 años con el rostro demacrado y una expresión de cansancio que delataba que llevaba semanas sin dormir bien la monja En cambio no podía tener más de 20 años era joven de ojos verdes y rasgos delicados pero con una
mirada severa a simple vista parecía fuera de lugar en medio de aquel ambiente decadente el comisario no perdió tiempo en formalidades gracias por venir dijo con un tono seco no sé qué tanto les hayan contado Pero esto se está saliendo de control Benedetti se adelantó explíquese es mejor que vengan a la comisaría hay demasiado que contar nos escoltaron hasta el edificio de la comisaría un lugar que apenas se mantenía en pie dentro en una pequeña sala con una mesa de madera gastada nos pusieron al tanto de la situación el comisario habló primero nos dijo que
todo comenzó meses atrás cuando el agua de Los Pozos empezó a salir negra y los animales comenzaron a morir en circunstancias extrañas después vinieron las enfermedades médicos de la región intentaron dar diagnósticos pero no hallaron ninguna causa común luego vinieron los casos más graves ataques de histeria violencia repentina en personas que jamás habían tenido antecedentes de problemas mentales algunos hablaban en lenguas desconocidas otros se volvían agresivos al estar cerca de objetos sagrados el problema escaló cuando los pequeños sin bautizar comenzaron a desaparecer sin dejar rastro las madres dicen que escuchaban pasos en los techos antes
de que sus hijos desaparecieran continuó el comisario algunas afirmaron haber visto una sombra moverse entre las casas escucharon voces risas quién envió la carta al Vaticano preguntó Benedetti la joven monja levantó la mano yo respondió soy Sor Isabela Benedetti la observó por un momento con expresión seria Por qué creíste que el Vaticano debía intervenir porque lo que está ocurriendo aquí no es normal he visto cosas que no puedo explicar Personas que cambian por completo de la noche a la mañana criaturas que se mueven en las sombras cuerpos ose como si algo los estuviera devorando por
dentro recé intenté ayudar a los enfermos pero esto no es algo que pueda resolverse con fe ordinaria necesitamos la fuerza de la iglesia nadie cuestionó su respuesta el comisario se puso de pie deben venir conmigo hay algo que deben ver salimos de la comisaría y caminamos unas calles hasta llegar a una casa humilde afuera una mujer con los ojos enrojecidos por el llanto nos esperaba abrazando con fuerza un pedazo de tela entre sus manos el comisario se acercó a ella y le puso una mano en el hombro diles lo que pasó Teresa la mujer levantó
la mirada y nos observó con el rostro desencajado anoche anoche se llevaron a mi pequeño mi estómago se revolvió nos hizo pasar a la parte trasera de la casa donde las marcas en la pared nos dejaron helados había arañazos profundos en la madera como si algo hubiera trepado hasta el techo luego dentro de la casa nos mostró su habitación en el techo había agujeros irregulares como si algo hubiera atravesado la lámina desde adentro la mujer temblaba mientras hablaba desde hace semanas lo sentíamos algo Nos miraba en la osc algo que se escondía en los rincones
ayer en la noche mi pequeño dormía en su cuna y yo fui a la cocina por un poco de leche cuando volví su voz se quebró cuando volví vi a esa cosa parada frente a su cuna descríbala ordenó Benedetti era alta sus extremidades eran largas su piel negra como el carbón lo tomó con sus manos huesudas y empezó a trepar por la pared se movía como una araña se metió por ese agujero en el techo y desapareció guardamos silencio entonces Benedetti hizo la pregunta que más temía Escuchar estaba bautizado la mujer tardó en responder No
aún no lo estaba el sacerdote cerró los ojos como si acabara de recibir la confirmación de lo que ya sabía haremos una oración por su alma señora su pequeño ya no está entre los vivos la mujer estalló en llanto pero Benedetti no mostró compasión se limitó a dar media vuelta y salir de la casa los demás lo seguimos Sor Isabela nos llevó al convento donde se nos habían preparado habitaciones al llegar me acerqué a Benedetti y le hablé en voz baja necesito respuestas Qué es todo esto el soltó un suspiro y me miró con cansancio
vinimos a acabar con el mal Qué significa eso exactamente vamos a exterminar a una bruja o quizás a varias no supe qué responder pensé que estaba bromeando pero su expresión era completamente seria El Vaticano ha estado persiguiendo a estas hijas del mal desde hace siglos la historia dice que la cacería terminó pero es mentira el enemigo sigue aquí oculto esperando el momento de expandirse sentí un nudo en el estómago estás listo para enfrentarte al mal preguntó Benedetti o tu fe es tan débil que quies salir huyendo ahora mismo no podía retractarme no después de haber
llegado tan lejos estoy listo para servir a la iglesia Benedetti asintió bien porque mañana celebraremos un juicio vamos a encontrar a las brujas que se ocultan en este pueblo no entendí A qué se refería solo asentí y me fui a mi habitación con la sensación de que todo esto apenas estaba comenzando desperté temprano antes de que el sol terminara de asomarse por completo apenas dormí esa noche el juicio que se llevaría a cabo ese día me tenía inquieto aunque no entendía del todo por qué salí del convento para intentar encontrar un momento de calma necesitaba
orar hablar con Dios pedir Claridad sobre lo que estábamos haciendo aquí me arrodillan del patio y junté las manos tratando de enfocar mis pensamientos en una plegaria sincera pero las imágenes de la noche anterior seguían en mi mente el relato de la mujer que perdió a su pequeño las marcas en la pared el agujero en el techo la criatura escalando como una araña nada de eso tenía sentido un sonido detrás de mí me sacó de mis pensamientos me giré y vi a zor Isabela la joven monja acercándose con una bandeja en las manos Le traje
algo de desayuno padre café y pan dejó la bandeja en el suelo e hizo una leve inclinación preparándose para retirarse Pero antes de que pudiera hacerlo le hice un gesto con la mano por favor acompáñeme dudó un instante pero terminó sentándose a mi lado bebí un sorbo de café y tomé un trozo de pan Antes de hablar de verdad crees que este pueblo está siendo atacado por brujas su expresión cambió como si la pregunta la incomodara miró hacia el suelo jugando con un pedazo de pan Entre sus dedos No lo sé respondió Finalmente solo sé
que todo lo que está pasando aquí no es normal la gente está muriendo lo que sea que esté atacando este lugar ya sea demonios o brujas debe ser detenido hablaba con convicción Pero había algo en su tono que delataba incertidumbre como si una parte de ella no estuviera completamente segura de lo que estaba diciendo por eso enviaste la carta al Vaticano dije sí ya no podía soportarlo no podía seguir viendo al pueblo sufrir sin hacer nada necesitábamos ayuda cualquier tipo de ayuda el silencio Se apoderó del momento yo la observé con atención sus ojos verdes
Tenían un brillo extraño algo que no había notado antes eran profundos intensos no podía evitar mirarla como si algo me obligara a hacerlo Fue entonces cuando una voz fuerte y áspera rompió el momento Isabela levanté la vista y vi a la madre superiora de pie en la entrada del convento nos miraba con el ceño fruncido con los labios apretados en una línea de desaprobación Ven aquí ahora mismo la joven monja se levantó rápidamente con la cabeza gacha antes de irse me miró de reojo Y murmuró lo siento tengo que irme la madre superiora la agarró
del brazo y la llevó con ella lanzándome una mirada de advertencia antes de desaparecer en el convento algo en su expresión me hizo sentir incómodo no había sido enojo común sino algo más una sensación extraña se instaló en mi pecho como si esa mujer escondiera algo no tuve mucho tiempo para pensarlo fui llamado a una reunión con Benedetti y los demás religiosos en la sala principal del convento estaban reunidos en Círculo planeando lo que se llevaría a cabo esa noche vamos a celebrar un juicio dijo Benedetti con calma el comisario estaba presente también se cruzó
de brazos y ha sintió necesitamos asegurarnos de que el pueblo sea purificado no entendí al principio A qué se referían con juicio hasta que vi la lista de nombres sobre la mesa eran nombres de mujeres van a arrestar a todas las mujeres del pueblo dijo benedeti sin miramientos no deben hablar con nadie hasta que sean juzgadas el comisario asintió y salió de inmediato a a sus hombres yo permanecí en silencio sin poder creer lo que estaba escuchando iban a apresar a todas las mujeres sin más pruebas que el miedo de la gente las órdenes se
ejecutaron de inmediato policías y hombres armados con rifles de plata recorrieron el pueblo sacando a mujeres de sus casas y llevándolas a la plaza pública algunas lloraban otras gritaban exigiendo saber que qué estaba pasando nadie les daba explicaciones para cuando la noche cayó más de 100 mujeres estaban detenidas en fila esperando su destino se montó un estrado en la plaza del pueblo los jueces fueron Benedetti la madre superiora y el comisario el Jurado estaba compuesto por el resto de los hombres de Dios monjas y yo mismo estaba sentado junto a ellos observando la escena con
el estómago revuelto el juicio comenzó a cada mujer se le ordenó beber agua bendita y recitar versículos de la Biblia si se ahogaban al beber o fallaban en recitar correctamente los versos eran separadas del resto vi como algunas presas del miedo y los nervios derramaban el agua sobre sí mismas o tartamudeaba al hablar para Benedetti eso era prueba suficiente cuando terminaron las pruebas 15 mujeres habían sido declaradas culpables de hechicería el Jurado debe emitir su voto anunció Benedetti nos dieron papeles en blanco solo había que escribir sí o no miré a mi alrededor todos parecían
convencidos de lo que estaban haciendo yo no las pruebas que habían hecho no demostraban absolutamente nada pero si yo escribía no y todos los demás escribían sí qué pasaría me acusaría a mí también apreté la pluma en mi mano respiré hondo y escribí la única respuesta que mi conciencia me permitía no pero cuando se contaron los votos la mayoría Había decidido que las mujeres eran culpables Benedetti se puso de pie por el poder que el Vaticano me concede las declaro culp de brujería y magia negra serán ejecutadas en la plaza pública las mujeres gritaron suplicaron
lloraron pero no hubo Piedad Todo estaba decidido dos tiradores tomaron posición con sus rifles Yo apenas podía respirar Pero antes de que dieran la orden de disparar la madre superiora se acercó a Benedetti y le susurró algo al oído el viejo sacerdote frunció el seño luego asintió y levantó la mano cambio de decisión anunció no serán ejecutadas con balas se purificará en la hoguera la multitud enmudeció por un momento luego comenzaron los preparativos las mujeres fueron atadas y rociadas con gasolina yo miré a Benedetti esperando que dijera que era una broma que todo esto era
una prueba de fe o una exageración pero no realmente iban a quemarlas vivas el comisario encendió una antorcha y la lanzó al centro de la pila las llamas se elevaron de inmediato los gritos me perseguiría por el resto de mi vida el fuego consumió sus cuerpos mientras el pueblo observaba en silencio nadie celebró nadie sonrió solo miraban como si lo que estuvieran viendo fuera un evento Inevitable el el olor de la carne humana quemada se impregnó en mi ropa en mi piel en mi mente y supe que esto no había terminado benedeti se dirigió al
pueblo con la misma solemnidad con la que se hace una misa el pueblo ha sido purificado anunció con voz firme sin alterarse por la ceniza aún fresca en la plaza ni por las miradas vacías de los hombres que acababan de ver a sus esposas madres o hijas ser quemadas vivas las brujas han sido erradicadas desde ahora la paz volverá nadie respondió no hubo aplausos ni vítores solo el murmullo del viento nocturno y el crepitar de los restos carbonizados aún humeantes Yo no dije nada no podía la imagen de los cuerpos Ardiendo seguía en mi cabeza
como una marca indeleble me retiré al convento en silencio con un vacío en el estómago que no tenía nada que ver con el hambre cuando llegué a mi habitación intenté dormir pero cada vez que cerraba los ojos escuchaba los gritos de las mujeres y veía la luz de la hoguera reflejada en sus rostros de desesperación Después de varias horas de vueltas en la cama decidí levantarme salí al pasillo y Caminé sin rumbo intentando mi mente bajé a la cocina para buscar un poco de agua y al llegar vi una silueta en la penumbra mi primer
instinto fue ponerme en guardia Pero cuando la luz de la lámpara parpadeó un instante reconocí a zor Isabela se encontraba de pie junto a la mesa revolviendo una taza de té con la mirada perdida lo primero que noté fue que no llevaba su hábito completo su cabello la largo y suelto caía sobre sus hombros no pude evitar fijarme en lo bien cuidado que estaba algo inusual en una monja me acerqué con cautela No puedes dormir ella levantó la vista y negó con la cabeza después de lo que pasó esta noche dudo que alguien pueda me
senté en la mesa frente a ella y suspiré tú crees que fue necesario ella tardó en responder espero que sí espero que esas medidas extremas sean lo que el pueblo necesitaba para librarse del mal no estaba segura lo vi en su rostro y sin embargo intentaba convencerse de que lo que había pasado tenía justificación el silencio se instaló entre nosotros en algún momento ella Habló de lo que había visto en el pueblo antes de enviar la carta de los horrores que que la llevaron a pedir la intervención del Vaticano yo la escuché pero mi mente
estaba en otro lado mis ojos se fijaron en los suyos y por un instante olvidé todo lo demás Esos ojos verdes nunca había visto unos iguales en una monja el momento se rompió de golpe cuando una voz áspera resonó en la habitación impura giré la cabeza y vi a la madre superiora de pie en la entrada de la cocina sus ojos estaban clavados en Isabela con una expresión que no dejaba espacio para dudas en un solo movimiento la tomó del cabello y la jaló hacia ella ve a tu habitación inmediatamente la monja no se resistió
Pero antes de irse me miró Por un segundo no dijo nada pero en su mirada Había algo que me dejó inquieto la madre superiora Me observó con la misma dureza con la que se mira a Un pecador Atrapado en el acto se acercó un paso y susurró con frialdad dígame padre es usted un hombre de Dios por supuesto que lo soy respondí sin vacilar entonces recuerde esto de la tentación al pecado solo hay un paso se giró y se marchó con Isabela me quedé allí inmóvil sintiendo una incomodidad que no podía explicar Había algo en
esa mujer que no me daba buena espina regresé a mi habitación convencido de que mi tiempo en colobraro estaba llegando a su fin con la misión cumplida partirían al amanecer pero al despertar encontré una nota deslizada bajo mi puerta la recogí con el corazón acelerado y la abrí las brujas están en el convento intentan silenciarme al final del mensaje solo estaban las iniciales s y Sor Isabela mi cuerpo se tensó de inmediato salí de la habitación con la urgencia de hablar con Benedetti pero al llegar a su cuarto no lo encontré algo no estaba bien
decidí salir del convento y fue Entonces cuando escuché el alboroto el pueblo estaba reunido frente a la comisaría una multitud furiosa rodeaba al comisario y a Benedetti gritándoles que los horrores no habían terminado nos dijeron que el mal se había ido gritó un hombre con el rostro descompuesto nos dijeron que la cacería había terminado pero esta madrugada todos aquellos que estaban poseídos se incendiaron en sus casas la sangre se meó otro poblador levantó la voz el fuego apareció de la nada Los vimos arder como si una maldición hubiera caído sobre ellos los gritos aumentaron la
gente estaba al borde del estallido Benedetti tomó un megáfono que el comisario le ofreció y habló con voz firme entiendo su Furia Pero esto Solo significa una cosa todavía hay brujas entre nosotros la multitud enmudeció por el poder que me asigna El Vaticano declaro toque de queda cualquier mujer que salga de su hogar será erradicada con toda la fuerza posible los pobladores no protestaron solo se dispersaron lentamente aceptando la orden con la misma resignación con la que habían visto arder a las mujeres la noche anterior regresamos a el convento y Benedetti convocó a una reunión
la cacería continuaría esta noche tomaremos armas y recorreremos el pueblo donde haya brujería la erradicaremos purificar este lugar de una vez por todas los demás obedecieron sin cuestionar yo me quedé en silencio sintiendo que cada vez entendía menos lo que estábamos haciendo aquí Fue entonces cuando decidí actuar me acerqué a Benedetti y hablé en voz baja señor creo que tengo un dato importante él me lanzó una mirada seria y sin decir palabra me llevó a un lado dilo le entregué la nota de Isabela creo que la madre superiora es la bruja el sacerdote leyó el
mensaje sin Mostrar expresión alguna luego me miró Y asintió si hay una disfrazada de monja esta noche no podrá escapar no dijo nada más solo me dio una palmada en el hombro y me ordenó prepararme los demás sacerdotes estaban tomando armas cargando Balas de Plata afilando cuchillos yo no podía hacer lo mismo no sabía usar un rifle no me atrevía a blandir una espada o un machete pero algo dentro de mí me decía que debía estar listo así que sin decir nada tomé una Estaca de madera y la guardé en mi sotana no había visto
a Sor Isabela desde el incidente en la cocina la imagen de la madre superiora jalándola del cabello seguía en mi mente algo en esa mujer no me daba buena espina y la nota que encontré bajo mi puerta solo aumentaba mi inquietud quería buscarla asegurarme de que estuviera bien pero no tuve tiempo el sonido de una trompeta resonó en el aire señal de que el sol se había ocultado la cacería de brujas iba a comenzar los hombres de Dios se movilizaron por las calles del pueblo encabezados por Benedetti él caminaba al frente con un crucifijo en
alto recitando versículos de los salmos en voz firme dos monjes a su lado sostenían incensarios liberando un humo de color púrpura que impregnaba el aire Benedetti aseguró que el aroma haría salir a cualquier bruja que estuviera escondida recorrimos las casas una por una los habitantes cerraban las puertas con fuerza al vernos pasar como si temieran lo que estaba a punto de ocurrir nadie protestó nadie intentó detenernos no tardamos en encontrar a la primera desde una de las casas una mujer salió tambaleándose nos miró con una sonrisa torcida su cuerpo convulsionó un instante y ante nuestros
ojos empezó a transformarse su piel se oscureció como la ceniza sus extremidades se alargaron de manera antinatural y una risa escalofriante salió de suca uno de los sacerdotes no esperó órdenes apuntó su escopeta y disparó La bala de plata la golpeó en lo que antes era una pierna pero que ahora parecía la pata de un insecto la bruja se tambaleó soltando un chillido el sacerdote disparó una segunda vez y luego una tercera hasta que cayó al suelo retorciéndose creímos que era el final nos equivocamos antes de que alguien pudiera reaccionar la bruja levantó la cabeza
y con una sonrisa grotesca susurró algo No estoy sola las puertas de las casas Se abrieron de golpe docenas de mujeres salieron al exterior con los ojos vacíos y expresiones inhumanas se transformaron ante nosotros sus cuerpos cambiaron de formas imposibles los rostros que antes parecían humanos ahora eran monstruosos algunas desarrollaron extremidades adicionales otas mostraban bocas llenas de dientes afilados la verdadera cacería había comenzado los sacerdotes abrieron fuego las brujas se lanzaron sobre nosotros con una fuerza imposible rasgaban la carne con sus garras arrancaban extremidades mordían cuellos la plaza del pueblo se convirtió en un campo
de batalla yo no tenía armas de fuego solo mi Biblia mis rezos y la Estaca de de madera que llevaba escondida en motana recit las oraciones marcadas en rojo con la voz temblorosa esperando que sirvieran de algo vi como un monje a mi lado caía al suelo su cuello perforado por los dedos alargados de una bruja que se reía mientras lo desgarraba los habitantes del pueblo se unieron a la cacería hombres armados con machetes y rifles comenzaron a atacar a sus propias esposas madres e hijas convertidas en aberraciones las calles de colobraro eran un infierno
entonces la vi una bruja con una agilidad inhumana saltaba entre los techos de las casas moviéndose con una velocidad imposible su mirada se fijó en mí corrí me adentr en un bosque cercano y me ocult detrás de un árbol tratando de Recuperar el aliento Desde la distancia podía ver el fuego y escuchar los gritos la batalla en el pueblo continuaba pero un ruido detrás de mí me hizo girarme de inmediato había una mujer tendida en el suelo cubierta apenas con una tela me acerqué con cautela su rostro estaba cubierto de suciedad y parecía herida cuando
levanté su cabeza sus ojos verdes me miraron con desesperación por favor sácame de aquí susurró las brujas quisieron sacrificarme era Isabela le asegurémonos perdóneme padre no quería mostrarle mi piel yo desvi la mirada y le dije que debíamos seguir adelante Pero entonces ella se detuvo padre Si yo fuera la Virgen María me amarías me congelé qué ella se giró hacia mí Te pregunté si me amarías así como amas a la [ __ ] virgen la tela cayó de su cuerpo Mírame sé que me deseas Ven aquí querido algo dentro de mí se rompió mis piernas
se movieron por sí solas un paso luego otro mis manos temblaban pero no podía detenerme mi voluntad ya no era mía cuando estuve frente a ella me tomó del rostro y me besó el sabor de su boca era amargo frío antinatural entonces su mano se transformó se alargó sus uñas crecieron en garras afiladas caíste sonrió hice lo que muchas no lograron corromper a un hombre de Dios Isabela nunca había sido una víctima era la bruja más poderosa de todas me quedé paralizado no podía moverme la vi levantar la mano sus garras listas para atravesar mi
pecho supe que iba a morir Pero entonces ocurrió algo Pero antes de que su mano cayera sobre mí un frasco de cristal voló desde la oscuridad y estalló contra su rostro el líquido en su interior chisporroteo como aceite hirviendo al contacto con su piel Isabela lanzó un grito de Furia y retrocedió cubriéndose la cara con ambas manos mientras su piel se retorcía desde los matorrales la madre superiora emergió su túnica estaba desgarrada tenía cortes en los brazos y el rostro ensangrentado pero su postura seguía firme [ __ ] vieja Cómo te escapaste escupió Isabela con
el rostro aún humeante por el agua bendita la madre superiora no se inmutó con el poder de Dios siempre se puede escapar y con el poder de Dios también se puede erradicar cualquier problema Isabela rugió de rabia su cuerpo comenzó a convulsionarse y a alargarse su piel perdió su forma humana y se tornó negra como la noche su cuello se estiró su columna se dobló de manera antinatural y sus brazos se convirtieron en extremidades largas y huesudas sus ojos se tiñeron de negro por completo y su boca se abrió de manera grotesca revelando filas de
dientes afilados ahora medía más de 2 Met y medio ya no quedaba nada de la monja que una vez conocí pero la madre superiora no retrocedió se arrodilló en el suelo juntó sus manos y cerró los ojos al instante su cuerpo comenzó a iluminarse sus heridas dejaron de sangrar su piel comenzó a brillar con un resplandor dorado y cuando abrió los ojos estos resplandecían con una luz blanca inhumana yo aún tendido en el suelo sentí una paz inmensa al mirarla era como si una presencia divina hubiese descendido sobre ella madre bruja su voz resonó con
una autoridad que nunca antes había escuchado engañaste a este pueblo tentaste a las mujeres para que se convirtieran en siervas del infierno ahora pagarás será la última vez que ofendas a la Virgen María Isabel ar rugió como una bestia y se lanzó hacia la madre superiora pero cuando intentó tocarla su piel comenzó a quemarse sin necesidad de agua bendita calla gritó la bruja Cállate [ __ ] la madre superiora dio un paso al frente y elevó la voz Mírame a la cara Isabela intentó apartar la mirada pero algo la obligó a levantar la cabeza Fue
entonces cuando vio el rostro de la madre superiora y gritó de horror porque ya no era su rostro era otro un rostro angelical Santo era el rostro de la Virgen María Isabela se estremeció su cuerpo se dobló y se retorció como si algo la estuviera destrozando desde adentro su piel comenzó a derretirse desprendiéndose en grumos oscuros y deformes mientras intentaba apartarse pero no podía moverse el resplandor de la madre superiora se hizo más fuerte Yo no podía creer lo que estaba viendo era un milagro caí de rodillas presion mi cruz contra mi pecho y comencé
a orar Gracias Dios gracias Virgen María pero la madre superiora no había terminado me miró con sus ojos iluminados y me habló con una voz firme hombre de Dios toma la Estaca me quedé helado Tómala y ponle fina esta maldición mis manos temblaban pero obedecí me puse de pie sosteniendo la Estaca con ambas manos y me acerqué a la bruja retorciéndose en el suelo justo antes de que la atravesara Isabela volvió a adoptar su forma humana su piel recuperó su tono natural sus ojos volvieron a ser verdes su expresión era la de una mujer frágil
y asustada no lo hagas susurró no soy una bruja me obligaron por favor no quiero morir mi respiración se volvió pesada mis manos temblaban aún más an sentí que no podía hacerlo Pero entonces una voz detrás de mí interrumpió mi duda hijo No caigas en la trampa del [ __ ] otra vez giré la cabeza Benedetti estaba de pie herido de gravedad le faltaba un ojo y un brazo pero aún sostenía su pistola con la mano restante apuntó directamente al pecho de Isabela el mal se disfraza de muchas formas jaló el gatillo La bala de
plata atravesó el corazón de la bruja Isabela abrió la boca en un grito pero no salió ningún sonido su cuerpo se convulsionó y comenzó a derretirse en el suelo dejando solo una masa oscura y deforme benedeti cayó de rodillas su cuerpo no resistió más yo miré los restos de la bruja en el suelo se había acabado regresamos al pueblo las brujas habían sido erradicadas la madre bruja murió todas sus seguidoras también cayeron sus cuerpos se desmoronaron como si hubieran sido creadas de la misma oscuridad los pocos hombres sobrevivientes del pueblo no celebraron no había nada
que celebrar todas las mujeres de colobraro habían muerto sin esposas sin madres sin hijas los hombres decidieron abandonar el pueblo nadie volvió jamás la cacería había terminado los sobrevivientes de la misión regresamos al Vaticano éramos pocos cuando el papa recibió el informe de lo ocurrido no mostró compasión no le importó que hubiéramos erradicado el mal le importó que yo había caído en la trampa del [ __ ] me expulsaron de la iglesia me quitaron mis sotana me despojaron de mi título me borraron de los registros del Vaticano desde entonces he guardado este secreto durante décadas
pero ya no tengo miedo de hablar porque sé que allá afuera en algún otro Rincón del mundo la cacería de bruja sigue en marcha y el mal nunca desaparece por completo