Hay una historia interesante en la Biblia que el Señor en la semana me lo me lo daba de una manera distinta y precisamente tiene que ver con lo que nosotros hemos vivido, ¿verdad? Y dice así la Biblia, dice Génesis, la historia de esta semana y la siguiente está basada en Génesis 32 versos 3 y verso 8. Dice así la palabra de Dios.
Dice, "Y envió Jacob mensajeros delante de sí. a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom. El capítulo 36, verso 8, dice lo siguiente.
Y Esaú habitó en el monte de Seir. Esaú es Edom. En esos dos versículos eh de la Biblia encontramos nosotros la historia de Esaú, aunque no hablaremos de de él en esta mañana, pero sí nos encontramos que Esaú vivió en un lugar, ¿verdad?
Y dice la Biblia que ese lugar se llamaba Seir. Ahora, el significado bíblico de Seir es áspero, herizado, con el solo nombre de lugar en el que él habita se describe alguien de mal carácter, alguien duro, alguien difícil de tratar. Entonces uno se da cuenta inmediatamente que el entorno que rodeó la vida de Esaú, las experiencias que vivió, las situaciones que enfrentó, que pues ahora sí que cuando eres niño, ¿qué puedes tú evitar?
Solo recibes lo que tienes en tu entorno, ¿verdad? Pero nos damos cuenta acá que somos el resultado de nuestro entorno, de las cosas malas que pasamos, muchas de las cuales al no ser digeridas o contrarrestadas con cosas buenas marcan de manera trágica o pueden marcar de manera trágica nuestra vida. Por eso en esta mañana el tema se llama Huellas de Dios.
¿Cómo se llama el tema? Porque vamos a entender a la luz de la Biblia y siendo muy sinceros, amados hermanos, Dios nunca oculta las experiencias dolorosas de quienes le sirvieron, de quienes le conocieron. Dios nunca va a esconder absolutamente nada de lo que vivieron, porque la Biblia tiene el propósito de enseñarnos, de transmitirnos un mensaje así como viene, pero sobre todo de que nosotros podamos aprender qué no debemos repetir o qué podemos mejorar para no vivir la experiencia, pues, que en este caso Esaú vivió, ¿verdad?
Pero veamos en esta mañana como Esaú por lo que vivió, por lo que le marcó, él tomó la decisión de vivir en un lugar llamado Seir. En geografía bíblica dice que ese lugar era un lugar montañoso. Y Esaú, si recuerdan un poquito su historia, fue un hombre muy difícil de de tratar, difícil de tratar por sus papás, por la gente.
Era muy duro. Pero Esaú no nació así. ¿Qué lo moldeó?
Su entorno. ¿Qué lo moldeó? y también las experiencias de su vida, ¿verdad?
Ahora vamos a ver que lo que les decía, la Biblia no oculta los problemas de quienes vivieron, de quienes de sus personajes, ¿verdad? Dice, "Muchos de ellos experimentaron situaciones muy duras que pudieran haber amargado sus vidas, pero a la par de situaciones dolorosas hubo detalles que vivieron que evitaron que sus vidas se destruyeran. " Y en esta mañana yo quiero ver a dos personajes que contrarios a Esaú, ¿verdad?
Sí vivieron experiencias y amargas, pero hubo detalles. Hubo qué que les ayudaron a evitar un destino trágico como el de Esaú. Y vamos a ver el primero en esta mañana.
Y obviamente es un personaje que todos conocemos, se llama José el soñador. Por lo menos vamos a ver algunas experiencias dolorosas que él tuvo, ¿verdad? unas experiencias dolorosas que él tuvo.
Número uno, nació en una multifamilia. Sí, usted conoce la historia del transasfondo de Jacob, no porque él quisiera, era parte de la cultura. Pero la Biblia dice que este joven José nace en una multifamilia, lo cual año después le iba a carrear muchos problemas, porque imagínate ser hijo de un solo padre y vivir con con hermanos de diferentes madres era un problema, era una situación muy complicada, una situación muy difícil.
Bueno, a eso eso es lo primero que marca la vida de, en este caso, de José, nacer en una familia múltiple, una familia de muchos miembros. donde hay muchas mamás y un solo papá y muchos hermanos de diferentes padres. Y ojo, quiero decirles en esta mañana, con todo el respeto del mundo, son las cosas que el cristiano debe romper, debe qué, la mayoría de los que estamos acá es posiblemente porque nuestra familia no conoció de Cristo.
Venimos de hogares parecidos. Hay gente que quizás no conoció a su a su padre y vivió con su padrasto o o viceversa. Pero te quiero decir en esta mañana, no estamos condenados ni debemos estar condenados a repetir la misma historia.
O sea, no son modelos a seguir, pues no son modelos a repetir. Nosotros tenemos que entender que si estamos en Cristo Jesús, lo primero que tenemos que romper es ese ciclo de maldición, porque es una maldición. ¿Están conmigo?
Amén. Entonces, amados hermanos, si usted vino a Cristo Jesús, ya estando grande, su papel como padre, como madre, es transmitirle a sus hijos que el reto que tienen es que cuando formen una familia, esa familia debe ser una familia permanente. Una familia, ¿qué?
De hecho, lo vamos a ver un poquito después, ¿verdad? Pero si ustedes recuerdan la historia de José, José solamente tuvo una esposa. ¿Cuántas esposas?
No vemos a José que se casó varias veces, lo podía hacer, claro, era la cultura, pero él decidió romper ese modelo que le había afectado de pequeño. Él decidió romper esa historia difícil de su vida. Y nunca más vemos a José con dos mujeres.
Él lo vemos con una esposa durante toda su vida. Yo te pregunto, ¿no es el modelo bíblico? Eso no es el modelo bíblico.
Entonces, papás, nuestro papel ahora es transmitir a nuestra generación es que ese es el modelo sano. Ese es el único modelo sano que puede ayudar, ¿verdad? Que puede permitir que nuestra sociedad pueda tener gente sana en sus corazones, en sus vidas.
Porque recuerda lo que estamos diciendo en esta mañana, todo el entorno que se vive marca y muchas veces marca de manera trágica. José lo primero que vive es que es nace en una familia múltiple. En segundo lugar, la segunda experiencia difícil de José es que queda huérfano de madre, muy pequeño.
Posiblemente tendría él unos seis o 7 años. Dice la Biblia que cuando su madre Raquel da luz al segundo hijo de de Jacob, en este caso, este dice que muere la mamá. En el parto.
Muere la mamá y José tendría quizás seis o 7 años. Imagínate a los 6 7 años, claro, no te afecta demasiado quizás en el momento porque pues hay mucha gente, está el papá y todo, pero por supuesto que hubo momentos en la vida en que él necesitó a su madre y no estaba. Ah, lo segundo que marca la vida de José de una manera trágica negativamente en este caso, es la muerte de su mamá estando él pequeño.
Ah, en tercer lugar, ya estando grande, también lo marca el rechazo, el odio y malos trato de sus hermanos. Si usted lee Génesis capítulo 37 verso 4, te vas a encontrar con que dice la Biblia que sus hermanos no lo trataban bien. Dice la Biblia, dice la Biblia literalmente dice que le hablaban, dice, no con no de forma agradable, ¿sí?
No lo trataban bien. Pues esa es una experiencia negativa, ser rechazado por sus propios hermanos, no solo rechazado, odiado y maltratado. Quiero decirte, José no era ya un adulto.
Tendría quizás 15, 16, más o menos entre 14 a 16 años, 17 años y ya era maltratado por sus hermanos. En cuarto lugar, otra de las cosas que José vivió, Génesis 37 versos 20 dice que sus hermanos planearon matarlo. O sea, sus hermanos no estaban jugando con él, ¿eh?
O sea, dice la Biblia que planearon matarlo. Imagínate, 11 hermanos de padre deciden o en este caso 10 hermanos de padre deciden matar a su hermano. O sea, quiere decir que la manera en como lo trataban antes no era juego, era real.
Porque lo planearon matar. Dice la Biblia, tú lo puedes leer, Génesis 37 verso 20 dice que lo planearon matar y solamente uno de ellos que le entró al juicio que dijo, "No, ¿cómo vamos a matarlo? Mejor lo vendamos.
Ah, y dice la Biblia que lo vendieron como esclavo a Egipto. Capítulo 37, verso 28 nos relata a nosotros que fue vendido como esclavo a Egipto. ¿Sabes cuántos años tenía José?
17 años. Te hablé de los las cosas trágicas que vivió los primeros 17 años de su vida. Así que jóvenes, porque lu hay jóvenes que dicen, "No, si supieras cómo ha sido mi vida, yo por eso me estoy echando a perder.
" No justifica que alguien se eche a perder por lo que ha vivido. Sí. No justifica que alguien sea como es por la experiencias dolorosas que ha tenido.
Aquí vemos a un joven 17 años. Sí. Todo lo que ha vivido, todo lo que ha experimentado, todo el dolor que ha atravesado y dice la Biblia que el más duro fue cuando lo venden como esclavo.
Porque pues obviamente él sabía que nunca más volvería a ver a su padre. Ahora imagínate, imagínate que ese fue el siguiente trauma, el dolor de no ver a su padre ahora también durante más de 20 años. ¿Te imaginas?
O sea, otra de las experiencias dolorosas para él fue ser esclavo en Egipto y estar 20 años lejos de su padre, de del único que lo amaba. Ah, ya no lo tiene. Y él sabe que difícilmente lo volverá a ver porque él no conoce la historia que tú y yo leemos hoy.
Él no la conoce todavía. Entonces, amados hermanos, veamos nosotros entonces todo lo que rodeó el entorno de José. Y una pregunta, amados hermanos, que tenemos que hacernos aquí en esta mañana es, ¿qué guardó su corazón de no contaminarse de odio y de rencor?
O sea, ¿qué cosas pasaron en él [carraspeo] de manera tal que su corazón no se llenara de odio y de rencor? Porque todo lo que vivió era para eso. Era como para que él dijera, "Si ni mi familia me quiere, pues para qué vivo.
Me voy a echar a perder. Voy a aprovechar el tiempo que tengo. Me voy a echar ahora más aún si Dios, mi padre me habló de Dios y mira dónde estoy.
Esclavo. Él pudo haber dicho, me voy a echar a perder. Todo ha sido en vano.
Pero la pregunta, amados hermanos, es, ¿qué guardó su corazón durante ese tiempo para que no se contaminara de odio y de rencor? Y hay un versículo que me llamó la atención y yo quiero que y precisamente es parte de lo que vamos a enseñar en esta mañana, ¿verdad? Génesis 37 verso 3 y dice así, mire, dice, "Y amaba Israel es Jacob, y amaba a Israel o Jacob a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez y le hizo una túnica de diversos colores.
" Lo voy a leer el texto otra vez. Dice, "Y amaba a Jacob a José o Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez y le hizo una túnica de diversos colores. " ¿Qué guardó el corazón de José durante todos los años que estuvo lejos de su casa?
Fueron 20 años. Lejos de padre, de madre. ¿Qué qué fue lo que guardó el corazón de José?
Y sabes qué fue lo que le guardó, aunque ustedes lo están entendiendo ya, el amor de su padre. Pero ese amor de su padre no era un amor que se lo que se lo que lo se lo daba ahora que ya no estaba. Porque mucha gente extraña cuando ya no está el ser al que se ama.
Por ejemplo, hay mucha gente que dice, "¿Cómo no estuviera vivo mi padre y mi madre? " Va. Ah, cómo los extraño.
Pero cuando vivían ni los iban a ver. Hola, ¿están acá o no están acá? Sí.
¿Cómo los extraño? Pero cuando estaban con bien, cuando caminaban, cuando vivían, cuando necesitaban, se desaparecían, no estaban. Ah, pero cuando ya no están, ah, quisiera que cómo quisiera que viviera, ¿verdad?
Leía una ocasión una una parte, creo que era una historia que dice que que los seres humanos somos muy muy raros. Dice que cuando el ser que vive está cerca, postergamos, postergamos, postergamos el el encontrarnos con la persona. Pero cuando dice, "Falleció fulano de tal, no importa lo que estés haciendo, lo dejas y vas a verlo.
" Pero ya murió. ¿Qué no era mejor verlo cuando estaba vivo. ¿Cuántos están conmigo?
Cuando la Biblia dice que amaba a Israel, a José, nos está diciendo que desde que él era pequeño, desde que José era pequeño, su padre lo trataba de una manera especial, no que no tratara igual a los demás, no que no tratara de la misma forma a los demás. Los trataba de la misma forma, pero José era más receptivo ese cariño. José era más receptivo a ese amor de su padre.
Y dice la Biblia que era tanto el amor que le tenía Jacob a su hijo José, que dice que le hizo una túnica de colores. Le hizo una túnica de colores, dice la escritura, ¿verdad? Le hizo esa túnica.
Ahora, yo yo me imagino, me imagino, ¿verdad? No sé si lo hizo él literalmente o lo mandó a hacer, solamente dio el diseño, no lo dice la Biblia, ¿verdad? Pero cualquiera que sea haya sido la situación, me imagino el cariño y el amor que le transmitió esa túnica a José cuando la recibe de su padre.
el especial aprecio que le transmitió de su padre cuando se lo cuando se lo dan, cuando se lo transmiten, cuando se lo regala. De tal manera, amados hermanos, que estoy seguro que ese detalle marcó el corazón de José, dándole el soporte necesario para para vivir todas las experiencias dolorosas que enfrentó, dándole la fuerza necesaria como para poder no solamente enfrentar, sino enfrentar y vencer las dificultades que que él tuvo que enfrentar de muy pequeño. Por eso yo te diría en esta mañana, ¿qué túnicas haces a tus hijos o a quienes tú amas?
¿No? O sea, ¿qué detalles tienes de manera constante con el ser que tú amas? De tal manera que ese amor que le prodigas, ese amor que le brindas, que le das, va a ser la fortaleza que necesite cuando estén pasando un tiempo difícil en su vida, porque se va a recordar y va a decir, "Hay alguien que me ama.
Mi mamá o mi papá está pensando en mí. Hay alguien que está orando por mí. No le tengo cerca, pero me acuerdo del detalle de la túnica.
¿Tú crees que olvidó José la túnica? ¿O tú crees que olvidó José el detalle de la túnica? Porque fue distinguido de esa manera.
O sea, su papá no se lo dio a nadie más, se lo dio a él. Ni siquiera se lo dio a su hermano Benjamín, se lo dio a José. Claro, yo también entiendo que proféticamente Jacob estaba haciendo algo, porque José representa a Jesús.
Él estaba haciendo algo que iba a trascender, trascender la historia, pero lo importante es el detalle que puso en el corazón de José, que fue suficiente como para poder darle la fortaleza necesaria para transitar todo el desierto que tuvo que enfrentar, aún estando en Egipto. Porque dice la Biblia que estando en Egipto, José pasó un montón de cosas difíciles. Pero, ¿qué lo sostuvo?
El detalle de su padre, el detalle de la expresión del amor de su padre. La esa eso es eso es lo que lo pudo mantener firme, ¿verdad? El amor de Jacob hacia José era evidente por su trato especial, además de detalles como el caso de la túnica para él, ¿verdad?
Y vemos que el resultado de ese amor de padre le marcó de buena forma, puesto que fue alguien que amó a Dios. y cumplió el pan el plan divino. ¿Cómo te das cuenta que el corazón de José fue sano?
¿Cómo te das cuenta que José cumplió el plan de Dios? Porque el papá hizo un buen trabajo. Y ojo, no estoy cregándole la mano nada más a los papás, estoy hablando de papá y mamá en esta mañana.
Y no solamente es enfocado a la familia, sino a veces también a la familia espiritual. ¿Cómo nos tratamos, amado? ¿Cómo tratas tú al que está pasando tiempos difíciles?
¿Cómo tratas tú al hermano? hermana que quizás no has visto y de repente le dices este le dices de repente, "Qué bueno que llegaste, me da gusto verte. " Y le das un abrazo fuerte o le regalas una flor o le mandas un detalle a través del celular.
Tú no sabes la fortaleza que le da ese detalle a su alma. ¿Sí me están siguiendo? Tú no sabes esa fuerza que le da, esa esa ese ánimo que le da, esa palabra que le mandas, a diferencia que quizás le mandes y le digas, "Ni te has aparecido en la iglesia, nunca vas.
" O cosas fuertes, cosas desagradables que en vez de alentar el alma y el corazón lo contrista. ¿Cuántos están conmigo, hermanos? 20 años después vamos a encontrarnos.
Mire, mire lo que pasa 20 años después, porque usted sabe que 20 años después ellos se reencuentran, ¿verdad? Yo estaba analizando la Biblia y yo decía, porque esto aún nos da nos da tema para otro mensaje, por ejemplo, ¿cómo es posible que Dios nunca le dijo a Jacob, "Tu hijo está bien? " durante 20 años.
Yo estoy seguro que durante 20 años Jacob sufrió por su hijo y seguramente oró por José porque el dato que le dieron es que su hijo había muerto y él se quedó con eso en la mente. A mi hijo lo mató una bestia, lo devoró una bestia. Pero yo estoy seguro que Jacob Jacob lloraba por su hijo, oraba por su hijo.
Y la pregunta que uno se hace es, ¿por qué Dios nunca le dijo nada 20 años? ¿Por qué Dios nunca le mandó un profeta? ¿Por qué Dios?
O sea, no hubo un mensaje de Dios a un padre. Jacob tendría por lo menos 110 años cuando se va a José. Era un anciano.
Pero Dios nunca le dijo, "¿Sabes qué? Tranquilo, José está vivo, está en otro lado. Durante 20 años Jacob tuvo que vivir en silencio.
" Y aquí aprendí algo, amados hermanos. Hay cosas en las que Dios guarda absoluto silencio y no importa lo que tú le ores y no importa las veces que le pidas una respuesta, él guarda silencio, él se calla, él dice, "Tú sigue caminando, yo no tengo nada que decirte. " Yo digo esto, amados hermanos, porque a veces la iglesia cree que Dios tiene que hablar y tiene que hablar y él tiene que decir, "Amado hermano, Dios es Dios.
Nosotros no lo manejamos a él. Él decide cuándo enviar una palabra. Él decide cuándo hablar.
decide en qué momento decir algo. En este caso, 20 años, Dios guardó absoluto silencio. Y esto me recuerda la ocasión también en que a veces nosotros, ¿verdad?
Este, perdón, el texto bíblico dice también que hay cosas en las que Dios dice, hay secretos que Dios nunca va a revelar. Él guarda silencio. ¿Qué nos toca hacer a nosotros?
Ahora yo te pregunto, en ese silencio de 20 años de Jacob, de Dios hacia Jacob, Jacob se perdió. Jacob dudó. Jacob dijo, pues yo no voy a creer en Dios.
Se murió mi hijo. Nunca [carraspeo] vemos a Jacob haciendo eso. Jacob siguió caminando firme, hermano.
Jacob siguió caminando firme. Pero 20 años después sucede es sucede esto. Mire, Génesis capítulo 45 verso 5 nos revela a nosotros que el corazón de José estaba completamente sano.
José no se llenó de amargura, no se llenó de enojo, de rencor, de frustración, de tristeza. José no conoció la depresión. No conoció la ansiedad.
José no su corazón no se llenó de cosas negativas. Dice la Biblia en Génesis 45 verso 5, 20 años después, después de haber vivido todo lo que vivió, vea cómo él lo comprende. Mire lo que dice Génesis 45 verso 5.
Solamente leo unos versículos ahí. Dice así, mire, porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. ¿Tú crees que alguien que tiene el corazón lastimado va a hablar así?
¿Tú crees que alguien que tiene el corazón herido va a decir, "No, Dios ha permitido todo esto porque él tiene un propósito. " Y luego dice más adelante, capítulo 45, verso 7, dice lo siguiente. Mire, dice, "Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros posteridad sobre la tierra y para darles vida por medio de gran liberación.
" Yo te pregunto, ¿dónde ves un corazón enfermo acá? En estas palabras, cuando una persona no ha logrado digerir o no ha logrado superar el entorno que vivió, el el entorno que le rodeó, el entorno que experimentó negativo negativo, por supuesto, tú te vas a dar cuenta que su forma de hablar no es así. Y acuérdate de de acuérdate del que te dije primero, Esaú.
Dice que Esaú era era de carácter duro, era áspero, era difícil de tratar por todo lo que vivió. Esaú es uno que no logró superar lo el entorno que tuvo que vivir, no lo superó. Pero aquí encontramos a un hombre llamado José, ¿verdad?
Que cuando él está hablando, él dice, "Mi corazón está sano. Yo vine a este lugar porque Dios me envió delante de ustedes. " Dice, "Yo vine a este lugar", dice, "porque fui llamado para preservar vida.
" Su corazón está completamente sano. En otras palabras, José está diciendo, "Yo cumplí el propósito que Dios planeó para mi vida. Todo lo que enfrenté, todo lo que viví, todo lo que me rodeó ajeno a mí, yo no lo busqué.
Todo lo que tuve que experimentar y enfrentar, dice José, no me detuvo. Alcancé a llegar a cumplir el plan que Dios diseñó para mi vida, para mí. Y amados hermanos, yo te quiero decir en esta mañana, para todos nosotros, Dios tiene propósitos.
Dios tiene qué, aunque tú lo dudas, Dios tiene propósitos para ti. Y no te estoy diciendo que vas a ser pastor, que vas a ser profeta, que no, o sea, no estoy diciendo eso. Dios tiene un propósito para ti donde quiera que estés.
Si eres un comerciante, si eres un médico, si eres lo que seas o lo que llegues a hacer el día de mañana, la profesión que Dios te de mañana, Dios tiene un plan para tu vida. Pero él no quiere que tú vivas una vida llena de amargura, llena de tristeza, lleno de rencor, de resentimiento hacia el pasado, hacia la gente, hacia quienes te rodean, hacia no sabes quién, hacia no sabes quién, de tal manera que tu corazón y tu vida se sequen porque los problemas que no se digieren y no se resuelven hacen eso y en el peor de los casos se traducen en enfermedades. Por eso en esta mañana quise hacerte entender que una túnica, una qué marcó la diferencia en la vida de José.
Y esa túnica representa detalles, representa protección, representa el amor de su padre, representa muchas cosas que José recibió. Y por eso quisiera que en esta mañana tú y yo pudiéramos entender también cómo tratamos a quienes nos rodean. Porque la manera en que tú y yo tratamos a quienes nos rodean son las huellas que Dios va imprimiendo en sus vidas, son las marcas que Dios va poniendo en su corazón que le van a dar la fuerza necesaria para cuando llegue el tiempo de enfrentar problemas.
Sí. Alguien dijo por ahí en una ocasión, "No hagas un mundo para tu hijo, haz un hijo para el mundo. " O sea, prepáralo para enfrentar el día de mañana.
Prepáralo para enfrentar los retos y desafíos. Prepáralo para enfrentar las luchas y pruebas. Prepáralo para enfrentar los problemas que van a ser comunes en la vida.
¿Y cómo los preparamos? Haciéndole túnicas. Ah, y repito, esa túnica representa no solamente el amor, la manera en que lo tratas, la forma en cómo le hablas, lo que imprimes en su corazón, todo lo que tú vas haciendo en él o en ellos, eso va a darle fortaleza para el día de mañana.
y les va a preparar para enfrentar lo que venga. Cuando vino la cuando vino el tiempo del examen para José, él estaba preparado y me sorprende porque tenía 17 años. Sí, es sorprendente porque un joven a los 17 años puede ser influenciado por un montón de cosas, especialmente por todo el entorno negativo que le ha rodeado y más aún cuando no ha tenido detalles en su vida de amor, de cariño, de de que le hacen ver que es importante, que es alguien especial.
Pero José, los 16 años estaba preparado porque cuando se va a Egipto, lo primero que enfrenta en la casa de Potifar es tentación y él pasa la prueba. Cuando se va a la cárcel durante muchos años, 3 años más o menos, lo mismo pasa la prueba y jamás su corazón se llenó de amargura. ¿Cuántos están conmigo, hermanos?
Pero, ¿sabes qué? No solamente José, sino 20 años después también de la boca de Jacob salen unas palabras interesantes. Vamos a verlo.
Génesis 46 verso verso 30 dice lo siguiente, Jacob o Israel dice, entonces Israel dijo a José, esto es cuando se reencuentran, repito, 20 años después se vuelven a encontrar. Ah, Jacob tenía 130 años porque él se lo dice a faraón. Y Jacob le dice a faraón, dice, "Mis años han sido pocos y malos.
" Sí, 130 años. O sea, que cuando José se fue, él tenía 110 años. A los 130 años Jacob dice estas palabras.
Mire lo que dice. Entonces Israel dijo a José, "Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro y sé que aún vives. " ¿Sabes lo que quiere decir esto en español?
En nuestro sentido significado más o menos significa, Jacob le está diciendo, "¿Sabes qué, hijo? Ahora puedo irme en paz. Sé que hice un buen trabajo contigo.
Puedo irme en paz porque sé que transmití bien lo que tenía que transmitirte a ti. Lo intenté con los demás, pero tú fuiste un mejor receptor. Ah, le estás diciendo, "Puedo irme en paz porque sé que el legado va a continuar en ti.
Sé que tú eres el que va a continuar esto que Dios nos dio a tu abuelo Abraham y a tu abuelo, a tu pariente Isaac y a mí. " le está diciendo a su hijo, hice un buen trabajo contigo, puedo irme en paz. Sé que lo que Dios puso en nosotros va a continuar.
Y aquí hay un detalle interesante, amados hermanos. Nosotros como padres, yo estaba pensando en la mañana porque estaba meditando en el texto que iba a compartir hoy, a veces los papás no entienden el papel determinante que tenemos en sus manos. ¿Sí sabías que tienes un papel determinante?
Prácticamente el destino de tus hijos está en tus manos. Yo sé que tú dices, "No, hermano, pero está en los planes de Dios. " Claro, por supuesto que está en los planes de Dios.
Y los planes de Dios, dice la Biblia, son para bien. Sus planes son cosas buenas, sus planes son positivos. Sus planes son cosas de bien, de bienestar.
Pero, ¿sabes quién lo detona? Nosotros. Diga conmigo, nosotros.
Nosotros como padres somos los que detonamos. que por eso el el salmista dice que los hijos son como saetas puestas en manos del valiente. Sí, porque van a alcanzar a llegar hasta donde tú hayas puesto el cimiento en sus vidas.
No lo sé si te has dado cuenta, pero tu papel como padre es determinante. Sí. No hay nada al azar.
El azar no construye nada. El decir nada más, yo estoy orando por ellos. O sea, es una parte, pero el papel determinante está puesto en nuestras manos.
Por eso Jacob en esa ocasión le dice, "¿Sabes qué, José? Yo puedo irme en paz. Me doy cuenta que el trabajo que hice lo hice bien.
Me doy cuenta que todo lo que hice contigo desde que eras pequeño ha ha valido la pena. Ha sido especial, ha sido importante, ha marcado tu vida. Mira dónde has llegado.
Porque cuando conoció a su hijo o cuando lo reencontró, dice la Biblia que era el segundo funcionario más importante en Egipto. Solo el faraón era más importante que José. José era el segundo después de faraón.
¿Cuántos me están siguiendo, hermanos? Una túnica marcó la diferencia, pero yo decía, "Pero será la única historia. " y me encontré que no no es la única historia, hay otra historia más también que tiene que ver con túnicas, es el profeta Samuel.
La segunda historia que quiero contarte en esta mañana es la historia del profeta Samuel. ¿Cuáles fueron las experiencias amargas de Samuel? Bueno, número uno, a corta edad fue dejado en el templo.
Primera de Samuel, capítulo 1, verso 22, dice la Biblia que a corta edad fue dejado en el templo. A lo mejor tenía entre 3 a 5 años de edad. A los que son mamás, yo les pregunto, ¿sería fácil para ti como madre dejar a tu hijo en un lugar distinto donde tú no vas a estar y no lo vas a ver sino hasta el siguiente año?
Tu hijo tiene tres a 5 años, ya no, ya no es cierto, ya está destetado. Imagínate un niño de 5 años más o menos y tú lo vas a ir a dejar al templo, al santuario de Dios y sabes que hasta lo vas a ver hasta el siguiente año. Yo le pregunto, ¿qué fácil sería para una mamá o para un papá?
¿Sería fácil? Ahora, si para el padre o la madre no es fácil, imagínate para el niño. Cuando yo leí historia, me acordé de un detalle de mi vida.
Me acuerdo que este tenía yo tal vez unos 6 años a lo mejor cuando mi abuela me fue a traer del rancho. Yo viví durante mucho tiempo en un rancho de pequeño y este me fue a traer porque quería que yo estudara yo estudiara, o sea, me para mandarme a la primaria. Por eso digo que ten unos 5 o 6 años a 6 años a lo mejor.
Y mi abuela le dice, "Mamá, pues es que el niño debe estudiar, ni modo que lo tengas en el rancho. " El asunto es que me llevaron a Matías a la ciudad, ¿verdad? Y ahí crecí.
Pero, ¿sabe cuál era el problema? que yo veía a mi mamá una vez al año, porque mi mamá se iba al rancho y me dejaba con mi abuelita y para mí era un dolor tremendo cuando tenía que irse porque yo sabía que durante 12 meses no la iba a ver y yo lloraba, o sea, por eso yo me acordé un poquito de la historia de Samuel. Yo lloraba, decía, "Pero lloraba amargamente, pues no iba a verla durante 12 meses.
" Sí, me acordé un poquito de la historia de Samuel, ¿verdad? Porque pues eso es lo que pasó con él. Su mamá fue, lo tuvo los primeros tres o 5 años y cuando llegó el tiempo de cumplirle la promesa a Dios, lo llevó al santuario y lo dejó ahí.
Y sabe cada cada qué tiempo lo visitaba. Cada año. ¿Cada qué tiempo?
Cada año. Pero hay un detalle importante. Ahora, antes de entrar ese detalle, también lo segundo que vivió Samuel fue es ver la corrupción de los hijos de Elí.
Porque la Biblia dice que los hijos del sacerdote del santuario se habían corrompido. Eran malos, eran pecadores, hacían cualquier otra cosa menos obedecer a Dios. Y la Biblia dice que Samuel, o sea, Samuel era pequeño y él veía todo lo que ellos hacían, se enteraba.
Dice, uno dice, no decidió contaminarse, pues no se contaminó. Lo tercero que vivió negativo también, esto fue muy duro, está en el capítulo 3 de Primera de Samuel, fue que Dios le reveló a Samuel lo que Dios iba a enviar como juicio a los hijos de Elí. Dios no se lo dijo a Elí, se lo dijo a Samuel.
Samuel tendría quizás 7, 8 años. Imagínate un niño escuchando a Dios, diciéndole, "Dios, esto y esto voy a hacer con los hijos de Lí. " Y dice la Biblia que le impactó tanto al corazón de este niño que dice la Biblia que él se quedó acostado durante esa noche.
O sea, cuando él cuando amaneció, él se quedó acostado porque trataba de evitar que Elí le preguntara, "¿Qué te habló Dios? ¿Qué te dijo? " Lea la historia y se va a dar cuenta que Samuel no se quería levantar.
Fue impactó tanto su corazón lo que Dios le iba, le había revelado respecto a los hijos de Elí que él no se quería levantar. Aquí se quedó como que quería dormirse, quedarse dormido, evitando encontrarse con Elí para que no le preguntara. La Biblia dice que le preguntó, por supuesto, va, pero ¿qué marcó la diferencia también para que este joven cumpliera su propósito?
¿Sabes qué? Una túnica. Igual vamos a ver la Biblia.
Dice la Biblia que su mamá le hacía una túnica cada año. Le hacía una túnica, dice, cada cada que lo veía. Primera de Samuel 2:19 dice así la escritura.
Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año. ¿Cuándo se la traía? Cada año la mamá le hacía una túnica y se la traía cada año, dice, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado.
Ahora, otra vez repito, detalles. Mientras pasaba los meses, se llamaba Ana la mamá de Samuel. Mientras pasaba los meses, Ana seguramente hacía dos cosas, verad, orar por su hijo, su pequeño Samuel y tejer.
Ah, y seguramente mientras ella tejía, ella ella oraba a Dios, ella le rogaba a Dios, ella le pedía al Señor por su hijo. Ella le decía, "Señor, mi hijo está allá. Yo quisiera tenerlo conmigo, pero yo estoy cumpliendo mi promesa contigo.
" Yo me imagino lo que pasaba en el corazón de esa mujer mientras le tejía la túnica. Y seguramente le entraba la tristeza porque cuando veía la la túnica terminada decía, "Este es de mi pequeño. " Lo abrazaba.
Cuando Samuel recibía esa túnica, no solamente recibía la túnica, recibía. ¿Sabes qué recibía Samuel? No solamente era la túnica, eran lágrimas, era oración que era puesta sobre su vida.
Sí. Y yo te pregunto, ¿cómo se va a perder una persona así? ¿Cómo el mundo puede conquistar un corazón que está cubierto con una túnica?
una túnica que tiene dolor, una túnica que tiene llanto, una túnica que tiene tristeza, una túnica que tiene detalles, una túnica que está rodeada del amor de esa madre. Ah. Ah.
¿Cómo se iba a perder? Vuelvo a repetirte detalles. ¿Sabes qué dice la Biblia acerca de Samuel?
Mira lo que dice la escritura. La Biblia afirma de Samuel lo siguiente. Dice, Primera de Samuel 3:19, dice lo siguiente.
Dice, "Jehová estaba con él. " ¿Cómo no iba a estar Dios con un niño bañado de oración desde pequeño? ¿Cómo no iba a estar ojo con un niño que a cuya madre le había costado todo?
Jehová estaba con él. Dice, luego dice, "Respaldaba cada palabra que hablaba de de parte de Dios. " Cuando cuando Samuel abría su boca, la abría porque Dios le había dicho algo.
Y cuando Dios le decía algo, dice la Biblia que del norte a sur la nación entera sabía que Dios había hablado porque se cumplía lo que Dios le había dicho. Tenía un respaldo de parte de Dios. Pero no solamente eso, dice la Biblia, Primera de Samuel 3:20, dice, "El pueblo sabía que él era profeta de Dios.
" Samuel no tenía que andar repartiendo volantes o promociones o diciendo, "No era necesario. " El pueblo lo sabía, el pueblo lo conocía por el respaldo de Dios. Y mi pregunta en esta mañana, amada familia, es, ¿qué marcó la diferencia en ambos?
El primero fue un padre. El segundo es una mujer. El primero me refiero a Jacob por su hijo José.
El segundo es Samuel y la la mamá llamada Ana. El detalle interesante es que los dos reciben una túnica. El detalle interesante que es que esa túnica marcó la diferencia.
Ah, marcó la enorme diferencia, ¿verdad? El amor que manifestaba los detalles de sus padres marcó esa gran diferencia. Y yo quisiera decirte en esta mañana, es inevitable que todos vivamos experiencias dolorosas.
No les podemos evitar a nuestros hijos que vivan sus propias experiencias, algunas difíciles, algunas muy duras, algunas muy dolorosas, no las vamos a poder evitar, pero nosotros sí podemos ser el medio que Dios usa para imprimir en ellos la huella de Dios a través de la manera en como los tratamos, a través de la forma en como les hablamos. a través de lo que imprimimos en el corazón de ellos. Esas cosas van a ser esa túnica que cuando llegue el tiempo de enfrentar días difíciles, les van a dar el soporte necesario para poder vencer y para poder seguir adelante.
¿Cuántos dicen amén? pensando en Jacob, ¿sabes que la Biblia dice que cuando a Jacob le dijeron que su hijo José había muerto, dice la Biblia que le quitaron la túnica? Yo no sé si era la túnica de si era la de colores, verad, pero se la quitaron a José, seguramente la la desgarraron y dice que mataron un cabrito y la bañaron en sangre.
Y cuando fueron a Jacob, le dijeron a Jacob, dice, "Tu hijo José ha muerto. Nada más le encontramos esta túnica. " Dice, "Mira si es de él, pero también ensangretada.
" ¿Y sabes qué dijo Jacob? Jacob dijo, "Si es de mi hijo", dice. Seguramente una mala bestia lo mató.
Ahora yo te pregunto, ¿qué crees que hizo Jacob con aquella túnica? ¿Qué hizo Jacob con aquella túnica? Yo tengo ropa de mi madre que guardé, que yo la veía siempre, no porque no porque sea mi ídolo mi mamá, o sea, no lo guardo como un recuerdo especial en mi corazón.
No digo esa ropa es especial y no la toques. No, no. O sea, la tengo guardada.
Mis hijos tienen detalles guardados de mi mamá todavía. Y yo estoy seguro que Jacob, ¿sabes lo que hizo con la túnica? La lavó.
¿Qué lavó? ¿Y qué crees que hizo? la qué la guardó.
Y estoy seguro que cada vez que Jacob le entraba la tristeza, ¿sabes lo que hacía? Agarraba la túnica de su hijo, la imprimía en su corazón y decía, "Señor, donde quiera que esté mi hijo, Señor, o sea, él agarraba seguramente la tenía todavía. Era él lo había hecho.
El amor especial que le tuvo a su hijo, estoy seguro que hizo que él guardara esa túnica. Y ese es otro mensaje, ¿verdad? Porque pues la bañó, la bañaron en sangre y repito, José es el símbolo de Jesús también.
Pero qué importante es que nosotros, amados hermanos, bañemos a nuestros hijos de amor, de oración. En ocasiones tus oraciones y tu amor va a ser manifestado en lágrimas porque a veces no entienden, a veces no comprenden lo que papá y mamá hacen. Sí, pero sabes una cosa, no te des por vencida.
Sigue cubriéndoles con esa túnica especial, porque un día ese amor de Dios, esa huella que tú imprimes en la vida de ellos, se va a manifestar. Se va a ¿qué? Se va a manifestar.
Este detalle lo he dicho el año pasado que Manuel se fue a León. No, yo ni me di cuenta, pero mi esposa se subió se subió a un río ahí arriba al al al cuarto de Manuel y cuando yo vi tenía una ropa de Manuel ahí, una playera de Manuel que él no lavó, o sea, creo que sí no la había lavado, pero la había usado, no la había lavado. Y cuando lo vi estaba en su cama de ella, en la cama ahí donde ella duerme la ropa de Emanuel, yo agarré y la olí y qué cree que olía a Emanuel y me puse a llorar.
Yo le dije, "Mi esposa, ¿por qué la traíste? " Me dice, "Es que con esa oro", dice. Y yo me acuerdo que la tenía en su cabecera mi esposa y con esa oraba.
Y después me uní con ella y ahí orábamos y llorábamos. Orábamos y orábamos di, "Señor, cúmplase tu voluntad, cumple tu propósito, sí sea sea tu plan, aunque a nosotros nos duele. " Por eso yo dije ese día y lo he comentado, muchas veces hacer la voluntad de Dios te va a doler, ¿sí?
Pero no hacerla duele más. Sí, por [carraspeo] eso es muy importante siempre mejor hacer la voluntad de Dios. Así que, amados hermanos, en esta mañana mi invitación es muy sencilla.
Le estás haciendo túnicas a tus hijos, ¿estás haciendo cosas con tus hijos? Pregunto, ¿estás haciendo detalles con tus hijos? ¿Hay una túnica que te recuerde a ellos?
¿Hay una túnica de para cada uno de tus hijos que está bañada en oración, en lágrimas, en llanto, en sufrimiento, en dolor, pero sobre todo en oración delante de Dios? Yo te digo en esta mañana, ese hijo, esa hija no se va a perder. Es muy difícil que se pierda alguien que tiene detrás de sí oración, oración, oración, cobertura, amor, amor.
Es muy difícil que se pierda, pero no dejes de construir. Las túnicas se hacen, las túnicas se hacen. Sí, se hacen.
Y esta es la invitación de esta mañana de la palabra del Señor. esa túnica, o sea, esa forma en cómo tú construyes algo de Dios en la vida de tus hijos, ese es el detalle de Dios que los va a seguir por siempre. Y te aseguro, donde quiera que estén, donde quiera que vayan, difícilmente se van a corromper, difícilmente se van a apartar.
Es muy difícil que se puedan apartar porque tienen el sello de Dios que Dios imprimió a través de tu vida, a través de tus manos, a través de tu oración, a través de tu consejo, a través de tu clamor, a través de tantas cosas que tú puedes hacer. Por eso, en esta mañana yo te vengo a decir de parte de Dios, sigue haciendo túnicas para tus hijos, sigue haciendo túnicas para cada uno de ellos. Ah, José no se imaginó que Jacob no se imaginó, ¿verdad?
, el detalle impactante que sería esa túnica en su en la vida de su hijo José, pero 20 años después lo comprobó. Lo mismo Ana no sabía el impacto que tendría en el corazón de su hijo Samuel, esa túnica que le hacía cada año, va, pero ella lo confirmó, lo comprobó, porque la Biblia dice que ambos, o sea, tanto José como Samuel, cumplieron el plan que Dios diseñó para sus vidas. Lo cumplieron.
La semana que viene te voy a hablar de Esaú. Ah, Esaú no lo cumplió. ¿Sabes por qué no lo cumplió Esaú?
Porque no hubo túnica para él. Hubo malas experiencias, pero nada más. No hubo una túnica para él.
En este caso, para José y para Samuel, había una túnica. Yo quiero invitarte a que te pongas de pie en esta mañana, papá, mamá, hermanos en la [música] fe. Y quiero invitarte a que decidas en tu corazón [música] seguir haciendo túnicas para tus hijos o para tus hijas.
Pasarán algunos años, yo no sé si cco, si 10, si 15 o 20, pero cuando mires atrás vas a decir lo que dijo José, lo que dijo Jacob. Puedo irme en paz [música] porque sé que hice un buen trabajo para contigo. Podrás decir con certeza lo que Israel dijo a su hijo en esa ocasión, ¿verdad?
Puedo morirme en paz. [música] Sé que va a avanzar el plan de Dios a través de tu vida. [música] Y si no lo has hecho, si no estás haciendo túnicas, pues te invito a que las empieces a hacer.
Quizás tú digas en esta mañana, "Pero pastor, mi hijo tiene 15, [música] 16 años. " ¿Qué cosas negativa puede haber vivido? [canto] Hay gente que piensa que los jóvenes, a lo mejor muy pequeños no tienen experiencias negativas.
A veces nos podemos equivocar porque hay jóvenes que tienen experiencias negativas. Quizás le hacen burla en la escuela, [música] quizás se ríen de ellos en la escuela por la por la vida, el entorno que tienen. Y tú nunca has hecho una túnica para [música] él o para ella.
Tú no estás haciendo algo que pueda contrarrestar, que pueda quitar, que pueda ser un contrapeso fuerte en su corazón, de tal manera que recuerde más la túnica que el entorno negativo que le ha rodeado. [música] Si no lo has hecho, yo te quiero invitar a que lo hagas todos los días. ¿Cuándo?
[música] Yo me imagino Ana todos los días haciendo la túnica [música] y pensando en Samuelito, haciendo la túnica y pensando en Samuel, su hijo y diciendo, [música] "Mi hijo va a servir a Dios. [canto] Mi hijo va a ser un hombre de Dios. [música] Mi hijo va a cumplir el propósito de Dios.
" Y quizás las lágrimas corrían por su cara, por sus ojos, pero ella tejiendo y seguía tejiendo y seguía tejiendo y seguía tejiendo. Yo no sé cuánto tiempo tuvo que hacerlo porque la Biblia no dice en qué momento dejaron de verse, pero la Biblia sí dice [música] que Samuel cumplió el propósito de Dios. Yo quiero que ahí en tu lugar le pidas [música] a Dios que te ayude [canto] a hacer túnicas para tus hijos.