[Música] lo que estás a punto de escuchar No es una historia común ni una simple especulación ni un relato inventado esto que voy a contarte es real lo viví en carne propia lo que me ocurrió en aquel convento de monjas mientras trabajaba para el Vaticano es algo que aún me atormenta hasta el día de hoy El Vaticano está profundamente implicado en esto y han silenciado a todo aquel que ha intentado revelar la verdad pero yo no me quedaré callado Debes saber lo que realmente esconden en ese [Música] convento Mi nombre es alesandro vieri nací en
un pequeño pueblo de Toscana rodeado de campos de igo y viñedos mi madre era una mujer devota el tipo de persona que encontraba la mano de Dios en las cosas más simples mi padre un Campesino con una risa fuerte y manos callosas nunca tuvo tiempo para la iglesia pero respetaba mi vocación Desde niño Me sentí llamado a servir Aunque al principio no entendía lo que eso [Música] significaba mi decisión de entrar al seminario llegó cuando tenía 17 años durante una misa nocturna en nuestra parroquia local mientras el párroco hablaba sobre el sacrificio y la compasión
algo en su mensaje se quedó conmigo esa misma noche le dije a mi madre quiero dedicar mi vida a la fe ella lloró y rezó conmigo orgullosa y preocupada al mismo tiempo a los 18 años ingresé al seminario en Florencia mi formación me enfrenté a la soledad y al sacrificio pero también a la gratificación de encontrar mi propósito aprendí teología historia de la iglesia y lenguas antiguas descubrí que tenía un talento especial para escuchar para interpretar los problemas y dudas de los demás sin juzgar mis superiores pronto notaron esa habilidad y me recomendaron para misiones
más exigentes mi primer destino como sacerdote fue una parroquia humilde en las afueras de Roma allí aprendí a lidiar con la pobreza la desesperanza y las almas rotas pasé años ofreciendo confesión y guía a quienes más lo necesitaban mi vida era sencilla pero plena un día llegó una carta inesperada del Vaticano mi nombre había sido seleccionado para una nueva asignación me presenté ante el cardenal moreli un hombre de presencia imponente conocido por su devoción y disciplina padre alesandro el convento de Santa Inés requiere de su asistencia espiritual me dijo con un tono que no dejaba
espacio para preguntas es un lugar de clausura estricta las hermanas han solicitado un confesor permanente acepté con humildad Aunque algo en Ada me dejó [Música] intranquilo el convento de Santa Inés estaba situado dentro de los muros del Vaticano pero parecía alejado de todo un edificio de piedra con jardines modestos simples pero bien cuidados a primera vista no había nada fuera de lo común la capilla estaba en buen estado Aunque poco concurrida y las monjas se mostraban reservadas pero cordiales la madre superiora una mujer mayor con ojos serenos y un aire de autoridad me recibió en
la entrada bienvenido padre alesandro su llegada es una bendición para nosotras al principio todo parecía normal en el convento de Santa Inés la rutina de las monjas era rígida y predecible Oraciones al amanecer trabajo en los huertos y la confección de ornamentos religiosos durante el día seguidas de una misa vespertina yo pasaba gran parte del tiempo en la capilla revisando sermones o atendiendo confesiones pero tras las inquietantes revelaciones de algunas monjas comencé a notar que la calma era solo superficial una tarde mientras revisaba algunos textos en mi pequeña oficina la madre superiora me pidió que
extendiera las horas de confesión las hermanas están lidiando con muchas dudas últimamente padre alesandro su presencia les da Paz acepté Aunque me extrañó su insistencia la mayoría de las confesiones eran simples incluso triviales pero a partir de esa noche algo cambió las monjas comenzaron a hablar de sueños extraños corredores oscuros figuras sin rostro y una sensación de ser observadas una de ellas Sor Clara se quedó callada por varios minutos antes de susurrar padre a veces siento que hay algo más aquí algo que no pertenece la intensidad de sus palabras me dejó pensando pero intenté racionalizar
el aislamiento puede jugar trucos con la mente les ofrecí palabras de Consuelo y lloré por ellas pero mi propia Paz empezó a desmoronarse esa misma noche mientras rezaba en la capilla vacía un sonido repentino me hizo levantar la cabeza eran pasos suaves pero constantes provenientes de un pasillo cercano tomé una vela y salí a investigar el convento estaba silencioso pasé por las celdas de las hermanas pero todo parecía en orden justo cuando decidí regresar vi algo que me dejó paralizado una sombra moviéndose al final del corredor no había nadie allí o al menos eso pensé
los días siguientes trajeron más incertidumbre las confesiones continuaron cada vez más turbias una hermana mencionó haber encontrado manchas oscuras en las paredes de su celda que desaparecieron al amanecer otra me contó que había visto a alguien caminando por los jardines en la madrugada pero ninguna de las monjas admitió haber estado allí intenté mantenerme ocupado para no alimentar mi propia paranoia una noche mientras organizaba algunos libros en la biblioteca del convento encontré un cuaderno antiguo olvidado en un [Música] rincón sus páginas contenían escritos de otr sacerdote que había servido en Santa Inés muchos años atrás la
letra era apretada difícil de leer pero una frase resaltaba en varias páginas La fe no es suficiente aquí intenté preguntar a la madre superiora sobre el pasado del convento pero ella evitó mis preguntas No se preocupe por cosas sin importancia padre concéntrese en guiar a las hermanas esa noche mi sueño fue inquieto me desperté sobresaltado Al escuchar un grito corría hacia el dormitorio de las monjas pero los pasillos estaban vacíos una puerta estaba entre abierta dentro Todo parecía normal salvo por una pequeña marca en el suelo como si algo pesado hubiera sido arrastrado al día
siguiente una de las monjas Sor Beatriz no apareció para las oraciones matutinas la madre superiora me explicó que había sido trasladada por problemas de salud era necesario la pobre estaba muy débil me dijo con una calma que no sentí genuina sin embargo noté un patrón las hermanas parecían cada vez más frágiles con ojeras profundas y movimientos lentos la atmósfera en el convento comenzó a cambiar los susurros en los pasillos Se volvieron más frecuentes las sombras parecían alargarse más de lo normal y un frío inexplicable cable se instaló en mi celda Fue entonces cuando entendí que
las confesiones no solo revelaban el estado de las hermanas sino también los primeros indicios de que algo oscuro estaba emergiendo en Santa Inés la rutina del convento comenzaba a pesarme las confesiones eran cada vez más inquietantes aunque no podía precisar Por qué las palabras de las monjas Aunque vagas transmitían una carga de angustia Que no lograba comprender del todo Una noche durante una de estas confesiones Sor Clara entró con pasos vacilantes al arrodillarse tras la rejilla su voz sonaba quebrada padre alesandro Siento que estoy fallásemos veo cosas sombras quizás pero no estoy segura si están
dentro de mí o allá afuera sus palabras me estremecieron Pero antes de que pudiera responder su respiración se volvió errática la escuché intentar hablar pero solo emitió un jadeo antes de desplomarse al suelo Abrí la puerta del confesionario apresuradamente y me arrodillo a ella su piel estaba helada su rostro pálido como el mármol al inclinarme para acomodarla noté algo que me dejó paralizado dos marcas pequeñas perfectamente espaciadas justo en el lado derecho de su cuello eran como dos puntos rojizos rodeados de una leve hinchazón al principio pensé que podrían ser heridas pero no podía identificar
su origen lleno de preocupación la levanté y la llevé rápidamente a la enfermería apenas lleg la madre superiora entró al lugar con pasos firmes seguida de dos monjas que la ayudaron a colocar a sorca en una cama Qué sucedió padre alesandro preguntó con voz calma Aunque sus ojos parecían examinarme con intensidad se desmayó durante la confesión respondí aún con el corazón latiendo con fuerza madre noté algo extraño en su cuello Parecen dos marcas como si antes de que pudiera terminar la madre superiora se inclinó sobre sorca ajustándolo para cubrir completamente su cuello no es nada
padre seguramente son picaduras de algún insecto estas viejas paredes suelen esconder pequeños bichos y con el calor Es normal que las hermanas sufran irritaciones Estás segura insistí intentando contener mi inquietud por supuesto lo que realmente importa ahora es fortalecer la fe de todas nosotras la mente a menudo se deja llevar por miedos absurdos cuando el espíritu está débil su explicación parecía razonable Pero había algo en su tono que no me convenció antes de que pudiera insistir colocó una mano en mi hombro y dijo padre alesandro su tarea aquí no es preocuparse por cosas mundanas ore
por nosotras y confíe en Dios no tuve más remedio que obedecer esa noche sin embargo me costó conciliar el sueño las palabras de la madre superiora resonaban en mi mente pero no lograban borrar la imagen de aquellas marcas en el cuello de sorca en los días siguientes las cosas comenzaron a cambiar en el convento las monjas parecían más cansadas más calladas varias llegaron al confesionario hablando de sueños perturbadores o de una sensación constante de ser observadas una de ellas Sor Beatriz me confesó que había sentido un frío inexplicable en su celda como si alguien estuviera
allí con ella pero cuando me levanté no había nadie padre solo un vacío traté de calmarlo pero no podía ignorar la creciente sensación de que algo oscuro estaba gestándose en el convento una tarde mientras revisaba algunos textos en la biblioteca encontré un diario antiguo escondido entre otros libros polvorientos era de un sacerdote que había servido en Santa Inés décadas atrás la mayoría de las páginas eran reflexiones espirituales Pero algunas hablaban de noches difíciles de sus luchas contra lo que describía como sombras internas y externas en una de las últimas páginas una frase escrita con letra
apresurada llamó mi atención La fe es la clave pero no siempre suficiente esa misma noche fui despertado por un ruido fuerte salí de mi celda y al recorrer los pasillos Noté que varias puertas estaban abiertas una luz débil provenía de la celda de sorca al acercarme la encontré sentada en el suelo temblando Sor Clara Qué sucede pregunté inclinándose [Música] parecían perdidos y su piel estaba aún más pálida que antes antes de que pudiera decir algo más llegaron la madre superiora y otras dos monjas padre regrese a su celda Esto no es asunto suyo Cómo no
va a hacerlo madre las hermanas están sufriendo algo está sucediendo aquí y usted lo sabe lo único que sucede aquí es que la fe se está poniendo a prueba dijo con voz firme su deber es guiarlas espiritualmente No dejarse llevar por miedo sin fundamento a regañadientes me retiré pero la duda ya había echado raíces en mi mente algo no estaba bien en Santa Inés Aunque la madre superiora insistía en que todo podía explicarse Cada vez me resultaba más evidente que su silencio no era ignorancia sino [Música] ocultamiento esa noche me desperté de golpe al principio
pensé que había sido un sueño pero un ruido sordo resonó nuevamente en la distancia era un sonido irregular como si algo pesado hubiera caído mi corazón comenzó a latir más rápido y aunque intenté tranquilizarme el silencio que siguió me resultó aún más inquietante Después de varios minutos sin lograr volver a dormir decidí salir al jardín para despejar mi mente el aire nocturno Era frío y las estrellas apenas lograban atravesar la negrura del cielo Caminé lentamente tratando de ordenar mis [Música] pensamientos desde que llegué al convento todo parecía estar envuelto en Una atmósfera de misterio y
las confesiones recientes no hacían más que alimentar mi inquietud mientras caminaba entre los arbustos alcé la mirada y vi una luz tenue en una de las ventanas del segundo piso era la celda de Sor Beatriz lo recordaba bien me detuve observando como su silueta se movía detrás de la cortina al principio pensé que estaba rezando pero algo en sus gestos me pareció extraño parecía estar hablando pero no había nadie con ella mantenía las manos extendidas como si implorar a alguien entonces algo ocurrió que me heló la sangre una sombra oscura se formó detrás de ella
no era la sombra de una persona era algo más grande más denso casi tangible antes de que pudiera reaccionar la sombra la envolvió y la luz de la lámpara en su celda se apagó de golpe corrí hacia el edificio subiendo las escaleras lo más rápido que pude cuando llegué a su celda la puerta estaba entreabierta entré con cautela la lámpara en una mano y un crucifijo en la otra el aire dentro era pesado y un olor metálico llenaba el espacio Entonces lo vi un gran Charco de sangre se extendía por el suelo Sor Beatriz llamé
pero no hubo respuesta la celda estaba vacía salvo por la sangre que parecía haber salido de un solo lugar el centro de la habitación no había rastro de ella ni signos de Lucha Me quedé allí un momento tratando de comprender lo que había ocurrido pero nada tenía [Música] sentido esa noche mi decisión quedó Clara haría Guardia para descubrir qué estaba sucediendo en el convento algo estaba atacando a las hermanas y yo no podía quedarme de brazos cruzados la noche siguiente después de las confesiones me preparé para mi vigilancia me ocult en una esquina oscura del
pasillo donde se encontraban las celdas con la lámpara apagada para no llamar la atención pasaron varias horas sin incidentes pero justo cuando estaba a punto de rendirme escuché algo un ruido suave como si alguien estuviera masticando provenía de una de las celdas Mi corazón se aceleró y con pasos cautelosos me acerqué a la puerta era la celda de Sor Elena una de las hermanas más jóvenes Sor Elena susurré pero no hubo respuesta el sonido continuaba húmedo repulsivo reuní todo el valor que tenía y empujé la puerta lo que vi me dejó paralizado en el suelo
sobre el cuerpo inerte de Sor Elena había una figura encorvada parecía humana pero algo en su apariencia era profundamente antinatural su piel era grisácea y su cuerpo Delgado estaba cubierto de manchas oscuras su cabeza estaba inclinada hacia abajo y Cuando levantó la mirada hacia mí sus ojos eran inyectados en sangre con un brillo voraz que no olvidaré jamás pero lo peor fueron los dientes largos afilados ensangrentados en sus manos sostenía las entrañas de Sor Elena todavía goteando sangre el horror me inmovilizó Por un instante pero luego ion levanté mi crucifijo y comencé a recitar cánticos
de [Música] protección apártate criatura del mal en el nombre de Dios te lo ordeno la figura soltó un grito desgarrador un sonido que parecía venir de lo más profundo de su garganta retrocedió cubriéndose los ojos como si la luz de mi crucifijo la estuviera quemando antes de que pudiera detenerla salió corriendo de desapareciendo en la oscuridad del pasillo me arrodilló junto al cuerpo de Sor Elena pero era demasiado tarde su piel estaba fría y sus ojos aún abiertos reflejaban el terror que había sentido en sus últimos momentos pasé el resto de la noche rezando pero
mi mente no encontraba descanso lo que había visto no era humano pero tampoco era un simple demonio era algo más algo que no comprendía la muerte de Sor Elena no podía ser ignorada ya no era cuestión de fe o de dudas era cuestión de sobrevivir y de descubrir qué estaba acechando en las sombras de Santa Inés la noche después del ataque en los jardines no encontré Paz el rostro de la criatura seguía atormentándote Pero cómo podía hacerlo cuando algo horrendo acechaba a las hermanas decidí Buscar respuestas en la biblioteca del convento abrí el viejo diario
que había encontrado días atrás en la biblioteca lo había leído por encima antes pero ahora me sentía obligado a revisarlo con más atención la primera mitad estaba llena de reflexiones religiosas pero al avanzar los textos se volvían oscuros desesperados Hay algo aquí que no pertenece no lo entiendo pero lo siento se mueve en las sombras las hermanas no lo ven como yo pero he notado las marcas en sus cuerpos y las confesiones son cada vez más turbias luego una frase escrita con un trazo más fuerte casi tallada en el papel la sangre atrae a los
Guardianes de la noche lo que reposa en el jardín es el origen de su hambre mi respiración se aceleró al leer esas palabras no sabía qué significaban exactamente pero lo que describía tenía un parecido inquietante con lo que yo mismo había experimentado pasé las siguientes horas intentando descifrar los textos pero las páginas finales estaban llenas de acertijos una de las últimas frases que pude comprender decía ellas no son cuando la noche cae cerré el diario temblando Necesitaba hablar con alguien sobre esto alguien que pudiera comprender lo que estaba pasando mi mente se dirigió inmediatamente a
sorca ella había sido una de las primeras en expresar temor en mencionar cosas que no podía explicar quizás con lo que había leído podría ayudarla a entender lo que estaba sucediendo Caminé hasta su celda cargando el diario conmigo toqué la puerta suavemente pero no hubo respuesta la empujé con cuidado y lo que vi al otro lado Me dejó paralizado Sor Clara estaba agachada en el suelo pero ya no era la misma hermana que conocía su piel antes pálida pero cálida ahora era grisácea casi translúcida sus ojos que siempre mostraban una mezcla de miedo y Esperanza
eran ahora pozos oscuros e inyectados de sangre pero lo peor eran sus dientes largos y afilados manchados de rojo a sus pies yacía el cuerpo sin vida de la madre superiora su hábito estaba desgarrado y su torso era un desastre de sangre y carne expuesta sorca estaba Sor Clara grité incapaz de moverme ella levantó la mirada lentamente con la boca todavía cubierta de sangre por un instante pareció reconocerme pero esa chispa se desvaneció rápidamente su expresión se torció en una mezcla de culpa y Furia y en un movimiento sorprendentemente rápido recogió el cuerpo de la
madre superiora y salió corriendo por la ventana de la celda que había había sido rota desde adentro me quedé allí temblando incapaz de procesar lo que acababa de presenciar después de unos segundos Mi instinto me llevó a reaccionar tomé la lámpara de aceite de la pared y salí al jardín siguiendo el rastro de sangre que había dejado el rastro serpenteaba entre los arbustos dirigiéndose hacia una esquina oscura del convento que apenas conocía el suelo estaba empapado y las gotas de sangre formaban un camino que parecía llevarme hacia algo que no quería encontrar al llegar a
un pequeño cobertizo el rastro se detuvo la puerta estaba abierta de par en par y un olor nauseabundo salió desde dentro encendí la lámpara Y entré sosteniendo el crucifijo en mi otra mano el interior estaba vacío salvo por restos de lo que parecían ser huesos viejos y manchas de sangre seca en las paredes no había señal de zorca ni del cuerpo de la madre superiora Pero algo me decía que este lugar no era un escondite cualquiera había símbolos grabados en las paredes marcas que no reconocía y una sensación de opresión que hacía que cada respiración
fuera un esfuerzo me quedé allí mirando el lugar preguntándome qué qué estaba sucediendo realmente en Santa Inés sorca Ya no era ella misma pero lo que había visto no podía explicarse con lógica ni con los textos religiosos que conocía mientras revisaba cada Rincón mis ojos captaron algo inusual una tabla del suelo parecía estar ligeramente levantada la aparté con cuidado y encontré un agujero oculto durante quién sabe cuánto tiempo dentro una escalera de piedra de descendía hacia la oscuridad el aire Era frío y Pesado mientras bajaba los escalones sosteniendo mi lámpara con una mano y mi
crucifijo con la otra cada paso resonaba en las paredes estrechas y el eco hacía que el sonido pareciera venir de todas direcciones al llegar al final el espacio se abrió en algo que no podía haber imaginado una iglesia oculta bajo el convento el lugar era inmenso con columnas de piedra negra que se alzaban hacia un techo apenas visible en la penumbra había un altar en el centro iluminado por antorchas que ardían con una llama roja casi antinatural y alrededor del altar un grupo de figuras encapuchadas vestidas de negro estaba reunido recitando cánticos en una lengua
que no reconocía me escondí detrás de una columna tratando de no hacer ruido mientras mi corazón latía con fuerza en el altar yacía el cuerpo de la madre superiora inmóvil y cubierto de símbolos pintados con sangre uno de los encapuchados cuya voz resonaba con autoridad comenzó a hablar en un tono bajo pero claro es una lástima que hayamos tenido que silenciar a la madre dijo colocando una mano sobre el cuerpo sin vida su sospecha sobre Sor Clara estaba comenzando a complicar las cosas otro encapuchado asintió inclinando la cabeza Qué haremos ahora no podemos arriesgarnos a
que esto se descubra pediremos ayuda al Vaticano como siempre hemos hecho Ellos saben lo que está en juego han protegido este pacto durante siglos y lo seguirán haciendo se congeló Al escuchar esas palabras El Vaticano estaba involucrado sabían lo que estaba sucediendo en Santa Inés el líder continuó su voz llenando el espacio las monjas son el sacrificio perfecto su sangre asegura nuestra continuidad mientras el sacerdote no sospeche seguirá orando por sus almas sin saber que está rezando para enriquecer nuestra ofrenda Al escuchar eso sentí que el suelo se desmoronaba bajo mis pies todo lo que
creía sobre mi misión sobre el propósito de este convento era una [Música] mentira las monjas no estaban siendo protegidas sino usadas como alimento para un oscuro pacto que el Vaticano Aparentemente ayudaba a encubrir decidí que debía salir de allí si me descubrían no habría escapatoria retrocedí lentamente asegurándome de no hacer ruido pero justo cuando estaba a punto de alcanzar la escalera mi lámpara chocó con una de las columnas emitiendo un leve tintineo que resonó como un trueno en el silencio las figuras encapuchadas se detuvieron Quién está ahí preguntó el líder girando su cabeza hacia mi
dirección corría hacia la escalera con todas mis fuerzas sosteniendo la lámpara firmemente los cánticos cesaron y escuché pasos apresurados detrás de mí subí los escalones tan rápido como pude sintiendo que las sombras mismas intentaban alcanzarme cuando llegué al cobertizo cerré la puerta de golpe y empujé una mesa para bloquearla me quedé allí jadeando con el sudor recorriendo mi frente escuché golpes desde del otro lado de la puerta pero pronto cesaron salí al jardín todavía temblando y me dirigía mi celda tratando de procesar lo que acababa de presenciar El Vaticano no solo sabía lo que estaba
ocurriendo lo estaba permitiendo posiblemente incluso facilitándoles me arrodillaba frente al crucifijo en mi habitación supliqué por respuestas Pero esta vez el silencio no era un consuelo era un recordatorio de que estaba completamente solo a la mañana siguiente el convento estaba más silencioso de lo habitual las monjas caminaban cabiz bajas como si sintieran el peso de algo que no podían explicar Yo también cargaba con una incertidumbre aplastante debía quedarme y enfrentar lo que estaba sucediendo o huir y buscar una manera de exponerlo mientras desayunábamos la madre superiora fue mencionada en un tono vago pero ninguna hermana
parecía saber exactamente qué había pasado con ella Poco después las puertas del convento Se abrieron y una nueva figura apareció una mujer alta vestida con un hábito impecable y un semblante Severo soy la madre Ángela la madre superior a anterior está está enferma y ha sido trasladada para recibir atención a partir de hoy Yo estaré a cargo no explicó nada más pero su tono autoritario dejó Claro que no debía haber preguntas Mi corazón se aceleró sabía que esto no era una simple coincidencia la sustitución había sido demasiado [Música] oportuna más tarde mientras caminaba por los
pasillos vi a Sor Clara estaba de pie cerca de la capilla con el rostro más sereno de lo que debería después de lo que había pasado pero lo que realmente me perturbó fue su sonrisa una curva sutil casi burlona que parecía confirmar que sabía algo que yo no ese fue el momento en el que tomé mi decisión no podía quedarme más tiempo en ese lugar esa misma tarde empa mis Cos y me despedí de las monjas diciendo que había recibido instrucciones para regresar al Vaticano nadie me detuvo pero sentí las miradas de algunas hermanas mientras
me iba como Si supieran que nunca regresaría volver a casa al calor del hogar de mi madre fue un alivio ella me recibió con los brazos abiertos ajena al horror que había presenciado en Santa Inés Durante los días entes intenté reanudar mi vida normal pero las imágenes del convento las confesiones el cobertizo y las palabras de los encapuchados no dejaban de rondar mi mente una noche mientras cenábamos escuché un golpe en la puerta al abrir no vi a nadie solo un sobre colocado cuidadosamente en el suelo lo llevé al interior y lo abrí con manos
temblorosas dentro había una breve nota escrita con una caligrafía elegante Esperamos que no cuentes lo que viste en ese lugar ya sabes lo que sucede luego mi corazón se detuvo Por un instante cerré el sobre rápidamente como si hacerlo pudiera borrar lo que había leído pero las palabras seguían resonando en mi mente esa noche tomé mi decisión final no podía quedarme en un solo lugar lo que había visto era real y no podía permitir que el miedo me silenciara cargué una pequeña maleta con el Diario del sacerdote anterior mis propias notas y grabaciones y Salí
de casa antes del amanecer desde entonces he viajado de país en país de pueblo en Pueblo contando Mi historia a quien quiera escucharla a veces me miran con incredulidad otras veces Con lástima pero hay quienes me creen y esos momentos son los que me mantienen en pie El Vaticano es una institución inmensa y su alcance es ilimitado sé que me observan que intentan desacreditarme y silenciarme Pero sigo adelante sabiendo que aunque mi vida ya no me pertenece las verdades sobre Santa Inés y el pacto oscuro que ocultan algún día saldrán a la luz mi fe
ha cambiado pero no ha desaparecido ya no rezo por salvación rezo para que las voces de las hermanas sacrificadas encuentren justicia y para que quienes me escuchan entiendan que no estoy loco porque lo que vi en aquel convento no era un delirio era real y si no se detiene [Música] continuará i