Primero de todo, gracias. Gracias por la confianza, gracias por el reconocimiento, gracias por la labor que hacéis. Voy a salirme un poquito del guion.
Me gustaría poner en valor un tema que a mí me movió y me llevó en esta dirección. Puse de ejemplo antes a mis dos profesoras, a la Rosa y a la Conchita, que hicieron algo muy sencillo, hablar, hablar conmigo, reconocerme, validarme y reforzarme positivamente. Con esto quiero decir que no no infravaloremos el poder de las palabras.
Cuidemos a las personas que nos rodean, reforcémonos mutuamente. Es muy sencillo agradecer. No nos agotemos en agradecer.
No nos cansemos en pedir perdón. Ofrezcamos la mano, inspiremos al resto. Y un ejercicio que a mí me va muy bien es preguntar el nombre.
A las personas que tenemos al lado, a los vecinos, a las vecinas, a ese supermercado que vais cada día, que veis diariamente, preguntadle su nombre. Generemos vínculos, generemos esperanza, generemos comunidad. Muchísimas gracias.