El libro del profeta Sofonías. Sofonías vivió durante las décadas finales de Judá, el reino del Sur. Fue cuando el rey Josías había intentado traer un cambio verdadero a la tierra, al quitar los ídolos y restaurar el templo para adorar solo al Dios de Israel.
Pero Israel ya había ido demasiado lejos. La adoración a otros dioses estaba demasiado arraigada en la vida del pueblo, y resultó que el orgullo de Josías, lo llevó a una muerte trágica en el campo de batalla, mientras conducía a Jerusalén hacia una colisión con Babilonia. Y Sofonías ya había visto cómo vendría todo esto.
Durante años, él había estado advirtiendo a los líderes de Israel, y este breve libro es una colección de su poesía que resume su mensaje. Está diseñado para tener tres partes principales. La primera se enfoca en el día en que el juicio del Señor vendrá sobre Judá y Jerusalén.
La segunda parte es acerca del día del juicio del Señor sobre las naciones y Jerusalén una vez más. Y luego, la tercera sección explora la esperanza que permanece para las naciones y para Jerusalén después del juicio de Dios. La primera sección, inicia con una impactante inversión de Génesis 1.
El bueno y ordenado mundo de Dios, descenderá de vuelta al desorden, oscuridad y caos, volviéndose inhabitable una vez más. Y conforme sigues leyendo, te das cuenta de que el desarrollo de Sofonías de todas estas poderosas imágenes poéticas es para describir cómo terminará el mundo de Jerusalén. Todas las instituciones de la ciudad para adorar a los ídolos de los cananeos serán destruidas.
Todos los líderes que cometieron injusticia, todos los centros económicos donde se realizaron préstamos y endeudamientos corruptos, todo desaparecerá con los muros de la ciudad. Sofonías desarrolla, estas imágenes casi apocalípticas, para mostrar la importancia de lo que va a suceder. Todo se refiere a un gran ejército que vendrá para acabar con Jerusalén.
Ahora, es interesante que Sofonías nunca menciona de quién es el ejército que Dios usará para traer este juicio. Sabemos por los otros profetas, Miqueas o Habacuc, que es de Babilonia. Pero Sofonías nunca menciona eso, y es porque quiere resaltar el papel de Dios en orquestar el auge y la caída de la ciudad.
Y justo eso es lo que le da esperanza a Sofonías, no que Jerusalén, como un todo, pudiera escapar de su destino. Pero en el poema final de la primera sección, él llama a cualquier persona en Jerusalén que quiera buscar al Señor. Y él dice que estos formarán el remanente fiel, las personas que podrían ser libradas si se arrepienten.
En la segunda sección, Sofonías amplía su enfoque para incluir a las naciones que rodean a Judá, los filisteos o moabitas, los amonitas e incluso los asirios. Él los acusa a todos de corrupción, violencia y arrogancia, y él predice que todos ellos caerán también delante de Babilonia. Y lo impactante es que al final de esta sección, el pueblo al que se dirige es a los israelitas en Jerusalén.
Es como si los líderes y profetas y sacerdotes de Israel, fueran tan corruptos, violentos y tan separados de su Dios, que él ya ni siquiera lo reconoce como su pueblo. Así que esta sección termina con la decisión final de Dios. Él dice que él reunirá a todas las naciones, incluyendo a Jerusalén, y derramará su ardiente indignación.
La justicia de Dios se convierte en este fuego consumidor, que devora la maldad de la tierra, lo que es realmente intenso. Así que en la siguiente línea, que nos lleva a la parte final del libro, llega como una completa sorpresa. Descubrimos que este fuego consumidor de juicio divino, no es para destruir a las personas.
Más bien, su propósito es purificar a las naciones, incluyendo a Jerusalén. Así que la sección inicia cuando Dios dice que él, sanará y transformará a las naciones rebeldes en una familia unificada, y que, después de haber sido purificados, ellos se volverán de su maldad e invocarán el nombre del Señor. Estas imágenes apuntan al cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham, remontándose a Génesis 12, de que Dios encontraría una manera de bendecir a las naciones y a Jerusalén también.
La conclusión del libro, se enfoca en la restauración de la ciudad en el centro de las naciones. La presencia de Dios está ahí, en la ciudad restaurada, junto a ese fiel remanente que ha sido humillado y transformado por la misericordia de Dios. Y ellos son llamados a cantar y a regocijarse.
Y luego, en esta sorprendente imagen se nos dice que Dios es un poeta que también quiere cantar. "Su Dios vivirá entre ustedes y él lo celebrará con canciones de júbilo", dice Sofonías. El poema final del libro, termina con imágenes muy poderosas, acerca de Dios reuniendo en su familia a los marginados, los pobres y los quebrantados, en donde los exalta en un lugar de honor.
Y así termina el libro. El breve libro de Sofonías, contiene algunas de las más intensas imágenes de la justicia y el amor de Dios, que encontrarás en los profetas. Su justicia trata sobre su pasión por proteger y rescatar su mundo del horror, de la maldad y de la violencia humana.
Dios no tolerará las cosas horribles que los humanos se hacen entre ellos y a su mundo. Pero él trae su justicia para restaurar, para crear un mundo en el que las personas puedan florecer con seguridad y paz, debido a su amor. Así que Sofonías, nos obliga a abrazar juntos estos dos aspectos del carácter de Dios, su justicia y su amor.
Y él quiere que descubramos que juntos ellos contienen la esperanza futura de nuestro mundo. Y de eso trata el libro de Sofonías.