Una de las preguntas que más me hacen cuando viajo por el mundo hablando de mí y de mis libros es acerca de la felicidad. Y yo siempre contesto que para mí la felicidad es la serenidad que se siente cuando uno tiene la certeza de estar en el camino correcto. El camino correcto es, obviamente, aquel que conduce a aquello que le da sentido a mi vida.
¿Pero se puede tener certeza? Certeza es seguridad absoluta, ¿no? Es muy difícil, amigos.
Muy difícil. ¿Y cómo hacemos sin certezas? La incertidumbre es parte de nuestra vida y creo que es cada vez más parte de nuestra vida.
Por eso entiendo que la gran tarea, sobre todo de los adolescentes, de los jóvenes, es aprender a vivir en esa incertidumbre. Aprender que vamos a tener que tener siempre planes alternativos. Aprender a planear nuestra vida, pero no a planificarla.
Hay una diferencia muy importante entre planificar y planear. Planificar es hacer un plan, de A a B, de B a C, de C a D, de D a E, de E a F, de F llegar a la meta. Pero en estos planes hay tantas alternativas en el mundo en el que se viene.
Cuando lleguemos de A a B, posiblemente nos enteremos de que C no existe más. Planear es otra cosa. Planear es avanzar como se avanza en un planeador.
El planeador despega en una dirección, pero luego puede volar dependiendo de los vientos que se encuentra. La habilidad de planear es ir como navegando, flotando, ocurriendo, transitando entre la brisa, los vientos y el clima que uno se va encontrando. La vida se puede planear, pero no se debería planificar porque, si lo planificas, te vas a encontrar con las dificultades que impiden que sigas el viaje.
Aprende a planear. No dejes de tener un rumbo. Sabe hacia dónde vas, pero no planees cada paso para que sea cumplido exactamente, porque esa incertidumbre te va a llevar a tener que cancelar el viaje antes de llegar.
Habéis oído a Jorge Bucay. A veces nos obsesionamos con planificar, planificar, planificar, ahora va a ser A, luego haré esto, luego pasará aquello, luego me iré aquí, tendremos hijos, haremos lo otro. .
. Hay gente que planifica su vida, ¿no? Y Jorge habla de planear como un planeador.
Tú tienes un rumbo, pero, según los vientos, se puede cambiar, se puede girar, se puede virar según cómo se vaya viendo. Y la experiencia os va diciendo que es así un poquito. Siempre he querido planificarlo todo, soy supercontrolador.
Me gusta un montón tener las cosas claras de lo que va a pasar con mi vida y la incertidumbre la llevo un poco mal. Aún me queda mucho para conseguir no tener todo planeado y no frustrarme cuando no me salen bien las cosas. Yo me siento más identificada con la espontaneidad.
No sé, me siento más libre. Creo que no puedes vivir completamente con una sin la otra. Tienes que tener cierto equilibrio.
Si planificas toda tu vida de lunes a muerte, te va a consumir entero. Pero si vives completamente fluyendo y sin saber hacia dónde vas, también te puedes perder aún más. Me gusta planear las cosas, no planificarlas rigurosamente.
Soy más de planificar las cosas que dejarme llevar. Muchas veces se me va de las manos y me dejo llevar mucho más, pero también tengo esa parte del control, de planificar, pero no a muy largo plazo. Yo quería saber si, después de tanto conocimiento adquirido, vos lográs manejarte o vivir en la incertidumbre.
Pues mira, sigo viviendo en la incertidumbre. Sí. Yo tengo 61 años y sigo viviendo en la incertidumbre, no sé lo que va a pasar.
Pero aprendes a gestionarlo. Los pensamientos provocan sentimientos y emociones y estos provocan la conducta. Hay que vivir gestionando el miedo.
¿Tú crees que todo el mundo puede gestionar el miedo? Yo creo que, si no aprendes a gestionar el miedo, el miedo el efecto psicológico que produce en ti es la parálisis. Y el pensamiento de miedo es siempre anticipatorio negativo, siempre negativo.
El miedo nunca va a decir: "Tío, va a ir bien, ya verás, sí. Vete, vete, vete, deja Ecuador y vente, que no pasa nada, va a ir todo fenomenal. Deja Argentina, que, tía, ya verás, va a ser la coña aquello".
No, el miedo dice. . .
Además, lo formula mucho con las expresiones "y si". "¿Y si no me adapto? ¿Y si me va mal?
¿Y si no consigo un trabajo? ¿Y si la gente tal? ¿Y si no tengo amigos?
¿Y si fracaso? ". ¿Y si, y si.
. . ?
Como escuches a los "y sis", mira, se apoderan de ti y dices: "No me voy, me quedo en Ecuador, me quedo en Argentina, me quedo en Perú, me quedo. . .
". Cuando os veáis en la mente con "y sis", eso es miedo todo. La gestión es: "Bueno, puede pasar eso o puede no pasar.
Si pasa, ya buscaré soluciones, pero no voy a dejar de ir, hacer, andar y caminar hacia ahí", con prudencia y con sensatez, eso sí, no de una forma insensata. Pero hay que atravesar el miedo.