Queridos hermanos, bienvenidos a Iglesia Católica, canal oficial Oraciones. Nos encontramos ya en el día 15 de este mes en que estamos rezando diariamente para la protección de la preciosa sangre de Jesús. Oramos por todas las intenciones y necesidades que nos están incluyendo en el chat en vivo y en la zona de comentarios, especialmente por sus familiares, amigos y por todos ustedes.
Recuerden apoyarnos dando me gusta, den clic a la manita con el pulgar hacia arriba, asegúrense que queda en color azul. Compartan a través de sus redes sociales y suscríbanse a Iglesia Católica, canal oficial Oraciones. Iniciemos nuestra oración de este día diciendo todos juntos, Señor Jesús, en tu nombre y con el poder de tu sangre preciosa, sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.
Con el poder de la sangre de Jesús, sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en el cual nos movemos hoy. Con el poder de la sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos, Jesús, que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de santos ángeles.
Con el poder de la sangre de Jesús sellamos nuestra casa. todos los que la habitan, las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que él generosamente nos envía para nuestro sustento. Con el poder de la sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos.
Y en fe colocamos un círculo de su sangre alrededor de toda nuestra familia. Con el poder de la sangre de Jesús, sellamos los lugares en donde vamos a estar este día y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar. Con el poder de la sangre de Jesús, sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
Con tu sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra patria, a fin de que tu paz y tu corazón al fin reinen ella. Te agradecemos, Señor, por tu sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. Amén.
En este 15to día de mes, escuchemos juntos la palabra de Dios de la primera carta del apóstol San Juan. Lo que hemos visto y oído se lo anunciamos también a ustedes para que estén en comunión con nosotros, pues nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Y les escribimos esto para que sea mayor nuestra alegría.
Este es el mensaje que hemos recibido de él. y que les anunciamos a ustedes que Dios es luz y que en él no hay tinieblas. Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no estamos haciendo la verdad.
En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión. unos con otros. Y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, él que es fiel y justo nos perdonará. nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.
Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente y su palabra no estaría en nosotros. Palabra de Dios. Queridos hermanos, nuestro Señor Espíritu Santo nos ha hablado hoy a través de las palabras del apóstol San Juan.
Lo que los apóstoles han visto y escuchado, nos lo anuncian como palabra de Dios. nos anuncian como la verdad para que todos comulguemos en la verdad. Hay tantas falsas doctrinas que existen actualmente.
Muchas de ellas hasta se llaman cristianas. Otras tantas se autodenominan religiones y otras más se atreven hasta negar a Dios. Pero los apóstoles hasta el día de hoy nos mantienen unidos en la verdad a través de la doctrina que les ha enseñado nuestro Señor Jesucristo.
Qué importante es mantenernos dentro de la Santa Iglesia Católica. Todos unidos en comunión, en comunión con la verdad, en comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo y como parte fundamental de esa comunión. está el perdón de los pecados mediante la sangre preciosa de Jesús.
Hoy el apóstol San Juan nos indica algo fundamental para mantenernos en la luz, para mantenernos en comunión unos con otros y con nuestro Señor Jesucristo. Debemos reconocer que somos pecadores y debemos confesar nuestros pecados. Aquel que niega que ha pecado no puede encontrarse en la verdad y así niega a Jesús.
se niega a sí mismo el don de ser redimido por la preciosa sangre de Jesús y así pierde la oportunidad de comulgar con toda la Iglesia, comulgar con Cristo y con toda la santísima Trinidad. Hermanos, no nos separemos del cuerpo de Cristo. Valoremos la preciosísima sangre de Jesús.
Busquemos estar siempre unidos en comunión, frecuentando nuestros sacramentos, haciendo un profundo acto de contrición. Reconociendo que somos pecadores, en cuanto nos sea posible, asistamos al sacramento de la reconciliación para poder recibir dignamente el cuerpo y la sangre de Jesús. Y así todos unidos nos mantendremos en comunión unos con otros.
con la verdad y con Cristo mismo. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén. Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. Que la preciosa sangre que brota de la sagrada cabeza de nuestro Señor Jesucristo nos cubra ahora y siempre.
Amén. En cada decena del rosario estaremos meditando acerca de una diferente herida de Jesús. Primera herida.
La mano derecha de nuestro Señor Jesús es clavada por la preciosa llaga de tu mano derecha y por el dolor causado por el clavo que la atravesó, la preciosa sangre que brota de ella, salve a los pecadores del mundo y convierta muchas almas. Amén. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Toda la gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Segunda herida de nuestro Señor.
La mano izquierda de nuestro Señor Jesús es clavada por la preciosa llaga de tu mano izquierda y por el dolor causado por el clavo que la atravesó. La preciosa sangre que brota de ella, libere almas del purgatorio y proteja a los moribundos de los ataques de los espíritus infernales. Amén.
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación. y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Sangreciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Toda la gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. Tercera herida de nuestro Señor. El pie derecho de nuestro Señor Jesús es clavado por la preciosa llaga de tu pie derecho y por el dolor causado por el clavo que lo atravesó.
La preciosa sangre que brota de ella cubra los cimientos de la Iglesia Católica contra los planes del reino oculto y los hombres malignos. Amén. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación.
y líbranos del mal. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Toda la gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarta herida de nuestro Señor. El pie izquierdo de nuestro Señor Jesús es clavado por la preciosa sangre de tu pie izquierdo y por el dolor causado por el clavo que atravesó. la preciosa sangre que brota de ella nos proteja en todos nuestros caminos de los planes y ataques de los espíritus malignos y sus agentes.
Amén. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación. y líbranos del mal.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Sangreciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Toda la gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Quinta herida de nuestro Señor.
El sagrado costado de nuestro Señor Jesús es traspasado por la preciosa llaga de tu sagrado costado y por el dolor causado por la lanza que lo traspasó. La preciosa sangre y agua que brotan de ella sane a los enfermos. resucite a los muertos, solucione nuestros problemas presentes y nos enseñe el camino hacia nuestro Dios para la gloria eterna.
Amén. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación. y líbranos del mal.
Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero. Sangre preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero.
Toda la gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Dios te salve, reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.
A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, señora abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, o piadosa, o dulce Virgen María.
ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Oh preciosísima sangre de Jesucristo, te honramos, te alabamos y te adoramos por tu obra de eterna alianza.
que trae paz a la humanidad. Sana las heridas en el sacratísimo corazón de Jesús. Consuela al Padre todopoderoso en su trono y lava los pecados del mundo entero.
Que todos te reverencien, oh preciosa sangre. Ten misericordia. Amén.
Sacratísimo Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros. Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros. San José, esposo de María, ruega por nosotros.
Santos Pedro y Pablo, rueguen por nosotros. San Juan, al pie de la cruz, ruega por nosotros. Santa María Magdalena, ruega por nosotros.
Todos los grandes santos de nuestro Señor, rueguen por nosotros. Señor Jesucristo, que con tu sangre limpias el pecado del mundo y nos mereces la salvación, sálvanos ahora y siempre. Repitan cada uno de las invocaciones.
Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Ahora digamos a cada invocación, ten piedad.
Dios, Padre celestial, ten piedad. Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad. Dios Espíritu Santo, ten piedad.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad. Repitamos a cada invocación, rescátanos. Sangre de Cristo, hijo unigénito del eterno padre, rescátanos.
Sangre de Cristo, del Verbo de Dios hecho hombre, rescátanos. Sangre de Cristo de la nueva y eterna alianza, rescátanos. Sangre de Cristo, caída en la tierra durante la agonía del huerto, rescátanos.
Sangre de Cristo que corrió abundantemente durante la flagelación, rescátanos. Sangre de Cristo, vertida de la cabeza en la coronación de espinas, rescátanos. Sangre de Cristo derramada en la cruz, rescátanos.
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, rescátanos. Sangre de Cristo, con la cual hay redención de los pecados, rescátanos. Sangre de Cristo, bebida nuestra en la Eucaristía y baño de las almas, rescátanos.
Manantial de misericordia, rescátanos. Río de misericordia, rescátanos. Lago de misericordia, rescátanos.
Catarata de misericordia, rescátanos. Mar de misericordia, rescátanos. Océano de misericordia, rescátanos.
Sangre de Cristo, victoria sobre el demonio, rescátanos. Sangre de Cristo, fuerza de los mártires, rescátanos. Sangre de Cristo, vigor de los confesores de la fe, rescátanos.
Sangre de Cristo que engendra vírgenes, rescátanos. Sangre de Cristo, fortaleza de los que peligran, rescátanos. Sangre de Cristo, alivio de los que sufren, rescátanos.
Sangre de Cristo, consuelo en la aflicción. Rescátanos. Sangre Cristo, esperanza del pecador, rescátanos.
Sangre de Cristo, seguridad de los moribundos, rescátanos. Sangre de Cristo, paz y delicia de los corazones, rescátanos. Sangre de Cristo, prenda de la vida eterna, rescátanos.
Sangre de Cristo, liberación de las almas del purgatorio, rescátanos. Sangre de Cristo, digna de toda gloria y honor, rescátanos. Nos has redimido, Señor, con tu sangre y has hecho de nosotros un reino para nuestro Dios.
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, que te aplacaste con la sangre de tu hijo Jesucristo, constituido redentor del mundo, al venerar esta sangre sagrada, líbranos de todo mal y danos la alegría del cielo. Amén.
Oh Dios, que por la preciosa sangre de tu unigénito has redimido al mundo entero, conserve en nosotros la obra de tu misericordia, para que honrando siempre el misterio de nuestra salvación, podamos merecer la obtención de sus frutos. por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
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El Señor nos bendiga, nos guarde todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén. Oh.