Muchas veces hablamos de la idealización romántica, por lo menos yo lo explico muchas veces, porque suele ser una de las causas de muchos problemas en las relaciones, tanto de apego ansioso como de apego evitativo y, por supuesto, de apego desorganizado. Faltaría más. Hay que entender que cuando hablamos de idealización romántica, hablamos también de las heridas de abandono.
Quiero decir que de alguna manera todos o en alguna medida, ¿no? Todos en la infancia hemos sentido una herida de abandono. Alguna veces muy importante, como sabemos, ¿verdad?
, que lleva estos apegos a tan ansiosos. Es salida de abandono, que significa ni más ni menos que el niño en algún momento no se ha sentido seguro, no ha sentido que podía confiar con que su padre y su madre iban a estar ahí, ¿no? Se ha sentido solo, se ha sentido vulnerable, ha sentido mucho miedo y ha perdido la seguridad del vínculo.
Eh, en alguna medida siempre quiero decir que esto es normal, ¿no? Entonces queda como una sensación de de hipervaloración de ese vínculo que en el niño es normal porque realmente el niño tiene miedo porque no podría sobrevivir y si el niño se siente abandonado es normal que tenga tanto miedo porque si el niño fuera abandonado no sobreviviría. Por tanto, eh es es importante entender la magnitud de la herida en un niño.
Claro. Entonces, lo que hacemos desde ahí muchas veces eh es como tratar de consolarnos pensando que vamos a encontrar, vamos a recuperar ese vínculo que nos va a dar esa seguridad. Lo buscamos desde la infancia de muchas maneras.
Los niños, pues ya sabemos, tratan de complacer, tratan de portarse bien, a veces de portarse mal, de llamar la atención, etcétera, siempre tratando de recuperar ese vínculo. ese vínculo se se traduce en la seguridad, en la tranquilidad de que esa persona va a estar ahí para ti y lo va recuperando más o menos, pero queda como una dinámica interna de buscar ese vínculo y es una de las maneras por la que por las que desarrollamos nuestros estilos de personalidad, así como hemos buscado el amor, ¿no? , por llamarlo de otra manera.
Claro que con más o menos éxito siempre queda como algo pendiente. Queda como algo pendiente y lo que nos puede consolar muchas veces es pensar que lo vamos a conseguir, que lo vamos a encontrar. Y ya no solo en la infancia, sino que nos vamos haciendo mayores y pensamos que algún día lo vamos a encontrar en otra persona, en una relación de pareja.
Claro, si a esto, a esta sensación, a este mecanismo de defensa, porque es un mecanismo de defensa psicológico, o sea, es como el la negación de que yo me voy a quedar solo en el mundo abandonado, ¿no? Sino que voy a encontrar alguien que me haga sentir esa seguridad. Si le sumamos la digamos la parte cultural, entre comillas de películas, canciones, cuentos, etcétera, en las que se habla del amor como si fuera algo maravilloso, como fuera algo que da sentido la vida, que fuera el fin que perseguimos todos y y que muchas veces pues solamente es una idea, ¿no?
Es una idea porque normalmente, incluso si pensamos en una película en la que dos personas se conocen, son maravillosas, se enamoran, se casan y la película siempre acaba aquí. No, no, no continúa, no continúa lo que es una relación de pareja, solo parece que ha conseguido el vínculo y ya está y no ya no está, no. Realmente los problemas empiezan ahí, pero sí que tenemos esa sensación y y queremos creerlo y esa esperanza.
y de alguna manera pues se puede convertir en una búsqueda. Claro, eso es una idealización romántica, el pensar que alguien va a aparecer y va a darme esa seguridad que yo necesito. Claro, la es ya sé que no tiene que ser como yo digo, pero lo que yo digo es cierto en alguna medida, ¿no?
No vamos a saber en qué medida, pero para mí es una gran medida, ¿no? la magnitud de la herida. Quiero decir que cuanto más grande sea la herida para mí, cuanto yo más miedo tenga el abandono, cuanto más emocionalmente lo sufra, mayor va a ser la idealización romántica.
O sea, mayor importancia le voy a dar a encontrar a esa persona que me va a curar mi herida, por decirlo así. Entonces, claro, ¿qué pasa si yo conozco a alguien y de repente esa persona me hace sentir intensidad, me hace sentir pasión, conexión, eh me trata bien, me me da todas las señales que para mí significan que esa persona va a cuidar de mí por lo que me hace sentir. Entonces, por lo que me hace sentir, yo identifico lógicamente a esa persona con el sentimiento, que eso es enamorarse, o sea, conozco a alguien, pero esta persona yo le pongo el título de ser la persona que ha venido a consolarme, a curar mi herida, a a curar mis carencias, ¿no?
A darme esa seguridad que yo no he encontrado antes y que llevo toda mi vida buscando. y le pongo el título, identifico a esta persona con esta sensación tan importante para mí. Claro, eso es una idealización romántica, eso le llamamos enamoramiento.
Y en muchos casos, aunque sea discutible, en muchos casos nos enamoramos más en función de la herida. Si la herida es muy profunda, pues nos no nos enamoramos más. si no es tan profunda, pues el enamoramiento a veces no es tan intenso, pero va a depender también de muchas otras cosas como de la otra persona y de a veces otros elementos que no quiero incluir ahora, pero a veces también depende el enamoramiento de las conexiones sexuales que tenemos con alguien o de cosas que identificamos por la admiración que sentimos.
Pero hablando desde el apego y hablando desde la herida del de abandono, la conexión que encontramos con esa persona nos lleva a ese enamoramiento o esa idealización. identificamos a la persona, como decía, con esto, pero no es la persona, solo es la sensación que nos ha nos ha aportado esta persona, pero la persona por lo general no la conocemos o la conocemos un poco, no hemos tenido tiempo a conocerla, por supuesto, y aunque la conozcamos que a veces de no, sí que la conozco porque fue un amigo o una amiga o alguien así, ¿no? Pero a veces tampoco tenemos en cuenta que no conocemos a esa persona en una relación de pareja y no conocemos a esa persona en una relación de pareja con nosotros.
Ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos en una relación de pareja con esa persona. Quiere decir que no sabemos nada. No sabemos nada, pero le ponemos la etiqueta de que esta es la persona y de ahí viene el tema de la media naranja, el amor de mi vida, todas estas cosas que están muy bien.
Son que yo no digo que esté mal. La idealización romántica es algo muy atractivo, está muy suena muy bien, pero en la vida real da más problemas que otra cosa, ¿no? ¿Por qué da problemas?
Porque lógicamente esto es empezar una relación con un montón de expectativas, expectativas irreales, porque la relación está idealizada y son expectativas que se convierten en un montón de problemas, como, por ejemplo, estar alerta siempre de si esta persona va a estar o no va a estar, me va a fallar, me va a dejar, me quiere, le gusto, o no le gusto, eh se va a cansar. eh miedo, por supuesto, de de solamente de pensar o sentir que esa persona se vaya y cuando se vaya se lleve esa seguridad, esa sensación que yo tengo ahora, ¿no? , de tranquilidad, de apegos, ¿no?
Y todo eso lógicamente empiezan una serie de problemas porque suele suele estar conectado al apego ansioso, pero no siempre. también al apego evitativo. Muchas veces el apego evitativo nos encontramos esto, solo que no se manifiesta emocionalmente, pues se se manifiestan unas expectativas demasiado pues exigentes en la relación o a veces incluso cuando hablamos del top de amores, ¿no?
Que tiene que ver también con esto, con la idealización, ¿de acuerdo? O sea, en cualquier caso, en el apego ansioso, por supuesto, eh detrás de toda esta idealización, de esta expectativa, nos encontramos la ambivalencia, porque decimos apego ansioso ambivalente. La ambivalencia tiene que ver con la reacción en la que tenemos contra esa persona con la que le hemos puesto el título de que se tiene que ocupar de mis emociones, me tiene que dar esa seguridad y si me falla, claro, yo reacciono contra esta persona.
Y por supuesto, pues cualquier otro comportamiento parecido que tiene que ver siempre con las expectativas que hemos hecho en la relación como el control de la otra persona, las exigencias, las presiones, los celos, todo eso tiene que ver con las expectativas y las expectativas con la idealización. Nada de esto es realista, por lo general, cada caso es diferente, por supuesto, ¿verdad? Entonces, claro, hay muchos problemas que nacen de aquí también cuando hablamos de las personas complacientes, de las personas que dan demasiado, dan mucho en la relación, eh las personas, los salvadores que decimos, ¿verdad?
, que de alguna manera quieren asegurarse ese vínculo y se esfuerzan una barbaridad, ¿vale? por darle a ese vínculo también una importancia que acaba creando estas expectativas, ¿verdad? y pues puesto frustración, presión en la otra persona, eh cualquier fallo, cualquier error o cualquier la otra persona tiene un día malo o cualquier cosa hace que todos nos pongamos en alerta y todo viene de aquí, de las expectativas, de la idealización, de la vida de abandono.
Y una cosa muy curiosa, cuando nos encontramos personas que están en esta situación y no digo la situación del enamoramiento, claro, porque aquí nadie ni siquiera viene a terapia, ¿no? Lógicamente uno está muy bien, ¿no? Y hay que celebrarlo y que dure mucho, ¿no?
Si ojalá durase toda la vida, pero no suele pasar. Lo sabemos, es algo popular. Sabemos que un enamoramiento puede durar 3 meses, 4 meses, un año, un año y medio.
Es raro que dure tanto, que hay casos que sí. Entonces nos encontramos también una sobrevaloración de las relaciones solo por la intensidad, o sea, por como me ha hecho sentir eso que me he idealizado yo y he identificado esta persona con la intensidad y yo desde ahí pues hago todo este esfuerzo para que no me abandonen, para que la relación prospere y casualmente esto además hace en esa idealización que no valoremos otras personas como pareja. Quiero decir que a lo mejor encontramos incluso antes o después de haber roto una relación, ¿no?
Encontramos una persona con la a lo mejor tenemos una un buen trato, ¿verdad? Y cosas en común, ¿no? Y nos entendemos y nos comunicamos bien, pero nos hacen sentir esto y no lo queremos ver como pareja.
Sabemos que no es la persona que uno quiere como pareja, porque identificamos que tenemos que sentir esa intensidad, cuando esa intensidad tiene que ver con la vida de abandono. Pero claro, fíjate que lo más curioso de todo es que normalmente quien te acaba abandonando es la persona que con la que tú te has conectado desde ese enamoramiento, desde esa expectativa, etcétera, etcétera, y no una persona que esté ahí a lo mejor una relación tranquila, una relación construida poco a poco, conociéndonos poco a poco, sin prisas, ¿verdad? Y suele ser quien no te abandona.
Y esto es paradójico, solo es por comentarlo, ¿no? Pero tenemos miedo al abandono, pero nos acabamos en nos nos acabamos vinculando en relaciones con personas que nos acaban abandonando porque se se han construido desde esa expectativa irreal, desde ese enamoramiento no consciente de la ni siquiera de la otra persona, porque el enamoramiento ni siquiera nos da conciencia, no nos damos cuenta. O sea, es como si, o sea, cuando estamos enamorados es como si viviéramos una relación o deberíamos por lo menos como mínimo, ya que no no debe no podemos evitar el enamoramiento, ni hace falta, está bien, o sea, se pasa muy bien, ¿no?
Pero sí que tenemos que ser capaces de desdoblarnos, de ser como tener una parte de nosotros observando la relación real, cómo se porta esta persona, qué hace, qué dice, eh, cómo era antes, qué relaciones tuvo antes, eh qué cosas tenemos en común y y otra parte, pues bueno, uno se deja llevar por el enamoramiento, pero ser conscientes de lo que es una cosa y de lo que es otra, eso sería muy útil porque así sería más difícil caer en expectativas, ¿verdad? Aunque nos dejáramos llevar enamoramiento, esto es algo un poco difícil de de llevar a cabo, ¿no? Pero es uno creo que uno puede estar enamorado y dejarse enamorar sin perder la conciencia de lo que es una relación real y de cómo es la otra persona y de lo que está pasando, simplemente sin hacerse demasiadas expectativas.
Si uno está enamorado y fuera capaz de decir estoy enamorado y esto va a durar 3 meses, 6 meses o un año. Cuando se me acabe el enamoramiento y se le acabe la otra persona, entonces ya valoraré la relación si se puede seguir o qué se puede hacer para que siga, porque no quiere decir que no haya que seguir, sino que son dos partes diferentes y teníos que verlas de forma diferente. Si después enamoramiento somos capaces de construir una relación, eso sería maravilloso.
Claro que pasa algunas veces, pero hace falta la segunda. Y por supuesto desde la herida de abandono y las el enamoramiento, la expectativa, la liderazción de romántica, tenemos una relación acaba mal, que acaba mal casi siempre porque las personas que lo han han pasado por aquí, han transitado toda esta dinámica, aún y todo, convencidas de que van a encontrar esa persona porque siguen pensando que encontraran esa persona o siguen pensando encontrar esa relación, ¿no? , tan maravillosa, ¿verdad?
Aún así, estas personas después de romper y volver a romper y fracasar y y escoger mal las parejas y todo esto que explico, aún así sienten esa esperanza y si no sienten esa esperanza caen en un vacío insoportable porque suele haber es uno de los motivos por los que detrás de una ruptura sentimos una gran depresión y es porque si perdemos la esperanza creemos que no vamos a encontrar ya ese amor que llevamos toda la vida esperando. que no vamos a encontrar esa persona que nos va a hacer sentir eso tan ese vínculo tan seguro, tan tan intenso, tan tan pasional o tan que te calma tanto la ansiedad vital. Si pensamos que esto no va a llegar, entramos en una tristeza y una desesperanza horrible y algunas veces volvemos otra vez a lo mismo, a como mecanismo de defensa, creer que sí que lo vamos a encontrar y lo peor es que lo volvemos a encontrar y vuelve a pasar lo mismo, ¿verdad?
Y no somos capaces de valorar una relación sin idealizarla, porque como pensamos que va a llegar, claro, ¿por qué me voy a quedar yo en una relación en la que no siento todos estos fuegos artificiales o toda esta y pasión, ¿no? , etcétera, ¿no? ¿Por qué me iba a quedar en una relación tranquila donde se va haciendo poco a poco el afecto, poco a poco el cariño, poco a poco la complicidad?
Eso suena suena poco y sin embargo es lo que realmente acaba funcionando, ¿no? Eh, no siempre, pero esa es la idea de construir una relación a largo plazo y estable, ¿no? Lo otro es, bueno, como digo yo, ¿no?
Yo sé que hay muchas personas que no están de acuerdo y yo sé que también yo lo digo desde mi experiencia sesgada, ¿no? que mi trabajo normalmente, como decía, no viene la gente que le va todo de forma maravillosa y está enamorado y le va superb durante años, ¿no? Yo lo sé, pero también sé que los la mayoría de casos son como los que yo cuento y que aunque fuese posible que una idealización romántica se convierta en una realidad, eh puede ser algo mucho más parecido a que te toca la lotería.
Así que yo pienso que es mejor ser consciente, ser consciente, identificar la idealización, identificar qué qué idea tenemos hecha de esa relación de pareja magnífica, cómo crees creemos que va a ser, cómo nos imaginamos que va a ser y cómo se ajusta eso a la realidad de las relaciones que hemos tenido que tienen los demás, que conozcamos de cerca, ojo, porque esa es otra. A veces los demás nos cuentan sus relaciones tan maravillosas y no son tan maravillosas, no nos cuentan los las partes feas, ¿verdad? Pero si conocemos algunas relaciones también compararlas está bien y ver si esa idealización es realista.
Por supuesto, identificar también la herida. O sea, tenemos que ser capaces de identificar la herida de abandono, porque tenemos una carencia emocional que nos hace, por supuesto, entrar en una relación con un propósito diferente del que parece. O sea, parece que entremos en una relación por amor, etcétera, y lo que entramos a lo mejor es por calmar esas carencias.
Entonces, identificarla y darle el nombre que tiene que tener, que es algo que viene de la infancia, que es una sensación que tiene un niño en el que tiene miedo a ser abandonado. Una persona adulta no va a ser abandonado. No nos sentimos, no nos encontramos abandonados, aunque nos sintamos abandonados, ¿verdad?
no nos va a pasar nada. Pero hay una sensación de que es así, pero es buena decir que esta sensación que tengo yo no es el presente, no es de mi yo actual, es de cuando yo era un niño y también pues dejarla ahí y ponerle ese nombre, ¿no? y trabajar a partir de ahí la autoestima, el vínculo con uno mismo, el cuidado de uno mismo y buscar en nuestro propio interior la calidez de un vínculo emocional, no la intensidad y la pasión y la confianza de que uno sí que va a estar ahí siempre, aunque esté mal, aunque esté bien, ¿verdad?
Pero tenemos que pensarlo desde ahí. Tenemos que aprender a confiar en nosotros mismos, a calmarnos nosotros mismos, a darnos afecto nosotros mismos y desde ahí poder compartirlo con otra persona. El el también tratar de de es entendiendo esto, ¿no?
si es posible tratar de escoger personas reales y darse tiempo a conocerlas para relaciones reales y y también poder en esa autoestima o en esa capacidad de de tener afecto hacia uno mismo, tratar de cumplir, digamos, el sentido de la vida, de de de la conexión intensa o profunda en la vida, no con otra persona que nos va a crear dependencia, sino con otra cosa. Algunas veces necesitamos encontrar algo que de sentido nuestra vida, un hobby, un trabajo, deporte, cualquier cosa. Y esto a veces es más que suficiente para llenar un vacío.
Si no, estaremos siempre expuestos al mismo ciclo de ruptura, conocer a alguien, enamorarse, expectativas, frustración, dolor, sufrimiento, ruptura otra vez. Y si nosotros éramos capaces de identificar todo esto y crear un apego seguro, podemos tener una relación real. M.