No te voy a dejar nunca; te soltaré de mi mano. Estoy cuidando a los tuyos. Tú sigue doblando rodillas, sigue orando.
Este momento de dolor es el mejor momento para que suceda un milagro. No quiero que sufras por lo que hoy no tienes; voy a proveer y llenar tus arcas de abundancia. Da gracias por lo que llega a ti y espera con paciencia mi respuesta y promesas.
Si vienes cada día a mi presencia, recibirás mi paz, estarás tranquilo durante tu jornada y regresarás fortalecido a tu casa. Cuando entres por la puerta de tu hogar, recuerda darme las gracias por cuidarte. Ora por tus alimentos y no olvides darte un tiempo para conversar conmigo.
Si te lo digo, es por tu bien. No quiero que te sientas bajo presión, pero cuando hablas conmigo, tus cargas se van. Rompo las ataduras y aquellas cadenas que te mantenían preso de tus pensamientos.
Los miedos y temores son despejados. [Música] Lleno tu vida de mi maravillosa presencia; tus emociones se calman y desaparecen las tormentas. Para ti, estar en mi presencia es una victoria espiritual.
Solo dame unos minutos y transformaré tu carácter; quitaré de tu vida toda ansiedad, la ira, los gritos, los miedos, los peligros y escenarios imaginarios, las pesadillas que hacen tu noche más pesada. Todo eso me llevaré de tu vida, necesita ser libre. Romperé esos lazos que no puedes ver y te mantienen atado.
Deja de caer en los mismos errores; deja de creer en los labios engañosos, pues solo traerán desánimo y tristeza a tu vida. Hoy voy a destruir toda cadena de maldad. Clama a mi presencia, que te libra del enemigo y destruye todo lo que se opone entre mi presencia y tu alma, que limpia tu vida y te da la entrada a tu morada celestial.
Mi sangre derramada en la cruz borra tu pasado, rompe tus cadenas y te da una vida de victoria; te da un poder sobrenatural. Te levantas sobre todos tus problemas y te lleva hacia la victoria. Dime qué crees en lo que te digo, con todo tu corazón.
Quiero tu bien, tu prosperidad, que tengas felicidad en abundancia, que tu vida espiritual se fortalezca, que tu familia sea unida, que sea un lugar en donde reine la armonía y la paz. Has pasado por muchas cosas. Eres una persona valiosa, inteligente, con ganas de salir adelante.
Eres como aquel árbol de ramas fuertes que extiende sus raíces y da fruto. Te he preparado para estas bendiciones que están en camino. Te he dado un espíritu de amor y poder para controlar tus emociones.
No olvides que mi amor por ti es tan poderoso y tan fuerte que te voy a rodear siempre con este cariño santo y perfecto. Vas a sentir que tu alma descansa y tu corazón se calma en medio de tu llanto y tus malos ratos. Acuérdate de mí.
Toma mi mano por las mañanas, durante el día, cuando estés cansado, sujétate de mí. Háblame, te escucho. Dime cuánto me necesitas, dime lo que te hace falta, y solo con hablar conmigo sentirás esa paz que el mundo no te puede dar.
Cuando me agradezcas, un cálido viento recorrerá tu ser. Si te sientes cargado, agotado, triste o desanimado, ven y corre a mis brazos; te daré el descanso que buscas. Soy tu mejor amigo.
Ven y escucha mi palabra. En soledad estarás bien; lo vas a lograr, agarrado de mi mano y con mi amor nunca vas a fracasar. Dime que me amas y que cuento con tu fidelidad.
Sabes que puedes contar conmigo. Esta vez no fallarás, y si te caes, yo te levanto. Ánimo, que la prueba no ha terminado; te usaré como un instrumento de bendición y a donde quiera que vayas, seguirás mi voluntad.
Ya te dije lo mucho que te amo y todo lo que hice por ti. Sigue caminando, que esta vez estoy a tu lado en cada paso que des. Caminaré contigo en estos momentos.
Mando a mis ángeles para que te protejan de los planes del malvado. Cuando ores, mi mano rodeará tu ser y te cubriré bajo mis alas; estarás seguro en mi presencia. Fortaleceré tu espíritu; te llenaré de valentía para alcanzar tu victoria.
No temerás al terror nocturno. En las noches, seré la luz que guíe tus pasos y tu roca fuerte en medio de la prueba. Ya sabes que mis palabras son verdad.
Dime que me crees; eres valioso, eres valiosa. Te amo sobre todas las cosas. He dejado en ti semillas de victoria.
Solo tienes que ponerte la armadura de la fe y cosechar tus frutos con audacia. No olvides que estoy contigo. En el nombre de mi amado hijo, Jesús.
Amén.