Las deportaciones masivas ya no son un mero espejismo electoral. En este caso la enorme y masiva campaña de detención y expulsión de inmigrantes ilegales prometida por Donald Trump ya se ha puesto en marcha. Desde el mismo 20 de enero, el día que Trump asumió la presidencia, se ha disparado la presion para realizar redadas a lo largo y ancho todo el país.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos está empezando a buscar a los inmigrantes hasta debajo de las piedras. Y no, no estamos exagerando: C1 (“Donde haya una escuela, una iglesia, un hospital. La seguridad nacional es importante.
[. . .
] Vamos a sacar a estas personas de las calles. Si es en una escuela, eso es lo que vamos a hacer. - Tom Homan, “Zar” de la frontera de Trump) Nada más llegar a la Casa Blanca, Donald Trump ha dado la orden de acelerar las capturas y las deportaciones cueste lo que cueste.
En paralelo, las autoridades están acelerando los vuelos de deportación en aviones militares, aviones en muchos casos de carga y no de transporte. Lo que ha generado mucha polémica y no ha gustado nada en varios países. ¿¿El caso más famoso?
Seguro que a todos os suena, estoy hablando de Colombia. Bogotá y Washington tuvieron un gran encontronazo diplomático cuando el presidente Gustavo Petro se negó a recibir deportados en aviones militares estadounidenses. Entonces Trump amenazó con suspender visas, imponer aranceles, establecer sanciones financieras y limitar el comercio con Colombia si este país no colaboraba con este proceso.
Se le fue la mano, pero en este caso le funcionó. Colombia no podía hacer nada y al final Petro tuvo que terminar cediendo. Eso sí, los inmigrantes regresaron al país en aviones de la fuerza aérea colombiana.
El rifirrafe quedó zanjado en menos de 24 horas. Pero eso es solo el comienzo. Ahora el gabinete de Trump ha prometido aumentar las cifras durante las próximas semanas con deportaciones terrestres.
Amigos, hay muchos más países en juego, muchas más nacionalidades que van a sufrir estas deportaciones en los próximos meses y años. Y eso promete generar mucha tensión. Por ejemplo el brasileño Lula da Silva ya ha denunciado la forma en la que Estados Unidos está entregando a los inmigrantes: esposados de pies y manos, en vuelos sin aire acondicionado y sin poder ir al baño o beber agua.
Y, ojo, porque de desmarcarse de este trato más que cuestionable, Trump saca pecho haciendo lo que lleva haciendo meses: equiparar a todos los inmigrantes ilegales con la delincuencia y delitos gravísimos. El problema es que no está claro que estas personas hubiesen cometido esos delitos. La narrativa del Make America Great Again pasa por pintar a todos los ilegales como peligrosos delincuentes.
No nos engañemos es una cuestión de interés político. Sea como sea, lo que parece bastante claro es que las deportaciones masivas van a ser junto a los aranceles dos de los grandes caballos de batalla de esta segunda administración del MAGA. Y por eso aquí en Visualpolitik nos hemos hecho varias preguntas cuyas respuestas nos van a ayudar a entender mucho lo que está por venir.
¿Cómo funcionan exactamente las deportaciones prometidas por Trump? ¿A quiénes están echando del país? ¿De verdad son todos delincuentes malvados y sanguinarios?
¿Cuál puede ser el precio a pagar por Estados Unidos en sus relaciones exteriores debido a esta política? Pues… todo esto y más es lo que os vamos a contar a continuación. Y sí, se que quizás sea algo crudo y que no sea el vídeo más popular, pero… ¿Honestamente?
Os queríamos contar como vemos en VisualPolitik este tema. [Por cierto, si queréis recibir más contenido especial y también conocernos mejor, os podéis sumar al club gratuito de la VisualFaktory: todas las semanas enviamos contenido exclusivo: vídeos especiales, podcast, opiniones, análisis y un montón de cosas sobre el canal y el desarrollo de la VisualFaktory. Por ejemplo en las últimas semanas os hemos enviado un podcast sobre desarrollo profesional con un experto de primero, os hemos enviado los premios VisualPolitik, también un glosario financiero y muchas más cosas.
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T1(FUERA, MEJOR QUE DENTRO) Te gustará más o menos, pero desde luego lo que no se puede decir es que Trump esté engañando a nadie con el tema de la inmigración. Ya lo contamos aquí hace poco en VisualPolitik, esta iba a ser su gran ofensiva política desde el día 1. Y así ha sido.
En menos de una semana, su zar fronterizo Tom Homan se puso manos a la obra con su nuevo plan. Un plan que tiene dos objetivos: uno, desincentivar por completo las nuevas llegadas, y la dos, expulsar a más de 10 millones de personas del país. Respecto a lo primero, Trump ha aprobado de forma exprés un amplio paquete de medidas: (Por ejemplo, el presidente ha revivido la política de “Quedate en México”.
Un programa para que los solicitantes de asilo esperen su cita migratoria fuera de los EE. UU. Otro caso es el del llamado “parole humanitario”, implementado por el anterior gobierno de Biden, que ha sido suspendido hace unos días.
Ese programa le otorgaba a venezolanos, haitianos, cubanos y nicaragüenses una residencia legal de dos años si lograban que alguien con estatus legal en Estados Unidos, por ejemplo familiares o voluntarios, se hiciesen cargo de ellos económicamente en caso de ser necesario. ) Fue una medida que funcionó realmente bien. De hecho fue apluadida por muchas organizaciones y think tanks de corte más republicano: los inmigrantes llegaban de forma ordenada, con respaldo económico y con lazos que facilitaban su integración.
Sea como sea, ahora eso se ha terminado. Amigos en total hablamos de cerca de 2,6 millones de personas que estaban esperando asilo dentro del país, y casi otras 600. 000 que están bajo el parole humanitario.
Ahora todos estos grupos o tendrán el paso cerrado, o deberán esperar fuera del territorio estadounidense durante meses a que la administración resuelva su solicitud. Pero eso ni siquiera es lo que más inquietante puede resultar. El problema es que con la eliminación de esos planes centenares de miles de personas quedarán expuestas a un proceso de deportación sin ningún estatus legal.
Y eso va a ocurrir, incluso aunque ya estuvieran amparadas por permisos temporales, es decir, aunque fueran a todas luces inmigrantes regularizados. Y aquí, amigos, es donde entra en el juego el zar de la frontera, Tom Homan. Para Homan no hay diferencias entre inmigrantes con procesos pendientes, potenciales asilados o ilegales.
Es más, como os decíamos y al igual que Trump, ni siquiera tenemos claro que distinga entre inmigrantes ilegales y criminales. En su comunicación pública desde luego no lo hace. Para él todos los que cruzaron la frontera al margen de la ley merecen el mismo trato, sin importar qué conducta hayan tenido durante su estancia en los EE.
UU. C2 (“Si estás en el país ilegalmente, estás en la mira, porque no está bien violar las leyes de este país. Tienes que recordar que, cada vez que entras ilegalmente a este país, cometes un delito bajo el título 8 sección 1325 del Código de los Estados Unidos.
Es un delito. Así que, si estás en el país ilegalmente, tienes un problema. ” - Tom Homan, “Zar” de la frontera de Trump) Si entras ilegalmente, estás en la mira.
No importa si estos años estuviste liderando una banda narco, o trabajando en la construcción de un rascacielos. Todos serán expulsados por igual y tratados por igual: con esposas y en aviones de transporte militar como si fueran mercancía. Ahora bien, la pregunta que muchos podéis hacernos es, ¿por qué pensamos que este tipo de generalizaciones pueden ser más un problema que algo positivo a largo plazo?
¿Por qué pensamos que son un arma de doble filo? Pues, amigos, para empezar, podríamos hablar del Estatus de Protección Temporal para los venezolanos, el conocido TPS. Hablamos de un mecanismo que permite obtener la residencia temporal a quienes no pueden volver a su país de origen por situaciones especiales.
Sin embargo ahora, las nuevas autoridades migratorias de Washington justifican la suspensión del TPS por el “Tren de Aragua”. Una banda criminal venezolana que opera en Estados Unidos. Una organización que está integrada por alrededor de 5.
000 individuos, aunque el TPS ha sido suspendido para los 600. 000 que se beneficiaban de él. Y sí, todos podrán ser deportados en las próximas semanas.
Es decir, insisto, porque esto es absolutamente crucial, ya no hablamos de inmigrantes ilegales, sino también de personas que habían legalizado su estatus, y que ahora han quedado en el más absoluto limbo. Esa es la parte activa de la política migratoria: echar cueste lo que cueste a cuantos más inmigrantes mejor sin apenas fijarse en sus antecedentes, incluso si ello supone revocar un estatus de residencia legal y cortar de raíz su conexión con la economía productiva. Porque estas personas trabajan, Además el presidente también ha firmado la Ley Laken Riley, su primera ley firmada en este segundo mandato.
Una ley que permite la deportación de inmigrantes criminales incluso antes de haber recibido una sentencia. Ah, y también se han ampliado las potestades del Servicio de Inmigración, que ahora podrá detener a personas y procesar deportaciones por todo el país, desde Nuevo México hasta Alaska. Los agentes migratorios están incluso empezando a usar uniformes de la policía local para hacerse pasar hasta por guardias de tráfico en sus investigaciones.
Incluso hay informaciones que apuntan a que hay agentes fingiendo ser empleados locales a cargo de devolver identificaciones extraviadas. Todo para poder entrar en contacto con los inmigrantes ilegales. Y claro, si estos develan su situación mediante algún tipo de entrega de información personal “cuasi-voluntaria”… pues luego ahí de repente entra todo el peso de la ley.
Así que os podéis imaginar la verdadera psicosis que se ha adueñado de esta gente. Que ojo, somos los primeros en desear que los criminales pasen miedo. El problema es que por el camino la mayoría de los que sufren estas medidas son gente que no ha hecho ningún daño a nadie en Estados Unidos, y que se dedica a trabajar en empleos que nadie quiere.
Es decir, que contribuyen a la economía y prosperidad americana. Sin embargo, esperad un momento porque no resulta tan sencillo, el equipo de Trump se ha propuesto lograr detener y deportar a entre dos mil y tres mil personss diarias, lo que les permitiría alcanzar en 2025 una cifra histórica: la deportación de un millón de personas en un solo año. Sin embargo, aunque el comienzo fue frenético, los números han retrocido rapidamente.
No es tan facil poner en marcha un plan de este tipo. Lo que ya está teniendo consecuencias. N0(Trump está "enojado" porque los números de deportación no son más altos.
NBC) Pensad que hablamos de miles y miles de vuelos, operativos, redadas y movilizaciones de todo tipo, desde detenciones masivas hasta juicios exprés. Una cantidad de juicios que es probable que no se puedan llevar a cabo con las capacidades actuales del sistema. Aun así el nuevo Zar de la frontera está metiendo muchíisma presión para multiplicar los esfuerzos y organizar un montón de redadas por todo el país.
De hecho, las redadas diseñadas por Homan lo que buscan en realidad es sembrar el miedo entre los inmigrantes, haciendo que muchos consideren irse voluntariamente. C3 (“Espero que aquellos que están en el país ilegalmente y que no han sido ordenados a salir por un juez federal, se vayan. ” - Tom Homan, “Zar” de la frontera de Trump) En cierto modo es el uso del terror como política migratoria de disuasión… Y aquí me imagino que habrá opiniones para todos los gustos.
Pero da igual, este plan ya está en marcha, y aunque los grupos más conservadores no paran de aplaudir estas medidas, ya empiezan a haber voces que lanzan un aviso a navegantes. ¿Qué de qué estamos hablando? Pues.
. Atentos. T2 (UN DARDO AL TESORO) Si hay algo que todos los analistas se preguntaban cuando Trump anunció su estrategia migratoria era algo muy claro: ¿de dónde demonios saldrá el dinero para todos esos planes?
Y ahora que las deportaciones están en marcha… la respuesta a esa pregunta sigue en el aire porque las autoridades no parecen interesadas en dar detalles sobre el coste que están teniendo estos operativos. Para algunos, sobre todo para los más acérrimos del presidente, “la seguridad no tiene precio”. Y por ahora todo parece indicar que el plan de deportaciones de Trump no está ni siquiera teniendo en cuenta sus costes.
Por ejemplo, los vuelos de deportación se están realizando en aviones C-130 y C-17 de la fuerza aérea de los EE. UU, con costes operativos que pueden rozar los 30. 000 dólares por hora de vuelo.
Sí, habéis escuchado bien. 30. 000 dólares por hora.
Y creedme, son cientos, sino miles de vuelos los que habría que hacer para poder cumplir las promesas de este plan. Para que os hagáis una idea, el trayecto Texas-Guatemala cubierto recientemente en uno de estos vuelos se calcula que costó unos 250. 000 dólares para expulsar a solo 80 inmigrantes.
Es decir, más de 3. 100 dólares por pasajero. ¿Tiene sentido?
Muy DOGE y mucha historia, pero aquí están gastando como locos. Y, ojo, hablamos de Guatemala, que está relativamente cerca de Estados Unidos. En el caso de otros países, ni os cuento.
Y sí, es verdad que durante el gobierno de Biden también se expulsó a mucha gente en aviones, pero en general se subcontrataban compañías de vuelos chárter que usaban aviones comerciales, lo cual salía mucho, mucehísimo más barato. ¿Y qué quiere decir esto? ¿Por qué este cambio?
Bueno, digamos que es muy probable que el uso de grandes aviones militares de transporte para expulsar a estas personas tan solo persiga una cosa: la intimidación. Porque en términos de dinero, y si se sigue con estos mismos medios durante estos cuatro años, esta operación será un pozo sin fondo. Ahora bien, recordáis el vuelo a Guatemala que os acabamos de mencionar, ¿verdad?
Transportó a 80 inmigrantes. Pues bien, teniendo en cuenta el ritmo de detenciones objetivo, que como os hemos dicho supera las 2. 000 diarias, eso significa que en no mucho tiempo los inmigrantes empezarán a acumularse a la espera de vuelos.
Y esto significa otra cosa: van a hacer falta miles y miles de camas más en centros temporales para poder cumplir la meta de Trump. Miles y miles de camas, manutención, transportes… Hay quien cifra el coste de expulsar a 1 millones de personas en unos 90 mil millones de dólares. Y aquí, amigos, es donde llegamos al que es quizás uno de los episodios más tenebrosos de toda esta historia.
Fijaos: (“Vamos a necesitar más camas para el servicio de inmigración, un mínimo de 100. 000. El Congreso necesita sentarse a la mesa rápidamente y darnos el dinero que necesitamos para asegurar esa frontera.
” - Tom Homan, “Zar” de la frontera de Trump) Apenas ha pasado un mes y tanto Trump como Homan ya muestran claros signos de que hay tensión en el sistema de alojamientos temporales para poder llevar a cabo las expulsiones. Signos de tensión que han llevado al mismísimo presidente a plantear meter a los ilegales en Guantánamo, una cárcel pensada para terroristas yihadistas y criminales de guerra que no tiene precisamente la mejor de las famas. Incluso parece que están dispuestos a mandar a ilegales a cárceles de El Salvador, con la ayuda de Nayib Bukele, que así de paso se marca un tanto con la administración Trump.
(“[Nayib Bukele] ha pactado el acuerdo migratorio más inédito y extraordinario en el mundo. [. .
. ] Nosotros podemos enviarlos [inmigrantes ilegales], y él los pondrá en sus cárceles. [.
. . ] Y también ha ofrecido hacer lo mismo con criminales peligrosos que actualmente están detenidos y cumplen sus condenas en Estados Unidos, aunque sean ciudadanos estadounidenses o residentes legales.
” - Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos) [Puede que a cambio espere… no sé, que Trump no se levante un día y le ponga unos aranceles, quién sabe. ] Desde luego la administración Trump parece estar buscando ya soluciones hasta debajo de las piedras. Se están tomando este operativo muy en serio.
Pero, amigos, no se trata solo de las cuentas del gobierno. Lo que quizás no tenga una solución tan sencilla es la factura en términos de pérdidas de ingresos y de producción sobre la economía de Estados Unidos. Sobre todo en los sectores de la construcción, el campo y también en ciertas industrias.
Y es que, veréis, según algunas estimaciones, el sector de las manufacturas duraderas por ejemplo podría perder entre 597. 000 millones y 3. 7 billones de dólares en los próximos cuatro años tan solo por el impacto de las deportaciones masivas.
La expulsión de tanta gente en tan poco tiempo haría crecer muchos los costes laborales en sectores clave. Y esto no es un problema a largo plazo, sino que ya está afectando a varias actividades. Por ejemplo, muchas constructoras ya están quejándose de que muchos de sus empleados faltan al trabajo por miedo a las redadas masivas que tan orgullosamente está realizando el Servicio de Migración.
Y, vale, ya sé lo que puede que estéis pensando algunos… bueno, ¡pues genial! Más empleo para los norteamericanos. Pues a ver, no, esto no funciona exactamente así.
Y ojo, esto no es algo que digamos nosotros, es lo que dicen los propios americanos. Y es que amigos, la realidad es bastante más compleja. La gran mayoría de los trabajos que realizan los ilegales - en un país que además está en pleno empleo - son actividades que los estadounidenses no querrían desempeñar bajo ningún concepto.
Ni siquiera el que se supone que es el grupo más económicamente deprimido del país, los afroamericanos. Por este motivo, además del hecho de que en Estados Unidos hay virtualmente, como os digo, pleno empleo y poco margen para cubrir las vacantes, echar a los inmigrantes o espantarlos de sus puestos de trabajo puede generar un vacío productivo sin precedentes. Así que al coste de los vuelos, los centros de detención, y todo lo demás que se le ocurra al presidente, también hay que sumarle el golpe que recibirá la economía doméstica.
Amigos, Donald Trump llegó también con la promesa de hacer bajar los precios y fortalecer la economía americana. Pues bien tanto sus aranceles como estas deportaciones masivas van exactamente en la dirección contrario. Y por eso pensamos que más allá del populismo político esta medida es pan para hoy, hambre para mañana.
Pero, ojo, porque es que, además, más allá de sus fronteras el Tío Sam puede estar haciendo una apuesta muy arriesgada. ¿Que por qué? Pues… veámoslo.
T3 (EL “BULLY” SAM) La política de deportaciones masivas y de amenaza constante a los ilegales y no tan ilegales que está llevando a cabo Trump tiene muchas similitudes con otra que ha estado muy de moda estos días. Sí, hablamos de los aranceles y las amenazas de guerra comercial. Al final las dos políticas estrella de Trump son dos caras de la misma moneda: el presidente utiliza el poder de Estados Unidos para chantajear a otros países si no hacen exactamente lo que él quiere.
Es lo que la estrategia de la “dinamita Trump”. Da igual que sean aliados o adversarios, eso a Trump no le importa. Lo importante es salirse con la suya, sin tener en cuenta realmente las consecuencias.
Con Colombia lo vimos muy bien. (He ordenado a mi Administración que tome inmediatamente las siguientes medidas de represalia urgentes y decisivas: Aranceles de emergencia del 25% sobre todos los bienes que entran en los Estados Unidos (desde Colombia) Prohibición de viajar y revocación inmediata de visados a los funcionarios del Gobierno colombiano, y a todos sus aliados y simpatizantes. Inspecciones reforzadas de Aduanas y Protección Fronteriza de todos los nacionales colombianos.
Imposición total de sanciones fiscales, bancarias y financieras. ) Desde la perspectiva trumpista, Petro aceptó recibir los vuelos de deportación y todo quedó en nada. El problema es que, más allá de si funciona en alguna que otra ocasión, esta política de la amenaza constante y la “dinamita Trump” resulta preocupante.
Este es un ejemplo muy claro, no olvidéis que aunque Petro sea un adversario ideológico de Trump en general Colombia es considerado un importante aliado de Washington en la región. Incluso los dos países mantienen desde el año 2012 un acuerdo de libre comercio. Un acuerdo que, por supuesto, hubiera volado por los aires si Petro no se rinde.
¿Y qué quiero decir con esto? Que aunque esta forma funcione un par de veces al final lo que haces es que Washington no sea considerado ni un aliado ni un socio fiable y respetable. En otras palabras corres el riesgo de empujar a tus aliados a los brazos de tus adversarios.
Y, ojo, lo mismo podríamos decir de muchas empresas y profesionales. Usar los aranceles como chantaje supone de facto tomar como rehenes a todas las cadenas de valor que aprovechan el comercio con otros países para ofrecer, como diría Milei, mejores productos a un mejor precio. Y amigos, la incertidumbre no es buena para las inversiones, los flujos de capital, la generación de empleo y la actividad productiva.
Es decir, que es un forma de actuar que hace que el gobierno sea mucho más imprevisible, lo que aumenta el riesgo país y a medio y largo plazo puede castigar a la economía americano. Ser un bravucón no siempre es la mejor idea. De hecho, no suele ser una buena idea.
Pero esa es otra historia. Amigos, la política migratoria de Trump ya está en marcha, y en apenas un mes la máquina parece estar ya sobrecalentada. Y no dudeis que los costes para la economía americana y los precios llegarán antes que después.
Pero dicho esto, ahora el turno es para ti: ¿Qué opinas de las deportaciones masivas que están en marcha? ¿Crees que se debe seguir tratando a todos, ilegales, criminales y personas con estatus regular, de la misma manera? ¿Qué opinas de la doctrina del “bully americano”?
Déjanos tus opiniones aquí abajo en los comentarios y abramos debate. Y muy importante, si te ha gustado este vídeo dale al botón de like y suscríbete a VisualPolitik si aún no lo has hecho. Como siempre, muchas gracias por estar ahí.
Un saludo y hasta la próxima.