y la mortificación del pecado de John Owen capítulo 7 la segunda regla general de la mortificación la primera regla trató con lo que una persona necesita ser antes de poder cumplir con el deber de la mortificación del pecado la segunda regla trata con la actitud necesaria para cumplir con este deber esta actitud puede ser resumida en la siguiente regla usted no podrá mortificar ningún pecado A menos que sinceramente y diligentemente intente tratar con todo pecado Para decirlo de una forma simple no le ha sido dado al creyente la opción de decidir Cuáles pecados en su
vida necesitan ser mortificados A menos que el creyente esté comprometido a tratar con todos y cada uno de los pecados en su vida nunca tendrá éxito en la mortificación de uno de ellos déjeme explicarle lo que esto significa en la forma más detallada un creyente es probado en un deseo pecaminoso semejante a lo que fue descrito al principio del capítulo 5 este deseo pecaminoso inquieta al creyente piense en el pecado que más le inquieta a usted este pecado le derrota y le inquieta tanto que anhela la liberación completa de él pero no solamente esto el
creyente realmente lucha con ese pecado ahora y se lamenta cuando es Derrotado por él sin embargo al mismo tiempo hay otros deberes en la vida cristiana que no toma muy en serio puede dejar pasar muchos días sin disfrutar la comunión íntima con Dios puede leer su Biblia en una forma superficial descuidando la meditación en la palabra de Dios y ocupando muy poco tiempo en la oración estos deberes cristianos descuidados son pecados pecados de omisión pero no le inquietan tanto como el del cual desea ser liberado ahora el punto que estamos tratando de enfatizar es que
el creyente no debería esperar la liberación de aquel pecado que verdaderamente le inquieta hasta que comience a tratar los demás pecados con la misma seriedad Ahora por qué es así hay dos razones Primero este intento de lograr una mortificación parcial está basado en un razonamiento falso sin aborrecimiento del pecado como pecado No simplemente un aborrecimiento de sus consecuencias desagradables y sin una conciencia del amor de Cristo en la cruz no puede existir una verdadera mortificación espiritual del pecado ahora esta clase de intento de mortificación no da ninguna evidencia de ser motivada por el aborrecimiento del
pecado como pecado y tampoco por una conciencia del amor de Cristo más bien el motivo principal es el amor propio un pecado particular ha inquietado la paz y el bienestar de esta persona entonces pelea contra este pecado solo para recuperar su bienestar a tal persona un pastor fiel tendría que decirle Amigo usted ha sido negligente en la oración y en la lectura de la Biblia usted ha sido descuidado en cuanto su testimonio hacia otros estos descuidos son Igualmente pecados como el pecado que usted trata de vencer Jesús murió por estos pecados también por qué no
ha hecho ningún esfuerzo para vencer también estos pecados si usted realmente odiara el pecado como pecado sería tan cuidadoso contra todo aquello que apaga y entristece al Espíritu Santo y no solo contra aquel pecado que inquieta y entristece su alma Acaso no puede ver usted que su lucha con el pecado está centrada simplemente en su propia paz y bienestar realmente piensa usted que el espíritu santo le ayudará a acabar con el pecado que le inquieta cuando usted no manifiesta ninguna preocupación por tratar con otros pecados que igualmente le contristan a él A pesar de lo
que pudiéramos pensar la obra de La mortificación que Dios requiere es un compromiso total para mortificar todo pecado si un creyente sinceramente intenta hacer lo que Dios requiere entonces puede depender de la ayuda del Espíritu Santo si el creyente está preocupado solamente acerca de su propia obra es decir mortificar los pecados que le inquietan a él entonces Dios le dejará luchar en base a su propia fuerza el mandamiento dice limpiémo de toda inmundicia de carne y de espíritu perfeccionando la santificación en temor de Dios segunda de Corintios capítulo 7 versículo 1 si hacemos algo debemos
tratar de hacer todo y no solamente una parte de la obra de La mortificación del pecado segundo en ocasiones Dios utiliza un fuerte deseo pecaminoso no mortificado en un creyente como un medio para disciplinarlo cuando un creyente se vuelve frío y negligente en sus deberes hacia Dios Dios permite que su deseo pecaminoso se fortalezca en su corazón para que se convierta en una plaga y carga para él esta puede ser una de las maneras en que Dios castiga a un creyente por su desobediencia o por lo menos una manera para despertarlo a fin de que
considere sus caminos y sea conducido a una mortificación sincera del pecado un ejemplo parecido supuesto puede ser visto en los tratos de Dios con Israel en los tiempos de los jueces conclusión de esta sección quien quiera que desee mortificar verdaderamente y correctamente cualquier concupiscencia molesta en su vida debería tener cuidado de ser Igualmente diligente en la obediencia a todos los deberes a los cuales Dios le llama también debería saber que cada deseo pecaminoso y cada omisión del deber son Igualmente desagradables a Dios mientras que haya un corazón traicionero que está dispuesto a descuidar la necesidad
de luchar para obedecer en todas las cosas habrá un alma débil que no está permitiendo que la fe haga toda su obra cualquier alma que se encuentra en una condición Tan débil no tiene derecho de esperar tener éxito en la obra de La mortificación