El libro del profeta Habacuc. Él vivió durante las últimas décadas del reino del Sur de Israel y era una época de injusticia e idolatría. Él vio en el horizonte la creciente amenaza de Babilonia y esas no eran buenas noticias para nadie.
Pero a diferencia de otros profetas, Habacuc no acusa a Israel, ni siquiera habla al pueblo de parte de Dios. Más bien, todas sus palabras están dirigidas a Dios personalmente. Y el libro habla acerca de la lucha personal de Habacuc, su travesía personal al tratar de creer que Dios es bueno, a pesar de tanta maldad y tragedias en el mundo.
Así que las palabras de Habacuc son en realidad poemas de lamento y son muy similares a los lamentos que encuentras en el libro de Salmos. El poeta, presenta una queja y luego dirige la atención de Dios al sufrimiento y a la injusticia en el mundo, demandándole que haga algo. De hecho, saber acerca de este lamento es clave para entender el diseño y el mensaje de este breve libro.
Los capítulos 1 y 2 se enmarcan como una discusión que va y viene entre Habacuc y Dios, y el profeta presenta dos quejas, a las que Dios ofrece dos respuestas. Su primera queja es que la vida en Israel se ha vuelto horrible. La Torá es ignorada, lo que resulta en violencia e injusticia, y todo esto es tolerado por los líderes corruptos de Israel.
Y Habacuc está clamando, pidiéndole a Dios que haga algo, pero nada parece cambiar. Pero luego, de repente, Dios responde diciendo que él está muy consciente de la corrupción de su propio pueblo, Israel, y que está convocando a los ejércitos de Babilonia, para dejar que su justicia caiga sobre Israel. Y de manera muy similar al mensaje de Miqueas o de Isaías, Dios dice que usará este terrible imperio para devorar a Israel por su injusticia y su maldad.
Pero Habacuc tiene un problema con esta respuesta, así que ofrece su segunda queja. Él dice que Babilonia es aún peor que Israel, que ellos son más corruptos, más violentos, que han deificado su propio poder militar, que tratan a los humanos como a animales, atrapándolos como peces en una red. Ellos devoran a las naciones y a los pueblos para construir su propio imperio.
Así que Habacuc dice: "¿Cómo puedes tú, un Dios santo, usar esas naciones tan corruptas como tus instrumentos en la historia? ". Él demanda una explicación.
De hecho, Habacuc se representa a sí mismo como un atalaya en los muros de la ciudad, esperando la respuesta de Dios, que eventualmente llega. Dios le dice a Habacuc que tome unas tablas y un cincel y escriba lo que vea y escuche. Es una visión sobre un momento señalado en el futuro, y aunque parezca lenta su venida, eventualmente llegará.
De hecho, Dios dice que el justo vivirá por su fe en esta esperanza y visión. Entonces, ¿cuál es esa promesa divina que Habacuc debe escribir? Que Dios hará caer a Babilonia.
Dios dice que la violencia y la opresión de las naciones, crea un ciclo interminable de venganza, y que Dios usará este ciclo para atraer el auge y la caída de las naciones. Y el hecho de que Dios pueda, por un tiempo, usar a una nación corrupta como Babilonia, no significa que él respalde todo lo que hacen. Él hace responsable a todas las naciones delante de su justicia.
Así que Babilonia, caerá junto con cualquier otra nación que actúe como ellos. La promesa de Dios, es luego elaborada en una serie de cinco ayes, que describen la clase de opresión e injusticia perpetuada por naciones como Babilonia. Los primeros dos son en contra de las prácticas económicas injustas, como cuando los ricos cobran intereses muy altos, solo para hacer que los pobres permanezcan endeudados.
Así que ellos acumulan su riqueza a través de métodos deshonestos. El tercer ay, es una crítica a la esclavitud, a tratar a los humanos como animales y amenazarlos con violencia si no producen. El cuarto ay, es contra el abuso del alcohol por parte de los líderes irresponsables.
Mientras el pueblo está sufriendo bajo su mal liderazgo, ellos están de fiesta y desperdiciando el dinero en sexo y alcohol. Y el último ay, expone la idolatría, el motor que mueve esas naciones. Ellos han hecho del poder y de la seguridad nacional sus dioses, ofreciéndoles lealtad a cualquier costo.
Así que el pueblo se convierte en esclavo de su propio imperio nacional. Ahora, las prácticas que se describen aquí no suceden únicamente en Babilonia, pero esto es parte de la cuestión. Dada la condición humana, la mayoría de las naciones, eventualmente, se convertirán en una Babilonia.
Y así es como la respuesta de Dios a Habacuc en este libro, se convierte en la respuesta de Dios a todas las generaciones posteriores, para cualquiera que viva en un mundo gobernado por otras Babilonias. Pero deja en el aire la pregunta: ¿Dios permitirá que este ciclo, el auge y la caída de los imperios similares a Babilonia, continúe para siempre? Y el capítulo 3 trata sobre esa pregunta.
Se nos dice que esta es una oración de Habacuc y comienza con Habacuc rogándole a Dios que actúe en el presente como lo ha hecho en el pasado, haciendo caer a las naciones corruptas. Lo que sigue es un poema muy antiguo. Primero describe una poderosa y aterradora aparición de Dios.
Es muy similar a los poemas introductorios de Miqueas y Nahúm y similar a la aparición de Dios en el Monte Sinaí en el libro de Éxodo. Tenemos nube, fuego y temblor. Cuando el creador aparezca para confrontar la maldad humana, todo el mundo estará poniendo atención.
Habacuc, luego continúa describiendo esta futura derrota del mal como un futuro éxodo, justo como cuando Dios vino como guerrero y abrió en dos el mar en su batalla contra Faraón. Habacuc dice que Dios traerá su juicio sobre la cabeza de la casa del impío. Así que Faraón, al igual que Babilonia, se ha convertido aquí en un arquetipo de las naciones humanas violentas.
Pero al mismo tiempo, se nos dice que cuando Dios confronte la maldad, él salvará a su pueblo y a su ungido. Es una referencia al rey del linaje de David. Así que en este poema, la historia del Éxodo en el pasado, se ha convertido en una imagen del éxodo del futuro que Dios producirá.
Él derrotará la maldad una vez más y hará caer a los faraones y a las Babilonias de este mundo. Él traerá justicia a todos los pueblos y rescatará a los oprimidos y a los inocentes. Y esta es la esperanza que hace que Habacuc, pueda concluir el libro con una alabanza llena de esperanza.
Incluso si el mundo está desmoronándose con hambrunas o sequías, o guerras, o lo que sea, él elegirá confiar y gozarse en las promesas del pacto de Dios. Así que Habacuc, hacia el final de su libro, se convierte en un ejemplo resplandeciente de cómo el justo vive por la fe. Habacuc reconoce lo oscuro y caótico que es el mundo y en lo que nuestras vidas pueden tornarse, y nos invita a un camino de fe, de confiar en que Dios ama a este mundo, más de lo que nosotros lo hacemos y que un día él enfrentará su maldad.
Y de eso trata el libro de Habacuc.