Los rebeldes sirios pusieron fin al gobierno de Bashar al Assad. Un régimen casi 25 años en el poder y de esos 13 en una cruenta guerra civil. En un sorpresivo y fulminante avance, las fuerzas rebeldes avanzaron en cuestión 12 de días, tomando las ciudades más importantes de Siria.
y entraron a Damasco la madrugada de este domingo… las imágenes de celebración se viralizaron en las redes sociales y se extendieron más allá de las fronteras del país con centenares de refugiados sirios en Medio Oriente y Europa celebrando la caída del régimen. El presidente Al-Assad, abandonó el país tras llegar a un acuerdo con los rebeldes, según dijo el gobierno ruso, aliado del ahora expresidente. Luego Moscú confirmó que Al Assad está en moscú y le dará asilo.
Los rebeldes aseguran que las instituciones públicas permanecerán bajo la supervisión del hasta ahora primer ministro hasta que sean entregadas oficialmente. Pero, ¿cómo se ha producido este cambio radical en Siria? Y, ¿por qué comenzó la guerra?
De esto te hablamos en este video. Si bien la guerra en Siria duraba ya 13 años, la sensación era que en los últimos cuatro años el control del gobierno de Bashar Al Assad era casi indiscutible, sobre todo en las principales ciudades. Pero esa especie de status quo dio un giro dramático en los últimos días.
Todo empezó en las zonas que estaban fuera del dominio de Al Assad. En el este hay una mayoría kurda y el noroeste, en la provincia de Idlib, grupos yihadistas y rebeldes tenían el control. Desde estos frentes, el pasado 27 de noviembre el grupo insurgente fundamentalista Hayat Tahrir al Shams y sus aliados, lanzaron un ataque sorpresa y relámpago contra la ciudad de Alepo donde casi no encontraron resistencia.
De ahí siguieron hacia el sur, controlando Alepo, Hama, Homs y poniendo rumbo a la capital. Mientras tanto, otras facciones rebeldes llegaron también desde el suroeste hacia los suburbios de Damasco. Finalmente, este domingo, los rebeldes anunciaron que habían entrado en Damasco y liberado a los detenidos en la prisión militar más conocida del país, Saydanaya, donde se cree que miles de partidarios de la oposición fueron ejecutados durante la guerra civil.
Como te estábamos contando la toma de poder es grupo está liderada por el grupo Hayat Tahrir al Sham, es un grupo fundamentalista. También se conoce por las siglas HTS y se traduce al español como “Organización para la Liberación del Levante”. Se creó en 2012 bajo el nombre de Jabhat al-Nusra y estaba afiliado de Al Qaeda.
Aunque en 2016, el grupo rompió vínculos con Al Qaeda y adoptó el nombre de Hayat Tahrir al Sham cuando se fusionó con otras facciones un año después. HTS consolidó su poder en las provincias de Idlib y Alepo al aplastar a sus rivales, incluidas células de Al Qaeda y el grupo extremista Estado Islámico (EI). Allí estableció el llamado Gobierno de Salvación Sirio para administrar el territorio de acuerdo con la ley islámica.
Sin embargo, la ONU, Estados Unidos, Reino Unido y otros países lo siguen considerando una filial de Al Qaeda y su líder, es este hombre: Abu Mohammed al-Jawlani que está en la lista de terroristas globales de Estados Unidos. Jawlani dijo el pasado viernes, en una entrevista con la cadena estadounidense CNN, que el objetivo de la revolución era el derrocamiento del régimen de Al-Assad y que planeaba crear un gobierno basado en instituciones y un, abro comillas, "consejo elegido por el pueblo" de Siria. Y en este punto, todo indica que cumplieron con el primero de esos objetivos.
Tras la entrada de los rebeldes sirios en Damasco, Bashar al-Assad abandonó el país desde el aeropuerto internacional de la capital, según dijeron varios medios y luego confirmó el gobierno ruso. Esto supone el fin de un régimen que ha gobernado Siria con mano de hierro desde el año 2000, además de los 29 años previos en los que gobernó su padre, Hafez al Assad. Hafez llegó al poder en 1971 con el partido Baaz, que promovía un mensaje nacionalista árabe.
Desde entonces, aplastó a la oposición y rechazó la celebración de elecciones libres. Bashar al Assad era el segundo hijo de Hafez e iba camino de ser médico, pero en 2000 subió al poder tras la muerte de su padre. Aunque en un primer momento anunció un gobierno más transparente y democrático, pronto se volvió a la represión y los arrestos masivos.
Mientras tanto, fue fortaleciendo sus relaciones con Rusia Irán, Qatar o Turquía. Sin olvidar a su vital aliado libanés, el partido-milicia Hezbolá. Hasta que, a fines de 2010, la Primavera Árabe, que surgió en Túnez y se extendió después por diversos países árabes, dio un vuelco a la situación en Siria.
Lo que comenzó como una protesta pacífica contra el gobierno de Al Assad en 2011, se convirtió en una guerra civil a gran escala que devastó el país e involucró a potencias regionales y mundiales. Tras la represión violenta a las protestas, varias facciones rebeldes decidieron tomar las armas. Así comenzó un conflicto que se ha extendido durante 13 años.
Desde entonces más de medio millón de personas han muertos y 12 millones se vieron obligadas a huir de sus hogares, alrededor de cinco millones de las cuales son refugiados o solicitantes de asilo en el extranjero. Una guerra en la que varios actores internacionales también se implicaron. Rusia, Irán y los grupos armados apoyados por Teherán, como Hezbolá, se sumaron al bando del ejército de Al Assad.
Mientras que Turquía y varios Estados del Golfo Pérsico tomaron partido por facciones opositoras. También algunas áreas del norte y del este permanecieron bajo control de una alianza de grupos armados liderada por los kurdos y apoyada por Estados Unidos, conocida como las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). Una guerra civil en la que se sucedieron atrocidades como ataques químicos y en la que la ONU acusó a todos los bandos de crímenes de guerra.
En 2015 el gobierno de Al Assad estuvo cerca de caer pero la intervención militar de Rusia cambió el curso del conflicto, dando estabilidad a Al Assad… hasta ahora. Pero en esta ocasión, la ofensiva rebelde no contó casi con oposición. Los principales aliados de Al Assad estaban más centrados en otros frentes.
Rusia, en la guerra de Ucrania, e Irán y Hezbollah, en la de Gaza y Líbano. Ahora, con Al Assad fuera del país y los rebeldes en control de la capital, el futuro parece incierto. Como dice Barbara Plett Usher, enviada de la BBC a Damasco, “existe la posibilidad de un cambio, también la de una solución política, pero también la del caos y más violencia”.