Soy Estrella Montolío, soy catedrática de Lengua Española en la Universidad de Barcelona y estoy fascinada por el lenguaje y la comunicación. ¿Qué aspectos son fundamentales, importantes, que desde los colegios trabajemos con nuestros alumnos para una comunicación del siglo XXI? Yo sí sé que los docentes de Lengua sois un elemento absolutamente crucial en la formación de los niños y de los adolescentes.
Es indudable que hay una serie de contenidos que los docentes han de impartir porque están ahí, en los currículos académicos. Es indudable, también, que hay una serie de reflexión estrictamente gramatical, que yo, como gramática, ¿qué te voy a decir? , que a mí me parece que ordena el cerebro y que es muy interesante.
Pero es importante, también, que los chicos acaben, no con la idea de que Lengua es sintaxis y ya está, y una serie de categorías, sino que tiene que ver con esa herramienta fascinante que ellos tienen, que es gratis, y que tienen ante sí toda la posibilidad de, si ellos quieren, desarrollarla del modo adecuado. Desde que han llegado estas nuevas tecnologías, cuya base es fundamentalmente la escritura, el correo electrónico, Facebook, WhatsApp, etcétera, la escritura se ha convertido en una habilidad mucho más transversal de lo que era hace 25 años. Hace 25 años había un porcentaje importante de profesiones en las que la escritura estaba prácticamente ausente.
En la sociedad de la información y el conocimiento son muy pocos los profesionales que no tienen que escribir nunca. Es decir, que la escritura va a formar parte de nuestros quehaceres profesionales, de los quehaceres profesionales, de los chicos que ahora se están formando, sin duda ninguna. Por lo tanto, es muy importante que aprendan a escribir bien.
Escribir bien, como tú y yo sabemos muy bien, no tiene que ver con hacer frases poéticas, es otra cuestión. Escribir bien quiere decir elaborar documentos, textos, que cumplan los objetivos comunicativos para los que han sido diseñados. Si yo lo que quiero es hacer un WhatsApp divertido, he escrito bien si el destinatario del WhatsApp se ríe.
Si lo que quiero es presentar un "curriculum vitae", de algún modo, persuasivo, entonces ese "curriculum vitae" ha cumplido su objetivo si la persona que lo recibe, el director o directora de Recursos Humanos, decide que ese currículum, por alguna razón, por su forma, su contenido, su expresión, destaca del resto. Eso es un aprendizaje y es un aprendizaje largo y complejo. Yo les suelo decir a mis estudiantes cuando, muy a menudo, me dicen en la universidad: "Uy, es que cuando tú lo explicas lo entiendo muy bien, pero luego, cuando voy al libro, al manual, no entiendo nada".
Bueno, pues bienvenido. Esto nos pasa a todos, ¿no? Escribir y leer no son automatismos, no es como hablar y escuchar.
Nosotros oímos de manera automática, tú y yo en este momento, o nos tapamos los oídos, o bien oímos automáticamente. Para escribir y para leer tenemos que pasar por procesos de aprendizaje, a veces muy largos. Los niños, desde que aprenden las letras de palo con la fase de la inversión en espejo hasta que llegan a escribir, han de invertir mucho tiempo y mucho esfuerzo.
Y ese aprendizaje no se detiene a lo largo de la vida, ha de continuar porque la escritura, en realidad, es cada vez más sofisticada. Ahora tenemos que aprender, por ejemplo, a escribir documentos que vayan a ser leídos en papel, pero escribir también para pantallas que tienen requerimientos distintos. Tenemos que saber resumir, por ejemplo, contenidos para llevarlos a una pantalla.
Así que, el proceso de aprendizaje de la escritura es largo, es complejo, y en realidad no acaba nunca. Esto podría parecer una mala noticia, pero no es una mala noticia, porque la escritura, cuando está bien elaborada, nos proporciona muchas satisfacciones. Podemos recibir un correo electrónico de alguien desconocido y decir: "Oye, ¿a quién tenemos en la empresa en Bilbao?
Esta persona es un crack. Qué bien, qué amable, qué rápido, solvente, lo tiene todo". Esa persona se ha presentado mediante su escritura.
Nuestra escritura nos representa, así que es nuestra imagen. No podemos pensar: "Yo escribo cualquier cosa y ya está". No, perdona, la persona que te lea va a hacerse una imagen de ti a partir de tu texto.
Luego, es muy estimulante, en mi opinión, aprender todos los mecanismos de textualización planificada, que son sutiles, complejos, pero son muy interesantes, que nos permiten elaborar textos a nuestro deseo. De: "Ahora quiero ser muy claro", "Ahora quiero plantear un problema, pero lo matizaré para que este problema no parezca que es insalvable". "Ahora voy a dar una mala noticia, pero no es que la vaya a maquillar, pero sí voy a acompañarla de una información que justifica el porqué".
Las personas son muy felices cuando consiguen elaborar textos de los que se sienten orgullosos.