Oanny Dias va a comenzar una nueva vida en Alemania. Gerson Santos vino a Alemania hace 8 años y trabaja aquí como ingeniero mecánico. Hoy realiza un viaje de negocios a Japón con sus colegas de la empresa alemana para la que trabaja.
Oanny lo logró: aprobó los exámenes de admisión de un programa de formación profesional y fue elegida para ser capacitada como enfermera en Alemania. El sueño de vivir en el extranjero tiene su precio. El brasileño Gerson Santos es ingeniero mecánico.
Vino a Alemania en 2016 con una visa de estudiante para hacer una práctica profesional. Su plan era volver a Brasil tras finalizar su carrera para trabajar. Pero al observar que la tasa de desempleo estaba muy alta en Brasil y el mercado laboral no le ofrecía trabajo en 2018, decide aplicar en Alemania.
Fue todo un desafío, aún tras encontrar un puesto de trabajo. Gerson tuvo que ir a la oficina de extranjería más de 100 veces, dice. Los latinoamericanos pueden permanecer hasta 90 días en Alemania como turistas, sin necesidad de visado.
Para quedarse más tiempo, para trabajar, estudiar o vivir en Alemania, es necesario un permiso o visa. Autorización de trabajo, visas de estudios o reagrupación familiar son las más solicitadas por latinoamericanos y deben pedirse en la embajada o consulado alemán del país de residencia. Llegar a Alemania como turista y pedir un permiso de trabajo no es posible.
Solo personas de Brasil, Argentina y Chile pueden venir como turistas y solicitar una reunión familiar o un visado de estudios, por ejemplo. Oanny estudió en escuelas públicas hasta lograr ingresar a un colegio alemán en Sao Paulo, que ofrece becas para estudiantes de bajos recursos. En el colegio Porto Seguro, Oanny tuvo contacto con la lengua y la cultura alemana por primera vez.
Nunca pensó que algún día viviría en Alemania. A pesar de haber sido elegida y tener garantizada su formación profesional en Bonn, Oanny tuvo que estudiar mucho porque necesitaba obtener el certificado de B1 para solicitar la visa, como cualquier persona que quiera estudiar en Alemania. El hospital se ocupó de la burocracia y el pago de su permiso.
Quien no cuenta con este tipo de apoyo, se enfrenta al reto de la burocracia para cumplir con los requisitos de visado en Alemania. Las integrantes del equipo de “Rampa Berlín” asisten en los distintos La creadora de la empresa es la brasileña Marina Faé. Ella sabe todo sobre visas y los desafíos que traen los distintos procedimientos.
Marina ayuda a sus clientes a rellenar los formularios, conseguir los documentos necesarios, concretar una cita en la oficina de inmigración y también nos acompaña el día de la entrevista. Hasta ahora ha logrado obtener todos los permisos, aunque nunca hay garantía. El procedimiento burocrático para conseguir la permanencia extendida fue difícil para Gerson.
Ahora, las normas para solicitar permisos de residencia para profesionales de las áreas de ingeniería, informática y tecnología son más ágiles: ya no se requiere conocimiento del alemán porque en las empresas de tecnología se habla inglés. Por eso, Gerson ayuda e inspira a otros ingenieros brasileños a transferirse a Alemania. Mientras tanto, Oanny ya está recibiendo clases de alemán durante 6 horas cada día.
En 3 meses tiene que superar una prueba para alcanzar el nivel B2, necesario para poder comenzar con la formación dentro del hospital. La formación de enfermería, como la que recibe Oanny, es una profesión de nivel técnico en Alemania, con 3 años de capacitación y menor autonomía y complejidad en las tareas hospitalarias que en Latinoamérica. En 2023, 12% del personal de enfermería en el país eran personas no alemanas.
La participación de los brasileños ha ido creciendo, pero es aún muy baja. En ese año, 1. 252 eran de Brasil, es decir, el 0,1% del total.
La formación de enfermería exige mucho estudio. El aprendizaje del alemán es intenso. Además, las diferencias culturales, la soledad y el frío invierno alemán pueden afectar los ánimos.
Todo esto vale la pena para Oanny. El equipo de "Rampa Berlín" observa que nuevos desafíos surgen tras llegar a Alemania e intentar integrarse en la cultura. El gobierno podría hacer más para facilitar la integración en la sociedad y orientar a los extranjeros, consideran.
El ingeniero mecánico Gerson Santos sí logró quedarse más tiempo e integrarse. Para él, Alemania es su hogar. Le gusta visitar y conocer otras ciudades alemanas.
La bandera que los amigos y profesores en Sao Paulo firmaron como recuerdo para Oanny, ahora le da fuerza. Empacar la maleta es parte del día a día de Gerson. El ingeniero mecánico tiene que realizar viajes de negocios con frecuencia.
Ahora, Gerson quiere adquirir la nacionalidad alemana por naturalización, ya entregó todos los documentos necesarios. Lo único que cambiaría, dice, es que buscaría apoyo de alguien que sepa cómo funcionan los procedimientos burocráticos desde el comienzo. Algo que también Oanny recomendaría.
Porque a pesar de que Alemania ha suavizado su ley de inmigración para atraer trabajadores extranjeros de fuera de la Unión Europea, la burocracia detrás de cualquier trámite de solicitud de visa continúa siendo un desafío.