Algunas personas dicen ver un hombre desconocido con un sombrero. Otras, que una presencia les acecha desde la otra punta de la habitación. De repente, una presión en el pecho, como si algo (o alguien) se te hubiera sentado encima.
Intentas moverte, gritar… pero nada. Estás completamente paralizado. Si alguna vez has tenido parálisis del sueño, sabrás que es una sensación horrorosa.
Estás despierto, pero tu cuerpo no responde, y para colmo, puedes empezar a tener alucinaciones, como la sensación de que alguien te observa. En inglés, incluso hay toda una leyenda urbana sobre The Hatman, una figura oscura con sombrero que aparece en la habitación, y simplemente te observa, acechando, sin moverse… hasta que desaparece. ¿Por qué ocurre la parálisis del sueño?
¿Hay alguna explicación científica? ¿Qué personas son más propensas a tener parálisis? Y ¿deberían preocuparnos?
Hoy, en La Hiperactina, hablamos de parálisis del sueño. Antes que nada, dejadme hablaros de algo. Ya sabéis que en mi trabajo el inglés es imprescindible: desde leer papers para documentarme de estos temas hasta viajar a eventos internacionales, como el de hace unas semanas, cuando me invitaron a una mesa redonda en Dublín para hablar s obre educación en redes sociales.
Lo que pasa es que a no ser que viajemos no solemos tener la oportunidad de hablar inglés, por eso quiero hablaros de italki, una plataforma que he utilizado para tener clases particulares con profesores nativos desde casa, lo que me parece súper cómodo y útil para practicar el habla de una lengua. En la web de italki puedes escoger el profesor que más te guste y mejor se adapte a tus necesidades y horario. Si te apetece aprender o mejorar tu inglés o cualquier otro idioma, con el código HIPERACTINA3 ¡puedes llevarte 5€ de descuento, que es el 50% de descuento de una clase de 10€!
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Mientras dormimos, nuestro cuerpo entra en “modo reparación”: se recarga, se recupera y se prepara para el día siguiente. Por ejemplo, en el cerebro, el sueño es clave para eliminar las toxinas acumuladas durante el día, crear nuevas conexiones entre las neuronas, y consolidar recuerdos y nuevo conocimiento que hayamos adquirido en el día. Así que si estás estudiando para un examen, recuerda que dormir bien es importantísimo, me hagas la de trasnochar y estudiarte todo la noche antes que nos conocemos.
Pero no solo el cerebro se beneficia del sueño: el resto del cuerpo también lo necesita. En el músculo, por ejemplo, el sueño mejora el rendimiento de las mitocondrias (los orgánulos de la célula que fabrican energía), se activa la síntesis de proteínas y se dispara la producción de hormonas clave como la testosterona o la hormona de crecimiento. a resumen: si quieres ganar mú sculo, dormir bien es tan importante como entrenar.
Pero, ¿qué pasa exactamente cuando dormimos? El sueño no es simplemente un estado de "apagado" y ya está, sino al contrario: mientras descansamos, el cerebro sigue trabajando en un proceso súper complejo, activando y desactivando distintas áreas según lo que se necesita en cada momento. Vamos a verlo.
En general, el sueño se divide en dos grandes categorías que seguro que te suenan: el sueño REM (por sus siglas en inglés de Rapid eye movement o “movimiento rápido de los ojos”, que es una parte del sueño en la que los ojos se mueven rápidamente) y el sueño no-REM, en la que los ojos no se mueven, y que a su vez se divide en las fases N1, N2 y N3. Cuando dormimos, primero tienen lugar las fases del sueño no-REM, y después las fases del sueño REM. Este ciclo completo del sueño se repite varias veces durante la noche.
No te preocupes, que te las voy a explicar de forma sencilla para que lo entiendas. Como mencionábamos, todo comienza con la fase no-REM. Cuando nos acostamos, la primera fase en la que entramos es la fase N1 o fase de adormecimiento, que básicamente es la transición entre estar despierto y dormido.
Los músculos empiezan a relajarse, aunque a veces se producen pequeñas descargas nerviosas que provocan los típicos espasmos en las piernas o las manos de cuando te estás quedando dormido. A veces, también ocurre esa sensación típica de que caes al vacío, que no sé si te ha pasado alguna vez. Esta fase también es la que, cuando tu padre está dormido delante de la tele, si le quitas el mando y cambias de canal, se despierta y te dice que no cambies de programa, que lo estaba viendo.
Por eso, para quitarle el mando hay que esperar a la fase N2, la de sueño ligero, que es la más larga y ocupa la mitad del tiempo total del sueño. Aquí los músculos están más relajados, ya no hay movimiento y, si estuviésemos mirando el cerebro con un encefalograma, veríamos cómo la actividad cerebral se ralentiza. Es decir, que el cerebro ya está oficialmente en modo “dormido”.
Después de más o menos una hora (porque esto varía según la persona), el cerebro entra en la fase N3, conocida como sueño de ondas lentas. Esta fase es importantísima porque es cuando el cuerpo entra en el “modo reparación” que hemos mencionado antes: se producen hormonas clave, se regeneran los tejidos y se activa la síntesis de proteínas. Además, es en esta fase cuando consolidamos recuerdos, y lo aprendido durante el día se fija en la memoria.
Como curiosidad, es en la fase N3 donde ocurren fenómenos como el sonambulismo (o sea, personas que se levantan dormidas o hablan sin darse cuenta) y los terrores nocturnos (cuando alguien grita o se agita en plena noche sin recordar nada después). También es en esta fase cuando los niños se hacen pis en la cama, porque sus esfínteres pueden "desconectarse" temporalmente. Terminada toda la fase no-REM, después de más o menos una hora y media de sueño, entramos en la fase REM, la famosa fase de Movimiento Rápido de los Ojos.
¿Por qué ocurre este movimiento? Pues porque es la fase en la que se producen los sueños más intensos y vívidos. Aunque todavía no se tienen claras las funciones de la fase REM, se cree que también participa en la consolidación de la memoria, es decir, que nos serviría para afianzar el conocimiento que hemos aprendido.
Y aquí es donde ocurre lo más interesante y a clave para entender la parálisis del sueño: durante esta fase REM, se bloquean nuestras neuronas motoras, de forma que nuestro cuerpo queda prácticamente paralizado. ¿Por qué? Pues para que no nos tiremos de una ventana porque estamos soñando que somos un pájaro.
Tiene sentido. Este bloqueo del movimiento ocurre gracias a una estructura clave del cerebro llamada bulbo raquídeo, que se encuentra en la base del cerebro, justo donde se une con la médula espinal. Normalmente, el bulbo raquídeo se encarga de regular los movimientos en los que no pensamos, como la respiración, el ritmo cardíaco o la digestión.
Pero, además, también se encarga de controlar la comunicación entre el cerebro y los músculos. Durante la fase REM, el bulbo raquídeo sigue controlando nuestras funciones vitales (respiración, etc), pero corta por completo la conexión con los músculos, provocando lo que se conoce como atonía de fase REM. En otras palabras: los músculos están totalmente relajados y, aunque el cerebro esté soñando con que corres, saltas o peleas con un oso, tu cuerpo sigue quietecito en la cama.
Pero, ¿qué pasa si justo en ese momento el sueño se interrumpe? Ahí es donde viene el problema. Puede que el cerebro se despierte, activándose de golpe, pero el bulbo raquídeo todavía no haya restablecido la conexión con los músculos.
¿El resultado? Estás despierto, pero no puedes moverte. Si lo has vivido, sabes a lo que me refiero: esto es la parálisis del sueño.
En este momento, sabes que estás despierto, pero no puedes moverte ni hablar. Intentas levantar un brazo, abrir la boca para pedir ayuda, gritar… pero nada. Y lo peor es que, en muchos casos, también puedes tener alucinaciones.
Esto ocurre porque el cerebro sigue medio atrapado en el sueño, por lo que la experiencia no se siente como un simple “no puedo moverme”, sino que puede incluir sonidos extraños (como murmullos, voces, rugidos, zumbidos, etc), sensaciones físicas (presión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración, dolores musculares…) e incluso imágenes aterradoras, como el Hat Man que os comentaba al inicio del vídeo. Mientras tú estás ahí muerto de miedo, el bulbo raquídeo sigue haciendo su trabajo, que es bloquear el movimiento. Pasa n unos segundos que se sienten eternos… hasta que, poco a poco, empiezas a notar los dedos, los brazos, y finalmente recuperas el control total del cuerpo.
Y te estarás preguntando, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? En el imaginario popular, la parálisis del sueño se ha atribuido a todo tipo de cosas: que es una experiencia religiosa, que son demonios intentando llevarte al más allá, e incluso que te estás muriendo y ha venido la Parca a buscarte pero justo se ha dado cuenta de que se ha equivocado de persona JAJA esta es mi favorita. Como te imaginarás, ninguna de estas explicaciones tiene base científica.
Entonces, ¿qué explicación tiene la ciencia para la parálisis del sueño? Una de las hipótesis más aceptadas es que se trata de un mecanismo de defensa del cuerpo para evitar que, al despertar, sigamos físicamente con las acciones que estábamos haciendo en el sueño. Como hemos dicho, la fase REM produce sueños muy vívidos, por lo que puede ser que, al despertar, no distingamos entre la realidad y el sueño.
Imagínate que estás soñando que te han invitado a la velada y estás entrenando para ganarla. Si te despertaras sin este mecanismo de control, podrías empezar a dar guantazos al aire y terminar tirando todo lo que tengas en la mesita de noche, o peor, darle tremenda hostia a la persona que tengas al lado (aunque depende de quién sea, igual se lo merece hehehh). Así que, según esta hipótesis, la parálisis del sueño sería un mecanismo de protección.
Ahora bien, aunque el cuerpo esté intentando protegernos, eso de las alucinaciones terroríficas le ha salido regular. Lo curioso es que, cuando tienes una parálisis del sueño, te pueden dar tres tipos de alucinaciones. Vamos a verlas.
Las alucinaciones de presencia ocurren cuando notas que hay alguien más en la habitación, normalmente una presencia maligna, amenazante. Este es el clásico ejemplo del Hatman que hemos comentado antes, una figura alta con sombrero que simplemente… te observa. También están las alucinaciones de íncubo o súcubo, en las que, además de sentir una presencia, notas una fuerte presión en el pecho y dificultad para respirar, como si alguien se hubiera sentado encima.
Antiguamente, esto se atribuía a demonios llamados íncubos (de apariencia masculina) o súcubos (femenina), que supuestamente intentaban tener relaciones sexuales con la persona dormida. De ahí el nombre de estas alucinaciones. Por último, tenemos las alucinaciones motoras-vestibulares, en las que tenemos sensaciones de movimiento falso o incluso experiencias extracorpóreas, como si de repente estuvieras viendo tu propio cuerpo desde fuera, como en un videojuego en tercera persona.
Vale, y ¿lo más aterrador de todo? Que pueden ocurrirte las tres a la vez. ¿A vosotros os ha pasado?
Me encantaría saberlo en comentarios la verdad. A mí personalmente me han dado muchas parálisis de sueño en mi vida, y aunque no recuerdo haber tenido alucinaciones, para mí lo más aterrador es la sensación de estar gritando para pedir ayuda pero darte cuenta de que no es real y nadie va a venir. Aunque sin duda, mi parálisis más aterradora fue la que me dio en un tren.
Si ya da miedo que te ocurra en casa, imaginaos en un tren con la paranoia de que pare en tu estación y no te puedas bajar, por dios. Qué tortura. Y esto me lleva siempre a la siguiente pregunta: ¿por qué yo tengo parálisis del sueño y no mi pareja, por ejemplo?
¿De qué depende que una persona sea propensa a tener o no parálisis? Pues no existe una respuesta rotunda a esta pregunta, pero parece ser que las parálisis de sueño son más frecuentes en personas que tienen problemas para dormir. Por ejemplo, este estudio de 2014 entre adolescentes chinos mostró que las personas que marcaban en una encuesta que dormían “mal” o “muy mala” eran más propensas a sufrir parálisis del sueño.
Y no es un caso aislado: estudios posteriores, como uno llevado a cabo en 90. 000 japoneses, han encontrado patrones similares. ¿Qué factores aumentan el riesgo de parálisis del sueño?
Según este último estudio, las probabilidades aumentan si se dan las siguientes condiciones, toma nota: si eres hombre, si tienes problemas de salud mental, si consumes alcohol habitualmente, si duermes siestas muy largas (esto lo corroboro porque a mayoría de parálisis me han dado durante la siesta), si te acuestas demasiado pronto o demasiado tarde, si tienes problemas para conciliar el sueño, si tienes mala calidad del sueño o si sufres pesadillas habitualmente. Aun así, las parálisis del sueño no son súper frecuentes. Se estima que solo entre un 5% y un 10% de la población las experimenta de forma habitual.
Pero si hablamos de haberla tenido al menos una vez en la vida, ahí la cifra sube bastante: se cree que la mitad de la población las ha tenido alguna vez. De hecho, hay muchos ejemplos de artistas que han retratado las parálisis del sueño, como este cuadro de 1781, donde se puede observar un Íncubo sentado encima de una chica dormida. O por ejemplo este de 1915, en el que hay un súcubo encima de un hombre.
Vale, ha quedado claro que las parálisis son raras y la mayoría de veces dan miedo, pero ¿son peligrosas? ¿Es malo que me den parálisis? Pues no: las parálisis en sí no son peligrosas como tal, de hecho no hay ningún caso en la literatura científica de que alguien haya fallecido por una parálisis del sueño.
Eso sí, si se repite varias veces en el tiempo, puede ser indicativo de algo que no va bien: como comentábamos antes, estar pasando por una etapa estrés, consumir demasiado alcohol, o incluso que tu entorno no sea el adecuado para dormir. Vale, y ¿Qué hago si me da una parálisis del sueño? Pues aunque sé que es difícil, mantener la calma y pensar en que se te va a pasar.
Yo por ejemplo, las primeras veces sí que me asustaba mucho e intentaba pedir ayuda, gritar, rebelarme… pero ahora que ya sé lo que es, intento centrarme en que es temporal, y me concentro en mover las puntas de los dedos, poco a poco, hasta que lo consigo y me voy despertando poco a poco. Si tienes algún truco que utilices que te funcione en estas ocasiones, por favor compártelo con todos para que podamos leerte. Bueno, espero que te haya gustado este vídeo y te haya ayudado a entender mejor la parálisis del sueño.
Muchas gracias a italki por patrocinar este vídeo, recordad que tenéis el código de descuento en la descripción. Gracias también a Dani e Inés por su trabajo de documentación para este vídeo, y por supuesto, muchísimas gracias a ti por verlo hasta el final, ¡nos vemos a la próxima!