Una apuesta que fracasó en Corea del Sur. El país vivió horas de extrema tensión luego que el presidente declarara el martes la ley marcial, según para protegerse de Corea del Norte y de fuerzas antiestatales. Pero, el desconcierto en la sociedad, al implicar esto la instalación de un régimen militar, provocó intensas protestas y el reclamo de la oposición que obligaron al presidente a retractarse en cuestión de horas.
Ahora la policía lo investiga por insurrección mientras aumenta la presión para que deje el poder. Aquí te contamos 4 claves sobre la profunda crisis política en el país asiático. Primero, qué implicaba la declaración de Ley Marcial.
Básicamente la instalación de un gobierno militar en Corea del Sur. El país ha sido una democracia estable en los últimos 40 años, pero el presidente Yoon Suk-yeol justificó la instalación de este régimen para, según sus propias palabras, "aplastar a las fuerzas antiestatales” y proteger al país de las “fuerzas comunistas de Corea del Norte”. Su decreto puso inmediatamente a los militares a cargo, quienes ordenaron un despliegue de tropas y policías en el Parlamento.
Durante un par de horas, fueron prohibidas las sesiones parlamentarias y los medios de comunicación quedaron bajo control militar. En la televisión local era evidente el nerviosismo entre presentadores y periodistas. Pero, el anuncio tuvo una dura respuesta de la opinión pública surcoreana.
Muchos piensan que la ley marcial de Yoon no había sido impulsada por amenazas externas, sino por los problemas internos que afrontaba tanto con la oposición política, que controla el Parlamento, como con los escándalos de corrupción que le rodean. El presidente ya había catalogado a la Asamblea Nacional de ser una “guarida de criminales” que “intentaba paralizar” su administración. Pero la respuesta de la oposición fue inmediata y calificaron de inconstitucional e ilegal la aplicación de la ley marcial.
A esto se sumó el apoyo de cientos de manifestantes y esta foto de una ciudadana quitando el arma a un militar se convirtió en uno de los símbolos de la protesta. Así que a pesar de la fuerte presencia de tropas y policías en Seúl, la toma del poder por parte de los militares no llegó a materializarse por completo. Hay algunos miembros del propio gobierno que ya han sido interrogados y dijeron que no conocían del plan del presidente incluido el viceministro de defensa que dice que se enteró por las noticias mientras el ministro de Defensa renunció.
E incluso el líder del Partido del Poder Popular, al que pertenece el presidente surcoreano, calificó su acto como "equivocado". Así fue como el decreto duró apenas horas, cuando finalmente los parlamentarios opositores lograron entrar en el Congreso y votar a favor de su derogación con 190 de los 300 asambleístas presentes. La ley marcial es un régimen temporal impuesto por los militares cuando se considera que los civiles son incapaces de ejercer funciones de gobierno.
Y en este tipo de regímenes, se suelen suspender los derechos civiles y políticos de los ciudadanos. La última vez que la ley marcial se aplicó en Corea del Sur fue en 1979 (hace más de 40 años), cuando Park Chung-hee, un militar que gobernaba de facto, fue asesinado en un golpe de Estado. Este es un recuerdo traumático para los surcoreanos, por los años de represión militar que sigueron a continuación.
Esto explica en parte lo desconcertante que fue para el país el decreto de Yoon, pues no se había vuelto a invocar la ley marcial desde que Corea del Sur se convirtió en una democracia parlamentaria en 1987. Yoon Suk-yeol fue elegido presidente en 2022, por el margen más estrecho en la historia de Corea del Sur, y asumió como un político conservador de línea dura con una postura más radical frente a Corea del Norte. Pero su gobierno ha ido de polémica en polémica desde que llegó al poder.
Ha estado envuelto en escándalos de corrupción, incluido uno relacionado con la manipulación de acciones en la bolsa y otro más mediático que implica a su esposa por haber aceptado un bolso de lujo de regalo. Por este último caso, tuvo que pedir una disculpa pública. Pero, en términos políticos, la mayor presión a su gobierno ocurre cuando la oposición ganó de manera aplastante las elecciones generales del país en abril de este año.
Desde entonces, su gobierno no ha podido aprobar los proyectos de ley que quería. Y justo antes de decretar la ley marcial, había estado enfrascado en una batalla política por el presupuesto nacional. Y a esto se suma su bajísima popularidad… Incluso antes de que anunciara la ley marcial, su índice de aprobación estaba por debajo de 20%.
La oposición ahora busca aprobar una moción de censura contra el presidente en el Parlamento mientras en las calles crece la presión para que renuncie.